domingo, 7 de junio de 2015
¿Esa es su respuesta, Sr. “teólogo”…… ¡solo eso!?
Estaba preparando un artículo y argumentando en contra de una nueva barrabasada de dicho “genio” de la teología conocido como Apologista Mario Olcese, acerca de lo de la “vara de hierro” del Sal. 2, cuando me ha entrado otro de sus correos (¡menos mal que juró y perjuró que ya definitivamente y por “jamás de los jamases”, se dirigiría a un servidor!) y que les expondré a continuación; pero déjenme antes recordarles lo siguiente: le señalaba a dicho personaje en un artículo anterior, que tenía pendiente de responderme lo del asunto del premio “sobremanera grande” de Abraham (13/05/15), así como también le pedía que se pronunciara en cuanto a mi planteamiento acerca del cumplimiento para pasado este verano que estamos iniciando, eso es, para Septiembre/Octubre como el comienzo de la 70 semana de Dan. 9:27 (20/02/15) y con todo lo que ello implica. Y como no, ya puestos, demandaba también su opinión acerca de mi reciente escrito (04/06/15) y en el que le explico de lo que quiso decir Pablo en 2 Cor. 12:4…… y esto es, lo que recibí el día 5, a las 17’05 horas:
“apologista commented on ¿DE QUÉ "PARAÍSO" NOS HABLA PABLO...... EN 2 COR. 12:4?”
“El "paraíso restaurado milenial" de Armandito, donde veremos a este señor Gallego, y a su socio, totalmente desnuditos, tal como lo estuvieron Adán y Eva antes de la caída. Será un lindo paraíso de nudistas para la felicidad de muchos mañosos y degenerados pedófilos que entrarán al milenio para tener una oportunidad de conocer a Dios, y de paso a las lindas niñas y niños en "cueros"...jajajajajaja
Y que no nos digan que será un paraíso restaurado, pero esta vez con gente vestida de finas prendas de Versace, tal como lo viene presentado la Watchtower en sus publicaciones. Si es así, entonces ya no es un paraíso restaurado, sino cualquier otra cosa.
Así que Armandito, ha empezar a hacer ejercicios para bajar la panza y así estar en forma para el paraíso nudista.”
Y eso es todo lo que ha sido capaz de responder en su calidad de “teólogo”, tan esquizofrénico personaje y en otra clara manifestación de su impotencia para desmontar argumentos contrarios a sus tesis (al menos a los míos), corroído por su orgullo herido al no ser capaz de poder contra argumentar a mis propuestas sólidamente establecidas sobre contundentes y decisivos pasajes bíblicos, que derrumban (no yo, sino dichas referencias bíblicas) sus disparatadas y esperpénticas “enseñanzas”. Pero es que además, resulta que por no saber no sabe ni leer, porque nadie en su sano juicio es capaz de negar que las palabras de Jesús al malhechor que moría a su lado y registradas en Luc. 23:42-43, ya significan en sí mismas que reino de Dios y paraíso son prácticamente la misma cosa, por lo que dicho paraíso tiene que ser sí o sí, restaurado durante el período milenario. Pero es que además resulta que tan “preclaro” personaje y en el colmo de su estulticia, con lo que acaba de escribirme niega algo que el mismo ha afirmado contundentemente en algunas ocasiones: que lo que será restaurado en el paraíso, son únicamente aquellas cosas que habló Jehová Dios “por boca de sus profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:20-21) y que son estas:
La componente física del hombre (Isa. 35:5-6a).
El entorno medioambiental (Isa. 35:6b-7).
La salud plena (Isa. 33:24).
La eterna juventud (Job 33:25).
Desaparición de la muerte (Isa. 25:8).
Los muertos serán restaurados a la vida, mediante resurrección (Isa. 26:19).
Estas son todas la cosas que serán restauradas (Jehová no habló de nada más por “boca de sus profetas”) y que se harán realidad, según Hech. 3:20-21, a partir del momento en que Cristo inicie su reinado en la tierra; y futuras cosas a restaurar, en dónde no hemos visto que se nos hable (la Biblia nada dice al respecto) por parte de algún profeta, acerca de la restauración de la desnudez, del árbol del bien y del mal, de la vida eterna (al final del milenio se verá quién la consigue) y muchísimo menos de la inmortalidad, algo que el primer hombre Adán jamás tuvo y por lo que, lógicamente, no puede ser “restaurada”. Pero es que tampoco nos hablaron dichos profetas y en su condición de voceros de Dios, de la espiritualidad como cosa a ser restaurada, porque dicha restauración dependerá de lo que haga cada cual con la información que será puesta a su alcance para su logro a lo largo del milenio y algo de lo que hablé en el artículo al que responde en su correo ese culto a la ignorancia que es el personaje en cuestión y que de nuevo nos sale con la memez de si la desnudez sí o la desnudez no; pero sin ser capaz, eso sí, de rebatir ni uno solo de los argumentos por mí presentados para sostener mi propuesta…… ¿y para eso tanto presumir de supuestos estudios en teología, para al final soltar esas auténticas “chorradas” y hacer continuamente el ridículo?
De ahí que ese supuesto “teólogo” tuviera que estimular en un video reciente a su “parroquia” (30/05/15), compuesta de auténticos ignorantes que le aplauden sus “gansadas”, a que vieran el entero contenido de su video (demanda esta que no es la primera vez que la formula), porque según nos dice dicho personaje “muchos” son los que dejan de ver sus videos cundo van por la mitad de ellos y siendo que algunos “pocos”, a duras penas llegan a las tres cuartas partes de grabación (loable la gran capacidad de sacrificio de esos “pocos”)…… lo que me lleva a plantearle a tan “iluminado” personaje, la siguiente cuestión: ¿y no se le ha ocurrido ponerse a pensar, por qué razón sus fieles seguidores le hacen tal “afrenta” y que le lleva a tener que andar mendigando por un poco de atención? ¿No será, por ventura, que están hartos de inútil verborrea sin contenido alguno que reúna unos mínimos de lógica y sentido común…… y que, además, se podría sumar a lo dicho la posibilidad de que probablemente ya estén hasta el “moño” de su manifiesta incapacidad para poder “empitonar” a su más enconado detractor, ese “españolillo matador” que le está dando “sopas con honda” un día sí y al otro también y haciéndole quedar constantemente como “Cagancho” en Almagro?
Porque lo que me ocurre a mí es todo lo contrario con los amigos que me leen: de entrada, tuve que rogarles que no me mandaran más correos porque me era imposible atenderlos a todos y lo que me llevó a aquello tan salomónico de “o todos o ninguno”; por otra parte, no son pocos les que me han explicado que leen mis escritos por dos o tres veces, para sacarles el máximo jugo…… ¡y cuidadín, que estamos hablando de “tochos” de entre 5 y 7 mil palabras cada uno y que no es “moco de pavo”, pues como diría mi amigo el castizo, soy más “pesao” en mis formulaciones “que llevar una vaca en brazos”! Eso sí, están bien explicados, bien redactados, bien documentados y con una finalidad concreta, así como exentos de altanería alguna, pues tengo perfectamente claro que en cuestiones bíblicas uno solo sabe aquello que se le permite saber (Luc. 10:21) y paren de contar, por lo que no hay nada de lo que presumir; sin embargo, altanería y un más que exagerado ego, es lo que exudan todos esos bodrios que publica el Sr. Olcese como “preciosas” enseñanzas y, de ahí, que ni sus más acólitos sean capaces de resistir el ver completos su videos…… por cierto: ha hecho caso a una recomendación que le formulé y en sus últimas grabaciones su cámara ya no enfoca al lateral en donde tiene colgados tanta foto y tanto título.
Pero por aquello de si algunos quieren ver con quién “se juegan los cuartos” con ese personaje, me permito sugerirles que visionen el video que publicó el 13/10/12 y al que se corresponde la imagen que acompaña a este escrito (les aseguro que las tiene de peores, aunque no se lo crean)…… ya después de ver y oír, me cuentan ustedes qué crédito se puede dar a las “enseñanzas” provenientes de semejante botarate.
Armando López Golart
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jueves, 4 de junio de 2015
¿De qué “paraíso” nos habla Pablo…… en 2 Cor. 12:4?
Las Escrituras o La Biblia, como ustedes prefieran, inician con una historia que tiene que ver con los orígenes del ser humano en la tierra y conocida en casi todo el mundo cristiano (aunque muchos son los llamados “cristianos” que la considera un mito), en la que se nos relata que nuestros primeros padres, Adán y Eva, tuvieron como primera residencia lo que se ha dado en llamar “el paraíso” y que posteriormente perdieron, debido a la desobediencia al mandato impuesto por su Creador. Y ya saben ustedes de que va la historia: que si el “arbolito” del que no se podía comer; que si el pendón “verbenero” de Satanás enredando por allí; que si el “gusanillo” plantado por dicho sujeto en la mente de la curiosa Eva; que si no comes tú; que si nos han dicho que no comamos; que si solo es un “mordisquito” de nada; que no Eva, que se nos va “a caer el pelo”; que si ya no me quieres como antes…… y todas esas cosas con las que se encuentra un hombre cuando tiene una mujer a su lado. En definitiva, que al “calzonazos” de Adán le pudieron más las curvas de la fémina, que la advertencia de Jehová acerca de las fatales consecuencias de comer el fruto del dichoso “arbolito”…… ¿o de dónde se creen ustedes, entonces, que salió ese dicho tan español (perdonen lo escatológico del mismo) de que “tiran más dos tetas, que dos carretas”? Ya se sabe, por otra parte, que a la mujer se la llama el sexo “débil” porque es la “debilidad” del hombre y hecho que quedó claramente constatado, en lo ocurrido en ese paraje idílico identificado en las Escrituras, generalmente, como “el jardín de Edén”…… en todo caso, se montó la que se montó y aquí estamos sus descendientes “con estos pelos”, sufriendo las consecuencias de los devaneos de nuestros primeros padres con el “arbolito” de marras.
Ya poniéndonos en plan más formal (habrá que echarle un poco de “alegría” al asunto), lo que quizás no saben muchos miembros de la cristiandad, es que la coloquial expresión “paraíso” se deriva del griego “pa•rá•dei•sos” y que no significa otra cosa que un jardín o un parque hermoso y bien cuidado, llamado también “jardín de Dios” ya que Éste lo plantó, o bien “jardín de Edén” en referencia a su lugar de ubicación (Ezeq. 28:13). Jardín o huerto (como también vierten algunas traducciones), que aparte de su belleza se caracterizaba porque en él solo existía la perfección, tanto en la flora como en la fauna, eso es, el llamado medioambiente y por supuesto, en el propio hombre; por lo que en ese momento éste no conocía ni de enfermedades, ni de vejez, ni de la muerte que nos azotan desde el momento en el que se produjo el pecado…… en cualquier caso, jardín de perfección, del que nuestros primeros padres fueron expulsados por su desobediencia. Luego cuando hablamos de retornar al paraíso, no estamos hablando de algo místico o sobrenatural y ubicado en las regiones celestiales, sino sencillamente de un retornar de la tierra y todo lo que esta contiene, a la condición de total perfección que existía dentro de ese “terruño” situado en lo que hoy conocemos como Oriente Medio (concretamente y según expertos en el tema, más o menos en el espacio de terreno en el que hoy confluyen las fronteras colindantes de las actuales Turquía, Irán e Irak) y en el que fueron creados nuestros primeros padres y del que fueron posteriormente expulsados.
Por lo que no hay que deificar el término “paraíso” y que es lo que hacen muchos, pues este no era más que el modelo de lo que se pretendía llegara a ser toda la tierra…… luego queda claro que lo mollar del asunto está en la mencionada condición de total perfección que reinaba en dicho entorno y cuyo máximo exponente era el ser humano; de hecho, ese término “paraíso” como referencia a ese entorno de perfección solo aparece tres veces en las Escrituras, mientras que el resto de ocasiones en las que se alude a dicho enclave, se lo menciona como “el jardín de Dios” o el “jardín de Edén”. La primera de ellas la encontramos en Luc. 23:42-43, en donde un Jesús agonizante respondía a la petición que un malhechor ajusticiado a su lado, le acababa de formular:
“Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”.”
Parece obvio, entonces, que el Hijo de Dios y que algo sabría del asunto, en su respuesta estableció con claridad que el reino venidero de Dios es consustancial con la instauración del paraíso y por lo que las dos cosas venían a ser lo mismo o, como se suele decir coloquialmente, que eran las dos caras de una misma moneda; tanto es ello así, que la idea que existía en tiempos de Jesús acerca de dicho paraíso y supuestamente conocida por el malhechor en cuestión (de lo contrario no se entendería su petición), tenía que ver con un lugar o entorno físico, sin enfermedades, vejez o muerte y donde en un futuro los hombres volverían a vivir en paz y felicidad (Sal. 37:11), hasta que llegara el día final y en el que Dios juzgará a todos…… y poder estar en ese lugar, era lo que le pedía el malhechor al Hijo de Dios y al que éste tranquilizó, con las palabras del pasaje citado.
Otro lugar donde nos encontramos con la expresión “paraíso” es en 2 Cor. 12:4 y en palabras del apóstol Pablo:
“…… que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar.”
Ya en tercer lugar, el que encontramos en Rev. 2:7 y en dónde se lee como sigue:
“El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones: Al que venza, le concederé comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”
Y dado que el significado de este último pasaje tiene menos que ver con lo que pretendemos plantear (realmente, solo establece la idea de la inmortalidad de la que gozarán aquellos que tienen que reinar con Cristo), vamos a centrarnos en el segundo de los mencionados y que es utilizado por algunos que se las dan de “teólogos”, para apoyar la disparatada idea de que contrario a la promesa del Hijo de Dios al malhechor que agonizaba a su lado y en el sentido de que estaría en el paraíso en que sería convertida la tierra durante su reinado de mil años, afirman que dicho paraíso no será restaurado durante dicho período milenial, sino al término de este…… y que por lo tanto, el paraíso del que le hablo Jesús a su compañero de agonía, tenía que referirse a uno que supuestamente estaba ya en ese mismo momento en el cielo y que al término del reinado milenario de Cristo “descendería” a la tierra y con él su contenido, eso es, todos aquello que en el mismo ya estuvieran residiendo, como sería el caso del malhechor en cuestión si ello fuera realmente así. Y para demostrar la “veracidad” de semejante disparate (ya hay que tener “redaños” para formular semejante planteamiento), señalan al texto de 2 Cor. 12:4 ya mencionado y en el que Pablo hace referencia a un “paraíso” supuestamente situado en el cielo y al que él había sido llevado en una visión…… pero como para entender lo que realmente dijo Pablo en esa porción de su segunda carta, precisamos del contexto en el que colocó sus palabras, leeremos de ese capítulo 12 mencionado, los versos del 1 al 7:
“Tengo que jactarme. No es provechoso; pero pasaré a visiones y revelaciones sobrenaturales del Señor. 2 Conozco a un hombre en unión con Cristo que, hace catorce años —si en el cuerpo, no lo sé, o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe— fue arrebatado como tal hasta el tercer cielo. 3 Sí, conozco a tal hombre —si en el cuerpo o aparte del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe— 4 que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar. 5 De tal hombre me jactaré, pero no me jactaré de mí mismo, salvo en cuanto a mis debilidades. 6 Porque si alguna vez quiero jactarme, no seré irrazonable, pues diré la verdad. Pero me abstengo, para que nadie me acredite con más de lo que ve que soy u oye de mí, 7 simplemente debido al exceso de las revelaciones (o de las muchas de las que había sido objeto, de parte de Jesucristo).” (Acotación nuestra).
Un error del que parten esos “teólogos” mencionados y que les impide el tener una idea clara de lo que el apóstol estaba explicando, es entender que esa expresión “arrebatado hasta el tercer cielo”, significa que Pablo estaba hablando de cielos superpuestos existentes en el ámbito celestial, e idea que procede del punto de vista de los primitivos rabinos judíos y que afirmaban que habían diferentes niveles en el cielo (hasta un total de “siete cielos” o estratos)…… sin embargo, la realidad es que este punto de vista no tiene ningún apoyo en las Escrituras y por lo que Pablo no podía estar hablando de eso, sino que tenía que estar hablando de otra cosa. Porque cuando en las Escrituras se nos habla de “los cielos”, no se habla de estos como si tuvieran un progresión lineal subdividida en diferentes plataformas o niveles, sino de tres supuestos y que el contexto en el que se encuentra la expresión citada, es el que nos determina si se está hablando del “cielo” que está en la expansión atmosférica de la tierra, del “cielo” del espacio interestelar o del “cielo” como referencia al ámbito de lo espiritual.
De lo expuesto tendríamos que concluir, que en este caso la expresión “tercer cielo” se usaría probablemente para indicar el grado extremo de arrobamiento al que estuvo sometido Pablo en esta visión y ante la magnificencia de lo que le fue mostrado…… al respecto tenemos que resaltar y algo que corroboraría nuestro razonamiento, como ya en las mismas Escrituras ciertas palabras y expresiones se repiten tres veces en pasajes como Isa. 6:3, o Ezeq. 21:27, o Juan 21:15-17 y en Rev. 4:8, con el único propósito de intensificar cierta cualidad o idea y como parece ser en el caso del apóstol. Por tanto, se debería de entender que es lo mismo decir “Santo, Santo, Santo es Jehová”, que decir que Jehová es “tres veces Santo”…… más o menos la cosa es así y para que se vaya entendiendo la expresión de Pablo; de hecho, cuando alguien dice estar en el “tercer cielo”, a nadie se le ocurre pensar que está hablando de un “lugar” determinado, sino que lo que está haciendo es manifestar un “estado” de placer y agradabilidad más allá de lo que es capaz de explicar y lo que nos da una idea de lo que Pablo quería dar a entender.
Establecido este principio y sustentado por el hecho de que en las Escrituras se hace referencia al paraíso, como de un huerto o jardín que Dios plantó en Edén, o sea, en esta tierra que pisamos todos los días, para extenderlo por todo el orbe (material y no espiritual) y como lugar de morada para el ser humano (Sal. 115:16), no se entendería la existencia de “otro” paraíso en los cielos, máxime cuando en el plano espiritual no tiene cabida lo material ¡vamos, que en el cielo no se pueden plantar lechugas y por aquello de decir algo! Luego queda claro, que la expresión de Pablo en el sentido de haber sido llevado a un “tercer cielo”, no significa otra cosa que pasó por un momento de arrobamiento más allá de lo imaginable y del que él mismo siquiera era capaz de asimilar…… pero en todo caso ¿de cuál paraíso, nos hablaba el genial Pablo? Pues sencillamente, del paraíso ya restaurado en la tierra (recordemos que estamos ante una visión sobrenatural), eso es, que en una visión fue trasladado al futuro y en el momento en que el paraíso ya dominaba la tierra; y es que al igual que a Juan se le mostró en visión las cosas que había en los cielos (Rev. 4:11), así como imágenes secuenciales de cosas que tenían que suceder siglos después de ser escritas, a Pablo se le concedió una visión de lo que sería el paraíso ya restaurado en la tierra y lo que en él se producirían. Noten que el apóstol hace mucho hincapié en el hecho de haber recibido “revelaciones” sobrenaturales, eso es, que le fueron mostradas cosas que en un futuro llegarán a ser aquí en la tierra y como es en el caso de la restauración de la condición paradisíaca a la que volverá el hombre durante el reinado milenario de Cristo en ésta…… y cuestión que ya nos lleva a Hech. 3:20-21:
“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”
Las cosas de que habló Jehová Dios “por boca de estos profetas de tiempo antiguo” y que según el pasaje leído, tienen que ser restauradas a partir del momento en sea instaurado el reino, son las siguientes y según les hemos reseñado en artículos anteriores…… pero que no está nada mal el recordarlas, por aquello de refrescar la memoria y en las que encontramos, por ejemplo, la restauración física del hombre tal cual era en el paraíso de Adán y Eva:
“En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría...”. (Isa. 35:5-6a). (Acotación nuestra).
También se nos habla del recobro de nuestro entorno medioambiental, incluyendo los parajes más extremos y devolviendo con ello, el planeta a una anterior condición paradisíaca:
“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:6b-7)
Restauración que no sería total, sin la eliminación de las enfermedades:
“Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación nuestra).
Por otra parte, tampoco podríamos hablar de restauración de las condiciones existentes en el paraíso original, si no fuera eliminada la vejez que tanto nos limita y antesala de la muerte:
“Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).
Pero que todo lo dicho quedaría en nada, si no fuera eliminada la muerte y que tampoco existía en el principio:
“Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones nuestras).
Cumplimiento cabal de ese “tragarse la muerte”, que no sería tal si los muertos no fueran devueltos a la vida y restaurados a las condiciones existentes en el “jardín” o “huerto de Dios”, mediante lo que conocemos como la “resurrección de los muertos”:
“Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotación nuestra).
Todo este conjunto de cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta y que es solo una parte de “las cosas” a restaurar, son las que fueron dichas por Jehová Dios por “boca de sus santos profetas de tiempos antiguos” (a ocurrir, repetimos, a partir del momento en que Jesucristo empiece su reinado de mil años) y que en su momento hicieron de esa porción de tierra preparada por el Altísimo para el primer hombre, un “paraíso” o “jardín de placer”.
No obstante y volviendo a las palabras de Pablo en 2 Cor. 12:1-7, alguien nos podría argumentar que lo dicho en el verso 4 de dicho pasaje, pone un poco en entredicho el que realmente el apóstol al hablar del “paraíso” en esa visión o revelación que le fue dada, se refiriera a que en dicha visión fue transferido (en el cuerpo, o fuera de él) a un paraíso “ya restaurado” en la tierra y como nosotros sostenemos, sino que más bien parece que, efectivamente, Pablo estaba hablando de otra cosa, pues veamos qué es lo que se nos dice en dicho verso 4:
“…… que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar.”
Claro, visto así y desde una posición limitada en cuanto a entendimiento escritural, como es el caso de muchos “expertos” en la materia, cualquiera podría entender que no estaríamos hablando de un lugar que fuera habitable por el hombre (ya que lo que allí se decía no le era lícito a éste hablar), luego tendríamos que estar hablando de otra cosa y que muy bien pudiera ser un paraíso temporalmente establecido en el cielo…… pero claro, cuando empiezas a “rascar” un poquito te das cuenta de que ese paraíso del que hablaba Pablo era la reedición del mismo paraíso que había estado en el principio en la tierra y que merced al pecado, desapareció de sobre ella, porque veamos: la pregunta sería ¿si para el hombre las expresiones que allí se oyeron, eran inexpresables (presumiblemente tan elevadas en pureza que eran inentendibles para este), porque Pablo las oyó, las entendió y de ahí que pudiera decir que no le era propio o “lícito” y por usar el mismo término, al ser humano el hablar de ellas? Dicho de otra manera, que el hombre común no estaba preparado para entenderlas ni ponerlas en su boca; y decimos “hombre común” porque Pablo no era un hombre común, sino que tenía la condición de Hijo de Dios, por tanto el alcance espiritual suficiente como para poder escuchar, entender, aunque no revelar, lo que oyó en ese entorno…… y lo que nos lleva a la segunda cosa que tiene que ser restaurada y de la que muy pocos hablan, pero que es la fundamental y también la más complicada; porque si bien hemos expuesto acerca de la restauración física unos párrafos atrás y que es de la única que nos hablan los profetas, queda pendiente la restauración espiritual y que como hemos señalado, es algo más “complicadilla”.
Y es algo más “complicadilla” que la restauración física, porque mientras esta depende exclusivamente del infinito poder de Jehová Dios, al igual que la resurrección de los muertos, la restauración espiritual dependerá única y exclusivamente de lo que cada uno decida hacer durante esos mil años de gobierno teocrático y cuestión que nos lleva de nuevo a 2 Cor. 12:4, en donde Pablo, recordemos, nos habla de las cosas “inexpresables” o “inefables” (que no se pueden expresar con palabras) que oyó en ese entorno durante su visión de un paraíso ya restaurado y, por tanto, fuera del alcance del hombre imperfecto…… pero entonces ¿en dónde encajaría esa información acerca de una futura restauración “espiritual” en las actuales Escrituras, teniendo en cuenta que su contenido tiene que ver fundamentalmente con las cosas a ocurrir en este “terruño” de nuestras entretelas, eso es, en la tierra y supuestamente, llevada a cabo con hombres manchados por el pecado? Pues sencillamente en algo que leemos en Rev. 20:12 y que tiene que ver con lo siguiente:
“Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”
La pregunta es ¿qué son esos “rollos”? De entrada, decir que esos “rollos” no son y a diferencia de lo que dicen algunos indocumentados sueltos por ahí, “nuevas leyes” a añadir a las dadas a Moisés (parece que quienes defiende semejante disparate, se les olvida lo dicho en Col. 2:14), sino que son nueva información que se abrirá de parte de Jehová Dios por medio de su gobernación real establecida en la tierra, para conseguir la restauración espiritual mencionada que se llevará a cabo a lo largo de esos mil años con aquellos que sobrevivirán a la “gran tribulación” y con aquellos que posteriormente irán resucitando, algo que se corresponde con lo que se lee en Rev. 7:17:
“…… “porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.”
Tal “pastorear” y “guiar”, se hará por medio de esa nueva información que nos será dada en los citados “rollos” y en la que uno se tendrá que aplicar durante su estancia en el milenio para poder sacar el máximo rédito posible de los tales, pues de ello dependerá el que uno alcance la vida eterno…… o no; pero veamos un ejemplo de lo que queremos transmitir con nuestro planteamiento: a partir del pecado, Jehová Dios maniobró para que fuéramos “guiados” hasta el mismo umbral del reino de Dios, mediante los “rollos” que conocemos actualmente y a los que llamamos La Biblia; esta información no nos fue dada directamente por Jehová, sino mediante ángeles que la transmitieron a humanos imperfectos escogidos por Dios. Y una vez dicha información entró en el ámbito humano, estos ya la pudieron transmitir a sus congéneres de forma que pudiera ser entendida...... o dicho de otra manera, Jehová Dios transmitió una idea a personas escogidas y a las que permitió asimilarla, para que estos la bajaran ya al plano de la imperfección humana y nos fuera entendible al resto del “personal”.
No olvidemos un detalle que nos permitirá acabar de ver el panorama completo, como es el de que cuando el ser humano fue expulsado del “jardín de Dios”, no solo fue erradicado de ese lugar físico, sino que fue totalmente repudiado por Jehová Dios y apartado de Su Presencia sin solución de continuidad y por ello condenado a muerte eternamente, como se nos expone claramente en el Sal. 49:7-9:
“…… ni uno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él; 8 y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso que ha cesado hasta tiempo indefinido, 9 para que todavía viva para siempre y no vea el hoyo.”
Recordemos que lo que se había perdido era una vida perfecta y según la ley de Dios (Éxo. 21:23-24), para recuperar dicha condición había que pagar un precio equivalente, eso es, otra vida humana perfecta y lo que hacía del precio algo totalmente impagable, pues los descendientes de Adán al nacer bajo el pecado, por tanto “imperfectos”, quedaban por debajo de lo exigido y lo que colocaba al ser humano “hasta tiempo indefinido”, eso es, por toda la eternidad, como reo de muerte…… a menos, claro está, que el propio Dios Altísimo interviniera y que, en su infinita misericordia hacia la descendencia del pecador Adán, eso es precisamente lo que hizo y que en las Escrituras se nos razona de la siguiente manera:
“Porque tanto amó Dios al mundo (los descendientes de Adán) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido (pues ese era el miserable final que esperaba al ser humano, sin la intervención divina), sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16). (Acotaciones nuestras).
Sustancial diferencia y algo que jamás el ser humano le podrá agradecer suficientemente a su Creador y que según las Escrituras, excede por mucho a lo imaginable para el hombre, el grado de su amor, justicia, poder, sabiduría y misericordia hacia nosotros, excelsas cualidades que siempre usa a nuestro favor (Rom. 8:28).
Pero volviendo a lo de los “rollos” mencionados, recuerden que hemos dicho que la Biblia es el conjunto de “rollos” que como un todo conforman lo que también conocemos como las Escrituras y que Jehová preparó para que nos guiaran hasta las puertas del reino de Dios; conseguido dicho objetivo, es del todo razonable que a partir del momento en que se entre en dicho espacio temporal, se nos de nueva información (la Biblia actual ya cumplido su propósito, habrá quedado obsoleta) que nos prepare para llegar al final de los mil años y enfrentar la prueba que determinará finalmente si uno accede a la vida eterna o, por el contrario, es destruido eternamente (Rev. 20:7-10). Luego los “rollos” que se nos mencionan en Rev. 20:12, no son más que una forma de “nueva biblia” que se nos dará, para que nos guie hasta la consecución de la vida eterna, como la actual nos guía hasta la puerta de acceso al reino de Dios y con las mismas consecuencias que nos deparará el final de este sistema de cosas.
Porque aquellos que no hayan aprovechado la información contenida en los “rollos” actuales para sortear los obstáculos que Satanás nos pone en el camino y poder acceder al reino de Dios, sencillamente serán destruidos en el día del juicio divino durante la “gran tribulación”…… de igual manera, aquellos que durante el reinado de mil años no se hayan preparado lo suficiente, eso es, que hayan prestado más atención a disfrutar de las bondades del paraíso y dejando a un lado el instruirse adecuadamente (más o menos y salvando las distancias, lo que hace el general de las personas hoy en día) y lo que tiene que ver con la “restauración” espiritual y fundamental para resistir a Satanás en su ataque final, serán las extraviadas por este y destruidas eternamente…… pero cuestión, como hemos señalado, que ya no depende de Jehová Dios, sino de uno mismo y al igual que ahora; pero veamos cómo se nos expone la cuestión:
“Él te ha dicho, oh hombre terrestre, lo que es bueno (eso es, aquello que nos ayudará a alcanzar la meta, actualmente mediante Su Palabra, la Biblia). ¿Y qué es lo que Jehová está pidiendo de vuelta de ti (para darnos la vida eterna), sino ejercer justicia, amar la bondad y ser modesto al andar con tu Dios?” (Miq. 6:8). (Acotaciones nuestras).
Luego lo que Jehová Dios hace es poner a nuestro alcance los medios necesarios (eso es, el consejo contenido en los “rollos” y un entorno favorable, sin la interposición satánica), para alcanzar la restauración espiritual que permitirá al “personal” enfrentar a Satanás con solvencia y alcanzando con ello la tan ansiada vida eterna; ya cada uno en su libre albedrío, tendrá que decidir qué hacer con esos medios, aprovecharlos o no y algo que quedará puesto de manifiesto cuando sea soltado Satanás al término de los mil años, en los que muchos se contarán entre aquellos que serán “extraviados” (Rev. 20:8) y arrojados al “lago de fuego” o destrucción eterna, por no haber aprovechado el tiempo. No pasemos por alto el hecho y que nos habla de este peligro en el que muchos incurrirán (la desidia mostrada sobre su restauración espiritual), que la advertencia del peligro de la suelta de Satanás, nos ha sido dada casi 3.000 años antes de que se produzca dicha suelta: los casi 2.000 que llevamos desde que esta advertencia fue puesta por escrito (año 96 del primer siglo), más los 1.000 del reino de Dios hasta que se cumpla…… ¡no será por falta de tiempo!
Es cierto que alguien nos podría salir con aquello de que las cosas que se decían en el paraíso “visitado” por Pablo no eran lícitas para el ser humano y que lo que va a entrar en el reino de Dios son, precisamente, seres humanos y con lo que estaríamos en las mismas; podrían añadir incluso, que si bien la Biblia nos fue interpretada por hombres elegidos para poner a nuestro alcance su significado, lo que en ese reino de Dios sucederá con la información de esos nuevos “rollos” vendrá directamente de Dios por medio de Su Hijo Jesucristo y lo cual esta continuaría siendo inalcanzable en su entendimiento y como señaló Pablo, con lo cual quién eso dijera no estaría falto de razón. Solo que tenemos un nuevo factor que desbarata dichas objeciones: porque aquellos que sobreviviendo al período de la llamada “gran tribulación” entren con vida al reino de Dios, automáticamente les aplica el sacrificio redentor de la sangre de Cristo y con lo que les es borrado su pecado (Isa. 33:24) y que hemos dicho es la barrera que se interpone entre el Creador y su creación, el hombre…… salvada esta, el hombre ya estará en disposición de entender y aplicar en su vida esa información salvadora contenida en esos nuevos “rollos” y que, debidamente aprovechada, dará el pasaporte directo a la vida eterna.
Y todo eso, queridos amigos que nos leen, es más o menos lo que se esconde detrás de las palabras de Pablo en ese pasaje de 2 Cor. 12:1-7 y que desbaratan el disparate promulgado por algunos que se las dan de “teólogos”, en el sentido de que el paraíso prometido por Jesús al malhechor que moría a su lado, era uno que estaba en el cielo y al que (según supuesta promesa del Hijo de Dios), sería llevado dicho personaje en ese mismo día; paraíso y según dicho indoctos, que bajará al término de los mil años de gobierno teocrático en la tierra y momento en que se produciría la “restauración” de la que se nos habla en Hech. 3:20-21…… y que como salvajada no está nada mal. En todo caso y para quién así piense, la pregunta que procede es la siguiente: siendo ello así ¿cómo se explica, entonces, la existencia de un libro que gira alrededor y como elemento fundamental de dicha existencia, de ese período de tiempo y que llamamos “el reino de Dios”? Luego ¿de qué restauración a ocurrir en el momento del regreso de Cristo a la tierra, se nos habla en Hech. 3:20-21?
Bien, lamentando no tener la suficiente capacidad para hacer más correcta y con ello más entendible nuestra exposición (¡algo tendrá que poner la “parroquia” de su parte!), aquí lo dejamos nosotros y quedamos a la espera que alguno de entre esos “genios” de la teología que proponen dicho planteamiento, nos respondan a esas cuestiones…… si es que pueden ¡claro!
MABEL
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lunes, 1 de junio de 2015
¡Vamos a ver, Sr. Olcese…… si es usted capaz de “aterrizar”!
Porque tal parece que vive usted en un permanente limbo de corte bíblico, endiosado en esa supuesta condición de “teólogo” que se arroga y que tanta irritación le produce que un servidor haga alusión a la misma con cierto sarcasmo y, máxime, siendo como es el caso que usted es el responsable de que ello sea así. Porque no sé si recordará un video que junto a su hermano Franco publicó en fecha 28/06/11, en dónde por espacio de casi una hora intentó explicar que era el evangelio de reino de Dios y en donde acabó su intervención sin haber conseguido aclarar al “personal” de qué puñetas nos estaba usted hablando…… ¡resumiendo, que nos quedamos sin enterarnos en qué consistía el evangelio anunciado por Jesús! Sin embargo, sí nos enteramos de su condición de “teólogo”, pues casi a lo largo de esa hora de verborrea tan estéril como empalagosa (parecía usted un pavo real de engolado y ufano que estaba), fue apareciendo a pie de imagen cada 3 o 4 minutos, la siguiente leyenda:
Apologista Ingº Mario Olcese S
Teólogo
Curiosamente y después de tanto alarde de “teólogo iluminado”, resulta que 6 meses más tarde un personaje “sencillo y simplón” como un servidor, pues así es como me define usted actualmente en el video del que pasaremos a hablar a continuación, le obligó a rectificar una enseñanza mantenida por años y rebatida durante los mismos por aquí “el menda”, como era aquella de los “millones, miles de millones” que, según usted, tenían que gobernar con Cristo en el reino de Dios…… y hecho perfectamente explicado en mi escrito del 12/01/12, en donde cito del video por usted publicado en fecha 03/02/12 y en el que explícitamente reconoce, que no sabe (m. 10´55 de grabación) si los gobernantes con Cristo serán “millones, miles de millones” y además, acepta el hecho de que dicha afirmación o idea no está contenida en las Escrituras (m. 16´45 de grabación).
Sin embargo y en el colmo de los colmos, no solo estuvo sosteniendo dicha enseñanza por más de dos años, sino que por el mismo tiempo me estuvo discutiendo enérgicamente la razón que me asistía en mi objeción a tal planteamiento y además, eso es lo que me sorprendió, con un extenso aporte por su parte de supuestos textos bíblicos “probatorios” y que finalmente se los tuvo “que comer con patatas” porque resultó ser que no probaron nada. Excuso decir, Sr. Olcese, que la aplicación que usted hizo de los mismos y ahí está su propio reconocimiento sobre el error cometido para avalar mi afirmación, no pudo ser más disparatada y lo que me reafirmó en mi convicción de que usted no era más que un “teologuillo” de tres al cuarto, así como un total ignorante en cuestiones bíblicas y sumándole a ello, una mermada capacidad intelectual para entender mínimamente aquello que está leyendo. Ni hablemos ya, de su innata capacidad para mentir en busca de tener la razón como sea, sacando de su contexto natural esos textos usados como “prueba” de lo que usted afirmaba como “enseñanza” irrebatible, cuando no, retorciéndolos hasta el extremo…… de lo contrario, no se entiende que unos textos que en su momento usó para “probar” algo, tuvieran posteriormente que ser desechados como inservibles para dicha comisión, pues en realidad no probaban nada; luego ¿cómo los leyó usted, de lejos, haciendo el pino, o cómo? Dicho lo cual, pasemos ahora a una nueva demostración de que mi forma de identificarle a usted como un vulgar “mercachifle” de la teología, está plenamente justificada, porque veamos:
Acaba usted de publicar un video titulado “La impotencia de los Testigos de Jehová para responder a preguntas comprometedoras” (14/05/15) y que más bien lo que queda claro del mismo, es su total incapacidad en cuanto a poder rebatir los argumentos que un servidor le plantea en mis escritos, como por ejemplo, a los presentados en las respuestas que le di a algunas de las preguntas formuladas en un video anterior…… y de ahí que recurra a falsas afirmaciones ya de inicio, como decir que he “ intentado en un esfuerzo sobrehumano” el responderle a solo “algunas” de sus preguntas, cuando el caso es que se las respondí todas, pues en el artículo (07/05/15) y al que usted hace referencia, en el que daba respuesta a las mismas, ya advertía lo siguiente acerca del por qué no incidiría en la totalidad de las 35 preguntas formuladas:
“Después a un breve análisis, llegamos a la conclusión que solo podíamos responder a parte de esas preguntas y que sí tenían una componente bíblica, pues el resto tenía que ver con “interpretaciones” más bien sicodélicas de las Escrituras que esos señores (los TJ) hacen para defender algunas de sus doctrinas fundamentales, pero del todo indefendibles desde el punto de vista del contexto escritural ¡vamos, que no hay texto o pasaje bíblico que las avale!”
Y con lo que claramente le estaba dando la razón a usted, en el sentido de que esas preguntas a las que yo no contesté, sencillamente no tenían textos probatorios que las refrendaran como claramente manifiesto al final de esta porción transcrita de mi artículo...... y de eso, no dice usted nada en su video. Queda claro entonces, Sr. Olcese, que no solo no se entera de lo que lee, sino que no es usted más que un desvergonzado manipulador y un mentiroso compulsivo, que solo trata de confundir a sus lectores con sus tendenciosas afirmaciones, fruto de su manifiesta incapacidad para poder desbaratar los argumentos que sostenían cada respuesta…… y en cuanto a ese supuesto esfuerzo “sobrehumano” por mi parte para poderle dar alguna respuesta y vista le extensión de mis respuestas, correctamente amparadas en pasajes bíblicos irrebatibles ¡pues lo que yo le diga, oiga!
Pero por otra parte, Sr. Olcese y dado que usted descalifica mis planteamientos por ser una supuesta víctima de esos lavados de cerebro a los que esos señores TJ someten a sus “victimas”, me permito recordarle (y ello, es justo reconocerlo, como consecuencia de lo que empecé a leer en su blog allá por el año 2.007/2.008 y que me sacó de mi “embolia” mental), que fue un servidor el que finalmente mandó a hacer puñetas a dicha organización, precisamente por no estar de acuerdo con sus postulados y empecé a partir de ese momento a andar por libre; por lo que lavado de cerebro “permanente” como el que usted me atribuye ¡pues qué quiere que le diga, como no sea que esa no es más que una manera, como otra cualquiera por su parte, de intentar desacreditarme a falta de recursos bíblicos para rebatir mis planteamientos!...... y es que ya se sabe: “a falta de altura, suplementos”. En todo caso, concordará conmigo que ya tendría su aquél que todo un ex-testigo de Jehová, “lavado de cerebro” incluido, le obligara en su momento y como he señalado, a reconocer, es más, a rectificar públicamente una de sus enseñanzas más señeras…… por lo que, ya me disculpará, pero la cosa no está como para que me vaya usted dando lecciones de entendimiento bíblico ¡qué quiere que le diga!
De ahí que se dedique durante los 40 minutos de dicho video, a una insufrible perorata en la que lejos de desmontar mis planteamientos uno por uno (jamás ha sido capaz de desmontarme uno solo) y que es lo que yo hago con los suyos, se ha dedicado exclusivamente a repetir como una vulgar “cotorra” que yo estaba equivocado en mis argumentos, así como a resaltar mi pasado como TJ en un absurdo intento de desacreditar mi argumentario…… pero sin entrar en el meollo de la cuestión y que era, como le acabo de señalar, el refutar bíblicamente mis argumentos. Eso sí, sin dejar de hacer referencia a la que parece ser la “gran cuestión” de fondo, que según usted es el hecho de que yo no hubiera dirigido mi escrito personalmente a usted y de ahí, que no se hubiera dignado a responder a mis propuestas y que, como excusa estúpida, tendrá que reconocerme que no está nada mal…… en todo caso, la excusa del enfermo que se mea en la cama y dice que suda; pero es que además, esto es lo mismo que usted hace en sus videos, pues en unos titulares dirigidos a la organización de los TJ, cuela las referencias a mi persona, luego ¿por qué no me los dirige también a mí? ¡Ah, que no puede porque en su momento dijo que jamás y bajo ningún concepto se volvería a referir a mí! Entonces explíquenos la razón del correo que me mandó y motivo de mí escrito del 28/05/15; pero atendiendo su petición y para que no tenga más excusas, a partir de este momento volveré a dirigir mis discrepancias directamente a usted, eso sí, sin apearme de mi costumbre de hacerlo de forma pública, o sea, a través del blog y que para que se enteren de lo que hay, todos aquellos que nos leen…… espero que usted haga lo mismo.
Pero es que no contento con eso (su estulticia y cara dura baten récords), se continúa reafirmando en sus postulados y pasando completamente por alto los argumentos en los que yo me apoyaba para rebatirle dichos postulados (y como tiene por costumbre hacer), dada su total incapacidad para responder a cualquier cuestión bíblica que le sea planteada; entre las que destaca con brillo propio, lo relativo al paraíso restaurado durante el milenio. Porque lo que usted dice de este asunto, es que nadie le ha podido mostrar aún que haya en las Escrituras texto o pasaje alguno que diga que dicho paraíso será restaurado en la tierra durante el tiempo del reino de mil años regido por Jesucristo…… cuando el caso es que usted de nuevo miente, pues lo que sigue a continuación aquí “el menda” se lo ha mostrado en repetidas ocasiones y en las que usted no ha respondido absolutamente nada y que, en palabras del propio Hijo de Dios, lo encontramos en Luc. 23:42-43:
“Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente, te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”.”
Y eso, que se lo cité perfectamente argumentado en mi artículo de respuesta a sus preguntas (concretamente en la número 16) y pensando que una afirmación del mismísimo Hijo de Dios sería suficiente respuesta para usted, ha resultado no ser así, porque ¡vamos ¿pero quién se habrá creído que es ese tal Jesús, para enseñarle a un “genio” de la teología como se cree ser usted, para cuándo se instalará el paraíso en la tierra?! ¡¿Será posible, semejante atrevimiento por parte del Hijo de Dios, ante todo un “teólogo” como usted?!
Pero claro, resulta que usted, Sr. Olcese y que en el video que estamos analizando, señaló que un servidor había respondido “muy mal” a sus preguntas (“tan mal” lo hice, que no ha podido objetar a ninguna de mis respuestas y ahí está este video del que estoy hablando para comprobarlo), aún no nos ha explicado que quiso decir Jesús con esas palabras y que mientras no lo haga, lo que pregunta acerca de qué pasaje es el que dice que el paraíso será restaurado durante el reino de Dios, continuará siendo una solemne estupidez, así como una muestra más de la tremenda ignorancia de la que es poseedor…… no solo en cuanto a entendimiento bíblico, sino también en cuanto a su probada incapacidad para entender aquello que lee, porque insisto ¿qué quiso decir Jesús, según usted, con esas palabras? Los tontos de pueblo en España (que serán tontos, pero que saben entender lo que leen), tienen claro que Jesús estaba estableciendo una directa correlación entre reino y paraíso o viceversa, eso es, que las dos cosas eran lo mismo, por tanto consustanciales; se lo voy a poner más fácil, Sr. Olcese: el reino de Dios, ejercerá su gobernación en una tierra convertida en un remanso de paz, sin enfermedades, sin dolor, sin lágrimas, sin muerte y a lo que coloquialmente llamamos “paraíso” y como forma de señalar un retorno al lugar de partida, pues eso es lo que significará el cumplimiento “de todas las cosas de las que habló Dios por boca de sus profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:20-21)…… por cierto, yo nunca he dicho que la “inmortalidad” tenga que ser “restaurada” en dicho paraíso o fuera de él (m. 15 de grabación), pues el ser humano jamás la tuvo ni la tendrá ¡¡so palurdo!! Luego no me atribuya a mí algo que yo no he dicho nunca y en su continuado empeño en desacreditar mi imagen, a falta de poder rebatir planteamientos, pues es a mi persona a quién dirige usted tal afirmación y aunque no se atreva siquiera a mencionarme por nombre.
Sin embargo, lo grave del asunto es que usted afirma que “¡ya hay que ser burro!” para decir que el paraíso será instaurado dentro del reino milenario, sin pensar ni por un momento que a quién está llamando “burro” no es a un servidor que lo único que hace es transcribir lo dicho por Jesús, sino que está llamando “burro” al mismísimo Hijo de Dios, pues fue él, no yo, el que dijo estas palabras leídas en el pasaje de Lucas y que son inequívocas para cualquier persona que sea capaz de entender un texto escrito con un mínimo de solvencia…… y entre las que usted, visto lo visto, no parece contarse; y esto continuará siendo así (su despectiva referencia al Hijo de Dios), hasta que usted sea capaz de darnos una explicación alternativa acerca de lo que quiso decir Jesús con esas palabras. Por otra parte, lo dicho me lleva a señalarle que la versión de dicho pasaje por parte de la TNM y que es de la que yo transcribo, es por mucho la más certera en traducir el sentido correcto de las palabras de Jesús de entre el resto de versiones, porque veamos: lo que usted dice en el video que estamos analizando (m. 11-12 de grabación), es que lo que “realmente” le dijo Jesús al malhechor que moría a su lado, fue lo siguiente y según lo lee en la RV 1960:
“Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Luc. 23:42-43).
Resaltando el hecho de que la “incorrecta” según usted, TNM lo que dice es “… de cierto te digo hoy: estarás conmigo…” y siendo esos dos puntos detrás de la expresión “hoy”, los que dan un significado totalmente distinto al mensaje; porque mientras esta última señala la acción de estar con Jesús en donde fuera, a un futuro aún lejano en el tiempo, eso es, al momento en que este regrese a la tierra y tome posesión de su reino (cosa que aún no se ha producido), lo que nos cuenta la RV 1960 (de hecho, la inmensa mayoría de traducciones) sobre dicho estar con Jesús en el reino, es que eso se produciría en el mismo día en que murieron, pues lo que en ella se lee es que “hoy estarás conmigo en el paraíso” y en lo que no es más que una auténtica salvajada que un teólogo de verdad (no un “sacamantecas” de la teología como es usted) y digan lo que digan las distintas versiones bíblicas, no puede aceptar bajo ningún concepto y por dos razones que caen por su propio peso: la primera, porque que Jesús no ascendió al cielo el mismo día en que murió, sino hasta 43 días después de su muerte (tres que permaneció en la tumba y los cuarenta que pasó con sus discípulos, después de resucitar) y con lo que ya le habría mentido al malhechor en cuestión, en cuanto a la promesa de que “hoy estarás conmigo en el paraíso” o donde fuera; en segundo lugar, porque si ello fuera así, resultaría que la afirmación anterior del Hijo de Dios en el sentido de que los muertos no van al cielo (Juan 3:13), sino que permanecen en sus tumbas hasta el momento de su resurrección en el “último día” (Juan 11:24) y que tampoco ha llegado, nos colocaría de nuevo ante otra mentira de Jesús.
Sin hablar ya, de que para poder haber subido con Jesús para “disfrutar” de un supuesto paraíso situado en el cielo del que usted nos habla y citando de 2 Cor. 12:3-4 (no tiene usted ni puñetera idea de lo que estaba hablando Pablo y algo que le explicaré en el siguiente escrito, para ver si aprende un poco), tendría que haber resucitado o devuelto a la vida el mismo día en que murió, pues lo que leemos acerca de los muertos es lo siguiente:
“Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos.” (Sal. 146:4).
Profundizando en el asunto, tenemos esto otro:
“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado.” (Ecle. 9:5).
Luego para poder “disfrutar” de ese supuesto paraíso supuestamente situado en el cielo y como de forma disparatada nos propone usted que existe en tal lugar y que bajará a la tierra al final del milenio (¡ya hay que ser acémila para sostener semejante salvajada!), ese hombre tenía que estar tan vivo como lo estaba Jesús cuando partió hacia el cielo ¿o no es así, Sr. Olcese? Pero de ser ello como usted nos lo afirma ¿cómo nos explica que para ese tiempo en que Jesucristo, supuestamente acompañado por el citado malhechor, ascendió a los cielos y camino de ese supuesto paraíso celestial, un personaje tan prominente como David aún continuara en su tumba?:
“De hecho, David no ascendió a los cielos (o a ese supuesto paraíso celestial de usted en su estulticia, se saca de la manga), sino que él mismo dice: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra”.” (Hech. 2:34). (Acotación mía).
Entonces, si esto fue dicho 53 días después de la muerte del malhechor, luego 53 días después de que teóricamente ese delincuente hubiera sido resucitado y ya con vida (lo contrario ya hemos dicho que no tendría sentido, dada la total inconsciencia en la que sume la muerte a uno), fuera llevado junto a Cristo a ese paraíso “celestial” que usted se inventa y del que en ningún lugar de las Escrituras se hace referencia al mismo, no se entiende que a diferencia del citado malhechor, un personaje tan prominente como el bueno de David continuara en ese momento aun olvidado en su tumba y que es exactamente lo que dijo Pedro, pasados ya 10 días de la partida de Jesucristo al encuentro de su Padre Celestial y supuestamente acompañado por el malhechor en cuestión para que tomara posesión del paraiso prometido momentos antes de su muerte…… ¿no le parece esto un tanto contradictorio, Sr. Olcese?
Porque claro, lo que esto nos mostraría y de ser cierto su planteamiento, es que dicho malhechor partió hacia ese lugar celestial, mientras aquí en la tierra continuaban en sus tumbas los grandes patriarcas del AT y entres los que se contaba el propio David…… y que de no ser eso así, sino que en ese momento también se hubieran levantado estos personajes y junto al malhechor y por aquello de que uno o ninguno (ya sería de aurora boreal, que los malhechores pudieran solazarse en el paraíso celestial que usted nos propone y no estuvieran allí, las patriarcas del AT), ser llevados todos a ese lugar paradisíaco “en los cielos” que usted disparatadamente nos propone, la cuestión se complicaría más. Pues siendo así las cosas, nos encontraríamos con que la llamada “primera” resurrección de la que se nos habla en Rev. 20: 6 y a producirse en el momento del regreso de Cristo a la tierra (1 Tes. 4:16-17) para tomar el control del reino, se produciría no en el momento de dicho regreso, sino en el momento de su partida hacia el cielo para sentarse al lado de su Padre Celestial y en espera de que llegara el momento en que tendría que volver y de lo que ya han transcurrido casi 2.000 años, luego quedaría completamente trastocado el relato escritural…… y todo este “cacao”, se monta cuando un “aprendiz” de teólogo como es usted, se mete en terrenos de los que no tiene ni puñetera idea y suelta la primera burrada que se le ocurre, que es en definitiva lo que usted ha hecho de forma continuada.
Por cierto, Sr. Olcese: los días van pasando y continúa sin decir nada de mi escrito del 13/05/15 que bajo el título de “El premio “sobremanera grande” de Abraham” y escrito en el que desmonto totalmente su disparatada idea, en el sentido de que el pasaje de Gén. 15:1 significa que dicho personaje haya de reinar con Cristo en el reino de Dios…… ¿o tampoco lo responde, porque no se lo mandé a usted personalmente? ¿O más bien es porque no tiene ni la más remota idea de los “berenjenales” en los que se mete y luego no sabe salirse de ellos? Porque ser esto es así y tal parece ser, Sr. Olcese, tiene usted un grave problema y se lo digo con hondo pesar, porque veamos: lo que está claro, es que o tiene la razón usted o la tengo yo en nuestras distintas formas de entender las Escrituras…… pero los dos al mismo tiempo, estará de acuerdo conmigo en que eso no puede ser; pero es que prescindiendo de quién tenga la razón y que ahora no viene al caso, la gravedad de la cuestión está contenida en unas palabras de Jesús y que son muy reveladoras:
“En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos (o personas de condición humilde). Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti”.” (Luc. 10:21). (Acotación mía).
Note entonces, Sr. Olcese, que el tener uno, o no, el conocimiento correcto de las Escrituras, tiene que ver con una acción deliberada por parte de nuestro Creador, que mientras se lo permite a unos, se lo niega a otros y como claramente lo expresó Jesús…… y siendo cierto que cada uno de piensa que está en el primer bando, eso es, en el de aquellos a los que se les permite entender y posición en la que suponemos encontramos tanto usted como un servidor, la realidad nos prueba que ello no puede ser posible ya que nuestras respectivas posiciones están tan encontradas, que se hallan en las antípodas la una de la otra. Por lo tanto y para ver quién es el que se lleva el gato al agua y ello en el sentido positivo del término, eso es, aquél a quien parece que Jehová bendice con su espíritu de entendimiento, solo hay que ajustar nuestra particular posición con respecto de lo señalado en el pasaje en cuestión…… y ello, explicado por usted mismo, porque veamos:
Hemos visto como usted se arroga la parte del intelectual en el reparto de papeles y con lo que se identifica con esos “sabios e intelectuales” señalados en el texto; ello se puede ver con la ostentación que usted hace de su título de “Ingeniero” que coloca delante de su nombre, así como el reconocimiento de “Teólogo” que reclama para sí y como hemos visto al inicio de este escrito. En el caso contrario, aquí “el menda”, acabó la enseñanza general básica (las cuatro reglas y “cuatro” cositas más para acompañar, pero paremos de contar) y ello no sin cierta dificultad, pues a los catorce años me pusieron a trabajar ya que en esos tiempos un sueldecito y por pequeño que este fuera, tenía su valor en las economías del momento…… y con lo que supuestamente pasaría a engrosar ese grupo de favorecidos que en dicho pasaje se señala como los “pequeñuelos” y a los que Jehová permite entender Su Palabra. De hecho, usted mismo me califica y además lo usa como instrumento para desprestigiar mis planteamientos, como de persona “simple y de pocas entendederas” así como de “ingenuo” y con lo que, de forma subliminal, está diciendo que no estoy a su altura y en lo que tiene toda la razón, en lo que respecta a mi preparación para las disciplinas del día a día y en las que los estudios superiores son una grandísima ventaja pare aquél que los posee…… si los sabe utilizar y que no es este su caso.
Pero es que no estamos hablando de eso, Sr. Olcese, sino de una “cátedra” que solo puede ser impartida por Jehová Dios y cuya forma de valorar a las personas es muy distinta a la que tenemos los seres humanos, como le dijo a Samuel en el caso de la elección de David como rey sucesor de Saúl:
“Pero Jehová dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, porque lo he rechazado. Porque no de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón”.” (1 Sam. 16:7).
O sea, que mientras los hombres vemos la apariencia externa, Jehová ve la apariencia interna y lo que nos lleva a tener que preguntarnos ¿cómo nos ve Jehová? Eso es, ¿qué ve Jehová en nuestro corazón? En mi caso y perdone que me cite en primer lugar, un infinito deseo de aprender de Él y por lo que no me molestaría que alguien me rectificara en mis propuestas y usando la Biblia para ello, pues significaría que el que me está corrigiendo en Jehová Dios y prescindiendo de la persona que use para ello, lo que conllevaría el aprender más; esta es la razón por la que con toda tranquilidad, me atrevo con todo lo que se me pone por delante…… pero también vería Jehová en mi corazón, la duda que no he conseguido solventar desde que estoy metido en estos “berenjenales” y de la que en algunas ocasiones he hablado en mis escritos.
Y es que algunos de mis lectores (¡santos, que son unos santos!), me dicen que tal parece que estoy tocado por el dedo de Dios por lo que enseño (digámoslo así) acerca de las Escrituras, pues nadie enfoca éstas desde el punto de vista que yo lo hago y totalmente revolucionario en cuanto a lo “políticamente correcto” y al uso; algo que soy incapaz de aceptar, porque no puedo ni de coña pensar que tenga el inmenso privilegio de que Jehová me esté utilizando, eso es, de serle útil como instrumento para transmitir a otros la verdad contenida en Su Palabra...... pero actitud que me colocaría en una posición de extrema presuntuosidad, pues ello significaría que si entiendo las Escrituras no es por la ayuda divina (algo que queda claro en el texto de Lucas señalado), sino que se debe a mi capacidad personal y lo que no pasa de ser un verdadero disparate. Porque lo que está claro y según el pasaje citado, es que una de las dos cosas tiene que ser: pero resulta que por un lado me es imposible aceptar la posibilidad de ser merecedor de tanto privilegio, pero por la otra es impensable que dicho entendimiento de las Escrituras se deba a que “soy así de chulo”…… y aunque usted no se lo crea, que probablemente no lo hará, esta es la duda existencial que no he sido capaz de resolver hasta el momento y con la que no es fácil vivir, pues la pregunta resultante es ¿qué estoy haciendo, realmente?
Pero si he dicho que usted no lo entenderá, es porque usted está situado en el extremo opuesto a mi posición, eso es, algo parecido y haciendo una caricatura de la cuestión, a que mientras yo no puedo entender que Jehová Dios se haya complacido en permitirme entender Su Palabra y explicarla tal cual, usted piensa que sin su contribución sería del todo impensable que la verdad escritural pudiera ser explicada; por lo que lo que Jehová ve en su corazón no es más que altanería, prepotencia, orgullo, presunción y otras negativas cualidades similares a las citadas……solo hay que ver como usted maniobra para que la decoración del habitáculo desde el que grava sus videos resalte su persona, cubriendo la pared de fotos suyas, así como de todas sus titulaciones (fundamentalmente la de teología y a la que hace continuas alusiones) y en donde se nota en usted un desmedido culto a la personalidad y lo que no deja ser ante nuestro Creador, más que una clara muestra de su orgullo y altanería, así como ser poseedor de un exacerbado ego.
Además, al resaltar su capacidad teológica por sobre de otros supuestos, lo que con ello está diciendo subliminalmente es que su entendimiento de las Escrituras es debido a su bagaje intelectual (por tanto, aportación personal) y no a una intervención directa de Dios en el asunto y siendo esto lo que se nos dice en el ya leído Luc. 10:21 y que para muestra, un botón: yo no soy teólogo, ni cuento con estudios superiores de ningún tipo y sin embargo, entiendo las Escrituras. Y por no hablar ya de su extrema presuntuosidad al arrogarse “motu proprio” la condición de Hijo de Dios y futuro inmortal rey y sacerdote con Cristo, o como el estar especialmente “iluminado” por Dios para publicar al mundo la verdad del evangelio de Jesús (eso es lo que usted dice en el video citado)…… todo eso, Sr. Olcese, que no es más que altanería y fatuosidad, es lo que le aparta de Jehová y por lo que Éste no le permite entender Su Palabra, aunque usted crea que sí la entiende y algo que las Escrituras razonan de la siguiente manera:
“Porque Jehová es alto y, no obstante, al humilde lo ve; pero al altanero lo conoce solo de distancia.” (Sal. 138:6).
En definitiva, Sr. Olcese, que Jehová no quiere tratos con personas altaneras que se creen ser lo que no son y esa es su situación: de ahí, que entienda que su enemigo es un servidor, cuando con quién está usted contendiendo es con Dios; porque en realidad, no es a mí a quién está rebatiendo, sino a los pasajes bíblicos que estoy usando para sostener mis argumentos…… en consecuencia, a quién pretende usted enmendarle la plana es al mismísimo Jehová Dios y lo que casi siempre suele traer malos resultados. Por lo que en todo caso, tenga mucho cuidado, porque llamar burro al Hijo de Dios y que es en definitiva lo que usted ha hecho, no es una cuestión menor; máxime cuando resulta que lo que este afirmó, es que siempre hablaba por boca de su Padre Celestial (Juan 12:49)…… adivine entonces, a quién realmente está usted llamando burro en ese video. Y recuerde que le he dicho que la cosa continuará así de grave, hasta que usted sea capaz de aclararnos qué quiso decir Jesús (o en su defecto se retracte de lo dicho) en esa respuesta dada al malhechor que agonizaba a su lado:
“Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”.” (Luc. 23:42-43).
Y esta es mi opinión, Sr. Olcese…… ya lo que usted haga a partir de ella es asunto suyo; pero no se olvide del hecho de que Jehová Dios conoce perfectamente cuáles son las verdaderas razones que le impulsan a uno a actuar de una manera u otra. Porque a los demás, se nos puede engañar con afirmaciones más o menos altisonante como las que usted hace pero, repito, Él sabe perfectamente el porqué de ese tenaz enfrentamiento conmigo y que siente en su interior cuando lee uno de mis artículos y que bien podría ser, el orgullo que le impide aceptar lo que sabe que es verdad, solo por el hecho de que un “garrulo” como yo sea el que se la explique…… y de ahí, tan “numantina” resistencia. Porque en definitiva, Sr. Olcese, o creemos en Dios o no…… y si es que sí, que creemos en Él, hay que tener muy en cuenta lo que Él nos dice mediante las Escrituras, como esto por ejemplo:
“Yo, Jehová, estoy escudriñando el corazón, examinando los riñones (el órgano más oculto e inaccesible del cuerpo humano), aun para dar a cada uno conforme a sus caminos, conforme al fruto de sus tratos.” (Jer. 17:10). (Acotación mía)
Eso es, que conoce hasta sus más íntimos y recónditos pensamientos, por lo que sabe cuál es la verdadera motivación detrás de los mismos; pero dicho lo cual y “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”, a ver si es capaz de responderme a lo que le he planteado sobre las palabras de Jesús en Luc. 23:42-43 y que usted identifica como la supuesta promesa de una inmediata resurrección (sin ella no podría ir a ningún sitio) y seguida por su ascensión del malhechor al paraíso mencionado por éste…… y que como conozco “el percal”, ya me permito afirmar que no lo hará, pues usted sabe que se ha equivocado en la interpretación de dicho pasaje y como su orgullo está muy por encima de su respeto a la verdad divina, no puede reconocerlo. Ya puestos, no estaría de más que respondiera, no solo al artículo que le he señalado con respecto del premio “sobremanera grande” de Abraham y del que continúa sin decir nada, sino también hacernos saber su opinión acerca de mi propuesta en el sentido de que para finales de este verano podrían ocurrir “cosas” y de lo que usted tampoco se ha pronunciado; en todo caso, esto último se lo recuerdo por si tiene algo que decir al respecto en su condición de “teólogo”, bien sea a favor, bien sea en contra…… ¡pero diga algo, hombre!
Armando López Golart
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jueves, 28 de mayo de 2015
Apologista Mario Olcese, o el “corregidor”…… corregido.
Y es que estaba yo tan tranquilo preparando un tema dirigido al “teólogo” en cuestión, como réplica a un video que publicó recientemente y en el que me aludía con claridad en mi condición de impenitente “detractor” (ya ni se atreve a citarme por nombre, no sea que se me suba la mosca a la nariz y le “sacuda” otra vez), cuando me entró, sorprendentemente, el siguiente correo del personaje citado…… y digo sorprendente, porque dicho personaje y no hace mucho tiempo de ello (17/12/14, m. 18 de grabación), juró y perjuró que jamás volvería a hacerme objeto de su atención ni a mandarme correo alguno, en vista de mi “terca” actitud en no plegarme a las sandeces que publica; sin embargo y “fiel cumplidor” de sus promesas, hete aquí lo que recibí:
“apologista commented on TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC...”
“Sólo un ingenuo como tú, Armando, puede decir que en el milenio se restaurará el paraíso edénico. Eso es lo mismo que afirmar que se restaurará la desnudez de los primeros padres antes de la caída y que durará mil años. Esa idea es una enorme estupidez que proviene de la Watchtower. Repito: Si se restaura el paraíso, se debe restaur también la desnudez que existía antes de la caída...y todos los súbditos deberán estar en cueros. Sin duda alguna, esa perspectiva hará que un buen número de los que resuciten (supuestamente en el milenio) se la pasen de lo lindo viendo a jovencitas y niñas desnudas, morboseándose y asechándolas. ¡Cuántas violaciones y abusos se podrían ver por parte de personas que aún necesitarán ser reeducadas y que supuestamente aún no son perfectas, y que aún no conocen a Dios!. Es preocupante pensar en eso. Pero claro, hay bobos que se han tragado esa historia de un paraíso restaurado milenial donde todos seremos buenitos y obedientes, y donde el pecado y la rebelión no existirán. ¿Es que acaso nos olvidamos que Cristo tendrá que gobernar con vara de hierro, o como dicen otros, con puño de hierro? ¡Despierta armandito, y no sigas engañando como lo hacen los Testigos de Jehová a tanta gente que no ve más alla de sus narices! Saludos.
Apologista, el corregidor”
Ni corto ni perezoso, dejé en barbecho lo que estaba preparando y me puse manos a la obra en responder a tan ignorante personaje; de entrada, permítanme un pequeño inciso para señalar que dicho caballero y según afirma, poseedor de sesudos estudios universitarios, tendría que mejorar un poco su gramática porque en la España de mis tiempos de enseñanza obligatoria (lamentablemente, estos son tan solo mis “poderes”), ese texto no habría superado ni un examen de primaria. Pero dicho lo cual, acepto de tan “experto” corregidor (así y como han leído, se califica a sí mismo “el gachó”) esa descripción de persona ingenua, pues la verdad es que “espabilao”, aquello que se dice muy “espabilao”, tampoco soy ¡qué quieren ustedes que les diga!…… pero sin que ello implique carencia alguna en mi capacidad para razonar con lógica y sentido común acerca de las cosas que conozco, contrario ello a lo que parece querer insinuar acerca de las capacidades del que suscribe, u séase, aquí “el menda”, el Sr. Olcese en su comentario. Por lo que en todo caso, no estaríamos más que ante un efecto reflejo de la impotencia que como gangrena corroe a tan indocto personaje, que se ve incapaz de “hincarme el diente” en todo aquello que publico, pues carece de la suficiente capacidad para ello; como prueba de que esto es así, no hay más que analizar el contenido de dicho correo (no la ortografía del mismo y en donde hay faltas clamorosas, pero ¡pelillos a la mar!) y en el que destacan dos puntos que, por sí solos, ya nos hablan de la supina ignorancia de su autor…… no solo en aquello que tiene que ver con el contenido de las Escrituras, sino también en cuanto a su “capacidad” personal para establecer prioridades, porque veamos:
Su respuesta parte de un artículo que recién se publicó en este blog, eso es, el día 17 del mes en curso titulado “Tic-tac, tic-tac, tic-tac…” y en el que se habla de un tema muy serio, pues tiene que ver con la cercanía de los acontecimientos que darán inicio a la profética “70 semana” de años de Dan. 9:27, que a su vez dará paso al inicio de los últimos siete años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos de forma inmediata, por el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra y, con ello, la restauración del llamado “paraíso” en este “terruño” de nuestras entretelas y que buena falta nos hace, visto el panorama actual; en dicho escrito, además, servidor hacía referencia a anteriores artículos en los que se incide en la cercanía de dicho evento y que, en definitiva, es la cuestión mollar del asunto…… y puesto que dicho correo está enviado desde el acceso disponible en el artículo señalado, es obvio que el Sr. Olcese tuvo que leérselo y algo que se deduce del propio contenido del correo recibido, ya que está aludiendo a los temas que en el escrito mencionado se reseñan.
La cuestión, entonces, está en que el Sr. Olcese y al igual que el tonto de pueblo al que le señalan la luna con el dedo y se queda mirando el dedo, se hace eco en ese artículo de lo anecdótico, eso es, de si la expresión “reino” es equivalente a la de “paraíso” o no, pero sin enterarse de lo sustancial y que es, si yo no me equivoco en mi predicción, el hecho de que dentro de cuatro/cinco meses máximo podría iniciar dicha “semana 70” y con toda la tremenda repercusión que ello tendrá para la humanidad en general; porque de eso, que es lo mollar en el artículo señalado y ello desde que empecé con el primero de una serie de escritos hablando de dicha posibilidad (20/02/15), el personaje en cuestión no ha dicho esta boca es mía y…… ¡hombre!, se supone que algo tendría que decir sobre ello en su pretendida condición de teólogo, bien para tranquilizar a la “parroquia” en el caso de que entienda que yo estoy en un error, o bien para animarla a estar alerta si entiende que no voy desencaminado en mis deducciones. Pues de ser cierta mi propuesta y cosa que está por ver, estaríamos a las puertas de un hecho esperado por miles de generaciones pasadas y a lo largo de la historia del ser humano sobre la tierra: nada más y nada menos, que a siete años vista del establecimiento en la tierra del reino de Dios anunciado por Jesús (Mat. 4:17), hace casi 2.000 años…… y si a esto, ese “genio” de la teología no tiene nada que decir, repito, en un sentido o en otro, pues “apaga y vámonos” ¡qué quieren ustedes que les diga!
Pero claro, como está completamente a oscuras en cuanto a entendimiento de las Escrituras y es que no se entera el hombre de por dónde le suenan los truenos, no sabe cómo responder a esa cuestión (y a ninguna otra, por supuesto) y por lo que nos sale con la primera “chuminá” que se le ocurre y que diría mi amigo el castizo, en el sentido de que el paraíso no se puede restablecer durante el periodo de tiempo del reino de Dios, porque de ser ello así también se tendría que volver al estado de desnudez en el que estaban Adán y Eva dentro del mismo y con todo el “show” que, según tan indocto personaje, se montaría con ello…… y que como argumento teológico “de peso”, me reconocerán ustedes que no está nada mal. Y es que en primer lugar, para pronunciarse con un mínimo de propiedad hay que saber leer y por extensión, entender aquello que se está leyendo, pues de lo contrario malamente se puede enseñar a otros y como pretende dicho caballero…… porque de hecho, lo que nos dicen las Escrituras respecto a esta cuestión, es lo siguiente:
“Y ambos continuaban desnudos, el hombre y su esposa y, sin embargo, no se avergonzaban.” (Gén. 2:25).
Nada pues “del otro jueves”, ya que estaríamos ante una actitud normal entre marido y mujer, que con frecuencia se ven desnudos y no se avergüenzan de dicha situación, bien sea duchándose, en la alcoba o en otra situación que conlleve intimidad…… ya otro cantar es cuando hay un tercero de por medio, aunque se trate de un hijo y que lo normal, es no mostrarse ante él desnudos: luego lo que es normal en determinado momento de intimidad y que es la situación que concurría entre Adán y Eva en el paraíso (estaban completamente solos), cambia radicalmente cuando cambia también la situación en la que uno se encuentra; es cierto que después de haber pecado y aun estando dentro de los límites del “jardín de Edén” o “jardín de Dios” y que es lo que significa sencillamente el término “paraíso”, su situación cambió y ya acusaron el estar desnudos:
“Por consiguiente, la mujer vio que el árbol era bueno para alimento y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el árbol era deseable para contemplarlo. De modo que empezó a tomar de su fruto y a comerlo. Después dio de este también a su esposo cuando él estuvo con ella y él empezó a comerlo. 7 Entonces (cuando ya se había consumado el pecado) se les abrieron los ojos a ambos y empezaron a darse cuenta de que estaban desnudos. Por lo tanto cosieron hojas de higuera y se hicieron coberturas para los lomos.” (Gén. 3:6-7). (Acotación mía).
Para entender lo que pretendo decir, tenemos que tener presentes dos aspectos fundamentales de la cuestión: el primero, que mientras nuestros primeros padres estaban en una condición espiritual aprobada ante su creador no eran conscientes de su estado de desnudez…… solo fueron conscientes de ello, cuando perdieron dicha aprobación; y el segundo, que cuando hablamos de restauración del paraíso en la tierra, estamos hablando y según los profetas, de una restauración física y no espiritual, que en definitiva era la que les daba “cobertura” y les hacía ignorantes de dicho estado de desnudez física. Por lo tanto y hasta que se restaurase en la tierra dicho estado de perfección espiritual (y de la que nada hablan los profetas), como cobertura divina para dicha desnudez y ello merced a nueva información dirigida a recobrar la restauración de dicha condición espiritual, que se hará disponible durante ese tiempo milenario (los nuevos rollos de Rev. 20:12), no se podría volver, hipotéticamente hablando, a ese estado de desnudez corporal…… y solo por responder algo a la disparada argumentación que nos hace el Sr. Olcese.
Pero es que las cosas tal parece que van por otro camino y quede claro, que lo que estoy planteando no tiene más valor que el de una mera especulación, por tanto susceptible de ser enmendada, porque tendríamos que preguntarnos por qué aún hoy, un hombre y una mujer unidos en matrimonio no se avergüenzan de su desnudez y sí lo hacen ante un extraño…… pues sencillamente porque están dentro del arreglo de Dios en cuanto a las relaciones de pareja:
“Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y tiene que adherirse a su esposa; y tienen que llegar a ser una sola carne.” (Gén. 2:24).
Pero aún en esta sociedad actual tan permisiva, la realidad es que cuando en un matrimonio entra una relación adulterina por parte de uno de los cónyuges, la cosa cambia radicalmente y si bien no lo calificaríamos como de una sensación de vergüenza, si es cierto que ese estado de desnudez entre ambos ya se hace un tanto embarazosa, como si algo hubiera cambiado…… y lo que ha cambiado es que ya no se está dentro del arreglo divino, en lo que tiene que ver con la relación de pareja. Y eso es lo que les pasó a nuestros primeros padres: cuando desobedecieron el mandato divino, se salieron del arreglo establecido y la cosa cambió radicalmente para ellos; por otra parte, notemos que el texto que acabamos de leer lo que establece es que el ser “una sola carne” aplica solo al hombre y a la mujer que entran en una relación de matrimonio y por lo que no se entiende la presencia de un tercero, en ese pasar a ser “una sola carne”…… pero es que además, tenemos que contemplar otra variante en el caso que nos ocupa y que no permite establecer ninguna aseveración como la presentada por el personaje Apologista: no sabemos (de ahí que yo señale, que lo que planteo no pasa de ser más que una simple especulación sobre un supuesto planteado) cómo hubiera cambiado la situación en cuanto a esa desnudez inicial, de no haberse producido el pecado y ya con el aumento de personas sobre la tierra y que no serían, obviamente, parte de esa “sola carne” que conforma una unidad familiar esposo/esposa, sino unos terceros.
Pensemos que la comisión de dicha pareja no solo era el procrear y hacerse “muchos” y llenar la tierra (Gén. 1:28), sino que implicaba también el extender ese jardín de perfección por todo el planeta y para lo cual tenían que salir de ese recinto protector, ayudados obviamente por sus descendientes y que en un momento dado, debido a su rápida multiplicación y a la consecuente expansión territorial, ya llegarían a ser unos auténticos desconocidos entre ellos…… entonces ¿sería razonable y aún dentro de la perfección, eso es, sin el pecado, que las personas no se hubieran procurado prendas de vestir y cubrir así su cuerpo de la mirada indiscreta de “extraños”? Por mi parte entiendo que sí sería razonable, máxime teniendo en cuenta lo dadas que son genéticamente las mujeres a la cuestión de los “trapitos”; a lo que habría que añadir, el hecho de que Jehová (que no hace nada sin un propósito determinado, según se deduce de Isa. 45:18) proveyó de materias primas al ser humano para la confección de tales coberturas, como pueden ser el lino, la seda, o el algodón…… razonemos, por ejemplo, el porqué de la existencia de un animal como la oveja, entre otros (como la llama, el guanaco, la vicuña, etc.) y que periódicamente, mediante un proceso de “esquila”, nos provee de una materia prima como es la lana y que tratada debidamente, sirve para hacer excelentes prendas de abrigo y referencia, que nos lleva a una cuestión añadida y que no hablaría precisamente en favor de la desnudez perpetua del ser humano, fuera de ese habitáculo natural que era el “jardín de Edén” y conocido coloquialmente como el paraíso.
Porque tenemos que partir de la base que dicho paraíso o tierra de placer y perfección, no fue más que el punto de partida de un majestuoso plan de Dios para extender al ser humano por toda la tierra (de momento y como parte inicial del propósito mencionado) y por lo que lo que allí había, era sencillamente lo esencial para empezar a desarrollar dicho propósito…… el resto se lo tenía que “currar” el hombre, mediante su ingenio y del que estaba grandemente dotado y como queda constatado por los increíbles logros que aún hoy, 6.000 años después de perdida su perfección, este ha colocado a su alcance; recordemos que alejado casi 2.000 años de dicha perfección, esto es lo que dijo Jehová de la inmensa capacidad del hombre para ingeniárselas por sí solo:
“Y Jehová procedió a bajar para ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres habían edificado. 6 A continuación dijo Jehová: “¡Mira! Son un solo pueblo y hay un solo lenguaje para todos ellos y esto es lo que comienzan a hacer. Pues, ahora no hay nada que tengan pensado hacer, que no les sea posible lograr. 7 ¡Vamos! Bajemos y confundamos allí su lenguaje para que no escuche el uno el lenguaje del otro”. 8 Por consiguiente, Jehová los esparció desde allí sobre toda la superficie de la tierra…… y poco a poco dejaron de edificar la ciudad.” (Gén. 11:5-8).
Luego lo que está claro es que Jehová capacitó al hombre para, a partir de lo que tenía y según las necesidades que se le fueran presentando, crear cosas para suplir las tales…… entre ellas, las prendas de abrigo; y que si bien es cierto que el paraíso o “jardín de Dios” (no deifiquemos el término “paraíso”), no era más que un espacio en el que reinaba la paz y la felicidad, pues no existían la enfermedad, ni la vejez, ni la muerte y que se tenía que extender por todo el globo terráqueo, nada tenía que ver con que la desnudez fuera consustancial con ese primer entorno del hombre y que este no pudiera cambiar dicha circunstancia a su voluntad…… recordemos que la única condición impuesta al hombre se limitaba a no comer del árbol que se hallaba “en medio del jardín” (Gén. 2:9) y a absolutamente nada más. Por otra parte, estas cosas mencionadas son las cosas que se nos dice que son las que serán restauradas y que Jehová Dios hizo que nos fueran transmitidas “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”, según se lee en Hecho. 3:20-21…… y esto es lo que nos dijeron los profetas aludidos, en su momento:
“En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría...”. (Isa. 35:5-6ª). (Acotación mía).
En cuanto al recobro de nuestro entorno medioambiental, incluyendo los parajes más extremos, se lee como sigue:
“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:6b-7)
Restauración que tiene que ver también con la total eliminación de las enfermedades:
“Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación mía).
Por otra parte, esto es lo que nos dijeron esos “profetas de tiempo antiguo” y voceros del Dios Altísimo, acerca de la vejez, que tanto nos limita y antesala de la muerte:
“Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).
O lo que es lo mismo, que la persona anciana y decrépita retroceda en el tiempo en cuanto a lo físico y sea devuelta a los momentos de su máximo esplendor juvenil, tanto en lozanía como en vigor; pero veamos más de lo que se nos dijo por boca de esos “profetas de tiempo antiguo” y ello para el momento en que, como se lee en Hech. 3:20-21, Cristo regresara a la tierra para empezar a reinar en ella, con relación a lo que Jehová hará con la muerte en ese período de mil años de gobernación divina:
“Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones mías).
Cumplimiento cabal de ese “tragarse la muerte”, que no sería tal si los muertos no fueran devueltos a la vida, mediante lo que conocemos como la “resurrección de los muertos”:
“Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotación mía).
Todas estas cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta, son “las cosas” a restaurar y que fueron dichas por Jehová Dios por “boca de sus santos profetas de tiempos antiguos”…… y no vemos por ninguna parte, que los profetas hablaran de la restauración de la desnudez, como nos propone el Sr. Olcese; porque de ser ello así, todo tan estrictamente literal como nos lo “pinta” ese personaje, tendría que ser restaurado también el árbol “del bien y del mal” (Gén. 2:9) y lo que crearía un pequeño “problemilla”: en un inmenso planeta Tierra lleno de millones de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), más los que vayan resucitando posteriormente y con lo que resulta que nos juntaremos “la tira”…… ¿“en medio” de dónde puñetas, plantaría el Sr. Olcese dicho “arbolito”? Porque si se ha de restaurar todo…… ¡pues eso!
Porque incidiendo un poco más en el tema de la desnudez y repitiendo que lo que estoy exponiendo, no es más que una simple elucubración por mi parte de algo que jamás sabremos, como es el qué hubiera pasado de no mediar el pecado, hay otra cuestión a añadir a lo ya dicho y que ese indocumentado personaje no ha tenido en cuenta: para llevar a cabo la tarea de extender ese paisaje edénico, el hombre tenía que salir del mismo y enfrentarse a climas distintos y que requerirían de coberturas para protegerse de ellos, como sería en el caso de las bajas temperaturas invernales; porque siendo cierto que alguien podría argumentar que un dosel de agua cubría el globo terráqueo y hacía las veces de invernadero (lo que solo hacía que no existieran climas tan extremos como los actuales), no es menos cierto que los efectos físicos derivados del movimiento de rotación y traslación de la tierra y que es lo que genera el día y la noche y el cambio de estaciones, respectivamente, obviamente generarían distintas temperaturas y como ocurre, sin ir más lejos, entre la temperatura diurna y la nocturna y que en muchas ocasiones difieren entre sí en unos 20 o 30 grados…… o más, según sea la situación geográfica.
Pero es que además, prescindiendo de que en un principio la primera pareja hubiera sido creada en un estado de desnudez, no se entiende el por qué el hombre tendría que continuar así, siendo como era que éste y en el ejercicio de su libre albedrío, podía haber tomado la decisión que hubiera querido y en función de lo que les he relatado al respecto…… pero que en el restaurado paraíso la gente no andará desnuda. contrario a lo que afirma el “teólogo” en cuestión y como “gran impedimento” para que este sea restaurado durante el reino milenario (¡ya hace falta ser “acémila” para soltar semejante animalada!), se sobreentiende de las siguientes palabras de nuestro Creador:
“Durante todos los días que continúe la tierra, nunca cesarán siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno y día y noche.” (Gén. 8:22).
Luego está claro que esta promesa divina se mantendrá también dentro del paraíso restaurado y por lo que el frio obligará al “personal” a cubrirse para protegerse del mismo, así como el calor, a cambiarlas por prendas más ligeras y vaporosas…… exactamente como se ha hecho, desde que el mundo es mundo. Es cierto que alguien podría llegar al extremo (¡no le demos ideas al Sr. Olcese¡), de decir que en un estado de perfección, los seres humanos serían inmunes a esos cambios térmicos y por lo que no se requeriría de prenda de abrigo alguna para protegerse del frio…… pero si ello fuera así ¿por qué Jehová habla de las sensaciones de “frio” y “calor”, si no estuviera el cuerpo humano preparado para experimentar tal diferencia térmica? Por lo tanto, la razón dada por dicho “genio” de la teología del porqué el paraíso no puede ser restaurado durante el reinado de Jesucristo, no deja de ser más que una mera estupidez propiciada por un nulo entendimiento del contenido escritural y, fundamentalmente, por la necesidad de responder algo a mis planteamientos (lo que sea, con tal que parezca que me discute “algo”) y que ponen en tela de juicio sus disparatadas “enseñanzas”…… máxime cuando son las propias palabras de un moribundo y agonizante Jesús, las que confirman que el paraíso será restaurado en su reino de mil años y algo que dicho “number one” de la teología niega estúpidamente:
“Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”.” (Luc. 23:42-43).
Recordemos, que el término paraíso deviene del griego “pa·rá·dei·sos” y que se usaba para hablar del “jardín de Edén” en la época de Jesús, como del “día” o espacio de tiempo en donde las personas vivirían en un futuro en paz y felicidad, en donde la enfermedad, la vejez y la muerte serían cosa del pasado y los muertos serían resucitados (Juan 6:40; 11:24), todo ello según el registro profético, hasta la llegada del momento final en el que Dios juzgaría a todos…… y eso es de lo que hablaba el malhechor, que no entendía otra cosa por paraíso y a lo que el Hijo de Dios, lejos de rectificarle, identificó el establecimiento del tal para cuando él reinara sobre la tierra. Está claro entonces y para un coeficiente intelectual medio, que el Hijo de Dios relacionó directamente el reino con el paraíso como las dos caras de una misma moneda; decir lo contrario, como hace dicho personaje, no es más que demostrar su completa incapacidad para entender lo que está leyendo y a lo que en España se llama, ser un perfecto analfabeto: saben leer una frase, pero son incapaces de interpretar su significado…… ¡claro!, siendo así, se comprende otra disparatada afirmación que nos hace ese personaje en el sentido de que durante el reino de Dios en la tierra, no habrá lugar para una situación paradisíaca, sino más bien todo lo contrario.
Porque lo que señala al final de su correo, es que en el momento de su reinado “Cristo tendrá que gobernar con vara de hierro, o como dicen otros, con puño de hierro” y con lo que ese “caballero” demuestra no tener ni puñetera idea de por dónde le sopla el viento en cuestiones bíblicas (esperemos que la cosa no pase a otros campos), porque veamos: esa expresión de gobernar con “vara de hierro” o “cetro de hierro” y en referencia al bastón que, generalmente de metal precioso, simboliza el rango o autoridad del que lo lleva, aparece por primera vez en el Sal. 2:9 y en dónde se lee como sigue:
“Las quebrarás con cetro de hierro (vara de hierro, según versiones), como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.” (Acotación mía).
Lo que ocurre es que ese quebrar “con cetro de hierro” no ocurre durante el reinado de Jesucristo y como afirma tan disparatado personaje, sino que es anterior a la instalación de dicho reino; y es que el contexto en el que se produce esta profética declaración, tiene que ver con un total enfrentamiento del Dios Altísimo con los reyes de la tierra, que rehúsan aceptar la soberanía de Su Hijo y en lo que se conoce como la batalla de Armagedón, de la que se nos habla en Rev. 19:11-16 y con la que concluye la “gran tribulación” (Rev. 7:14), para dar inmediatamente paso el reino de Dios. Por tanto, evento que se produce cuando aún Satanás no ha sido apresado y echado en prisión (Rev. 20:1-3), luego cuando aún no se ha establecido el reino de Dios en la tierra y algo que queda claro en el contexto del entero Salmo 2; pero es que además, de que la secuencia de los hechos es esta, queda probado por lo que se dice en la profecía de Daniel y en la que se lee como sigue:
“Y en los días de aquellos reyes (gobernantes actuales) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales gobiernos mundiales que se opondrán a su establecimiento y que es, de lo que se nos habla en el mencionado Salmo 2) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos; 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro (la imagen que representaba a los sucesivos imperios que gobernaría sobre la tierra hasta la llegada del reino de Dios). El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto. Y el sueño es confiable y la interpretación de él es digna de confianza.” (Dan. 2:44-45). (Acotaciones mías).
Por lo que queda claro que antes de ser establecido dicho reino y como es lógico (otra cosa no se entendería), se tenía que desalojar a los actuales gobernantes y que es de lo que se nos en habla en dicho Salmo 2 y en Rev. 19:11-21; si ello es así y así es, habrá que convenir que es un total disparate el afirmar que “durante” el milenio el personal será tratado “a palos” y según afirma el indocumentado de Apologista Mario Olcese citando del Sal. 2:9 leído, en donde se habla de “quebrar” y “hacer añicos” a las naciones opositoras a dicho reino…… máxime cuando con lo que se encontrará Jesucristo en el momento de tomar posesión de dicho reino, lejos de naciones “opositoras”, será con una “parroquia” de cuyos componentes se nos dice lo siguiente:
“Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son, y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (o sobreviven a ella y que culmina con la mencionada batalla de Armagedón) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en el sacrificio propiciatorio de Jesús). 15 Por eso (por ejercer esa fe) están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará (obviamente de buenas maneras y no a “palos”, según se desprende del verso anterior) a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.” (Rev. 9:13-17). (Acotaciones mías).
Como pueden comprobar, nada más lejos este trato recibido por aquellos que sobrevivan a esa “gran tribulación”, con el ser gobernados con “vara de hierro” tales personas y que las Escrituras cuantifican como “una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9). Por lo que estaríamos hablando de los primeros súbditos del reino de Dios y por lo tanto, de personas que pasan al mismo por la fe ejercida en el sacrificio de Jesús y lo que es más, que lejos de oponerse al establecimiento de dicho reino, han colaborado firmemente en difundir por todo el mundo, la buena nueva de la inminente llegada de este y como queda claro, en la parábola de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25:31-46)…… luego la afirmación del Sr. Olcese y como nos tiene acostumbrados, no puede ser más sacada de contexto y por ello, más disparatada.
Entonces y como siempre he afirmado desde este blog, estamos ante un auténtico ignorante en el campo escritural (quizás como “sexador” de pollos destaque algo, pero ¡paren ustedes de contar!) y del que no se puede creer nada de lo que diga, pues todo ello se da continuamente de bofetadas con el contexto bíblico…… y este indocto personaje, es el que le quiere enmendarle la plana a un servidor ¡vamos, que ni el Sr. Olcese podría subir tan alto, ni aquí “el menda” caer tan bajo! No tendría que olvidarse dicho “teólogo” (cualquier semejanza a lo que es un teólogo de verdad, es pura coincidencia), que en su momento ya le hice rectificar una enseñanza mantenida por años y por lo que me tendría que tener un poco de “respeto”, circunstancia que pueden comprobar y con todo lujo de detalles, en un artículo publicado en este blog el 12/01/12 y en donde, además, añado un acceso directo al video en el que reconocía estar equivocado. Por cierto y ya que estamos metidos “en harina”, me gustaría que el Sr. Olcese dijera algo sobre mi escrito acerca del premio “sobremanera grande” que recibirá Abraham (13/05/15), en el que le discutía su afirmación en el sentido de que dicha expresión que se encuentra en Gén. 15:1 y en la versión RV 1960, tenía que ver con que le fuera concedido a dicho patriarca el gobernar al lado de Jesucristo en calidad de inmortal rey y sacerdote, durante el reino milenial.
Disparate donde los haya y de ahí que no se atreva siquiera a mencionar la cuestión y desmontar mis argumentos con una Biblia en la mano (no solo sosteniéndola, sino citando de ella ¡claro está!), en una más que evidente muestra de la incapacidad que sobre conocimientos bíblicos atesora…… pero ¡qué quieren ustedes, si el personaje no da para más! Y es que cuando no sabe que responder a lo que se le objeta, olímpicamente “pasa” de ello como si la cuestión no fuera con él y al más puro estilo avestruz; por eso y a 15 días vista de publicado dicho escrito, un clamoroso silencio se produce por parte de ese “genio” de la teología sobre el particular y mostrando claramente con ello que no es más que un vulgar “mercachifle” de la teología, por tanto sin capacidad alguna para refutar objeciones. Sin embargo, recordemos que abre su blog de cabecera “apologista.wordpres.com” y como texto de presentación, con el pasaje de 1 Ped. 3:15 y en donde se lee como sigue:
“Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto.”
Sin embargo, ni es capaz de presentar defensa alguna de sus propuestas y basándose en las Escrituras, lo de genio apacible mejor ni hablar de ello y lo de profundo respeto, pues…… ¡lo que yo les diga! Y claro, eso que lo haga un servidor que no es más que un “garrulo” sin formación alguna, tiene su pase…… pero que lo haga un supuesto Hijo de Dios, también supuestamente “iluminado” por Éste (y algo de lo que les hablaré en un próximo artículo) para llevar las buenas nuevas del evangelio del reino de Dios a todo el mundo y según propia afirmación, pues ¡qué quieren que les diga, como no sea que “sa pasao” siete pueblos”!, como diría mi amigo el castizo. En todo caso, estamos ante un simple vendedor de humo que encandila a unos cuantos ignorantes que le ríen la gracias y que se auto reconoce pomposamente como tocado por el dedo divino, para impartir la enseñanza del verdadero evangelio al mundo mundial (lo cual y visto lo visto, no se lo cree nadie ni harto de vino), pero que por otra parte, es totalmente incapaz de refutar las objeciones que un servidor le plantea.
Armando López Golart
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