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jueves, 25 de junio de 2015

“Ovejas” o “cabras”…… ¿en qué grupo desea estar usted?


Probablemente muchas de las personas que nos leen, habrán oído hablar en algún momento acerca de una famosa ilustración o “parábola” contenida en las Escrituras y que se conoce como la de “Las ovejas y las cabras”…… en todo caso una de las tantas que usó Jesús para instruir a sus seguidores; de hecho, tan es eso cierto que en las mismas Escrituras lo que se lee es lo siguiente con referencia a la peculiar forma de enseñar que tenía el Hijo de Dios:

Todas estas cosas habló Jesús a las muchedumbres por ilustraciones. En verdad, sin ilustración no les hablaba; 35 para que se cumpliera lo que se habló por medio del profeta que dijo: “Abriré mi boca con ilustraciones, publicaré cosas escondidas desde la fundación del mundo”.” (Mat. 13:34-35),

Ahora bien ¿qué es una ilustración y porqué Jesús enseño mediante dicha figura literaria? Una ilustración y que en terminología bíblica es conocida también como “parábola” (nosotros continuaremos llamándola “ilustración”), no es más que una comparación o símil, en todo caso una narración corta y generalmente ficticia, mediante la que se transmite una verdad moral o espiritual; y el hecho de que el Hijo de Dios usara dicha figura literaria para enseñar, es porque constituye un método de enseñanza de gran eficacia debido a ciertas razones de peso: la primera, porque el hecho de que una persona tuviera que profundizar para captar el significado completo de la ilustración de la que se tratare, tendía a desanimar a aquellos que no apreciaban las enseñanzas de Jesús y cuyo interés era superficial, motivado solo por la curiosidad del momento…… por el contrario, impulsaba a los que de verdad apreciaban el mensaje recibido a solicitar más información sobre aquello que no entendían; de ahí, que la mayor parte de las muchedumbres que escuchaban a Jesús siguieran por su camino, mientras que solo unos pocos se acercaban a él y le solicitaban más datos sobre el asunto (Mat. 13:36).

Como segunda providencia, las ilustraciones tenían la propiedad de ocultar las verdades a aquellos que podrían hacer mal uso de ellas y cuyo objetivo era el entrampar a los seguidores de Jesús. Recordemos como éste en su momento respondió a una pregunta capciosa de los fariseos con la ilustración de la moneda relacionada con el pago del impuesto y concluyó con aquellas famosas palabras de “paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios” (Mat. 22:15-21); lo que dejó a sus enemigos la tarea de hacer ellos mismos la aplicación que creyeran oportuna de su enseñanza…… pero los discípulos de Jesús comprendieron plenamente, el principio de compatibilidad envuelto en dichas ilustrativas palabras.

Otra ventaja de la ilustración, es que permitía que fuera el oyente el que se aplicara los principios de la misma, con lo que esta no solo podía comunicarle un claro mensaje de advertencia o amonestación, sino al mismo tiempo dejarle “desarmado” de manera que no tuviera ninguna base para tomar represalias contra el orador, pues de hacerlo se delataba él mismo…… en otras palabras: que aquel a quien le aplicara el contenido de la ilustración, se diera por enterado y sin necesidad de ser puesto en evidencia ante otros. Cuando los fariseos criticaron a Jesús por comer con los recaudadores de impuestos y los pecadores, Jesús no recriminó frontalmente su crítica actitud, sino que respondió lo siguiente y dejando para ellos la tarea de interpretar sus palabras:

Las personas en salud no necesitan médico, pero los enfermizos sí. Vayan, pues y aprendan lo que esto significa: “Quiero misericordia y no sacrificio”. Porque no vine a llamar a justos, sino a pecadores.” (Mat. 9:11-13).

Demoledoras palabras estas que dejaron sin capacidad de respuesta a esas altivas personas que a sí mismas se consideraban justas, al tiempo que calificaban al pueblo como de “malditos” porque no conocían la ley (Juan 7:49); ley que por otra parte, ellos mismos no se preocupaban y como era su obligación, de ensañar a dicho pueblo…… de ahí, la “andanada” que les envió el Hijo de Dios. También las ilustraciones podían mover a las personas a actuar en un sentido o en otro, eso es, a “quitarse la máscara” y mostrando si eran o no genuinos seguidores de las enseñanzas del Hijo de Dios; recordemos que cuando Jesús dijo aquello de que “el que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna”, el registro escrito nos dice que “muchos de sus discípulos se fueron a las cosas de atrás y ya no andaban con él.” (Juan 6:54; 60-66)…… sin embargo, de esta manera Jesús “eliminó” de entre sus seguidores a todos aquellos que verdaderamente no creían en su mensaje y solo eran una causa de tropiezo para los restantes.

Estas son las razones por las que Jesús enseñaba mediante ilustraciones; pero lo que también queda claro entonces, es la vital información que encerraban estas, bien fuera en un sentido práctico inmediato o bien con un significado y aplicación proféticos; en este campo vemos, que mientras algunas tuvieron directa aplicación para el tiempo en que se formularon, otras tenían que ver con un futuro aún distante y que incluso alcanzaba a nuestros días, como es en el caso de la ilustración que estamos analizando acerca de “las ovejas y las cabras”. Relato este que encontramos en Mat. 25:31-46, en donde según el contexto de la misma se nos habla de unos acontecimientos trascendentales a los que la humanidad se enfrentará en breve, eso es, con una alta carga de enseñanza relativa a sucesos que están a punto de producirse…… pero ilustración que algunos han tergiversado hasta el extremo al afirmar, por ejemplo, que las “ovejas” son aquellas personas que tienen que reinar con Cristo durante el milenio y que las “cabras” identifican a aquellos que serán levantados en una supuesta resurrección de juicio para destrucción eterna al final de los mil años de reinado de Jesucristo, extremos ambos totalmente falsos.

También dicha ilustración nos muestra lo equivocado del planteamiento que muchos indoctos defienden en el sentido de la no existencia de dos grupos de personas que tengan la aprobación de Dios y con distintas opciones (unas, la de gobernar y otras, la de ser gobernadas), que coexistan en el momento de iniciar su andadura el reinado milenario de Cristo. Avanzado lo cual, empecemos por averiguar en qué momento de la corriente del tiempo nos sitúa dicha ilustración y finalidad que alcanzaremos con éxito, si leemos dicho relato de forma pormenorizada y no perdiendo de vista el hecho que una ilustración (o “parábola”) no puede ser tomada en su literalidad, pues nos habla de un suceso figurado o ficticio por medio del cual se nos transmite una idea o información, en este caso aplicable a los últimos días de este sistema de cosas; veamos por tanto, qué se nos dice en el versículo 31 y con el que inicia dicha ilustración:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono…”

Palabras que sitúan la acción en el preciso momento en que el Hijo de Dios regresa a la tierra para tomar posesión de su autoridad de rey delegado por Jehová Dios y se sienta sobre su “glorioso trono”, circunstancia esta que nos coloca en la franja temporal en que se establecerá sobre la tierra el reino de Dios; que ello es así, queda apoyado por lo que leemos en Rev. 20:4 y 11:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años (……) 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él (eso es, a Jesucristo). De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.” (Acotación nuestra).

Entonces lo que vemos es que en el verso 4 se nos muestra la toma de posesión de aquellos que tienen que reinar con Cristo durante el milenio, mientras que en el 11 se nos muestra la posición del Hijo de Dios como poderoso rey, ya después de haber derrotado a los gobiernos anteriores o “cielos” y destruida la inicua y rebelde sociedad humana como “tierra”, que no le acepta como rey (Dan. 2:44). Y lo que nos coloca en el momento en que inicia su andadura dicha gobernación de hechura divina; aclarado este punto y ya situados por tanto en la corriente del tiempo en donde se va a desarrollar lo relatado en la ilustración objeto de análisis, una segunda cuestión a averiguar y las más importante para el “personal”, siempre desde nuestro particular punto de vista, tienen que ver con lo que se nos dice en los versos 32-33:

Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Porque ¿cómo se hará para efectuar dicha separación entre las naciones…… a “dedo”, por sorteo, o a “ojo de buen cubero”? Una pista para resolver tan espinosa cuestión, la encontramos en unas palabras proféticas que se encuentran en Mat. 24:14 y que se encuadran en el contexto de sucesos a ocurrir como preludio al regreso del Hijo de Dios a la tierra:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones…… y entonces vendrá el fin.”

Eso es, ya anunciado o predicado el mensaje correspondiente por “toda la tierra habitada”, luego estaríamos ante una obra de alcance mundial, es cuando se producirá el cataclismo final y que tiene que ver con el período conocido como la “gran tribulación”; luego ya de entrada, vemos que la aceptación o no de dicho mensaje tendrá que ver con la mencionada separación…… pero no adelantemos acontecimientos, pues hay mucho más envuelto en el asunto. De hecho, estos dos eventos correlativos en el tiempo y en el orden señalado, se cumplen durante la profética “semana 70” de Dan. 9:27 y período de tiempo que tiene que ver con los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por el establecimiento en la tierra del reino de Dios; que ello es así, se nos confirma en Rev. 11:3-12 y en donde se nos expone lo que está por acontecer:

Y haré que mis dos testigos (un pequeño resto “ungido” al modo de los Juan, Pedro, Pablo, etc.) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar; y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.

7 Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (eso es, resucitaron y junto a ellos todos aquellos que murieron en Cristo, lo que nos sitúa en el momento en el que se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube (ya todos juntos, según se lee en 1 Tes. 4:15-17) y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

Resumiendo la cuestión, tenemos que coincidente con el inicio de la “70 semana” de Dan. 9:27 y que abre con la aparición del llamado “anticristo” o prominente personaje que establecerá un pacto de paz o de no agresión “entre los muchos” (Dan. 9:27), eso es, entre Israel y las naciones árabes que la rodean y pistoletazo de salida en la cuenta regresiva de los siete años últimos del mundo como lo contemplamos, aparece un pequeño resto de Hijos de Dios (Rev. 6:9-11) al modo de los apóstoles y por tanto poderosísimos, que liderarán la predicación de Mat. 24:14 por toda la tierra. Tres años y medio después, o sea, cumplidos los 1.260 días determinados para su actividad, o tres años y medio después de iniciada esta, son asesinados por el gobierno mundial encabezado por el “anticristo” y levantados de nuevo a la vida a los tres días y medio de su muerte en sacrificio, momento en el que se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6 y en la que participan aquellos que tienen que gobernar con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… inmediatamente a continuación, da inicio la llamada “gran tribulación” que eliminará de la tierra a todos aquellos que hayan rechazado (2 Tes. 1:6-10) el acogerse en calidad de súbditos del reino de Dios a los beneficios que este extenderá por toda la tierra y que tendrá su culminación con la llamada “batalla de Armagedón”, en la que Jesucristo hará “limpia” definitiva y tomará el control de la tierra, lo que nos sitúa ya dentro del espacio temporal de los mil años del reino de Dios.

Justificada entonces, la importancia que le hemos dado a la forma en que será seleccionado el “personal” y que colocará unos a la derecha de Jesucristo y otros a su izquierda, veamos qué es lo que se nos cuenta en la ilustración que estamos analizando, acerca del cómo serán separadas unas personas de otras y que a tenor de lo que leeremos a continuación, ello tiene que ver no solo con el creer lo anunciado en la gran predicación de Mat. 24:14 mencionada y que también, sino en el tomar acción en función de lo creído y por lo que más bien son éstas las que se auto separan…… según sea la decisión que tomen; pero veamos cómo reflejan eso los versículos 34-40:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Estas palabras convierten esta posición de “la derecha” del rey Jesucristo en un sinónimo de aprobación y por lo tanto, la calificación de “oveja” a personas de parecidas características de estos mansos y sumisos animales, eso es, personas sumisas y leales al Hijo de Dios, lo que las lleva a colaborar con esos “hermanos más pequeños” del rey y actitud que este agradece como directamente efectuada con él mismo; situación totalmente antagónica a otros a los que se les dice como sigue, en los siguientes versículos 41-45:

Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”.”

De ahí, que el lugar a la izquierda del rey sea sinónimo de reprobación y el calificativo de “cabra” a esas personas, reflejo de la actitud rebelde y poco propensa a la sumisión de este animal; recordemos que en las Escrituras se usa la cabra como símbolo literario para representar a ciertas personas, en particular a aquellos que están en oposición directa a Jehová y algo que refrendó el Hijo de Dios en esta ilustración objeto de análisis, al usar dicho animal como representación figurativa de aquellos rebeldes merecedores de maldición y por tanto de destrucción eterna…… pues de esta manera concluye Jesús dicha ilustración y ya en su verso 46:

Y estos (las personas de condición de “cabras”) partirán al cortamiento eterno, pero los justos (u “ovejas” por su condición sumisa y obediente) a la vida eterna.” (Acotaciones nuestras).

A partir de ahí, veamos un punto fundamental que prueba sin lugar a duda alguna y contrario a lo que afirman muchos teólogos actuales, que esas personas de condición de “oveja” de la ilustración que estamos analizando, no pueden ser en manera alguna personas que acompañen a Cristo en su reinar, pues estos están representados en dicha ilustración por esos “hermanos más pequeños” de Jesús y a los que las personas de las naciones tienen de decidir si apoyan o no, en su tarea de divulgación de la buena noticia en cuanto a la inmediata toma de posesión del gobierno del mundo por parte de Dios en la persona de Jesucristo como rey delegado…… notemos que el juicio favorable o adverso sobre los miembros de esas naciones, tiene que ver con lo que han hecho o no, sobre unos terceros a los que Jesús identifica como sus “hermanos” menores (menores o más pequeños, en el sentido que son los últimos en aparecer a escena)…… luego queda claro que esas personas que adquieren la condición de “oveja” o “cabra” en función de lo que han favorecido o no a otros, en manera alguna pueden ser parte de esos “otros”. Siendo ello así y cuestión que hasta los “tontos de pueblo” en España entienden que así es (que serán tontos, pero que por saber, saben hasta hacer relojes) ¿a quiénes prefiguran esas “ovejas” y “cabras” figurativas, en la ilustración o “parábola” que nos ocupa y de las que se nos hable en el contexto escritural?

Pues los primeros, eso es, las “ovejas”, prefiguran a aquellas personas que por su sincera implicación en la difusión a nivel mundial del mensaje divino “sobreviven” a la gran tribulación y de las que se nos habla en Rev. 9:7; 13-15:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (o sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que ejerciendo fe en el sacrifico redentor de Cristo, han colaborado en la difusión del mensaje salvador alrededor de todo el mundo). 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.” (Acotaciones nuestras).

En el caso de las “cabras”, estaríamos hablando de personas que no solo no han aceptado la oferta recibida, sino que se han opuesto a ella, a tenor de lo que se lee en 2 Tes. 1:6-10 y que tiene que ver con el momento en que Jesucristo regresa como rey y ajusta cuentas con aquellos que se le han resistido, en el período final de la “gran tribulación” y que tiene que ver con la llamada “batalla de Armagedón”:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación a ustedes (o se oponen a los que colaboran en difundir el mensaje de la inmediata llegada del reino de Dios); 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (Acotación nuestra).

Aclarada pues, entendemos nosotros, la parte mollar de esa ilustración de “Las ovejas y la cabras” y ya apartándonos un poco de lo que es la estricta explicación de dicha “parábola” o ilustración analizada, la pregunta sería ¿qué caracterizará a los ayudantes de esos hermanos “más pequeños de Jesucristo”, durante el desempeño de su labor de colaboración? Sencillamente el poder con el que serán investidos para llevar a cabo dicha tarea. Y es que recordamos los autores de este blog y situación que se repite en todos aquellos que hoy en día afirman hablar en nombre de Dios, que en nuestra época como Testigos de Jehová la cuestión giraba siempre alrededor de infructíferas discusiones en las puertas con los amos de casa, en las que cada uno se quedaba “con la suya” y ahí se acababa “todo lo que se daba”…… eso es, que no se aportaba prueba concluyente alguna que avalara la razón de una de las dos partes litigantes. Extremo este incomprensible en un “enviado” de Dios y como nos muestran ejemplos del pasado de “enviados” de Dios y de los que se nos habla en el registro sagrado; tomemos como base y por aquello de que “para muestra, bien vale un botón”, lo que ocurrió con aquellos primeros comisionados por Jesús para expandir su mensaje y que en este caso fueron los doce apóstoles (no perdamos de vista el hecho de que aún no eran Hijos de Dios) y a los que se les dijo como sigue:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc. 9:1-2).

Esas personas, querido amigo que nos lee, no eran en ese momento más que personas que ejercían fe en Jesús, tal como lo hacemos nosotros actualmente…… luego nada nos diferencia de ellas; pero veamos y para corroborar esta afirmación, lo que se nos cuenta que ocurrió posteriormente:

Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir.” (Luc. 10:1).

Y esto es lo que le dijeron esos setenta cuando regresaron de dicha comisión:

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre.” (Luc. 10:17).

Luego esa expresión “hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tú nombre”, no solo significaba que el poder no radicaba en ellos, sino en aquél que se lo había dado y que era el Hijo de Dios, sino que también nos indica que aparte de sujetar demonios, también podían hacer otras muchas más cosas; de hecho, en el relato paralelo del envío de los primeros doce que encontramos en Mat. 10:7 y ya un poco más explícito, esto es lo que se nos dice:

Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.”

Por lo que solo se puede entender, que la segunda hornada de enviados también tuviera las mismas capacidades que los anteriores y aunque solo fuera por aquello de que no se pudiera objetar al mensaje portado, con el consabido “es que los primeros hacían cosas que ustedes no pueden, luego ¿quién nos asegura que representan al mismo Dios de los anteriores? Por tanto ,queda claro que dichas poderosas señales no eran más que la “credencial” que siempre ha identificado a los verdaderos “enviados” por Dios a lo largo de toda la historia bíblica…… entonces ¿qué razón habría, para que ahora y en unos momento tan cruciales en la historia de la humanidad como los actuales, las cosas no fueran iguales? Porque la cuestión continúa siendo la misma ¿cómo se puede averiguar, quién es el que realmente habla en nombre de Dios, entre los muchos que afirman hacer lo mismo?

Entonces, querido amigo que nos lee, la perspectiva puesta ante aquellos que actualmente creen y esperan en las promesas divinas, es el poder colaborar en dar adelanto al propósito divino de anunciar por toda la tierra la buena noticia de la instalación del reino sobre la tierra y siendo, por tanto, receptáculos temporales de una porción del espíritu santo de Dios y circunstancia que jamás se repetirá en la historia futura de la humanidad…… por lo que la pregunta es obvia: ¿se apunta a la “juerga” con nosotros? Dicho de otro modo ¿en qué bando desea estar: en el de las “ovejas”, o en el de las “cabras”?...... ¡Usted decide!

MABEL


jueves, 6 de marzo de 2014

¡…… y entonces, vendrá el fin!


Una de las cosas que más destacan en este inicio del 2.014, es la cantidad de artículos (básicamente videos) que nos hablan del año en curso como aquél en el que se desatarán sobre la tierra todos los males del averno y llevando ello al Apocalipsis o destrucción del mundo…… bien sea ello causado por una conflagración nuclear a escala global, bien sea por la caída de un gigantesco “pedrusco” de esos que periódicamente nos pasan “rozando el larguero”, o el encuentro con un errante “agujero negro”, cuando no un terremoto de alcance global; el inicio de una era glacial repentina, o una brutal erupción volcánica como la que se prevé inminente en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, etc. etc. etc. La cuestión resultante y según se nos plantea, es que estaríamos ante una aniquilación en masa y por tanto indiscriminada, que borraría prácticamente la existencia de vida de sobre la faz de la tierra…… y todo ello, partiendo de lo que aparentemente se nos dice en el mencionado libro de Apocalipsis. Ahora bien, la pregunta sería ¿cuándo y cómo, se producirá el cumplimiento de esas palabras de Jesús y que están registradas en Mat. 24:14?...... y siendo precisamente de eso de lo que se nos habla en dicho libro de Apocalipsis.

De entrada habría que decir, que el significado literal del sustantivo griego “a·po·ká·ly·psis” es “descubrimiento” o “revelación” y se suele utilizar para hacer referencia a manifestaciones de asuntos espirituales ocultos, eso es, de la voluntad y propósitos del Altísimo con respecto de su creación y revelaciones al hombre que son posibles, gracias a la acción del espíritu santo de Dios; como prueba de la veracidad de nuestra afirmación, veamos por ejemplo, como se nos presenta a sí mismo el libro de Apocalipsis o Revelación y que es el nombre que usaremos a partir de este momento:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco. Y él envió a su ángel y mediante este la presentó en señales a su esclavo Juan.” (Rev. 1:1).

Entonces con lo que nos encontramos aquí, es con una información por anticipado de determinados sucesos que ocurrirían en la tierra en un futuro aún lejano en ese momento y que fue dada en “señales” o símbolos representativos de algo: por ejemplo, cuando se nos dicen en Rev. 8:10 acerca de la caída de una “gran estrella que ardía como una lámpara” y que cayó del cielo, no se nos está hablando de un destructor asteroide como algunos erróneamente interpretan, pues hay que tener en cuenta el contexto para determinar de qué se nos está hablando. Porque lo que se nos dice que dicha “estrella”, es que cae sobre “los ríos y las fuentes de aguas”, obviamente de las que beben los hombres (luego no sobre los mares) y envenenándolas al grado de causar la muerte de muchas personas…… y algo que un asteroide literal no puede hacer, pues es imposible que sea tan selectivo; luego tendríamos que estar hablando de otra cosa que nada tiene que ver con un asteroide literal que aniquile parcial o totalmente la vida de sobre la tierra.

Cuando en Rev. 6:12 y coincidiendo con la apertura del sexto sello, se nos habla de un “gran terremoto” y que muchos lo interpretan como “el padre” de todos los terremotos, no se refiere a un terremoto literal que borre de la existencia al ser humano de sobre este valle de lágrimas, sino a otra cosa y si nuevamente atendemos al contexto……. no olvidemos que la Revelación fue dada mayoritariamente en señales y por lo que son los contextos aquellos que determinan la literalidad o simbolismo de lo leído. Entonces y por aquello de no extendernos, digamos que el libro en cuestión no es un libro de desastres incontrolados y al que temer, sino la narración pormenorizada del juicio que Dios traerá sobre la tierra y que se conoce como la “gran tribulación” y de la que se nos dice que habrá sobrevivientes; y detalle importantísimo que nos tranquiliza, es el que dicha supervivencia tendrá que ver directamente con la actitud de cada uno durante ese tiempo…… eso es, que cada uno determinará cuál será su destino final en ese evento por enfrentar:

Después de estas cosas vi, y ¡miren!, una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen (o “sobreviven” al juicio de Jehová sobre la tierra) de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en el sacrificio de rescate de Jesucristo y lo que les mueve a actuar en determinado momento). 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda (en actitud protectora) sobre ellos.” (Rev. 7:9; 13-15). (Acotaciones nuestras).

Entonces, no solo ya sabemos que de dicho episodio destructivo sobre el planeta habrá sobrevivientes, sino también el dato fundamental y tranquilizador de que dependerá de la acción personal de cada uno el poder contarse entre estos; y lo que nos muestra, que estamos hablando de una destrucción selectiva, por lo tanto controlada y que nada tiene que ver con un desastre natural de alcance global, como los que se nos anuncian y que borre a la humanidad de sobre la tierra…… y ello nos devuelve a las palabras que dan título a este escrito, que como ya hemos mencionado se leen en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Algo que tendríamos que señalar y que es de suma importancia en lo que queremos explicar, es que dicha predicación aún no se ha iniciado, aunque actualmente todo bicho viviente que tenga a su alcance una Biblia afirme que esté sumido en dicho proceso evangelizador y muchos, además, viviendo espléndidamente de ello; ahí tenemos por ejemplo a los TJ, los Mormones, los Adventistas o a tantos y tantos predicadores de diferentes pelajes que, afirmando estar predicando el evangelio del reino de Dios, están lanzando mensajes contradictorios unos de otros y sin aclararnos cuando realmente viene el fin y que, como queda claro de las palabras leídas, tiene que ser coincidente con el final de dicha predicación. Porque claro, los hay que están afirmando predicar el mismo evangelio que predicó Jesús y sin tener demasiada idea de lo que éste predicó (de lo contrario no dirían la tontería que dicen), asegurando además que de “la maña” (entiéndase, esfuerzo o interés) que nos demos en dar adelanto a dicha predicación, dependerá de que dicho fin se demore más o menos en el tiempo…… o lo que es lo mismo y que ya tiene narices, que Jehová se vería “condicionado” para llevar a cabo Su propósito a lo que haga el hombre, pues tal intervención divina y según dicha disparatada afirmación, quedaría en manos de este dependiendo del que haga o no haga determinada tarea. En definitiva, una sarta de disparates encadenados, resultado final de no tener nada claro de qué nos está hablando en ese libro de Apocalipsis y que ha llevado a muchas personas, no solo a tenerle pavor a dicho libro, sino incluso a la entera Biblia…… cuando, paradójicamente, la finalidad de esta tiene que ver con el darnos y en línea con el pasaje de Mateo transcrito, “buenas nuevas” o buenas noticias sobre nuestro futuro ahora ya inmediato.

Pero hemos dicho y ya volviendo al tema de este escrito, que esa predicación que precede al fin aún no se ha iniciado y cuyo objetivo tiene que ver con el dar la buena noticia de que el reino de Dios ya ha tomado las riendas de los asuntos humanos, poniendo ante el “personal” la opción de aceptarlo o la de rechazarlo y para lo que habrá un tiempo limitado para tomar dicha decisión…… pero expliquemos un poco esto. Como hemos mencionado en muchos de nuestros escritos, nos acercamos inexorablemente al inicio de la profética semana 70 de Daniel 9:27 y con la que iniciarán los siete últimos años del mundo como lo conocemos, en la que van a ocurrir dos acontecimientos paralelos en el preciso momento que inicie la cuenta atrás en el tiempo y que nos llevará al establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra…… aunque es cierto que los “entendidos” solo dan atención a uno de ellos; pero veamos qué es lo que nos dice dicha profecía de Daniel, acerca de ese período de tiempo:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Dan. 9:27).

Luego por una parte, tiene que aparecer un poderoso gobernante y al que se le da el nombre de “el anticristo” y que confirmará un pacto por siete años “entre los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes y con lo que dará inicio la cuenta atrás de dichos últimos siete años. Ello llevará y contrario a lo que nos vaticina tanto “agorero” suelto por ahí, a que no solo la situación en Oriente Medio mejore ostensiblemente, sino que ello repercutirá probablemente en una sustancial mejora en la situación mundial en todos sus extremos, bien sean económicos, sociales, industriales, de relaciones bilaterales entre distintas naciones hoy enfrentadas peligrosamente, etc. y lo que llevará a la gente, por la fuerza de los hechos, a depositar confianza en el Nuevo Orden Mundial encabezado por dicho personaje; y el cual, asumirá fraudulentamente el rol de enviado de Dios para solventar los irresolubles problemas de la humanidad y de ahí, el calificativo de “anticristo” o aquél que ocupa el lugar de Cristo…… sin embargo, dicho exitoso cambio de tendencia, tiene una finalidad engañosa y que consideraremos más adelante.

Pero hemos dicho que con la aparición del citado personaje del “anticristo”, se produce una aparición paralela y de la que los teólogos actuales no nos hablan, que tiene que ver con la de un resto “ungido” o de Hijos de Dios a la manera de los Pedro, Pablo, Juan, etc. y que tienen la comisión de llevar la delantera en la gran predicación venidera y anunciada por Jesús en Mat. 24:14; ahora bien ¿por qué sabemos que dichos personajes tienen que aparecer y lo que es más, que lo hacen simultáneamente a la aparición del personaje “el anticristo”? Pero vayamos por partes y analicemos primero porqué estamos seguros de que tienen que aparecer, lo que nos lleva a considerar el pasaje bíblico de Rev. 6:9-11 y que coincide con la apertura del quinto de los siete sellos del “rollo” que le es entregado al “cordero” (Jesucristo) para que los abra:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte, y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Pausemos un poco y centrémonos en eso que acabamos de leer, pues se nos habla de una cantidad que hay que “completar” y que tiene que ver con aquellos que reinan con Cristo en el milenio, pues lo de ser muertos “como ellos también lo habían sido”, tiene que ver con lo que se lee en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios; y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Aclarado este punto, volvamos a lo de “completar” algo, obviamente la cantidad de aquellos que han sido escogidos para reinar con Cristo y a los que comúnmente se les llama “ungidos”; porque si resulta que hay una cantidad aún por completar, ello significa que el número total es un número pre-determinado por Dios y que no ha llegado a su conclusión. Lo que desmiente la teoría de los teólogos actuales en el sentido de que todos aquellos que han ejercido fe en Cristo y se han bautizado a través del tiempo hasta nuestros días, ya tienen un puesto asegurado en dicho reino…… es obvio que todas esas personas que sostienen dicho disparate se consideran a sí mismas como “ungidas” y por tanto, miembros de dicho gobierno de hechura celestial y de ahí que omitan cualquier referencia a la venida de ese “resto ungido” por aparecer. Y si nos fijamos un poquito más, nos daremos cuenta de que si la Revelación fue dada sobre el año 96 E.C. y hasta la apertura del quinto sello (se haya producido esta, cuando se haya producido y si es que se ha producido, pero que en todo caso tiene que ver con nuestros días), aún se mantiene el compás de espera hasta el momento de “completar” dicha cantidad, ello significaría que desde el momento de completarse Apocalipsis y hasta el momento actual (casi 2.000 años nos contemplan), no han existido “ungidos” sobre la tierra y lo que nos devuelve al segundo de los eventos a producirse en el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27, que se nos concreta en Rev. 11:3:

Y haré que mis dos testigos profeticen (o prediquen) mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

Y dado que dichos personajes son investidos de grandísimos poderes a la manera de los Juan, Pedro, Pablo y tantos otros “ungidos” del siglo I (a partir de ese momento, desaparecieron esos poderes de sobre la tierra), no nos queda duda alguna de que ese pequeño “resto” y sean los que sean en cuanto a número, son los que completan la cantidad de aquellos que tienen que reinar con Cristo durante el milenio y que según Rev. 14:1, estaríamos hablando de 144.000 miembros; pero veamos los poderes que tendrán dichas personas, como acreditación de que son enviadas por el propio Dios:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar; y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:5-6).

Ahora bien ¿por qué sabemos que aparecen al mismo tiempo en que lo hace el “anticristo”? Pues por un simple razonamiento de lógica y sentido común: recuerden que en Rev. 11:3 hemos leído que su profetizar tiene que mantenerse por 1.260 días y que son exactamente los tres años y medio en que el “anticristo” respeta el pacto, algo que se nos confirma por lo que leemos en Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.”

Algo que hace el “anticristo” cuando a la “mitad de la semana” (Dan. 9:27), eso es, a los tres años y medio, rompe unilateralmente el pacto establecido y por lo que los tiempos nos cuadran perfectamente. Pero ello nos lleva de nuevo al inicio de este escrito, en el sentido de que el Apocalipsis o Revelación nos pone en antecedentes de lo que Jehová va a hacer y para nada se nos habla en dicho libro de algo que nos indique la ocurrencia de sucesos destructivos y que pudieran acabar con la existencia de la humanidad de sobre este planeta…… más bien al contrario y como ya hemos señalado, estaríamos hablando de un tiempo de relativa calma, a tenor de lo que leemos en Rev. 7:1-4 y con el objetivo de permitir el adelanto de la predicación encomendada a esos “dos testigos”:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios. 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Luego lo que se nos está contando ahí, es que los “vientos” de destrucción que amenazan la tierra son retenidos temporalmente, hasta que se haya finalizado una tarea encomendada por el propio Jehová Dios: “completar” la recolección de aquellos que tienen que reinar con Cristo, así como la de aquellos que entrarán en dicho reino en calidad de súbditos del mismo y que ejerciendo fe en el mensaje de esos enviados de Dios, desoyen los “cantos de sirena” de aquellos que apoyarán el venidero gobierno de alcance mundial y regido por el “anticristo”, en el sentido de que este y no otro es el reino de Dios que tiene que establecer la paz y la seguridad en la tierra. Recuerden lo que hemos dicho sobre el gobierno del “anticristo”, en el sentido de que su obra inicial de paz y bienestar tiene que ver con una finalidad engañosa, sobre aquellos que no estén al tanto de qué va el tema y se crean (ante los hechos consumados) le propaganda engañosa de Satanás a través de su instrumento terrestre, eso es, el “anticristo”…… y propaganda engañosa que no tiene otra finalidad que la de eclipsar o desvirtuar el mensaje que se dará al mundo entero mediante la predicación de Mat. 24:14 por parte del resto “ungido” y de aquellos que les apoyan, en el sentido de que dicho gobierno mundial no es más que un engaño y no el verdadero reino de Dios que ellos están anunciando; no olvidemos que la Revelación nos advierte de que dicho gobierno satánico desplegará poderes sobrehumanos para contrarrestar a los que llevarán a cabo aquellos que predicarán en favor del verdadero reino de Dios (Joel 2:28-29) y con los que dejar al “personal” poco puesto en las Escrituras, eso es, a los que desconozcan esto que estamos contando ahora, completamente confundidos y desorientados:

Y adoraron al dragón (Satanás) porque este dio la autoridad a la bestia salvaje y adoraron a la bestia salvaje con las palabras: “¿Quién es semejante a la bestia salvaje y quién puede combatir con ella? (……) 13 Y ejecuta grandes señales, de modo que hasta hace bajar fuego del cielo a la tierra a vista de la humanidad. 

14 Y extravía a los que moran en la tierra (eso es, a los que ahora no aprovechan el tiempo para ponerse en antecedentes de lo que se nos viene encima, mediante el mensaje o aviso que se nos da en el registro bíblico), a causa de las señales que se le concedió ejecutar (por Satanás) a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió.” (Rev. 13:4; 13-14). (Acotaciones nuestras).

Cuando se da cuenta el “anticristo” que ha perdido la partida y el mensaje de Mat. 24:14 ha “calado” entre el personal, pues se nos habla de una “gran muchedumbre” de toda tribu, lengua o nación (Rev. 7:9) que sigue al “resto ungido” como resultado final de dicha predicación, es cuando este personaje los mata y los expone públicamente como aparente triunfo sobre ellos y con gran jolgorio de la “concurrencia” que se “regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra” (Rev. 11:9-10)…… y es en este momento, probablemente, cuando se cumple lo escrito en 1 Tes. 5:3:

Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.”

O sea, que cuando el mundo se vea libre de esos que les “atormentaron” con el mensaje del castigo divino por su incorrecta actitud, pensarán que han ganado la partida y que ya nunca más, nadie les pondrá importunar anunciando su destrucción a manos de un juicio divino…… de ahí la mencionada exclamación. Sin embargo, dichos personajes son resucitados a los tres días y medio de su muerte y con lo que se producen tres hechos secuenciales: la “primera” resurrección de Rev. 20:6, el ocultamiento de aquellos que han aceptado el mensaje divino (Isa. 26:20-21; Sof. 2:3; Salmo 91) y el inmediato inicio de la “gran tribulación” o destrucción repentina e instantánea de la que acabamos de leer y que cuadra perfectamente con lo dicho en Mat. 24:14, en el sentido de que cuando dicha predicación se haya terminado “entonces, vendrá el fin”.

Por lo que ningún temor tenemos que abrigar sobre nuestro futuro aquellos que confiamos plenamente en nuestro Dios, pues lo que Él quiere para nosotros no es destrucción, sino precisamente todo lo contrario, eso es, salvación…… si nos la ganamos, claro está; porque tan pronto como aparezcan dichos “dos profetas” o “resto ungido” comisionado por Jehová (y ya están al caer), aquellos que crean en su mensaje, tienen que demostrarlo participando o colaborando codo con codo con ellos en dicha tarea divulgadora ¿y en qué nos apoyamos nosotros para decir esto y que probablemente, no leerán en ningún otro sitio? Pues cómo tanta veces hemos dicho, en una correcta lectura del contexto bíblico y que nos lleva a la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” y que encontramos en Mat. 25:31-46…… pero no nos olvidemos que estamos hablando de una parábola y que no es más que la narración de un suceso ficticio, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral; partiendo de dicha premisa, veamos como inicia dicha parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.” (v. 31-33).

Luego la pregunta razonable sería ¿y cómo se llevará a cabo dicha separación, siendo como es el caso y como hemos señalado, de que cada uno debe decidir por sí mismo que opción tomar? Porque Jesucristo no empezará a señalar a la gente diciendo “tú como eres bueno, a mi derecha” y a otro “tú como eres un “pendón verbenero” ¡hala, a mi izquierda!” y con lo que el libre albedrio de las personas se vería conculcado; por lo que solo podemos entender que dicha separación será llevada a cabo por medio de la predicación anunciada y en función del apoyo personal a la misma que cada uno le dé, por lo que será premiado o en su defecto castigado …… y que ello será así, se sobreentiende de lo que se lee en los siguientes versos 34-40:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión, y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Y pronunciándose en sentido contrario, con aquellos que rehusaron el colaborar y a los que les dice lo siguiente:

Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.”

Por lo que queda claro que la participación activa en dicha comisión divina es la que determinará la posición que cada uno ocupará, bien sea a la derecha o bien sea a la izquierda con respecto del rey Jesucristo y lo que conllevará, respectivamente, el ser guardado o protegido en la “gran tribulación” y vivir eternamente, o el ser destruido en ella por la eternidad…… así de sencilla es la cosa. Y ya sabemos que algún indocumentado hay por ahí (de hecho la inmensa mayoría de autores de temas bíblicos lo hacen), que sostiene que esos que son situados a la derecha de Cristo son aquellos que tienen que reinar con este y lo que solo demuestra que la persona que tal disparate propone, no tiene ni la más ligera idea de lo que significa el leer con un poco de solvencia y mucho menos, de lo que nos dice el contexto escritural al respecto…… pero eso ya sería tema para otro artículo.

Y aquí lo dejamos nosotros, animándoles a que no se dejen llevar por tan catastrófica visión de las cosas por ocurrir en la tierra tal y como los indoctos nos plantean como posibilidades reales, sino que contrasten con su ejemplar de las Escrituras si lo que nosotros les proponemos es lo que se ajusta a estas; y si ello es así, alcanzar la completa seguridad de que no pasará nada que Jehová no permita que pase o en su defecto, que haga que pase…… y nuestro Creador y siempre en beneficio de su creación, eso es, la humanidad, tiene las cosas atadas, pero que muy bien atadas. Y es que como dijo Jesús, hasta el vuelo del más humilde de los pájaros, nuestro Supremo Hacedor lo tiene perfectamente controlado…… luego ¡con cuanto más empeño y según palabras del propio Hijo de Dios, cuidará Este de nosotros! (Mat. 10:29-31).

MABEL

viernes, 30 de marzo de 2012

¿Está Ud. seguro de lo que dice, D. Javier?

Y es que hace unos días, concretamente el 25 de este mes de Marzo, el Dr. Javier Rivas Martínez publicó un artículo titulado “La Parusía y el Antiguo Testamento” y el cual nos sorprendió por la ligereza con que estaba escrito, pues D. Javier nos hace unas afirmaciones un tanto sorprendentes…… como mínimo; y es que vean el planteamiento que dicho caballero propone, en el primer párrafo del citado artículo:

La Parusía o la segunda venida de Cristo, no es una revelación exclusiva del Nuevo Testamento. Este suceso, es descrito en el Antiguo Testamento, precisamente y con harta claridad en el libro del profeta Daniel. Cristo dijo que vendría por segunda vez al mundo, y acontecerá al término inmediato del la Gran Tribulación Final (Mt. 24:29) y el propósito es el de instalar un Nuevo Orden Terrenal de Mil años bajo un gobierno teocrático y que el mismo Señor Jesucristo regirá al sentarse en Su Trono de Gloria (Sal. 2:8; Is.9:7; Mt. 25:31;Ap.19:15), gobierno, de carácter celestial y que se le denomina o se le conoce como Reino de Dios (Mr.1:15), o Reino de los Cielos (Mt.3:2). Pero antes de que así sea, Cristo juzgará las naciones del mundo (Mt.25:31-32), separará a los suyos de los malvados, las ovejas de las cabras (Mt.25; Mt.25:33), permitiendo solamente la entrada al Reino Terrenal a sus fieles santos (Mt.25:34), y a los impíos los destinará al Infierno de Fuego, que es el Castigo Eterno y la Muerte Segunda (Mt.10:28; Mt.25:46; Ap.20:14; Mt.20:14-15). La venida del Señor al mundo, en su Parusía, será visible y gloriosa (Mt.24:29-30; Tit. 2:13; Jud. 14; Ap.1:7).” (Negritas nuestras).

Y párrafo que como tenemos por costumbre, transcribimos tal cual para evitar alterar su contenido y en el que se nos plantea una duda, que tenemos claro que el Sr. Rivas no nos va a solventar. Porque quién es capaz de cometer la serie de errores que D. Javier ha cometido en un solo párrafo, es que no tiene ni idea de lo que escribe…… salvo eso sí, que se trate de un lapsus monumental y que tampoco hablaría demasiado bien de su autor, si nos atenemos (siempre según declaración de parte) al hecho de que escribe en calidad de “erudito”, “maestro bíblico”, “investigador de las Escrituras” y “evangelista”; por lo que pensamos nosotros, que alguna responsabilidad implicará, el hablar desde tan “elevada” posición.

Pero sea como fuere, resulta D. Javier comete el primer error al afirmar que Jesucristo regirá en el reino de Dios al sentarse en su trono de gloria (hasta aquí bien), pero que antes de que eso se produzca, juzgará a las naciones, separando a “los suyos” de los malvados, etc. etc. etc. Pero es que resulta que el mismo texto que nos da como apoyo de dicha idea, eso es, Mat. 25:31-32 nos dice exactamente todo lo contrario, ya que dicho evento de selección se produce después de sentarse Cristo en el mencionado trono y no antes:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él (sentado ya en el trono e investido de autoridad, obviamente) y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras.” (Acotación nuestra).

Y no se le escapará a un lector normal, que la secuencia de los hechos (según se lee en dicho pasaje) es la siguiente: Jesucristo llega en su gloria, se sienta en su trono, a continuación las naciones son traídas a su presencia y empieza seguidamente, el proceso de selección…… y esa es la secuencia lógica, porque no hay lugar para otra. Pero ¿por qué comete dicho error, tan “entendido” caballero? Pues porque no sabe cuándo Jesucristo accede a su trono, ni de qué manera se produce dicha separación, ni quiénes son las ovejas, ni quien son las cabras…… o sea, que no sabe nada de nada, pues de lo contrario no habría publicado semejante disparate.

Y prueba de que eso es así, es el segundo error que comete y que ya es de aurora boreal, tratándose de tan “cualificada” persona, cuando nos dice que Jesucristo separará a “los suyos” de los malvados, eso es, las ovejas de las cabras y permitiendo solamente la entrada al Reino Terrenal a su “fieles santos”, mientras que a los impíos los destinará al fuego eterno y que no significa otra cosa, que la destrucción eterna. Pero claro, resulta que más adelante D. Javier nos identifica a esos “fieles santos”, como aquellos que han de reinar con Cristo en el mencionado reino de Dios, al citarnos de Dan. 7:18…… luego ¿sobre quiénes reinarán? Porque de nuevo, si analizamos la secuencia de los hechos, notamos que lo que ocurre es lo siguiente: una vez Jesucristo sentado en su trono de gloria, es cuando todas las naciones son reunidas ante él y las divide en dos partes; una, las ovejas o los que “son suyos” (siempre según la extraña afirmación de D. Javier), eso es “los santos” y que son los que han de reinar con él y la otra, los impíos que son mandados al “tostaero”…… pero es que nos encontramos con que ya no queda nadie más; luego repetimos la pregunta ¿sobre quiénes reinarán esos “santos”?

Pero como dicen que no hay dos sin tres, veamos un tercer error, este clamoroso por la carencia absoluta, no ya de entendimiento bíblico por parte de tan “laureado” caballero (que también), sino de un mínimo de lógica y sentido común, inaceptable por otra parte en un titulado universitario ¡nada menos que en medicina!…… a menos eso sí, que los doctorados en medicina en Méjico los sorteen en una tómbola; porque recordemos (y ya volviendo al tema que nos ocupa) que lo que nos ha dicho el Sr. Rivas, es que las ovejas en cuestión, son los “fieles santos” y de los cuales, se nos dice en Dan. 7:27 lo siguiente:

Y el reino y la gobernación y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que son los santos del Supremo. Su reino es un reino de duración indefinida y todas las gobernaciones servirán y obedecerán aun a ellos.”

Y si hay algo que no tiene discusión, es que para reinar con Cristo hay que ser Hijo de Dios y en consecuencia, hermano de Jesucristo; pues bien, veamos ahora lo que Jesucristo responde a las ovejas, ante la siguiente pregunta de estas:

¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti? 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Luego, obviamente, solo la lógica y el sentido común nos dicen que no estamos hablando de las mismas personas ¿no es así? Porque lo que queda claro de dicha parábola, es que tanto las ovejas como las cabras, reciben su justa retribución en función de lo que han hecho o no han hecho, a otro grupo de personas que Jesucristo identifica como “estos hermanos míos”…… luego ni las ovejas ni las cabras, pueden pertenecer a ese grupo compuesto por los que Jesucristo reconoce como sus “hermanos” y con respecto de quiénes, además, han sido juzgadas. Y este razonamiento de “pizarrín”, tan lógico y de sentido común, se le escapa a D. Javier, porque sencillamente no tiene ni la más remota idea de lo que habla, pues como hemos señalado, ni sabe cuándo accede Jesucristo a su trono, ni cómo ni cuándo se hace dicha separación, ni muchísimo menos a quienes prefiguran las ovejas o las cabras. Y es cierto que nosotros le podríamos recomendar a dicho caballero, que leyera nuestro artículo “Las ovejas y las cabras” (20/06/10) para que se documentara un poco, pero es que eso nos consta que ya lo hizo en su momento y sin que pudiera discutir nuestro planteamiento…… al menos no lo hizo (insultarnos sí, pero aclarar el tema, no). Y es que ya en esos tiempos pretéritos, instamos a los Sres. Rivas y Olcese (Apologista), a que aunaran esfuerzos y publicaran entre los dos, un artículo hablando de la citada parábola (¡tampoco es que pidiéramos mucho!), para ver si podían desmontar nuestra explicación de la misma en el artículo citado…… y excusamos decir, que nuestra petición no fue atendida; sin embargo, ya ven lo que acaba de publicar el Dr. Rivas y se queda tan ancho el hombre…… “total (debe de pensar D. Javier) los que me leen son tontos y no se enteran”. Y es que dichos dos personajes citados y muchos otros como ellos, tampoco hay que olvidarlo, no respetan a Jehová y por ello, se ajustan al perfil que de tales personas nos proporcionó el apóstol Pedro:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán (mediantes sus falsas enseñanzas) hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1). Acotación nuestra).

Y es que de lo contrario, se asegurarían muy mucho de lo que dicen y atenderían las objeciones recibidas, para aprender de ellas si fuera el caso o para enseñarnos a otros, si tuvieran razón…… pero lejos de esto, uno da la callada por respuesta (Olcese) y el otro (Rivas) nos insulta; pero eso sí, continúan publicando los mismos disparates vez tras vez, como si los demás fuéramos tontos y no nos acordáramos de que los tienen objetados. Y eso es precisamente lo que les califica de “falsos maestros” y por tanto, como “obreros de desafuero” (Mat. 7:23), o lo que es la mismo, agentes de Satanás; porque una cosa es el error involuntario (y en el todos podemos caer) y otra muy distinta y ya delictiva ante Jehová, la voluntariosa terquedad de continuar publicando enseñanzas que se han demostrado falsas o que como mínimo, han sido puestas en tela de juicio, sin resolver la cuestión y como si la cosa no fuera con ellos. Por ello, el tono más bien duro y sin contemplaciones de este escrito, porque sabemos con quién nos estamos jugando los “cuartos” (u séase el dinero) y por lo que ya es más sangrante: el inmenso mal que están haciendo, entre muchos de aquellos que les están leyendo y que pasan por alto, la máxima bíblica de que “si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo” (Mat. 15:14).

Pero en fin, queridos amigos, como la cosa tampoco da para más, pues nos remitimos a lo que siempre les aconsejamos: lean un artículo, compárenlo con el otro, luego lo pasan todo por el cedazo de las Escrituras…… y saquen sus propias conclusiones.

MABEL

domingo, 20 de junio de 2010

Las ovejas y las cabras

En Mat. 25:31-46, pueden ustedes leer un relato conocido como la ilustración, o parábola, de “las ovejas y las cabras” y que Jesús dio casi al final de su estancia aquí en la Tierra. Y en la que a nuestro entender y contrario, como ya parece ser costumbre, a mucho de lo publicado en Internet al respecto y según los entendidos en la materia, de lo que se nos habla es de unas personas que pasarán a convertirse en los primeros súbditos del gobierno del reino de Dios, próximo a instaurarse aquí en la Tierra. Sin embargo, la inmensa mayoría de los autores que nos hablan de ella, insisten en que hace referencia a aquellos que han de gobernar con Cristo en ese reino; luego claramente se ve, que estamos hablando de dos cosas totalmente distintas y partiendo de un mismo relato. Por otra parte, los citados autores usan como base para su afirmación, solo los versos 31 y 34 y obviando el resto del citado relato, lo cual significa el mutilar de forma incorrecta e interesada, el sentido correcto del mismo y eso ya de entrada, descalifica por completo su planteamiento. Porque sabido es, que un texto sin su contexto, es solo un pretexto; luego al extractar esos dos textos que son parte de un todo (la parábola en cuestión), para exponer una idea incorrecta sobre la misma y adulterando por tanto su sentido original, están incurriendo en un delito de irreverente desprecio contra el que tal ilustración creyó oportuno que se leyera y que no es otro que Jehová Dios.

Por lo tanto, nosotros sostenemos que de ninguna manera se nos habla en esa ilustración de los “hermanos” de Jesucristo, como de forma errónea se nos quiere dar a entender, porque si razonamos con lógica y sentido común y colocando esos dos textos en su correspondiente contexto, vemos que las Escrituras no nos dicen eso. Y para probarlo, vamos a considerar algunos puntos interesantes de ese capítulo 25 de Mateo: inmediatamente anterior a este relato referente a un juicio (no olvidemos que estamos hablando de un juicio) y que se inicia a partir del versículo 31, Jesús había acabado de hablarles de otras dos parábolas y que conocemos como la de “las vírgenes discretas”, versos 1-13 y la de “los talentos”, versos 14-30 y dirigidas a sus discípulos. La primera para enfatizar la necesidad de estar alerta y la segunda, para señalar la necesidad de ser diligentes en cuidar de los bienes encomendados; y puesto que Jesús asemejo estos dos relatos previos, al reino de Dios, deberíamos entender que aquí se dirigía a los que llegarían a ser sus hermanos y por ello, co-gobernantes en dicho reino. Pero en el versículo 31 y que da inicio a la parábola que estamos analizando, Jesús no establece ninguna semejanza con dicho reino, sino que nos habla de otra cosa, ya que hace referencia (como hemos dicho) a un juicio por efectuar en el momento de su venida. Pero analicemos algunos pasajes de ese relato y que ya tienen que ver con la ilustración de la que estamos hablando, o sea de Mat. 25:31-46;veamos, por tanto, los versículos 31-33 e inicio de la parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Luego vemos que Jesús coloca la acción en el momento de su llegada, pero a quienes se convoca ante él en ese momento y para juicio, no lo olvidemos, es a “las naciones” (o conjunto de personas de distintas procedencias) que obviamente existen en ese momento y no a sus discípulos. Por otra parte, discípulos a los que después de su resurrección (la de Jesús, por supuesto), ya consideró como sus “hermanos”:

Entonces Jesús les dijo: “¡No teman! Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y allí me verán.” (Mat. 28:10).

Y hasta donde nosotros entendemos, esos hermanos no necesitan pasar por ningún juicio: en primer lugar, porque esas personas aludidas son los sobrevivientes de la llamada “gran tribulación” y por la que no pasan dichos hermanos y, en segundo lugar, porque cuando resucitan, ya lo hacen como perfectos e inmortales Hijos de Dios, luego ya han recibido la aprobación de su Padre Celestial Jehová y por lo que no están sujetos a juicio alguno; porque eso, es lo que parece ser que dijo Jesús en Juan 5:24:

Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.”

Y no olvidemos un detalle importante que nos da Rom. 6:5:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.”

Luego tendríamos que recordar que a Jesucristo se le dio un nombre que está por encima de todo otro nombre, por haber aguantado hasta la muerte, guardando integridad a Dios (Fil. 2:5-11). Jesús venció en esa prueba suprema, luego aquellos que fueran unidos a él en la semejanza de su muerte, si vencían como él había vencido (Rev. 3:21), recibirían una resurrección a la semejanza de Jesús, eso es, levantándose como perfectos e inmortales Hijos de Dios y por lo tanto, al igual que Jesús, no sujetos a un juicio posterior con posible resultado de muerte eterna:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Pero veamos ahora, lo que se les dijo a los miembros de la congregación de Tiatira en el sentido de que el que “venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones” (Rev. 2:26) y palabras, que aplicaban también por supuesto, a las seis congregaciones restantes. La pregunta lógica sería entonces, hasta el fin.….. “¿de qué?”. Pues hasta el fin de su vida terrestre, ya que cuando uno muere no puede observar ningún tipo de hecho ¿no es cierto? Por lo tanto deberíamos de concluir, que puesto que tenían que ser semejantes a Cristo en su muerte, ellos también tenían que sufrir una muerte de sacrificio, manteniendo integridad (tenían que “vencer” también) para ser resucitados de manera semejante a la de Él, o sea, con el galardón ya concedido. Porque eso es lo que nos dice Pablo, cuando ya conocedor de su inminente muerte en sacrificio, afirmó:

He peleado la excelente pelea, he corrido la carrera hasta terminarla, he observado la fe. 8 De este tiempo en adelante me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, el justo juez, me dará como galardón en aquel día;……” (2 Tim. 4:7-8).

¿Hay algo en esas palabras que nos hagan pensar que Pablo (y otros fieles, por supuesto), tendrá que pasar por algún juicio de selección o reválida, para recibir finalmente, la “corona de la justicia”? Evidentemente no, entonces.….. ¿de dónde se han sacado esos “entendidos” tan peregrina idea?

Pero volviendo al tema que nos ocupa, es que tenemos otra cosa que tampoco parece razonable y que es en donde está el meollo del asunto, porque veamos la pregunta que le hacen a Jesús las personas que son juzgadas, a fin de conocer el motivo de recibir el premio o en su defecto, el castigo merecido y la respuesta que recibieron (versos 37-39), a su pregunta:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?

Luego lo primero que notamos aquí, es que las personas que actuaron llevando a cabo dichas acciones, no tenían ni la más remota idea de a quién estaban ayudando, cosa que no podría ser cierta, en el caso de sus seguidores o discípulos y que mueren precisamente por serle fieles. Ellos sí saben, a favor de quien están trabajando, por decirlo de alguna forma y con lo cual, esa ilustración no puede estar hablando de ellos de ninguna manera. Y lo más concluyente, está en las palabras del versículo 40 y en donde Jesús, responde a dicha pregunta:

Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron.”

Luego el grupo de “estos hermanos míos”, tiene que ser un grupo distinto al de las personas sometidas a juicio ¿no es así? Ellos son el referente del juicio y no los receptores del mismo, ya que el juicio tiene ver con lo que otros, les han hecho o no, a ellos. O sea, las naciones, son juzgadas en función de cómo han actuado para con esos hermanos de Jesucristo, luego razonablemente no pueden ser lo mismo. Es asunto de pura lógica.….. ¿o no es así?

Entonces repetimos la pregunta ¿de dónde sacan esos señores, que en los versos 31 y 34, o en alguna otra parte de esa ilustración, se hace referencia a los que han de gobernar con Cristo? Solo un total desconocimiento de lo que dice la Biblia y del propósito de Dios, puede generar semejante incoherencia. En fin, nosotros no creemos que la cosa sea tan complicada de entender, cuando se analiza debidamente el contexto de esa ilustración y se lee correctamente el contenido de la misma y por ello, de nuevo les hacemos nuestra conocida recomendación: abran su Biblia, lean con detenimiento y saquen sus propias conclusiones.

MABEL