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jueves, 10 de octubre de 2013

El “pastor” adventista Esteban Bohr y “los hijos” de Dios...... vs. “las hijas” de los hombres.


Y antes de entrar en materia, permítannos una breve exposición del tema del que vamos a tratar y cuyo centro focal son unos personajes de los que nos habla la Biblia y de los que es conveniente saber algo para luego entender el hilo argumental que pasaremos a desarrollar posteriormente, pues estaríamos hablando de una raza poderosa y violenta que apareció en un momento determinado sobre la tierra y que crearon una grave situación, llamados “nefi·lím”.

Ahora bien ¿quiénes fueron realmente esos “nefi·lím”, de los que nos hablan las Escrituras? Esta expresión hebrea “nefi·lím” (“nefilim” o “gigante” en español ) y que se encuentra en el registro sagrado solo en tres ocasiones y en su forma plural (Gén. 6:4 y Núm. 13:33, en dos ocasiones), seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo “na·fál” (caer) y de ahí que se translitere como “derribadores” o también como “los que hacen caer”, señalando en todo caso a personas de extraordinarios poderes y caracterizados por su violencia (más que por su elevada estatura) y que es en lo que incide el relato bíblico, que repercutieron con fuerza en la sociedad antediluviana y a tenor de lo que se nos cuenta de ello en el libro de Génesis. Y es que el relato bíblico nos habla de las razones por las que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé y consecuencia de lo cual, se produjo lo que se conoce como “El Diluvio Universal”, relacionándolas directamente con la aparición de dichos personajes y la influencia negativa que estos tuvieron en la humanidad de aquel tiempo; personajes que aparecieron, según se nos cuenta, en un momento determinado de la historia al relacionarse sexualmente seres angelicales materializados en cuerpos humanos, con las atractivas hijas de los hombres. Y con lo que se produjo una prole híbrida que no podía reproducirse, mitad hombres, mitad ángeles (eso es y para entendernos, un cuerpo humano con casi el poder de un ángel) y por lo visto, con “muy malas pulgas”…… pero veamos cómo nos lo explica el relato bíblico:

Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2 entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. 4 Los nefi·lím (o “gigantes”, según versiones) se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (dichos hijos) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Gén. 6:1-4). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de estos personajes mencionados en el verso 4 y por lo que hay opiniones para todos los gustos; algunos creen, por ejemplo, que la etimología del nombre indica que los “nefilim” podían haber sido seres expulsados del cielo, es decir, eran “ángeles caídos” que mantuvieron relaciones con las mujeres y relaciones de las que nacerían dichos “poderosos” u “hombres de fama”. Otra variante cercana, es la de aquellos que han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los “nefilim” no eran los ángeles mismos, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron esos ángeles materializados, con las hijas de los hombres y que parece la idea más próxima a la realidad…… pero que en todo caso y en ambos planteamientos, los ángeles o “hijos de Dios” serían la raíz o foco del problema.

Sin embargo, nos encontramos con otra sorprendente variante en contraposición de las dos anteriores, pues amparándose en ese versículo 4 del pasaje mencionado, su defensor afirma sin lugar a duda alguna que los “nefilim” no eran ni ángeles caídos, ni “los poderosos” resultantes del ayuntamiento de estos con las “hijas de los hombres”, puesto que dichos “nefilim” o “gigantes” se hallaban en la tierra ya antes de que unos supuestos hijos angélicos de Dios, supuestamente tuviesen relaciones con mujeres de la prole de la humanidad. Se sostiene por lo tanto, la opinión de que los “nefilim” no eran más que simplemente hombres malvados descendientes de Caín, eso es, ladrones, intimidadores y tiranos que vagaron por la tierra hasta que se los aniquiló en el Diluvio; ahora bien, de ser ello así, esos malvados personajes tenían que haber existido siempre, pues del tiempo de Caín hasta el diluvio pasaron más de 1.500 años. Sin embargo, lo que el relato bíblico muestra es que dichos malévolos personajes aparecieron en un tiempo determinado y cercano a la vida del patriarca Noé, a partir de lo cual y viendo las nefastas consecuencias que su aparición provocó, Jehová decidió tomar acción…… luego ¿de dónde procedían estos? Pues del resultado de la relación mantenida por los descendientes de Set, como “los hijos de Dios” y las mujeres descendientes del malvado Caín, como “las hijas de los hombres y según interpreta nuestro personaje de Gén. 6:2…… ¿y quién nos aporta semejante ocurrencia, se preguntarán ustedes? Pues un reputado “pastor” de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que responde al nombre Stephen P. Bohr, nacido en Wisconsin (Estados Unidos), pero que se crió entre Colombia y Venezuela ya que allí sus padres trabajaron como misioneros de dicha organización religiosa, por más de treinta años…… o sea, que “de casta le viene al galgo” y caballero que aparece en la foto adjunta a este escrito.

¿Y cuál es el “curriculum” del caballero en cuestión? Bueno, se nos cuenta del pastor Bohr, que ha dado clases y conferencias por todo el mundo y siendo que en el continente americano ha predicado desde Alaska hasta Argentina y desde Hawái hasta las islas de Caribe. Magnífico orador, a nuestro entender y por lo que llevamos visto, que domina perfectamente varios idiomas y sobre todo la puesta en escena, en la que destaca por la convicción con la que habla, así como por el dominio que tiene de la Biblia en cuanto a la cantidad de textos que usa para sostener sus planteamientos…… y que como buen adventista, tiene en Elena G. White, su máximo punto de referencia. Por lo que en dicho caballero se produce aquello tan conocido de que nada tiene que ver con ser una “eminencia” en el desempeño de determinada labor, con el estar totalmente equivocado en algunos aspectos fundamentales de la misma; por ejemplo: que Claudio Ptolomeo (100-170 d. C), astrónomo, astrólogo, químico, geógrafo y matemático greco-egipcio era un “cerebrito” no lo duda ni el que asó la manteca…… sin embargo, su modelo geocéntrico (la tierra como centro del universo) y que se mantuvo por casi 1.500 años, era un puro disparate y algo que la realidad ha mostrado fehacientemente.

E igual ocurre con las cosas de Dios, por lo que bien podría ser este el caso en dicho personaje, dado que si bien predica las ideas adventistas, no es menos cierto que en este caso y en el video del que vamos a hablar (este es el link https://www.youtube.com/watch?v=cvW_Nn7N2U8), nos dice que este planteamiento formulado, es como él cree que fueron las cosas, por lo que estaríamos hablando de una opinión personal y no de una doctrina supuestamente aceptada por la iglesia adventista…… pero en todo caso, veamos como empieza el Sr. Bohr su propuesta y que es leyéndole a su auditorio de Gén. 6:1-4 y que transcribimos de la versión que usa dicho caballero, que es la RV 1960:

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” (Gén. 6:1-4).

Claro, a partir de dicho pasaje, el Sr. Bohr dirige rápidamente la atención del “personal” al meollo del asunto y que tiene que ver con la cuestión de quiénes son realmente, esos “hijos de Dios” que se nos mencionan en el verso 2 y en el sentido de que no estaríamos hablando de seres angélicos, como responsables directos de la aparición de esos “gigantes” o “nefilim” sobre la tierra, sino de los descendientes de Set y cercanos a Dios (de ahí lo de “hijos de Dios”), con las hembras descendientes de Caín (“las hijas de los hombres”), alejadas totalmente del Divino Creador …… ya a partir de ahí y en un intento de probar su tesis, se monta una “película” disparatada con innumerables textos bíblicos dirigidos a probar la veracidad de su afirmación. Pero claro, la realidad es que la base de su planteamiento es errónea y por lo que por muy bien que estructure su “edificio” argumental, este se cae por su propio peso, pues la base que lo sostiene no tiene fundamento alguno al ser totalmente falsa. Recordemos que dicho caballero afirma no creer que dichos “hijos de Dios” sean seres angélicos, sino los descendientes de Set y que entraron en contacto con las perversas hijas de Caín, montándose entonces la que se montó…… y eso se topa con algunas cuestiones que demuestran la inviabilidad de dicho supuesto, porque veamos lo que nos dicen las Escrituras acerca de a quiénes estas consideraban como “hijos de Dios” y en la misma traducción bíblica que usa el Sr. Bohr, que como hemos dicho es la RV 1960:

Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6).

Luego lo que tenemos aquí es la comparecencia ante Dios en asamblea, de los ángeles y que son los únicos que pueden estar ante la presencia de Este , ya que fue el propio Jehová el que le dijo a Moisés que ningún hombre podía ver su rostro y sin embargo, continuar viviendo (Éxo. 33:20); observemos, por otra parte, que entre los asistentes se encontraba Satanás y del que no queda duda alguna de que sí es un ser angélico, por lo que los “hijos de Dios” que aparecen en este pasaje, no pueden ser otra cosa más que ángeles de Dios. Por lo tanto, la misma expresión “hijos del Dios” en el pasaje de Gén. 6:2, vertido por la misma traducción no puede significar otra cosa; y con el agravante de que otras traducciones vierten este pasaje, en el sentido que esos “hijos de Dios” lo que vieron es que las hijas “de los seres humanos” y en una clara confirmación de que aquello que se nos está hablando en la Biblia: de seres angelicales por un lado (los “hijos de Dios” mencionados) y miembros de la especie humana (las “hijas de los hombres” referidas) por el otro…… pero veamos un pasaje clarificador de lo que desde este blog estamos afirmando, también en unas palabras que Jehová dirigió al patriarca Job:

¿Dónde estabas tú (como ser humano) cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular (o principios físicos sobre los que se estructuró la tierra), 7 cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4-7). (Acotaciones nuestras).

¿Y por qué decimos que este pasaje es altamente clarificador? Porque en el mismo, nos hallamos en el contexto de un “broncazo” de aquellos que hacen época que Jehová le dirige al bueno de Job, preguntándole a este dónde estaba cuando Él estaba creando la tierra…… en donde ya “los hijos de Dios” se estaban regocijando ante esa maravilla creativa, mientras aún no existía ser humano alguno sobre la misma (hemos visto que dichos personajes se regocijaban cuando se estaba poniendo el “fundamento” del planeta tierra) y mucho menos descendientes de Set que pudieran de alguna manera ser confundidos como supuestos “hijos de Dios”, por lo que de nuevo queda claro que estaríamos hablando de ángeles; pero veamos otro texto que nos muestra que esos mencionado “hijos de Dios” de Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que seres angélicos:

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…” (2 Ped. 2:4-5).

Entonces, lo que parece ser indudable es la directa relación entre los ángeles que pecaron y la repercusión de su pecado que acabó con un diluvio sobre la tierra, por lo que de nuevo quedaría claro que esos “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que ángeles o seres espirituales…… pero claro, un lector avispado nos podría señalar la circunstancia de que entre el verso 4 y el 5 del pasaje transcrito, hay un punto y coma (;) que tal parece separar un hecho del otro. Bien, en primer lugar, recordemos que las Escrituras originales no tenían signos de puntuación y por lo que estos fueron añadidos por traductores posteriores, con lo que cada uno “arrimó el ascua a sus sardina” y hacía que un texto cualquiera se ajustara a la particular creencia del que lo traducía, “jugando” un poco con dichos signos gramaticales; y que la versión de la que estamos citando en esos versos, la RV 1960 y por decirlo suavemente, no es de las más afortunadas…… y para que vean la importancia que tiene una miserable “coma” (,) y que puede incluso llegar a salvar una vida, vean el siguiente ejemplo:

 Se cuenta que en la época de los zares de Rusia, el Zar de turno le mando escribir a su secretario personal la siguiente orden: “A “fulanito”, deportarlo no, mandarlo a Siberia” y lo que prácticamente significa la muerte del mencionado “fulanito”…… y que casualmente, el interfecto resulto ser familiar lejano del secretario que escribió la orden; por lo que éste empezó a barruntar cómo salvarle la vida a su pariente, pero sin violar la orden recibida, pues en ello le iba su propia vida, pero ¿qué hacer, ante una orden tan tajante? Pues el hombre y que sabía “lo que se pescaba”, redacto el texto de la siguiente manera: “A “fulanito”, deportarlo, no mandarlo a Siberia”…… vean que solo cambió la segunda “coma” de sitio y con ello salvó la vida de su pariente lejano; de ahí que desde este blog enfaticemos tanto el uso del contexto general de las Escrituras, para evitar caer en esas “trampas” de la puntuación y que fácilmente, nos llevan a distorsionar el verdadero sentido del texto sagrado. Pero volviendo al pasaje de 2 Ped. 2:4-5, que estaríamos ante una relación directa entre esos ángeles mencionados, con los “hijos de Dios” de Gén. 6:2, se puede probar si encontramos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por qué fueron condenados esos ángeles? Y algo que solo podemos averiguar mediante el contexto escritural (pilar en el que siempre nos apoyamos en este blog), que en este caso nos lleva al libro de Judas:

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” (Judas 6).

Ahora bien ¿en qué sentido “no guardaron su dignidad” y “abandonaron su propia morada” esos personajes?…… pues en el sentido de que rebajaron su condición o “dignidad” de seres espirituales, al materializarse en cuerpos humanos para tener relaciones sexuales con seres humanos inmundos (en este caso mujeres) y que habían sido rechazados o expulsados de la presencia de Dios por su pecado contra Este (Gén. 3:23-24); y con ello, esos ángeles se apartaron de su “propia morada” o propósito para el que fueron creados, pues los ángeles no fueron diseñados para tener relaciones sexuales con las mujeres terrestres, sino para estar al servicio directo de Dios (Hebr. 1:14). Pero podemos ver mejor de lo que estamos hablando si nos apartamos de la RV 1960 (texto siempre bastante liante) y vemos este pasaje en otra versión, en este caso la TNM y que es la que usamos regularmente en este blog:

Y a los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.”

Por lo que se puede entender perfectamente, que sí estamos hablando de seres angélicos que se materializaron en cuerpos humanos, para cohabitar con las hermosas “hijas de los hombres” y cuya descendencia fueron unos seres híbridos, mitad ángeles y mitad hombres y que fueron exterminados en el diluvio…… no así sus angélicos padres que abandonaron esos cuerpos físicos que materializaron e intentaron regresar a su antigua “morada” o “lugar de habitación” y como si nada hubiera pasado, pero que como hemos visto y como justa retribución a su desobediencia para con Dios, ya no les fue permitido dicho acceso.

Bien, hasta aquí hemos visto como las propias Escrituras y en la misma traducción RV 1960 que usa el predicador en cuestión, le niegan la mayor al Sr. Bohr al desmentir su disparatada afirmación en el sentido de que los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres” de Gén. 6:2 eran dos facciones o descendencias terrestres: por una parte los descendientes de Set como “hijos de Dios” y por la otra, las descendientes de Caín, como las “hijas de los hombres”…… y notemos por favor, para redundar en nuestra opinión de que este caballero lee de forma errónea e interesada y ya entrando en el campo del razonamiento lógico y del sentido común más elemental, que la expresión “las hijas de los hombres” y en ambas versiones (y en todas aquellas en que ustedes quieran buscar), dirige el foco de atención a los hombres en general y no solo sobre aquellos, pertenecientes a la decendencia de Caín. Y añádanle a ello, que cuando al inicio de su disertación el Sr. Bohr nos dice que él no cree (luego estaríamos ante un asunto de opinión personal y no de una doctrina de la organización a la que pertenece) que dichos “hijos de Dios” sean ángeles, a continuación nos afirma que la tradición judía siempre ha mantenido que dichos personajes sí fueron ángeles de Dios…… y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: si la tradición judía se pronuncia en ese sentido y que solo por una simple cuestión de proximidad al hecho sucedido, habría de entenderse que estaría bastante mejor informada del tema que el Sr. Bohr ¿qué credibilidad merece la personal afirmación de dicho caballero?

Y esto que no es más que un asunto de pura lógica, no parece ser tomada en cuenta por el caballero al que estamos cuestionando, ni por aquellos que le escuchan y lo que es peor, por aquellos que dirigen la organización de la Iglesia Adventista y que aún no han dicho “esta boca es mía” acerca de semejante desatino; pero ya puestos, continuemos por la senda del mencionado razonamiento lógico basado en el sentido común y que, entendemos, avala nuestra posición contraria a dicho disparatado planteamiento propuesto por el Sr. Bohr. Porque siendo cierto que nosotros (los autores de este blog) no tenemos las capacidades que adornan al Sr. Bohr, no es menos cierto que solemos usar con muy buen criterio esa capacidad de razonar con lógica y sentido común sobre aquellas cosas que leemos…… única forma de poder entender el contenido escritural (siempre con la “pequeña” ayudita de Jehová, por supuesto) y algo de lo que parece carecer dicho caballero, porque veamos:

Para cuando ocurrió el diluvio, habían transcurrido sobre 1.600 años desde la creación del primer hombre (algo que sabemos por el registro bíblico)…… por ejemplo, sabemos que Noé nació 126 años después de la muerte de Adán, que vivió 930 años y con lo que la suma de ello nos da 1.056 años; a los que habría que sumar, los que tenía Noé cuando ocurrió el diluvio y que las Escrituras nos dicen que nuestro personaje tenía 600 años y dos meses, cuando Jehová Dios precipitó el diluvio sobre la tierra (Gén. 7:6-13) y lo cual, repetimos, es lo que leemos en la Biblia…… luego estaríamos hablando de información de primera mano. Por otra parte y según avanzados estudios demográficos, la población de ese entonces en la tierra se podría situar entre los 1.500 y los 3.000 millones de personas (dependiendo del estudio que uno quiera acogerse); luego y en el supuesto que fuéramos extremadamente moderados y nos quedáramos con solo 1.000 millones de habitantes viviendo en este planeta en ese momento ¿nos podría explicar el Sr. Bohr, como es posible que se hubieran quedado tanto tiempo, pongamos por ejemplo, 1.000 años de los 1.600 que separaron prácticamente la creación de Caín y Set (este nació cuando Adán tenía solo 130 años, luego poco después de Caín), apartadas unas de otras sin mezclarse las descendencias del uno con las del otro y cómo en un momento determinado, se produjo el “tótum revolútum” que desencadenó el estado de violencia general que obligó a intervenir al Altísimo, precisamente en ese momento? Porque lo que el texto escritural nos está dando a entender, es que en un momento concreto en la corriente del tiempo, se produjo un suceso (Gén. 6:1-2) que degeneró en gran violencia y maldad sobre la tierra, lo que llevó a Jehová a tomar acción y cuyo detonante, según el Sr. Bohr, fue la unión entre dos descendencias humanas concretas, eso es, las de Caín y Set…… con lo que la pregunta continúa en pie ¿cómo pudieron estar tanto tiempo separadas dichas descendencias entre sí y de pronto, en un irrefrenable frenesí, se precipitara la una sobre la otra y con las consecuencias señaladas?; pero veamos más.

El Sr. Bohr y para probar que no estaríamos hablando de ángeles al referirnos a los “hijos de Dios” sino a descendientes de Set, nos señala que la existencia de las dos descendencias mencionadas y según entiende de Núm. 13:18; 32-33, se continuaban reproduciendo cientos de años después del diluvio, pues esos “néfilim” o “gigantes” aún permanecían cuando Josué mando espías a la tierra de Canaán…… pero estarán de acuerdo con nosotros, que para que ello fuera posible tendrían que perdurar las dos descendencias señaladas, eso es, la de Caín y la de Set; pero claro, resulta que el diluvio se había llevado por delante la generación inicua de Caín y solo se salvaron ocho personas de la descendencia de Set, pues recordemos que Noé era el décimo hombre en la línea desde Adán por medio de Set (Luc. 3:36-38)…… luego ¿cómo se podía continuar produciendo dicha especie “hibrida” de la que nos habla el Sr. Bohr, si faltaba una de las dos partes para llevar adelante dicha procreación?

Entonces ¿quiénes fueron en realidad esos “hijos de Dios”? ¿Eran hombres descendientes del patriarca Set, que adoraban a Jehová y que para distinguirlos de la humanidad inicua descendiente de Caín, se les denomina como tal, como afirma el Sr. Bohr? Es obvio que no, pues ello nos llevaría forzosamente a la idea de que por espacio de más de 1.000 años los descendientes de Set se mantuvieron todos justos, mientras los de Caín se mantuvieron todos pecadores y sin posibilidad de poder rectificar dichos descendientes y a título personal, la aberrante conducta de su antepasado. Luego por extensión habría que pensar, que en todo ese tiempo no hubo cruce entre ellos (lo que sería un disparate) y que para cuando en un momento determinado se produjo dicha circunstancia, se montó la mundial; pues por lo que se deduce del registro sagrado, el ayuntamiento de esos “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres” resultó en un fuerte avivamiento de la maldad y violencia que ya existía en la tierra, lo cual no tendría demasiado sentido de ser las cosas como nos las plantea dicho caballero…… de hecho, solo Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas (todos descendientes de Set), fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio (Gén. 8:15-17). Ahora bien y continuando con la propuesta del Sr. Bohr; si esos “hijos de Dios” fueron tan solo hombres, surge la siguiente pregunta ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial, teniendo en cuenta que el matrimonio y el nacimiento de niños, había tenido lugar por más de 1.500 años? También podríamos preguntarnos ¿por qué sus descendientes llegaron a ser los “hombres de fama”, mientras que a sus propios padres y que fueron los verdaderos causantes de dicho estropicio, ni se les menciona?; porque veamos como leemos en Gén. 6:4:

Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (los descendientes) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Acotación nuestra).

Por lo tanto, los “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, solo pueden haber sido ángeles, de Dios, venidos de la región celestial; recordemos que esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7 y como ya hemos señalado. Por otra parte, el apóstol Pedro apoya este punto de vista cuando nos dice lo siguiente:

En esta condición (hablando de Jesús) también siguió su camino y predicó a los espíritus en prisión, 20 que en un tiempo habían sido desobedientes, cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1 Ped. 3:19-20). (Acotación nuestra).

Y de nuevo vemos, que se relaciona directamente la desobediencia de seres espirituales, con relación a los hechos que tienen que ver con el relato del diluvio; también Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” y de lo que también les hemos hablado (Judas 6). Recordemos, por otra parte, que los ángeles tenían el poder de materializarse en cuerpos humanos, pues se nos menciona de algunos de ellos que lo hicieron para llevar mensajes al hombre procedentes de Dios (Gén. 18:1-2; 19:1-11; Jos. 5:13-15), para una vez cumplida su comisión divina desmaterializar los tales y volver a su “morada” o “lugar de habitación” natural, pues el espacio propio de los seres espirituales (como ya hemos señalado) es el cielo y en donde los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová Dios (Da 7:9-10). Por lo que abandonar esa “morada asignada” para habitar en la tierra y dejar su posición de servicio, a fin de tener relaciones sexuales con la prole humana apartada de Dios y levantar descendencia, era una rebelión contra las leyes de Dios, así como una aberrante perversión de su condición espiritual; de ahí que se nos diga que esos ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día” (2 Ped. 2:4).

Todo considerado, la única conclusión a la que se puede llegar y prescindiendo de la convicción que pueda tener el Sr. Bohr en su planteamiento y que no es lo que estamos discutiendo, es que está totalmente equivocado en el mismo; porque a pesar de la excelente presentación que hace de tema y del amplio despliegue de textos bíblicos usados para apuntalar su argumento estructural, la obra edificada no se sostiene pues la base sobre la que está edificada, los cimientos en definitiva, son totalmente incorrectos. Por tanto queda fehacientemente demostrado que el Sr. Bohr está totalmente equivocado y con él, la confesión adventista a la que pertenece y que hasta donde nosotros sabemos, no ha emitido ningún comunicado desmarcándose de dicha disparatada “enseñanza”; y “enseñanza” en la que se nos afirma con todo lujo de detalles y con innumerables textos “probatorios”, que los “hijos de Dios” de Gén. 6:2 serían los varones descendientes de Set, mientras que las “hijas de los hombres” pertenecen a la descendencia femenina de Caín…… resumiendo: un disparate como un piano, por mucho que quién lo diga sea una persona tan reputada como el “pastor” Esteban Bohr.

MABEL

miércoles, 5 de mayo de 2010

La conclusión del sistema de cosas

Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?” (Mat. 24:3).

Con esa pregunta, dio inicio una de las más grandes profecías que jamás se hayan pronunciado y en esta ocasión, directamente por boca del mismo Hijo de Dios, Jesús. Profecía que tendría su cumplimiento precisamente en nuestros días y de la que, como se suele decir, seríamos espectadores privilegiados, es más, tendremos acomodo en primera fila. Es de notar sin embargo, que ya bastante antes, Jesús había relacionado la expresión “conclusión del sistema de cosas” a una siega; y el tiempo de la siega por lo general y más en aquellos tiempos, producía gran gozo a medida que se cosechaba el fruto de meses de trabajo y se juntaba la producción para que hubiera provisión durante los meses futuros. Sin embargo, hay una siega figurada y que es a la que hizo referencia Jesús, que no solo producirá gozo a algunos, sino también horror y desesperación a otros muchos. Esta es una siega de alcance mundial y a ella se refirió Jesús, cuando declaró:

El campo es el mundo (……) La siega es una conclusión de un sistema de cosas.” (Mat. 13:38-39).

Cuando usted oye expresiones como “el fin del siglo”, “el cierre de la era”, “el fin del mundo” (según versiones) o como más acertadamente traduce la versión NM de los TJ “la conclusión del sistema de cosas” en ese pasaje de Mat. 24:3 citado ¿qué idea tiene de lo que sucederá? Note que Jesús, dio mucho énfasis al hecho de que habría un fin del presente sistema mundial con todas sus dificultades y se refirió a la siega, como la conclusión de un sistema establecido de cosas. La explicación de esta parábola o ilustración y de la que hemos adelantado una pequeña idea, la encontramos en Mat. 13:36-43 y nos dice así:

Luego, después de despedir a las muchedumbres, entró en la casa. Y sus discípulos vinieron a él y dijeron: “Explícanos la ilustración de la mala hierba en el campo”. 37 En respuesta dijo: “El sembrador de la semilla excelente es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; en cuanto a la semilla excelente, estos son los hijos del reino; pero la mala hierba son los hijos del inicuo 39 y el enemigo que la sembró es el Diablo. La siega es una conclusión de un sistema de cosas y los segadores son los ángeles. 40 De manera que, así como se junta la mala hierba y se quema con fuego, así será en la conclusión del sistema de cosas 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles y ellos juntarán de su reino todas las cosas que hacen tropezar y a los que cometen desafuero 42 y los arrojarán en el horno de fuego. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes. 43 En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, escuche.”

En esta explicación, él dijo que los ángeles serían los segadores y saldrían para efectuar una separación entre los inicuos y los justos; pero los ángeles nunca y de forma literal, han efectuado semejante tarea, ya que eso siempre lo han hecho los hombres, como lo demuestra la tarea emprendida por Jesús y sus seguidores. Y es que la expresión “ángel” significa literalmente “mensajero” y que es la labor que desempeña aquél o aquellos, que transmiten un mensaje divino y acción que como señaló más adelante el propio Jesús, tendría que ver con una gran predicación de las buenas nuevas del reino y de la que se habló en Mat. 24:14 y a continuación de la cual predicación, vendría “el fin”, o conclusión del sistema de cosas anunciado. Sin embargo, lo que dijo a sus apóstoles, fue que continuaran predicando todas las cosas que les había mandado y que él estaría con ellos hasta la conclusión del sistema de cosas” (Mat. 28:20). Pero sus apóstoles murieron y la conclusión predicha del sistema de cosas, en esos momentos quedó reducida a la destrucción de Jerusalén en el año 70 y que efectivamente fue el final del sistema de cosas judío, porque a partir de ese momento llegaron incluso a desaparecer como nación. No obstante, esa predicación de Mat. 24:14, tenía un cumplimiento futuro, ya que fue una parte de la respuesta dada a sus apóstoles sobre las señales que marcarían su regreso a la tierra, hecho que precede al momento del fin del mundo (sociedad humana), tal como lo conocemos:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Pero quizás usted pregunte, cómo podemos identificar el tiempo de esa “conclusión del sistema de cosas” o “el tiempo del fin” y por qué debería interesarnos ahora; y siendo cierto que a muchos se les hace difícil imaginarse un cambio en el presente sistema de cosas en la Tierra, aparentemente tan bien establecido, sin embargo, es precisamente de esto de lo que Jesús habló. El enseño a sus discípulos que oraran pidiendo que el reino de Dios se estableciera en la tierra, que Su voluntad se hiciera en ella como en el cielo; y por supuesto, el que llegara a regir este reino con poder y autoridad, significaría un gran cambio en la historia de la humanidad. Y es que en Dan. 2:44, se predijo proféticamente que este reino trituraría y pondría fin a todos los otros reinos que existieran en todo el mundo en el “tiempo del fin” y que dicho reino, subsistiría para siempre. Luego nada que ver, con ser este reino una mera condición de corazón, como algunas religiones erróneamente afirman que es, sino que será algo muy real y que tendrá dramáticas consecuencias para los diversos sistemas de gobiernos establecidos por toda la tierra y de aquellos que los apoyan.

Por otra parte, no debería sorprender a nadie que la Biblia hable acerca de esto; porque ¿deberíamos pensar que Jehová Dios, el gran Creador, continuaría dejando que la Tierra fuera arruinada y estropeada, que Su Santo Nombre fuese vilipendiado y profanado, mientras la gente y ante la actual situación por la que pasa la humanidad, se pregunta y casi responsabilizando al propio Dios de los males que nos aquejan…… ¿por qué no hace algo Dios?; Si existe Dios ¿por qué no hace nada? ¿Se habrá muerto, quizás? Por otra parte ¿por qué debería el Creador del universo continuar dejando que Satanás, extravíe a la gente mediante una multitud de religiones falsas que enseñan doctrinas que no están en armonía con su voluntad y propósito? Y la realidad, es que en vez de dejar Dios que continúen esas condiciones, la Biblia muestra de forma clara que Jehová ha fijado un límite de tiempo y que ha determinado una conclusión o momento final, para este sistema de cosas:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca, y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Después de eso y mediante su reino, es su promesa el traer un sistema mejor con incalculables bendiciones a toda persona que ejerza fe en Él (Gén. 22:18). Mientras tanto ¿qué vemos a nuestro alrededor en todo el mundo? Pues toda clase de dificultades...... cada vez más crímenes y falta de honradez; muchos países padecen de forma aumentante grandes sequías, con sus inevitables secuelas de hambre y plagas, cuando no, desastrosas inundaciones con el inevitable de dolor y sufrimiento, por las pérdidas, sobre todo en vidas humanas; la gente sufre de enfermedades, vejez y muerte; brutales terremotos, tsunamis, constante aumento en el nivel del mar, huracanes y otros desmanes causados por un medio ambiente desmadrado y a lo que hay que sumar, entre otras cosas, los despropósitos de la inmoralidad humana, como violencia de todo tipo, abortos, matrimonios contra natura (hombres con hombres y mujeres con mujeres), divorcios, etc., etc. Por otra parte, las guerras causan estragos en muchos países, con su resultante pérdida de vidas y propiedad, derivando de ella, huérfanos lastimosos, viudas acongojadas y una larga lista de mutilados que han visto sus vidas arruinadas para siempre. Y en donde no hay guerras, la gente está atribulada por los impuestos elevados, viviendas deficientes, el desempleo, la inflación y muchos otros problemas. Y por otra parte y por si faltara algo, el riesgo de una inminente guerra de proporciones incalculables en Oriente Medio y que fácilmente podría degenerar en un conflicto de alcance mundial, con sus catastróficas consecuencias para la humanidad en general. Y eso no nos lo inventamos nosotros, esto lo puede leer, ver u oír, en los distintos medios de difusión a su alcance, todos los días.

Y sin embargo y aunque Jesús previó esas dificultades, oró confiadamente a su Padre celestial y enseñó a los cristianos que hicieran lo mismo, diciendo “hágase tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mat. 6:10), pero, ¿cómo llegará a suceder esto? No mediante una conversión general de alcance mundial, como algunos simplistas bien intencionados afirman, sino más bien, como dijo el apóstol Pedro, mediante la conclusión de este sistema de cosas y la introducción de “nuevos cielos y una nueva tierra” en los cuales la justicia habrá de morar (2 Ped. 3:13). Es interesante notar que exactamente la misma esperanza fue registrada por escritores inspirados en Isa. 65:17 y Rev. 21:1. Estos tres escritores bíblicos: Isaías, Pedro y Juan, fueron inspirados por Dios; de modo que tenemos la promesa positiva de Dios de que él va a establecer nuevos cielos y una nueva tierra (un nuevo sistema justo de gobernación, por medio de su reino) y Dios no miente (Tito 1:2).

Hay buena razón, por lo tanto, para regocijarse a causa de que se acerque este nuevo sistema, al tomar en cuenta las bendiciones y cambios provechosos que traerá a la humanidad. Como dice Sal. 37:9-11:

Porque los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. 10 Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será. 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Solo Jehová Dios, la gran fuente de sabiduría y poder, puede efectuar esto; se le describe en la profecía de Daniel, como el “Anciano de Días”, el de mayor edad del universo, el único sin principio y sin fin, o sea, el único eterno. Y Él es el que da a su Hijo Jesucristo, la gobernación de este mundo:

Seguí contemplando en las visiones de la noche y, ¡pues vea!, con las nubes de los cielos sucedía que venía alguien como un hijo del hombre; y al Anciano de Días obtuvo acceso y lo presentaron cerca, aun delante, de Aquel. 14 Y a él fueron dados gobernación y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvan aun a él. Su gobernación es una gobernación indefinidamente duradera que no pasará y su reino uno que no será reducido a ruinas.” (Dan. 7:13-14).

Extendiéndose por tanto, su gobernación hasta los cabos de la Tierra, no habrá más límites ni fronteras entre los países, divisiones tribuales o nacionales. Todos los humanos serán súbditos del Rey nombrado por Creador del Universo, con lo cual ya no habrá más división ni guerras bajo la gobernación del Príncipe de Paz. Condiciones de vida deficientes e injustas, ya no fomentarán revoluciones ni cambios traumáticos de gobierno, puesto que su gobernación será “indefinidamente duradera”, con paz abundante y seguridad para todas las personas.

Y hay que tener en cuenta que la paz, no es tan solo ausencia de guerra. Para que haya paz genuina y entre otros graves problemas, este nuevo sistema de cosas tendrá que promover la total erradicación de los barrios bajos y la pobreza que conllevan la falta de un trabajo digno. En este sentido, la profecía registrada en Isa. 65:21-22, dice que los que vivan en el nuevo sistema por venir, edificarán sus propios hogares y plantarán sus propios jardines (o huertos), no para que algún otro derive el provecho de su trabajo, sino para que ellos mismos disfruten de estas cosas con sus familias. Todos disfrutarán de salud perfecta y nunca más los habitantes de la Tierra dirán “…… estoy enfermo” (Isa. 33:24). De hecho, el hambre en el mundo dejará de ser un problema (Sal. 72:16) y aun la muerte dejará de ser una amenaza para la humanidad obediente (Rev. 21:4); y los que hayan muerto con anterioridad, serán resucitados de nuevo a la vida para recibir instrucción en justicia en una Tierra paradisíaca, teniendo en mira la posibilidad de alcanzar la vida eterna (Juan 5:27-28). También aquellas personas que sufren los estragos de la edad avanzada, verán como su cuerpo rejuvenece hasta alcanzar el pleno vigor de la juventud:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

Aun los animales serán pacíficos y convivirán en paz con los hombres: ¡Imagínese un becerro y un león o una vaca y una osa paciendo juntos! Los padres no temerán si ven a su hijo jugar con un león o un leopardo. De hecho, el texto de Isaías 11:6-9 pinta a un lobo y un cordero viviendo juntos pacíficamente y a los niños de pecho jugando sobre el agujero de la cobra, “sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado”. Y con la garantía del propio Jehová, de que no harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda Su santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Su Santo Nombre, como las aguas cubren el mismísimo mar.

Con estas bendiciones procedentes de Dios, ya nadie preguntará ¿Quién es Jehová?”, como lo hizo Faraón de la antigüedad; más bien, el conocimiento de Jehová llenará la tierra como las aguas cubren el mar y toda la gente que viva en ese entonces, llegará a inclinarse delante de Él en adoración pura (Isa. 66:23); ciertamente nuestro Creador y mediante el instrumento del reino, en manos de su Hijo Jesucristo y asociados, hará nuevas todas las cosas (Rev. 21:5).

Pero quizás usted pregunte ¿cómo sabemos que estas cosas realmente vendrán…… que verdaderamente habrá una conclusión de este sistema impío de cosas? Bien, hay varias pruebas de las que nos habla la historia y que se han registrado algunos de esos acontecimientos, de cuando ciertos sistemas de cosas de tiempos anteriores terminaron y acontecimientos, que fueron representaciones típicas, que proféticamente señalaban a un tiempo futuro...... nuestro tiempo; pero veamos cómo nos lo resume Pablo:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4)

También tenemos el testimonio de Jesús y el de otros escritores inspirados tocante a la conclusión de este sistema y la cronología bíblica nos indica que se acerca rápidamente el fin de este viejo sistema que está bajo el poder del dios de este mundo, Satanás (Juan 14:30). Entre las muchas pruebas adicionales, se incluyen profecías bíblicas que ahora están cumpliéndose y el testimonio de líderes mundiales de nuestros tiempos que muestran preocupación aumentante en cuanto al sistema actual, al no ver salida de los problemas cada vez más insolubles y agobiantes de éste (Luc. 21:25:26). De modo que hoy esta pregunta que los discípulos le hicieron a Jesús es especialmente apropiada:

Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?” (Mat. 24:3).

Al dar respuesta a esa pregunta y en una amplia profecía para un futuro aún lejano, Jesús comparó su segunda presencia y el fin de este sistema, a los acontecimientos del día de Noé y que concluyeron con el diluvio (Mat. 24:36-39). En aquellos días la gente comía, bebía y se casaba, ajena a la advertencia de Noé, hasta que el diluvio los barrió a todos; Jesús y haciendo referencia a nuestros días, comentó:

“…… y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Versículo 39).

Con este paralelo, Jesús indicó que también tendría su final, no el mundo literal (el planeta Tierra), sino el grueso de la humanidad apoyadora del presente y caduco sistema de cosas, que comenzando después del diluvio y perpetuándose hasta nuestros días, finalizará en la “gran tribulación” y con el encarcelamiento de Satanás en el abismo (Mat. 24:21). Pero Jesús ya advirtió en cuanto a la importancia de estar alerta a este tiempo de cambio, ya que dijo que dos hombres estarían en el campo “uno sería tomado y el otro abandonado” (Mat. 24:40); por eso Jesús aconsejó:

Demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre.” (Mat. 24:44).

No obstante, este pasaje no solo nos sirve de advertencia, sino también de esperanza, ya que siendo el caso que Noé y su familia sobrevivieron a través del fin cataclísmico de aquel sistema de cosas temprano, también eso tiene que tener su correspondencia en estos tiempos, por lo cual entendemos que hay fundada esperanza de sobrevivir al fin de este viejo orden. Porque si bien Jehová fijó un límite de tiempo para el fin del sistema inicuo que existía antes del Diluvio (Gén. 6:3), también hizo provisión para la protección de los que le servían en ese momento, mediante la construcción de un arca. Notamos que Noé halló favor a los ojos de Jehová, puesto que conservó una familia en seguridad, crió a sus hijos en justicia separados de la violencia que los rodeaba y como resultado, todos fueron salvados con sus esposas pasando vivos a través de aquel cataclismo.

Luego para ser sobrevivientes del fin de este sistema de cosas en nuestro día, es preciso que tengamos presentes las palabras de advertencia de Jesús y sigamos el ejemplo fiel de Noé. Éste se apegó con firmeza a la dirección dada por Jehová y se convirtió en un ejemplo amonestador para su generación, al tiempo que no se abstuvo de advertir de las cosas por venir y eso es lo que tiene que hacer hoy, todo aquel que desee sobrevivir a esta nueva debacle a la que se enfrenta el mundo (2 Ped. 2:5). Es preciso que entremos en el sistema de cosas cristiano, que fue representado por el arca; porque si el Arca en su momento significó un lugar de salvación, lo mismo ocurre ahora con el verdadero cristianismo y no se olvide que ser cristiano, no es otra cosa que ser seguidor de Cristo…… no de una u otra organización religiosa de hechura humana, como tampoco de algún iluminado que vaya haciendo ostentación de un supuesto “ungimiento” como Hijo de Dios y que nos pretenda engañar con sus enseñanzas apartadas de la verdad contenida en la Palabra de Dios.

Este salvador sistema cristiano, empezó a ser edificado por Jesús y ha reemplazado al sistema de cosas mosaico que terminó legalmente cuando este aplicó el valor de su muerte en el madero de tormento (Col. 2:14) Este sistema cristiano incluye la adoración pura de Jehová, siguiendo las normas elevadas de la conducta cristiana que Jesús promulgó, como el ser fiel a tu cónyuge, la honradez en toda ocasión, el ser personas pacíficas y como no, el mostrar los frutos del espíritu de Dios, entre otras muchas cosas. Significa cooperar en la edificación de este sistema cristiano tal como los hijos de Noé ayudaron a construir el arca, mostrándose en todo tiempo separado de este inicuo sistema impío y apartado de Jehová. Nadie puede esperar ser preservado a través del fin de este sistema, a menos que muestre estar sujeto al sistema cristiano y de dar adelanto a sus intereses (Mat. 6:33), al grado que le sea posible.

Jesús también profetizó, de forma paralela, el fin del sistema de cosas judío que existía en su tiempo (Mat. 23:37-38) y que había comenzado más de quince siglos antes, cuando Jehová dio la Ley a los israelitas en el monte Sinaí, siendo que dicho sistema judío abarcaba el Pacto de la Ley con su sacerdocio, sacrificios, adoración en el tabernáculo o templo y fiestas, así como también un sistema organizado nacional en que estaba envuelto un rey humano y su correspondiente gobierno. Llegó a su fin legal en 33 E.C. cuando el establecimiento del nuevo pacto hizo anticuado al pacto antiguo (Heb. 8:13); y sin embargo y como muestra la historia, Israel lejos de tomar nota de dicha circunstancia, rechazó al Mesías enviado por su Dios Jehová y continuó practicando los diversos arreglos sacerdotales y sacrificiales bajo el Pacto de la Ley hasta 70 E.C., cuando los romanos finalmente capturaron y destruyeron a Jerusalén…... en fiel correspondencia a las palabras de Jesús “Miren, su casa se les deja abandonada a ustedes” (Luc. 13:35).

Este acontecimiento, como en el caso de Noé, es de interés particular para nosotros debido a que en aquel entonces, también algunos judíos fueron sobrevivientes del fin de un sistema de cosas, ya como cristianos. Ellos habían reconocido y aceptado, el fin legal de aquel sistema de cosas bajo la Ley y que un nuevo arreglo o sistema se había hecho posible mediante la muerte, resurrección y ascensión al cielo de Jesucristo. Comprendieron que tenían un nuevo mediador, un nuevo pacto y una nueva relación con Dios mediante Jesucristo; por lo tanto, prestaron atención a la advertencia de Jesús acerca de echar a huir a las montañas cuando vieran a Jerusalén cercada de ejércitos acampados (Luc. 21:20-22). Por eso, cuando los romanos se retiraron después de rodear inicialmente la ciudad en 66 E.C., los que tenían puesta su fe en las palabras de Jesús y que reconocían que el sistema cristiano estaba en vigor, aunque el sistema judío todavía funcionaba exteriormente, salieron de Jerusalén y huyeron lo más lejos posible, mostrando fe y perseverancia hasta que Jerusalén fue arrasada en la terrible matanza del año 70 E.C.

Su huida a las montañas y su permanencia en Pela de Perea hasta que se cumplió la profecía de Jesús, puede asemejarse a la huida a la seguridad de los cristianos de la actualidad, que lejos de seguir doctrinas falsas de organizaciones llamadas cristianas, tendentes a la confusión y dispersión, se han apegado a la sana enseñanza de las Escrituras y permiten que estas dirijan sus vidas. Ellos no se dejan envolver en las falsas promesas de este sistema de cosas actual con su política y conjuntos de religiones falsas y han optado por huir al lugar de protección que ha provisto Jehová: la plena y total confianza en Él y en sus promesas, a través de las Escrituras:

El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo y se le da protección.” (Prov. 18:10).

Así como las palabras proféticas de Jesús resultaron veraces en cuanto a Jerusalén, podemos estar seguros de que su profecía acerca de la “conclusión del sistema de cosas” también ha de ser veraz, puesto que estas palabras “fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado” (1 Cor. 10:11). Por eso considere ahora, cómo la respuesta de Jesús a la pregunta de los apóstoles acerca de la señal de su presencia, nos ayuda a identificar con seguridad los tiempos que marcan el fin de este sistema. Para subrayar su importancia, se registraron en la Biblia diversos rasgos de dicha señal, en los capítulos 24 y 25 de Mateo; el 13 de Marcos; el 21 de Lucas; el 3 de 2 Timoteo y el 6 de Revelación. Probablemente nosotros hoy en día, somos parte de esa generación que tendrá que experimentar dichos angustiosos tiempos, de hecho las circunstancias nos señalan la evidencia de que ya estamos inmersos en ellos. Y es que hoy por todos lados, vemos el fruto de la incompetencia del ser humano en su intento de auto gobernarse y la Tierra dista mucho de ser aquel paraíso que Jehová se propuso en un principio. Seguramente a no tardar, dará inicio la última gran predicación profetizada por Jesús en Mat. 24:14, en donde las personas deberán de decidir a favor de quién se pondrán: si del gobierno mundial de hechura humana auspiciado por Satanás, próximo a emerger y encabezado por el “anticristo”, o del heredero legal del reino de Dios establecido aquí en la Tierra, Jesucristo...... dilucidada dicha cuestión y como dice el texto, “entonces vendrá el fin.”

Jesús predijo que debido a dicha intensa predicación de las buenas nuevas del reino de Dios, aunada al odio contra los que las predicaran, que el amor de muchos a Dios se enfriaría y que se levantarían falsos profetas. Advirtió del establecimiento de algo repugnante a la vista de Dios que causaría desolación; subrayó que habría un tiempo de dificultad mayor que cualquier otro, desde el principio del mundo hasta aquel tiempo y cualquiera que sucediera después de eso (Mat. 24:6-21). Y a usted, querido lector, le ha tocado vivir en esos días, pero no obstante y si ya está barruntando en cuál es la dirección correcta, le aplican las siguientes palabras:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

¿Y qué hacer para tomar esa dirección correcta? Pues si nos permite la sugerencia, continúe leyéndonos y comprobando cuidadosamente que lo que le decimos, encaja perfectamente con lo que usted lee y entiende en su propio ejemplar de las Escrituras. Si así lo hace, usted podrá ver y lo que es más importante, podrá sobrevivir, a la conclusión de este sistema de cosas.

MABEL