miércoles, 7 de julio de 2010

La predicación

Hace unos días, leíamos un artículo en el blog de Apologista que realmente nos dejó sorprendidos y no por lo novedoso del argumento, ya apuntado en algunos de sus anteriores artículos, sino por la claridad con que en esta ocasión lo ha plasmado y que no deja lugar a dudas. Desearíamos, no obstante, dejar claro en primer lugar que nosotros solo creemos haber entendido correctamente dicho planteamiento, por lo cual y si no nos hemos equivocado en nuestra apreciación, como no estamos demasiado de acuerdo con la afirmación que parece desprenderse del mismo, pasamos a objetarla. Y para que ustedes tengan una pequeña idea de que va la cosa, pasamos a transcribirles la parte final del penúltimo párrafo, así como también el último de dicho artículo y que pueden encontrar bajo el siguiente título: “Arrepentíos y creed en la buena noticia (Evangelio)… ¿Cuál buena noticia?” Ahí tienen la transcripción, tal cual está en su escrito:

“…… Y aunque algunos afirmen que el Señor está demorando en volver, lo cierto es que él está esperando que la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino (Romanos 1:16).
Por tanto, Si nosotros nos ponemos todos de acuerdo en predicar el evangelio del reino de Dios para que la gente venga al arrepentimiento, el Señor no seguirá demorando . Es necesario cumplir nuestra tarea para que Jesús pueda volver y restaurar su reino en la tierra.” (Negritas nuestras).

Entonces, si hemos leído correctamente y lo que es más importante, si hemos entendido correctamente, para que Jesús aparezca por segunda vez en la Tierra, se tienen que dar determinadas circunstancias como, por ejemplo, que “la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino.” Y claro, a tenor del último párrafo transcrito, lo que queda claro es que hemos entendido perfectamente el argumento, porque fíjense con que claridad meridiana se expone la idea: “Es necesario cumplir nuestra tarea para que Jesús pueda volver y restaurar su reino en la tierra.” Entonces, si es necesario que hagamos bien los “deberes” para que Jesucristo pueda volver, significaría (por pasiva) que si no los hacemos, de ninguna manera podría volver….. ¿o no es esto así? Pero a nosotros y ya nos perdonará el amigo Mario, tal conclusión se nos antoja un disparate, en primer lugar porque de ninguna manera la Biblia nos dice nada que tenga que ver con esto y en segundo lugar, porque a día de hoy y de momento, por mucho que estemos hablando algunos acerca del tema del reino, Jehová no tiene a nadie comisionado para efectuar ningún tipo de predicación aquí en la Tierra. Por otra parte, de la única predicación de la que podríamos estar hablando, es la que se nos menciona en Mateo 24:14 y que no solo es distinta de la que se efectuó en su día (en función del objetivo perseguido) y aún por terminar, sino que además, aún queda en el futuro; vamos, por tanto, a analizar estos dos aspectos.

En primer lugar, en ningún lugar de las Escrituras se nos da siquiera la idea de que en un futuro “la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino”, sino más bien, todo lo contrario. Veamos: en el capítulo 13 de Mateo, están registradas una serie de parábolas que tienen que ver acerca de las características del Reino y si nos fijamos en la primera de ellas, conocida como la “parábola del sembrador” (versos 3-8), Jesús pasa a mostrarnos los cuatro posibles destinos de la semilla esparcida: sobre el camino, sobre los pedregales, entre los espinos y por último, sobre la tierra excelente. Más adelante, Jesús pasa a explicar el sentido de dicha parábola (versos 18-23) y dejando claro, que de cuatro posibilidades, solo una tendría el éxito apetecido; la parábola que sigue a continuación, es la que conocemos como la de “la mala hierba” (versos: 24-30) y en la que aparentemente se nos explica, que es lo que va a ocurrir con la semilla que cayó en la tierra excelente. Ello queda plasmado en la explicación que de ella dio (versos 36-43) y en la que la idea que se deja traslucir, es la de que incluso en esa porción de tierra productiva, van a haber dificultades para el crecimiento o aumento de los verdaderos cristianos: Satanás infiltra a sus agentes para desbaratar la obra del sembrador, “el Hijo del hombre”, o sea, Jesús.

Y según se puede deducir por los escritos de Juan y Pablo, eso significaría un gradual proceso de degeneración en la adoración verdadera, que finalmente barrería de la existencia a la primitiva congregación cristiana. Incluso el mismo apóstol Pedro, ya en su momento señaló este extremo:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

En cuanto a Juan, también señaló la apostasía galopante que acabaría con la sana enseñanza de Jesús:

Niñitos, es la última hora y así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora.” (1 Juan 2:18).

Desde luego, el pesimismo de Juan en lo que tenía que ver con la preservación de la verdadera enseñanza emanada de Jesús, queda patente ¿no es cierto? Por otra parte, Pablo fue quizás el que más claro manifestó tal idea; por ejemplo en 2 Tes. 2:3-4 y aunque posiblemente hacía referencia a sus días, obviamente también apuntaba hacia un lejano futuro que llevaba hasta nuestros tiempos:

Que nadie los seduzca de manera alguna, porque no vendrá a menos que primero venga la apostasía y el hombre del desafuero quede revelado, el hijo de la destrucción. 4 Él está puesto en oposición y se alza a sí mismo sobre todo aquel a quien se llama “dios” o todo objeto de reverencia, de modo que se sienta en el templo del Dios y públicamente ostenta ser un dios.”

Pablo estaba hablando en esa porción de su segunda carta a los hermanos de Tesalónica, del tema de la segunda venida de Jesucristo y señalando que, lejos de una conversión general como parece apuntar Apologista y consecuencia de un esfuerzo conjunto en predicar, lo que marcaba él como condicionante para la venida de Cristo, era una generalizada apostasía, o sea, todo lo contrario, ¿o no es eso lo que dice Pablo? ¿Y para cuando preveía Pablo el desenlace de esta situación? La clave de ello la tenemos en los siguientes versículos 6 y 7:

De modo que ahora ustedes conocen la cosa que obra como restricción, con miras a que él sea revelado a su propio tiempo. 7 Es verdad que el misterio de este desafuero ya está obrando; pero solo hasta que el que ahora mismo está obrando como restricción llegue a estar fuera del camino.

Luego según Pablo, había en sus días algo que era como un muro de contención, que evitaba que dicha apostasía arramblara con todo y ese muro, evidentemente, eran los apóstoles de Jesús. Merced a la gran autoridad moral de la que estaban investidos y el profundo respeto que se les tenía dentro de la congregación cristiana, ellos estaban conteniendo los furiosos embates de las falsas enseñanzas platónicas, a cargo de agentes satánicos infiltrados dentro de las jóvenes congregaciones y en armonía con la parábola del trigo y la mala hierba. Pero para cuando falleció el último de ellos (el anciano Juan) sobre el año 98/99 del primer siglo E. C., de forma brutal esa apostasía cobro especial virulencia, adquiriendo todo su esplendor y eliminando en poca más de medio siglo (años 150/180 E.C.), con todo vestigio del verdadero significado del evangelio enseñado por Jesús...... y hasta hoy.

Pero es que además, Pablo fue un poquito más allá, al señalar las brutales consecuencias de ello y que derivarían en marcadas características de la sociedad que tenía que verse implicada en los días finales de este mundo, tal como lo conocemos:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Y puesto que existe una evidente relación causa/efecto, entre la actitud desplegada por “los hombres” y los “tiempos críticos” que se citan en dicho pasaje bíblico, tenemos que entender que será la inmensa mayoría de las personas las que reflejaran esas negativas cualidades, luego poco margen queda para una humanidad que “venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino”, como nos apunta sorpresivamente Mario Olcese...... ¿o no es eso lo que estamos viendo y viviendo en nuestros días? ¿En dónde ve el Sr. Olcese signos de mejora, que de pie a pensar en plantear una idea semejante a la que nos propone?

Y dicho esto, pasemos ahora al siguiente punto: ¿de qué predicación nos está hablando Apologista? Es más, ya que él habla en primera persona, nos permitimos hacerle una pregunta: ¿quién le ha comisionado a él para predicar? Jesús desde luego no, ya que él comisionó solo a sus discípulos para llevar a cabo una predicación en particular, comisión que tuvo su inicio, un propósito concreto y que tuvo su final (temporalmente, según se deduce de Rev. 6:11; 11:3) ya que acabó con la muerte de Juan, el último de los apóstoles...... o último de los comisionados. Y eso entendemos que tiene que ser así, porque si esa predicación iniciada por Jesús hubiera tenido que ser prolongada en el tiempo, hasta llegar a nuestros días ¿para qué entonces Jesús tenía que haber anunciado otra, como parte de una serie de señales dadas a sus seguidores? Porque es de esa otra predicación, aún futura, de la que se nos habla también en Rev. 10:11:

Y me dijeron: "Te es necesario profetizar otra vez a muchos pueblos y naciones y lenguas y reyes.”

Y no olvidemos que lo relatado en Revelación, tiene que ver con las cosas que “tienen que suceder” y no con las que estaban sucediendo cuando se escribió dicha profecía (Rev. 1:1). Luego si era necesario que otra vez, se tuviera que volver a predicar o profetizar, es que actualmente no hay ninguna predicación en marcha ¿o no?

Por lo tanto Jehová y en un futuro más o menos inmediato, volverá a mandar efectuar una nueva gran predicción, por un espacio de tiempo limitado de 1.260 días (Rev. 11:3), luego nada que ver, con la predicación de Jesús, pues perseguirá otros objetivos y que abarcará toda la tierra habitada, por parte de aquellas personas que Él designe. Y por supuesto, no será Internet el método utilizado, sino el más seguro, eficaz y efectivo: casa por casa, puerta por puerta y boca a boca, en definitiva, el método usado por los discípulos de Jesús...... y es que nadie puede quedarse sin escuchar ese mensaje y por tanto, sin capacidad de tomar su propia decisión y por la que recibirá juicio, según se desprende de Mat. 25:31-46.

Esta predicación pendiente, tal y como ya hemos dicho, es la de Mat. 24:14 y que para nada tiene que ver con aquella iniciada por Jesús y lo que es más, aún no se ha iniciado, ya que Jesús la colocó en la parte final de los días. Porque recordemos que con la tal predicación, llega el fin de este sistema de cosas, luego tiene que ser parte de la última secuencia de las señales predichas por Jesús:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Luego y puesto que todo indica que no hay de momento comisión divina, de ninguna manera tampoco puede haber obra divina; y los Mario Olcese y compañía podrán afirmar lo que crean oportuno, pero la actividad que llevan a cabo de divulgación del Reino (vía Internet en este caso), así como demás organizaciones religiosas (Iglesia de Dios Restaurada; Testigos de Jehová; Iglesia de Filadelfia; Iglesia de Dios Unida y otras por el estilo), nada tiene que ver con una comisión dada por Dios y por ello consecuentemente, no se producen frutos. Porque cada organización va a su aire, con mensajes distintos, unas con respecto de las otras y por tanto, lejos de la unidad de contenidos de la predicación en tiempos de los apóstoles; y que quede claro, que con ello no decimos que dicho esfuerzo no sea loable y digno de encomio, que ciertamente lo es...... solo decimos, que Dios aún no ha comisionado a nadie para llevar a cabo dicha tarea.

Y decimos que no hay comisión divina, por un pequeño detalle que les pasa por alto, a esos señores que se empeñan en afirmar que están cumpliendo con tal voluntad divina...... porque ¿en qué lugar de las Escrituras podemos leer acerca de alguna persona, que habiendo sido elegida por Jehová para una obra específica, no hubiera recibido los poderes especiales necesarios para llevarla a cabo? Absolutamente en ningún lugar, pero puesto que estamos hablando de una predicación, veamos que ocurrió en la de los días de Jesús, cuando este comisionó a sus discípulos para predicar:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc. 9:1-2).

Y ese fue el mandato que les dio:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Para cuando más adelante, envió a otros setenta para que le precedieran a aquellas ciudades y lugares que él pensaba visitar posteriormente, si bien el relato no especifica que se les dieran dichos poderes, la circunstancia de que en Lucas 10:8-9, se les exhorte a curar enfermos, nos indica que también les fueron concedidos los tales poderes:

También, dondequiera que entren en una ciudad y los reciban, coman las cosas que pongan delante de ustedes 9 y curen a los enfermos en ella y sigan diciéndoles: ‘El reino de Dios se ha acercado a ustedes.”

O el caso de Felipe “el evangelista” (entre otros), que también sin ser de los doce, asombró a Samaria con sus obras poderosas (Hech. 8:5-8).

Sea como fuere, queda meridianamente claro, que esas personas fueron debidamente equipadas para el desarrollo de su comisión, pero sin embargo y hasta donde nosotros sabemos, nadie hoy día puede dar prueba de que posee capacidades mas allá de los límites del ser humano, que nos pudieran convencer de que uno está siendo usado por Jehová para el desempeño de comisión especial alguna. Pero puesto que algunos dicen que no son necesarias dichas manifestaciones de poder, para probar estar al servicio de Jehová, nosotros y por si quedara alguna duda de la veracidad de nuestro argumento, les invitamos a que lean lo que se nos dice en Mar. 16:17-18, en propias palabras de Jesús:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.”

Y aunque pueda parecer una obviedad, permítannos enfatizar, que eso no lo decimos nosotros: eso está escrito en la Biblia. Luego si estas señales no acompañan a una persona que dice representar a Dios, en el cometido de predicar “las buenas nuevas del Reino” en nuestros días, sencillamente está mintiendo.

Pero ¿porque es necesario dotar de poderes sobrenaturales, a los escogidos de Jehová? La razón de esta necesidad, nos la explicó el apóstol Pablo de forma más que razonable; veamos como lo hizo:

Finalmente, sigan adquiriendo poder en el Señor y en la potencia de su fuerza. 11 Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:10-12).

Así es amigos: cuando uno lleva a cabo la voluntad de Jehová, no se enfrenta a “sangre y carne”, o sea a personas como nosotros, sino a Satanás y sus demonios que son poderosísimos. Por ello, se nos tiene que dotar del poder de Dios y así contrarrestar el poder satánico, de lo contrario el adversario de Jehová, fácilmente derribaría la obra de predicar o la que en su defecto, nos hubiese sido encomendada. Con ese fin, es que el propio Jehová nos asegura un derramamiento sin precedentes de Espíritu Santo para nuestros tiempos, a fin de que aquellos que sean designados puedan con éxito, llevar a cabo su tarea:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29).

Y aunque dicha profecía tuvo un parcial cumplimiento en tiempo de los apóstoles (Hech. 2:16-21), el contexto en el que se halla situada la expresión “en aquellos días”, claramente señala los tiempos finales en los que estamos viviendo. Y queda claro que dicho derramamiento, aún no se ha producido ya que de lo contrario, nos habríamos enterado de ello ¿o no?; porque claro, hay que tener en cuenta que el derramamiento de dicho espíritu de poder, es precisamente para que las personas se enteren de ello y puedan distinguir claramente, quien les está hablando en el nombre de Dios y quién no.

Y es que el argumento que estamos considerando, no deja de ser un disparate más de los muchos que se publican en Internet u otros distintos medios. Porque de no ser así, resultaría entonces que Jehová y para poder llevar a cabo su propósito, tendría de estar pendiente de que el hombre hiciera o no hiciera determinada cosa, lo cual ya es de chiste. En fin, entre unos, que dicen no sé qué sobre la teoría del Rapto; los otros, que dicen que si los gobernantes asociados de Jesucristo serán millones, miles de millones; los de más allá, que si lo de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29; los de más acá, que si el personaje de Gog de Magog de Ezequiel 38/39, está por aparecer en nuestros días y por si éramos pocos y no había bastante confusión, aquellos que afirman que tan pronto como uno se bautiza en el nombre de Cristo, automáticamente ya recibe el Espíritu Santo y por tanto, es ya declarado como Hijo de Dios, en consecuencia hermano de Jesucristo y por tanto, cogobernante en el Reino de Dios, pronto a establecerse (o sea, así de fácil...... solo hay que ponerse a la cola).

Resumiendo: teorías para todos los gustos y que de ninguna manera en la Biblia se nos dice nada acerca de ello, ni nada que remotamente se le parezca y lo cual nos muestra el grado de confusión existente en nuestros días, como clara manifestación de la gran apostasía en medio de la que estamos viviendo...... eso sí, todos afirmando sin lugar a dudas que son "ungidos" y estar en posesión de la verdad, pero que lo que lo único que demuestran los que las manifiestan, es un escaso o nulo conocimiento de lo que dicen las Escrituras y del propósito de Dios para con el hombre. Y ya sabemos que este comentario no será del agrado de muchos y bien que sentimos tener que hacerlo, pero es que las cosas son así, al menos desde nuestro punto de vista, claro...... pero que quieren que les digamos, es que la Biblia no dice esto. Y es que Pedro ya nos advirtió en su momento de la presencia de “falsos maestros” como máximo exponente de la citada apostasía, que introducirían falsas enseñanzas:

Pero hubo falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción. 2 Y muchos seguirán tras la sensualidad de ellos y por causa de ellos será difamado el camino de la verdad.” (2 Ped. 2:1-2).

Y para hacer la cosa más entendible, noten como define el diccionario de la Real Academia Española, el término herejía: “Error en materia de fe, sostenido con pertinacia.” O también como: “Disparate, acción desacertada.” Y son destructivas las tales herejías, porque apartan a uno de la verdadera enseñanza que está reflejada en las Escrituras, si se da el caso de que este uno y que podría ser, por ejemplo usted, por comodidad se cree todo lo que le cuentan y no se toma la molestia de comprobar personalmente si lo que le cuentan es tal como se lo cuentan...... o no. Tal actitud, evidentemente mostraría falta de interés en las cosas de Jehová y una fuerte tendencia hacia las cosas del mundo, con el consiguiente peligro que ello conlleva:

No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15).

Por ello no nos cansaremos de repetirles que comprueben por sí mismos, si aquello que leen se ajusta correctamente al texto bíblico y que no se fíen de nadie, por mucho que les afirmen ser ungidos o escogidos de Dios, las personas que publican dichos escritos; al menos en este sentido nos aconsejó el anciano apóstol Juan:

Amados, no crean toda expresión inspirada, sino prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo.” (1 Juan 4:1).

Pues eso.

MABEL

domingo, 20 de junio de 2010

Las ovejas y las cabras

En Mat. 25:31-46, pueden ustedes leer un relato conocido como la ilustración, o parábola, de “las ovejas y las cabras” y que Jesús dio casi al final de su estancia aquí en la Tierra. Y en la que a nuestro entender y contrario, como ya parece ser costumbre, a mucho de lo publicado en Internet al respecto y según los entendidos en la materia, de lo que se nos habla es de unas personas que pasarán a convertirse en los primeros súbditos del gobierno del reino de Dios, próximo a instaurarse aquí en la Tierra. Sin embargo, la inmensa mayoría de los autores que nos hablan de ella, insisten en que hace referencia a aquellos que han de gobernar con Cristo en ese reino; luego claramente se ve, que estamos hablando de dos cosas totalmente distintas y partiendo de un mismo relato. Por otra parte, los citados autores usan como base para su afirmación, solo los versos 31 y 34 y obviando el resto del citado relato, lo cual significa el mutilar de forma incorrecta e interesada, el sentido correcto del mismo y eso ya de entrada, descalifica por completo su planteamiento. Porque sabido es, que un texto sin su contexto, es solo un pretexto; luego al extractar esos dos textos que son parte de un todo (la parábola en cuestión), para exponer una idea incorrecta sobre la misma y adulterando por tanto su sentido original, están incurriendo en un delito de irreverente desprecio contra el que tal ilustración creyó oportuno que se leyera y que no es otro que Jehová Dios.

Por lo tanto, nosotros sostenemos que de ninguna manera se nos habla en esa ilustración de los “hermanos” de Jesucristo, como de forma errónea se nos quiere dar a entender, porque si razonamos con lógica y sentido común y colocando esos dos textos en su correspondiente contexto, vemos que las Escrituras no nos dicen eso. Y para probarlo, vamos a considerar algunos puntos interesantes de ese capítulo 25 de Mateo: inmediatamente anterior a este relato referente a un juicio (no olvidemos que estamos hablando de un juicio) y que se inicia a partir del versículo 31, Jesús había acabado de hablarles de otras dos parábolas y que conocemos como la de “las vírgenes discretas”, versos 1-13 y la de “los talentos”, versos 14-30 y dirigidas a sus discípulos. La primera para enfatizar la necesidad de estar alerta y la segunda, para señalar la necesidad de ser diligentes en cuidar de los bienes encomendados; y puesto que Jesús asemejo estos dos relatos previos, al reino de Dios, deberíamos entender que aquí se dirigía a los que llegarían a ser sus hermanos y por ello, co-gobernantes en dicho reino. Pero en el versículo 31 y que da inicio a la parábola que estamos analizando, Jesús no establece ninguna semejanza con dicho reino, sino que nos habla de otra cosa, ya que hace referencia (como hemos dicho) a un juicio por efectuar en el momento de su venida. Pero analicemos algunos pasajes de ese relato y que ya tienen que ver con la ilustración de la que estamos hablando, o sea de Mat. 25:31-46;veamos, por tanto, los versículos 31-33 e inicio de la parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Luego vemos que Jesús coloca la acción en el momento de su llegada, pero a quienes se convoca ante él en ese momento y para juicio, no lo olvidemos, es a “las naciones” (o conjunto de personas de distintas procedencias) que obviamente existen en ese momento y no a sus discípulos. Por otra parte, discípulos a los que después de su resurrección (la de Jesús, por supuesto), ya consideró como sus “hermanos”:

Entonces Jesús les dijo: “¡No teman! Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y allí me verán.” (Mat. 28:10).

Y hasta donde nosotros entendemos, esos hermanos no necesitan pasar por ningún juicio: en primer lugar, porque esas personas aludidas son los sobrevivientes de la llamada “gran tribulación” y por la que no pasan dichos hermanos y, en segundo lugar, porque cuando resucitan, ya lo hacen como perfectos e inmortales Hijos de Dios, luego ya han recibido la aprobación de su Padre Celestial Jehová y por lo que no están sujetos a juicio alguno; porque eso, es lo que parece ser que dijo Jesús en Juan 5:24:

Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.”

Y no olvidemos un detalle importante que nos da Rom. 6:5:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.”

Luego tendríamos que recordar que a Jesucristo se le dio un nombre que está por encima de todo otro nombre, por haber aguantado hasta la muerte, guardando integridad a Dios (Fil. 2:5-11). Jesús venció en esa prueba suprema, luego aquellos que fueran unidos a él en la semejanza de su muerte, si vencían como él había vencido (Rev. 3:21), recibirían una resurrección a la semejanza de Jesús, eso es, levantándose como perfectos e inmortales Hijos de Dios y por lo tanto, al igual que Jesús, no sujetos a un juicio posterior con posible resultado de muerte eterna:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Pero veamos ahora, lo que se les dijo a los miembros de la congregación de Tiatira en el sentido de que el que “venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones” (Rev. 2:26) y palabras, que aplicaban también por supuesto, a las seis congregaciones restantes. La pregunta lógica sería entonces, hasta el fin.….. “¿de qué?”. Pues hasta el fin de su vida terrestre, ya que cuando uno muere no puede observar ningún tipo de hecho ¿no es cierto? Por lo tanto deberíamos de concluir, que puesto que tenían que ser semejantes a Cristo en su muerte, ellos también tenían que sufrir una muerte de sacrificio, manteniendo integridad (tenían que “vencer” también) para ser resucitados de manera semejante a la de Él, o sea, con el galardón ya concedido. Porque eso es lo que nos dice Pablo, cuando ya conocedor de su inminente muerte en sacrificio, afirmó:

He peleado la excelente pelea, he corrido la carrera hasta terminarla, he observado la fe. 8 De este tiempo en adelante me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, el justo juez, me dará como galardón en aquel día;……” (2 Tim. 4:7-8).

¿Hay algo en esas palabras que nos hagan pensar que Pablo (y otros fieles, por supuesto), tendrá que pasar por algún juicio de selección o reválida, para recibir finalmente, la “corona de la justicia”? Evidentemente no, entonces.….. ¿de dónde se han sacado esos “entendidos” tan peregrina idea?

Pero volviendo al tema que nos ocupa, es que tenemos otra cosa que tampoco parece razonable y que es en donde está el meollo del asunto, porque veamos la pregunta que le hacen a Jesús las personas que son juzgadas, a fin de conocer el motivo de recibir el premio o en su defecto, el castigo merecido y la respuesta que recibieron (versos 37-39), a su pregunta:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?

Luego lo primero que notamos aquí, es que las personas que actuaron llevando a cabo dichas acciones, no tenían ni la más remota idea de a quién estaban ayudando, cosa que no podría ser cierta, en el caso de sus seguidores o discípulos y que mueren precisamente por serle fieles. Ellos sí saben, a favor de quien están trabajando, por decirlo de alguna forma y con lo cual, esa ilustración no puede estar hablando de ellos de ninguna manera. Y lo más concluyente, está en las palabras del versículo 40 y en donde Jesús, responde a dicha pregunta:

Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron.”

Luego el grupo de “estos hermanos míos”, tiene que ser un grupo distinto al de las personas sometidas a juicio ¿no es así? Ellos son el referente del juicio y no los receptores del mismo, ya que el juicio tiene ver con lo que otros, les han hecho o no, a ellos. O sea, las naciones, son juzgadas en función de cómo han actuado para con esos hermanos de Jesucristo, luego razonablemente no pueden ser lo mismo. Es asunto de pura lógica.….. ¿o no es así?

Entonces repetimos la pregunta ¿de dónde sacan esos señores, que en los versos 31 y 34, o en alguna otra parte de esa ilustración, se hace referencia a los que han de gobernar con Cristo? Solo un total desconocimiento de lo que dice la Biblia y del propósito de Dios, puede generar semejante incoherencia. En fin, nosotros no creemos que la cosa sea tan complicada de entender, cuando se analiza debidamente el contexto de esa ilustración y se lee correctamente el contenido de la misma y por ello, de nuevo les hacemos nuestra conocida recomendación: abran su Biblia, lean con detenimiento y saquen sus propias conclusiones.

MABEL

jueves, 17 de junio de 2010

¡Se acercan buenos tiempos!

¿Desea usted vivir en paz y felicidad? ¿Desea buena salud y larga vida para usted mismo y sus seres amados? ¿Anhela usted ver el fin de la iniquidad y el sufrimiento? Toda persona de corazón sincero y honrado desea estas cosas, sin embargo hoy y en todas partes de la Tierra, aumentan de manera inusitada la violencia, el crimen, el hambre, la enfermedad, los desastres medio ambientales y un largo etc., que hace que miremos el futuro con mucho temor. Algo de lo que hace mucho tiempo ya se nos advirtió:

“…... y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26).

Pero ¿por qué está tan lleno de dificultades el mundo? ¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Hay alguna razón sólida para creer que las condiciones verdaderamente mejorarán durante nuestra vida?

Efectivamente, hay razón para tal esperanza y esta se presenta de forma clara en un libro que se publica en más idiomas que cualquier otro libro en el mundo y a ese libro lo conocemos, como La Biblia. Este nos habla acerca del propósito de Dios de establecer un sistema de cosas enteramente nuevo para la humanidad y lo cual no nos debería de sorprender, ya que si usted tuviera el poder para hacerlo, ¿no pondría fin a las condiciones que causan tanta tristeza? ¡Por supuesto que sí!, quizás responda usted. Luego ¿deberíamos pensar entonces, que el Creador de la humanidad hará menos que eso?; recordemos que la Biblia nos dice que “Dios es amor.” (1 Juan 4:8) y es razonable pensar, que este amoroso Padre celestial no solo sabe lo que la humanidad necesita, sino que tiene el poder que se requiere para satisfacer esas necesidades. Y ciertamente hará eso, porque el Salmo 145:16 dice de Dios, como sigue:

Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente.”

Ahora bien, dado lo acuciante de la situación, se nos plantea la pregunta del millón ¿cuándo satisfará Dios el deseo del hombre, de tener verdadera paz y felicidad, junto con salud y vida duraderas? ¿Tendrá la humanidad que esperar miles de años más? Pues no, ya que a tenor de las condiciones actuales, el tiempo para que se produzcan tales cambios se ha acercado...... aunque ¿cómo puede ser esto así, si en el mundo las condiciones cada día que pasa se están haciendo peores, no mejores? Pues por eso mismo, porque la Biblia mostró claramente con mucho tiempo de adelanto, que estas mismísimas condiciones serían prueba de que vivimos en los “últimos días” del presente sistema inicuo (2 Tim. 3:1-5) y hay un detalle en las Escrituras, que nos confirman una inmediata actuación de parte de Jehová. Conocido es por todos el tremendo desequilibrio en los ecosistemas que el hombre ha generado por medio de su constante agresión al medio ambiente y que actualmente se conoce como “cambio climático”. Un último exponente de lo que decimos lo tenemos en el golfo de Méjico, con el brutal derrame de petróleo causado por la explosión y posterior hundimiento de una plataforma de extracción de la compañía inglesa BP y que ha arruinado esa zona, probablemente por años. Bien, pues miren que dice la Biblia acerca de la negativa acción global del hombre con respecto a la salud del planeta Tierra:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Así es, ya pronto Jehová pondrá fin tanto a la iniquidad como a los que la causan, pero bendecirá abundantemente a los de corazón honrado y sincero que quieren hacer lo que es correcto, porque él promete:

El mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:17).

¿Se puede usted imaginar el cambio que le acontecerá a esta Tierra? Ya no habrá más guerras, ni el sufrimiento que la guerra trae; el odio, el egoísmo, el crimen y la violencia serán cosas del pasado y en lugar de eso, habrá paz y seguridad perfectas en la Tierra, pues la propia Palabra de Dios declara:

Solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será;...... pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:10-11).

Tal paz existirá, no solo entre las naciones sino entre los vecinos y en todo hogar...... incluso en la relación entre hombres y animales ¿puede imaginarse lo grandiosa que podría ser esa bendición para usted? Y más importante que toda otra cosa, es el hecho de saber que el cumplimiento de esta alentadora promesa no depende del hombre, sino que Dios es quien hará esto; pero ¿cómo? Pues de la única manera posible: destruyendo a los inicuos y educando a su pueblo en los caminos de la paz; vean como nos lo relata Prov. 2:22:

En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.”

Pero hemos dicho que esta acción debe ser complementada mediante un programa educativo y de eso nos habla Isaías 54:13:

Y todos tus hijos serán personas enseñadas por Jehová y la paz de tus hijos será abundante.”

Entre las muchas bendiciones de que disfrutará la gente en el nuevo sistema que Dios hará está la buena salud. Hasta la muerte, que trae mucha tristeza a todos nosotros, dejará de ser. La promesa del Creador es:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”. 5 Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Rev. 21:4-5).

Y eso es algo que ningún gobernante humano, ni científico, ni médico puede hacer, pero es algo que Dios hará; porque veamos: ¿es razonable que el único propósito de Dios para el hombre, sea que éste pase sobre unos veinte años creciendo, quizás otros veinte o treinta años adquiriendo conocimiento y experiencia y poco después de eso empiece a envejecer, sufra de enfermedades y finalmente muera? ¿Por qué debería ser tan corta la vida del hombre cuando es posible que hasta una tortuga alcance la edad de doscientos años y que un árbol viva mucho más tiempo?...... Dios hizo al hombre para vivir, no para morir. Porque fíjese usted, que la vida de Adán estaba condicionada a la obediencia:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás” (Gén. 2:17).

Entonces vemos que la vida de Adán, estaba condicionada a la obediencia, luego si él hubiera continuado siendo obediente, no habría muerto jamás ¿no es cierto? ¿A usted se le había ocurrido alguna vez pensar en eso? Por lo tanto, lo que el Creador promete es que pronto será posible disfrutar nuevamente de la vida para siempre, aquí mismo en la Tierra (Isa. 25:8) y posibilidad de la que gozó Adán en su momento; y todo ello rodeados de vecinos que amen la paz, gozando de buena salud, con un entorno agradable y actividad satisfaciente para llenar nuestra vida ¡qué placer será eso!

Ahora bien ¿cómo podemos estar seguros de que este cambio radical de circunstancias se producirá? ¿Cómo podemos estar seguros de que no es solo un sueño? Podemos tener confianza en ello porque Jehová, el Dios Todopoderoso, es el que lo ha prometido, o sea, Aquel que creó y sostiene el universo, ha dado la garantía de que dicho cambio vendrá y Dios “…... no puede mentir.” (Tito 1:2) y por ello, Su Palabra nunca queda sin cumplirse:

“…... así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado.” (Isa. 55:11).

Estas son las verdades emocionantes que se encuentran en la Palabra de Dios, la Biblia o Santas Escrituras, como prefiera. No hay ninguna otra fuente de información disponible al alcance del hombre, que explique de manera verdaderamente satisfaciente la razón de lo que ha sucedido en la Tierra, para encontrarnos en la penosa situación que padecemos y el propósito de Dios para restaurar a la humanidad a su posición original. Y aunque es cierto que se usó a hombres para escribir la Biblia, no es menos cierto que ellos escribieron bajo la dirección de la poderosa fuerza activa o espíritu santo de Dios, de modo que “...... toda Escritura es inspirada de Dios.” (2 Tim. 3:16). Tal como un haz invisible de ondas electromagnéticas, mediante un aparato de radio puede llevarle información a usted, así la fuerza activa invisible de Dios dirigió a los escritores de la Biblia a poner por escrito lo que Él quería que la humanidad supiera. Es por eso que uno de aquellos escritores, el apóstol Pablo, pudo decir:

Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios.” (1 Tes. 2:13).

La Palabra de verdad de Dios nos dice muy claramente que con rapidez nos estamos acercando a un cambio de alcance global y nos muestra que nuestro tiempo, este en el que vivimos, es el tiempo en que pensaba Jesucristo cuando predijo el fin de este sistema inicuo. Jesús predijo muchas cosas que deberían esperar sus seguidores futuros para saber cuándo se había acercado el fin; dijo por ejemplo, que los últimos días de este sistema inicuo estarían señalados por cosas como guerras mundiales, escaseces de alimento, aumento del desafuero y una creciente pérdida de fe en Dios (Mat. 24:3-12). Dijo además y como ya hemos comentado, que habría “…... angustia de naciones, no conociendo la salida.” (Luc. 21:25). Y nunca en la historia de la humanidad, se ha visto tan claro el cumplimiento de estas profecías, como en estos tiempos que estamos viviendo durante nuestras vidas.

Muchos hombres que estudian los acontecimientos mundiales, están convencidos de que definitivamente está efectuándose un gran cambio, ya que el mundo está convirtiéndose progresivamente más desordenado y peligroso, sin gobierno y aparentemente ingobernable, por lo que cada vez está más extendida la necesidad de un mega-gobierno único para todo el mundo y denominado el “Nuevo Orden Mundial.” Hoy por todas partes hay gran ansiedad y perplejidad, lo cual parece señalar el hecho histórico de que vivimos a través de los capítulos de cierre del modo establecido y tradicional de vivir. Ya por allá en la década de los sesenta, un anterior secretario de estado de los Estados Unidos, Dean Acheson, declaró que “nuestro tiempo (su tiempo) es “un período de inestabilidad sin igual, de violencia sin igual.” Basándose en lo que sabía que estaba pasando en ese entonces en el mundo, concluyó que pronto “este mundo va a ser demasiado peligroso para vivir en él.” Casi 50 años nos contemplan desde ese comentario y es obvio que sus negras expectativas se han cumplido ¿o no?

Luego, el cumplimiento de las muchas cosas predichas en la Palabra de verdad de Dios (Juan 17:17) indican que el tiempo para el cambio mundial está aquí ahora mismo con nosotros. Lo que vemos que está pasando por todo el mundo hoy día en cumplimiento exacto de profecías bíblicas, muestra que nuestro tiempo es aquel en que acontecerá la destrucción de todo este sistema inicuo. Los gobiernos de la actualidad, están cerca de ser quitados para abrir camino al dominio por toda la Tierra del gobierno del Reino de Dios (Dan. 2:44; Luc. 21:31-32)...... y nada puede detener este cambio, porque Dios se lo ha propuesto.

Así lo expuso el apóstol Juan en su evangelio: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17), por lo que el cambio mundial venidero afectará a toda persona sobre la faz de la Tierra: nadie se va a librar. Por lo tanto, si usted ama la vida y quiere vivir, debe apresurarse a adquirir conocimiento exacto de Dios, sus propósitos y sus requisitos. Eso es lo que Dios quiere que usted haga, porque es su voluntad que “...... hombres de toda clase sean salvos y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:4). El conocimiento exacto (o “pleno”, según versiones) procedente de la Palabra de Verdad de Dios, hará posible que las personas de corazón honrado y sincero sobrevivan al fin del sistema inicuo actual:

“…... busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Haciendo énfasis en la importancia del conocimiento de esa Palabra de Verdad, para adquirir la vida eterna en el grandioso nuevo orden de Dios, Jesús dijo en oración:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.”(Juan 17:3).

¿No le estimula el saber que pronto presenciaremos el fin de todas las dificultades del mundo, a emprender ese camino de aprendizaje de la Palabra de Verdad de Jehová? ¿No es emocionante saber, que tenemos la esperanza de entrar pronto en un nuevo sistema donde para siempre podremos disfrutar plenamente de la vida? ¿Se le ha ocurrido pensar por un solo momento, en esa maravillosa posibilidad? Esto debe dar a cada uno de nosotros fuertes razones para desear aprender la verdad que nos puede llevar a tan maravilloso futuro, por medio de profundizar en las Escrituras. Y como dijo el apóstol Pablo, al buscar esta verdad, comenzamos a colocar “….. un fundamento excelente para el futuro, para lograr asirnos firmemente de la vida que lo es realmente.” (1 Tim. 6:19)...... o sea, vida eterna en el nuevo sistema de cosas de Dios.

MABEL

martes, 15 de junio de 2010

El libro que revela el conocimiento de Dios

Cuando Jehová colocó al primer hombre sobre la tierra, lo primero que hizo fue darle instrucciones, para que pudiera llevar adelante la comisión que Dios tenía para él:

Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:28).

Lo que ocurrió a continuación es historia y Jehová creyó oportuno, ante la nueva situación creada, dar otras instrucciones y ponerlas por escrito, para su preservación en el tiempo. Y si algo está claro, a tenor de lo que estamos viendo a nuestro alrededor, es que solo es razonable que nuestro amoroso Creador haya provisto un libro para instrucción y guía de la humanidad. Porque ¿no le parece a usted y a pesar del considerable conocimiento tecnológico del ser humano, que el hombre está necesitado de orientación y guía, en este confuso y desconcertante mundo en el que vivimos? Bien, pues el libro que contiene tal orientación y guía, lo conocemos como La Biblia. Ya hace más de dos mil quinientos años, un profeta e historiador escribió:

No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. (Jer. 10:23).

Hoy, la veracidad de estas palabras es más obvia que nunca y por ello, el historiador canadiense William H. McNeill afirmó en su momento:

La aventura del hombre en la Tierra ha consistido en una serie casi ininterrumpida de crisis y quebrantamientos del orden social establecido.”

Pero si bien es cierto que la Biblia satisface todas nuestras necesidades en lo que respecta a dirección adecuada se refiere, es cierto que a muchas personas les parece complicada cuando empiezan a examinarla. Es un libro extenso y algunas de sus partes no son fáciles de entender y exigiendo por ello, esfuerzo del lector en cuestión. Pero si usted recibiera un documento oficial en el que se detallase lo que tiene que hacer para recibir una valiosa herencia, ¿no dedicaría tiempo a estudiarlo minuciosamente, a pesar del esfuerzo que ello implicara? Y si ciertos apartados le resultaran difíciles de comprender, ¿no es cierto que procuraría la ayuda de algún entendido en la materia, para que le ayudara a ello? Luego, ¿por qué no hacer lo mismo con la Biblia? (Hech. 17:11). Lo que está en juego es mucho más que una herencia material. Como aprendimos en el artículo anterior a este, titulado “Tiene a su alcance un feliz porvenir”, el conocimiento de Dios puede llevarle a disfrutar de una vida sin fin, o vida eterna. Examinemos pues, el libro que revela el conocimiento de Dios. Primero presentaremos algunos datos generales y luego analizaremos razones por las que muchas personas bien informadas creen que la Biblia es, efectivamente, la Palabra inspirada de Dios.

La Biblia está compuesta por un total de 66 libros agrupados en dos secciones, que suelen denominarse “Antiguo Testamento” y “Nuevo Testamento”. Treinta y nueve de los libros se escribieron mayormente en hebreo y forman parte del primer grupo y los veintisiete restantes, en griego y que se incluyen en el segundo grupo; las Escrituras Hebreas, de Génesis hasta Malaquías, abarcan la creación y los primeros tres mil quinientos años de la historia humana. Al examinar esta sección de la Biblia, observamos la relación de Dios con los israelitas, desde el siglo XVI a.E.C., cuando se constituyeron en nación, hasta el siglo V a.E.C., que es donde acaba su registro. Las Escrituras Griegas, por otra parte, de Mateo hasta el último libro de las Escrituras, Revelación (o Apocalipsis), se centran en las enseñanzas y actividades de Jesucristo y sus discípulos durante el siglo I E.C. Hay quienes afirman que el “Antiguo Testamento” es para los judíos y el “Nuevo Testamento” para los cristianos; no obstante, 2 Tim. 3:16 especifica que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa”. Por consiguiente, un adecuado estudio de las Escrituras debe incluir toda la Biblia...... en realidad, ambas partes se complementan, combinándose de manera armoniosa para desarrollar un mismo tema general.

Por otra parte, quizás usted lleve años asistiendo a servicios religiosos y tal vez haya oído leer en voz alta pasajes de la Biblia, o incluso puede ser que haya leído personalmente algunas de sus secciones, lo cual sería excelente; pero ¿sabe que toda la Biblia, desde Génesis hasta Revelación, sigue un mismo hilo argumental? Sí, efectivamente, un único y armonioso tema entrelaza todas sus páginas...... y ¿cuál es?, probablemente se pregunte usted. Pues la vindicación del derecho que Dios tiene de gobernar a la humanidad y la realización de su amoroso propósito mediante el establecimiento de su reino, en manos de su Hijo Jesucristo y que más adelante veremos cómo cumplirá Dios dicho propósito.

Pero la Biblia, no solo nos revela cuál es el propósito de Dios, sino que también nos habla acerca de su personalidad: por ejemplo, de ella aprendemos que Dios tiene sentimientos y que le importan las decisiones que tomamos:

¡Cuán a menudo se rebelaban contra él en el desierto, lo hacían sentirse herido en el desierto árido! 41 Y vez tras vez ponían a Dios a prueba y causaban dolor aun al Santo de Israel.” (Sal. 78:40-41).

De ahí que este sea su consejo para el ser humano:

Sé sabio, hijo mío y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio.” (Prov. 27:11).

Con lo cual vemos que nuestras actitudes, pueden influir en la disposición de Sus sentimientos: podemos regocijarle o hacerle sentirse herido, según qué decisiones tomemos en cada momento. También se nos habla de la consideración con la que nos trata, debido a nuestra condición caída, siendo el caso que es compasivo con nosotros:

Jehová es misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa. 9 No por todo tiempo seguirá señalando faltas, ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido. 10 No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos. 11 Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen. 12 Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones. 13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.” (Sal. 103:8-13).

Si usted lee con atención estas palabras, no podrá por menos que sentir un profundo y emocionado agradecimiento. Y Jehová tiene una buena razón para tratarnos así y que tiene que ver con la amorosa comprensión que le inspiramos: “...... pues él mismo conoce bien la formación de nosotros y se acuerda de que somos polvo.” (Sal. 103:14). ¿Le queda alguna duda de Sus maravillosas cualidades? ¿No es esta la clase de Dios que usted desea adorar?

Sin embargo, también la Biblia como libro de consejo y guía, es el instrumento mediante el cual nuestro Creador nos da una idea clara de cuáles son las normas fijadas por Él, para nosotros; y aunque a veces estas se presentan como leyes, por lo general aparecen reflejadas en principios comunicados mediante lecciones prácticas. Dios hizo que se pusieran por escrito para nuestro beneficio algunos acontecimientos de la historia del antiguo pueblo de Israel y que son relatos francos que indican lo que sucede cuando se obra en conformidad con el propósito de Dios, así como los lamentables resultados de actuar con independencia de el; veamos un ejemplo, de las consecuencias de pasar por alto los consejos de Jehová.

En el capítulo 11 del primer libro de los Reyes, leemos la narración de un hecho histórico de rebelón contra Jehová y que derivó en nefastas consecuencias para el pueblo de Israel:

Y el rey Salomón mismo amó a muchas esposas extranjeras junto con la hija de Faraón, a moabitas, ammonitas, edomitas, sidonias e hititas, 2 de las naciones de las que Jehová había dicho a los hijos de Israel: “Ustedes no deben meterse entre ellas y ellas mismas no deben meterse entre ustedes; verdaderamente inclinarán el corazón de ustedes a seguir a los dioses de ellas”. A ellas se adhirió Salomón para amarlas. 3 Y llegó a tener setecientas esposas, princesas y trescientas concubinas; y poco a poco sus esposas le inclinaron el corazón.”

Luego vemos que el proceder erróneo y rebelde de Salomón, por otra parte el hombre más sabio que ha existido, lo llevo a una complicada situación ante su Creador, como se explica en los siguientes versículos:

Y al tiempo en que envejeció Salomón aconteció que sus esposas mismas habían inclinado el corazón de él a seguir a otros dioses; y su corazón no resultó completo para con Jehová su Dios como el corazón de David su padre. 5 Y Salomón empezó a ir tras Astoret, la diosa de los sidonios y tras Milcom, la cosa repugnante de los ammonitas. 6 Y Salomón empezó a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová y no siguió de lleno a Jehová como David su padre.”

Efectivamente: Salomón cayó en el grave pecado de la idolatría y ello con nefastas consecuencias, tanto para él, como para la nación de Israel y que vemos en los siguientes versos, del 9 al 11:

Y Jehová llegó a estar enojado con Salomón, porque su corazón se había inclinado a alejarse de Jehová el Dios de Israel, el que se le había aparecido dos veces. 10 Y respecto a esta cosa le mandó que no se fuera tras otros dioses; pero él no había guardado lo que Jehová había mandado. 11 Jehová ahora dijo a Salomón: “Por motivo de que esto ha sucedido contigo y no has guardado mi pacto y mis estatutos que te impuse como mandato, sin falta arrancaré el reino de sobre ti y ciertamente lo daré a tu siervo.”

A partir de ese momento y según dicho relato, Salomón e Israel no volvieron a disfrutar de un solo momento de paz, hasta que en tiempos de Rehoboam, hijo y sucesor de Salomón, el reino de Israel y tal como había dicho Jehová, fue dividido: diez tribus siguieron a Jeroboán, que estableció su capital en Samaria y dos se quedaron con Rehoboam, que gobernaba desde Jerusalén.

Sin embargo, las cosas pueden ser muy distintas cuando hay un sincero deseo de acercarse a Dios; veamos el ejemplo de unas personas que reconsideraron su mal proceder ante Jehová y decidieron cambiar:

Además, entraron en un pacto de que buscarían a Jehová el Dios de sus antepasados con todo su corazón y con toda su alma; 13 que a cualquiera que no buscara a Jehová el Dios de Israel se le diera muerte, fuera pequeño o grande, fuera hombre o mujer. 14 De modo que juraron a Jehová con voz alta y con gozosa gritería y con las trompetas y con cuernos. 15 Y todo Judá se entregó a regocijo debido a lo que se había jurado; porque era con todo su corazón como habían jurado y con pleno placer de parte de ellos como lo habían buscado, de modo que él se dejó hallar por ellos; y Jehová continuó dándoles descanso todo en derredor.” (2 Cró. 15:12-15).

La lectura de tales relatos de la vida real, seguramente debería de hacer mella en nuestro corazón y si tratamos de visualizar los sucesos que leemos, lograremos identificarnos con las personas que los vivieron y así entender mejor lo que se nos cuenta de ellas. Así podremos beneficiarnos de los buenos ejemplos y eludir las trampas en las que cayeron los que obraron mal, porque no olvide que con este propósito fueron escritos estos registros:

Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (1 Cor. 10:11).

Sin embargo, hay una pregunta importante que requiere respuesta: ¿cómo podemos estar seguros de que Dios realmente inspiró lo que leemos en la Biblia?

Seguramente habrá observado que muchos libros de consejo quedan desfasados a los pocos años de ser publicados...... ¿pero a sucedido lo mismo con la Biblia? Tengamos en cuenta que es muy antigua y ya han pasado casi dos milenios desde que se escribieron sus palabras finales; de ahí que algunos piensen que no es aplicable a esta época moderna y de tecnologías tan sofisticadas. Pero por otra parte, si la Biblia es inspirada de Dios, su consejo debería estar siempre al día, prescindiendo de su antigüedad y por lo cual, la Sagrada Escritura debería seguir siendo

“...... provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17).

Y es que un examen minucioso de dicho libro, nos revela que los principios bíblicos en el contenidos, son tan oportunos hoy como cuando se escribieron. En lo que respecta a la naturaleza humana, por ejemplo, la Biblia manifiesta una profunda comprensión, que es aplicable a todas las generaciones de la humanidad y el cual hecho, puede verse con facilidad en el Sermón del Monte de Jesús, recogido en los capítulos 5 a 7 del libro de Mateo. Dicho sermón impresionó tanto en su día al líder indio Mohandas Gandhi que, según se informa, le dijo a la persona que ejercía de virrey de la India (en ese tiempo colonia británica):

Cuando su país y el mío obren en conformidad con las enseñanzas que Cristo comunicó en este Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros respectivos países, sino los del mundo entero.”

Las enseñanzas de Jesús impresionaban e impresionan a la gente pensadora y con razón. En el mencionado Sermón del Monte, por ejemplo, indicó cómo se alcanza la felicidad verdadera; explicó la manera de resolver desacuerdos; enseñó la debida forma de orar; señaló qué actitud debe tenerse respecto a las necesidades materiales y dictó la regla áurea para fomentar las buenas relaciones interpersonales. También habló, entre otras cuestiones, de cómo detectar los engaños religiosos y de la manera de asegurarnos el futuro...... y todo eso, se diga lo que se diga, continúa estando de rigurosa actualidad.

Porque la Biblia expone claramente, tanto en el Sermón del Monte como en el resto de sus páginas, lo que hemos de hacer, o en su defecto evitar, para mejorar nuestras circunstancias en la vida. Su consejo es tan práctico, que cualquiera podría asumir las palabras de un educador, que tuvo que reconocer lo siguiente:

A pesar de ser consejero de escuelas secundarias, poseer una licenciatura y un doctorado y haber leído un gran número de libros sobre salud mental y psicología, descubrí que el consejo bíblico con relación a asuntos como la felicidad en el matrimonio, la prevención de la delincuencia juvenil y el hacer y conservar amigos, es muy superior a cuanto leí y estudié en la universidad.”

Pero es que además de ser un libro práctico y actual, la Biblia también es confiable, porque, por ejemplo y aún cuando la Biblia no es un tratado científico, es científicamente exacta. Pensemos en que hubo una época en que el ser humano creía que la Tierra era plana, cuando el profeta Isaías ya la había calificado como un “círculo” (Isa. 40:22). Sin embargo, el concepto de una Tierra esférica no recibió amplia aceptación sino hasta cientos de años después del tiempo de Isaías. Por otra parte, Job 26:7, escrito hace más de tres mil años, dice que Dios está “colgando la tierra sobre nada”. Un escriturario comentó al respecto:

Cómo supo Job la verdad demostrada por la astronomía, de que la Tierra está suspendida en el vacío, es una cuestión que no pueden esclarecer fácilmente los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura”.

Por otra parte, la forma de exponerse la información en la Biblia también fortalece nuestra confianza en este libro tan antiguo, pues a diferencia de los mitos, los sucesos que en ella se mencionan están vinculados a personas y fechas específicas (1 Rey. 14:25; Isa. 36:1; Luc. 3:1-2). Y mientras que los historiadores antiguos casi siempre exageraban las victorias de sus gobernantes y ocultaban sus derrotas y errores, los escritores de la Biblia eran francos y honrados, incluso cuando se trataba de los pecados graves que ellos mismos habían cometido (Núm. 20:7-13; 2 Sam. 12:7-14; 24:10). Pero veamos ahora, una característica fundamental de las Escrituras: las profecías.

Las profecías cumplidas son una prueba concluyente de que la Biblia es inspirada de Dios y es que en ella se contienen muchas de ellas que se han cumplido hasta en el más mínimo detalle y puesto que es obvio que no pudieron inventárselas simples hombres ¿cuál es pues, el origen de las mismas? Según la propia Biblia dice: “…... la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Ped. 1:21), es decir, la fuerza activa de Dios; veamos algunos ejemplos.

La caída de Babilonia: Isaías y Jeremías predijeron la caída de Babilonia ante los medos y los persas y siendo un dato notable, el que la profecía de Isaías sobre este acontecimiento, se escribió unos doscientos años antes de que Babilonia fuera conquistada. Los siguientes aspectos proféticos están bien documentados históricamente: se secó el río Éufrates desviando sus aguas hacia un lago artificial (Isa. 44:27; Jer. 50:38), las puertas de Babilonia que daban al río quedaron abiertas por descuido (Isa. 45:1) y un gobernante llamado Ciro llevó a cabo la conquista (Isa. 44:28).

El ascenso y caída del “rey de Grecia”: En una visión, Daniel vio que un macho cabrío derribaba a un carnero y le quebraba sus dos cuernos; a continuación, el gran cuerno del macho cabrío era quebrado y en su lugar aparecían otros cuatro (Dan. 8:1-8). A Daniel se le explicó:

El carnero que tú viste que poseía los dos cuernos representa a los reyes de Media y Persia. Y el macho cabrío peludo representa al rey de Grecia; y en cuanto al gran cuerno que estaba entre sus ojos, representa al primer rey. Y puesto que ese fue quebrado, de modo que hubo cuatro que finalmente se levantaron en lugar de él, hay cuatro reinos de su nación que se pondrán de pie, pero no con su poder.” (Dan. 8:20-22).

Unos dos siglos después, en conformidad con esta profecía, el “rey de Grecia” (Alejandro Magno), derrocó al bicorne Imperio medo-persa. Alejandro murió en el año 323 a.E.C. y con el tiempo, le sucedieron cuatro de sus generales; sin embargo, ninguno de aquellos cuatro reinos resultantes tuvo el poder del imperio de Alejandro.

La vida de Jesucristo: Las Escrituras Hebreas contienen muchas profecías que se cumplieron en el nacimiento, el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesús. Por ejemplo, con más de setecientos años de antelación Miqueas predijo que el Mesías, o Cristo, nacería en Belén. (Miq. 5:2; Luc. 2:4-7); Isaías, contemporáneo de Miqueas, predijo que al Mesías lo golpearían y le escupirían (Isa. 50:6; Mat. 26:67). Con quinientos años de adelanto, Zacarías profetizó que el Mesías sería traicionado por treinta piezas de plata (Zac. 11:12; Mat. 26:15) y con más de mil años de anterioridad, David predijo una serie de circunstancias relacionadas con la muerte del Mesías Jesús (Sal. 22:7-8, 18; Mat. 27:35, 39-43). Y con unos cinco siglos de antelación, la profecía de Daniel reveló cuándo aparecería el Mesías y cuándo se produciría su muerte (Dan. 9:24-27)...... y estas no son más que una pequeña muestra de las muchas profecías que se cumplieron en Jesucristo.

Por otra parte, ya se han cumplido muchas otras profecías bíblicas de largo alcance y de las que nosotros en nuestros días, somos testigos de ellas. Pero quizás usted se pregunte ¿qué tiene que ver esto con mi vida? Y nosotros respondemos que mucho, porque veamos: si alguien le hubiera estado diciendo la verdad por muchos años ¿dudaría de pronto de esa persona cuando le dijera algo nuevo y aparentemente increíble? Por supuesto que no, respondería usted...... luego si Dios ha dicho la verdad en toda la Biblia ¿no debería esto acrecentar su confianza en las promesas que contiene, como son sus profecías respecto a un venidero paraíso terrestre? Eso desde luego, sería lo razonable ¿no es cierto? Y es que podemos tener la misma confianza que tuvo Pablo, uno de los discípulos de Jesús del siglo primero, quien escribió que “Dios no puede mentir” (Tito 1:2). Además, cuando leemos las Escrituras y ponemos por obra su consejo, experimentamos una mejora en nuestra vida en general y que es evidencia de una sabiduría que el ser humano no puede alcanzar por sí mismo, pues la Biblia es el libro que revela el conocimiento de Dios que lleva a la vida eterna.

A medida que avance en su investigación de las Escrituras, si usted nos continúa leyendo y por supuesto, si sigue nuestro consejo de comprobar por usted mismo si lo que le decimos es verdad o no, probablemente irá aprendiendo cosas que difieran de lo que se le enseñó en el pasado. Puede que incluso descubra que algunas de las costumbres religiosas más entrañables para usted y que en su familia se han mantenido por generaciones, quizás no le agradan a Dios. Aprenderá también, que las normas de Dios respecto al bien y el mal, son muy superiores a las que imperan en este mundo permisivo. Quizás entienda, que al contrario de lo que dice el mundo inmoral en el que estamos viviendo, sobre la tolerancia y “comprensión” hacia el mundo homosexual, lejos de ser una muestra de “madurez social”, no es más que la aceptación de una práctica aberrante y condenada por Jehová:

¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, 10 ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios.” (1 Cor. 6:9-10).

O quizás y por poner otro ejemplo, también muy al día, entender que aceptar la idea tal y como se nos presenta, de que el aborto es un derecho de la mujer, o sea, otro logro de una sociedad adelantada, no es precisamente lo que el Creador de la vida tiene entendido:

Tus ojos vieron hasta mi embrión y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas.” (Sal. 139:16).

Luego lo que queda claro, es que desde el mismo momento de la concepción, para Dios esa vida ya cuenta y destruirla, se convierte en un asesinato; cierto que al principio esto pueda parecerle abrumador, pero tenga paciencia...... recuerde que usted examina las Escrituras con el propósito de hallar el conocimiento de Dios y no para imponer el del hombre. Por lo tanto, lo razonable solo sería el admitir la posibilidad de que el consejo bíblico requiera que usted haga ciertas modificaciones o ajustes en su modo de pensar y actuar, porque realmente de eso se trata:

Y cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Rom. 12:2).

También es posible que algunos amigos y parientes bienintencionados, se opongan a que usted vaya, de forma progresiva, ajustando su forma de ver las cosas a cómo la ve Dios y según lee en Su Palabra, pero Jesús dijo:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres, yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 10:32-33).

Quizás teman que sus nuevas ideas, lo conviertan para las personas de su entorno, algo parecido a un “bicho raro” y apartado del “progresista” modo de pensar del mundo actual; pero no olvide en donde acaba el pensar del mundo:

Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:17).

La Biblia nos exhorta de la siguiente manera:

Como criaturas recién nacidas, desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Ped. 2:2).

Un recién nacido necesita el alimento que le provee su madre y pide con insistencia que se le satisfaga esa necesidad ¿no es cierto? Del mismo modo, nosotros necesitamos el conocimiento que procede de Dios, luego no ceje en su esfuerzo de ir adquiriendo dicho conocimiento, mediante una progresiva consideración del texto bíblico; desarrolle por lo tanto, “el anhelo” por la Palabra de Dios, no abandonando su regular consideración de las Escrituras y si puede ser, póngase la meta de leer una porción de ellas diariamente: vea el resultado de hacerlo así:

Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos y en el camino de los pecadores no se ha parado y en el asiento de los burladores no se ha sentado. 2 Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová y día y noche lee en su ley en voz baja. 3 Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita y todo lo que haga, tendrá éxito.” (Sal. 1:1-3).

MABEL

domingo, 13 de junio de 2010

Tiene a su alcance un feliz porvenir

Recesión económica; desempleo galopante; violencia racial y de género; terrorismo; cantidad de conflictos bélicos en numerosas y distintas áreas del globo; desastres medio ambientales por todas partes, bien sean provocados por el hombre o por causas naturales; el peligro cada día más cercano de un conflicto bélico de consecuencias inimaginables en Oriente Medio y un largo etc., conforman el triste entorno en el que nos vemos envueltos diariamente. Por ello, entendemos como razonable, que cuando usted a leído la frase que da título a este comentario, se haya quedado boquiabierto y se le haya pasado por la cabeza aquello de: “¿Pero estos…... de qué van?

Sin embargo, no podemos dejar de reconocer, que no nos encontramos cómodos en ese ambiente, sencillamente porque el hombre fue creado para otra cosa. Por eso, reaccionamos positivamente y nos emocionamos ante el abrazo cariñoso de una persona amada; por otra parte, espontáneas y animadas risas surgen durante una buena comida o tertulia en compañía de amigos queridos...... además y si los tiene ¿no es feliz usted de contemplar a sus hijos jugar contentos y confiados? Claro que sí, porque ¿quién no aprecia y valora estas cosas, verdad? Porque son momentos como estos los que alegran la vida de cualquiera, aunque, sin embargo y para muchos, la inmensa mayoría probablemente, la vida parece ser una sucesión interminable de problemas de toda índole, como hemos comentado al inicio. No obstante y si ese es su caso, cobre ánimo, porque la voluntad de Dios es que usted y sus seres queridos, gocen de felicidad indefinida en condiciones óptimas y en un entorno maravilloso. Y antes de desechar esa idea como absurda, permita que le expliquemos un poco de que va la cosa; de entrada, no deberíamos de considerarlo una imposibilidad, pues es Dios, “que no puede mentir” (Tito 1:2), quien se lo promete y le ofrece además, el medio para alcanzar ese feliz porvenir: conocimiento.

Y nos referimos a una clase especial de conocimiento muy superior a la sabiduría humana. Es “el mismísimo conocimiento de Dios (Prov. 2:5). Hace casi dos mil años, uno de los escritores de la Biblia dijo:

Toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios” (Heb. 3:4).

Piense por un momento, en el conocimiento que debe poseer el Hacedor de todas las cosas, cuando la Biblia nos dice de Él, por ejemplo, que cuenta todas las estrellas y hasta las llama por su nombre (Sal. 147:4). Figúrese lo que eso supone, puesto que hay cientos de miles de millones de estrellas en nuestra galaxia (entre los 200 y 400 mil millones) y según recientes estudios, los astrónomos afirman que existen más de cien mil millones de galaxias más. Y aunque no pretendemos hacer de este artículo, una clase magistral de astronomía, permítannos una mínima información, para que llegue a comprender el poder de Jehová.

A nuestra galaxia, la Vía Láctea, se la ha llamado una galaxia espiral gigante. Y es un nombre muy apropiado, ya que la gran inmensidad de esta enorme y brillante girándula que gira majestuosamente en la negrura del espacio, es realmente asombrosa para la mente humana. Si pudiésemos colocarnos en un extremo de nuestra galaxia y enviar un rayo de luz hacia el extremo opuesto, esa luz tardaría más de 100.000 años en atravesarla y eso que viajaría a la impresionante velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. En otras palabras, la Vía Láctea tiene un diámetro de 100.000 años luz; pero no nos hagamos ilusiones: nuestra galaxia es más bien “modestita”.

Porque la galaxia espiral vecina llamada Andrómeda, sin ir más lejos, es más de dos veces mayor que nuestra querida Vía Láctea y puede contener más de 600.000 millones de estrellas. Pero eso no es todo; los astrónomos descubrieron allá por los años setenta, una galaxia descomunal a la que se llamó (en honor a su descubridor) Markarian 348, cuyo diámetro es unas trece veces mayor que el de nuestra Vía Láctea y por lo cual su diámetro es de alrededor de 1.300.000 años luz. O sea, toda esa burrada de kilómetros, viajando a la velocidad de la luz y que como hemos dicho, es de 300.000 kms., por segundo (realmente 299.792,458 kms./seg.). Y toda esa porción de espacio, llena de estrellas, lo cual significaría que sacando una proporcionalidad con las dimensiones de nuestra galaxia y considerando que nuestra galaxia tuviera solo 200 mil millones de estrellas, Markarián debería de tener cerca de tres billones de soles.

Sin embargo, hasta la inmensa Markarian 348 parecería pequeña al lado de la galaxia que recientemente (años 90) se ha descubierto en el centro de un cúmulo de galaxias llamado Abell 2029. Los científicos creen que se trata de la mayor galaxia que jamás han visto y es más de 60 veces mayor que la nuestra. Mide unos 6 millones de años luz de ancho y alberga la prodigiosa cantidad de alrededor de 100 billones (un 1 seguido de catorce ceros) de estrellas. Según un informe publicado en The New York Times, es también una de las galaxias más luminosas que jamás se ha observado.; y según dijo uno de sus admirados descubridores: “Es una galaxia muy grande y perfectamente organizada”.

Entonces, si nuestro cerebro no es capaz siquiera de empezar a captar la inmensidad de estos grupos de estrellas ni de las vastas distancias implicadas ¿qué puede decirse entonces, de la fuerza creadora y organizadora que hay detrás de todo ello?:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre.” (Isa. 40:26).

Luego, si la creación es magníficamente imponente e impresionante, ¿podemos imaginarnos, cuánto más imponente e impresionante debe ser su Creador? Veamos cómo lo intentó reflejar Salomón:

Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte; ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (1 Rey. 8:27).

Pero el poderoso conocimiento de Jehová, también nos alcanza a nosotros, pues según palabras de Jesús, hasta “los mismísimos cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados.” (Mat. 10:30). Puesto que en vista de que Dios también lo sabe todo acerca de nosotros ¿quién sino Él puede dar las mejores respuestas a las preguntas más importantes de la vida? ¿Quién cree usted, que está en mejores condiciones para ayudarnos a adquirir ese conocimiento que nos puede facilitar el acceder a ese futuro tan esperanzador?

Imagínese a dos intrépidos senderistas que se internan en el espeso bosque con la meta de llegar a determinado punto. Uno confía en su experiencia e intuición, mientras el otro se ha habilitado de un completo plano, en donde hay señaladas determinadas cotas que debe de encontrar en su camino y que le ayudarán a llegar a su destino. Al tiempo debido, este último llega con éxito a su destino, mientras el primero aún anda perdido en el bosque. Luego, ¿no sería lógico que Dios nos hubiera proporcionado instrucciones para guiarnos en ese intrincado y peligroso bosque que es la vida? Y con el agravante, de que tenemos a un enemigo de mucho cuidado, que no desaprovecha ninguna oportunidad para fastidiarnos:

Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien.” (1 Ped. 5:8).

Y tal vez sepa que eso es precisamente lo que la Biblia afirma ser: un libro de instrucción y guía procedente de nuestro Creador y concebido para impartir el conocimiento de Dios y ayudarnos a salvar esos peligros que nos acechan:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16).

Si tal afirmación es cierta, piense en los muchos tesoros de conocimiento que debe haber en ese libro. Prov. 2:1-5, por otra parte, nos insta a buscar sabiduría, a ahondar por conseguirla como haríamos para encontrar un inmenso tesoro escondido, pero no en el terreno del razonamiento humano, vano y sin fundamento, sino en la Palabra de Dios:

Tu palabra es una lámpara para mi pie y una luz para mi vereda.” (Sal. 119:105).

Y exactamente eso es el conocimiento contenido en la Palabra de Dios, una luz que nos ayuda a cruzar este valle de confusión y oscuridad en el que está convertido este mundo en el cual penamos. Si indagamos en ella, hallaremos “el mismísimo conocimiento de Dios” y puesto que Dios comprende nuestras limitaciones y necesidades, su enseñanza es la apropiada para ayudarnos a vivir felices y en paz. (Sal. 103:14; Isa. 48:17). Además, el conocimiento de Dios nos ofrece buenas y emocionantes noticias. Y si no, vean las palabras de Jesucristo, reconocido personaje histórico, quién aludió claramente a esta faceta del conocimiento de Dios cuando dijo:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3).

Imagínese: ¡conocimiento que lleva a vida eterna! Y no descarte enseguida la idea de una vida eterna pensando que no es más que una ilusión...... más bien al contrario, pause un momento y deténgase a reflexionar en algunos detalles del cuerpo humano. Por ejemplo, está magníficamente dotado para saborear, oír, oler, ver y palpar. ¡Y cuántas cosas hay en la Tierra que recrean nuestros sentidos!, veamos: alimentos deliciosos, el placentero trino de los pájaros, la fragancia de las flores, paisajes hermosos y compañerismo agradable; por otra parte, poseemos también un cerebro extraordinario que supera al ordenador más avanzado y que nos permite apreciar todas esas cosas y gozar de ellas. ¿Piensa usted que nuestro Creador quiere que muramos y nos veamos privados de semejante bienestar? Entonces, ¿para qué nos ha capacitado para ello? Veamos cómo lo expreso David:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.”(Sal. 139:14).

Luego, ¿no sería mucho más razonable concluir que él desea que vivamos felices y disfrutemos de la vida para siempre? Pues bien, eso es precisamente lo que el conocimiento de Dios puede significar para usted: vivir y disfrutar de la vida para siempre. La información que da la Biblia acerca del futuro de la Tierra y de sus habitantes, podría resumirse en una sola palabra: “paraíso”. Jesucristo se refirió a él cuando dijo a un hombre moribundo: “Estarás conmigo en el paraíso” (Luc. 23:43). La mención del paraíso seguramente hizo recordar a aquel hombre el estado de felicidad en que se encontraban nuestros primeros padres, Adán y Eva, cuando principiaron; y es que cuando Dios los creó, eran perfectos y vivían en un parque ajardinado que él mismo había planificado y creado, al que se le llamó adecuadamente “el jardín de Edén”, nombre que significa “placer”.

Era un jardín precioso, un verdadero paraíso y un buen número de los bellos árboles que crecían en él producían frutos deliciosos. Cuando Adán y Eva exploraban su entorno, bebían de las limpias y frescas aguas mientras libremente recogían el fruto de los árboles para su sustento, no teniendo, por otra parte, causa alguna para sentir inquietud ni temor; ni siquiera los animales representaban una amenaza, pues Dios los había colocado bajo el dominio amoroso del hombre y la mujer. Además, la primera pareja humana tenía una salud radiante y si permanecían obedientes a Dios, les aguardaba un porvenir feliz y eterno; por otra parte, se les asignó el gratificante trabajo de atender su maravilloso hogar paradisíaco y recibieron el mandato divino de “llenar la Tierra y sojuzgarla”. Efectivamente, Adán y Eva y sus descendientes debían extender los límites del Paraíso hasta convertir todo el planeta en un lugar de belleza y placer. (Gén. 1:28).

No obstante, cuando Jesús mencionó el Paraíso, no pretendía que aquel hombre moribundo pensara en el pasado remoto. No; Jesús hablaba de un futuro y que ha llegado en este momento de nuestras vidas, luego ya es inmediato; y es que él sabía de ese futuro, en sus días todavía lejano, en que todo nuestro hogar terrestre se convertiría en un paraíso, pues sabía que Dios, sin falta, realizaría su propósito original para la humanidad y para la Tierra (Isa. 55:10-11.). Efectivamente, volverá a haber un paraíso en este planeta Tierra y ….. ¿qué lo caracterizará? Dejemos que responda la Palabra de Dios, la Biblia y en la que leemos que según la promesa de Dios, ya no habrá enfermedad ni vejez ni muerte.

En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría.” (Isa. 35:5-6)

Tan eso será así, que no habrá persona que pueda decir “estoy enfermo”:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en [la tierra] constará de los que habrán sido perdonados por su error.” Y la razón de todo ello se deberá a lo siguiente: “Dios mismo estará con la humanidad. Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Rev. 21:3-4).

El crimen, la violencia y la iniquidad habrán desaparecido para siempre.

Los malhechores mismos serán cortados (…..), solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; (.....) él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra.” (Sal. 37:9-11).

Jehová se preocupará de actuar apropiadamente para que la Tierra quede libre de personas violentas y agresivas:

En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.” (Prov. 2:22).

Por toda la Tierra reinará la paz, para disfrute de sus habitantes.

Dios hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza.” (Sal. 46:9).

Por otra parte, ello implicaría la necesidad de que solo personas pacíficas y de buena condición habitaran en ella:

“El justo brotará y la abundancia de paz, hasta que la luna ya no sea.” (Sal. 72:7).

Y ¿qué hay de esos derechos tan pomposamente mencionados por el hombre, en el articulado del documento sobre los Derechos Humanos, sobre la vivienda digna, un trabajo digno, etc., etc., pero que nunca ha podido hacer realidad? En ese paraíso se garantizarán esos derechos y todos tendrán vivienda y trabajo agradable.

Ciertamente edificarán casas y las ocuparán (…..). No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal. No se afanarán para nada, ni darán a luz para disturbio.” (Isa. 65:21-23).

Otro derecho al que por fin tendrá acceso el ser humano bajo esa nueva administración que Jehová va a establecer aquí en la tierra, el reino de Dios, es el derecho a la alimentación. Jamás se volverá a repetir el vergonzante y bochornoso espectáculo, de la existencia de casi 1.020 millones de personas en peligro de muerte por inanición, o sea, de hambre, ya que en ese paraíso en que será convertida la tierra, Jehová proveerá alimento saludable en abundancia.

Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.” (Sal. 72:16).

La tierra misma ciertamente dará su producto; Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.” (Sal. 67:6).

Vivir eternamente en una Tierra paradisíaca producirá gran placer.

Los justos mismos poseerán la tierra y residirán para siempre sobre ella.” (Sal. 37:29).

Porque otra de las cosas que desaparecerá, será la vejez y con ella sus múltiples limitaciones y como no, la muerte inexorable que a ella sigue:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado” (Isa. 25:8).

Efectivamente, todo en ese Paraíso irradiará felicidad y contentamiento:

El desierto y la región árida se alborozarán y la llanura desértica estará gozosa y florecerá como el azafrán.” (Isa. 35:1).

Si realmente le atrae la perspectiva de vivir en el Paraíso, no permita que nada lo disuada de adquirir el conocimiento de Dios. Jehová ama a la humanidad y traerá los cambios necesarios para que la Tierra se convierta en un paraíso:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Ahora bien, piense en lo siguiente: si usted tuviera el poder de acabar con los sufrimientos y las injusticias que tanto imperan en el mundo ¿no lo haría? ¿Deberíamos entonces, esperar menos de Dios? La Biblia habla en términos muy gráficos de un tiempo en que Dios eliminará este sistema político conflictivo y lo sustituirá por un gobierno justo y perfecto:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Dan. 2:44).

Pero la Biblia, no solo se limita a decirnos lo que va a suceder, también nos muestra lo que hemos de hacer para sobrevivir y pasar al prometido nuevo mundo de Dios (2 Ped. 3:13; 1 Juan 2:17).

El conocimiento de su Creador, puede beneficiarle muchísimo también ahora; las preguntas más profundas e inquietantes de la vida se responden en ese libro tan apreciado por unos y tan vilipendiado por otros y que conocemos como La Biblia. Aceptar la dirección que esta ofrece, le ayudará a hacerse amigo de Dios, lo cual, aparte de ser un gran privilegio, le llevará a gozar de su protección en los dramáticos momentos finales de este perverso sistema actual de cosas:

“…... busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3; Sal. 91).

Así, podrá llegar a gozar de la paz que solo Él puede dar (Rom. 15:13, 33), pues al empezar a obtener este conocimiento vital, usted estará acometiendo la empresa más importante y remuneradora de su vida. Nunca le pesará haber optado por adquirir el “conocimiento de Dios” que lleva a vida eterna...... y hemos dicho que es la Biblia el libro que contiene dicho conocimiento de Dios. Ahora bien, ¿cómo sabemos que no es un libro de sabiduría humana, sino algo muy superior?...... pero eso y si les parece, lo abordaremos en una próxima consideración.

MABEL