Asiria…… y la “imagen” de la “bestia” de Rev. 13:1
Y a lo que podríamos añadirle a la cuestión planteada, quién es la “bestia” en sí misma, o al “falso profeta”, así como a “la marca de la bestia” y que junto con la “imagen” mencionada en el titular de este escrito, conforman los cuatro elementos principales que aparecen en dicho capítulo del aparentemente enrevesado libro de Apocalipsis (libro que mayormente está escrito en símbolos), cuando no se tiene en cuenta que la Biblia se interpreta a sí misma…… luego en sus mismas páginas tenemos la solución a cualquier problema de entendimiento y por ello, con un algo de atención y un poco de buena voluntad, se puede llegar a entender dicho aparente embrollo. No olvidemos por otra parte, que puesto que dicho profético libro es una “revelación” (Rev. 1:1), pues así se traduce el sustantivo griego a·po·ká·ly·psis y que da nombre al mismo (de ahí que algunos traductores vierten el nombre de dicho libro, como La Revelación), no tendría sentido el que este fuera oscuro e indescifrable para aquellos a quienes fue dirigido, o sea a nosotros que vivimos en los “tiempos del fin” (Dan. 12:8-10) y por lo que no se entendería que su significado estuviera lejos de nuestra comprensión, máxime cuando tenemos en cuenta la intención con la que fue escrito dicho mensaje:
“Esta es la revelación que le dio Dios a Jesucristo para mostrarles a sus seguidores lo que pronto tiene que suceder. Jesucristo envió a su ángel para darla a conocer a su siervo Juan.” (Juan 1:1, en la versión Palabra de Dios para Todos).
Luego siendo este el caso, es inconcebible que muchos de los llamados “teólogos” como por ejemplo, Apologista Mario Olcese, no tenga ni idea de quién es la bestia, de quién el “falso profeta”, cual será la “imagen” de la misma y mucho menos, que “marca” impondrá…… por otra parte, tal parece ser que no sabe tampoco quién es el “anticristo” y mucho menos, su papel en toda esta historia. Pero permítannos un inciso para explicarles el porqué de meternos en este “fregao”, queridos amigos que nos leen y que viene a cuento de un video/artículo publicado el 21/01/13 bajo el título “El falso profeta impondrá la marca de la bestia, no el anticristo” por el caballero mencionado y como respuesta, según nos afirmaba, a una pregunta recibida acerca de si será en este año 2013 cuando se impondrá el famoso chip como “marca” de la bestia, o en su defecto, de qué marca estaríamos hablando…… y video en el que queda claro que D.Mario no sabe de qué va la película como ya hemos señalado; ignorancia la planteada que como hemos dicho no es exclusiva del Sr. Olcese, sino que se hace extensiva a otros muchos autores que más o menos tienen el mismo punto de vista sobre el tema objeto de atención, por lo que el citar a dicho caballero no es más que la excusa para meternos en el asunto.
El caso es que para responder a la pregunta que se le formula, D. Mario y en quién centraremos el foco de atención, pues él es quien ha publicado dicho video, pasa a desarrollar el capítulo 13 de Revelación con unos argumentos que nos permiten llegar a la siguiente conclusión, como primera providencia: el Sr. Olcese y todos aquellos que como él opinan, no tienen demasiada idea de por donde les sale el sol en este tema, pues por ejemplo y como queda claro que D. Mario, no saben lo que representa la bestia, ya que la asocian con el “anticristo” al decirnos que el que esta (la “bestia”) tenga una herida mortal en una de sus cabezas y esta reviva de la misma, significa que dicho personaje (el “anticristo”) morirá y resucitará y algo de lo que las Escrituras no nos dicen absolutamente nada que mínimamente se le parezca…… y con lo que está confundiendo al “anticristo” con la “bestia” y viceversa, lo cual es un puro disparate. O que para poder conocer la identidad del citado personaje, este primero tiene que morir y luego resucitar, como señal identificadora de que él es el personaje esperado y lo que tampoco es cierto; o el hecho que el Sr. Obama, actual presidente de los EEUU, no puede ser y como algunos aventuran, el que de vida al citado maligno personaje por aparecer, por algo tan “concluyente” como el hecho de que esté casado, puesto que en Dan. 11:37 se nos dice del “Anticristo” y según entiende el Sr. Olcese, que sentirá cierta, digámosle “aversión” hacia las mujeres…… pero veamos lo que nos dice la traducción bíblica que dicho usa el citado caballero, la RV 1960 y en donde se lee lo siguiente:
“Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá.”
Por lo que claro, cuando uno ya por su natural tiene cierta dificultad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee (como es el caso del Sr. Olcese) y encima le dan una traducción bíblica, digámosle y por aquello de ser suaves, manifiestamente mejorable, se montan los “tiberios” como el que nos acaba de montar el amigo Apologista, que ha puesto la Biblia patas arriba con tan “geniales” afirmaciones; pero puesto que volveremos a ello más adelante, dejémoslo así de momento y empecemos averiguando en primer lugar (siempre desde nuestro particular punto de vista) quién o qué, es la “bestia” de Rev. 13:1…… y con la advertencia que la cosa está algo “enrevesadilla”, por lo que nosotros solo planteamos una hipótesis de trabajo, sobre la que cada uno puede añadir o quitar.
Para ello, partiremos del hecho que si esta “bestia” mencionada se correspondiera con algún misterioso superhombre o “anticristo” próximo a surgir como dictador mundial y que es lo que nos apunta D. Mario Olcese y, como hemos dicho, muchos otros como él, estaríamos hablando de un individuo de aspecto bastante curioso, pues tendría siete cabezas y 10 cuernos…… ¿y ha visto usted, querido lector, algún hombre con siete cabezas y 10 cuernos que salgan de dichas cabezas? ¿Alguna vez, por ventura, vio usted a un hombre parecido a un leopardo? ¿O puede imaginarse a un superhombre con pies de oso y boca de león saliendo de algún océano? Obviamente no y por lo que tenemos que estar hablando de símbolos, siendo que la misma “bestia” es en sí misma un símbolo…… y nuestro problema radica en interpretar esos símbolos, porque ellos representan cosas muy reales y que en un futuro inmediato, nos van a afectar directamente a todos, si no es que nos están afectando ya y que como posibilidad se podría contemplar, aunque esto ya sería tema para otro debate. Pero continuando con lo que decíamos, resulta que mientras no sepamos qué representan las cabezas, los cuernos que las adornan, así como lo qué representan los pies de oso, la boca de un león o la semejanza a un leopardo, no podremos saber qué o quién es la “bestia” y por lo tanto, de qué nos tenemos que guardar. Luego empecemos por lo primero y que es el leer el pasaje que nos habla de dicha “bestia” y ver si de lo que leemos, se deduce alguna pista que nos permita avanzar en la investigación:
“Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2 Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso y su boca era como boca de león. Y el dragón dio a la bestia su poder y su trono y gran autoridad.
3 Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración. 4 Y adoraron al dragón porque este dio la autoridad a la bestia salvaje y adoraron a la bestia salvaje con las palabras: “¿Quién es semejante a la bestia salvaje y quién puede combatir con ella?” (Rev. 13:1-4).
Y lo que vemos en primer lugar, es que dicha “bestia” tiene las características de un leopardo, pies como de oso y con una boca como de león, por lo que tendríamos que empezar por averiguar a qué en las Escrituras (que repetimos, se interpretan a sí mismas) se nos identifica con dichos símbolos; y lo que nos lleva a Dan. 7:1-9, en dónde se nos habla de determinadas “bestias” que gradualmente también salen del “mar” (eso es, del mar de la humanidad) y que teniendo características respectivamente de león, oso y leopardo, se le explica a Daniel que significan reyes o reinos:
“Me acerqué a uno de aquellos que estaban de pie, para solicitar de él información confiable acerca de todo esto. Y él me dijo, al pasar a hacerme saber la interpretación misma de los asuntos: 17 “En cuanto a estas enormes bestias, porque son cuatro, hay cuatro reyes (o imperios) que se pondrán de pie desde la tierra”.” (Dan. 7:16-17). (Acotación nuestra).
Luego puesto que la profecía tiene siempre como punto de referencia al “pueblo de Daniel” (7:20), eso es, la nación de Israel, es obvio que tenemos que centrarnos en esas naciones/imperio que en algún momento de la historia estuvieran relacionadas con el haber ejercido su poder sobre el pueblo del Altísimo, es decir, Israel y lo que nos lleva a deducir, que la “bestia de siete cabezas” de Rev. 13:1 tenía que ser una representación vívida como un todo, de las naciones/imperio que han dominado sobre dicha tierra a lo largo de la historia y que en determinado momento en el futuro, se presentarán como un poderoso gobierno de alcance mundial que de nuevo dominará temporalmente sobre el pueblo de Dios…… porque si bien es cierto que a lo largo de la historia han existido muchos imperios por toda la tierra y que han dominado sobre vastos y extensos territorios, no es menos cierto que de aquellos que hayan tenido que ver con el dominar sobre el pueblo de Israel, solo hay siete y que son, por este orden, Egipto, Asiria, Babilonia, Medo Persia, Grecia, Roma y siendo el último de ellos el Imperio Otomano (Turquía) y que como tal, existió hasta poco después del año 1.914, si bien es cierto que su dominio sobre Israel fue más bien testimonial por su poca incidencia en sus efectos sobre la misma; recordemos por otra parte, que para 1.948 Israel volvió a aparecer como nación o estado independiente y desde entonces, ninguna otra nación ha prevalecido sobre ella.
Bien; cuando le fue dada la Revelación al bueno de Juan, de esos siete reinos o imperios mencionados, Egipto, Asiria, Babilonia, Medo Persia y Grecia, habían “muerto” o “caído”; el que “era” en los días de Juan, tenía que ver con el Imperio Romano; y el que todavía “no había llegado”, era el Imperio Otomano y con lo que queda conformada la cuenta de siete, aunque repetimos, este último no fue determinante en la historia de Israel…… luego ese octavo reino que “proviene” de estos siete, no puede significar más que lo que hemos dicho: una representación de esos siete reino como un gobierno global que dominará sobre Israel y que se extenderá al mundo entero, en un claro desafío al prometido reino de Dios venidero y anunciado por Jesús durante su ministerio, pero que las Escrituras nos dice en manos de quién estará ese fraudulento “imperio” de alcance mundial.
Y que nosotros estamos en lo cierto cuando afirmamos que se puede identificar la identidad de quien encabezará ese gobierno mundial simbolizado por la “bestia de siete cabezas y diez cuernos” y en correspondencia con esos siete imperios descritos como un todo, queda claro cuando leemos Rev. 17:3 y luego, los versos del 9 al 11 y siendo la versión en que más claro se explica, la Traducción en lenguaje actual:
“Luego, en la visión que me mostró el Espíritu de Dios, el ángel me llevó al desierto. Allí vi a una mujer sentada sobre un monstruo de color rojo. Este monstruo, de siete cabezas y diez cuernos, tenía escritos por todo el cuerpo nombres que ofendían a Dios.”
Aquí nos aparece aparentemente una nueva “bestia” con siete cabezas y diez cuernos, lo cual nos indicaría de nuevo que estamos hablando de un conjunto como un todo, pero con algunas diferencias sustanciales con referencia a la primera “bestia” de Rev. 13:1: esta segunda es de color rojo, no lleva diademas en sus cuernos y lejos de llevar nombres blasfemos en sus cabezas, los llevaba en todo el cuerpo. Obviamente y tratándose de la Biblia, esas diferencias tienen que responder a algo que nos identifique a que se está refiriendo y lo que nos lleva, pues repetimos que son las Escrituras las que se interpretan a sí mismas, a los versículo 9 y 10, en donde leemos lo siguiente:
“Para entender esto, hace falta sabiduría: Las siete cabezas son los siete cerros (o montañas, que bíblicamente equivalen a reinos o reyes) sobre los cuales está sentada la mujer y también representan a siete reyes. 10 Cinco de esos reyes (o imperios) ya han muerto (o caído) y uno de ellos reina ahora. El otro no ha reinado todavía pero, cuando venga, reinará sólo un poco de tiempo. 11 El monstruo que antes vivía y que ya no existe, es uno de esos siete reyes. Regresará a reinar por segunda vez y llegará a ser el octavo rey, pero será destruido para siempre.” (Acotaciones nuestras).
Porque ¿a quién se refiere eso de “la bestia que antes vivía”, pero que ya “no existe”, pero que “regresará”? Y es que si ustedes prestan atención, verán que de la relación de las siete naciones/imperio que les hemos dado y que dominaron sobre Israel, solo seis continúan existiendo en nuestros días, mientras que la segunda de ellas, eso es, Asiria, desapareció de la escena mundial o dejó de existir como nación (ese es el golpe mortal mencionado en la profecía) hace ya muchos siglos …… luego el que reviva de su “golpe de muerte” no significa otra cosa que como tal volverá a aparecer en el contexto mundial y ya como nación prominente que aglutinará el poder de ese “bestia de siete cabezas” y siendo así sanado por tanto, el golpe “mortal” del que nos habla Rev. 13:3; pero por otra parte, que Asiria como nación volverá a aparecer en el contexto del fin de los tiempos, lo leemos en Isa. 31:8, en versión de la traducción Dios habla hoy entre otras:
“Asiria (o el asirio, según versiones) caerá a filo de espada, pero no por un poder humano. La guerra hará huir a su gente y a sus jóvenes guerreros los harán esclavos.” (Acotación nuestra).
Y si bien es cierto que algunos autores relacionan esas palabras con el hecho protagonizado por el ángel de Jehová y que se nos cuenta en 2 Rey. 19:35-36, este episodio no significó el fin del imperio asirio, sino que este aún perduró por unos cien años más…… y siendo el caso que su desaparición sí fue debida a un poder humano, como fue la acción conjunta de medos y babilonios que sobre el año 630 a.E.C aproximadamente, acabaron con dicho imperio; luego es obvio que estamos hablando de un hecho todavía por acontecer y que tiene que ver con la final batalla de Armagedón venidera y referencia expresa a Asiria que nos reafirmaría su situación de nación prominente en el final de los tiempos, para lo cual es necesario que dicho golpe de muerte sea sanado y Asiria vuelva a emerger como nación para antes de ese tiempo. No olvidemos por otra parte, que al “anticristo” en las Escrituras se le llama “el asirio” (Miq. 5:5), quizás por provenir de esa zona que un día ocupo Asiria y que hoy se conoce como el territorio del Kurdistán, reclamado por la etnia kurda y que se suponen descendientes de los antiguos medos que al mando de Caixares, ayudaron al babilónico rey Nabopolasar a acabar con el imperio asirio y que se establecieron en la zona, expulsando a los naturales del país y de los que queda un buen resto por los países de alrededor.
Luego si son las cosas como se las hemos contado ¿qué hay de esa cabeza (o imperio) que recibió el golpe mortal que la llevó a desaparecer de la escena, pero que luego revivió? ¿Estaríamos hablando como incorrectamente afirma el Sr. Olcese y otros muchos, que esa “bestia” en su conjunto representa al “Anticristo”, que tiene que morir para después resucitar y probarnos con dicha pirueta, que él es el tal personaje? Partamos de la base que la que recibió el golpe de muerte fue una de las cabezas de dicha “bestia” y no la “bestia” como un todo; por otra parte, en este contexto de la profecía, las cabezas significan Imperios (Rev. 17:9-10), mientras que los que los gobiernan son simbolizados por “cuernos”; de hecho, el personaje “anticristo” no es otro sino el “cuerno” pequeño de Dan. 7:24 y que aparece después (no olvidemos este detalle) de salir a escena la “bestia” como tal y sanada la cabeza que recibió el golpe mortal, luego ¿a qué nos estaríamos refiriendo?
Recordemos y para situarnos, que en Dan. 7:3 se nos habla de cuatro bestias que salían del mar y que se corresponden a la imagen que soñó Nabucodonosor, luego esas cuatro “bestias” se corresponderían a Babilonia, Medo Persia, Grecia y Roma…… en todo caso estaríamos hablando de “imperios”, por lo que entendemos que cada una de las cabezas de la “bestia” de Rev. 13:1 significaba un imperio distinto. Con eso en mente y rebobinando la cuestión, vemos que la “bestia” de Rev. 17:11 que vivió, pero que ya no existía en los tiempos de Daniel, pero que regresaría y que sería cabalgada por la “mujer” en su condición de octavo rey, no podía ser otra que la antigua Asiria y que como nación tiene que volver a aparecer formando parte de esos diez cuernos que darán soporte a la “bestia” o futuro gobierno mundial y en que llevará la voz cantante por medio de su representante, el “anticristo”. Y cuestión, la de la soberanía sobre ese territorio por parte de los numerosos descendientes de los asirios que aún viven en la zona, parece estarse fraguando desde hace algún tiempo; pero que ella se levantará en su anterior territorio, está relacionado y algo que contemplamos como una seria posibilidad, con lo que se nos dice en Dan. 7:20:
“…… y acerca de los diez cuernos que estaban en su cabeza, el otro cuerno que subió y delante del cual cayeron tres, aun aquel cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba cosas grandiosas y cuya apariencia era mayor (o más poderoso) que la de sus compañeros.” (Acotación nuestra).
Y en lo que no pretende ser más que una especulación por nuestra parte (cada uno que saque sus propias conclusiones), recordemos que estamos hablando de naciones/imperio que tuvieron y tendrán poder sobre el pueblo de Dios, por lo que estos diez cuernos que sustentan a la “bestia salvaje” de Rev. 13:1-2, tendrían que ser reyes o gobernantes de naciones de la zona del Medio Oriente, a tenor de lo que se nos dice en Zac. 12:2-3 y de nuevo en la versión Traducción en lenguaje actual:
“Cuando las naciones vecinas quieran atacar a Jerusalén y a las ciudades de Judá, yo (Jehová) las haré fracasar. Su ataque será tan torpe que mi pueblo pensará que están borrachos. 3 Cuando llegue ese día, todas las naciones (de su alrededor) se unirán para acabar con Jerusalén. Pero yo haré que Jerusalén sea como una piedra enorme; ¡todo el que trate de moverla será aplastado por ella!” (Acotaciones nuestras).
Por otra parte y algo que sustenta nuestra teoría, es el hecho que el territorio que un día perteneció a la extinta Asiria y de donde presumiblemente tiene que aparecer el cuerno pequeño o “el asirio”, en todo caso el personaje el “anticristo”, abarca una gran extensión de la actual Turquía (antiguo imperio Otomano), otra no menos despreciable extensión tanto de Irak (antigua Babilonia), como de Irán (la antigua Persia, hasta hace relativamente poco) y ya unas ínfimas cantidades territoriales de Armenia, así como de Siria. Entonces si en los casos con estas dos últimas la cosa no tiene la más mínima trascendencia, no es así en el caso de las tres primeras ya que para que Asiria pueda reaparecer en su antigua ubicación, estas tienen que renunciar a la soberanía de grandes extensiones de sus respectivos territorios…… y lo cual, sea de la forma en que ello se consiga por parte de ese futuro dirigente (al “anticristo” o “el asirio”), no significa otra cosa que la “caída” o acatamiento por parte de esos tres reinos, de la voluntad de otro reino emergente, eso es, Asiria, sobre su soberanía…… y lo que convertiría a la recién llegada Asiria en la nación predominante sobre el resto, eso es, la “bestia de color rojo” de Rev. 17:3 y sobre la que cabalga la “mujer” u organización religiosa que la sustentará: luego esa “bestia de color rojo”, no es otra que la Asiria revivida y como cabeza aglutinante del poder conjunto de la “bestia” de Rev. 13:1; pero repetimos que lo contemplamos como una posibilidad, bastante razonable, eso sí, pero posibilidad al fin y al cabo.
Ya volviendo a lo del golpe mortal sufrido por una de las cabezas de la “bestia”, ello no puede significar en modo alguno que el personaje “anticristo” y según nos dice D. Mario Olcese, con la finalidad de darse a conocer, tenga que ser muerto en un atentado y luego resucitar, pues nada de esto se nos dice en las Escrituras; sino más bien al contrario, lo que estas nos dicen es que la manera en que dicho individuo queda manifestado o identificado, es por propiciar la firma de un tratado de paz “entre los muchos”, eso es, entre Israel y los países del mundo islámico de su alrededor, por siete años y con lo que inicia el período de la 70 última semana de Dan. 7:29…… o los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos. No olvidemos que puesto que se nos dice que dicho personaje “mantiene” el pacto por tres años y medio, ello significa que no le pasa nada de especial durante ese tiempo y si por otra parte, es a partir de ese tiempo cuando empieza a hacer el “burro” enlazándose a sí mismo como un dios, metiéndose con todo el mundo y no es hasta la final batalla de Armagedón que se le da su merecido (Rev. 19:19-21), tampoco durante ese tiempo le puede haber pasado nada “raro”. Por lo que el Sr. Olcese y como nos tiene acostumbrados, de nuevo se ha equivocado, al hacer una afirmación tan disparatada sin fundamento alguno, relacionando dicho golpe de muerte de una de las cabezas de la “bestia” con la muerte y posterior resurrección del “anticristo” (que no es la “bestia”), algo totalmente alejado de la realidad y en una nueva demostración de su supina ignorancia en cuanto al registro escritural.
Pero es que dicho caballero nos dice algo más en el video mencionado y siguiendo con sus disparates, como por ejemplo, que lo expresado en Dan. 11:37 acerca del “anticristo” en el sentido de que no dará “atención a las mujeres”, excluye del panorama a personas casadas como el Sr. Obama (según nos cita) y en una nueva manifestación de que no tiene ni la más remota idea de lo que está hablando, pues en ese pasaje nada se dice de mujeres literales; pero veamos de nuevo lo que se lee en la versión favorita del Sr. Olcese, la RVR 1960 y seguidamente, lo que leemos en la mayoría de otras traducciones:
“Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá.” (Dan. 11:37).
De entrada, repetimos, que cuando en las Escrituras se nos habla de “mujeres” en abstracto, se nos está hablando, entre otras cosas, de organizaciones religiosas…… pero veamos si esta afirmación que hacemos, se corresponde con lo que de dicho pasaje vamos a leer a continuación, en distintas traducciones:
RV 1989: “No hará caso del dios de sus padres, ni del más apreciado por las mujeres. No hará caso de dios alguno, porque se engrandecerá sobre todo.”
BJ 1998: “No hará caso de los dioses de sus padres, no se cuidará del favorito de las mujeres ni de ningún otro dios; sólo a sí mismo se exaltará por encima de todos.”
BCSE: “El no respetará a los dioses de sus padres, ni al dios favorito de las mujeres; no respetará a ninguna divinidad, porque se engrandecerá por encima de todo.”
PDT: “Al rey del norte no le importarán los dioses que adoraban sus padres. No le importarán los dioses adorados por las mujeres. Es decir, no le importará ningún dios. Se considerará por encima de todo.”
DHH: “Este rey no tomará en cuenta a los dioses de sus antepasados, ni a los dioses adorados por las mujeres, ni a ningún otro dios, porque se creerá superior a todos ellos.”
NVI: “Ese rey no tomará en cuenta a los dioses de sus antepasados, ni al dios que adoran las mujeres, ni a ningún otro dios, sino que se exaltará a sí mismo por encima de todos ellos.”
Luego el punto focal del asunto tiene que ver, con el dios o dioses que adoran las “mujeres” como organizaciones religiosas y no con mujeres literales en sí mismas…… y así en todas y cada una de las versiones que ustedes quieran consultar y que no son pocas; pero es más: si tuviéramos que hacer caso a la nefasta traducción de dicho pasaje por la Reina Valera Contemporánea y en total contradicdión con la versión RV 1960, bien podríamos entender que el “anticristo” y lejos de la disparatada idea del Sr. Olcese, en el sentido de tener “aversión” a las mujeres, resulta que tendría varias:
“Será tal su soberbia que no mostrará ningún respeto por los dioses de sus padres, ni por los dioses de sus mujeres, ni por ningún otro dios, porque se creerá mayor que todos ellos.”
Pero dejando eso como una mera anécdota, lo que queda claro es que el Sr. Olcese es de un total incapaz inimaginable, al afirmar que Dan. 11:37 nos está diciendo prácticamente que al “anticristo” tal parece ser que “no le van” las mujeres y por ello cualquier hombre que tenga esposa, en este caso el Sr. Obama, no puede ya ser el citado personaje…… ¡cuidadito con la “gansada” que nos acaba de soltar ese “genio” de la interpretación bíblica! Y es que dicho caballero, seguramente llevado por su altanería y prepotencia, no solo no toma la más elemental de las precauciones como pueda ser el contrastar diferentes traducciones para confirmar el sentido correcto de un pasaje bíblico y con lo que sacar una idea más aproximada de por dónde va la cosa, sino que además parece ser que ignora el hecho ya mencionado, de que generalmente en las Escrituras el término “mujer” en abstracto, se suele usar para representar a congregaciones u organizaciones religiosas, así como también puede simbolizar ciudades o naciones y con lo que ya estaríamos hablando de una ignorancia congénita.
Como ejemplo de lo dicho, a la congregación de Cristo se la llama su “novia” (en definitiva una “mujer”) y también se la llama “la santa ciudad, la Nueva Jerusalén” (Rev 19:7); por otra parte, Jehová habló de la congregación o nación de Israel como Su “mujer”, pues Él era su “dueño marital” en virtud del pacto de la Ley que existía entre ellos (Isa. 54:1; 5-6). Por otra parte, en las profecías de restauración Dios habla a Israel en estos términos, a veces dirigiendo sus palabras a Jerusalén, la ciudad que gobernaba la nación y siendo los ‘hijos e hijas’ (Isa 43:5-7) de esta, como “mujer” simbólica, los miembros de la nación de Israel (Isa. 51:21-23). También vemos que en otras ocasiones, se hace referencia a algunas naciones o pueblos en femenino, como si se tratase de “mujeres”: ejemplos de ello son: Egipto (Jer. 46:11); Rabá de Ammón (Jer. 49:4); Babilonia (Jer. 51:13) y la simbólica Babilonia la Grande (Rev. 17:1-7), solo por mencionar algunas; en todo caso, siempre es el contexto el que nos indicaría de qué se nos está hablando y algo de lo que el Sr. Olcese pasa olímpicamente.
Por lo tanto y ya dando atención al “falso profeta” como segunda “bestia” que aparece (Rev. 13:11), habría que darle el mismo tratamiento que a la primera, lo que significaría que representa al conjunto de religiones mundiales falsas que como un todo apoyarán a la “bestia” o nuevo gobierno mundial emergente, cada una de ellas con sus respectivos dioses. Pero una cosa es que se unan al poder en beneficio propio como ha sido siempre la constante de cualquier religión y otra muy distinta, que renuncien a sus respectivos dioses…… por lo que el pasaje de Dan. 11:37 analizado, solo significa que el “anticristo” no tendrá en cuenta a los respectivos dioses, imágenes, vírgenes, iconos, etc. que adoran esas distintas organizaciones religiosas o “mujeres”, como no tendrá en cuenta del “dios de sus padres” pues en su paroxismo se creerá superior a cualquier dios. No olvidemos por otra parte, que el “dios” de sus antepasados era el propio Jehová, pues al ser el “anticristo” de origen asirio, desciende de Sem, uno de los tres hijos de Noé y del que le nació entre otros, el llamado Asur (Gén. 10:22; 1 Cró. 1:17) y que fue el antepasado fundador del pueblo de los asirios; de hecho, la misma palabra que en hebreo se usa para “Asur” se emplea también para “Asiria” y “asirios”. Por ejemplo, en Ezeq. 27:23 el uso del término es posible que aluda o bien a la nación o a una de sus principales ciudades y capital en su momento de Asiria, llamada Asur (en la actualidad “Qal`at Sherqat”, entre Mosul y Kirkuk, al norte de la actual Irak); tal es así que mientras unas traducciones vierten el nombre “Asur” en dicho pasaje, otras vierte directamente “Asiria” o incluso alguna lo traduce por “asirios”.
Nada que ver entonces la afirmación del Sr. Olcese en el sentido que el “anticristo” será un tanto “esquivo” (y por decirlo suavemente) con las mujeres literales, basándose en un texto mal transcrito y en una falta de entendimiento, exento por demás del más elemental sentido común y de la lógica razonable de las cosas que se leen, digno de nota. Pero como el Sr. Olcese en su video afirma que la “marca de la bestia” no la pone el “Anticristo” sino el falso profeta, ello nos lleva a averiguar el significado de los dos elementos que nos faltan por analizar, como son la “marca” en cuestión y la “imagen de la bestia”, para poder saber quién impone dicha marca y qué es, esta realmente. Pero dado que lo de la identificación de la “marca de la bestia” ya lo tenemos publicado y con la finalidad de no alargar en demasía este escrito, les remitimos a nuestro artículo del 21/06/11 “La marca de la “bestia”…… ¿un chip?” y así dedicaremos nuestra atención en este escrito, a algo que no suele explicarse demasiado y que tiene que ver con la “imagen de la bestia” y que no es lo mismo que la “bestia”.
Y ahí nos aparece el principal problema con el que nos topamos, cuando pasamos a considerar las Escrituras a partir de ideas preconcebidas…… y es que no conseguimos dar con la “tecla” adecuada, como en este caso sería, por ejemplo, la idea que tenemos de lo que puede ser una imagen; pues a nuestra mente nos viene la descomunal imagen que Nabucodonosor en su momento erigió para que fuera adorada, o también lo que se podría considerar la “imagen” representativa de los EEUU, eso es, “La estatua de la Libertad” y que se encuentra en la isla de la Libertad, al sur de la isla de Manhattan, junto a la desembocadura del río Hudson y que, permítannos la aclaración, paradójicamente dicho monumento no fue una iniciativa americana, sino de un escultor francés llamado Frederic Auguste Bartholdi, construida en Francia y posteriormente trasladada a EEUU como un regalo francés. Pero dicho lo cual y continuando con nuestro tema, nos viene a la mente otra “imagen” como puede ser el edificio sede de las Naciones Unidas y representativa de ese organismo supranacional, un inmenso edificio rectangular acristalado y situado en un emplazamiento de más de 7 hectáreas en el lado este de Manhattan…… y a partir de estos conceptos, como hemos dicho, empezamos a barruntar qué podría ser la citada “imagen de la bestia”, lo que nos podría llevar a pensar cualquier cosa.
Pero nosotros estamos hablando de la Biblia y lógicamente, es esta la que nos tiene que marcar las pautas, partiendo de sus contextos…… y estos nos dicen lo siguiente: primero aparece la “bestia” y que ya hemos dicho, representa un inmenso gobierno a nivel mundial y dotado de gran poder:
“Y el dragón (eso es, Satanás) dio a la bestia su poder y su trono y gran autoridad.” (Rev. 13:2b). (Acotación nuestra).
Después aparece una entidad llamada el “falso profeta” y que ya hemos dicho que será el componente religioso que siempre acompaña al poder y algo de lo que este se sirve “generosamente”:
“Y vi otra bestia salvaje que ascendía de la tierra y tenía dos cuernos como un cordero, pero empezó a hablar como un dragón. 12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia salvaje a su vista. Y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia salvaje, cuyo golpe de muerte fue sanado. 13 Y ejecuta grandes señales, de modo que hasta hace bajar fuego del cielo a la tierra a vista de la humanidad.
14 Y extravía a los que moran en la tierra, a causa de las señales que se le concedió ejecutar a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió.” (Rev. 13:11-14).
Notemos que el citado “falso profeta” dirige al personal a adorar a la primera “bestia salvaje, cuyo golpe de muerte fue sanado” (v. 12)…… luego el “anticristo” aún no ha aparecido; por otra parte y en el verso 14, ese órgano religioso insta “a los que moran en la tierra, que hagan una imagen de la primera bestia salvaje”, eso es, alguien que la represente o que hable en nombre de ella, a tenor de lo que leemos en Dan. 7:8:
“Seguí considerando los cuernos y, ¡mire!, otro cuerno, uno pequeño, salió entre ellos y hubo tres de los primeros cuernos que fueron arrancados de delante de él. Y, ¡mire!, había ojos como los ojos de un hombre en este cuerno y había una boca que estaba hablando cosas grandiosas.”
Y no olvidando que los “cuernos” significan reyes (Dan. 7:24), ese cuerno pequeño no puede ser una imagen al estilo de la de Nabucodonosor, como algunos afirman, sino que representa a un hombre físico, eso es, al “anticristo” como agente de Satanás, en su posición de “imagen” representativa de la “bestia de siete cabezas” o venidero gobierno mundial y de la que figurará como poderoso y encumbrado personaje; no olvidemos lo que se nos dice Rev. 13:14-15:
“Y extravía (el “falso profeta”) a los que moran en la tierra, a causa de las señales que se le concedió ejecutar a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió. 15 Y se le concedió (al “falso profeta”) dar aliento a la imagen de la bestia salvaje, de modo que la imagen de la bestia salvaje tanto hablara como hiciera que se matara (eso es, le dio autoridad) a todos los que no adoraran de manera alguna a la imagen de la bestia salvaje.” (Acotaciones nuestras).
¿Y qué es lo que actualmente están pidiendo, no solo miembros de importantes estamentos políticos, sino las principales organizaciones religiosas del mundo encabezadas por el Vaticano, en el sentido que hay que levantar a un líder mundial que aglutine voluntades y consensue los intereses de distintas naciones, como solución al desbarajuste que está viviendo la humanidad? Lo que nos lleva a pensar y es solo una sugerencia, que la cosa ya está muy adelantada, pues prácticamente la naciones hoy ya están dirigidas por un órgano internacional, llámese como se llame (en principio se conoce como “globalización” o Nuevo Orden Mundial) y que ha quitado soberanía a las naciones en todos sus ámbitos de desenvolvimiento y con lo que solo faltaría, la aparición de ese misterioso personaje capaz de “arreglar” el desaguisado en que está envuelto el mundo…… pero afirmación que, repetimos, no es más que una impresión personal de los autores de este blog.
Por otra parte, en el pasaje mencionado, vemos que la adoración ya se dirige a “la imagen” de la “bestia salvaje” y no a esta y lo que nos lleva de nuevo al texto de Dan. 9:34, en el que se nos dice que es dicha imagen o “anticristo”, la que pretenderá encumbrarse por encima de todo Dios y exigirá adoración para sí mismo…… algo que la “bestia de siete cabezas” o gobierno mundial de hechura satánica y como ente en sí mismo no puede hacer, como no sea que alguien le represente y hable por él. Por ejemplo, los EEUU como nación física no pueden hablar, pero sí aquel que la representa como “imagen” de la misma, de tal suerte que cuando hoy el Sr. Obama habla, lo hace “en nombre” de los EEUU de América y apoyado en el poder que ese sistema político, así como el poder religioso adyacente, le han conferido…… pues este es el caso del “anticristo” como imagen visible de esa gobernación mundial por levantarse en la tierra y que, en última instancia, no es más que un intento de Satanás para engañar al personal con una fraudulenta reproducción del venidero reino de Dios; no olvidemos y como dato adicional, que en la batalla final de Armagedón de destruirán a los siguientes elementos:
“Y la bestia salvaje fue prendida y junto con ella el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. 21 Pero los demás (los que recibieron la “marca” y que adoraron a la “imagen”, no a la “bestia”) fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” (Rev. 19:20). (Acotación nuestra).
¿Y quién es el que pidió adoración para sí mismo, sino el “anticristo” y lo cual lo identifica como la “imagen” de la “bestia? Lo que nos lleva y siguiendo con la idea de la reproducción satánica de un supuesto reino de Dios (pues así nos lo “venderán”), a un detalle que no podemos pasar por alto y que tiene que ver con unas palabras de Jesús, que en su momento dirigió este a los fariseos:
“Pero cuando los fariseos le preguntaron cuándo vendría el reino de Dios, les contestó y dijo: “El reino de Dios no viene de modo que sea llamativamente observable, 21 ni dirán: ‘¡Miren acá!’, o, ‘¡Allá!’. Porque, ¡miren!, el reino de Dios está en medio de ustedes.” (Luc. 17:20-21).
Es obvio que dicho reino de Dios aún está en el futuro, muy cercano ya, cierto es, pero en definitiva en el futuro…… cuánto más en el momento en que el Hijo de Dios dijo esas palabras; entonces ¿cómo podía ser, que dicho reino de Dios ya estuviera “en medio” (o “entre” según versiones) de aquellos fariseos y resto de contemporáneos de Jesús? Y la única respuesta en principio posible, es que Jesús se refería a sí mismo como máximo exponente de ese reino, pues él era el rey elegido por Jehová y por lo tanto en ese momento, la “imagen” vívida de dicho reino; luego si Jesús era la “imagen” viviente del reino de Dios aquí en la tierra, solo es lógico que el “anticristo” sea la “imagen” o máximo exponente de ese fraudulento reino que Satanás quiere instalar como contraposición a los planes de Dios…… de hecho, no olvidemos que cuando el Altísimo decidió crear al hombre, dijo lo siguiente:
“Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó.” (Gén. 1:26-27).
Luego Adán y antes de pecar, era la “imagen” de lo divino aquí en la tierra, aunque nada de lo divino estuviera al alcance de los ojos del ser humano…… pero se tenía en Adán la “imagen” que nos hablaba de ello; pues lo mismo y en el sentido contrario, ocurre con el “anticristo” como la “imagen” de la “bestia”, la cual es un producto altamente imperfecto de Satanás y como nos lo refleja su número de identificación: 666. Número que no significa otra cosa, siendo el número 6 reflejo de lo imperfecto y la triple repetición o triple énfasis del mismo, el grado superlativo de imperfección que contiene dicho reino ofrecido por Satanás al mundo y lo que le da la condición de terrenal o demoníaco.
Por otra parte y como ejemplo más elevado, el Hijo de Dios que llegó a ser el hombre Jesús, es la “imagen” de su Padre (2 Cor. 4:4; Col. 1:15), pues cuando estuvo en esta tierra como hombre perfecto, reflejó las cualidades y la personalidad de su Padre al mayor grado posible dentro de los límites de la perfección humana a la manera de Adán, por lo que pudo decir de sí mismo lo siguiente:
“El que me ha visto a mí ha visto al Padre también.” (Juan 14:9).
Esta semejanza, sin embargo, se hizo aún más patente cuando se le resucitó a vida inmortal y Jehová Dios, su Padre, le dio “toda autoridad (...) en el cielo y sobre la tierra” (Mat. 28:18) y lo elevó “hasta lo sumo y le dio un nombre que está por encima de todo otro nombre”, con lo que Jesucristo reflejó entonces la gloria de su Padre a un grado infinitamente mayor que cuando estuvo en tierra (Fil. 2:9), de tal manera, que ahora es la “representación exacta (o “imagen”) de Su mismo ser (o sea, de Jehová)” (Heb. 1:2-4).
Y por ello se dice que en un futuro (y en una horrenda interpretación de Rev. 21:3), Dios mismo residirá con la humanidad y que muchos lo toman de manera literal, entre ellos el amigo Apologista y que como es consustancial en él, no da una, pues no tiene ni idea de lo que dicen las Escrituras…… porque resulta y en contraposición a tan absurda afirmación, que continúan en pie las palabras que el propio Jehová le dijo a Moisés, según la versión de la RVC:
“El señor dijo también: “Mi rostro no podrás verlo, porque nadie (de entre los mortales) puede ver mi rostro y seguir viviendo”.” (Éxo. 33:20). (Acotación nuestra).
Luego siendo esto así, difícilmente podría Jehová vivir entre nosotros, los seres humanos, por lo que estamos ante otra enseñanza disparatada, máxime cuando se tienen en cuenta las palabras de Salomón cuando dedicó el Templo a Jehová y se analizan debidamente, a partir de la lógica más elemental:
“Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (1 Rey. 8:27).
Entonces y cambiando un poco el sentido de las palabras de Salomón, podríamos preguntarnos lo siguiente: Si los cielos, sí, el cielo de los cielos mismos, no pueden contener al Altísimo Soberano sobre todo el Universo, Jehová Dios ¿cómo podría un mísero pedazo de roca como es el planeta Tierra, orbitando alrededor de una estrella perdida entre los casi 400.000 ¡millones! de soles existentes en una galaxia de las “normalitas” llamada Vía Láctea? Y partiendo de la base que la cantidad de estrellas que forman una galaxia es incontable, pues desde las llamadas “enanas” con 10.000 millones de ellas, hasta las gigantes, con 10 ¡billones de estrellas! (según datos de la NASA del último trimestre de 2009) o lo que es lo mismo, un 10 seguido por doce ceros, estaríamos hablando de algo prácticamente inalcanzable para la mente humana; pero sumémosle a ello, el hecho que según una última estimación hecha en Enero del 2005, se calcula que el número de galaxias existentes en el universo se cifra en ¡500.000.000.000! (500 mil millones)…… y eso solo hasta dónde el hombre ha podido observar con sus modernos instrumentos. Entonces y si todo esto es obra de nuestro Creador ¿cómo puñetas se puede ser tan cretino, para decir que tan Excelso y Poderoso Señor, el Soberano sobre este infinito Universo e inmensurable por el ser humano, Jehová Dios…… morará “en la tierra” con nosotros y “podremos” contemplar su rostro?
Pero si ello no resulta ser así ¿qué se nos quiere decir entonces en Rev. 21:3, con que Dios “residirá” y estará “con” nosotros en el reino de Dios? Pues que sencillamente la “imagen exacta” de Dios que es Su Hijo Jesucristo, es la que morará en la tierra en Su representación y que es de lo único que se nos habla en las Escrituras, cuando se nos dice que este es el que volverá a la tierra y no que será Jehová Dios el que lo haga…… porque al igual que Jesucristo es la “imagen” de Dios y por volver al asunto que teníamos entre manos, en contraposición el “anticristo” será la “imagen” de Satanás aquí en la tierra en los últimos días.
Y partiendo de la base que en este asunto, aún hay mucha tela que cortar y mucho más se podría argumentar al respecto, creemos que lo dicho es suficiente para que se hagan una idea de nuestro planteamiento y que podríamos resumir de la siguiente manera: la “bestia” de siete cabezas significa el nuevo gobierno mundial dirigido por Satanás; la “bestia” de los dos cuernos de cordero, el sistema religioso mundial que acudirá en su ayuda; el “anticristo” es la “imagen de la bestia” y que teledirigido o “poseído” por Satanás, como dicen algunos y extremo que no discutimos, en todo caso pasa a representar a este y su proyecto de gobierno mundial en calidad de “imagen” o vocero…… y ya para finalizar, la “marca de la bestia” tiene que ver con actitudes o comportamientos que serán los que señalaran a uno como apoyador de dicho gobierno mundial y por extensión, de su promotor Satanás, o por el contrario, como apoyador del reino de Dios. Ya a partir de ahí, que cada uno haga su propia investigación y vaya añadiendo o quitando, según sea el caso, a lo que nosotros acabamos de exponer…… y ya saben: se aceptan sugerencias.
MABEL
jueves, 7 de febrero de 2013
Tanto monta, monta tanto……
Palabras las citadas que en el siglo XV figuraban en el escudo de armas de los Reyes Católicos en España y en su sello real y con el que autentificaban sus documentos reales y frase que completada siglos después, decía lo siguiente: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”; la primera, reina de Castilla y el segundo, Fernando rey de Aragón y después de su matrimonio, promotores de la unidad de España y lema o divisa con la que señalaban el poder compartido que se concedieron en sus respectivos reinos y posteriormente en toda la España unida: tanto daba quien de ellos firmara un documento, pues la firma de uno de los dos equivalía a la autoridad de ambos, pues así se había establecido por real decreto.
¿Y a qué viene eso ahora, quizás se estará preguntando ustedes, con esa lección de historia hispánica? Pues viene a cuento de un correo que hemos recibido en este blog, en relación al escrito que momentos antes habíamos había dirigido a Apologista Mario Olcese, bajo el título “D. Mario Olcese…… y sus “análisis a fondo” ” y siendo el caso que el autor de dicho correo, hace la siguiente valoración del artículo en cuestión; correo que como tenemos por costumbre en este blog, transcribimos sin retoque alguno:
“Lamentable por cierto lo que está sucediendo entre dos bloguistas. La Biblia habla por sí misma sobre quiénes reinaran con Cristo y quiénes serán los súbditos, quiénes son el rebaño pequeño y quiénes sera las otras ovejas. Quiénes han nacido del agua y del espíritu y quiénes no., a quienes le quitaron el Reino y a quienes se lo dieron, quiénes son el Israel natural y quiénes son el Israel de Dios. Donde estaba la Jerusalen terrenal y de donde viene la Nueva Jerusalen.. Hay cosas que son simbólicas y hay cosas que son literales, el contexto y la buena fe nos ayudan a obtener entendimiento y sabiduria.” (Negritas nuestras).
Bien; y después de tan estimulador y moralizante comentario, que en nada compromete a dicho caballero y que nada aporta al tema de fondo, pero que le permite quedar como un rey y como el bueno de la película, pues tal parece que se coloca muy por encima de la “lamentable” actitud de “los dos blogueros” en cuestión y que como ya nos mencionó en cierta ocasión y citándonos de 2 Tim. 2:23, solo conduce al envolverse en “cuestiones necias e ignorantes” que solo conducen a peleas y con lo que le estaríamos haciendo el “caldo gordo” a Satanás, con tantos “dimes y diretes”…… y punto de vista el suyo, tan respetable como pueda ser el nuestro, pero que nada tiene que ver con la realidad de lo que nos estamos jugando; por ello nos permítannos nosotros señalarle a dicho caballero, lo que sí nos parece verdaderamente lamentable:
Nos parece lamentable esta igualación que ha establecido entre ambos “blogueros” y metiendo a los dos en el mismo saco, sin siquiera intentar razonar sobre cuál de los dos expone lo correcto del registro escrito y en consecuencia defendiendo, no solo el contenido estricto de la Palabra de Dios, sino a aquellas personas que teniendo escasos conocimientos bíblicos, pero proclives a creer en Dios y sus propósitos para con la humanidad, son engañadas continuamente por esa chusma de supuestos “ungidos” y sobre todo “falsos maestros” (2 Ped. 2:1) que pululan por ahí y de los que Pedro (en última instancia Jehová) afirmó que su fin último es el “introducir calladamente sectas destructivas” y con lo cual, no estaríamos hablando de ninguna broma.
Por lo que nos parece también muy lamentable, que no entienda el autor de dicho correo que esos principios que expone en el mismo y que son por los que en este blog apostamos, son precisamente los que intenta desbaratar Satanás, por medio de sus agentes terrestres y tal como nos recuerda Pablo:
“Ahora, si las buenas nuevas que declaramos están de hecho veladas, están veladas entre los que están pereciendo, 4 entre quienes el dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no pase a ellos la iluminación de las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo, que es la imagen de Dios.” (2 Cor. 4:3-4).
Y como es obvio, la forma de conseguir dicho propósito es por medio de la religión falsa o la adulteración de la Palabra de Dios, a cargo de cualquiera que se preste a ello, bien sea por acción (aquellas personas a las que nosotros denunciamos) o bien sea por omisión, como obviamente es el caso que le aplica al remitente de dicho correo; porque puesto que nos consta que tiene mucho conocimiento de la Palabra de Dios (ser TJ por muchos años, la mayoría de ellos sirviendo de anciano, algo tiene que haberle enseñado), no puede permanecer “viendo los toros de la barrera”, sino que tiene que involucrarse a favor del que según su personal criterio pueda estar manejando “la palabra de la verdad correctamente” (2 Tim. 2:15) en beneficio de aquellos que sinceramente deseen conocerla y así evitará dicho caballero, el tener “que avergonzarse” ante su Creador, por no haber contribuido en su momento a establecer la verdad, apoyando claramente a aquellos que la dicen y sean quienes sean.
Por lo que nos parece lamentabilísimo también, que en lugar de usar sus conocimientos (que los tiene) y el blog que acaba de crear para acudir en socorro de aquellos que nos batimos el cobre en defensa de la “saludable enseñanza” proveniente de Jehová en contra de tanto desaprensivo que anda suelto por ahí, engañando al personal, se olvide del consejo que Pablo dio en el siguiente pasaje:
“……. que se adhiera firmemente a la fiel palabra en lo que toca a su arte de enseñar, para que pueda exhortar por la enseñanza que es saludable y también censurar a los que contradicen.” (Tito 1:9).
Y por último, nos parece lamentable el hecho que se olvide de algunos textos que son fundamentales para los que más o menos hemos sido bendecidos por Jehová para entender Su Palabra y solo con el propósito de defenderla de tanto falsario que anda suelto por ahí, como podría ser el siguiente:
“Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:11-12).
Y “fuerzas espirituales inicuas” que tienen a sus agentes terrestres en esos que imparten falsas doctrinas, trátese de organizaciones religiosas u otros que van por libre y que aprovechando la oportunidad que les brinda Internet, tergiversan la Palabra de Dios hasta el extremo…… y contra los que tenemos que luchar, tal como Pablo se pasó luchando con ellos casi todo su ministerio; luego nuestro amable comunicante y con su actitud contemplativa sobre el asunto y sin decantarse por ningún lado, está cayendo en el error que nos señala el libro de Proverbios:
“Cualquiera que pronuncia justo al inicuo y cualquiera que pronuncia inicuo al justo…… aun ambos son cosa detestable a Jehová.” (Prov. 17:15).
Pues esto es, ni más ni menos, lo que resulta de meter a ambos contendientes en un mismo saco, cuando el caso es que dicen cosas diametralmente opuestas…… por lo que desde este blog, continuaremos haciendo en conciencia aquello que entendemos correcto hacer en defensa de la verdad contenida en las Escrituras y que es el tomar acción, desenmascarando a los falsos maestros y sus engañosas enseñanzas, para que ello redunde en la difusión de la “enseñanza saludable” de los verdaderos propósitos de nuestro Creador para con Su creación obediente (Hech. 3:20-21); y ya el tiempo dará o quitará razones.
MABEL
¿Y a qué viene eso ahora, quizás se estará preguntando ustedes, con esa lección de historia hispánica? Pues viene a cuento de un correo que hemos recibido en este blog, en relación al escrito que momentos antes habíamos había dirigido a Apologista Mario Olcese, bajo el título “D. Mario Olcese…… y sus “análisis a fondo” ” y siendo el caso que el autor de dicho correo, hace la siguiente valoración del artículo en cuestión; correo que como tenemos por costumbre en este blog, transcribimos sin retoque alguno:
“Lamentable por cierto lo que está sucediendo entre dos bloguistas. La Biblia habla por sí misma sobre quiénes reinaran con Cristo y quiénes serán los súbditos, quiénes son el rebaño pequeño y quiénes sera las otras ovejas. Quiénes han nacido del agua y del espíritu y quiénes no., a quienes le quitaron el Reino y a quienes se lo dieron, quiénes son el Israel natural y quiénes son el Israel de Dios. Donde estaba la Jerusalen terrenal y de donde viene la Nueva Jerusalen.. Hay cosas que son simbólicas y hay cosas que son literales, el contexto y la buena fe nos ayudan a obtener entendimiento y sabiduria.” (Negritas nuestras).
Bien; y después de tan estimulador y moralizante comentario, que en nada compromete a dicho caballero y que nada aporta al tema de fondo, pero que le permite quedar como un rey y como el bueno de la película, pues tal parece que se coloca muy por encima de la “lamentable” actitud de “los dos blogueros” en cuestión y que como ya nos mencionó en cierta ocasión y citándonos de 2 Tim. 2:23, solo conduce al envolverse en “cuestiones necias e ignorantes” que solo conducen a peleas y con lo que le estaríamos haciendo el “caldo gordo” a Satanás, con tantos “dimes y diretes”…… y punto de vista el suyo, tan respetable como pueda ser el nuestro, pero que nada tiene que ver con la realidad de lo que nos estamos jugando; por ello nos permítannos nosotros señalarle a dicho caballero, lo que sí nos parece verdaderamente lamentable:
Nos parece lamentable esta igualación que ha establecido entre ambos “blogueros” y metiendo a los dos en el mismo saco, sin siquiera intentar razonar sobre cuál de los dos expone lo correcto del registro escrito y en consecuencia defendiendo, no solo el contenido estricto de la Palabra de Dios, sino a aquellas personas que teniendo escasos conocimientos bíblicos, pero proclives a creer en Dios y sus propósitos para con la humanidad, son engañadas continuamente por esa chusma de supuestos “ungidos” y sobre todo “falsos maestros” (2 Ped. 2:1) que pululan por ahí y de los que Pedro (en última instancia Jehová) afirmó que su fin último es el “introducir calladamente sectas destructivas” y con lo cual, no estaríamos hablando de ninguna broma.
Por lo que nos parece también muy lamentable, que no entienda el autor de dicho correo que esos principios que expone en el mismo y que son por los que en este blog apostamos, son precisamente los que intenta desbaratar Satanás, por medio de sus agentes terrestres y tal como nos recuerda Pablo:
“Ahora, si las buenas nuevas que declaramos están de hecho veladas, están veladas entre los que están pereciendo, 4 entre quienes el dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no pase a ellos la iluminación de las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo, que es la imagen de Dios.” (2 Cor. 4:3-4).
Y como es obvio, la forma de conseguir dicho propósito es por medio de la religión falsa o la adulteración de la Palabra de Dios, a cargo de cualquiera que se preste a ello, bien sea por acción (aquellas personas a las que nosotros denunciamos) o bien sea por omisión, como obviamente es el caso que le aplica al remitente de dicho correo; porque puesto que nos consta que tiene mucho conocimiento de la Palabra de Dios (ser TJ por muchos años, la mayoría de ellos sirviendo de anciano, algo tiene que haberle enseñado), no puede permanecer “viendo los toros de la barrera”, sino que tiene que involucrarse a favor del que según su personal criterio pueda estar manejando “la palabra de la verdad correctamente” (2 Tim. 2:15) en beneficio de aquellos que sinceramente deseen conocerla y así evitará dicho caballero, el tener “que avergonzarse” ante su Creador, por no haber contribuido en su momento a establecer la verdad, apoyando claramente a aquellos que la dicen y sean quienes sean.
Por lo que nos parece lamentabilísimo también, que en lugar de usar sus conocimientos (que los tiene) y el blog que acaba de crear para acudir en socorro de aquellos que nos batimos el cobre en defensa de la “saludable enseñanza” proveniente de Jehová en contra de tanto desaprensivo que anda suelto por ahí, engañando al personal, se olvide del consejo que Pablo dio en el siguiente pasaje:
“……. que se adhiera firmemente a la fiel palabra en lo que toca a su arte de enseñar, para que pueda exhortar por la enseñanza que es saludable y también censurar a los que contradicen.” (Tito 1:9).
Y por último, nos parece lamentable el hecho que se olvide de algunos textos que son fundamentales para los que más o menos hemos sido bendecidos por Jehová para entender Su Palabra y solo con el propósito de defenderla de tanto falsario que anda suelto por ahí, como podría ser el siguiente:
“Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:11-12).
Y “fuerzas espirituales inicuas” que tienen a sus agentes terrestres en esos que imparten falsas doctrinas, trátese de organizaciones religiosas u otros que van por libre y que aprovechando la oportunidad que les brinda Internet, tergiversan la Palabra de Dios hasta el extremo…… y contra los que tenemos que luchar, tal como Pablo se pasó luchando con ellos casi todo su ministerio; luego nuestro amable comunicante y con su actitud contemplativa sobre el asunto y sin decantarse por ningún lado, está cayendo en el error que nos señala el libro de Proverbios:
“Cualquiera que pronuncia justo al inicuo y cualquiera que pronuncia inicuo al justo…… aun ambos son cosa detestable a Jehová.” (Prov. 17:15).
Pues esto es, ni más ni menos, lo que resulta de meter a ambos contendientes en un mismo saco, cuando el caso es que dicen cosas diametralmente opuestas…… por lo que desde este blog, continuaremos haciendo en conciencia aquello que entendemos correcto hacer en defensa de la verdad contenida en las Escrituras y que es el tomar acción, desenmascarando a los falsos maestros y sus engañosas enseñanzas, para que ello redunde en la difusión de la “enseñanza saludable” de los verdaderos propósitos de nuestro Creador para con Su creación obediente (Hech. 3:20-21); y ya el tiempo dará o quitará razones.
MABEL
martes, 5 de febrero de 2013
D. Mario Olcese…… y sus “análisis a fondo”
Y es que hace unos días, Sr. Olcese, usted publicó en su página en YouTube el video/artículo “Algo que no se dice de los 144,000 sellados de manera contundente”, como respuesta inmediata al que en este blog se había publicado solo unas horas antes (eso es rapidez y lo demás son “gaitas”) bajo el título “El problema de los 144.000…… y las doce tribus de Israel” (01/01/13)…… pero dirigiendo dicha respuesta a los TJ y no directamente a este que suscribe (Armando López Golart) y que es quién lo había publicado; y ello en una clara muestra de poseer un elevado instinto de conservación, pues como tanta veces he dicho, usted me teme más que a un “nublao”. Pero resulta que su subconsciente le ha traicionado, pues al minuto 10 de grabación, se refiere a que “solo un hombre que no conoce la Biblia puede sostener semejante patraña, pues hay uno que todavía continúa con esa “cantaleta” o cuento con el que está engañando a muchos”…… y en llegando ahí, pues “con la iglesia hemos “topao” amigo Sancho” como diría D. Quijote, pues me doy por enterado de que me acaba de llamar mentiroso y señalándome casi, como un peligro público número uno ¡y hasta ahí podríamos llegar! Y es que me reconocerá usted, Sr. Olcese, que hay que tener “moral”, eso es, muy poca vergüenza para decir que yo estoy “engañando” al personal, después de lo que “ha caído” y por lo que me permito recordarle un “pequeño” episodio del que usted parece se quiere olvidar, pero que yo no se lo voy a permitir.
Porque claro, resulta que ese uno “que no conoce de la Biblia” u séase aquí “el menda”, le dio sopas con honda al obligarle a usted y que no nos ha dado precisamente muestras de ser un “genio” de la interpretación bíblica, a reconocer su error mantenido por espacio de dos años (¡ni más ni menos!) y ahí está la hemeroteca para confirmarlo, sobre el “asuntillo” ese de los “millones, miles de millones” que supuestamente tenían que reinar con Cristo…… pero veamos cómo fue la historia y para ello, empezaré por recordarle lo que me respondía usted en el artículo “Preguntas de mis lectores hispanos, ávidos por aprender” (15/05/12) a una determinada pregunta que le formulé en un artículo anterior acerca de dicho tema y respuesta en la que, acorde con su innato estilo, mintió descaradamente; esta es la pregunta:
¿Reconoce D. Mario, efectivamente, haberse equivocado en el tema de los “millones, miles de millones” que tenían que reinar con Cristo?
Y eso es lo que usted me respondió, saliéndose por “los cerros de Úbeda” y metiendo de por medio a un personaje del que yo ni por asomo le había mencionado, encima cargándole con el “mochuelo” de su error y personaje muerto hacía ya muchísimos años, el Sr. Joseph Franklin Rutherford, en su momento presidente de la Sociedad Wathtower:
“El Sr. Rutherford sostenía que millones que ahora viven (en la década de los 20’s) jamás morirían, porque el Armagedón supuestamente ocurriría en 1925, profecía que por cierto nunca se cumplió. El que se equivocó fue Rutherford, no yo. Además, Rutherford jamás creyó que millones reinarían con Cristo sino 144,000 personas y punto. Además, yo no dije jamás que miles de millones reinarían con Cristo, pero tampoco lo limité a 144,000 personas como lo sostienen los Testigos de Jehová y algunos de sus simpatizantes que aún tienen su corazoncito puesto en la organización.” (Negritas mías).
Luego si el Sr. Rutherford, “jamás creyó” en semejante salvajada, queda claro que aun siendo TJ y para tanto como los critica, tenía mucho más entendimiento bíblico que usted, que la estuvo defendiendo por espacio de dos años. Pero no obstante, eso que tiene publicado en el artículo señalado (como ve, servidor tiene por costumbre probar siempre lo que dice…… no como usted), estaría muy bien y hasta nos lo podríamos creer, si no fuera porque en su artículo del 03/02/09 (reeditado en posteriores ocasiones en otros blogs) titulado “El Milenio de Jesucristo: ¡Lo que el Señor tiene reservado para Ud. y su familia!” y en la primera mitad de su párrafo nueve, usted afirmaba esto:
“¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido.” (Negritas mías).”
Por lo que queda palmariamente probado, que usted sí dijo, sí publicó y sí mantuvo por espacio de dos años como mínimo semejante burrada, aunque con increíble descaro y con una cara de cemento armado que no tiene parangón, lo negó posteriormente tal como hemos podido leer…… y en una muestra más de su ignorancia supina del contenido escritural, del que no es más que un analfabeto integral y si no lo es más, es porque no se entrena y por no mencionar su congénita tendencia a la mentira, pues de lo contrario se aseguraría más de lo que publica. Porque veamos lo que nos reconocía en un posterior video/artículo titulado “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” (04/01/12) y en el que en tono jocoso y burlesco (recuérdelo) se dirigía a mí persona; y me permito llamarle la atención sobre el hecho de que en ese video/artículo, usted me estaba respondiendo al que un día antes (03/01/12) yo le había dirigido, bajo el título “La respuesta del detractor” y en el que yo iniciaba el cuarto párrafo del mismo, con la siguiente afirmación:
“Pero es que además, el Sr. Olcese cuantifica esa masa resultante de reyes gobernantes asociados con Cristo, en “millones, miles de millones”…… y se queda tan ancho el hombre, ante semejante despropósito…”
Y usted en esa ocasión, como en tantas otras ocasiones anteriores por espacio de dos años y ante mi directa alusión, no negó ser el autor de semejante afirmación, sino que en un implícito reconocimiento de que la admitía como propia, dijo lo siguiente:
“……por otro lado, el hecho que parezca irrazonable que haya tantos gobernantes en el mundo…… digamos millones y millones…… yo no sé si es así y habrá millones, millones y millones…” (Minuto 10’58 de grabación en adelante).
Pero dando por buena (¡generoso que es uno, oiga!) la sorprendente afirmación en el sentido que usted no sabía si ello era así, después de haber estado enseñando por dos años semejante disparate, lo acaba de “arreglar” y en el colmo de los colmos, con lo que dice solo un poco más adelante en el citado video/artículo:
“…… ¿serán millones, millones, millones y millones?…… no lo dice la Biblia…” (Minuto 16’45 de grabación en adelante.”
Luego si esto es así, Sr. Olcese y según propia afirmación, que usted por un lado no sabía lo cierto de dicha cantidad de “millones, miles de millones” como gobernantes con Cristo, pero sí sabía que la Biblia, por otro lado, no dice nada de esto ¿por qué lo publicó entonces?...... y lo que es más ¿por qué durante casi dos años, estuvo rebatiendo mi afirmación en el sentido de que tal planteamiento era incorrecto y consecuentemente, mintiendo a sus lectores? ¿Quién en este caso, era el que demostró tener verdadero conocimiento bíblico y como mínimo, por espacio de dos años consecutivos: usted o yo?
¿Recuerda eso Sr. Olcese? Tendría que recordarlo porque ahí le demuestro el escaso conocimiento que tiene usted de la Biblia y que además de mentiroso es un desvergonzado, pues aún hoy estamos esperando que pida excusas públicamente por el engaño al que sometió por espacio de dos años (¡ahí es nada!), a la manera de los TJ con su grey y que usted tanto critica, a esos millones que según usted asegura, le leen y ven sus videos…… pero como resulta que a su entender el que no conoce la Biblia soy yo, me permito (“atrevidillo” que es uno) el desafiarle públicamente a que nos haga “un análisis a fondo”, por ejemplo, del Sal. 45:16 (es la segunda vez que se lo pido) y que me demuestre que dicho pasaje no apoya mi planteamiento en el sentido de que los notables del AT no pueden de ninguna manera, reinar con Cristo en el reino de Dios…… porque recuerde que el pasado día 13 de Enero del año en curso, en su video/artículo “La Watchrower dice: Abraham, David y los profetas, no reinarán con Cristo”, usted dijo y dirigiéndose a un servidor, tanto como esto:
“El verso usado frecuente en el Salmo 45:16, no prueba en modo alguno que estos tienen un destino diferente a la iglesia cuando se analiza a fondo.” (Negritas mías).
Y aunque yo le solicité en ese momento que hiciera dicho “análisis a fondo” y me contara el resultado, pues entiendo que las cosas no solo hay que decirlas, sino probarlas y como es costumbre en mí (no en usted), aún es el momento en que se haya atrevido a ello; obviamente, porque no tiene ni puñetera idea de lo que se lleva entre manos, o es que está “zumbao” perdido…… y dados los episodios de los sombreros, unos encima de los otros ¡pues que quiere usted que le diga, oiga!, pero buena “pinta”, aquello que se dice buena “pinta”, no tiene la cosa. Sin embargo y puesto que así parece estar la situación, volvamos a su artículo señalado al inicio de este escrito y publicado en YouTube el 01/02/13 y en donde usted asevera acerca de los 144.000 que no se dice de ellos en ningún sitio de las Escrituras, que sean estos los que tienen que reinar con Cristo en el reino de Dios (minuto 2’35 de grabación); entonces, le emplazo a que “analice a fondo” el siguiente planteamiento que le formulo y públicamente me lo rebata…… pero a mí, no a los TJ.
Porque cuando leemos con la debida atención (algo que usted no hace, por supuesto) el pasaje de Rev. 14:1 y lo analizamos a la luz del contexto escritural, nos encontramos con una afirmación rotunda en el sentido de que sí son esos 144.000 los únicos que reinarán con Cristo en su reino; porque de acuerdo que la Biblia no nos diga nada acerca de “millones, miles de millones” de gobernantes con Cristo, pero lo que está claro y puesto que estamos hablando de una “revelación” o “un poner al descubierto algo que estaba oculto” y que es la idea que transmite el término original griego para ese libro “a·po·ká·ly·psis”, es que se nos tendría que hablar del número concreto de aquellos que tendrán esa comisión; máxime cuando estamos hablando de uno de los aspectos fundamentales del reino de Dios, pues estamos hablando de aquellos que tienen que presidirlo junto al Hijo de Dios y cuando dicha Revelación fue dada, precisamente, para “para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco” (Rev. 1:1)…… entonces no solo se nos tiene que hablar de eso, sino también de aquellos que serán súbditos del mismo, pues de lo contrario ¿de qué nos serviría dicha revelación, Sr. Olcese?; pero veamos el pasaje en cuestión:
“Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”
Luego lo que estaba viendo en ese momento y en una visión el apóstol Juan, dada por el propio Jesucristo a través de su ángel, era el cumplimiento por adelantado de las proféticas palabras del Sal. 2:2-6 y en donde leemos lo siguiente:
“Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”. 4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.
Pero si en la visión de Juan se nos muestra el momento en que es instalado como rey sobre Sión el Hijo de Dios, Jesucristo ¿quiénes son entonces, esos que en ese momento ocupan un lugar a su lado sobre este monte Sión, sino aquellos que le acompañan en su reinar y cuyo número está exento de cualquier duda, eso es, 144.000 miembros, pues esa es la cantidad de sus acompañantes en ese decisivo momento y según Rev. 14:1?...... no olvidemos que el Monte Sión, es el símbolo por excelencia de la gobernación divina sobre el ser humano y en donde siempre estuvo el “trono de Jehová” (1 Crón. 29:23); y de ahí, que Este lo identifique como “mi santa montaña”. Por lo que yo afirmo y contrario a lo que usted asegura sin fundamento alguno, que sí se nos dice y de forma categórica además, que solo esos 144.000 “sellados” (no se le olvide ese “pequeño” detalle, pues la “gran muchedumbre” no es “sellada”, a diferencia de esos 144.000) son los que reinarán con Cristo en el milenio y que usted, D. Mario, no puede probar lo contrario, pues solo habla, habla y habla, pero no saca textos que prueben su afirmación…… y que para uno que saca, el de Rev. 14:4, no solo lo lee mal y no lo entiende, sino que el mismo contribuye a darme la razón a mí, pues allí se nos dice que solo esos 144.000 son los “comprados” o “redimidos” de entre la humanidad, luego lo que entendido por pasiva y en un ejercicio de razonamiento lógico, significa que el resto de la humanidad, no entra a formar parte de ese grupo o proyecto divino. Y que además, como detalle adicional de que eso es así como yo se lo afirmo, tenemos lo que se nos dice en los dos versículos anteriores, eso es, el 2 y el 3 y en versión de la Reina Valera Contemporánea:
“Entonces oí una voz que venía del cielo, semejante al estruendo de un poderoso caudal de agua, y al sonido de un fuerte trueno. La voz que oí parecía ser la de arpistas que tocaban sus arpas. 3 Estaban (dichos arpistas) ante el trono, delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, y cantaban un cántico nuevo, que nadie más podía aprender sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido redimidos de la tierra.” (Acotación mía).
Entonces queda claro que el resto de mortales no podían aprender dicho cántico, por lo que es obvio y como entendería el tonto del pueblo (usted come aparte, amigo Olcese), que no podían pertenecer a dicho grupo, tal como yo afirmo y basándome tan solo en lo que nos dice Jehová en Su Palabra; luego háganos usted un “análisis a fondo” del tema en cuestión y a ver que nos saca en claro…… ¡pero hágalo, hombre!
Por otra parte, también me gustaría que iluminara mi oscurecida mente (ya sabe, por aquello de enseñar al que “no sabe”) con un “análisis a fondo” sobre otro asunto y que tiene que ver con el hecho que usted niega la afirmación de los TJ y que yo, contrario a usted sí comparto y siempre a tenor del registro escritural, en el sentido de que esos 144.000 o en su defecto, aquellos que con Cristo reinarán, conformarían lo que se conoce como un Israel “espiritual” (minuto 3 de grabación); y puesto que lógicamente no estoy de acuerdo con dicha negativa, me gustaría que me explicara y después de “analizarlo a fondo”, cómo habría que entender entonces, lo que nos dijo Pablo en los siguientes pasajes:
Rom. 8:28-29: “Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. 29 Más bien, es judío el que lo es por dentro y su circuncisión es la del corazón por espíritu (luego estaríamos hablando de algo espiritual) y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios.” (Acotación mía).
Rom. 9:6: “Sin embargo, no es como si la palabra de Dios hubiera fallado. Porque no todos los que provienen de Israel son realmente “Israel”.”
Gál. 6:16: “Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos haya paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios.”
Porque recuerde, Sr. Olcese, el “pequeño” detalle que Jehová Dios años antes había roto su pacto con el Israel natural y establecido otro pacto, con “una nación” que diera los frutos exigidos, según palabras de Jesús:
“Por eso les digo: El reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a una nación que produzca sus frutos.” (Mat. 21:43).
Luego si Jehová había tomado la decisión de quitar del Israel natural el acceso al reino como reyes y sacerdotes debido al rechazo y posterior asesinato de Su Hijo Jesús ¿cómo podría estar hablando Pablo del Israel natural, al mencionar del “Israel de Dios” y que obviamente, solo podía ser la “una nación” de la que se nos habla en dicho pasaje y distinta por tanto del Israel natural? Recuerde el claro contraste que Pablo establece en Rom. 9:6 y que hemos leído, entre el Israel natural y el otro “Israel” y que solo se puede entender desde una dimensión “espiritual”, siempre a tenor de las siguientes palabras:
“Sin embargo, si algunas de las ramas fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche, fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe de la raíz de grosura del olivo, 18 no te alboroces en triunfo sobre las ramas. Pero, si te alborozas en triunfo sobre ellas, no eres tú quien soporta la raíz, sino la raíz a ti. 19 Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”. 20 ¡Está bien! Por su falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.” (Rom. 11:17-21).
Lo que aquí tenemos es que Pablo representa al Israel natural como un simbólico olivo, en el que son injertadas ramas que no son del mismo olivo, eso es, no son israelitas naturales sino “gentiles” o “gente de las naciones”, por lo que razonablemente y puesto que ha habido un mezclar de unos con otros, ya no podríamos estar hablando de un Israel puro o natural, sino de otra cosa y que solo puede ser un “nuevo” Israel y este ya sí aceptado por Dios, lo que solo puede significar que estamos hablando de algo en sentido “espiritual”, a tenor de lo leído en Rom. 8: 28-29 …… a menos, eso sí y que tratándose de usted, cualquier cosa se puede esperar, que dos y dos hayan dejado de ser cuatro. Pero es que el mismo argumento señalado nos valdría para las palabras de Sant. 1:1-4:
“Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas por todas partes: ¡Saludos! 2 Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas, 3 puesto que ustedes saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante. 4 Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada.”
Porque ¿cómo podría Santiago dirigirse a las doce tribus del Israel natural (que por otra parte, diez de ellas ya no existían como tales), llamándoles “hermanos” si dichas tribus como un todo, eso es, el Israel natural, había sido repudiado por Dios y apartado por tanto, del acceso a la gobernación del reino (Mat. 21:43)? Luego espero, Sr. Olcese que nos haga un “análisis a fondo” y nos aclare a que pueblo o nación en concreto, hacían referencia en sus palabras, tanto Pablo como Santiago, partiendo de la base y como ha quedado claro, que no podríamos estar hablando del Israel natural, pues este había sido rechazado por Dios…… y que continúa aún rechazado por Este, pues a día de hoy siguen sin reconocer a Jesucristo como el Mesías prometido; a menos, eso sí, que le llevaran la contraria a Jehová, como usted hace continuamente.
Por otra parte, usted nos menciona de Rev. 20:4 y se hace a sí mismo la pregunta de si se refiere dicho pasaje a los 144.000, resolviéndola con un rotundo ¡no!...... y algo que ¡mire por donde! me recuerda a los “millones, miles de millones” que en su momento usted afirmaba como una “enseñanza” verdadera; pero leamos el texto y veamos si eso es así como usted nos lo afirma:
“Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”
Según usted, ahí de ninguna manera se hace referencia a los 144.000, sino solo se alude a aquellos que recibieron poder para “juzgar”, a aquellos que fueron “decapitados” y a aquellos que no habiendo adorado a la bestia ni a su imagen, no habían “recibido” su marca y por ello pasaron a reinar con Cristo; dicho lo cual, permítame una pregunta ¿y a quiénes identifican dichas características por usted señaladas? Pues teniendo en cuenta que es a los apóstoles a quiénes les fue hecha la promesa de que se sentarían en tronos para juzgar (Mat. 19:28), fueron probados hasta la muerte y no recibieron la marca de la bestia, luego obviamente forman parte del grupo de los 144.000 que han de reinar con Cristo y algo que no se puede dudar (Rev. 21:14), estaríamos identificando con las características que usted nos da y sin lugar a duda alguna, sencillamente al grupo de los 144.000 y con lo que de nuevo nos encontramos ante uno de sus aberrantes y disparatados razonamientos, en un claro intento por llevar la contraria, pues no solo no sabe ni de lo que habla, sino que ni su orgullo, ni su altanería le permiten reconocer la posibilidad de que esté equivocado y que “alguien” que sepa más que usted (y no me refiero a mí persona), le pueda corregir.
Si a ello le sumamos y como ya hemos considerado, lo que leemos en Rev. 14:1 en el sentido que cuando Jesucristo es colocado como rey sobre Sión por su Padre Celestial y en armonía con el Sal. 2:6, vemos a 144.000 individuos a su lado, solo podemos entender que en Rev. 20:4 y lejos de la nueva burrada que usted nos suelta (porque hay que ser borrico para hacer semejante interpretación), solo se puede hacer referencia específica a esos 144.000 personajes…… luego otra vez más, usted se ha equivocado en su afirmación, porque repito, no tiene ni puñetera idea de lo que habla y por lo que solo plantea argumentos esperpénticos e incomprensibles para una mente medianamente amueblada. Y claro que son mártires, pues eso es lo que significa el que hayan sido “degollados” o “decapitados” y expresiones que bíblicamente solo significan, el haber sufrido una muerte de sacrificio en defensa de la fe de uno, prescindiendo del instrumento usado para dar muerte y no lo que absurdamente nos dice usted, en el sentido que solo aquellos que hayan sido específicamente “decapitados” pueden reinar con Jesucristo…… pues de lo contrario y de ser como usted disparatadamente nos dice, resultaría que Jesucristo no podría reinar en el milenio porque no murió decapitado, sino crucificado; y en cuanto a lo del apóstol Juan, tiene usted toda la información sobre el caso, en mi artículo “¿Y qué hay del apóstol Juan?” (08/10/11) y de la que en su momento, recuérdelo, fue incapaz de rebatir dicho planteamiento…… como lo es ahora, claro. Por tanto, le exijo un “análisis a fondo” de lo planteado (recuerde que usted me ha llamado mentiroso) y no una simple declaración sin prueba alguna de aquello que a usted le parece, como si su opinión fuera palabra de Dios…… o al menos, que se calle y deje de enredar y hacer el ridículo; ya con lo de los sombreros ha habido suficiente ¿no cree?
Pero ya puesto, permítame hacer referencia al hecho que usted nos afirma que los 144.000 no son los únicos que reinarán con Cristo, por lo que le hago una pregunta ¿de cuántos grupos de personas se nos habla en la Revelación, que entren al reino de Dios? Hasta dónde yo sé y sé más que usted (la duda ofendería), solo se nos habla de los 144.000 por un lado y de la “gran muchedumbre” por el otro…… y pare de contar. Y si por otra parte, tenemos en cuenta que estos últimos sobreviven a la “gran tribulación” y por lo que pasan con vida al reino de Dios, luego no han muerto y “pequeño detalle” que les impide participar de cualquier resurrección, cuanto menos de esa “primera” mencionada en Rev. 20:6…… resulta que dichos sobrevivientes no pueden reinar con Cristo; pero veamos cómo nos explica eso el pasaje en cuestión:
“Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”
Luego está claro como el agua que los que gobiernan con Jesucristo en inmortalidad, pues eso es lo que significa el que la muerte segunda no tenga “autoridad” sobre ellos y en calidad de reyes y sacerdotes, son “estos” que participan de dicha primera resurrección…… luego como la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), pasa con vida al reino, no pueden sus miembros participar de resurrección alguna; y lo que solo puede significar, contrario a lo que usted absurda y disparatadamente afirma, que los únicos que pueden reinar con Cristo son los 144.000; luego háganos un “análisis a fondo” del asunto y a ver que saca en claro…… pero de cuando en cuando, ponga un texto bíblico que apoye su argumento y si puede ser, que no esté sacado de contexto.
Por otra parte, usted afirma temerariamente que de Rev. 20:4 se desprende que si bien en dicho pasaje se “incluyen” a los que fueron decapitados, ello no significa que no haya otros muchos que también reinarán con ellos, por lo que yo le pregunto ¿me puede decir quiénes son esos otros? Porque lo que leemos en dicho pasaje y que ya hemos considerado, es que en esa escena Juan solo ve a las almas de lo que había sido degollados o decapitados por hablar de Jesucristo y a nadie más…… aparte del hecho ya mencionado, que al reino de Dios solo acceden en su inicio, los 144.000 como reyes y los sobrevivientes de la “gran tribulación” como súbditos (pues ya hemos dado las razones por las que no pueden reinar con Cristo) y nadie más, al menos según las Escrituras; pero para más claridad, veamos ahora como se vierte dicho pasaje de Rev. 20:4, en la versión de la Traducción en lenguaje actual y que dice así:
“Luego vi unos tronos y en esos tronos estaban sentados los que habían sido asesinados (no otros) por mantenerse fieles a la enseñanza de Jesús y al mensaje de Dios. Ellos no habían adorado al monstruo ni a su estatua, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en las manos. Ellos volvieron a vivir y Dios les dio tronos para que gobernaran con el Mesías durante mil años.” (Acotación mía).
Entonces la cosa está clara y una vez más queda demostrado, que usted, Sr. Olcese, es una total calamidad que no sabe ni de lo que está hablando, pues no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras…… de lo contrario “analice a fondo” las cuestiones que le planteo y denos una respuesta basada en textos bíblicos y no en meras especulaciones personales, a cual más disparatada; y para que no se confunda, ahí le dejo un resumen de lo que tiene que “analizar a fondo” y respondernos…… si es capaz de ello, claro:
1º El significado concreto del Sal. 45:16.
2º Lo que se nos representa y la idea que se nos transmite en Rev. 14:1, a la luz del Sal. 2:6.
3º Si Jehová había rechazado al Israel natural del acceso al reino, según Mat. 21:43 ¿a cuál Israel se refería Pablo en Gál. 6:16, cuando habló del “Israel de Dios”?
4º Si la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 no muere, sino que sobrevive a la “gran tribulación”, por lo que pasa con vida al nuevo orden o reino de Dios y por lo tanto, no puede participar de la primera resurrección de Rev. 20:6 y que es la que da la inmortalidad, así como el derecho a reinar con Cristo ¿cómo puede ser que pasen a reinar con este? ¿O es que Jehová se equivocó al transmitirle la revelación a Jesucristo, o que este no estuvo muy fino al pasarla a su ángel, o que dicho ángel no era el más listo de la clase, o que el bueno de Juan no se enteró de lo que le decían…… ¡ya sabe usted, la edad y todas esas cosas!?
5º Y ya por último, aclárenos de cuántos grupos de personas se nos habla en Rev. 7 y que estarán presentes en el reino de Dios, cuando este eche a andar y cuál de los dos, reinará sobre el otro…… pues si hay reyes, bien tiene que haber súbditos y viceversa ¡porque es que ya no queda más personal aparte de los 144.000 y los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, después de la batalla final de Armagedón y que da paso de manera inmediata al reino de Dios!...... ¿o sí queda, Sr. Olcese?
Si usted no puede resolvernos estas cuestiones y no podrá pues para ello tendría que desdecirse de todas las barbaridades que nos ha contado hasta ahora (o en su defecto, da la callada por respuesta y que es lo que me barrunto), demostrará una vez más no ser otra cosa que un total ignorante en cuestiones bíblicas, a la par que un inconsciente al jugar de esta manera con los cosas del Altísimo. Y con lo quedará claro además, que lo que se publica en mi blog sí está ajustado a lo que dicen las Escrituras y por lo tanto es fiable, mientras que en el suyo es todo lo contrario, porque no es más que una mentira sobre otra mentira; y recuerde: le he desafiado públicamente a que nos explique los puntos resumidos…… ¡a que no, Sr. Olcese!
Armando López Golart
Y es que hace unos días, Sr. Olcese, usted publicó en su página en YouTube el video/artículo “Algo que no se dice de los 144,000 sellados de manera contundente”, como respuesta inmediata al que en este blog se había publicado solo unas horas antes (eso es rapidez y lo demás son “gaitas”) bajo el título “El problema de los 144.000…… y las doce tribus de Israel” (01/01/13)…… pero dirigiendo dicha respuesta a los TJ y no directamente a este que suscribe (Armando López Golart) y que es quién lo había publicado; y ello en una clara muestra de poseer un elevado instinto de conservación, pues como tanta veces he dicho, usted me teme más que a un “nublao”. Pero resulta que su subconsciente le ha traicionado, pues al minuto 10 de grabación, se refiere a que “solo un hombre que no conoce la Biblia puede sostener semejante patraña, pues hay uno que todavía continúa con esa “cantaleta” o cuento con el que está engañando a muchos”…… y en llegando ahí, pues “con la iglesia hemos “topao” amigo Sancho” como diría D. Quijote, pues me doy por enterado de que me acaba de llamar mentiroso y señalándome casi, como un peligro público número uno ¡y hasta ahí podríamos llegar! Y es que me reconocerá usted, Sr. Olcese, que hay que tener “moral”, eso es, muy poca vergüenza para decir que yo estoy “engañando” al personal, después de lo que “ha caído” y por lo que me permito recordarle un “pequeño” episodio del que usted parece se quiere olvidar, pero que yo no se lo voy a permitir.
Porque claro, resulta que ese uno “que no conoce de la Biblia” u séase aquí “el menda”, le dio sopas con honda al obligarle a usted y que no nos ha dado precisamente muestras de ser un “genio” de la interpretación bíblica, a reconocer su error mantenido por espacio de dos años (¡ni más ni menos!) y ahí está la hemeroteca para confirmarlo, sobre el “asuntillo” ese de los “millones, miles de millones” que supuestamente tenían que reinar con Cristo…… pero veamos cómo fue la historia y para ello, empezaré por recordarle lo que me respondía usted en el artículo “Preguntas de mis lectores hispanos, ávidos por aprender” (15/05/12) a una determinada pregunta que le formulé en un artículo anterior acerca de dicho tema y respuesta en la que, acorde con su innato estilo, mintió descaradamente; esta es la pregunta:
¿Reconoce D. Mario, efectivamente, haberse equivocado en el tema de los “millones, miles de millones” que tenían que reinar con Cristo?
Y eso es lo que usted me respondió, saliéndose por “los cerros de Úbeda” y metiendo de por medio a un personaje del que yo ni por asomo le había mencionado, encima cargándole con el “mochuelo” de su error y personaje muerto hacía ya muchísimos años, el Sr. Joseph Franklin Rutherford, en su momento presidente de la Sociedad Wathtower:
“El Sr. Rutherford sostenía que millones que ahora viven (en la década de los 20’s) jamás morirían, porque el Armagedón supuestamente ocurriría en 1925, profecía que por cierto nunca se cumplió. El que se equivocó fue Rutherford, no yo. Además, Rutherford jamás creyó que millones reinarían con Cristo sino 144,000 personas y punto. Además, yo no dije jamás que miles de millones reinarían con Cristo, pero tampoco lo limité a 144,000 personas como lo sostienen los Testigos de Jehová y algunos de sus simpatizantes que aún tienen su corazoncito puesto en la organización.” (Negritas mías).
Luego si el Sr. Rutherford, “jamás creyó” en semejante salvajada, queda claro que aun siendo TJ y para tanto como los critica, tenía mucho más entendimiento bíblico que usted, que la estuvo defendiendo por espacio de dos años. Pero no obstante, eso que tiene publicado en el artículo señalado (como ve, servidor tiene por costumbre probar siempre lo que dice…… no como usted), estaría muy bien y hasta nos lo podríamos creer, si no fuera porque en su artículo del 03/02/09 (reeditado en posteriores ocasiones en otros blogs) titulado “El Milenio de Jesucristo: ¡Lo que el Señor tiene reservado para Ud. y su familia!” y en la primera mitad de su párrafo nueve, usted afirmaba esto:
“¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido.” (Negritas mías).”
Por lo que queda palmariamente probado, que usted sí dijo, sí publicó y sí mantuvo por espacio de dos años como mínimo semejante burrada, aunque con increíble descaro y con una cara de cemento armado que no tiene parangón, lo negó posteriormente tal como hemos podido leer…… y en una muestra más de su ignorancia supina del contenido escritural, del que no es más que un analfabeto integral y si no lo es más, es porque no se entrena y por no mencionar su congénita tendencia a la mentira, pues de lo contrario se aseguraría más de lo que publica. Porque veamos lo que nos reconocía en un posterior video/artículo titulado “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” (04/01/12) y en el que en tono jocoso y burlesco (recuérdelo) se dirigía a mí persona; y me permito llamarle la atención sobre el hecho de que en ese video/artículo, usted me estaba respondiendo al que un día antes (03/01/12) yo le había dirigido, bajo el título “La respuesta del detractor” y en el que yo iniciaba el cuarto párrafo del mismo, con la siguiente afirmación:
“Pero es que además, el Sr. Olcese cuantifica esa masa resultante de reyes gobernantes asociados con Cristo, en “millones, miles de millones”…… y se queda tan ancho el hombre, ante semejante despropósito…”
Y usted en esa ocasión, como en tantas otras ocasiones anteriores por espacio de dos años y ante mi directa alusión, no negó ser el autor de semejante afirmación, sino que en un implícito reconocimiento de que la admitía como propia, dijo lo siguiente:
“……por otro lado, el hecho que parezca irrazonable que haya tantos gobernantes en el mundo…… digamos millones y millones…… yo no sé si es así y habrá millones, millones y millones…” (Minuto 10’58 de grabación en adelante).
Pero dando por buena (¡generoso que es uno, oiga!) la sorprendente afirmación en el sentido que usted no sabía si ello era así, después de haber estado enseñando por dos años semejante disparate, lo acaba de “arreglar” y en el colmo de los colmos, con lo que dice solo un poco más adelante en el citado video/artículo:
“…… ¿serán millones, millones, millones y millones?…… no lo dice la Biblia…” (Minuto 16’45 de grabación en adelante.”
Luego si esto es así, Sr. Olcese y según propia afirmación, que usted por un lado no sabía lo cierto de dicha cantidad de “millones, miles de millones” como gobernantes con Cristo, pero sí sabía que la Biblia, por otro lado, no dice nada de esto ¿por qué lo publicó entonces?...... y lo que es más ¿por qué durante casi dos años, estuvo rebatiendo mi afirmación en el sentido de que tal planteamiento era incorrecto y consecuentemente, mintiendo a sus lectores? ¿Quién en este caso, era el que demostró tener verdadero conocimiento bíblico y como mínimo, por espacio de dos años consecutivos: usted o yo?
¿Recuerda eso Sr. Olcese? Tendría que recordarlo porque ahí le demuestro el escaso conocimiento que tiene usted de la Biblia y que además de mentiroso es un desvergonzado, pues aún hoy estamos esperando que pida excusas públicamente por el engaño al que sometió por espacio de dos años (¡ahí es nada!), a la manera de los TJ con su grey y que usted tanto critica, a esos millones que según usted asegura, le leen y ven sus videos…… pero como resulta que a su entender el que no conoce la Biblia soy yo, me permito (“atrevidillo” que es uno) el desafiarle públicamente a que nos haga “un análisis a fondo”, por ejemplo, del Sal. 45:16 (es la segunda vez que se lo pido) y que me demuestre que dicho pasaje no apoya mi planteamiento en el sentido de que los notables del AT no pueden de ninguna manera, reinar con Cristo en el reino de Dios…… porque recuerde que el pasado día 13 de Enero del año en curso, en su video/artículo “La Watchrower dice: Abraham, David y los profetas, no reinarán con Cristo”, usted dijo y dirigiéndose a un servidor, tanto como esto:
“El verso usado frecuente en el Salmo 45:16, no prueba en modo alguno que estos tienen un destino diferente a la iglesia cuando se analiza a fondo.” (Negritas mías).
Y aunque yo le solicité en ese momento que hiciera dicho “análisis a fondo” y me contara el resultado, pues entiendo que las cosas no solo hay que decirlas, sino probarlas y como es costumbre en mí (no en usted), aún es el momento en que se haya atrevido a ello; obviamente, porque no tiene ni puñetera idea de lo que se lleva entre manos, o es que está “zumbao” perdido…… y dados los episodios de los sombreros, unos encima de los otros ¡pues que quiere usted que le diga, oiga!, pero buena “pinta”, aquello que se dice buena “pinta”, no tiene la cosa. Sin embargo y puesto que así parece estar la situación, volvamos a su artículo señalado al inicio de este escrito y publicado en YouTube el 01/02/13 y en donde usted asevera acerca de los 144.000 que no se dice de ellos en ningún sitio de las Escrituras, que sean estos los que tienen que reinar con Cristo en el reino de Dios (minuto 2’35 de grabación); entonces, le emplazo a que “analice a fondo” el siguiente planteamiento que le formulo y públicamente me lo rebata…… pero a mí, no a los TJ.
Porque cuando leemos con la debida atención (algo que usted no hace, por supuesto) el pasaje de Rev. 14:1 y lo analizamos a la luz del contexto escritural, nos encontramos con una afirmación rotunda en el sentido de que sí son esos 144.000 los únicos que reinarán con Cristo en su reino; porque de acuerdo que la Biblia no nos diga nada acerca de “millones, miles de millones” de gobernantes con Cristo, pero lo que está claro y puesto que estamos hablando de una “revelación” o “un poner al descubierto algo que estaba oculto” y que es la idea que transmite el término original griego para ese libro “a·po·ká·ly·psis”, es que se nos tendría que hablar del número concreto de aquellos que tendrán esa comisión; máxime cuando estamos hablando de uno de los aspectos fundamentales del reino de Dios, pues estamos hablando de aquellos que tienen que presidirlo junto al Hijo de Dios y cuando dicha Revelación fue dada, precisamente, para “para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco” (Rev. 1:1)…… entonces no solo se nos tiene que hablar de eso, sino también de aquellos que serán súbditos del mismo, pues de lo contrario ¿de qué nos serviría dicha revelación, Sr. Olcese?; pero veamos el pasaje en cuestión:
“Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”
Luego lo que estaba viendo en ese momento y en una visión el apóstol Juan, dada por el propio Jesucristo a través de su ángel, era el cumplimiento por adelantado de las proféticas palabras del Sal. 2:2-6 y en donde leemos lo siguiente:
“Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”. 4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.
Pero si en la visión de Juan se nos muestra el momento en que es instalado como rey sobre Sión el Hijo de Dios, Jesucristo ¿quiénes son entonces, esos que en ese momento ocupan un lugar a su lado sobre este monte Sión, sino aquellos que le acompañan en su reinar y cuyo número está exento de cualquier duda, eso es, 144.000 miembros, pues esa es la cantidad de sus acompañantes en ese decisivo momento y según Rev. 14:1?...... no olvidemos que el Monte Sión, es el símbolo por excelencia de la gobernación divina sobre el ser humano y en donde siempre estuvo el “trono de Jehová” (1 Crón. 29:23); y de ahí, que Este lo identifique como “mi santa montaña”. Por lo que yo afirmo y contrario a lo que usted asegura sin fundamento alguno, que sí se nos dice y de forma categórica además, que solo esos 144.000 “sellados” (no se le olvide ese “pequeño” detalle, pues la “gran muchedumbre” no es “sellada”, a diferencia de esos 144.000) son los que reinarán con Cristo en el milenio y que usted, D. Mario, no puede probar lo contrario, pues solo habla, habla y habla, pero no saca textos que prueben su afirmación…… y que para uno que saca, el de Rev. 14:4, no solo lo lee mal y no lo entiende, sino que el mismo contribuye a darme la razón a mí, pues allí se nos dice que solo esos 144.000 son los “comprados” o “redimidos” de entre la humanidad, luego lo que entendido por pasiva y en un ejercicio de razonamiento lógico, significa que el resto de la humanidad, no entra a formar parte de ese grupo o proyecto divino. Y que además, como detalle adicional de que eso es así como yo se lo afirmo, tenemos lo que se nos dice en los dos versículos anteriores, eso es, el 2 y el 3 y en versión de la Reina Valera Contemporánea:
“Entonces oí una voz que venía del cielo, semejante al estruendo de un poderoso caudal de agua, y al sonido de un fuerte trueno. La voz que oí parecía ser la de arpistas que tocaban sus arpas. 3 Estaban (dichos arpistas) ante el trono, delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, y cantaban un cántico nuevo, que nadie más podía aprender sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido redimidos de la tierra.” (Acotación mía).
Entonces queda claro que el resto de mortales no podían aprender dicho cántico, por lo que es obvio y como entendería el tonto del pueblo (usted come aparte, amigo Olcese), que no podían pertenecer a dicho grupo, tal como yo afirmo y basándome tan solo en lo que nos dice Jehová en Su Palabra; luego háganos usted un “análisis a fondo” del tema en cuestión y a ver que nos saca en claro…… ¡pero hágalo, hombre!
Por otra parte, también me gustaría que iluminara mi oscurecida mente (ya sabe, por aquello de enseñar al que “no sabe”) con un “análisis a fondo” sobre otro asunto y que tiene que ver con el hecho que usted niega la afirmación de los TJ y que yo, contrario a usted sí comparto y siempre a tenor del registro escritural, en el sentido de que esos 144.000 o en su defecto, aquellos que con Cristo reinarán, conformarían lo que se conoce como un Israel “espiritual” (minuto 3 de grabación); y puesto que lógicamente no estoy de acuerdo con dicha negativa, me gustaría que me explicara y después de “analizarlo a fondo”, cómo habría que entender entonces, lo que nos dijo Pablo en los siguientes pasajes:
Rom. 8:28-29: “Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. 29 Más bien, es judío el que lo es por dentro y su circuncisión es la del corazón por espíritu (luego estaríamos hablando de algo espiritual) y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios.” (Acotación mía).
Rom. 9:6: “Sin embargo, no es como si la palabra de Dios hubiera fallado. Porque no todos los que provienen de Israel son realmente “Israel”.”
Gál. 6:16: “Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos haya paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios.”
Porque recuerde, Sr. Olcese, el “pequeño” detalle que Jehová Dios años antes había roto su pacto con el Israel natural y establecido otro pacto, con “una nación” que diera los frutos exigidos, según palabras de Jesús:
“Por eso les digo: El reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a una nación que produzca sus frutos.” (Mat. 21:43).
Luego si Jehová había tomado la decisión de quitar del Israel natural el acceso al reino como reyes y sacerdotes debido al rechazo y posterior asesinato de Su Hijo Jesús ¿cómo podría estar hablando Pablo del Israel natural, al mencionar del “Israel de Dios” y que obviamente, solo podía ser la “una nación” de la que se nos habla en dicho pasaje y distinta por tanto del Israel natural? Recuerde el claro contraste que Pablo establece en Rom. 9:6 y que hemos leído, entre el Israel natural y el otro “Israel” y que solo se puede entender desde una dimensión “espiritual”, siempre a tenor de las siguientes palabras:
“Sin embargo, si algunas de las ramas fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche, fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe de la raíz de grosura del olivo, 18 no te alboroces en triunfo sobre las ramas. Pero, si te alborozas en triunfo sobre ellas, no eres tú quien soporta la raíz, sino la raíz a ti. 19 Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”. 20 ¡Está bien! Por su falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.” (Rom. 11:17-21).
Lo que aquí tenemos es que Pablo representa al Israel natural como un simbólico olivo, en el que son injertadas ramas que no son del mismo olivo, eso es, no son israelitas naturales sino “gentiles” o “gente de las naciones”, por lo que razonablemente y puesto que ha habido un mezclar de unos con otros, ya no podríamos estar hablando de un Israel puro o natural, sino de otra cosa y que solo puede ser un “nuevo” Israel y este ya sí aceptado por Dios, lo que solo puede significar que estamos hablando de algo en sentido “espiritual”, a tenor de lo leído en Rom. 8: 28-29 …… a menos, eso sí y que tratándose de usted, cualquier cosa se puede esperar, que dos y dos hayan dejado de ser cuatro. Pero es que el mismo argumento señalado nos valdría para las palabras de Sant. 1:1-4:
“Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas por todas partes: ¡Saludos! 2 Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas, 3 puesto que ustedes saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante. 4 Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada.”
Porque ¿cómo podría Santiago dirigirse a las doce tribus del Israel natural (que por otra parte, diez de ellas ya no existían como tales), llamándoles “hermanos” si dichas tribus como un todo, eso es, el Israel natural, había sido repudiado por Dios y apartado por tanto, del acceso a la gobernación del reino (Mat. 21:43)? Luego espero, Sr. Olcese que nos haga un “análisis a fondo” y nos aclare a que pueblo o nación en concreto, hacían referencia en sus palabras, tanto Pablo como Santiago, partiendo de la base y como ha quedado claro, que no podríamos estar hablando del Israel natural, pues este había sido rechazado por Dios…… y que continúa aún rechazado por Este, pues a día de hoy siguen sin reconocer a Jesucristo como el Mesías prometido; a menos, eso sí, que le llevaran la contraria a Jehová, como usted hace continuamente.
Por otra parte, usted nos menciona de Rev. 20:4 y se hace a sí mismo la pregunta de si se refiere dicho pasaje a los 144.000, resolviéndola con un rotundo ¡no!...... y algo que ¡mire por donde! me recuerda a los “millones, miles de millones” que en su momento usted afirmaba como una “enseñanza” verdadera; pero leamos el texto y veamos si eso es así como usted nos lo afirma:
“Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”
Según usted, ahí de ninguna manera se hace referencia a los 144.000, sino solo se alude a aquellos que recibieron poder para “juzgar”, a aquellos que fueron “decapitados” y a aquellos que no habiendo adorado a la bestia ni a su imagen, no habían “recibido” su marca y por ello pasaron a reinar con Cristo; dicho lo cual, permítame una pregunta ¿y a quiénes identifican dichas características por usted señaladas? Pues teniendo en cuenta que es a los apóstoles a quiénes les fue hecha la promesa de que se sentarían en tronos para juzgar (Mat. 19:28), fueron probados hasta la muerte y no recibieron la marca de la bestia, luego obviamente forman parte del grupo de los 144.000 que han de reinar con Cristo y algo que no se puede dudar (Rev. 21:14), estaríamos identificando con las características que usted nos da y sin lugar a duda alguna, sencillamente al grupo de los 144.000 y con lo que de nuevo nos encontramos ante uno de sus aberrantes y disparatados razonamientos, en un claro intento por llevar la contraria, pues no solo no sabe ni de lo que habla, sino que ni su orgullo, ni su altanería le permiten reconocer la posibilidad de que esté equivocado y que “alguien” que sepa más que usted (y no me refiero a mí persona), le pueda corregir.
Si a ello le sumamos y como ya hemos considerado, lo que leemos en Rev. 14:1 en el sentido que cuando Jesucristo es colocado como rey sobre Sión por su Padre Celestial y en armonía con el Sal. 2:6, vemos a 144.000 individuos a su lado, solo podemos entender que en Rev. 20:4 y lejos de la nueva burrada que usted nos suelta (porque hay que ser borrico para hacer semejante interpretación), solo se puede hacer referencia específica a esos 144.000 personajes…… luego otra vez más, usted se ha equivocado en su afirmación, porque repito, no tiene ni puñetera idea de lo que habla y por lo que solo plantea argumentos esperpénticos e incomprensibles para una mente medianamente amueblada. Y claro que son mártires, pues eso es lo que significa el que hayan sido “degollados” o “decapitados” y expresiones que bíblicamente solo significan, el haber sufrido una muerte de sacrificio en defensa de la fe de uno, prescindiendo del instrumento usado para dar muerte y no lo que absurdamente nos dice usted, en el sentido que solo aquellos que hayan sido específicamente “decapitados” pueden reinar con Jesucristo…… pues de lo contrario y de ser como usted disparatadamente nos dice, resultaría que Jesucristo no podría reinar en el milenio porque no murió decapitado, sino crucificado; y en cuanto a lo del apóstol Juan, tiene usted toda la información sobre el caso, en mi artículo “¿Y qué hay del apóstol Juan?” (08/10/11) y de la que en su momento, recuérdelo, fue incapaz de rebatir dicho planteamiento…… como lo es ahora, claro. Por tanto, le exijo un “análisis a fondo” de lo planteado (recuerde que usted me ha llamado mentiroso) y no una simple declaración sin prueba alguna de aquello que a usted le parece, como si su opinión fuera palabra de Dios…… o al menos, que se calle y deje de enredar y hacer el ridículo; ya con lo de los sombreros ha habido suficiente ¿no cree?
Pero ya puesto, permítame hacer referencia al hecho que usted nos afirma que los 144.000 no son los únicos que reinarán con Cristo, por lo que le hago una pregunta ¿de cuántos grupos de personas se nos habla en la Revelación, que entren al reino de Dios? Hasta dónde yo sé y sé más que usted (la duda ofendería), solo se nos habla de los 144.000 por un lado y de la “gran muchedumbre” por el otro…… y pare de contar. Y si por otra parte, tenemos en cuenta que estos últimos sobreviven a la “gran tribulación” y por lo que pasan con vida al reino de Dios, luego no han muerto y “pequeño detalle” que les impide participar de cualquier resurrección, cuanto menos de esa “primera” mencionada en Rev. 20:6…… resulta que dichos sobrevivientes no pueden reinar con Cristo; pero veamos cómo nos explica eso el pasaje en cuestión:
“Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”
Luego está claro como el agua que los que gobiernan con Jesucristo en inmortalidad, pues eso es lo que significa el que la muerte segunda no tenga “autoridad” sobre ellos y en calidad de reyes y sacerdotes, son “estos” que participan de dicha primera resurrección…… luego como la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), pasa con vida al reino, no pueden sus miembros participar de resurrección alguna; y lo que solo puede significar, contrario a lo que usted absurda y disparatadamente afirma, que los únicos que pueden reinar con Cristo son los 144.000; luego háganos un “análisis a fondo” del asunto y a ver que saca en claro…… pero de cuando en cuando, ponga un texto bíblico que apoye su argumento y si puede ser, que no esté sacado de contexto.
Por otra parte, usted afirma temerariamente que de Rev. 20:4 se desprende que si bien en dicho pasaje se “incluyen” a los que fueron decapitados, ello no significa que no haya otros muchos que también reinarán con ellos, por lo que yo le pregunto ¿me puede decir quiénes son esos otros? Porque lo que leemos en dicho pasaje y que ya hemos considerado, es que en esa escena Juan solo ve a las almas de lo que había sido degollados o decapitados por hablar de Jesucristo y a nadie más…… aparte del hecho ya mencionado, que al reino de Dios solo acceden en su inicio, los 144.000 como reyes y los sobrevivientes de la “gran tribulación” como súbditos (pues ya hemos dado las razones por las que no pueden reinar con Cristo) y nadie más, al menos según las Escrituras; pero para más claridad, veamos ahora como se vierte dicho pasaje de Rev. 20:4, en la versión de la Traducción en lenguaje actual y que dice así:
“Luego vi unos tronos y en esos tronos estaban sentados los que habían sido asesinados (no otros) por mantenerse fieles a la enseñanza de Jesús y al mensaje de Dios. Ellos no habían adorado al monstruo ni a su estatua, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en las manos. Ellos volvieron a vivir y Dios les dio tronos para que gobernaran con el Mesías durante mil años.” (Acotación mía).
Entonces la cosa está clara y una vez más queda demostrado, que usted, Sr. Olcese, es una total calamidad que no sabe ni de lo que está hablando, pues no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras…… de lo contrario “analice a fondo” las cuestiones que le planteo y denos una respuesta basada en textos bíblicos y no en meras especulaciones personales, a cual más disparatada; y para que no se confunda, ahí le dejo un resumen de lo que tiene que “analizar a fondo” y respondernos…… si es capaz de ello, claro:
1º El significado concreto del Sal. 45:16.
2º Lo que se nos representa y la idea que se nos transmite en Rev. 14:1, a la luz del Sal. 2:6.
3º Si Jehová había rechazado al Israel natural del acceso al reino, según Mat. 21:43 ¿a cuál Israel se refería Pablo en Gál. 6:16, cuando habló del “Israel de Dios”?
4º Si la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 no muere, sino que sobrevive a la “gran tribulación”, por lo que pasa con vida al nuevo orden o reino de Dios y por lo tanto, no puede participar de la primera resurrección de Rev. 20:6 y que es la que da la inmortalidad, así como el derecho a reinar con Cristo ¿cómo puede ser que pasen a reinar con este? ¿O es que Jehová se equivocó al transmitirle la revelación a Jesucristo, o que este no estuvo muy fino al pasarla a su ángel, o que dicho ángel no era el más listo de la clase, o que el bueno de Juan no se enteró de lo que le decían…… ¡ya sabe usted, la edad y todas esas cosas!?
5º Y ya por último, aclárenos de cuántos grupos de personas se nos habla en Rev. 7 y que estarán presentes en el reino de Dios, cuando este eche a andar y cuál de los dos, reinará sobre el otro…… pues si hay reyes, bien tiene que haber súbditos y viceversa ¡porque es que ya no queda más personal aparte de los 144.000 y los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, después de la batalla final de Armagedón y que da paso de manera inmediata al reino de Dios!...... ¿o sí queda, Sr. Olcese?
Si usted no puede resolvernos estas cuestiones y no podrá pues para ello tendría que desdecirse de todas las barbaridades que nos ha contado hasta ahora (o en su defecto, da la callada por respuesta y que es lo que me barrunto), demostrará una vez más no ser otra cosa que un total ignorante en cuestiones bíblicas, a la par que un inconsciente al jugar de esta manera con los cosas del Altísimo. Y con lo quedará claro además, que lo que se publica en mi blog sí está ajustado a lo que dicen las Escrituras y por lo tanto es fiable, mientras que en el suyo es todo lo contrario, porque no es más que una mentira sobre otra mentira; y recuerde: le he desafiado públicamente a que nos explique los puntos resumidos…… ¡a que no, Sr. Olcese!
Armando López Golart
Etiquetas:
144.000,
análisis,
apologista,
doce tribus,
millones miles de millones,
Rev. 14:1-4,
Sal. 2:2-6,
Sal. 45:16
viernes, 1 de febrero de 2013
El problema de los 144.000…… y las doce tribus de Israel
Uno de los problemas que se suscitan alrededor de los 144.000 comprados o redimidos de entre la humanidad (Rev. 14:4) y algo que nos hizo notar un amable lector de este blog, es que si bien dichos personajes aparecen como resultado de sacar doce mil individuos de cada una las doce tribus de Israel, tal como se lee de Rev. 7:4-8 y por lo que esa cantidad obviamente tiene que ser literal, no solo por ser el resultado de una operación matemática, sino por el hecho que dicha literalidad esta refrendada por Rev. 14:1; 4, habría que entender también como literales a las doce tribus de Israel mencionadas a continuación. Y cuestión que nos ha parecido muy interesante, por lo que como siempre solemos hacer con aquello que consideramos de general interés para el personal, optamos por publicar la respuesta a dicha interpelación en formato de artículo, con el objetivo de que no solo amplíe a nuestro amable comunicante la información remitida (en privado ya le hemos dado un pequeño resumen), sino que permita conocer a aquellas personas que nos leen, cual es nuestra posición al respecto y ya después, cada uno que saque sus propias conclusiones.
Porque en donde radica el aparente problema a nuestro entender y ya para fijar el tema, es en el hecho de que si se toma como literal la cantidad de 144.000 personas que han de reinar con Cristo en el gobierno del reino (algo que defendemos desde este blog), lógicamente se tendría que aceptar también la literalidad de las doce tribus de Israel (procedencia de dichos personajes, eso es, 12.000 de cada una de ellas) y con lo que resultaría que, partiendo de esa premisa, en los últimos días por venir tendrían que aparecer y como se enseña por parte de numerosos autores bíblicos, 144.000 israelitas “naturales” pertenecientes a dichas doce tribus y en las cantidades mencionadas, que serían los que darían adelanto a la gran predicación, aún por iniciar, de Mat. 24:14…… y lo cual no puede ser cierto, porque formalmente dichas tribus ya no existen. Y asunto el que vamos a considerar y dicho sea de paso, que alguien podría tomar como de menor importancia para la salvación de las personas en la gran tribulación que se avecina a paso de carga en estos tiempos finales en los que estamos viviendo y que no es así, porque si cuando llega ese momento crítico, uno está esperando la aparición de esos 144.000 israelitas literales para tomar acción y lo que aparecen en su lugar, son un pequeño resto de personas prefiguradas por los “dos testigos” de Rev. 11:3, solo es imaginable que la confusión puede ser grande y sumamente perjudicial para la persona en cuestión; no olvidemos por otra parte, que el grueso de esos 144.000 “ungidos” o elegidos por Dios, apareció ya en el primer siglo y por lo que solo queda un pequeño resto para completar dicho número, según leemos en Rev. 6:9:11:
“Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”
Luego lo que vemos en primer lugar y puesto que dicha acción se produce en la apertura del quinto sello, ese “completar” tiene que producirse en los tiempos finales, o sea, en nuestros días; y verso 11, que se entiende mejor en la versión “Traducción en lenguaje actual” (TLA):
“Entonces Dios les dio ropas blancas y les dijo que debían esperar un poco más, porque aún no habían muerto todos los cristianos que debían morir como ellos.”
Lo que obviamente significa, prescindiendo del hecho que hubiera un lapsus de 2.000 años entre ello, que aún quedaba un resto de esos personajes por aparecer aquí en la tierra y que acabado el ministerio con su muerte en sacrificio (Rev. 11:7; 20:4), cerrarían el número de 144.000. Personajes por otra parte poderosísimos (Rev. 11:5-6) a la usanza de los Juan, Pablo, Pedro, etc. del primer siglo y circunstancia que nos delata, a la par que desenmascara, a todos esos que actualmente se erigen como “ungidos” y que no son más que unos ignorantes, farsantes y embaucadores al servicio de su amo Satanás…… porque si ya hubiera en este momento tanto “ungido” en la tierra ¿qué sentido tendría el anunciar para un futuro la aparición de más de ellos y prefigurados por esos “dos testigos” provistos de grandes poderes? Es más ¿dónde está por parte de esos supuestos miembros actuales de la clase de los “dos testigos”, esa gran obra de predicación de Mat. 24:14, marcada por grandes demostraciones de poder (Joel 2:28-29) y a ser seguida por “el fin”? Otro pequeño “problemilla” con el que se enfrentan esos “fantasmas” tiene que ver con el hecho que aún no ha empezado la profética semana 70 de Dan. 9:27 y dicha gran predicación se lleva a cabo en los primeros tres años y medio de la misma, o 1.260 días (Rev. 11:3)…… luego si el “sarao” aún no ha empezado ¿qué hace tanto “ungido” sobre la tierra en estado de “inactividad”?
Pero volviendo al tema que nos ocupa, empecemos por el principio y vayamos desarrollando la idea, algo que podríamos hacer diciendo quiénes son esos 144.000, de dónde proceden y que labor tienen encomendada…… y siendo que la cosa empieza de tan antiguo, como en una promesa que Jehová hizo a la recién liberada nación de Israel de la tiranía de Egipto, hará de ello unos 3.500 años:
“…… “Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).
Andando el tiempo, apareció Jesús e inició la búsqueda entre el pueblo judío de aquellos que fueran merecedores de ocupar junto a él un lugar en ese reino por venir y que tendría como propósito el “reunir todas la cosas en Cristo” y algo de lo que nos habló Pablo en Efe. 1:9-10:
“…… por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo 10 para una administración (eso es, el reino de Dios prometido) al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra.” (Acotación nuestra).
Privilegio que ofrecido en primer lugar a los dirigentes religiosos judíos del tiempo de Jesús, fue rechazado por la inmensa mayoría de estos y siendo ofrecido en consecuencia, a las clases más bajas (siempre desde el punto de vista de esa clase dirigente) de Israel y en donde tuvo mayor aceptación; no obstante, no al grado pretendido por el Altísimo y lo que llevó a que dicho privilegio fuera extendido a los “gentiles” o gente “de las naciones” y algo de lo que pueden encontrar información más completa, en nuestro artículo del 20/01/13, bajo el título “La parábola de la “gran cena” ”.
Luego, ese conjunto de personas continuaron en un primer momento con la labor de búsqueda iniciada por Jesús y al grado que Jehová dispusiera, a lo largo del primer siglo, para ya después y finalizada dicha tarea, esperar el momento en que después de su resurrección, se convertirían en inmortales reyes y sacerdotes al lado de Jesucristo en esa “administración” propuesta (o reino de Dios) para el “límite cabal de los tiempos”, pues para eso fueron escogidas o “compradas” de entre la humanidad (Rev. 14:4); y que como ya hemos mencionado, su número total no fue cerrado en un primer momento, sino que el Altísimo se reservó una pequeña cantidad de ellos para dirigir en los últimos días, la mencionada gran campaña de predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14. Por lo que ya conocemos la procedencia de los 144.000, eso es, tanto de judíos naturales como de gente de las naciones o “gentiles” y siendo su comisión, la de colaborar con Cristo en la gobernación del reino de Dios…… y resto por aparecer, no lo olvidemos, que continuará siendo tomado de personas de entre “las naciones”, pues el Israel actual aún continúa estando apartado del favor de Dios (Mat. 23:38-39). Y siendo este el primer detalle que nos muestra, que esas “doce tribus” mencionadas en Rev. 7:4-8, no pueden tener nada que ver con el Israel literal; pero continuemos…
Otra de las cuestiones que plantean muchos autores, tiene que ver con la afirmación de que en ningún lugar de las Escrituras se nos dice que esos 144.000 serán los que reinarán con Cristo, porque si bien se desprende de otros versos que estos si pueden ser reyes y sacerdotes al lado de Cristo en el Reino, no se puede asegurar con total certeza puesto que Apocalipsis no lo dice de forma concluyente…… y afirmación que no deja de ser totalmente inexacta y reflejo de una falta de percepción bíblica, dicho sea con el máximo respeto. Porque cuando leemos con la debida atención (algo que la mayoría no hace) el pasaje de Rev. 14:1 y lo analizamos desde el contexto de las Escrituras, nos encontramos con una afirmación rotunda en el sentido que sí son esos 144.000 los que reinarán con Cristo en su reino; pero veamos dicho pasaje:
“Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”
Luego lo que estaba viendo en una visión el apóstol Juan, dada por el propio Jesucristo a través de su ángel, era el cumplimiento por adelantado de las palabras del Sal. 2:2-6 y en donde leemos lo siguiente:
“Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.
4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.
Entonces si la visión se corresponde al momento en que es instalado como Rey sobre Sión el Hijo de Dios, Jesucristo ¿quiénes son entonces, esos que en ese momento ocupan un lugar a su lado sobre este monte Sión, sino aquellos que le acompañan en su reinar y cuyo número está exento de cualquier duda, eso es: 144.000...... pues esa es la cantidad de sus acompañantes? Porque algo que no hay que olvidar, es que Juan no solo “vio”, sino que también “oyó” (Rev. 7:4) dicha cantidad, lo cual nos confirma que las Escrituras sí nos dicen de forma clara y diáfana, que esos 144.000 personajes mencionados (no hay otros) son los que reinan con Cristo en el reino milenario…… ya otra cosa es que alguno le busque cinco pies al gato y quiera discutirlo, solo por afán de discutir y que como diría nuestro castizo de guardia “…… haberlos, ahílos”.
Por lo que pensando que este punto ha quedado claro, vamos a averiguar ahora de la supuesta relación de esos personajes de Rev. 7:4-8, que aparentemente proceden de las doce tribus del Israel literal y tema del que ya hemos dado una pequeña referencia, en el sentido que ello no puede ser así. Pero antes de continuar, permítannos una pequeña aseveración: muchas veces en el estudio de las Escrituras, el averiguar el correcto significado de determinado pasaje, no se consigue tanto por una fijación obsesiva sobre el análisis del mismo, sino que se consigue por medio de la eliminación de distintas posibilidades…… o dicho de otra manera, si no sabemos lo que es correcto sobre determinado asunto, vayamos eliminando aquellas opciones que sí sabemos no pueden serlo, pues no son aceptadas por el contexto general de las Escrituras y así, hasta llegar a aquella conclusión que más se ajuste a dicho contexto y que obviamente, suele ser siempre la correcta. Por lo que de entrada y siguiendo esta máxima, leamos unas palabras de Jesús, partiendo del hecho que en la Biblia todas las palabras tienen su especial significado y propósito…… máxime cuando vienen del propio Hijo de Dios:
“A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones (eso es, dar el mensaje a gentiles o personas no judías) y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”." (Mat. 10:5-6). (Acotación nuestra).
Y palabras que no tenía más objetivo que el recordarle al personal, que había de respetarse la promesa de Jehová extendida al pueblo de Israel en el Sinaí y ya mencionada, de sacar de entre ellos “un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxo. 19:6) y por lo que Jesús impidió a sus discípulos, con su clara y taxativa orden, el extender la oferta de acceder a dicho privilegio, a personas que no fueran judíos naturales…… tan simple como eso. Pero además y aquí está la cuestión, fíjense en el detalle adicional, que en esas palabras Jesús hizo referencia a las “ovejas perdidas de la casa de Israel” y no, a las “doce tribus perdidas de la casa de Israel” y que que hubiera sido lo más ajustado a la realidad; luego dado que como hemos dicho, estaríamos hablando de un personaje que era muy cuidadoso en la elección de las palabras que pronunciaba, ello tendría que darnos a entender que puesto que las diez tribus del reino septentrional de Israel habían ya desaparecido del mapa hacía siglos y no quedaba rastro de ellas, obviamente ya no se podía hablar de las “doce tribus de Israel” como tal.
Pero permítannos un pequeño inciso, para mencionar que algunos autores bíblicos afirman que Jesús mencionó las palabras reseñadas, refiriéndose precisamente a los miembros de esas diez tribus desaparecidas siglos atrás; pero ese planteamiento cae por su propio peso, cuando vemos a quiénes realmente se refería el Hijo de Dios, al hablar de esas “ovejas perdidas”:
“Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas (espiritualmente) como ovejas sin pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: “Sí; la mies es mucha (luego mucho trabajo a efectuar), pero los obreros son pocos. 38 Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su siega”.” (Mat. 9:36-38). (Acotaciones nuestras).
Con lo que se nos indica que Jesús en Mat. 10:5-6, hacía referencia a esas personas que bajo los gobernantes religiosos de aquellos tiempos (o el “pastor inútil” de Zac. 11:15-17) estaban totalmente desatendidas y extraviadas, por tanto confundidas en aspecto espiritual; y que más información al respecto, la pueden hallar en nuestro artículo “¿Qué quiso decir el profeta?” del 14/01/13.
Recuperando el hilo de lo que estábamos hablando, recordemos que a la muerte de Salomón (alrededor de 931 a.E.C.), se produjo la escisión de las diez tribus mencionadas que existieron como reino independiente y separado de Judá (así se identificaba el reino de las restantes dos tribus, Judá y Benjamín) por unos 200 años, pues en el siglo VIII a.E.C. (sobre el año 721), se produjo la conquista por el rey asirio Senaquerib del norteño reino de Israel y con lo que terminó la existencia de dichas 10 tribus como tales, al ser deportados sus miembros a tierras lejanas e integrados a otros pueblos y culturas bajo la dominación de dicho rey, así como ocupada su tierra natal, con personas de distintas nacionalidades y vasallas de dicho personaje y lo que resultó, en la total y práctica desaparición de las diez tribus como tales (2 Rey. 17:22-24). Una desaparición que aunque convirtió a la tribu de Judá del reino del sur en la tribu mayoritaria entre los descendientes de Jacob, razón por la que empieza a conocérseles como “judíos” (hijos de Judá), según muchos autores no es un hecho concluyente, pues aunque minoritarios, quedaban representantes de esas diez tribus desaparecidas dentro de la nación de Judá.
Se nos menciona para sostener dicha temeraria afirmación (dicen que una flor no hace Mayo), el ejemplo de Ana, la que reconoció en el recién nacido Jesús al mesías (Luc. 2: 36-38) y que era hija de Fanuel, el cual según indica el propio Lucas, era “de la tribu de Aser”, uno de los dos hijos que le dio a Jacob la esclava Zilpá. No obstante, que el argumento presentado podría ser aceptado como una posibilidad, se encuentra en el relato de la situación religiosa que se produjo a consecuencia de la separación de las diez tribus (nada que ver con la religión en sí, sino en la mala actitud de un rey para con su pueblo, según 1 Rey. 12:1-17) en el sentido que los sacerdotes y levitas que residían entre esas tribus separadas, optaron por volver a Jerusalén ante el crecimiento de la adoración falsa en esos territorios. Y algo que de forma puntual también hacían algunos miembros de las mismas, cuando bajaban a adorar al Templo de Dios sito en dicha capital (2 Cró. 11:13-16) y cumplir así con la obligación de acudir tres veces al año (en la fiesta “de las tortas no fermentadas”, en la fiesta “de las semanas” y en la fiesta “de las cabañas”) a presentar ofrendas a Dios…… pero que no hay constancia de que se quedaran y por lo tanto, que no sufrieran el mismo fin que sus conciudadanos del reino del norte a manos de Senaquerib.
Lo que sí está claro, es que para cuando se escribió la Revelación, no solo no existía rastro de dichas tribus como tales, sino que además en la destrucción de Jerusalén en el año 70 E.C., fueron destruidos junto al templo todos los registros genealógicos y que mostraban la pertenencia de cada israelita a su tribu de origen, por lo que no tendría sentido el hablar en Rev. 7:4-8 de doce tribus literales, puesto que como tales no existían, pues nadie podía demostrar su ascendencia tribal. Por lo que en este blog no se entra en contradicción, cuando consideramos a los 144.000 como literales y a las doce tribus de procedencia de los mismos, no tanto como simbólicas, sino que lo que hacemos y en línea con el registro escrito, es considerarlas como lo que son: el Israel espiritual o “Israel de Dios” (Gál. 6:16)…… al menos eso es lo que nos dijo Pablo que era de lo que se hablaba; por otra parte y para este apóstol, queda claro que lo de las doce tribus literales como punto de referencia para algo, había pasado a la historia, pues ya habían cumplido su papel: facilitar la venida del Hijo de Dios y recibir la oportunidad de formar de entre ellas, ese “reino de sacerdotes” de Éxo. 19:6; pero veamos las palabras de Pablo:
“Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. 29 Más bien, es judío el que lo es por dentro y su circuncisión es la del corazón por espíritu y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios.” (Rom. 8:28-29).
O en su defecto, estas otras:
“Sin embargo, no es como si la palabra de Dios hubiera fallado. Porque no todos los que provienen de Israel son realmente “Israel” (aquí Pablo establece una diferencia entre el Israel literal y el “Israel de Dios” y heredero de la promesa). 7 Ni porque son descendencia de Abrahán son todos hijos, sino: “Lo que será llamado “descendencia tuya” será mediante Isaac”. 8 Es decir, los hijos en la carne (el Israel literal) no son realmente los hijos de Dios (los que junto a Cristo heredan el reino, eso es, los 144.000), sino que los hijos de la promesa (en este caso, el nuevo pacto establecido por Jehová, mediante Jesús) son contados como descendencia (o Hijos adoptivos de Dios).” (Rom. 9:6-8). (Acotaciones nuestras).
Por lo que en el caso que nos ocupa, bien podríamos entender y para ir captando la idea, que Isaac, el hijo de Abraham prefiguró a Jesús, el Isaac Mayor y su descendencia (la de Isaac), a los seguidores de este (Jesús) que resultaría ser la descendencia prometida, eso es, la “nación santa” de Éxo. 19:6 y el equivalente al “Israel de Dios” de Gál. 6:16. O recordemos, por otra parte y para añadir a lo dicho, lo que se nos dice en Rom. 11:13-24 y en donde Pablo nos habla del “olivo” simbólico que es el Israel espiritual, con lo que queda claro que el concepto de un Israel natural con sus doce tribus como punto de partida para delimitar los miembros a participar del reino, quedó totalmente obsoleta. Descartada entonces y ante la evidencia considerada, la posibilidad de que en Rev. 7:4-8 se nos esté hablando de las doce tribus literales del Israel de la antigüedad, eso es, puesto que ya conocemos lo que no se nos quiere decir en ese pasaje, veamos ahora lo que sí podría significar (siempre a nuestro entender) esta alusión a las doce tribus…… y empecemos por averiguar, el por qué dijo Santiago lo que dijo:
“Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas por todas partes: ¡Saludos!” (Sant. 1:1).
¿Estaba diciendo Santiago, que las doce tribus como tales continuaban existiendo en alguna parte de la tierra? Recordemos que para cuando fueron dichas estas palabras, hacía más de setecientos años que estas habían desaparecido y con el tiempo, mediante cruces con otras etnias, adulterando todo rastro de la pureza de su raza de procedencia; y es que no hay que olvidar, que si cuando estaban bajo la vigilante mirada del Altísimo a través de la Ley y los profetas, ya se las pintaban solos para seguir tras dioses extranjeros y tener ayuntamiento con mujeres de otros pueblos, no queremos ni pensar lo que harían estando como estaban, integrados entre otros pueblos politeístas y lejos de la custodia de la Ley Mosaica dada por Jehová (Deut. 7:1-4). No olvidemos el panorama con el que se encontró el bueno de Esdras a su regreso de Babilonia sobre 468 a. E.C., eso es, casi setenta años después del regreso del resto judío fiel (¡menos mal que era fiel, que si no…!) del cautiverio en Babilonia bajo el acaudillamiento de Zorobabel y situación lamentable, que pueden leer en el libro bíblico que lleva su nombre y en los capítulos del 8 al 10.
Dicho lo cual y volviendo a lo que nos ocupa, se podría considerar y ahí lo dejamos como una mera opinión, que los doce apóstoles de Jesús y en el bien entendido que este representara al Isaac Mayor, a través de quien resulto la descendencia, fueron en su momento los “patriarcas” del nuevo “Israel de Dios” (Gál. 6:16) y consecuentemente sus seguidores, eso es, aquellos que siguieron a los apóstoles (Juan 17:20) se constituirían en miembros “descendientes” por tanto de esas doce nuevos “patriarcas” o piedras de fundamento y convirtiéndose en las “doce tribus” de dicha nación espiritual y a la que Santiago hizo referencia…… en otras palabras, estaríamos ante una réplica mejorada de lo prefigurado por medio del arreglo que Jehová estableció en el Israel literal. No perdamos de vista el hecho que Jesús vino a establecer un “nuevo pacto” (Luc. 22:20) que tenía como objetivo el perfeccionar el anterior, a tenor de las palabras del escritor de la carta a los hebreos:
“Porque si aquel primer pacto hubiera estado exento de falta, no se habría buscado lugar para uno segundo; 8 porque él encuentra falta en el pueblo cuando dice: “¡Mira! Vienen días -dice Jehová- y celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 9 no según el pacto que hice con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque no continuaron en mi pacto, de modo que dejé de interesarme en ellos” dice Jehová.” (Hebr. 8:7-9).
Si ello fuera así y nosotros no vemos otra alternativa, se entenderían no solo las palabras referidas de Santiago, sino las palabras de Jesús a sus discípulos en dos distintos momentos de su ministerio y que de otra manera, resultarían un tanto desconcertantes:
“Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:28).
Más tarde se expresó en términos similares, cuando hizo el pacto para un Reino con sus fieles apóstoles:
“Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).
Y puesto que no sería razonable que Jesús quisiese decir que ellos juzgarían a las doce tribus del Israel “espiritual” o “Israel de Dios” mencionado (producto resultante del “nuevo pacto”), lo que habría implicado el juzgarse a sí mismos, ya que los apóstoles tenían que ser parte esencial del mismo como fundamento de ese grupo, como nos muestran las siguiente palabras del apóstol Pablo, ello tendría que significar otra cosa…… pero veamos dichas palabras:
“Ciertamente, por lo tanto, ustedes ya no son extraños y residentes forasteros, sino que son conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios 20 y han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular de fundamento.” (Efe. 2:19-20).
Pero dado que también se nos dice, por otra parte, que aquellos “llamados a ser santos” (Rom. 1:7) juzgarán “al mundo” y no a sí mismos (1Cor. 1:1-2; 6:2), solo podemos entender de esa referencia a las “doce tribus de Israel” que se mencionan en Mateo 19:28, Lucas 22:30 y Sant. 1:1, que esas que serán juzgadas por los “santos” representan al mundo de la humanidad sobreviviente a la venidera “gran tribulación” (y que la Biblia identifica como la “gran muchedumbre” según Rev. 7:9; 14) como un todo, que no forma parte de esa clase real sacerdotal y que será juzgada por aquellos que se sentarán en los tronos mencionados en Rev. 20:4 y en cumplimiento de la promesa de Jesús en su momento.
Entonces una secuencia parece ir adquiriendo cierta consistencia ante nosotros y que podríamos resumirla diciendo lo siguiente: Jesús vino a formar y partiendo del primero (el Israel natural), un grupo cuyo núcleo fueron los apóstoles y que prefigurados por los doce patriarcas del anterior, conformaron el nuevo pueblo elegido o “nación santa”. Vemos también, que la diferencia más notable de los apóstoles con respecto de los doce hijos de Jacob, es el hecho que son llamados uno a uno y no pertenecen necesariamente a la misma familia, pues ese núcleo mencionado no se estableció sobre lazos de la sangre y por lo que la condición de “patriarcas” de la “nueva nación” no les vino dada por nacimiento, sino en función de la vocación divina y la respuesta personal de cada uno a la oferta recibida, lo que implicaba la libre elección individual…… y de aquí que se les reconozca como el “Israel espiritual” y término que se hacía extensible a sus seguidores. Y siendo también en ese sentido que conformaron un “nuevo” pueblo o nación, según la palabras de Jesús en Mat. 21:43; sin embargo, el hecho que todos los apóstoles como núcleo, pertenezcan al Israel natural, no significa otra cosa que la continuidad de las promesas de Dios con el antiguo pueblo por Él elegido y lo cual es una cosa, mientras que otra distinta es el que Jehová y en función de la actitud de rechazo mostrada por el Israel natural para con Su Hijo Jesús, pase a tener tratos con otra “nación” o pueblo que produjera los “frutos” exigidos (Mat. 21:43), pero ya en el ámbito de la vocación espiritual y por voluntaria decisión, o lo que es lo mismo, en lo que es un pacto de superior calidad.
Por lo que a nuestro entender y como conclusión del asunto analizado, la relación de tribus de Rev. 7:4-8 apoyándose en los nombres de los antiguos patriarcas y prescindiendo de otras consideraciones, no son más que una representación alegórica de la estructura tipo del Israel natural, aplicada al “Israel de Dios” y algo con lo que se vendría a significar también, la prevalencia del pueblo de Israel sobre el resto de naciones del mundo. Es obvio que se podría argumentar mucho más al respecto, como por ejemplo, la diferencia de nombres entre distintas listas; pero entendemos que con lo dicho es suficiente para dar a conocer nuestra general perspectiva o personal punto de vista sobre el asunto y que repetimos, no pretendemos sea otra cosa que una mera opinión más entre tantas como hay publicadas y que usted, querido lector, es el que tiene a su cargo el decidir sobre cuál de ellas es la que más le convence, a partir de su personal análisis del tema…… claro está.
MABEL
Uno de los problemas que se suscitan alrededor de los 144.000 comprados o redimidos de entre la humanidad (Rev. 14:4) y algo que nos hizo notar un amable lector de este blog, es que si bien dichos personajes aparecen como resultado de sacar doce mil individuos de cada una las doce tribus de Israel, tal como se lee de Rev. 7:4-8 y por lo que esa cantidad obviamente tiene que ser literal, no solo por ser el resultado de una operación matemática, sino por el hecho que dicha literalidad esta refrendada por Rev. 14:1; 4, habría que entender también como literales a las doce tribus de Israel mencionadas a continuación. Y cuestión que nos ha parecido muy interesante, por lo que como siempre solemos hacer con aquello que consideramos de general interés para el personal, optamos por publicar la respuesta a dicha interpelación en formato de artículo, con el objetivo de que no solo amplíe a nuestro amable comunicante la información remitida (en privado ya le hemos dado un pequeño resumen), sino que permita conocer a aquellas personas que nos leen, cual es nuestra posición al respecto y ya después, cada uno que saque sus propias conclusiones.
Porque en donde radica el aparente problema a nuestro entender y ya para fijar el tema, es en el hecho de que si se toma como literal la cantidad de 144.000 personas que han de reinar con Cristo en el gobierno del reino (algo que defendemos desde este blog), lógicamente se tendría que aceptar también la literalidad de las doce tribus de Israel (procedencia de dichos personajes, eso es, 12.000 de cada una de ellas) y con lo que resultaría que, partiendo de esa premisa, en los últimos días por venir tendrían que aparecer y como se enseña por parte de numerosos autores bíblicos, 144.000 israelitas “naturales” pertenecientes a dichas doce tribus y en las cantidades mencionadas, que serían los que darían adelanto a la gran predicación, aún por iniciar, de Mat. 24:14…… y lo cual no puede ser cierto, porque formalmente dichas tribus ya no existen. Y asunto el que vamos a considerar y dicho sea de paso, que alguien podría tomar como de menor importancia para la salvación de las personas en la gran tribulación que se avecina a paso de carga en estos tiempos finales en los que estamos viviendo y que no es así, porque si cuando llega ese momento crítico, uno está esperando la aparición de esos 144.000 israelitas literales para tomar acción y lo que aparecen en su lugar, son un pequeño resto de personas prefiguradas por los “dos testigos” de Rev. 11:3, solo es imaginable que la confusión puede ser grande y sumamente perjudicial para la persona en cuestión; no olvidemos por otra parte, que el grueso de esos 144.000 “ungidos” o elegidos por Dios, apareció ya en el primer siglo y por lo que solo queda un pequeño resto para completar dicho número, según leemos en Rev. 6:9:11:
“Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”
Luego lo que vemos en primer lugar y puesto que dicha acción se produce en la apertura del quinto sello, ese “completar” tiene que producirse en los tiempos finales, o sea, en nuestros días; y verso 11, que se entiende mejor en la versión “Traducción en lenguaje actual” (TLA):
“Entonces Dios les dio ropas blancas y les dijo que debían esperar un poco más, porque aún no habían muerto todos los cristianos que debían morir como ellos.”
Lo que obviamente significa, prescindiendo del hecho que hubiera un lapsus de 2.000 años entre ello, que aún quedaba un resto de esos personajes por aparecer aquí en la tierra y que acabado el ministerio con su muerte en sacrificio (Rev. 11:7; 20:4), cerrarían el número de 144.000. Personajes por otra parte poderosísimos (Rev. 11:5-6) a la usanza de los Juan, Pablo, Pedro, etc. del primer siglo y circunstancia que nos delata, a la par que desenmascara, a todos esos que actualmente se erigen como “ungidos” y que no son más que unos ignorantes, farsantes y embaucadores al servicio de su amo Satanás…… porque si ya hubiera en este momento tanto “ungido” en la tierra ¿qué sentido tendría el anunciar para un futuro la aparición de más de ellos y prefigurados por esos “dos testigos” provistos de grandes poderes? Es más ¿dónde está por parte de esos supuestos miembros actuales de la clase de los “dos testigos”, esa gran obra de predicación de Mat. 24:14, marcada por grandes demostraciones de poder (Joel 2:28-29) y a ser seguida por “el fin”? Otro pequeño “problemilla” con el que se enfrentan esos “fantasmas” tiene que ver con el hecho que aún no ha empezado la profética semana 70 de Dan. 9:27 y dicha gran predicación se lleva a cabo en los primeros tres años y medio de la misma, o 1.260 días (Rev. 11:3)…… luego si el “sarao” aún no ha empezado ¿qué hace tanto “ungido” sobre la tierra en estado de “inactividad”?
Pero volviendo al tema que nos ocupa, empecemos por el principio y vayamos desarrollando la idea, algo que podríamos hacer diciendo quiénes son esos 144.000, de dónde proceden y que labor tienen encomendada…… y siendo que la cosa empieza de tan antiguo, como en una promesa que Jehová hizo a la recién liberada nación de Israel de la tiranía de Egipto, hará de ello unos 3.500 años:
“…… “Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).
Andando el tiempo, apareció Jesús e inició la búsqueda entre el pueblo judío de aquellos que fueran merecedores de ocupar junto a él un lugar en ese reino por venir y que tendría como propósito el “reunir todas la cosas en Cristo” y algo de lo que nos habló Pablo en Efe. 1:9-10:
“…… por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo 10 para una administración (eso es, el reino de Dios prometido) al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra.” (Acotación nuestra).
Privilegio que ofrecido en primer lugar a los dirigentes religiosos judíos del tiempo de Jesús, fue rechazado por la inmensa mayoría de estos y siendo ofrecido en consecuencia, a las clases más bajas (siempre desde el punto de vista de esa clase dirigente) de Israel y en donde tuvo mayor aceptación; no obstante, no al grado pretendido por el Altísimo y lo que llevó a que dicho privilegio fuera extendido a los “gentiles” o gente “de las naciones” y algo de lo que pueden encontrar información más completa, en nuestro artículo del 20/01/13, bajo el título “La parábola de la “gran cena” ”.
Luego, ese conjunto de personas continuaron en un primer momento con la labor de búsqueda iniciada por Jesús y al grado que Jehová dispusiera, a lo largo del primer siglo, para ya después y finalizada dicha tarea, esperar el momento en que después de su resurrección, se convertirían en inmortales reyes y sacerdotes al lado de Jesucristo en esa “administración” propuesta (o reino de Dios) para el “límite cabal de los tiempos”, pues para eso fueron escogidas o “compradas” de entre la humanidad (Rev. 14:4); y que como ya hemos mencionado, su número total no fue cerrado en un primer momento, sino que el Altísimo se reservó una pequeña cantidad de ellos para dirigir en los últimos días, la mencionada gran campaña de predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14. Por lo que ya conocemos la procedencia de los 144.000, eso es, tanto de judíos naturales como de gente de las naciones o “gentiles” y siendo su comisión, la de colaborar con Cristo en la gobernación del reino de Dios…… y resto por aparecer, no lo olvidemos, que continuará siendo tomado de personas de entre “las naciones”, pues el Israel actual aún continúa estando apartado del favor de Dios (Mat. 23:38-39). Y siendo este el primer detalle que nos muestra, que esas “doce tribus” mencionadas en Rev. 7:4-8, no pueden tener nada que ver con el Israel literal; pero continuemos…
Otra de las cuestiones que plantean muchos autores, tiene que ver con la afirmación de que en ningún lugar de las Escrituras se nos dice que esos 144.000 serán los que reinarán con Cristo, porque si bien se desprende de otros versos que estos si pueden ser reyes y sacerdotes al lado de Cristo en el Reino, no se puede asegurar con total certeza puesto que Apocalipsis no lo dice de forma concluyente…… y afirmación que no deja de ser totalmente inexacta y reflejo de una falta de percepción bíblica, dicho sea con el máximo respeto. Porque cuando leemos con la debida atención (algo que la mayoría no hace) el pasaje de Rev. 14:1 y lo analizamos desde el contexto de las Escrituras, nos encontramos con una afirmación rotunda en el sentido que sí son esos 144.000 los que reinarán con Cristo en su reino; pero veamos dicho pasaje:
“Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”
Luego lo que estaba viendo en una visión el apóstol Juan, dada por el propio Jesucristo a través de su ángel, era el cumplimiento por adelantado de las palabras del Sal. 2:2-6 y en donde leemos lo siguiente:
“Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.
4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.
Entonces si la visión se corresponde al momento en que es instalado como Rey sobre Sión el Hijo de Dios, Jesucristo ¿quiénes son entonces, esos que en ese momento ocupan un lugar a su lado sobre este monte Sión, sino aquellos que le acompañan en su reinar y cuyo número está exento de cualquier duda, eso es: 144.000...... pues esa es la cantidad de sus acompañantes? Porque algo que no hay que olvidar, es que Juan no solo “vio”, sino que también “oyó” (Rev. 7:4) dicha cantidad, lo cual nos confirma que las Escrituras sí nos dicen de forma clara y diáfana, que esos 144.000 personajes mencionados (no hay otros) son los que reinan con Cristo en el reino milenario…… ya otra cosa es que alguno le busque cinco pies al gato y quiera discutirlo, solo por afán de discutir y que como diría nuestro castizo de guardia “…… haberlos, ahílos”.
Por lo que pensando que este punto ha quedado claro, vamos a averiguar ahora de la supuesta relación de esos personajes de Rev. 7:4-8, que aparentemente proceden de las doce tribus del Israel literal y tema del que ya hemos dado una pequeña referencia, en el sentido que ello no puede ser así. Pero antes de continuar, permítannos una pequeña aseveración: muchas veces en el estudio de las Escrituras, el averiguar el correcto significado de determinado pasaje, no se consigue tanto por una fijación obsesiva sobre el análisis del mismo, sino que se consigue por medio de la eliminación de distintas posibilidades…… o dicho de otra manera, si no sabemos lo que es correcto sobre determinado asunto, vayamos eliminando aquellas opciones que sí sabemos no pueden serlo, pues no son aceptadas por el contexto general de las Escrituras y así, hasta llegar a aquella conclusión que más se ajuste a dicho contexto y que obviamente, suele ser siempre la correcta. Por lo que de entrada y siguiendo esta máxima, leamos unas palabras de Jesús, partiendo del hecho que en la Biblia todas las palabras tienen su especial significado y propósito…… máxime cuando vienen del propio Hijo de Dios:
“A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones (eso es, dar el mensaje a gentiles o personas no judías) y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”." (Mat. 10:5-6). (Acotación nuestra).
Y palabras que no tenía más objetivo que el recordarle al personal, que había de respetarse la promesa de Jehová extendida al pueblo de Israel en el Sinaí y ya mencionada, de sacar de entre ellos “un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxo. 19:6) y por lo que Jesús impidió a sus discípulos, con su clara y taxativa orden, el extender la oferta de acceder a dicho privilegio, a personas que no fueran judíos naturales…… tan simple como eso. Pero además y aquí está la cuestión, fíjense en el detalle adicional, que en esas palabras Jesús hizo referencia a las “ovejas perdidas de la casa de Israel” y no, a las “doce tribus perdidas de la casa de Israel” y que que hubiera sido lo más ajustado a la realidad; luego dado que como hemos dicho, estaríamos hablando de un personaje que era muy cuidadoso en la elección de las palabras que pronunciaba, ello tendría que darnos a entender que puesto que las diez tribus del reino septentrional de Israel habían ya desaparecido del mapa hacía siglos y no quedaba rastro de ellas, obviamente ya no se podía hablar de las “doce tribus de Israel” como tal.
Pero permítannos un pequeño inciso, para mencionar que algunos autores bíblicos afirman que Jesús mencionó las palabras reseñadas, refiriéndose precisamente a los miembros de esas diez tribus desaparecidas siglos atrás; pero ese planteamiento cae por su propio peso, cuando vemos a quiénes realmente se refería el Hijo de Dios, al hablar de esas “ovejas perdidas”:
“Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas (espiritualmente) como ovejas sin pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: “Sí; la mies es mucha (luego mucho trabajo a efectuar), pero los obreros son pocos. 38 Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su siega”.” (Mat. 9:36-38). (Acotaciones nuestras).
Con lo que se nos indica que Jesús en Mat. 10:5-6, hacía referencia a esas personas que bajo los gobernantes religiosos de aquellos tiempos (o el “pastor inútil” de Zac. 11:15-17) estaban totalmente desatendidas y extraviadas, por tanto confundidas en aspecto espiritual; y que más información al respecto, la pueden hallar en nuestro artículo “¿Qué quiso decir el profeta?” del 14/01/13.
Recuperando el hilo de lo que estábamos hablando, recordemos que a la muerte de Salomón (alrededor de 931 a.E.C.), se produjo la escisión de las diez tribus mencionadas que existieron como reino independiente y separado de Judá (así se identificaba el reino de las restantes dos tribus, Judá y Benjamín) por unos 200 años, pues en el siglo VIII a.E.C. (sobre el año 721), se produjo la conquista por el rey asirio Senaquerib del norteño reino de Israel y con lo que terminó la existencia de dichas 10 tribus como tales, al ser deportados sus miembros a tierras lejanas e integrados a otros pueblos y culturas bajo la dominación de dicho rey, así como ocupada su tierra natal, con personas de distintas nacionalidades y vasallas de dicho personaje y lo que resultó, en la total y práctica desaparición de las diez tribus como tales (2 Rey. 17:22-24). Una desaparición que aunque convirtió a la tribu de Judá del reino del sur en la tribu mayoritaria entre los descendientes de Jacob, razón por la que empieza a conocérseles como “judíos” (hijos de Judá), según muchos autores no es un hecho concluyente, pues aunque minoritarios, quedaban representantes de esas diez tribus desaparecidas dentro de la nación de Judá.
Se nos menciona para sostener dicha temeraria afirmación (dicen que una flor no hace Mayo), el ejemplo de Ana, la que reconoció en el recién nacido Jesús al mesías (Luc. 2: 36-38) y que era hija de Fanuel, el cual según indica el propio Lucas, era “de la tribu de Aser”, uno de los dos hijos que le dio a Jacob la esclava Zilpá. No obstante, que el argumento presentado podría ser aceptado como una posibilidad, se encuentra en el relato de la situación religiosa que se produjo a consecuencia de la separación de las diez tribus (nada que ver con la religión en sí, sino en la mala actitud de un rey para con su pueblo, según 1 Rey. 12:1-17) en el sentido que los sacerdotes y levitas que residían entre esas tribus separadas, optaron por volver a Jerusalén ante el crecimiento de la adoración falsa en esos territorios. Y algo que de forma puntual también hacían algunos miembros de las mismas, cuando bajaban a adorar al Templo de Dios sito en dicha capital (2 Cró. 11:13-16) y cumplir así con la obligación de acudir tres veces al año (en la fiesta “de las tortas no fermentadas”, en la fiesta “de las semanas” y en la fiesta “de las cabañas”) a presentar ofrendas a Dios…… pero que no hay constancia de que se quedaran y por lo tanto, que no sufrieran el mismo fin que sus conciudadanos del reino del norte a manos de Senaquerib.
Lo que sí está claro, es que para cuando se escribió la Revelación, no solo no existía rastro de dichas tribus como tales, sino que además en la destrucción de Jerusalén en el año 70 E.C., fueron destruidos junto al templo todos los registros genealógicos y que mostraban la pertenencia de cada israelita a su tribu de origen, por lo que no tendría sentido el hablar en Rev. 7:4-8 de doce tribus literales, puesto que como tales no existían, pues nadie podía demostrar su ascendencia tribal. Por lo que en este blog no se entra en contradicción, cuando consideramos a los 144.000 como literales y a las doce tribus de procedencia de los mismos, no tanto como simbólicas, sino que lo que hacemos y en línea con el registro escrito, es considerarlas como lo que son: el Israel espiritual o “Israel de Dios” (Gál. 6:16)…… al menos eso es lo que nos dijo Pablo que era de lo que se hablaba; por otra parte y para este apóstol, queda claro que lo de las doce tribus literales como punto de referencia para algo, había pasado a la historia, pues ya habían cumplido su papel: facilitar la venida del Hijo de Dios y recibir la oportunidad de formar de entre ellas, ese “reino de sacerdotes” de Éxo. 19:6; pero veamos las palabras de Pablo:
“Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. 29 Más bien, es judío el que lo es por dentro y su circuncisión es la del corazón por espíritu y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios.” (Rom. 8:28-29).
O en su defecto, estas otras:
“Sin embargo, no es como si la palabra de Dios hubiera fallado. Porque no todos los que provienen de Israel son realmente “Israel” (aquí Pablo establece una diferencia entre el Israel literal y el “Israel de Dios” y heredero de la promesa). 7 Ni porque son descendencia de Abrahán son todos hijos, sino: “Lo que será llamado “descendencia tuya” será mediante Isaac”. 8 Es decir, los hijos en la carne (el Israel literal) no son realmente los hijos de Dios (los que junto a Cristo heredan el reino, eso es, los 144.000), sino que los hijos de la promesa (en este caso, el nuevo pacto establecido por Jehová, mediante Jesús) son contados como descendencia (o Hijos adoptivos de Dios).” (Rom. 9:6-8). (Acotaciones nuestras).
Por lo que en el caso que nos ocupa, bien podríamos entender y para ir captando la idea, que Isaac, el hijo de Abraham prefiguró a Jesús, el Isaac Mayor y su descendencia (la de Isaac), a los seguidores de este (Jesús) que resultaría ser la descendencia prometida, eso es, la “nación santa” de Éxo. 19:6 y el equivalente al “Israel de Dios” de Gál. 6:16. O recordemos, por otra parte y para añadir a lo dicho, lo que se nos dice en Rom. 11:13-24 y en donde Pablo nos habla del “olivo” simbólico que es el Israel espiritual, con lo que queda claro que el concepto de un Israel natural con sus doce tribus como punto de partida para delimitar los miembros a participar del reino, quedó totalmente obsoleta. Descartada entonces y ante la evidencia considerada, la posibilidad de que en Rev. 7:4-8 se nos esté hablando de las doce tribus literales del Israel de la antigüedad, eso es, puesto que ya conocemos lo que no se nos quiere decir en ese pasaje, veamos ahora lo que sí podría significar (siempre a nuestro entender) esta alusión a las doce tribus…… y empecemos por averiguar, el por qué dijo Santiago lo que dijo:
“Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas por todas partes: ¡Saludos!” (Sant. 1:1).
¿Estaba diciendo Santiago, que las doce tribus como tales continuaban existiendo en alguna parte de la tierra? Recordemos que para cuando fueron dichas estas palabras, hacía más de setecientos años que estas habían desaparecido y con el tiempo, mediante cruces con otras etnias, adulterando todo rastro de la pureza de su raza de procedencia; y es que no hay que olvidar, que si cuando estaban bajo la vigilante mirada del Altísimo a través de la Ley y los profetas, ya se las pintaban solos para seguir tras dioses extranjeros y tener ayuntamiento con mujeres de otros pueblos, no queremos ni pensar lo que harían estando como estaban, integrados entre otros pueblos politeístas y lejos de la custodia de la Ley Mosaica dada por Jehová (Deut. 7:1-4). No olvidemos el panorama con el que se encontró el bueno de Esdras a su regreso de Babilonia sobre 468 a. E.C., eso es, casi setenta años después del regreso del resto judío fiel (¡menos mal que era fiel, que si no…!) del cautiverio en Babilonia bajo el acaudillamiento de Zorobabel y situación lamentable, que pueden leer en el libro bíblico que lleva su nombre y en los capítulos del 8 al 10.
Dicho lo cual y volviendo a lo que nos ocupa, se podría considerar y ahí lo dejamos como una mera opinión, que los doce apóstoles de Jesús y en el bien entendido que este representara al Isaac Mayor, a través de quien resulto la descendencia, fueron en su momento los “patriarcas” del nuevo “Israel de Dios” (Gál. 6:16) y consecuentemente sus seguidores, eso es, aquellos que siguieron a los apóstoles (Juan 17:20) se constituirían en miembros “descendientes” por tanto de esas doce nuevos “patriarcas” o piedras de fundamento y convirtiéndose en las “doce tribus” de dicha nación espiritual y a la que Santiago hizo referencia…… en otras palabras, estaríamos ante una réplica mejorada de lo prefigurado por medio del arreglo que Jehová estableció en el Israel literal. No perdamos de vista el hecho que Jesús vino a establecer un “nuevo pacto” (Luc. 22:20) que tenía como objetivo el perfeccionar el anterior, a tenor de las palabras del escritor de la carta a los hebreos:
“Porque si aquel primer pacto hubiera estado exento de falta, no se habría buscado lugar para uno segundo; 8 porque él encuentra falta en el pueblo cuando dice: “¡Mira! Vienen días -dice Jehová- y celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 9 no según el pacto que hice con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque no continuaron en mi pacto, de modo que dejé de interesarme en ellos” dice Jehová.” (Hebr. 8:7-9).
Si ello fuera así y nosotros no vemos otra alternativa, se entenderían no solo las palabras referidas de Santiago, sino las palabras de Jesús a sus discípulos en dos distintos momentos de su ministerio y que de otra manera, resultarían un tanto desconcertantes:
“Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:28).
Más tarde se expresó en términos similares, cuando hizo el pacto para un Reino con sus fieles apóstoles:
“Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).
Y puesto que no sería razonable que Jesús quisiese decir que ellos juzgarían a las doce tribus del Israel “espiritual” o “Israel de Dios” mencionado (producto resultante del “nuevo pacto”), lo que habría implicado el juzgarse a sí mismos, ya que los apóstoles tenían que ser parte esencial del mismo como fundamento de ese grupo, como nos muestran las siguiente palabras del apóstol Pablo, ello tendría que significar otra cosa…… pero veamos dichas palabras:
“Ciertamente, por lo tanto, ustedes ya no son extraños y residentes forasteros, sino que son conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios 20 y han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular de fundamento.” (Efe. 2:19-20).
Pero dado que también se nos dice, por otra parte, que aquellos “llamados a ser santos” (Rom. 1:7) juzgarán “al mundo” y no a sí mismos (1Cor. 1:1-2; 6:2), solo podemos entender de esa referencia a las “doce tribus de Israel” que se mencionan en Mateo 19:28, Lucas 22:30 y Sant. 1:1, que esas que serán juzgadas por los “santos” representan al mundo de la humanidad sobreviviente a la venidera “gran tribulación” (y que la Biblia identifica como la “gran muchedumbre” según Rev. 7:9; 14) como un todo, que no forma parte de esa clase real sacerdotal y que será juzgada por aquellos que se sentarán en los tronos mencionados en Rev. 20:4 y en cumplimiento de la promesa de Jesús en su momento.
Entonces una secuencia parece ir adquiriendo cierta consistencia ante nosotros y que podríamos resumirla diciendo lo siguiente: Jesús vino a formar y partiendo del primero (el Israel natural), un grupo cuyo núcleo fueron los apóstoles y que prefigurados por los doce patriarcas del anterior, conformaron el nuevo pueblo elegido o “nación santa”. Vemos también, que la diferencia más notable de los apóstoles con respecto de los doce hijos de Jacob, es el hecho que son llamados uno a uno y no pertenecen necesariamente a la misma familia, pues ese núcleo mencionado no se estableció sobre lazos de la sangre y por lo que la condición de “patriarcas” de la “nueva nación” no les vino dada por nacimiento, sino en función de la vocación divina y la respuesta personal de cada uno a la oferta recibida, lo que implicaba la libre elección individual…… y de aquí que se les reconozca como el “Israel espiritual” y término que se hacía extensible a sus seguidores. Y siendo también en ese sentido que conformaron un “nuevo” pueblo o nación, según la palabras de Jesús en Mat. 21:43; sin embargo, el hecho que todos los apóstoles como núcleo, pertenezcan al Israel natural, no significa otra cosa que la continuidad de las promesas de Dios con el antiguo pueblo por Él elegido y lo cual es una cosa, mientras que otra distinta es el que Jehová y en función de la actitud de rechazo mostrada por el Israel natural para con Su Hijo Jesús, pase a tener tratos con otra “nación” o pueblo que produjera los “frutos” exigidos (Mat. 21:43), pero ya en el ámbito de la vocación espiritual y por voluntaria decisión, o lo que es lo mismo, en lo que es un pacto de superior calidad.
Por lo que a nuestro entender y como conclusión del asunto analizado, la relación de tribus de Rev. 7:4-8 apoyándose en los nombres de los antiguos patriarcas y prescindiendo de otras consideraciones, no son más que una representación alegórica de la estructura tipo del Israel natural, aplicada al “Israel de Dios” y algo con lo que se vendría a significar también, la prevalencia del pueblo de Israel sobre el resto de naciones del mundo. Es obvio que se podría argumentar mucho más al respecto, como por ejemplo, la diferencia de nombres entre distintas listas; pero entendemos que con lo dicho es suficiente para dar a conocer nuestra general perspectiva o personal punto de vista sobre el asunto y que repetimos, no pretendemos sea otra cosa que una mera opinión más entre tantas como hay publicadas y que usted, querido lector, es el que tiene a su cargo el decidir sobre cuál de ellas es la que más le convence, a partir de su personal análisis del tema…… claro está.
MABEL
Etiquetas:
144.000,
administración,
doce tribus,
Israel,
Israel de Dios,
nación santa,
Rev. 14:1
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



