¡…… y el mundo los odiará!
Y discúlpennos si incidimos de nuevo en este tema, pues de él hablábamos en un fragmento de nuestro anterior escrito “Usted…… y nuestros primeros padres, Adán y Eva” (24/10/12), pero resulta que a tenor de algunos correos recibidos, tal parece que hay aspectos del mismo que no han sido debidamente entendidos (sin duda alguna, por nuestra dificultad en transmitir nuestras ideas o planteamientos); y por lo que desearíamos hacer unas aclaraciones al respecto, acerca de los dos aspectos básicos sobre los que se llamó nuestra atención, por lo que empezaremos analizando el primero de ellos.
Porque si recuerdan ustedes, hablábamos en el citado artículo acerca de la afirmación de Jesús en el sentido de que sus seguidores, no tenían que ser parte del mundo y que dicho mundo, les “odiaría” por ello (Juan 15:19); y por lo que intentamos explicar lo que significaba “el odio” que las personas de nuestro entorno más inmediato, eso es, la actitud de rechazo que se sentiría hacia aquellos que debido a nuestra posición adoptada de no ser parte del mundo, no nos sintiéramos como parte activa de él . Pues bien, recibimos unos correos en el sentido de hacernos notar que una cosa es la actitud de nuestros convecinos en su relación diaria con nosotros, los que tal posición adoptamos y otra muy distinta, lo que ocurre en lejanos países del orbe en donde los llamados “cristianos” son masacrados por “fanáticos religiosos”…… al menos, eso es lo que se nos cuenta en los distintos medios de información.
Sin embargo y después de decir que lamentamos profundamente estas situaciones de violencia entre personas, en el supuesto que dichos conflictos se produzcan y de los que desconocemos detalles del porqué se han producido, nos vemos obligados a señalar determinada circunstancia y para llevar las cosas a su justo contexto…… y sin que ello signifique, por supuesto, el que de alguna manera nosotros “justifiquemos” dichos actos violentos. Porque resulta que en dichos conflictos y hasta donde sabemos nosotros, no se ven envueltos en ellos personas que, como dijo Jesús “no son parte de este mundo”, sino personas que son miembros reconocidos de distintas organizaciones religiosas implantadas en el actual panorama mundial y que en conjunto, conforman el imperio mundial de religión falsa y que las Escrituras identifican como “Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra” (Rev. 17:5). Luego estaríamos hablando de personas que de alguna manera sí son “parte” de este mundo, pues toman partido por alguna de las facciones en las que éste está dividido, bien sea religiosa (como es el caso que nos ocupa), política o de otra índole y lo cual, lógicamente, expone a uno a determinadas consecuencias…… por lo que no estaríamos hablando de lo mismo, pues lo que caracteriza a aquellas personas que no son parte del mundo, es precisamente y puesto que esperan en Jehová y sus promesas y por lo tanto, tienen diferentes expectativas, metas, ilusiones y proyectos para su vida, que no se envuelven en los asuntos de este sistema actual de cosas.
Dicho lo cual y esperando haber aclarado dicho punto, pasemos al siguiente y obviamente relacionado con el anterior, pues se nos ha criticado la extrema “radicalidad” con la que sobre dicho tema, nos manifestábamos en el citado artículo…… y opinión de la que respetuosamente discrepamos, pues nosotros entendemos que solo nos limitamos a decir las cosas claras, para que la persona que nos lee “se entere” y no le queden dudas acerca de lo que le queremos decir; porque aunque algunos no lo sepan, es mucho lo que está en envuelto en el asunto, tanto para el que recibe el mensaje…... como para el que lo transmite y siempre a tenor, de las palabras que Jehová dirigió a sus profetas de tiempo antiguo:
“En cuanto a una tierra, en caso de que yo traiga sobre ella una espada y la gente de la tierra, todos sin excepción, realmente tomen a un hombre y lo pongan como su atalaya 3 y él verdaderamente vea venir la espada sobre la tierra y toque el cuerno y advierta a la gente 4 y el que oye, realmente oiga el sonido del cuerno, pero no acepte de ningún modo la advertencia y una espada venga y lo quite, la propia sangre de este llegará a estar sobre su propia cabeza. 5 El sonido del cuerno oyó, pero no aceptó la advertencia. Su propia sangre llegará a estar sobre sí mismo. Y si él mismo hubiera aceptado la advertencia, su propia alma habría escapado.
6 Ahora bien, en lo que respecta al atalaya, en caso de que él vea venir la espada y realmente no toque el cuerno y la gente misma no reciba ninguna advertencia y una espada venga y quite de ellos alma, por su propio error esta gente misma tiene que ser quitada, pero su sangre la reclamaré de mano del atalaya mismo.
7 Ahora bien, en cuanto a ti, oh hijo del hombre, atalaya (centinela o vigilante) es lo que te he hecho a la casa de Israel y de mi boca (en este caso de las Escrituras) tienes que oír la palabra y darles advertencia de parte de mí. 8 Cuando yo diga a alguien inicuo: “¡Oh inicuo, tú positivamente morirás!”, pero tú realmente no te expreses para advertir al inicuo en cuanto a su camino, él mismo, como inicuo, morirá en su propio error, pero de tu propia mano reclamaré su sangre. 9 Pero en lo que respecta a ti, en caso de que tú realmente adviertas a alguien inicuo en cuanto a su camino para que él se vuelva de este, pero él realmente no se vuelva de su camino, él mismo morirá en su propio error, mientras que tú mismo ciertamente librarás tu propia alma.” (Ezeq. 33:2-9). (Acotaciones nuestras).
Luego dado que la cosa no parece ir de broma, al menos desde este blog no nos lo tomamos para nada en broma, es obvio que todos aquellos que conocemos los propósitos de Jehová en cuanto a traer juicio a la tierra y las consecuencias que el mismo tendrá sobre las personas, en función de determinada actitud tomada al respecto, tenemos la ineludible obligación ante nuestro Creador, de poner dicha información al alcance de cualquiera que desee oírla…… lo que cada uno después haga con ella, ya no es asunto nuestro. Pero lo que sí es asunto nuestro y como nos señala el versículo 4 del pasaje citado, es que las personas “realmente oigan”, o sea, que entiendan sin lugar a duda alguna, de qué les estamos hablando y así quedar nosotros, como atalayas que somos, libres de culpa de derramamiento de sangre. Pero claro, la cuestión está en cómo hacer para que nuestro mensaje realmente llegue “alto y claro” a las personas en cuestión, de tal manera que no haya excusa posible…… y que quizás la habría si no habláramos con la suficiente claridad; por lo que la única manera de transmitir dicho mensaje para que “cale” entre el personal, es el hablar “sin pelos en la lengua” y provocar con ello la reacción de las distintas personas ante nuestra advertencia: o bien mostrando una postura receptiva a la misma y en consecuencia, cambiando su derrotero de vida y agradeciéndole al Altísimo, el que las haya advertido por medio de Sus atalayas, o por el contrario (y como es el caso que nos ocupa) revolviéndose en contra de estos y acusándoles de ser demasiado “radicales” o “salidos de tono” al transmitir la advertencia divina. Pero quedando claro en todo caso, que han captado perfectamente el mensaje que se les ha transmitido, ya que se han dado por aludidos (pues si les ha molestado, es que se han enterado de qué va la película) y que nosotros a la vez, como buenos atalayas, hemos cumplido con nuestro cometido de transmitir el mensaje con la claridad debida y quedando por tanto, libres de culpa de sangre ante nuestro Creador…… tan sencillo como esto. Y sin perder de vista el hecho, que dicho juicio lo tenemos a las puertas y por lo que no habría tiempo que perder:
“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:7-9).
Y personas que “no conocen” a Dios (o Sus propósitos con respecto de la humanidad obediente) sencillamente porque no han querido, pues el mensaje de advertencia les ha llegado y como ya hemos dicho “alto y claro”, evidenciado ello por su virulenta reacción ante el mismo y lo que les lleva en consecuencia, a “no obedecer” las condiciones divinas exigidas (no ser parte del mundo) para conseguir una posición acepta ante Dios, manifestadas a través de las “buenas nuevas” acerca de Jesucristo; porque la realidad es que en su fuero interno, dichas personas desean continuar siendo parte de este mundo y tener la aceptación del mismo, cuando resulta que el mismo está condenado a la destrucción y en un futuro ya inmediato…… siempre a tenor de los acontecimientos mundiales y que cuadran perfectamente con las señales dadas en las Escrituras, para mostrar la proximidad de tan trágico evento.
Lo que nos lleva a recordar una pequeña historieta (con moraleja incluida), que nos contaban de pequeños y que nos sirve como ilustración de lo que pretendemos decir: tiene que ver con dos liebres, que viendo desde la distancia venir hacia ellas una nube de polvo (obviamente levantada por el correr de perros de caza), se pusieron a discutir acerca de si los perros que se acercaban serían “galgos” o “podencos”. El caso es que una de las liebres, la más precavida obviamente, lejos de considerar dicha disquisición como “oportuna” en ese momento, tomó rápida acción y empezó a poner tierra de por medio, cuando aún había espacio suficiente para ello; sin embargo la otra, pensó que cuando llegara a divisar de que raza eran los perros en cuestión, aún le quedaría tiempo para tomar acción y escapar…… lamentablemente ello no fue así, pues cuando los tuvo al alcance de su vista y pudo averiguar si eran lo uno o lo otro, prácticamente ella también estuvo al alcance de la mandíbulas de los citados perros y fue muerta por ellos. Y así, lamentablemente, pasará con aquellas personas que cuando reciben la advertencia divina de apartarse de un mundo próximo a la destrucción (“no ser parte” de este, según palabras de Jesús), continúan manteniendo su posición en el sentido que puesto que de momento aún estamos en dicho mundo, hay que seguir su ritmo y que cuando la cosa esté “más madura”, ya empezarán a dar los pasos oportunos; solo que para ese entonces y como en el caso de la liebre curiosa e imprudente, quizás ya sea demasiado tarde…… y tomen eso como una simple opinión.
Pero siendo en todo caso lo verdaderamente lamentable, el hecho que haya personas que en lugar de agradecerle a Jehová, que les haya hecho llegar un mensaje claro y diáfano que les permita salvar la vida en ese juicio venidero mencionado y alcanzar con ello, la posibilidad de vivir eternamente en un mundo paradisíaco, se revuelvan en contra del mensajero y con lo que dejan claro con dicha actitud, que este (el atalaya mencionado) ha cumplido perfectamente con la responsabilidad encomendada de transmitir una información de forma clara y entendible y quedando por tanto ante el Altísimo, libre de toda culpa. Porque como dijo Pablo en su carta a los creyentes de la en su día, provincia romana de Galacia, cada uno será responsable directo ante Jehová de sus propias decisiones (Gál. 6:5). Por lo que no valdrá en ese momento de ajuste de cuentas, el decir eso de “… es que no me hablaron claro y por ello no entendí el mensaje”, pues su propia reacción ante el mismo es lo que delatará a la persona ante su Creador: o bien porque haya cambiado de actitud y haya ajustado su vida a las normas divinas (señal inequívoca que ha entendido el mensaje) y por lo cual será bendecida, o en su defecto, por el revolverse en contra el mensajero diciendo que dicho mensaje es demasiado radical y hasta ofensivo, con lo cual uno, obviamente, también reconoce el haberlo entendido y por tanto, al no hacerle caso, único responsable de su destrucción eterna…… de ahí la cualidad requerida al centinela o atalaya de turno, de hablar claro, alto y entendible.
MABEL
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jueves, 1 de noviembre de 2012
martes, 2 de octubre de 2012
Usted…… y la “SN 1006”
Y es que a finales del pasado mes de Septiembre, apareció una noticia de prensa en donde se nos contaba acerca del descubrimiento de la razón por la que en el año 1006 de nuestra era y según registros de la época, apareció de pronto en los cielos una nueva “estrella” y de cuyo hecho dan constancia registros escritos de astrónomos tanto chinos, como egipcios, árabes, o suizos de la época, si bien los datos más precisos fueron registrados por chinos y egipcios. No obstante, todos ellos son coincidentes en muchos de los aspectos del evento observado y que dadas las características de la época (no existían rápidos medios de comunicación que pudieran aunar criterios), confirmaría la veracidad del suceso referido: un gran círculo de luz unas tres veces mayor que Venus y situado en la constelación del Lobo, entre las constelaciones de Centauro y Escorpio, que permaneció visible según los astrónomos chinos por espacio de casi tres años y según escritos egipcios de la época, con un brillo superior a tres veces el reflejado por Venus o en su defecto, el equivalente a una cuarta parte del brillo de la Luna. Cabría señalar como detalle anecdótico, que los monjes de la Abadía de San Galo, en Suiza, plasmaron en sus escritos que dicho brillo se mantuvo en los cielos durante algo más de 3 meses, así como que durante todo este tiempo, la luz no se alejó del horizonte y tenía un comportamiento que no era comparable al de ningún otro cuerpo celeste.
Es obvio que tal información difiere en cuanto a tiempo de permanencia en nuestros cielos de la visión de dicho fenómeno y quizás en otros pequeños detalles, pero en cualquier caso, la cuestión es que allá arriba ocurrió algo impresionante y que en cierto sentido, analizado debidamente es de gran utilidad para nosotros, por el “mensaje” derivado de dicho suceso. Según la noticia reseñada, estaríamos ante la mayor explosión de un objeto celeste jamás contemplada por el ser humano, resultado de la colisión de dos enanas blancas que al parecer conformaban un sistema binario y cuya fusión, resultó en el colapso del objeto estelar resultante y su posterior explosión, originando lo que se conoce como una “supernova”…… y de ahí el nombre de “SN 1006”, eso es “supernova del año 1006”. Que la información llegada hasta nosotros de esos antiguos astrónomos es fiable, queda constatado por el hecho que apuntando con los telescopios actuales a la zona en dónde ellos situaron dicho fenómeno, aparece un remanente residual al que llamamos “nebulosa” y resultado final de una brutal explosión termonuclear, que esparció los restos de ambas estrellas por el espacio en forma de burbuja, la cual se expandió progresivamente hasta alcanzar el diámetro actual de unos 60 años luz y que aún continúa su expansión a una velocidad cercana a los nueve millones de kilómetros por hora; algo parecido y salvando las distancias, a cuando usted tira una piedrecita en una masa de agua y el impacto de la misma, crea una serie de círculos concéntricos que se van alejando progresivamente del lugar del impacto…… pues lo mismo, pero en burbuja cósmica.
Y aunque no es nuestro propósito el profundizar en los detalles científicos de dicho evento, entre otras cosas porque no somos expertos en el tema, si añadiremos unos pequeños datos adicionales, para dar más fuerza el punto al que queremos llegar. Por ello quizás podríamos señalar, por ejemplo, que hay que tener en cuenta que dicha nebulosa u objeto resultante de tan brutal explosión, se halla a 7.200 años luz de distancia de la Tierra y lo que significaría, que para cuando aquellos astrónomos del pasado visualizaron por primera vez esa supuesta “estrella”, ya hacía 7.200 años que se había producido dicho estallido y que es lo que tardó la luz originada en dicha explosión, en llegar hasta nosotros (o hasta ellos en este caso)…… y les recordamos que la luz viaja en el espacio a prácticamente 300.000 km. por ¡segundo! (concretamente 299.792´458 km.). Otro ejemplo de lo que les estamos hablando y que también nos sirve para nuestro propósito, es que cuando usted levanta los ojos al cielo en una noche despejada y mira en dirección a la constelación de Andrómeda, si tiene buena vista localizará una pequeña manchita borrosa y que es el único objeto visible a simple vista de los situados más allá de los límites de nuestra galaxia…… le estamos hablando de la galaxia M31, comúnmente conocida como la galaxia de Andrómeda y alejada de nuestra querida Vía Láctea (nuestra galaxia de pertenencia), la friolera de ¡dos millones, doscientos mil años luz! o lo que es lo mismo, que lo que usted está viendo a tiempo real, no es más que dicha galaxia tal como era hace 2,200.000 años…… pues de nuevo señalamos, que este es el tiempo que la luz por ella reflejada, tarda en llegar hasta nosotros.
Pero es que resulta que la manchita en cuestión y que usted apenas alcanza a ver sin la ayuda adecuada y perdida en las profundidades de un vasto e inmenso universo, tiene un diámetro aproximado de 220.000 años luz…… eso es, que si alguno de nosotros pudiera desplazarse de un sitio a otro a la velocidad de la luz (recuerde: 300.000 km./segundo), tardaría ¡220.000 años! para recorrer la distancia que separa un extremo de su opuesto en dicha galaxia…… eso es, una burrada de tiempo o dicho de otra manera, una “excursión” no al alcance de cualquiera. Sin embargo y repetimos para establecer sólidamente las bases de la cuestión final a la que pretendemos llegar, usted y con gran esfuerzo, solo ve una pequeña e ínfima manchita borrosa perdida en la negrura de un inmenso Universo (unos 14.000 millones de años luz de fondo, miremos hacia donde miremos desde nuestra posición en el espacio) que encima continúa expandiéndose casi a la velocidad de la luz…… y dicho lo cual, llegamos ya al punto que nos interesa de nuestra consideración: ¿Le dice todo lo que usted acaba de leer, algo de la fuerza existente detrás de semejante manifestación de poder y sabiduría? Porque no estamos hablando de un cuento chino que alguien nos haya contado, o una idea fruto de la imaginación fantasiosa de algún iluminado, sino de una realidad que está ahí arriba y que usted puede contemplar cada noche, solo con alzar sus ojos al cielo y observar la bóveda celeste…… por lo que repetimos ¿se ha detenido a pensar por un solo instante, quién está detrás de tan sobrecogedor espectáculo creativo, inasumible por la mente humana? Porque lo que está claro y siempre según la lógica de alguien que sabía de qué hablaba, es que todo eso que contemplamos cuando alzamos nuestros ojos hacia el firmamento, solo no se ha hecho:
“Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas, es Dios.” (Hebr. 3:4).
Una lógica aplastante que observamos a diario en nuestro entorno y por tanto, difícil de rebatir; y es que la simple visión de tan majestuoso espectáculo, ya denota la necesaria existencia de un Ser Supremo como Autor de esa impresionante creación que es el entero Universo y que se suele manifestar en ocasiones, por medio de esas brutales explosiones, las cuales obviamente nos hablan del infinito poder del Ser Supremo que las controla…… pero vea cómo se nos llama la atención sobre ese particular, en las propias Escrituras:
“Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).
Luego de entrada, ya nos encontramos que aquí en este pasaje bíblico está perfectamente reflejado el “principio” supuestamente descubierto en 1.905 por Albert Einstein (E=mc2) y posteriormente usado en el desarrollo de su teoría sobre la relatividad; y formulación que vendría a decir en su sentido más simple posible, que la materia y la energía son formas distintas de una misma cosa, o lo que es lo mismo, las dos caras de una misma moneda…… eso es, que mientras la materia se puede transformar en energía, a su vez la energía puede transformarse en materia. Y eso es precisamente lo que queda de manifiesto en el pasaje transcrito: debido a la infinita abundancia de energía dinámica de ese Ser Supremo mencionado, toda la materia (en este caso el universo visible, nosotros incluidos) ha llegado a existir. Pero es que además, en ese pasaje bíblico se nos resalta de ese Sublime Personaje, que no solo conoce el número exacto de estrellas existentes en el vasto universo (número desconocido actualmente por el hombre), sino que las llama incluso por su nombre distintivo y lo cual, como diría el castizo de turno ¡ya tiene “tela” la cosa!…… porque no podemos obviar un “pequeño” detalle, que pasamos a exponerles a continuación.
Y es que solo en el universo conocido (eso es, hasta donde alcanzan los mas sofisticados instrumentos de visión actuales) y partiendo de las más prudentes estimaciones, existen más de 100.000 millones de galaxias de distintos tamaños y que van desde los 300.000/400.000 millones de estrellas como, por ejemplo, se calcula tiene nuestra galaxia La Vía Láctea y que es una de las más “modestitas”, hasta los 100 billones de estrellas que contiene aproximadamente la galaxia central del cúmulo Abell 2029, conocida como “IC 1101” y que situada a 1.070 años luz de distancia de la Tierra, no es más que una “animalada” en forma de galaxia y a la que se le calcula un diámetro aproximado de ¡seis millones de años luz!...... o lo que es lo mismo, el ancho equivalente a 60 veces nuestra Vía Láctea, con sus 100.000 años luz de distancia de un extremo al otro de la misma. Ello nos lleva a pensar que el número de estrellas existentes en el Universo, no solo es desconocido por el hombre, sino probablemente imposible de concebir por la mente humana; sin embargo, hay Uno “que las cuenta aún por número y las llama aún por nombre”…… sencillamente impresionaste ¿no cree usted? Todo considerado, no podemos evitar coincidir con el salmista, en el sentido de que de alguna manera dicho universo “nos habla“” de su Creador:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día comunica su mensaje al otro día y una noche a la otra declara sabiduría. 3 No es un lenguaje de palabras, ni se escucha su voz; 4 pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos (los cielos mencionados) puso un tabernáculo para el sol.” (Sal. 19:1-4). (Acotación nuestra).
Pero mucho más impresionante que todo lo expuesto, es el hecho de que dicho Personaje se ha dado a conocer personalmente a nosotros, con las siguientes palabras:
“Yo soy Jehová (o Yahveh). Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Acotación nuestra).
Luego algo que está claro, es que estas palabras llevan en sí mismas implícita la obligación de todo ser humano, de darle el merecido reconocimiento como Soberano Señor de toda la creación a tan Excelso Personaje, por medio de someterse a Sus disposiciones reglamentarias…… sin embargo y de forma lamentable, no solo hay personas que ni siquiera le conocen, sino lo que es peor, aquellas que conociéndolo le rechazan para ir detrás de otros “señores” o dioses como pueden ser las riquezas, posesiones materiales o poder, cuando no detrás de imágenes inanimadas de madera o barro y a las que dirigen sus peticiones de favor…… ajustándose por tanto, a la siguiente censurable forma de proceder:
“…… hasta a los que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que creó, que es bendito para siempre. Amén.” (Rom. 1:25).
El personaje que pronunció esas palabras, el apóstol Pablo, conocía perfectamente a ese Ser Divino y explicaba a todos los que le quisieran escuchar, lo que este Todopoderoso y Supremo Dios haría en favor de todos aquellos que confiaran en Él y lo pusieran en primer lugar en sus vidas, según Sus propias palabras a través del profeta Isaías:
“Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra.” (Isa. 1:9).
Porque el propósito de Jehová para nosotros, es el devolvernos de nuevo a las mismas condiciones de perfección que en su momento disfrutaron Adán y Eva, antes de pecar, restableciendo de nuevo el paraíso en el que se proponía que vivieran nuestros primeros padres en esta tierra y en donde podremos disfrutar de una vida sin fin, en verdadera paz, inacabable felicidad y con la maravillosa tarea por delante de colaborar con Él, en extender por todo ese inmenso Universo la forma de vida humana, para gloria y eterna alabanza de su Santo Nombre: el Todopoderoso Señor Soberano del Universo, Jehová Dios. Y dado que dicha restauración del ser humano y subsiguiente transformación de la tierra en un paraíso, las tenemos prácticamente encima y al alcance de la mano ¿por qué no alza los ojos al cielo nocturno y deja que este le susurre las maravillas de ese incomparable e inconmensurable Ser, que llegó al grado de entregar a Su propio Hijo (Juan 3:16) para que tanto usted, como sus seres queridos, pudieran disfrutar eternamente de tan maravillosa perspectiva? Vea una de sus maravillosas promesas con relación al ser humano:
“Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre. 15 Él me invocará y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré. 16 Con largura de días lo satisfaré y le haré ver la salvación por mí.” (Sal. 91:14-16).
Y que esta promesa aplica a cualquier ser humano, queda probado por las palabras con que se inicia este hermoso y esperanzador Salmo 91 y que son como siguen:
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo, se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.”
Y no se le olvide el “pequeño” detalle, querido amigo, que esta promesa dirigida a cada uno de nosotros, está formulada personalmente por el Portentoso Ser acerca del cual el sabio rey Salomón y en ocasión de la dedicación del Templo en Jerusalén, dijo lo siguiente:
“Pero ¿verdaderamente morará Dios con la humanidad sobre la tierra? ¡Mira! El cielo, sí, el cielo de los cielos mismos (el entero e imponente universo del que hemos hablado), no puede contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (2 Cró. 6:18). (Acotación nuestra).
En conclusión, querido amigo que nos lee, no solo eventos tan celebrados como la mencionada SN 1006, o los pormenores conocidos del universo en el que estamos inmersos, así como las hermosas fotos que del mismo nos muestran nuestros más sofisticados medios, sino la simple visión en una noche oscura, de la bóveda celeste cuajada de diminutos puntos brillantes llamados estrellas, es suficiente para sobrecogernos ante la grandeza, fuerza, orden, poder, sabiduría y amor manifestados en dicha creación; en definitiva, que cuando elevamos nuestros ojos al cielo y contemplamos semejante sobrecogedor espectáculo, estamos recibiendo información de primera mano de nuestro Creador…… pero ¿capta usted el mensaje?
MABEL
Y es que a finales del pasado mes de Septiembre, apareció una noticia de prensa en donde se nos contaba acerca del descubrimiento de la razón por la que en el año 1006 de nuestra era y según registros de la época, apareció de pronto en los cielos una nueva “estrella” y de cuyo hecho dan constancia registros escritos de astrónomos tanto chinos, como egipcios, árabes, o suizos de la época, si bien los datos más precisos fueron registrados por chinos y egipcios. No obstante, todos ellos son coincidentes en muchos de los aspectos del evento observado y que dadas las características de la época (no existían rápidos medios de comunicación que pudieran aunar criterios), confirmaría la veracidad del suceso referido: un gran círculo de luz unas tres veces mayor que Venus y situado en la constelación del Lobo, entre las constelaciones de Centauro y Escorpio, que permaneció visible según los astrónomos chinos por espacio de casi tres años y según escritos egipcios de la época, con un brillo superior a tres veces el reflejado por Venus o en su defecto, el equivalente a una cuarta parte del brillo de la Luna. Cabría señalar como detalle anecdótico, que los monjes de la Abadía de San Galo, en Suiza, plasmaron en sus escritos que dicho brillo se mantuvo en los cielos durante algo más de 3 meses, así como que durante todo este tiempo, la luz no se alejó del horizonte y tenía un comportamiento que no era comparable al de ningún otro cuerpo celeste.
Es obvio que tal información difiere en cuanto a tiempo de permanencia en nuestros cielos de la visión de dicho fenómeno y quizás en otros pequeños detalles, pero en cualquier caso, la cuestión es que allá arriba ocurrió algo impresionante y que en cierto sentido, analizado debidamente es de gran utilidad para nosotros, por el “mensaje” derivado de dicho suceso. Según la noticia reseñada, estaríamos ante la mayor explosión de un objeto celeste jamás contemplada por el ser humano, resultado de la colisión de dos enanas blancas que al parecer conformaban un sistema binario y cuya fusión, resultó en el colapso del objeto estelar resultante y su posterior explosión, originando lo que se conoce como una “supernova”…… y de ahí el nombre de “SN 1006”, eso es “supernova del año 1006”. Que la información llegada hasta nosotros de esos antiguos astrónomos es fiable, queda constatado por el hecho que apuntando con los telescopios actuales a la zona en dónde ellos situaron dicho fenómeno, aparece un remanente residual al que llamamos “nebulosa” y resultado final de una brutal explosión termonuclear, que esparció los restos de ambas estrellas por el espacio en forma de burbuja, la cual se expandió progresivamente hasta alcanzar el diámetro actual de unos 60 años luz y que aún continúa su expansión a una velocidad cercana a los nueve millones de kilómetros por hora; algo parecido y salvando las distancias, a cuando usted tira una piedrecita en una masa de agua y el impacto de la misma, crea una serie de círculos concéntricos que se van alejando progresivamente del lugar del impacto…… pues lo mismo, pero en burbuja cósmica.
Y aunque no es nuestro propósito el profundizar en los detalles científicos de dicho evento, entre otras cosas porque no somos expertos en el tema, si añadiremos unos pequeños datos adicionales, para dar más fuerza el punto al que queremos llegar. Por ello quizás podríamos señalar, por ejemplo, que hay que tener en cuenta que dicha nebulosa u objeto resultante de tan brutal explosión, se halla a 7.200 años luz de distancia de la Tierra y lo que significaría, que para cuando aquellos astrónomos del pasado visualizaron por primera vez esa supuesta “estrella”, ya hacía 7.200 años que se había producido dicho estallido y que es lo que tardó la luz originada en dicha explosión, en llegar hasta nosotros (o hasta ellos en este caso)…… y les recordamos que la luz viaja en el espacio a prácticamente 300.000 km. por ¡segundo! (concretamente 299.792´458 km.). Otro ejemplo de lo que les estamos hablando y que también nos sirve para nuestro propósito, es que cuando usted levanta los ojos al cielo en una noche despejada y mira en dirección a la constelación de Andrómeda, si tiene buena vista localizará una pequeña manchita borrosa y que es el único objeto visible a simple vista de los situados más allá de los límites de nuestra galaxia…… le estamos hablando de la galaxia M31, comúnmente conocida como la galaxia de Andrómeda y alejada de nuestra querida Vía Láctea (nuestra galaxia de pertenencia), la friolera de ¡dos millones, doscientos mil años luz! o lo que es lo mismo, que lo que usted está viendo a tiempo real, no es más que dicha galaxia tal como era hace 2,200.000 años…… pues de nuevo señalamos, que este es el tiempo que la luz por ella reflejada, tarda en llegar hasta nosotros.
Pero es que resulta que la manchita en cuestión y que usted apenas alcanza a ver sin la ayuda adecuada y perdida en las profundidades de un vasto e inmenso universo, tiene un diámetro aproximado de 220.000 años luz…… eso es, que si alguno de nosotros pudiera desplazarse de un sitio a otro a la velocidad de la luz (recuerde: 300.000 km./segundo), tardaría ¡220.000 años! para recorrer la distancia que separa un extremo de su opuesto en dicha galaxia…… eso es, una burrada de tiempo o dicho de otra manera, una “excursión” no al alcance de cualquiera. Sin embargo y repetimos para establecer sólidamente las bases de la cuestión final a la que pretendemos llegar, usted y con gran esfuerzo, solo ve una pequeña e ínfima manchita borrosa perdida en la negrura de un inmenso Universo (unos 14.000 millones de años luz de fondo, miremos hacia donde miremos desde nuestra posición en el espacio) que encima continúa expandiéndose casi a la velocidad de la luz…… y dicho lo cual, llegamos ya al punto que nos interesa de nuestra consideración: ¿Le dice todo lo que usted acaba de leer, algo de la fuerza existente detrás de semejante manifestación de poder y sabiduría? Porque no estamos hablando de un cuento chino que alguien nos haya contado, o una idea fruto de la imaginación fantasiosa de algún iluminado, sino de una realidad que está ahí arriba y que usted puede contemplar cada noche, solo con alzar sus ojos al cielo y observar la bóveda celeste…… por lo que repetimos ¿se ha detenido a pensar por un solo instante, quién está detrás de tan sobrecogedor espectáculo creativo, inasumible por la mente humana? Porque lo que está claro y siempre según la lógica de alguien que sabía de qué hablaba, es que todo eso que contemplamos cuando alzamos nuestros ojos hacia el firmamento, solo no se ha hecho:
“Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas, es Dios.” (Hebr. 3:4).
Una lógica aplastante que observamos a diario en nuestro entorno y por tanto, difícil de rebatir; y es que la simple visión de tan majestuoso espectáculo, ya denota la necesaria existencia de un Ser Supremo como Autor de esa impresionante creación que es el entero Universo y que se suele manifestar en ocasiones, por medio de esas brutales explosiones, las cuales obviamente nos hablan del infinito poder del Ser Supremo que las controla…… pero vea cómo se nos llama la atención sobre ese particular, en las propias Escrituras:
“Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).
Luego de entrada, ya nos encontramos que aquí en este pasaje bíblico está perfectamente reflejado el “principio” supuestamente descubierto en 1.905 por Albert Einstein (E=mc2) y posteriormente usado en el desarrollo de su teoría sobre la relatividad; y formulación que vendría a decir en su sentido más simple posible, que la materia y la energía son formas distintas de una misma cosa, o lo que es lo mismo, las dos caras de una misma moneda…… eso es, que mientras la materia se puede transformar en energía, a su vez la energía puede transformarse en materia. Y eso es precisamente lo que queda de manifiesto en el pasaje transcrito: debido a la infinita abundancia de energía dinámica de ese Ser Supremo mencionado, toda la materia (en este caso el universo visible, nosotros incluidos) ha llegado a existir. Pero es que además, en ese pasaje bíblico se nos resalta de ese Sublime Personaje, que no solo conoce el número exacto de estrellas existentes en el vasto universo (número desconocido actualmente por el hombre), sino que las llama incluso por su nombre distintivo y lo cual, como diría el castizo de turno ¡ya tiene “tela” la cosa!…… porque no podemos obviar un “pequeño” detalle, que pasamos a exponerles a continuación.
Y es que solo en el universo conocido (eso es, hasta donde alcanzan los mas sofisticados instrumentos de visión actuales) y partiendo de las más prudentes estimaciones, existen más de 100.000 millones de galaxias de distintos tamaños y que van desde los 300.000/400.000 millones de estrellas como, por ejemplo, se calcula tiene nuestra galaxia La Vía Láctea y que es una de las más “modestitas”, hasta los 100 billones de estrellas que contiene aproximadamente la galaxia central del cúmulo Abell 2029, conocida como “IC 1101” y que situada a 1.070 años luz de distancia de la Tierra, no es más que una “animalada” en forma de galaxia y a la que se le calcula un diámetro aproximado de ¡seis millones de años luz!...... o lo que es lo mismo, el ancho equivalente a 60 veces nuestra Vía Láctea, con sus 100.000 años luz de distancia de un extremo al otro de la misma. Ello nos lleva a pensar que el número de estrellas existentes en el Universo, no solo es desconocido por el hombre, sino probablemente imposible de concebir por la mente humana; sin embargo, hay Uno “que las cuenta aún por número y las llama aún por nombre”…… sencillamente impresionaste ¿no cree usted? Todo considerado, no podemos evitar coincidir con el salmista, en el sentido de que de alguna manera dicho universo “nos habla“” de su Creador:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día comunica su mensaje al otro día y una noche a la otra declara sabiduría. 3 No es un lenguaje de palabras, ni se escucha su voz; 4 pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos (los cielos mencionados) puso un tabernáculo para el sol.” (Sal. 19:1-4). (Acotación nuestra).
Pero mucho más impresionante que todo lo expuesto, es el hecho de que dicho Personaje se ha dado a conocer personalmente a nosotros, con las siguientes palabras:
“Yo soy Jehová (o Yahveh). Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Acotación nuestra).
Luego algo que está claro, es que estas palabras llevan en sí mismas implícita la obligación de todo ser humano, de darle el merecido reconocimiento como Soberano Señor de toda la creación a tan Excelso Personaje, por medio de someterse a Sus disposiciones reglamentarias…… sin embargo y de forma lamentable, no solo hay personas que ni siquiera le conocen, sino lo que es peor, aquellas que conociéndolo le rechazan para ir detrás de otros “señores” o dioses como pueden ser las riquezas, posesiones materiales o poder, cuando no detrás de imágenes inanimadas de madera o barro y a las que dirigen sus peticiones de favor…… ajustándose por tanto, a la siguiente censurable forma de proceder:
“…… hasta a los que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que creó, que es bendito para siempre. Amén.” (Rom. 1:25).
El personaje que pronunció esas palabras, el apóstol Pablo, conocía perfectamente a ese Ser Divino y explicaba a todos los que le quisieran escuchar, lo que este Todopoderoso y Supremo Dios haría en favor de todos aquellos que confiaran en Él y lo pusieran en primer lugar en sus vidas, según Sus propias palabras a través del profeta Isaías:
“Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra.” (Isa. 1:9).
Porque el propósito de Jehová para nosotros, es el devolvernos de nuevo a las mismas condiciones de perfección que en su momento disfrutaron Adán y Eva, antes de pecar, restableciendo de nuevo el paraíso en el que se proponía que vivieran nuestros primeros padres en esta tierra y en donde podremos disfrutar de una vida sin fin, en verdadera paz, inacabable felicidad y con la maravillosa tarea por delante de colaborar con Él, en extender por todo ese inmenso Universo la forma de vida humana, para gloria y eterna alabanza de su Santo Nombre: el Todopoderoso Señor Soberano del Universo, Jehová Dios. Y dado que dicha restauración del ser humano y subsiguiente transformación de la tierra en un paraíso, las tenemos prácticamente encima y al alcance de la mano ¿por qué no alza los ojos al cielo nocturno y deja que este le susurre las maravillas de ese incomparable e inconmensurable Ser, que llegó al grado de entregar a Su propio Hijo (Juan 3:16) para que tanto usted, como sus seres queridos, pudieran disfrutar eternamente de tan maravillosa perspectiva? Vea una de sus maravillosas promesas con relación al ser humano:
“Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre. 15 Él me invocará y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré. 16 Con largura de días lo satisfaré y le haré ver la salvación por mí.” (Sal. 91:14-16).
Y que esta promesa aplica a cualquier ser humano, queda probado por las palabras con que se inicia este hermoso y esperanzador Salmo 91 y que son como siguen:
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo, se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.”
Y no se le olvide el “pequeño” detalle, querido amigo, que esta promesa dirigida a cada uno de nosotros, está formulada personalmente por el Portentoso Ser acerca del cual el sabio rey Salomón y en ocasión de la dedicación del Templo en Jerusalén, dijo lo siguiente:
“Pero ¿verdaderamente morará Dios con la humanidad sobre la tierra? ¡Mira! El cielo, sí, el cielo de los cielos mismos (el entero e imponente universo del que hemos hablado), no puede contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (2 Cró. 6:18). (Acotación nuestra).
En conclusión, querido amigo que nos lee, no solo eventos tan celebrados como la mencionada SN 1006, o los pormenores conocidos del universo en el que estamos inmersos, así como las hermosas fotos que del mismo nos muestran nuestros más sofisticados medios, sino la simple visión en una noche oscura, de la bóveda celeste cuajada de diminutos puntos brillantes llamados estrellas, es suficiente para sobrecogernos ante la grandeza, fuerza, orden, poder, sabiduría y amor manifestados en dicha creación; en definitiva, que cuando elevamos nuestros ojos al cielo y contemplamos semejante sobrecogedor espectáculo, estamos recibiendo información de primera mano de nuestro Creador…… pero ¿capta usted el mensaje?
MABEL
viernes, 5 de febrero de 2010
Usando las Escrituras
Hace unos pocos días, leíamos en el blog del Dr. Javier Rivas Martínez, un artículo que hablaba de nosotros, firmado por un tal señor Alexander Dávila G., al cual y aunque no tenemos el placer de conocer, le presentamos nuestro respeto y debida consideración, al tiempo que le agradecemos la visita a nuestro blog, así como el interés mostrado en su contenido. Pero ello no es óbice, para rogarle que nos permita algunas matizaciones, acerca de su escrito; pero veamos un párrafo, del susodicho escrito:
“Si hay algo que aprecio realmente en las personas es la sinceridad, desde que comencé a leer me dí cuenta de que el blog en mención no era un blog para compartir el mensaje de las escrituras, sino para tratar de desacreditar los temas de otras personas (principalmente de Mario y Javier), y cuando leí un tema sobre el bautismo, pude ver cómo fué reducido a la más mínima expresión por parte de los escritores de dicho blog, haciendo de cuenta y caso como que el bautismo es lo de menos para un Cristiano, y sinceramente no me parecieron personas ignorantes las que escribían (hoy sé que son Manolo y Armando), entonces unas preguntas vinieron a mi corazón: ….”
En primer lugar, el Sr. Dávila dice darse cuenta de que lejos de querer compartir el mensaje de las Escrituras, lo que nosotros pretendemos, es “desacreditar” los temas de otras personas. Luego siguiendo su línea de razonamiento, deberíamos de entender, que cuando Jesús denunciaba las erróneas enseñanzas de los escribas y fariseos de su tiempo, los estaba “desacreditando” y no intentando enseñarles mediante contraste, el verdadero mensaje que él explicaba, con el falso y tendencioso, que ellos imponían. Y en nuestro caso y por supuesto, salvando las distancias, se produce la misma situación (y que no se entienda que peyorativamente, llamamos a nadie escriba o fariseo), pues ante la observación de lo que entendemos como una idea equivocada, inmediatamente salimos a la palestra y mediante los oportunos textos bíblicos, intentamos probar el error. Siempre con las Escrituras por delante, por supuesto, con lo cual se produce el hecho y siempre que los textos usados, los interpretemos correctamente, que la que “desacredita” y desenmascara a los falsos maestros, es la Biblia y no nosotros que solo nos limitamos a señalar, dónde en las Escrituras, se dice lo contrario de lo expuesto en el artículo en cuestión. Porque el Sr. Dávila, no encontrará ni un solo argumento de los muchos que aparecen en los distintos artículos que hemos publicado en nuestro blog, que no esté debidamente respaldado por uno a más textos bíblicos, para probar la veracidad de lo que afirmamos. Otra cosa, es que nuestra interpretación sea incorrecta, lo cual si se nos señalara y se nos probara, rápidamente rectificaríamos y agradeceríamos.
En cuanto a lo que nos menciona, acerca de un tema sobre el bautismo que en su día publicamos, pues nuestras más sinceras disculpas si no supimos transmitir correctamente lo que pretendíamos comunicar. Quizás lo extenso del tema en cuestión, difumino un tanto nuestra intención, por lo cual agradecemos al Sr. Dávila que nos lo señale y reiteramos nuestras disculpas. Solo pretendíamos decir, resumiendo, que el bautismo es solo un mandato, que para nada cambia nuestro estatus actual, con el de ser elevados mediante él, al rango de Hijos de Dios...... de lo contrario, Isaías 9:6 no tendría sentido.
Y por supuesto y como no podía ser de ninguna otra manera, agradecemos al Sr. Dávila el que nos considere inteligentes y según por lo que se lee a continuación, entendidos en las Escrituras, con lo cual sospechamos que habrá leído la mayoría nuestros artículos y puesto que no menciona nada de ellos, es que más o menos, estará de acuerdo con el contenido de los mismos...... de lo contrario no se entendería que nos calificara de tal manera, solo a partir de un escrito, en el que encima tiene motivo para discrepar. Pero puesto que nos gustan las cosas en su justa medida, vamos a matizar la tan generosa calificación: nosotros somos personas, sin ningún tipo de estudios superiores (uno carpintero de toda la vida y el otro, camionero, también toda suvida), como los que adornan seguramente a D. Alexander, así como nos consta de las personas que cita, como el Dr. Rivas y al Licenciado Mario Olcese...... aunque también es cierto, que algo hemos leído. Ahora bien, la falta de los estudios superiores mencionados, la suplimos voluntariosamente con mucha lógica, sentido común, capacidad de razonar y sobre todo, la capacidad de leer correctamente; pero repetimos, sin estudios superiores de ningún tipo. A continuación, el Sr. Dávila y estableciendo una relación causa/efecto, se pregunta lo siguiente:
“¿Si tanto conocen las escrituras, porque mejor no dedicarse a proclamar el mensaje?”.
Y lo cual nos obliga responder con otra pregunta: ¿Luego entonces, cree el Sr. Dávila que cuando Escrituras en mano, se intenta hacerle ver a quién sea, lo erróneo de su planteamiento, no se está proclamando el mensaje? Entonces y volviendo al ejemplo antes citado de Jesús ¿no estaba él predicando el mensaje verdadero, cuando públicamente y citando de las Escrituras hebreas, censuraba y corregía a los escribas y fariseos, contrastando una enseñanza con la otra? Por otra parte, cuando el Sr. Olcese está constantemente haciendo frente a la doctrina de la Trinidad ¿qué está haciendo, según el Sr. Dávila? ¿“Desacreditar” a los seguidores de la misma o intentando enseñarles el verdadero mensaje bíblico, contenido en las Escrituras acerca de ese punto, al exponer infinidad de textos bíblicos probatorios y a cual más contundente? En fin, nosotros lo tenemos claro, pero para gustos dicen que están los colores; pero el Sr. Dávila se formula otra pregunta:
“¿Porqué no comparten el conocimiento que poseen sobre las escrituras escribiendo sus propios temas?”
Y nosotros entendemos que ello queda perfectamente claro, cuando uno lee al principio de nuestros blogs, la razón por la cual han sido creados y con la siguiente leyenda:
“Este blog tiene como objetivo, el analizar algunas afirmaciones que aparecen publicadas en distintas páginas de Internet y que, al menos aparentemente, no se ajustan al sentido de lo escrito en el Libro Sagrado. No es nuestra intención el impartir enseñanza o crear doctrina, sino el hacer un análisis reflexivo de algunas afirmaciones un tanto dudosas, por medio de contrastarlas con el texto bíblico y contribuir de esta manera, a un mayor entendimiento de la verdad revelada por nuestro Creador.”
Al menos, con esa intención escribimos nuestros artículos; y es que nuestro reconocimiento de la falta de preparación de la que adolecemos, nos hacen dejar esas metas u objetivos, para mentes más preclaras. Otro comentario y que nos ha sorprendido desagradablemente, es el siguiente:
“¿Porqué insinúan que sólo ellos dos y unos cuantos más tienen entendimiento?”
Porque nada más lejos de nuestra intención, que el insinuar semejante cosa ni por activa ni por pasiva, lo cual queda probado por el comentario final en casi todos nuestros artículos, en el sentido de que dado que nos podemos equivocar en nuestras apreciaciones, instamos al lector a buscar por sí mismo en la Biblia, para ver si las cosas realmente son como se las decimos nosotros o no; y eso el Sr. Dávila, si ha seguido nuestros artículos tiene que haberlo leído...... sin ir más lejos, al final del artículo acerca del bautismo y del cual muestra su objeción. Además del hecho, de que cuando citamos de otro autor, siempre damos la fuente de información y aconsejamos a nuestros lectores, que antes de continuar con la lectura de nuestro escrito, lean la fuente en cuestión para luego, al continuar con nuestro artículo, saquen sus propias conclusiones; luego, sinceramente, no entendemos tal afirmación.
En otro orden de cosas, desearíamos destacar el último párrafo de ese artículo y que no es más que una acotación del Dr. Rivas, en el que lamentablemente recurre al insulto personal, al calificarnos de deshonestos. Y decimos esto, para que nadie entienda (que de todo hay en la viña del señor), que esas palabras nos las dirige el Sr. Dávila, al que por cierto reiteramos, nuestro espeto y consideración. Al tiempo que por supuesto, lamentamos que tan correcto e impecable artículo, haya sido emborronado con semejante descalificación.
MABEL
Hace unos pocos días, leíamos en el blog del Dr. Javier Rivas Martínez, un artículo que hablaba de nosotros, firmado por un tal señor Alexander Dávila G., al cual y aunque no tenemos el placer de conocer, le presentamos nuestro respeto y debida consideración, al tiempo que le agradecemos la visita a nuestro blog, así como el interés mostrado en su contenido. Pero ello no es óbice, para rogarle que nos permita algunas matizaciones, acerca de su escrito; pero veamos un párrafo, del susodicho escrito:
“Si hay algo que aprecio realmente en las personas es la sinceridad, desde que comencé a leer me dí cuenta de que el blog en mención no era un blog para compartir el mensaje de las escrituras, sino para tratar de desacreditar los temas de otras personas (principalmente de Mario y Javier), y cuando leí un tema sobre el bautismo, pude ver cómo fué reducido a la más mínima expresión por parte de los escritores de dicho blog, haciendo de cuenta y caso como que el bautismo es lo de menos para un Cristiano, y sinceramente no me parecieron personas ignorantes las que escribían (hoy sé que son Manolo y Armando), entonces unas preguntas vinieron a mi corazón: ….”
En primer lugar, el Sr. Dávila dice darse cuenta de que lejos de querer compartir el mensaje de las Escrituras, lo que nosotros pretendemos, es “desacreditar” los temas de otras personas. Luego siguiendo su línea de razonamiento, deberíamos de entender, que cuando Jesús denunciaba las erróneas enseñanzas de los escribas y fariseos de su tiempo, los estaba “desacreditando” y no intentando enseñarles mediante contraste, el verdadero mensaje que él explicaba, con el falso y tendencioso, que ellos imponían. Y en nuestro caso y por supuesto, salvando las distancias, se produce la misma situación (y que no se entienda que peyorativamente, llamamos a nadie escriba o fariseo), pues ante la observación de lo que entendemos como una idea equivocada, inmediatamente salimos a la palestra y mediante los oportunos textos bíblicos, intentamos probar el error. Siempre con las Escrituras por delante, por supuesto, con lo cual se produce el hecho y siempre que los textos usados, los interpretemos correctamente, que la que “desacredita” y desenmascara a los falsos maestros, es la Biblia y no nosotros que solo nos limitamos a señalar, dónde en las Escrituras, se dice lo contrario de lo expuesto en el artículo en cuestión. Porque el Sr. Dávila, no encontrará ni un solo argumento de los muchos que aparecen en los distintos artículos que hemos publicado en nuestro blog, que no esté debidamente respaldado por uno a más textos bíblicos, para probar la veracidad de lo que afirmamos. Otra cosa, es que nuestra interpretación sea incorrecta, lo cual si se nos señalara y se nos probara, rápidamente rectificaríamos y agradeceríamos.
En cuanto a lo que nos menciona, acerca de un tema sobre el bautismo que en su día publicamos, pues nuestras más sinceras disculpas si no supimos transmitir correctamente lo que pretendíamos comunicar. Quizás lo extenso del tema en cuestión, difumino un tanto nuestra intención, por lo cual agradecemos al Sr. Dávila que nos lo señale y reiteramos nuestras disculpas. Solo pretendíamos decir, resumiendo, que el bautismo es solo un mandato, que para nada cambia nuestro estatus actual, con el de ser elevados mediante él, al rango de Hijos de Dios...... de lo contrario, Isaías 9:6 no tendría sentido.
Y por supuesto y como no podía ser de ninguna otra manera, agradecemos al Sr. Dávila el que nos considere inteligentes y según por lo que se lee a continuación, entendidos en las Escrituras, con lo cual sospechamos que habrá leído la mayoría nuestros artículos y puesto que no menciona nada de ellos, es que más o menos, estará de acuerdo con el contenido de los mismos...... de lo contrario no se entendería que nos calificara de tal manera, solo a partir de un escrito, en el que encima tiene motivo para discrepar. Pero puesto que nos gustan las cosas en su justa medida, vamos a matizar la tan generosa calificación: nosotros somos personas, sin ningún tipo de estudios superiores (uno carpintero de toda la vida y el otro, camionero, también toda suvida), como los que adornan seguramente a D. Alexander, así como nos consta de las personas que cita, como el Dr. Rivas y al Licenciado Mario Olcese...... aunque también es cierto, que algo hemos leído. Ahora bien, la falta de los estudios superiores mencionados, la suplimos voluntariosamente con mucha lógica, sentido común, capacidad de razonar y sobre todo, la capacidad de leer correctamente; pero repetimos, sin estudios superiores de ningún tipo. A continuación, el Sr. Dávila y estableciendo una relación causa/efecto, se pregunta lo siguiente:
“¿Si tanto conocen las escrituras, porque mejor no dedicarse a proclamar el mensaje?”.
Y lo cual nos obliga responder con otra pregunta: ¿Luego entonces, cree el Sr. Dávila que cuando Escrituras en mano, se intenta hacerle ver a quién sea, lo erróneo de su planteamiento, no se está proclamando el mensaje? Entonces y volviendo al ejemplo antes citado de Jesús ¿no estaba él predicando el mensaje verdadero, cuando públicamente y citando de las Escrituras hebreas, censuraba y corregía a los escribas y fariseos, contrastando una enseñanza con la otra? Por otra parte, cuando el Sr. Olcese está constantemente haciendo frente a la doctrina de la Trinidad ¿qué está haciendo, según el Sr. Dávila? ¿“Desacreditar” a los seguidores de la misma o intentando enseñarles el verdadero mensaje bíblico, contenido en las Escrituras acerca de ese punto, al exponer infinidad de textos bíblicos probatorios y a cual más contundente? En fin, nosotros lo tenemos claro, pero para gustos dicen que están los colores; pero el Sr. Dávila se formula otra pregunta:
“¿Porqué no comparten el conocimiento que poseen sobre las escrituras escribiendo sus propios temas?”
Y nosotros entendemos que ello queda perfectamente claro, cuando uno lee al principio de nuestros blogs, la razón por la cual han sido creados y con la siguiente leyenda:
“Este blog tiene como objetivo, el analizar algunas afirmaciones que aparecen publicadas en distintas páginas de Internet y que, al menos aparentemente, no se ajustan al sentido de lo escrito en el Libro Sagrado. No es nuestra intención el impartir enseñanza o crear doctrina, sino el hacer un análisis reflexivo de algunas afirmaciones un tanto dudosas, por medio de contrastarlas con el texto bíblico y contribuir de esta manera, a un mayor entendimiento de la verdad revelada por nuestro Creador.”
Al menos, con esa intención escribimos nuestros artículos; y es que nuestro reconocimiento de la falta de preparación de la que adolecemos, nos hacen dejar esas metas u objetivos, para mentes más preclaras. Otro comentario y que nos ha sorprendido desagradablemente, es el siguiente:
“¿Porqué insinúan que sólo ellos dos y unos cuantos más tienen entendimiento?”
Porque nada más lejos de nuestra intención, que el insinuar semejante cosa ni por activa ni por pasiva, lo cual queda probado por el comentario final en casi todos nuestros artículos, en el sentido de que dado que nos podemos equivocar en nuestras apreciaciones, instamos al lector a buscar por sí mismo en la Biblia, para ver si las cosas realmente son como se las decimos nosotros o no; y eso el Sr. Dávila, si ha seguido nuestros artículos tiene que haberlo leído...... sin ir más lejos, al final del artículo acerca del bautismo y del cual muestra su objeción. Además del hecho, de que cuando citamos de otro autor, siempre damos la fuente de información y aconsejamos a nuestros lectores, que antes de continuar con la lectura de nuestro escrito, lean la fuente en cuestión para luego, al continuar con nuestro artículo, saquen sus propias conclusiones; luego, sinceramente, no entendemos tal afirmación.
En otro orden de cosas, desearíamos destacar el último párrafo de ese artículo y que no es más que una acotación del Dr. Rivas, en el que lamentablemente recurre al insulto personal, al calificarnos de deshonestos. Y decimos esto, para que nadie entienda (que de todo hay en la viña del señor), que esas palabras nos las dirige el Sr. Dávila, al que por cierto reiteramos, nuestro espeto y consideración. Al tiempo que por supuesto, lamentamos que tan correcto e impecable artículo, haya sido emborronado con semejante descalificación.
MABEL
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