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viernes, 20 de febrero de 2015
El inicio del fin…… ¿para este verano de 2.015?
O dicho de otra manera ¿para cuándo, el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27? Pero vayamos por partes y lo que requiere decirles de entrada, queridos amigos que nos siguen, que lo que van a leer a continuación no es más que una mera reflexión hecha a partir de lo que nosotros honestamente “creemos” que pudiera suceder en un tiempo tan cercano como puede ser el verano de este año 2.015 y dicho sea con todas las cautelas debidas; por lo que rogamos al “personal” que no entienda que estamos formulando una predicción en firme, producto de sesudos estudios, sino de una simple conjetura que bien se podría dar a tenor de cómo están las cosas y partiendo siempre de los datos que las Escrituras nos ofrecen al respecto. Recordemos que cuando los apóstoles le preguntaron a Jesús acerca del fin de los tiempos, si bien es cierto que este dijo que “el día y la hora” solo estaba en conocimiento de su Padre Celestial (Mat. 24:36), no es menos cierto que señaló a una serie de acontecimientos futuros que sucederían y que nos servirían de puntos de referencia para determinar cuándo la cosa estaría “al caer” y que pasaremos a exponer en este escrito…… sin olvidar, que en la Revelación a Juan se remarcó dicha información y lo que nos permite el aventurar que “algo” está por suceder en el transcurso de nuestras vidas.
Por lo que entrando ya en materia, lo primero que habría que aclarar es a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de la 70 semana de Dan. 9:27; de hecho y dicho sea a “grosso modo”, pues pensamos que todos aquellos que visitan esta página ya están al tanto de la cuestión, es el espacio de tiempo que abarcarán los últimos siete años que precederán a la conclusión definitiva del sistema de cosas regido por el ser humano y con ello, el establecimiento del reino de Dios sobre esta tierra…… en definitiva, el fin de las penalidades para aquellos que esperamos en las promesas divinas:
“Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).
Notemos que las palabras de Jesús son que “al comenzar” a suceder las cosas que este había anunciado como señales, es cuando uno tenía que cobrar vigor ya que la liberación estaba cercana; ello nos lleva, necesariamente, a analizar qué señales mencionadas por Jesús y de las que nos hablan las Escrituras en general, las cuales iremos cuadrando con los hechos que conocemos actualmente…… empezando por lo que se nos dice en Luc. 21:25-26:
“También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra, angustia de naciones por no conocer la salida a causa del bramido del mar (refiriéndose a la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Acotación nuestra).
Palabras que son refrendadas por lo que leemos en Rev. 6:12-13, en dónde se nos dice como sigue:
“Y vi cuando abrió el sexto sello y ocurrió un gran terremoto (o gran conmoción mundial dentro de la inicua sociedad actual); y el sol se puso negro como saco de pelo y la luna entera se puso como sangre 13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros.” (Acotación nuestra).
Luego si hacemos una simbiosis de ambos pasajes, nos encontramos con grandes señales en los cielos, eso es, en el Sol, la Luna y las estrellas, coincidentes con una gran sacudida mundial entre la sociedad alejada de Dios en la que nos vemos inmersos; de ahí que en el pasaje de Lucas se nos mencione lo de “sobre la tierra, angustia de naciones”, paralela esta con una situación inusual de fenómenos estelares y algo de lo que les hablamos en nuestro artículo del 22/04/14 titulado “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”. En el mismo les mencionábamos del inusual proceso de cuatro “lunas rojas” o “lunas de sangre” (Joel 2:31), conocido como “tétrada” y en medio de dicho fenómeno, un eclipse total de Sol y que en Hech. 2:17-20 se nos especifica que todo ello tenía que ocurrir en los “últimos días” o tiempo del fin; no obstante y a fin de captar correctamente de lo que les estamos hablando, no estaría de más que le echaran una ojeadita al escrito del que les hemos citado, para hacerse con una correcta composición de lugar que les facilite un mejor entendimiento de la idea que queremos transmitirles. No podemos pasar por alto, por otra parte, que según Gén. 1:14, el Sol, la Luna y las estrellas también pueden ser usadas como “señales” de acontecimientos futuros, como es en el caso que nos ocupa…… de hecho, lo que se lee en Joel 2:28-31 es lo siguiente:
“Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.
30 Y ciertamente daré portentos presagiosos (o señales) en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo (ello sinónimo de destrucción). 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).
Por lo que si leemos este pasaje correctamente, vemos que lo que se nos anuncia son “portentos presagiosos” (o señales que anuncian algo) en el cielo, por una parte y “sangre, fuego y columnas de humo” en la Tierra por otra y lo que vendría a ser el equivalente de situación calamitosa en esta, eso es, violencia, guerras, terrorismo, etc. y que es lo que estamos viendo hoy en día a nuestro alrededor en constante aumento. Obviamente, que esta profecía del libro de Joel aplicaría fundamentalmente al final de los tiempos, queda claro por la forma en que la aplicó el apóstol Pedro cuando esta tuvo un primer cumplimiento en el Pentecostés de 33 E.C y en donde encontramos el siguiente matiz:
“Y en los últimos días (esta expresión no figura en la profecía de Joel de la que citó Pedro y lo que nos indica un futuro segundo cumplimiento de esta), dice Dios, derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas profetizarán y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días y profetizarán (o predicarán).
19 Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20 el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de Jehová.” (Hech. 2:17-20). (Acotaciones nuestras).
Entonces y partiendo del hecho de que no hay constancia de que la segunda parte de dicha profecía (vs. 19-20) se cumpliera en el primer siglo, parece quedar claro que los sucesos predichos y como indicó Pedro, tendrán que ocurrir en nuestros días; y dado que las “señales en la tierra” ya las tenemos identificadas (“sangre, fuego y neblina de humo”, o sea y como ya hemos apuntado, terrorismo, guerras y destrucción de todo tipo), pues estas están ocurriendo desde hace tiempo, solo podemos entender que los “portentos presagiosos” anunciados para el cielo y que complementarían a los mencionados sobre la Tierra, tendrían que ver con sorprendentes fenómenos astronómicos como los que estamos enfrentando. Y que tuvieron su inicio el 14/15 del pasado mes de Abril de 2.014, con la aparición de la primera de las “lunas rojas” de una serie de cuatro, coincidiendo con la pascua judía y siendo la segunda coincidente con el 8 de octubre, en que se celebra la fiesta de los tabernáculos; la tercera se espera para el 4 de abril de este año 2015, coincidiendo otra vez con la pascua y la cuarta para el 28 de septiembre, concordando nuevamente con la fiesta de los tabernáculos. En medio, estará el eclipse total solar que coincidirá con el inicio del año nuevo judío, el 20 de marzo de 2015 y que se corresponde con el día primero de Nisán (Abril del calendario judío)…... y según los expertos, la coincidencia de “lunas rojas” tétradas con fiestas judías y además con un eclipse total de Sol concurriendo con el inicio de un nuevo año judío, es algo verdaderamente excepcional.
Y fíjense además, que en las palabras de ambos personajes (Joel y Pedro) se nos advierte de que dichos sucesos y en conjunto, ocurrirían antes de la llegada del “gran día” de Jehová, eso es, de la “gran tribulación” a ocurrir durante la segunda parte de la mencionada semana 70 de Dan. 9:27; lo que nos lleva y volviendo a esos versos 19 y 20 parafraseados por Pedro de la profecía de Joel, a las palabras de Jesús que se registran en Luc. 21:25-26 y que ya hemos leído (pero que repetiremos por aquello de refrescar la memoria), en donde efectivamente se nos habla de la confluencia en el tiempo de una situación de conflicto extremo en la Tierra, con los mencionados sucesos astronómicos y pasaje en el que leemos como sigue:
“También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”
Es obvio que entre estas “señales” del Sol, aparte de ese mencionado eclipse solar tan estratégicamente situado entre la segunda y la tercera “luna de sangre” y que se espera (repetimos) para el próximo 20 de Marzo en nuestro calendario gregoriano, habría que destacar la inusitada actividad del astro rey en ese final de ciclo solar (cada once años) en el que ha estado inmerso y que aún tiene sorprendidos a los astrónomos, que no saben que es lo que realmente está pasando en nuestra estrella. Pero es cierto que alguien nos podría señalar que no se cumple lo de las señales “en las estrellas” del verso 25, pues las estrellas literales no pueden caer físicamente sobre la tierra…… pero no es menos cierto que a quién diga esto se le pasa algo por alto: y es que por estrella se entiende, no solo los soles que contemplamos en nuestra galaxia, sino cualquier objeto que esté situado en el espacio y que en un momento determinado brille, como puede ser un meteorito (de ahí, figurativamente, lo de lluvia de “estrellas” cuando estos caen masivamente).
Por lo que en el cuadro entra un hecho ante el que los astrónomos están desconcertados y que tiene que ver con la gran cantidad de misteriosas “bolas de fuego” avistadas en todo el mundo y de las que se desconoce su origen; pues mientras unos afirman que nos encontramos ante la de caída de “chatarra espacial”, eso es, restos de satélites artificiales, otros lo niegan y afirman que se trata de meteoritos de más o menos tamaño que se nos vienen encima con una sorprendente e inusitada frecuencia, como el que cayó en la ciudad rusa de Cheliabinsk en la zona de los Urales el 15 de Febrero de 2.013 y que dejó más de mil heridos y pérdidas materiales por valor de cerca de treinta millones de dólares. O como el del pasado 19 de Abril de 2.014, en que nos desayunábamos con la noticia de que otro meteorito cayó cerca de la ciudad también rusa de Murmansk, cercana a la frontera con Finlandia…… y ello sin contar, la innumerable cantidad de ellos que han caído en lugares desérticos o en el mar (la inmensa mayoría) y detectados en la NASA por las explosiones que producen a su entrada en la atmosfera terrestre; en todo caso, de lo que estaríamos hablando es de una masiva caída de objetos incandescentes del cielo y con pocos precedentes en la historia de la astronomía, que bien cuadraría con lo dicho en las Escrituras en el sentido de que tal fenómeno es parte de esa señal compuesta mencionada.
Pero volviendo al tema de las “lunas rojas”, tenemos que recordar que en las raras veces que ha ocurrido dicho fenómeno astronómico coincidiendo con fiestas de Israel, como es en el caso que nos ocupa, han ocurrido sucesos importantes en el devenir de esta nación y partiendo de la base de que la nación de Israel es el reloj profético de Dios y según se lee en Dan. 9:24…… pero siendo la cuestión que hoy nos ocupa un tanto peculiar. Y es que en esta ocasión, lo inusual no radica tanto en la ocurrencia del hecho en sí mismo y en su coincidencia con señaladas festividades judías, que también, sino por la circunstancia de que este fenómeno astronómico y en la misma secuencia en la que se va a producir, no se volverá a repetir en aproximadamente unos 500 años, según los expertos…… y lo que hace del mismo algo a lo que prestar atención de una manera muy especial, pues no sería descartable la posibilidad de que realmente nos encontremos antes “señales” que nos adviertan de que algo “gordo” va a suceder en nuestros días.
Es cierto que no son pocos los astrónomos que discrepan del significado apocalíptico de tal evento, argumentando que estamos solo ante simples eclipses totales de Sol o de Luna y que se han repetido a lo largo de la historia del ser humano en la tierra. Y discrepancia que de entrada podría ser aceptada, sino fuera porque de hecho y como ya hemos señalado, lo que las Escrituras nos proponen no es una sola señal como la mencionada, sino un conjunto de ellas y que tienen que coincidir en el tiempo; por lo que continuaremos con nuestra exposición, dirigiéndonos a la siguiente “señal” y que tiene que ver con estas palabras de Jesús contenidas en Mat. 24:32-35:
“Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.”
Noten, en primer lugar, que estas palabras fueron dichas en el contexto de las mencionadas “señales” astronómicas (versos 29-31) y por lo que se nos está diciendo que la generación que viera dichas señales, tenía que estar viva para ver el regreso de Cristo a la Tierra y con ello la instauración del reino de Dios en esta…… y si hemos dicho que según los entendidos en la materia, dicho fenómeno estelar coincidente con celebraciones judías no se repetirá en casi 500 años, es obvio que la generación que no pasaría “hasta que sucedan todas estas cosas” está presente en nuestros días. Ahora bien, la pregunta sería ¿y cuál de las generaciones que coexistimos actualmente, es a partir de la que se puede empezar a contar y teniendo en cuenta que según el baremo bíblico, la duración de la vida del hombre (en consecuencia de una “generación”) es de 70/80 años según el Sal. 90:10? Ello nos lleva de nuevo al versículo 32 de los que acabamos de leer y en donde se nos hace la siguiente aclaración:
“Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas (eso es, revive), ustedes saben que el verano está cerca.” (Acotación nuestra).
Recordemos que según la terminología bíblica, con frecuencia tanto la vid como la higuera representan a la nación de Israel (de hecho, casi siempre se mencionan juntas, pues las higueras se plantaban en las viñas), como se puede apreciar en los siguientes pasajes, en primer lugar en el caso de la viña:
“Y yo la pondré como cosa destruida. No será podada, ni será azadonada. Y tendrán que subir en ella la zarza y malas hierbas; y a las nubes impondré mandato de no hacer que se precipite lluvia sobre ella. 7 Porque la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá son la plantación con la cual él estaba encariñado. Y siguió esperando juicio, pero, ¡miren!, quebrantamiento de ley; justicia, pero, ¡miren!, alarido.” (Isa. 5:6-7).
E igual en el caso de la higuera, pues veamos la ilustración de la futura destrucción de Israel que hizo el Hijo de Dios y que centró en dicho árbol frutal:
“Entonces pasó a decirles esta ilustración: “Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña y vino buscando fruto en ella, pero no lo halló. 7 Luego dijo al viñador: Mira que ya van tres años que he venido buscando fruto en esta higuera, pero no lo he hallado. ¡Córtala! ¿Por qué, realmente, debe hacer que la tierra permanezca inútil?”. 8 En respuesta él le dijo: “Amo, déjala también este año, hasta que cave alrededor de ella y le eche estiércol; 9 y si entonces produce fruto en el futuro, bien está; pero si no, la cortarás”.” (Luc. 13:6-9).
En este caso, el propietario o amo de la viña en la que estaba plantada la higuera y objeto del cuidado del amo del campo, sería Jehová Dios y el viñador simbólico que tenía a su cargo el cuidado de la higuera era Jesús, pues este estuvo por más de tres años intentando que esa “higuera” figurativa que era la nación de Israel, produjera frutos de arrepentimiento y lo cual no fue el caso; de ahí que en un momento determinado, esa higuera simbólica fuera cortada como había sido anunciado por Jesús (Mar. 11:12-14) y suceso que ocurrió en 70 E.C., con la destrucción de Jerusalén y su templo a manos de las legiones romanas bajo el mando del general romano Tito…… y proceso de exterminio del pueblo judío, que culminó en el año 135 con la total expulsión de estos de su tierra natal, lo que significó la desaparición de Israel como nación por casi 2.000 años. Establecida esa relación entre la higuera y la nación de Israel, recordemos de nuevo unas palabras de Jesús que anunciaban el restablecimiento de Israel como nación, cuando dijo que esa higuera simbólica rebrotaría de nuevo:
“Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas (o señales que estaba dando), sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotación nuestra).
Notemos ahora que fue en ese contexto en el que se habló acerca de la generación “que no pasaría” hasta que acontecieran todas las cosas profetizadas…… luego lo que está claro, es que la generación a partir de la cual empezar a restar, es aquella que vio el cumplimiento de ese rebrotar de Israel como flamante nueva nación; ello nos lleva a la generación que en 1.948 tenía suficiente capacidad para tener consciencia de lo que había ocurrido, al ser de nuevo Israel declarada nación en un acto de proclamación de independencia el 14 de Mayo de dicho año (aunque el reconocimiento oficial tuvo que esperar hasta el 11 de Mayo de 1.949, momento en que se la admitió ya como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas, como el miembro nº 59). Fuere como fuere el caso, la cuestión es que ya tenemos una “generación” de la que partir para determinar cuándo se puede esperar el cumplimiento de la promesa de Jesús, en el sentido de que esa generación no pasaría “hasta que se cumplieran todas las cosas”, eso es, incluido el establecimiento del reino de Dios sobre la Tierra.
Partiendo de esta base, pensemos que una persona nacida en Mayo de 1.948 cumpliría en este mismo mes de 2.015, tanto como 67 años…… pero claro, tenemos que tener en cuenta que por generación se habla de personas que en el momento de cumplirse determinado evento, tendrían la suficiente capacidad de entender lo que estaba pasando a su alrededor; pero permítannos un ejemplo de lo que pretendemos darles a entender: cuando en España se hace referencia a la “generación del 27” y compuesta entre otros muchos por Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, etc. etc. etc., no se habla del año en que nacieron, sino del año en que emergieron como autores de prestigio en el panorama cultural español. De tal suerte, que en 1.927 Federico García Lorca tenía ya 29 años; Rafael Alberti, tenía 25 años; Vicente Aleixandre tenía 29 años; Gerardo Diego 31 años y así por el estilo, el resto de personajes que configuraron dicha genial “generación del 27”…… por lo tanto y usando el mismo baremo, el sentido común nos dice que no podemos estar hablando de bebés para esa generación de 1.948 en donde Israel resurgió como nación, pues de ser ello así estos no pudieron ser conscientes de nada de lo que ocurría en su entorno.
Es cierto que no estaríamos hablando en este caso de personas altamente cualificadas como los ejemplos citados y para lo que se precisa de formación y consecuentemente, de tiempo, sino solo de personas con un mínimo de percepción de la realidad de lo que sucedía a su alrededor y que bien lo podría hacer y tirando por lo bajo, un niño de entre 10 y 15 años. Por lo que aceptando que la cosa sea así, nos encontramos con que si a los 67 años transcurridos desde 1.948 hasta nuestros días, le añadimos el mínimo mencionado, eso es, 10 años, nos encontramos con que esa generación del 48 tendría ahora ¡77 años!…… o sea y bíblicamente hablando, con una generación ya en sus últimos estertores. Circunstancia que nos lleva a recapitular y con ello volver de nuevo al dato señalado, en el sentido de que el fenómeno de las “lunas rojas” y un eclipse de Sol intermedio coincidentes con fechas de celebración de fiestas judías no se producirá de nuevo en un plazo de 500 años o más; lo cual nos lleva a la razonable conclusión, de que tiene que ser en este año de 2.015 cuando se produzca el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27 y con ello, los últimos siete años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por la instauración del reino de Dios en la Tierra.
Siete últimos años que se distribuirán de la siguiente manera: una primera mitad o tres años y medio (1.260 días, según el calendario hebreo a partir del cual fue hecha la profecía), en que será anunciada por toda la tierra la “buena nueva” de la instauración del reino de Dios (Rev. 14:6-7) y tres años y medio restantes, en los que se producirá la “gran tribulación” y que afectará a todos aquellos que no hayan aceptado ser sumisos al nuevo reino entrante encabezado por Jesucristo. Que ello será así, queda reflejado en unas palabras del Hijo de Dios, cuando comparó los tiempos del fin con los del diluvio del día de Noé:
“Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).
Noten que si bien es cierto que el diluvio fue traído a la tierra por la general violencia existente (Gén. 6:13), no es menos cierto que había personas que no eran violentas y que seguían una vida normal, según se deduce de las palabras de Jesús (v. 38), sino que perecieron por “no hacer caso” a la advertencia recibida y anunciada por Noé (2 Ped. 2:5)…… y dado que las palabras de Jesús apuntaban a que dicha circunstancia se volvería a repetir en un futuro, la pregunta es obvia: ¿cómo responderá usted, a los constantes toques de alarma que se están dando, por ejemplo, desde este blog y concretamente en el artículo que acaba de leer?
No es menos cierto y como ya hemos señalado, que lo dicho hasta el momento no es más que una mera reflexión a partir de lo que los autores de esta página “creemos” que puede ocurrir durante o a finales del verano de este año 2.015 (a más tardar, a mediados del 2.016), siempre en función de la información que tenemos a nuestro alcance y por lo que uno, no está obligado a creernos ¡faltaría más! Pero ello no es excusa, para que este uno y por su cuenta, intente averiguar que puede haber de cierto en todo lo que hemos dicho; no olvidemos que en su momento, las Escrituras consideraron como de “noble condición” a personas que siendo instruidas por el apóstol Pablo, contrastaban diariamente con la información que tenían a su alcance, todo aquello que el apóstol les enseñaba:
“Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).
Con estas palabras de estímulo, nosotros ahí lo dejamos y que cada uno tome la actitud que mejor le parezca ante lo que hemos expuesto y que, si nos permiten la observación, tiene visos de no estar muy lejos de la realidad que está por venir; porque en definitiva, lo que tenemos ante nosotros son dos hechos incontestables partiendo del relato escritural: por una parte, tenemos a una generación (la del 48) que ya está finiquitada y, por otra, unos eventos astronómicos coincidentes con fechas señaladas dentro del mundo judío, que no se volverán a repetir hasta dentro de 500 años…… y ante esa reveladora evidencia ¡que quieren que les digamos, como no sea que para los autores de este blog, dos más dos continúan sumando cuatro!
MABEL
lunes, 2 de junio de 2014
“…… y sobre la tierra, angustia de naciones.”
En los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y en sus respectivos capítulos 24, 13 y 21, vemos que se unen diferentes matices acerca de la respuesta que Jesús dio a una crucial pregunta que le hicieron sus discípulos y que tenía que ver, con cuál sería la señal o sucesión de acontecimientos que tendrían que indicar que su regreso a la tierra era inminente; eso es, que dichos evangelios se complementan entre sí para que tengamos una perspectiva más exacta de lo envuelto en dicha respuesta…… y pregunta de los discípulos que fue formulada en la siguiente dirección:
“Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.” (Mat. 24:3).
Si nos fijamos, observaremos que esta pregunta tenía dos vertientes: una, la relacionada con los acontecimientos que posteriormente resultarían en la destrucción de Jerusalén y su templo y la otra, acerca de cuál sería la señal o conjunto de acontecimientos que anunciarían el regreso de Jesús a la tierra y que los discípulos ya relacionaban con el “fin del mundo”, o como hemos leído, con la “conclusión del sistema de cosas” tal como lo conocemos a día de hoy; y que esa era la orientación de dicha pregunta, parece quedar refrendado por la particular versión que del citado pasaje nos hace la TLA:
“Después, Jesús y sus discípulos se fueron al Monte de los Olivos. Jesús se sentó y, cuando ya estaban solos, los discípulos le preguntaron: ¿Cuándo será destruido el templo? ¿Cómo sabremos que tú vendrás otra vez y que ha llegado el fin del mundo? ¿Cuáles serán las señales? (de ambas cosas).” (Mat. 24:3). (Acotación nuestra).
Jesús respondió a estas cuestiones, empezando por la más cercana en el tiempo y de la que ya les había apuntado momentos antes (Mat. 24:1-2), como era el tema de la destrucción de la ciudad y del templo y que, entre algunas de las señales que les advertirían de la cercanía de semejante desastre, les dio esta:
“Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas y los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. ” (Luc. 21:20-22).
Obviamente, todas las cosas dichas en esta parte de la respuesta, tenían que ver con Jerusalén, su templo y el pueblo judío en general, pues cuando se produjo el cumplimiento de estas palabras de Jesús, se vio afectada toda Judea…… de ahí que la advertencia fuera también para aquellos que vivían en pueblos o aldeas cercanas a la capital, eso es, fuera de los límites geográficos de la ciudad de Jerusalén; pero veamos lo que dijo Jesús a continuación y ya para “meternos en harina”, que apuntaba directamente a la parte final de los días y coincidentes con su regreso, lo que respondía directamente a la segunda parte de la pregunta que se le había hecho y que es la que nos interesa a nosotros, pues esa información nos aplica directamente:
“También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25.28).
Que a partir de esas palabras Jesús ya enfocaba su atención hacia un futuro aún lejano, eso es, que ya estaba hablando acerca de su segunda venida al final de los tiempos, queda establecido con meridiana claridad por el hecho que nada de los versos 27 y 28 se cumplió en esos días: ni se vio al Hijo del hombre viniendo con las nubes y regreso que aún está por acontecer, ni nada tuvo que ver lo ocurrido en esos días con una cercana “liberación” del pueblo judío, ya que en el año 70 y en el que se cumplió la primera parte de la respuesta de Jesús, es precisamente cuando inició el tiempo en que fueron esparcidos entre las naciones y hecho que culmino en el año 135 d.C. en que fueron definitivamente expulsados de sus tierras por el emperador Adriano…… y mucho menos se cumplió lo referente a una próxima liberación entre los seguidores de Jesucristo, ya que estos han perseguidos de forma inmisericorde por siglos. Por lo tanto, nos vamos a quedar con los versículos 25-26 para poder entender lo que tiene que ocurrir en nuestros días y así poder usar correctamente las señales que nos dio Jesús acerca de su segunda venida y, con ello, posicionarnos debidamente en la corriente del tiempo…… eso es, conocer para cuando el cumplimiento de esta parte de su profecía y que tiene que ver con las personas que vivimos en estos momentos de la historia. No obstante y dado que de las señales en el Sol, la Luna y las estrellas de las que se nos habla en el inicio del verso 25, ya hablamos largo y tendido en nuestro artículo del 24/04/14, a lo que ahora nos referiremos es a lo que sigue y relacionado con aquellas cosas que tienen que suceder en la tierra, eso es, la “angustia de naciones” de los referidos versos 25-26, en este caso la segunda parte del v. 25 y en dónde se lee como sigue:
“…… y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación,”
Vemos que la “angustia de naciones” está provocada por el hecho de “no conocer” la salida a los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad actualmente y que provocan el “bramido del mar y de su agitación”…… afirmación esta última algo “chunga” para quien tenga un conocimiento bíblicos, pero que en realidad no tiene mucha complicación. Porque tengamos en cuenta y para una correcta comprensión de lo que se nos está diciendo ahí, que cuando hablamos en términos de profecía, el “mar” no es más que la masa de la humanidad en su conjunto, según se deduce por el contexto bíblico y que es a dónde siempre tenemos que acudir cuando buscamos la interpretación correcta de ciertas expresiones “raritas” que nos encontramos en las Escrituras; veamos un ejemplo de lo afirmado:
Isa. 57:20: “Pero los inicuos son como el mar que está siendo agitado, cuando no puede calmarse, cuyas aguas siguen arrojando alga marina y fango.”
Rev. 17:15: “Y me dice: “Las aguas que viste, donde está sentada la ramera, significan pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas”.”
Recordemos que “las aguas” que Juan vio, son las que se mencionan en el versículo 1 de ese mismo capítulo 17, cuando se le habla del juicio a la gran ramera “que se sienta sobre muchas aguas” y expresión que coloquialmente hablando define lo que es el mar, eso es, una “reunión de muchas aguas”; y pasaje de Isa. 57:20 que se corresponde con lo que sucede a día de hoy, cuando observamos que alrededor del mundo y por parte de aquellos que no creen en las promesas divinas, se producen constantes revueltas, manifestaciones (a menudo violentas), golpes de estado y protestas airadas de personas afectadas por las erráticas e interesadas políticas del sus respectivos gobiernos y que ven como cada día se les recortan más sus derechos y con ello sus posibilidades de mantener un mínimo de dignidad en su nivel de vida…… siendo llevadas a un callejón sin salida en el que el rico, cada día es más rico y el pobre, cada días más pobre y ello sin solución de continuidad; de ahí que lleguemos a lo dicho en el versículo 26 y en donde se lee así:
“26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada, porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”
Y es que la expectativa que el ser humano tiene ante sí, con una población mundial en constante aumento y en una también constante disminución de los recursos naturales, como agua potable o reservas energéticas y a lo que habría de sumarse la aumentante tensión militar entre naciones, amén del peligro siempre latente de una conflagración nuclear de graves consecuencias para la supervivencia de la especie humana en este planeta, es realmente pavorosa. Sin contar ya, con la creciente desaparición de los glaciares y, por ende, la disminución de las reservas naturales de agua para el consumo humano (gravísimo problema y que muchos parecen ignorar), por no hablar del aumento del nivel de los océanos con lo que ello implica de pérdida de tierra firme y consecuente desplazamiento de masa humana hacia tierras más altas, lo que repercutirá obviamente en un peligroso aumento de densidad poblacional. Pero por otra parte ¿qué hay de esos “problemillas” más domésticos y que suelen casi siempre pasar desapercibidos por el común de los mortales (pero que ahí están), como es el constante deterioro por el paso del tiempo de las infraestructuras de nuestras ciudades, como son conducciones de gas, agua, electricidad, carreteras, puentes, presas, líneas soterradas del metro y todos los etc. que ustedes quieran sumarle, totalmente obsoletas e insuficientes…… o “mejor no meneallo”?
Porque este es el panorama real al que nos enfrentamos, que al igual que una bomba de relojería nos acabará explotando en las narices tarde o temprano y causando el colapso de ciudades enteras, con toda la gravedad que ello conllevaría; sin embargo, vemos que en ese verso 26 también se nos explica la razón última de la mencionada “angustia de naciones” y el “desmayo” de la plebe, ante las negras expectativas a las que nos enfrentamos y que está por encima de las razones o causas mismas del desaguisado que se nos viene encima como un tren “a toda pastilla”, cuando se nos dice que “los poderes de los cielos serán sacudidos”…… pero ¿qué quiso decir Jesús con esto? Es cierto que no son pocos los “entendidos” que afirman que con esa frase se nos está hablando de los cielos literales, en función de lo que leemos al inicio del verso 25 acerca del Sol, la Luna y las estrellas; pero no es menos cierto que el Creador no tiene nada en contra de esos cielos literales y que están cumpliendo perfectamente con aquello para lo que fueron creados (Gén. 1:16-18)…… contra quien sí tiene es en contra de los habitantes del planeta tierra. De hecho, el contexto en el que se mueven esos capítulos mencionados al inicio de este escrito, tiene que ver con las cosas que tienen que ocurrir en la tierra y no en los cielos literales; porque tengamos en cuenta que cuando en las Escrituras se nos habla de “los cielos”, casi siempre se hace referencia a gobiernos humanos y no a los cielos físicos, si bien es cierto que es el contexto el que determina cuando se está refiriendo a una cosa o cuando se refiere a la otra; pero en términos de profecía, repetimos, el enfoque general siempre tiene que ver con gobernación humana…… veamos un ejemplo de ello:
Isa. 65:17: “Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.”
Isa. 66:22: “Porque tal como los nuevos cielos y la nueva tierra que voy a hacer subsisten delante de mí -es la expresión de Jehová-, así seguirán subsistiendo la prole de ustedes y el nombre de ustedes.”
Noten ustedes que en ambos pasajes y situados en el mismo contexto, Jehová habla en futuro, eso es, dice “voy a crear” o “voy a hacer” un nuevo cielo y una nueva tierra, cuando en realidad los cielos y la tierra literales fueron hechos “en el principio” (Gén. 1:1). Súmenle a ello, el hecho de que cuando Dios acabó la creación, miró todo lo que había creado y dijo que “era muy bueno” (Gén. 1:31); por lo que no se entendería que tuvieran que rehacerse de nuevo los cielos y la tierra físicos, como si hubiera defecto en ellos; por otra parte, el propósito manifestado por Dios para con la tierra es el siguiente:
Sal. 104:5: “Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos; no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre.”
Sal. 119:90: “Tu fidelidad es para generación tras generación. Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo.”
Ecle. 1:4: “Una generación se va y una generación viene; pero la tierra subsiste aun hasta tiempo indefinido.”
Por lo tanto, si la permanencia del planeta Tierra está asegurada por su propio Creador, queda claro que en esas referencias de Isa. 65:17 y 66:22, de ninguna manera se estaría hablando de una “nueva tierra” en sentido literal y por lo que los “nuevos cielos” mencionados, tampoco pueden ser literales; establecida esta idea y continuando con lo que decíamos, en el sentido de que el contexto en el que estaba situada la respuesta de Jesús tenía que ver con cosas que pasarían en esta tierra, ello nos indica que esa alusión a “los poderes de los cielos serán sacudidos”, nada tenía que ver con los cielos literales; de hecho, tenemos las palabras del apóstol Pedro y que algo sabría del tema, que nos dicen lo siguiente y haciendo referencia a un futuro aún distante en ese momento:
“Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y, en estos, la justicia habrá de morar.” (2 Ped. 3:13).
Luego si la tierra literal que hoy habitamos, hemos visto que no puede ser cambiada, pues Jehová nos ha dado garantía de ello, lo razonable es que tampoco lo sean los cielos literales y por lo que los “nuevos cielos” de los que se nos habla en esos pasajes mencionados, así como en los “cielos que serán sacudidos” señalados por Jesús en su respuesta, tenían que hacer referencia a otra cosa; pero para poder averiguar a lo que se referían ambos personajes (Jesús y Pedro), tenemos que retrotraernos en el tiempo al momento en el que por primera vez se hizo mención de unos “nuevos cielos” y una “nueva tierra”, para ver qué es lo que ocurrió en ese período de la historia…… lo que nos lleva a situarnos en la corriente del tiempo en que ocurrió el cumplimiento de la profecía de Isa. 65:17 ya mencionada. Y dado que estas palabras fueron escritas unos 700 años a.E.C. y no hay registro alguno de esa época ni posterior a ella, que nos hable de un cataclismo tal que hubiera hecho necesaria la creación de unos “nuevos” cielos y tierra físicos de los que hoy nos beneficiamos, es evidentemente que el bueno de Isaías y con sus palabras registradas en la profecía señalada, se estaba refiriendo a otra cosa…… pero ¿cuál cosa? Ello solo podemos averiguarlo, leyendo de su contexto y que en este caso serían los dos siguientes versículos, eso es, el 18-19 y en una clara relación causa/efecto con la creación de los “nuevos cielos y una nueva tierra” señalada en el verso 17…… pero veamos lo que se nos dice en ellos:
“Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear. Porque, ¡miren!, voy a crear a Jerusalén (como nuevo cielo) una causa para gozo y a su pueblo (como nueva tierra) una causa para alborozo. 19 Y ciertamente estaré gozoso en Jerusalén y me alborozaré en mi pueblo; y ya no se oirá más en ella el sonido de llanto ni el sonido de un lastimero clamor.”
Entonces de lo que se nos está hablando aquí, no es de un cambio de elementos físicos literales, sino de un cambio de “circunstancias”, lo cual se produjo cuando los judíos regresaron a su tierra natal, después de su exilio en Babilonia y pasaron a vivir en lo que se podía considerar un nuevo orden o nuevo sistema de cosas: tuvieron un nuevo cuerpo de gobierno conformado por Zorobabel y descendiente del rey David, como gobernador y Josué, hijo de Jehozadaq, como sumo sacerdote (Ageo 1:1, 12; 2:21; Zac. 6:11) y que junto a otros colaboradores, constituyeron los “nuevos cielos” prometidos y por encima de una “nueva tierra”, o sea, la nueva sociedad limpia de personas que habían regresado a su antiguo país de procedencia, con el fin de reconstruir Jerusalén y su templo, para el restablecimiento de la adoración pura a Jehová y que estaban en sujeción a esos “nuevos cielos” o gobierno que representaba a Jehová Dios…… y siendo a un nuevo y más amplio cumplimiento de dicha profecía, a lo que apuntan las palabras del apóstol Pedro mencionadas. Por lo tanto y “rebobinando”, volvamos a las palabras contenidas en la respuesta de Jesús en el pasaje de Luc. 21:25-26 y que resumiendo, nos vienen a decir que la causa de la actitud angustiada de las personas ante la situación extrema actual y el desmayo por el temor a la expectativa de lo que se nos viene encima, tiene que ver con el hecho de que “los poderes de los cielos serán sacudidos”; pero aun conociendo a qué se refería Jesús con dichas palabras…… ¿cómo las cuadramos con la situación actual?
Pues, sencillamente y como es público y notorio, con que los gobiernos actuales se han quedado impotentes y sin respuesta ante la situación extrema de las cosas y siendo lo único que aciertan hacer es el dar “palos de ciego”, intentando salvaguardar sus intereses personales y sin preocuparse de la desastrosa situación por la que pasan sus gobernados que, una vez más, son víctimas de los desmanes y corruptelas “al por mayor” de sus gobernantes. Para no ir más lejos y como constatación de lo que afirmamos, en Europa acabamos de vivir un episodio que constata la deriva total de estos, así como del desconcierto absoluto de los gobernados y que se nos muestra en un hecho reciente: hace unos días se llevaron a cabo las elecciones al parlamento de la Unión Europea y organismo político de dónde salen las directivas de gobierno a seguir por todos los países miembros de la citada unión. Pero dándose la circunstancia de que el “populacho” y harto ya de tantos desmanes y de tanta incompetencia para generar soluciones prácticas en beneficio de este por parte de sus gobernantes, se ha quedado en casa sin ir a votar (la abstención ha sido para nota, al menos en España) o en su defecto, ha optado por votar a formaciones radicales de extrema derecha o bien de extrema izquierda, o en su defecto a grupos políticos de reciente creación y lo que ha resultado en una total “atomización” del espectro político de dicho parlamento unitario y con el resultado previsible de que conseguir en dicho órgano de gestión, un mínimo acuerdo para llevar a cabo resolución alguna sobre cualquier tema del que se trate, será tarea prácticamente imposible…… o lo que es lo mismo, un parlamento que nos cuesta un ojo de la cara a los ciudadanos europeos, totalmente fragmentado en numerosas facciones de distinto signo e irreconciliables entre sí y, por ello, un instrumento de gobierno totalmente inútil e inoperante que no nos augura nada bueno o que dicho de otra manera y parafraseando a Lucas, que las “expectativas” son para echar a correr. Algo, sin embargo, que a aquellos que tenemos cierta idea de lo que dice la Biblia no nos coge por sorpresa, pues esto es lo que se nos dice en ella:
“Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).
De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:
“Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).
Ahora bien, partiendo de lo que ya hemos averiguado, la pregunta tendría que ver con lo siguiente: aclarado ya lo que quiso decir Jesús en sus palabras acerca de aquellos “cielos que serán sacudidos” ¿para cuándo el cambio a esa nueva situación y de la que el apóstol Pedro afirmó estar “esperando” en su segunda carta y como ya hemos leído?; para averiguarlo, tenemos que continuar con lo dicho por Jesús en su respuesta y que leemos así:
“Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.” (Mat. 24:32-34).
Algo que no podemos pasar por alto, es que la higuera y en las Escrituras representa simbólicamente a la nación de Israel; y puesto que las palabras de Jesús apuntaban a un cataclismo sobre dicha nación que la borraría del mapa (Luc. 21:24) y suceso que ocurrió en el año 135 E.C. y como ya hemos señalado, es obvio que esas palabras del Hijo de Dios tendrían que ver con el renacimiento de esta nación en algún momento de la historia, como así fue: después de casi 1.900 años desaparecida, en 1.948 emergió de manera sorprendente en la escena mundial, la nación que había desaparecido 19 siglos antes. Y que de no ser así, eso es, que no hubiera existido dicha circunstancia, no se entenderían las palabras de Jesús en el sentido de que “no pasaría” una determinada generación en la que tendrían que suceder “todas las cosas” anunciadas…… y por lo que se puede interpretar, que la generación que estaba viva en el momento del reverdecer de la “higuera” simbólica en 1.948, tendría que ver la instauración del reino de Dios aquí en la tierra.
Y prescindiendo que en más de una ocasión hemos publicado algo al respecto, no está demás el repetir la idea para que no nos despistemos y perdamos de vista, a causa de los acuciantes problemas cotidianos que nos afligen, el esperanzador horizonte que tenemos ante nosotros; porque resulta que el 14 de Mayo del año en curso se cumplieron los 66 años de ese rebrotar “de la higuera” y por lo que las personas que hoy nos movemos entre los 70 u 80 años de edad, somos la generación aludida en las palabras de Jesús. Por lo que dado que bíblicamente a una generación se le da un periodo promedio de vida de 70 años (Sal. 90:10) y teniendo en cuenta de que antes que se instaure el reino de Dios en la tierra, tiene que cumplirse la profética semana 70 de Dan. 9:27 y que consta de siete años, el momento en que deben de iniciar los sucesos que nos llevarán a la culminación de “todas las cosas” no se puede demorar, pues de lo contrario no se cumplirían las palabras de Jesús con respecto de la “generación” que no pasaría. Porque no olvidemos que dichos siete años tienen que sumarse a ese cómputo de 70 u 80 años que ya tiene ahora la generación señalada, pues esta tiene que ver el inicio del florecer de la “higuera” y también el final de “todas las cosas” profetizadas y entre las que está, como hemos dicho, el establecimiento del reino de Dios en la tierra…… por lo que solo con un poco más de demora, nos iríamos a una generación de casi 90 años y con lo que perdería todo sentido lo escrito en el mencionado salmo; sin embargo, no olvidemos que en el pasaje de Mateo analizado (también en Marcos y Lucas) y después de hablar de la “generación que no pasará”, Jesús dijo algo que aún no hemos mencionado y que es esto:
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:35; Mar. 13:31; Luc. 21:33).
Eso es, que aún el astro Sol y el planeta Tierra tan firme y sólidamente establecidos por Jehová podrían pasar, antes que no cumplirse esas palabras del Hijo de Dios; aquí Jesús usó, obviamente, una figura retórica llamada hipérbole para resaltar lo imposibilidad de que sus palabras quedaran sin efecto, al contratarlas con la segura permanencia de los inmutables Sol y Tierra literales y que tienen su existencia eterna garantizada por el propio Creador de ellos. Por lo que volviendo al tema central de este escrito y del cual nos hemos apartado un poquitín, el quid de la cuestión está en el asunto de la “gobernabilidad”, pues el hombre a probado todo tipo de forma de gobierno y el más absoluto de los fracasos ha sido el resultado de cada uno de ellos y como nos muestra la extrema situación de agonía a la que ha llegado la humanidad como resultado de esa sucesión de gobiernos inútiles e inoperantes; y es que el ser humano no tiene ni la sabiduría ni el poder necesario para vencer los males endémicos causados por el pecado y que alcanzan hasta a las personas más pudientes, como pudieran ser les enfermedades, la vejez y al final, la muerte…… cosas que serán totalmente eliminadas de un plumazo, mediante el prometido reino de Dios en manos de Jesucristo y sus hermanos, pues esto es lo que nos dicen las Escrituras:
“Y vi un nuevo cielo (el gobierno teocrático de Jesucristo y sus hermanos) y una nueva tierra (la inmensa multitud obediente que sobrevive a la “gran tribulación” final); porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe (el sistema de cosas en el que nos vemos ahora atrapados). 2 Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. 3 Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (Dios y por medio de ese gobierno delegado) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores (eso es, las penosas circunstancias que esclavizan al ser humano) han pasado”.” (Rev. 21:1-4). (Acotaciones nuestras).
Y siendo este, el espléndido futuro que nos aguarda a aquellos que confiamos en las promesas de Dios y que según la evidencia presentada, estamos ya tocando con la punta de los dedos; o lo que es lo mismo, que en breve van a ocurrir cosas que van a convulsionar a la humanidad, que ni nos podemos ni imaginar y que resultarán en una total liberación (Luc. 21:28), incluso de la muerte. No obstante y permítanos la coletilla, que no sean nuestras palabras las que le convenzan a usted de que las cosas serán así, sino un serio y personal análisis de las mismas al ser estas contrastadas con lo que dice su ejemplar de las Escrituras, acerca del tema del que le hemos hablado…… y es que nosotros, querido/a amigo/a que nos lee, también nos podemos equivocar.
MABEL
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miércoles, 27 de julio de 2011
Pero…… ¿qué hay de nosotros?
Acabamos de recibir un amable correo de un tal Sr. Angel (desconocemos los apellidos), en donde nos plantea una interesante pregunta sobre el artículo recientemente publicado “El Sr. Olcese…… y sus Cristos”; e interesante, porque ello podría estar en la mente de algunos de aquellos que también lo hayan leído. Y como solemos hacer con todos aquellos correos que nos parecen de interés, respondemos a la tal cuestión públicamente, pero primero vean el correo citado y en el que hemos omitido las direcciones pertinentes:
Autor: angel (IP: 190.43.101.126 , 190.43.101.126)
Correo electrónico: …….
URL: …….
Whois: http://whois.arin.net/rest/ip/190.43.101.126
Comentario:
Si se acabaron los ungidos y los hijos de Dios, con el ultimo apóstol ¿dónde quedamos aquellos que seguimos a Jesus?
Y pregunta que podría ser respondida y por aquello de resumir un poco la cuestión, diciendo que aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hayamos sido elegidos para gobernar con él en el reino de Dios (prácticamente el caso de la inmensa mayoría), quedamos a la espera de la ya inmediata aparición de un pequeño resto de esos “ungidos” o elegidos, representados proféticamente por los dos testigos de Rev. 11:3 y colaborar con ellos (Mat. 25: 34-40) en llevar adelante la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y ya cumplida dicha comisión y que tiene una duración de 1.260 días (o sea, tres años y medio), según el citado pasaje de Rev. 11:3, ser protegidos personalmente por Jehová (Salmo 91), durante el día de Su ira contra la humanidad desobediente, entrando a continuación y ya como parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), al reino milenario de Dios, profetizado en Dan. 2:44-45:
“Y en los días de aquellos reyes (nuestros días) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los que rigen actualmente) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos; 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro. El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto. Y el sueño es confiable y la interpretación de él es digna de confianza.” (Acotaciónes nuestras).
Y que presidido por Jesucristo, es ayudado en esa tarea por aquellos que al igual que él, recibieron de Jehová el ser reconocidos como Hijos Suyos (en este caso, por adopción) y que según el propio Jesús tenían que ser un grupo de reducido tamaño, por lo que ahí, obviamente, no cabíamos todos y lo cual, no es más que un asunto de pura lógica y sentido común:
“No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).
Ahora bien ¿y qué sucede a partir del momento en que uno entra en ese período de mil años del reino de Dios? Pues que pasa a vivir en un tiempo en donde se gozará, por ejemplo, de un tiempo de paz inimaginable:
Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”
Salmo 72:7: “En sus días el justo brotará y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”
Isaías 9:6: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Ahora bien, es obvio que para ello no tendrían que existir las guerras ¿verdad queridos lectores? Pues vean cual es la promesa de Jehová:
Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”
Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”
Por otra parte, sería muy difícil gozar de esta paz a plenitud, si uno estuviera afectado por alguna enfermedad, defecto físico o por la misma vejez, que tantas limitaciones nos impone. Pues no se preocupen, porque también eso será atendido debidamente, por los miembros gobernantes del citado reino:
Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”
Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo, los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo, el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…...”
Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”
Pero quizás alguien se pregunte, que como se podrá disfrutar a cabalidad de esas bendiciones, cuando vemos por toda la tierra una desertización galopante; sequías brutales; mares, ríos, lagos y otras diversas fuentes de agua contaminadas; la protectora capa de ozono, quebrantada y tantos y tantos otros aspectos nocivos que afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de nuevo no se preocupe, que Jehová también tiene en cuenta esta circunstancia:
Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”
Rev. 11:18: “…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.”
Y no pase cuidado, que esa paz que Jehová le ofrece, no se verá ensombrecida por la falta de un trabajo remunerador y satisfaciente, de una vivienda apropiada o carencia alguna de alimentos, con los que sustentar su vida y la de sus seres queridos…… de lo contrario, no estaríamos hablando de una paz completa:
Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos, mis escogidos usarán a grado cabal.”
Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”
Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”
Tan abundante y completa será esta paz proveniente de nuestro Dios Jehová, que se extenderá también al reino animal y a la relación de este con el hombre:
Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito, será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa, realmente pondrá su propia mano un niño destetado.”
Pero por otra parte, ¿no sería lamentable que esas bendiciones se acabaran con la muerte de uno? Por supuesto y por eso mismo, la muerte tampoco existirá:
Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”
1 Cor. 15:26: “Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.”
Rev. 21:4: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”
Luego entonces, ¡cuánto echaremos de menos en medio de esas felices circunstancias, a aquellos seres queridos que en su día perdimos en la muerte! Pero un momento: recuerde que la esperanza del malhechor ajusticiado al lado de Jesús (Luc. 23:42), se basaba precisamente en la creencia de una resurrección, luego ¿sería razonable el pensar en que se produzca tal milagro? Bueno, ciertamente ya se produjo en el pasado y no solo en la propia resurrección de Jesucristo, pues hasta donde sabemos del relato bíblico, tanto los profetas Elías, como Eliseo, así como el apóstol Pedro y posteriormente Pablo, sin olvidarnos del propio Jesús, tuvieron que ver con el traer de nuevo a la vida a otras personas que en su momento habían fallecido. Pues bien, Jehová se propone llevar a cabo dicho milagro, pero en una escala sin precedentes:
Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”
Juan 5:28-29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”
Hechos 24:15: “…... y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”
Y llegado el final de ese período milenario, la humanidad, habiendo alcanzado ya el mismo grado de perfección que en su día disfrutaron Adán y Eva, será sometida a la misma prueba a la que fueron sometidos ellos y con el objetivo, de poner punto y final a la cuestión del derecho a la Soberanía Universal:
“Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9).
Luego aquellos que sean extraviados por Satanás y por lo tanto, fallen en la prueba, como lamentablemente ocurrió con nuestros primeros padres (ahí están los hechos que lo demuestran), serán destruidos eternamente. Pero aquellos que se decidan por la opción correcta, de apoyar la Soberanía de Jehová, serán recompensados con la vida eterna…… a partir de ahí, quedan abiertas todas las posibilidades y que nosotros, personalmente optamos por la que explicamos en nuestro artículo “Y después…… ¿qué?”, publicado el día 7 de este mismo mes de Julio y opción que por supuesto, puede no coincidir con la de otros.
Y eso es, queridos amigos, lo que nos espera a aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hemos sido elegidos para formar parte de ese reducido grupo que han de gobernar con Cristo en el citado reino de Dios. Reconocemos por otra parte, que la respuesta concreta a la pregunta en cuestión y reducida a un solo párrafo (el segundo de este artículo), puede parecer muy limitada; pero les rogamos que comprendan que no es tarea fácil explicar de la A a la Z y de una sola tacada, un asunto tan complejo. Por ello nos permitimos señalar a todos aquellos interesados en conocer más acerca de este tema, que (entre otros muchos) ya solo en los tres artículos anteriores al que hace referencia la pregunta en cuestión, tenemos expuestos todos los argumentos necesarios para probar lo que les decimos de forma tan resumida. Luego, si gustan……
Pero yendo ya un poco más allá del ámbito de la respuesta a nuestro amable comunicante, no podemos dejar de destacar, por su importancia, el hecho de lo cercano que está el tiempo de la instauración de ese reino de Dios y que según Dan. 2:44 “…… triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. Y lo cual significará también, un juicio a la entera humanidad, que tendrá que decidir entre apegarse a esos reinos existentes y condenados a desaparecer, o apegarse firmemente a ese reino de Dios entrante. Y según nos dijo Jesús, una de las características coincidentes en el tiempo con la llegada o instauración de dicho reino, tendría que ver con una total y gravísima inestabilidad social entre la humanidad, probablemente causada (es nuestra opinión) por la falta de respuesta de sus propios gobernantes, a los gravísimos problemas a los que se tienen que enfrentar, como consecuencia (por ejemplo) de la brutal crisis económica que tienen países otrora líderes mundiales como EEUU, literalmente al borde de la quiebra o suspensión de pagos y condenando con ello a sus ciudadanos al desempleo, ausencia de prestaciones sociales, miseria y hambre, algo que ya se está observando desde hace algún tiempo.
En idéntica situación, tenemos a la Comunidad Europea, incapaz de reconducir la dramática situación generada por Grecia, Irlanda y Portugal, a las que se suman (por aquello de que éramos pocos y parió la abuela) España, Italia y probablemente Bélgica y con la posible consecuencia de, si no se encuentra una solución acorde al problema, la casi segura caída o desaparición del Euro como moneda unitaria y por lo tanto, la desaparición de la Comunidad Europea como tal…… y con fatales consecuencias para la mayoría de naciones que la componen, como pueden ser, más paro, mas miseria, más sufrimiento en definitiva. Y qué decir de los países del tercer mundo, donde la gente está ya literalmente muriendo de hambre y de enfermedades propias de la escasez de agua, sin que nadie haga nada útil para remediar la situación…… muchas reuniones de los organismos que dicen ocuparse de ello, mucha fotografía, muchos proyectos o planes “a estudiar”, pero la gente continúa muriendo por falta de los más elementales medios para el sostenimiento de la vida…… penúltimo caso, Somalia.
Si a ello le sumamos las persistentes sequías o gigantescas inundaciones en cualquier parte del mundo, que destruyen innumerables cosechas (encareciendo con ello el precio en los mercados) y que conllevan el desplazamiento de miles y en algunos casos, de millones de afectados a otros países y con el consiguiente problema para los países receptores, pues lo cosa como muy bien, aquello que se dice muy bien, no pinta. Pero tenemos además y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, los brutales terremotos con su secuela de destrucción, dolor y muerte en algunos casos (Indonesia, Haití, Japón, etc.), con su secuela de miedo e inseguridad entre la población, amén de la destrucción de recursos de las personas afectadas y que la mayoría de ellas, jamás se recuperarán de las pérdidas sufridas…… si acaso son capaces de hacerlo sus respectivos gobiernos, que esta es otra. Y como guinda del pastel, las guerras entre países vecinos, luego generándose más muerte, dolor, miseria y hambre; la violencia en sus vertientes callejera, doméstica, de género, etc.; o el terrorismo, en auge en estos los últimos tiempos y afectando a países que nunca lo habían padecido, al grado que no cuentan siquiera con la legislación adecuada para combatirlo, como queda patente en el reciente caso de Noruega.
Bien, todo ello y gracias a medios de comunicación como Internet, mantiene a la gente informada al detalle de cómo está el patio a nivel mundial y por ello, en un general estado de excitación, inseguridad e inquietud, provocando ello constantes revueltas que se producen en todo el mundo, en demanda de soluciones…… que sencillamente, no existen al alcance del ser humano. ¿Y qué tal, si por aquello de que la cosa esté a gusto de todos, completamos lo ya dicho, con la más que probable caída de algún pedrusco de esos que van perdidos por ahí en el espacio, que cada día nos enteramos de que son más y que nos pasan más cerca y que de darnos, nos causaría un buen “estropicio”? (ya saben, tanto va el cántaro a la fuente, que al final…… pues eso). O algo mucho más probable y real, de efectos letales para la pervivencia de la humanidad, pero que sin embargo, no es un tema que la gente en general, le dé excesiva importancia; porque ¿qué hay si el Sol continúa haciendo el burro (y que es lo que prevén los científicos) y nos alcanza de lleno con una de esas andanadas de radiación electromagnética y en unos segundos, nos “fríe” los transformadores de las centrales eléctricas, así como los tendidos cableados que distribuyen dicha energía, debido a una extrema sobrecarga y por supuestísimo, a todo aquello que contenga de un “chip” en adelante, desde satélites de comunicaciones, hasta cualquier electrodoméstico de nuestros hogares, pasando lógicamente por ordenadores, móviles y todo artilugio electrónico que se le ocurra a usted en este momento? Porque eso es lo que ocurriría, de producirse dicho supuesto.
Pero conste en que el problema no está en esos excesos de radiación electromagnética que nos manda el Sol cíclicamente y que por tanto, no son nada nuevo en su historia y que apenas son percibidas por ser humano a nivel físico. De hecho, un suceso parecido y conocido como “evento (o tormenta) de Carrington”, ocurrió en 1.859 y aunque había muy pocos aparatos eléctricos en aquella época, los pocos que había dejaron de funcionar, entre otros, los sistemas telegráficos (casi recién estrenados) que quedaron totalmente fuera de servicio, tanto en Europa como en América del Norte, al fundirse sus terminales, tendido cableado e incendiándose algunas de las oficinas operativas. Luego si la “tormenta de Carrington” no tuvo consecuencias fatales, fue debido a que nuestra estructura de civilización en aquél momento, continuaba siendo básicamente rural y la tecnológica todavía estaba en pañales. Pero si se diese a día de hoy una situación de igual potencial (se presume que superará en magnitud a la mencionada) y tal como hemos dicho, en una sociedad totalmente dependiente de la tecnología, el caos sería espantoso, ya que los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones por radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones de alcance mundial y sus servicios dependientes, quedarían interrumpidos durante semanas, meses y en algunos casos, por años. Imagínese por un momento, querido amigo, sin luz, sin ascensores en los edificios altos, sin suministro de agua (ya que las bombas elevadoras no funcionan sin electricidad), así como tampoco los surtidores de combustible, con lo cual el transporte de todo tipo de mercancías a nuestros puestos de abastecimiento (supermercados, gasolineras, etc.) sería tarea imposible; sin calefacción o sin aire acondicionado (según), sin asistencia médica ni servicios de ambulancia, sin servicios de transporte (metro, taxi, autobús, trenes, avión); sin fuentes de información, como radio, televisión, Internet; y etc., etc., etc., etc. Y todo ello, como hemos dicho, por semanas, meses o posiblemente y en algunos caso, por años…… ¿se puede imaginar la magnitud de la catástrofe a la que se enfrentaría la humanidad?
Y no olvidemos que estamos hablando de una posibilidad real, porque el Sol está ahí; que sus explosivas manifestaciones están más que confirmadas; luego todo depende de que una de ellas se produzca en una posición orientada hacia la Tierra y eso, se puede producir en cualquier momento…… o sea, una lotería en la que llevamos casi todos los números. Luego la tenebrosa realidad, es que la cosa está seriamente complicada y la humanidad, sino está casi al borde de la extinción, por lo menos está “rozando el larguero” y por usar un símil futbolístico. Por ello, la imperiosa necesidad de la instauración de un gobierno procedente de Jehová (Él sí tiene el poder de arreglar las cosas) y que como les íbamos diciendo (perdonen si nos hemos apartado un poco del tema), coincide en el tiempo con una sorprendente señal anunciada por Jesús:
“También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (la humanidad en su conjunto) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Luc. 21:25-27). (Acotación nuestra).
Y no pasen por alto, queridos lectores, el hecho de que Jesús asoció esa “angustia de naciones” a señales “en el Sol, la Luna y las estrellas”, luego a señales en los cielos físicos, como las citadas explosiones en el astro rey y que nos pudieran afectar directamente, o el más que probable impacto de asteroides sobre la tierra. Porque note que Jesús, no dijo que los tales sucesos tuvieran que ocurrir realmente, sino que la expectativa o posibilidad de que pudieran ocurrir, es lo que contribuiría a la citada “angustia de naciones” y situación, que es la que se produce hoy en día.
Por lo tanto y visto el panorama que tenemos a nuestro alrededor, la cosa está como muy madura y por lo tanto, al caer y lo que no deja demasiado tiempo a uno, de hacer los arreglos necesarios para poder librarse de los horrores por venir y alcanzar un puesto en ese nuevo reino, que traerá las bendiciones citadas sobre la humanidad obediente. Y una forma de conseguirlo y ya nos perdonarán la inmodestia (cada uno arrima el ascua a su sardina), es el leer los artículos publicados en este blog, tanto pasados como futuros…… pero siempre, eso sí, con una Biblia a mano y comprobando exhaustivamente por ustedes mismos, mediante contraste, si las cosas son tal cual se las pintamos nosotros…… o no.
Recuerden: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.” (Prov. 14:15).
MABEL
Autor: angel (IP: 190.43.101.126 , 190.43.101.126)
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Comentario:
Si se acabaron los ungidos y los hijos de Dios, con el ultimo apóstol ¿dónde quedamos aquellos que seguimos a Jesus?
Y pregunta que podría ser respondida y por aquello de resumir un poco la cuestión, diciendo que aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hayamos sido elegidos para gobernar con él en el reino de Dios (prácticamente el caso de la inmensa mayoría), quedamos a la espera de la ya inmediata aparición de un pequeño resto de esos “ungidos” o elegidos, representados proféticamente por los dos testigos de Rev. 11:3 y colaborar con ellos (Mat. 25: 34-40) en llevar adelante la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y ya cumplida dicha comisión y que tiene una duración de 1.260 días (o sea, tres años y medio), según el citado pasaje de Rev. 11:3, ser protegidos personalmente por Jehová (Salmo 91), durante el día de Su ira contra la humanidad desobediente, entrando a continuación y ya como parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), al reino milenario de Dios, profetizado en Dan. 2:44-45:
“Y en los días de aquellos reyes (nuestros días) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los que rigen actualmente) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos; 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro. El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto. Y el sueño es confiable y la interpretación de él es digna de confianza.” (Acotaciónes nuestras).
Y que presidido por Jesucristo, es ayudado en esa tarea por aquellos que al igual que él, recibieron de Jehová el ser reconocidos como Hijos Suyos (en este caso, por adopción) y que según el propio Jesús tenían que ser un grupo de reducido tamaño, por lo que ahí, obviamente, no cabíamos todos y lo cual, no es más que un asunto de pura lógica y sentido común:
“No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).
Ahora bien ¿y qué sucede a partir del momento en que uno entra en ese período de mil años del reino de Dios? Pues que pasa a vivir en un tiempo en donde se gozará, por ejemplo, de un tiempo de paz inimaginable:
Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”
Salmo 72:7: “En sus días el justo brotará y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”
Isaías 9:6: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Ahora bien, es obvio que para ello no tendrían que existir las guerras ¿verdad queridos lectores? Pues vean cual es la promesa de Jehová:
Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”
Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”
Por otra parte, sería muy difícil gozar de esta paz a plenitud, si uno estuviera afectado por alguna enfermedad, defecto físico o por la misma vejez, que tantas limitaciones nos impone. Pues no se preocupen, porque también eso será atendido debidamente, por los miembros gobernantes del citado reino:
Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”
Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo, los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo, el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…...”
Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”
Pero quizás alguien se pregunte, que como se podrá disfrutar a cabalidad de esas bendiciones, cuando vemos por toda la tierra una desertización galopante; sequías brutales; mares, ríos, lagos y otras diversas fuentes de agua contaminadas; la protectora capa de ozono, quebrantada y tantos y tantos otros aspectos nocivos que afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de nuevo no se preocupe, que Jehová también tiene en cuenta esta circunstancia:
Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”
Rev. 11:18: “…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.”
Y no pase cuidado, que esa paz que Jehová le ofrece, no se verá ensombrecida por la falta de un trabajo remunerador y satisfaciente, de una vivienda apropiada o carencia alguna de alimentos, con los que sustentar su vida y la de sus seres queridos…… de lo contrario, no estaríamos hablando de una paz completa:
Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos, mis escogidos usarán a grado cabal.”
Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”
Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”
Tan abundante y completa será esta paz proveniente de nuestro Dios Jehová, que se extenderá también al reino animal y a la relación de este con el hombre:
Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito, será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa, realmente pondrá su propia mano un niño destetado.”
Pero por otra parte, ¿no sería lamentable que esas bendiciones se acabaran con la muerte de uno? Por supuesto y por eso mismo, la muerte tampoco existirá:
Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”
1 Cor. 15:26: “Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.”
Rev. 21:4: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”
Luego entonces, ¡cuánto echaremos de menos en medio de esas felices circunstancias, a aquellos seres queridos que en su día perdimos en la muerte! Pero un momento: recuerde que la esperanza del malhechor ajusticiado al lado de Jesús (Luc. 23:42), se basaba precisamente en la creencia de una resurrección, luego ¿sería razonable el pensar en que se produzca tal milagro? Bueno, ciertamente ya se produjo en el pasado y no solo en la propia resurrección de Jesucristo, pues hasta donde sabemos del relato bíblico, tanto los profetas Elías, como Eliseo, así como el apóstol Pedro y posteriormente Pablo, sin olvidarnos del propio Jesús, tuvieron que ver con el traer de nuevo a la vida a otras personas que en su momento habían fallecido. Pues bien, Jehová se propone llevar a cabo dicho milagro, pero en una escala sin precedentes:
Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”
Juan 5:28-29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”
Hechos 24:15: “…... y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”
Y llegado el final de ese período milenario, la humanidad, habiendo alcanzado ya el mismo grado de perfección que en su día disfrutaron Adán y Eva, será sometida a la misma prueba a la que fueron sometidos ellos y con el objetivo, de poner punto y final a la cuestión del derecho a la Soberanía Universal:
“Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9).
Luego aquellos que sean extraviados por Satanás y por lo tanto, fallen en la prueba, como lamentablemente ocurrió con nuestros primeros padres (ahí están los hechos que lo demuestran), serán destruidos eternamente. Pero aquellos que se decidan por la opción correcta, de apoyar la Soberanía de Jehová, serán recompensados con la vida eterna…… a partir de ahí, quedan abiertas todas las posibilidades y que nosotros, personalmente optamos por la que explicamos en nuestro artículo “Y después…… ¿qué?”, publicado el día 7 de este mismo mes de Julio y opción que por supuesto, puede no coincidir con la de otros.
Y eso es, queridos amigos, lo que nos espera a aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hemos sido elegidos para formar parte de ese reducido grupo que han de gobernar con Cristo en el citado reino de Dios. Reconocemos por otra parte, que la respuesta concreta a la pregunta en cuestión y reducida a un solo párrafo (el segundo de este artículo), puede parecer muy limitada; pero les rogamos que comprendan que no es tarea fácil explicar de la A a la Z y de una sola tacada, un asunto tan complejo. Por ello nos permitimos señalar a todos aquellos interesados en conocer más acerca de este tema, que (entre otros muchos) ya solo en los tres artículos anteriores al que hace referencia la pregunta en cuestión, tenemos expuestos todos los argumentos necesarios para probar lo que les decimos de forma tan resumida. Luego, si gustan……
Pero yendo ya un poco más allá del ámbito de la respuesta a nuestro amable comunicante, no podemos dejar de destacar, por su importancia, el hecho de lo cercano que está el tiempo de la instauración de ese reino de Dios y que según Dan. 2:44 “…… triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. Y lo cual significará también, un juicio a la entera humanidad, que tendrá que decidir entre apegarse a esos reinos existentes y condenados a desaparecer, o apegarse firmemente a ese reino de Dios entrante. Y según nos dijo Jesús, una de las características coincidentes en el tiempo con la llegada o instauración de dicho reino, tendría que ver con una total y gravísima inestabilidad social entre la humanidad, probablemente causada (es nuestra opinión) por la falta de respuesta de sus propios gobernantes, a los gravísimos problemas a los que se tienen que enfrentar, como consecuencia (por ejemplo) de la brutal crisis económica que tienen países otrora líderes mundiales como EEUU, literalmente al borde de la quiebra o suspensión de pagos y condenando con ello a sus ciudadanos al desempleo, ausencia de prestaciones sociales, miseria y hambre, algo que ya se está observando desde hace algún tiempo.
En idéntica situación, tenemos a la Comunidad Europea, incapaz de reconducir la dramática situación generada por Grecia, Irlanda y Portugal, a las que se suman (por aquello de que éramos pocos y parió la abuela) España, Italia y probablemente Bélgica y con la posible consecuencia de, si no se encuentra una solución acorde al problema, la casi segura caída o desaparición del Euro como moneda unitaria y por lo tanto, la desaparición de la Comunidad Europea como tal…… y con fatales consecuencias para la mayoría de naciones que la componen, como pueden ser, más paro, mas miseria, más sufrimiento en definitiva. Y qué decir de los países del tercer mundo, donde la gente está ya literalmente muriendo de hambre y de enfermedades propias de la escasez de agua, sin que nadie haga nada útil para remediar la situación…… muchas reuniones de los organismos que dicen ocuparse de ello, mucha fotografía, muchos proyectos o planes “a estudiar”, pero la gente continúa muriendo por falta de los más elementales medios para el sostenimiento de la vida…… penúltimo caso, Somalia.
Si a ello le sumamos las persistentes sequías o gigantescas inundaciones en cualquier parte del mundo, que destruyen innumerables cosechas (encareciendo con ello el precio en los mercados) y que conllevan el desplazamiento de miles y en algunos casos, de millones de afectados a otros países y con el consiguiente problema para los países receptores, pues lo cosa como muy bien, aquello que se dice muy bien, no pinta. Pero tenemos además y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, los brutales terremotos con su secuela de destrucción, dolor y muerte en algunos casos (Indonesia, Haití, Japón, etc.), con su secuela de miedo e inseguridad entre la población, amén de la destrucción de recursos de las personas afectadas y que la mayoría de ellas, jamás se recuperarán de las pérdidas sufridas…… si acaso son capaces de hacerlo sus respectivos gobiernos, que esta es otra. Y como guinda del pastel, las guerras entre países vecinos, luego generándose más muerte, dolor, miseria y hambre; la violencia en sus vertientes callejera, doméstica, de género, etc.; o el terrorismo, en auge en estos los últimos tiempos y afectando a países que nunca lo habían padecido, al grado que no cuentan siquiera con la legislación adecuada para combatirlo, como queda patente en el reciente caso de Noruega.
Bien, todo ello y gracias a medios de comunicación como Internet, mantiene a la gente informada al detalle de cómo está el patio a nivel mundial y por ello, en un general estado de excitación, inseguridad e inquietud, provocando ello constantes revueltas que se producen en todo el mundo, en demanda de soluciones…… que sencillamente, no existen al alcance del ser humano. ¿Y qué tal, si por aquello de que la cosa esté a gusto de todos, completamos lo ya dicho, con la más que probable caída de algún pedrusco de esos que van perdidos por ahí en el espacio, que cada día nos enteramos de que son más y que nos pasan más cerca y que de darnos, nos causaría un buen “estropicio”? (ya saben, tanto va el cántaro a la fuente, que al final…… pues eso). O algo mucho más probable y real, de efectos letales para la pervivencia de la humanidad, pero que sin embargo, no es un tema que la gente en general, le dé excesiva importancia; porque ¿qué hay si el Sol continúa haciendo el burro (y que es lo que prevén los científicos) y nos alcanza de lleno con una de esas andanadas de radiación electromagnética y en unos segundos, nos “fríe” los transformadores de las centrales eléctricas, así como los tendidos cableados que distribuyen dicha energía, debido a una extrema sobrecarga y por supuestísimo, a todo aquello que contenga de un “chip” en adelante, desde satélites de comunicaciones, hasta cualquier electrodoméstico de nuestros hogares, pasando lógicamente por ordenadores, móviles y todo artilugio electrónico que se le ocurra a usted en este momento? Porque eso es lo que ocurriría, de producirse dicho supuesto.
Pero conste en que el problema no está en esos excesos de radiación electromagnética que nos manda el Sol cíclicamente y que por tanto, no son nada nuevo en su historia y que apenas son percibidas por ser humano a nivel físico. De hecho, un suceso parecido y conocido como “evento (o tormenta) de Carrington”, ocurrió en 1.859 y aunque había muy pocos aparatos eléctricos en aquella época, los pocos que había dejaron de funcionar, entre otros, los sistemas telegráficos (casi recién estrenados) que quedaron totalmente fuera de servicio, tanto en Europa como en América del Norte, al fundirse sus terminales, tendido cableado e incendiándose algunas de las oficinas operativas. Luego si la “tormenta de Carrington” no tuvo consecuencias fatales, fue debido a que nuestra estructura de civilización en aquél momento, continuaba siendo básicamente rural y la tecnológica todavía estaba en pañales. Pero si se diese a día de hoy una situación de igual potencial (se presume que superará en magnitud a la mencionada) y tal como hemos dicho, en una sociedad totalmente dependiente de la tecnología, el caos sería espantoso, ya que los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones por radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones de alcance mundial y sus servicios dependientes, quedarían interrumpidos durante semanas, meses y en algunos casos, por años. Imagínese por un momento, querido amigo, sin luz, sin ascensores en los edificios altos, sin suministro de agua (ya que las bombas elevadoras no funcionan sin electricidad), así como tampoco los surtidores de combustible, con lo cual el transporte de todo tipo de mercancías a nuestros puestos de abastecimiento (supermercados, gasolineras, etc.) sería tarea imposible; sin calefacción o sin aire acondicionado (según), sin asistencia médica ni servicios de ambulancia, sin servicios de transporte (metro, taxi, autobús, trenes, avión); sin fuentes de información, como radio, televisión, Internet; y etc., etc., etc., etc. Y todo ello, como hemos dicho, por semanas, meses o posiblemente y en algunos caso, por años…… ¿se puede imaginar la magnitud de la catástrofe a la que se enfrentaría la humanidad?
Y no olvidemos que estamos hablando de una posibilidad real, porque el Sol está ahí; que sus explosivas manifestaciones están más que confirmadas; luego todo depende de que una de ellas se produzca en una posición orientada hacia la Tierra y eso, se puede producir en cualquier momento…… o sea, una lotería en la que llevamos casi todos los números. Luego la tenebrosa realidad, es que la cosa está seriamente complicada y la humanidad, sino está casi al borde de la extinción, por lo menos está “rozando el larguero” y por usar un símil futbolístico. Por ello, la imperiosa necesidad de la instauración de un gobierno procedente de Jehová (Él sí tiene el poder de arreglar las cosas) y que como les íbamos diciendo (perdonen si nos hemos apartado un poco del tema), coincide en el tiempo con una sorprendente señal anunciada por Jesús:
“También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (la humanidad en su conjunto) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Luc. 21:25-27). (Acotación nuestra).
Y no pasen por alto, queridos lectores, el hecho de que Jesús asoció esa “angustia de naciones” a señales “en el Sol, la Luna y las estrellas”, luego a señales en los cielos físicos, como las citadas explosiones en el astro rey y que nos pudieran afectar directamente, o el más que probable impacto de asteroides sobre la tierra. Porque note que Jesús, no dijo que los tales sucesos tuvieran que ocurrir realmente, sino que la expectativa o posibilidad de que pudieran ocurrir, es lo que contribuiría a la citada “angustia de naciones” y situación, que es la que se produce hoy en día.
Por lo tanto y visto el panorama que tenemos a nuestro alrededor, la cosa está como muy madura y por lo tanto, al caer y lo que no deja demasiado tiempo a uno, de hacer los arreglos necesarios para poder librarse de los horrores por venir y alcanzar un puesto en ese nuevo reino, que traerá las bendiciones citadas sobre la humanidad obediente. Y una forma de conseguirlo y ya nos perdonarán la inmodestia (cada uno arrima el ascua a su sardina), es el leer los artículos publicados en este blog, tanto pasados como futuros…… pero siempre, eso sí, con una Biblia a mano y comprobando exhaustivamente por ustedes mismos, mediante contraste, si las cosas son tal cual se las pintamos nosotros…… o no.
Recuerden: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.” (Prov. 14:15).
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