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jueves, 1 de octubre de 2015

Y ahora…… ¿qué?


El pasado 28 de Septiembre tuvo lugar la cuarta y última “luna roja” (o de “sangre”), de una secuencia de cuatro que se conoce como “tétrada” y final de una serie de fenómenos celestes, que no pocos hemos asociado con señales que anuncian el cercano fin del mundo tal como lo conocemos, eso es, el fin de la dominación del hombre por el hombre (en definitiva de Satanás, según se sobrentiende de Luc. 4:5-6) y que ha resultado en el violento y caótico panorama que vemos a nuestro alrededor, miremos a donde miremos…… calamitosa situación de la que ya se nos advirtió en su momento en el siguiente pasaje y que es del todo definitivo en el tema que hoy nos ocupa:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25-28). (Acotación nuestra).

Notemos que, según dicho pasaje, las mencionadas señales estelares son coincidentes con un momento de máxima virulencia en la situación mundial en todos los órdenes y como nunca se había conocido, que llevaría a las personas a “desmayar” de temor, no solo por su situación presente, sino también por la “expectación” ante futuros sucesos que podrían agravar aún más la situación global…… y que es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días. Porque por aquello de hablar del ejemplo más cercano que tenemos, en Europa tal parece que la cosa va por aquello del “ya éramos “pocos” y encima parió la abuela”, porque veamos: no acabamos de salir de una crisis económica “de caballo”, cuando nos surge el grave problema de la inmigración y que entra por todas nuestras fronteras procedente de África y del Medio Oriente y que va camino de desestabilizar al entero continente, sin que nuestros gobernantes tengan puñetera idea de por dónde coger la situación…… ¡vamos, que al llamado “viejo mundo” y como diría nuestro amigo el castizo, tal parece “que lo ha “mirao” un tuerto”!

Pero es que la situación no está mejor allende nuestras fronteras continentales, pues solo hay que ver cómo está la situación en las zonas de las que proceden esas pobres personas que se ven en la necesidad de abandonar su país y arriesgar literalmente la vida (véase el drama que tenemos en el Mediterráneo), para acceder a una forma de vida medio decente; lamentablemente no está mejor la situación en otras partes de globo, donde el descontento del “personal” es público y notorio y está que “brama” en contra de sus corruptos gobernantes, que dilapidan el dinero de sus impuestos para dotar a sus ejércitos con armas cada vez más sofisticadas y que en pequeños intervalos de tiempo tienen que actualizar y con lo que, obviamente, sacan sustanciosas comisiones…… lo que engrosa sus cada vez más cuantiosas cuentas bancarias, aunque sea costa de esquilmar a sus gobernados, vía impuestos, resultando como consecuencia final lo que es una clara constatación de la veracidad de las palabras divinas:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

Vayan sumándole a ello los “vientos” cada vez más fuertes de conflictos armados entre distintas naciones, movidos estos bien sea por intereses religiosos, de identidad, de poder o económicos (extremos que siempre suelen ir de la mano) y máximos responsables del hambre, así como del desplazamiento de masas de un lugar a otro y con el sufrimiento que ello conlleva, por no hablar del desequilibrio social que lleva aparejado; entra también en el cuadro una situación medioambiental cada vez más insostenible (calentamiento global, destrucción de especies de fauna y flora, brutal contaminación del aire que respiramos, escasez de agua de consumo, etc.) y que tienen al “personal” en la tesitura de las proféticas palabras leídas en Luc.21:25-28 en el sentido que la humanidad “desmaya, por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada”…… en definitiva, que bien sea por unas cosas o por las otras, el mundo está como una olla a presión con la válvula de escape atrancada, por tanto al borde de reventar en cualquier momento.

Por lo tanto, lo que hay que tener claro es que cuando observamos la confluencia en nuestro tiempo de las distintas señales de las que se nos habla en esa porción bíblica de Luc. 21:25-28, lo que hay que tomar en consideración es que el momento anunciado del finiquito del mundo tal como lo conocemos ha llegado…… pero con ello también y según se lee al final del mismo, en su verso 28, el cumplimiento de estas esperanzadoras palabras:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Y lo que es cierto, es que no solo hace tiempo que esas cosas a modo de señales “comenzaron” a suceder, sino que llevamos ya mucho tiempo “con la burra en el pesebre” y lo que nos tiene que indicar la realidad de una inmediata “liberación” de la angustiosa situación por la que atraviesa la humanidad…… porque notemos que el mensaje subliminal que nos transmite el pasaje de Luc. 21:25-28, tiene que ver con el hecho de que cuando se hayan producido dichas señales (y ya lo han hecho), es el momento de que comience a moverse la cosa y lo cual nos devuelve al inicio de este escrito. Porque con la aparición de la última de las cuatro “lunas de sangre” el pasado día 28 de Septiembre y siempre según nuestra opinión, se acaban todas las señales que las Escrituras ponen a nuestro alcance para determinar el momento del inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y en la que, vencida la primera mitad de esta, se produce el tan esperado regreso de Jesucristo a la tierra acompañado de su fieles seguidores; entonces y si resulta que todas las señales ya se han cumplido…… ahora ¿qué?

Pues sencillamente a esperar que en cualquier momento aparezcan los “dos testigos” de Rev. 11:3 (resto o remanente de Hijos de Dios a la manera de los Juan, Pedro, Pablo y compañía) y que a aquellos que estamos esperando este momento, se nos ponga sobre aviso (probablemente tal como explicábamos en nuestro escrito del 14/09/15) e iniciar así nuestra colaboración con dichos personajes en llevar a cabo la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y a la que seguirá inmediatamente “el fin”:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es y como tantas veces hemos explicado desde este blog con relación a dicha “semana 70” o últimos siete años del mundo como lo contemplamos (pues estamos hablando de una “semana de años”), que lo que sucederá es lo siguiente: la tal predicación se lleva a cabo por un espacio de tiempo de 1.260 días o tres años y medio, en lo que es la primera parte de dicha semana y que terminada la cual, ya con la tarea encomendada cumplida (Rev. 11:7), los “dos testigos” son asesinados por el gobierno mundial imperante encabezado por el “anticristo”. Después de tres días y medio, son resucitados y circunstancia que señala, no solo el momento en el que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6), sino lo más importante, el momento preciso del regreso de Jesucristo a la tierra (1 Tes. 4:15-18) y como explicábamos con todo detalle en un anterior escrito del (21/09/15)…… regreso que, a su vez, marca el inicio de la “gran tribulación” (y segunda parte de dicha “semana 70”), dirigida contra aquellos que no han aceptado el acogerse a la soberanía divina en manos de Jesucristo:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido hacerlo) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (más bien al contrario, las rechazaron cuando se las ofrecieron). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (2 Tes. 1:6-10). (Acotaciones nuestras).

Recuperando el hilo argumental que hemos dejado, digamos que dado que dichos personajes pueden aparecer en cualquier momento, pues todas las señales ya están cumplidas, solo es asunto de esperar que de una forma u otra se nos indique cuándo es el momento para empezar a moverse y que puede ser mañana, pasado, dentro de diez días, quizás quince…… en todo caso y estirándonos al máximo (no pensamos que la cosa vaya por ahí), entendemos que no más allá de este otoño y que astronómicamente empezó en el hemisferio norte el día 23 de Septiembre pasado y termina el 22 de Diciembre con el inicio del período invernal. Por lo tanto, solo nos queda esperar pacientes, pues poco más se puede añadir a todo lo dicho en escritos anteriores pues, repetimos, nosotros entendemos que las señales ya están cumplidas y por lo que ya no se puede especular más sobe ellas…… luego tranquilidad, sosiego y, sobre todo, plena confianza en que Jehová Dios siempre cumple lo que promete y lo que es más, siempre avisa de lo que va a hacer:

Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7).

Y aunque seamos nosotros los únicos que les hemos explicado por dónde “van a ir los tiros” (desconocemos la existencia de algún otro sitio en Internet que esté en línea con lo que publicamos nosotros), lo cierto es que los autores de este blog de “profetas”, aquello que se dice “profetas”…… ¡pues eso, lo que nosotros les digamos! Por lo tanto, la única alternativa que les queda es comprobar personalmente en su ejemplar de las Escrituras, si lo que les hemos explicado se ajusta a estas, o no; y es que no se deben de olvidar, que nosotros…… también podemos meter “la patita”.

MABEL


lunes, 24 de agosto de 2015

¿Se acuerdan ustedes…… del tema de las “lunas de sangre”?


Porque estamos hablando de un suceso que, profetizado en las Escrituras y de ahí su importancia, tuvo su inicio el 14 de Abril del pasado año 2.014 con la aparición de la primera de una serie de cuatro lunas rojas o “lunas de sangre” y fenómeno estelar que se conoce como “tétrada”, algo de lo que la mayoría de ustedes probablemente son conocedores, pues en su momento tuvo una gran repercusión mediática; no solo entre los noticieros especializados en temas de astronomía, sino entre los medios de difusión más significados en la enseñanza del contenido profético en las Escrituras y al que los autores de este blog, nos sumamos con varios artículos sobre dicha cuestión…… y todo lo publicado por unos y por otros, coincidente en el hecho de que estábamos ante el cumplimiento de una profecía bíblica y de la que se nos habla, concretamente, en Joel 2:30-31:

Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31 El sol mismo será convertido en oscuridad (un eclipse de Sol total) y la luna en sangre (la “tétrada” mencionada), antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).

Es cierto que muchos son los que dudan de que realmente los hechos mencionados se correspondan a señales divinas, pues los sucesos a los que se hace referencia son muy comunes ya que estaríamos hablando de simples eclipses de Sol o de Luna y que se han producido por miríadas en el transcurso de la historia de la humanidad…… lo que ya no es tan común y eso es lo destacable en el caso que nos ocupa, es que dichos sucesos estelares se producen coincidiendo con fiestas muy significativas en el calendario judío y pueblo alrededor del que gira el contenido escritural y, por ello, de la profecía que este contiene. Coincidentes además dichos sucesos estelares en el espacio temporal y señalado también en las palabras registradas en Joel 2:30-31, con una brutal inestabilidad en la tierra en todos los órdenes (“… y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo.”) y como no ha existido jamás al grado que la sufrimos en nuestro días; muestra de ello y a modo de una simple aproximación a lo que estamos hablando, es el cumplimiento de una advertencia, llamémosla predicción, del apóstol Pablo apuntando a nuestros días y en lo que se podría considerar como la radiografía antigua más perfecta existente, en términos de vaticinio:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, 9 amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder y de estos, apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego el trágico espectáculo que estamos viviendo a nivel mundial, plenamente ajustado a los “tiempos críticos, difíciles de manejar” de los que nos habla Pablo y en los que estamos inmersos sin solución de continuidad, tienen su razón de ser en las indeseables actitudes que se mencionan a partir del versículo 2 y que desplegarían las personas en su inmensa mayoría y prescindiendo de su posición social, extendiéndose tan reprensible comportamiento cual mancha de aceite alrededor de todo el mundo…… y no pasando por alto que Pablo sitúa dichas nefastas cualidades para los “últimos días”, analicen ustedes con un poco de atención el pasaje mencionado, contrástenlo con lo que ven y sufren a su alrededor y se darán cuenta de cómo el bueno de Pablo “la clavó”.

Retomando la línea temática que hemos iniciado y que gira alrededor de Joel 2:30-31, el 22/04/14 publicamos un artículo titulado “Las “lunas de sangre”: ¿casualidad…… o señales que anuncian algo?” y primero de una serie de ellos, en donde considerábamos la posibilidad, cada vez más verosímil, de que para finales de este año 2.015, entre Septiembre/Octubre concretamente, se produjera un hecho que cambiará la historia del mundo como lo conocemos actualmente…… y estaríamos hablando del inicio de la profética “semana 70” de Dan. 9:27, en definitiva de los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos, pues estaríamos ante una semana “de años” (Dan. 9:24-25). A este respecto, es cierto que parece que el interés sobre lo sucedido y su significado por parte de los líderes religiosos de la cristiandad y después de la expectación inicial ante esos fenómenos siderales mencionados, como señales divinas que sean premonitorias de algo, ha ido menguando y con ello el de sus respectivas feligresías…… por el contrario, han aumentado significativamente el número de blogs apocalípticos que auguran para ese tiempo otoñal, que sobre la tierra se concitarían todos los males del averno, tales como la caída de un gigantesco asteroide y que dejara a la tierra como un erial, o el inicio de una brutal glaciación que eliminará la vida de sobre el planeta, o una devastadora III Guerra Mundial y con el mismo resultado, o un mega terremoto que no dejaría “títere con cabeza”, o una llamarada solar que devolvería al ser humano a la época del “homo neanderthalensis”, etc. etc. etc. Sin embargo, “que no cunda el pánico”, pues nada más lejos de la realidad de lo que está por ocurrir y siempre según las Escrituras…… aunque antes de empezar a analizar dicha circunstancia, primero hay que estar seguros de que estamos realmente ante señales que nos anuncian algo y para lo cual, hay que ver qué otras señales tenemos por sueltas por ahí y que, coincidiendo con las anteriores, nos confirmen que estamos ante una resolución correcta.

De entrada, el hecho de que en la profecía de Joel 2:30-31 se nos hable de “portentos presagiosos” con referencia a los cielos físicos, ya nos indica que estamos ante señales que anuncian o “presagian” sucesos futuros y que, según dicha porción bíblica, van a ocurrir inmediatamente “antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor”. Ahora bien: la cuestión y como ya hemos señalado, radica en saber si dichas señales tienen el soporte del contexto escritural, eso es, si tenemos prueba adicional que confirme el hecho de que estamos hablando realmente de señales anunciadoras de sucesos inminentes…… y esta prueba adicional solo la pueden aportar otras profecías que coincidan en el tiempo y relacionadas con el tema, que en conjunto compongan una gran confluencia de señales que identifiquen a un tiempo determinado y concreto. Hasta el momento hemos visto dos que muestren dicha coincidencia: la de Joel 2:30-31 y la de 2 Tim. 3:1-5, por lo que vamos a una tercera que se encuentra en Luc. 21:25-28 y anunciada por el propio Hijo de Dios, en clara sintonía con la que en su momento anunció el profeta Joel:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y, sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos (los gobiernos de hechura humana) serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria (luego está claro que de nuevo se nos sitúa al final de los tiempos). 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación (de los tiempos opresivos que nos envuelven) se acerca.” (Acotaciones nuestras).

Como se puede comprobar, las tres porciones bíblicas consideradas hasta el momento son coincidentes con el hecho de señales en los cielos, conducta degenerada del “personal” y causante esta de una situación límite en la tierra, que lleva a sus habitantes a “desmayar” por el temor y la incertidumbre sobre el futuro que se cierne sobre ellos, ante la aterradora “expectativa” que tienen ante sí. De todos modos, con todo y eso, hasta este momento lo único que hemos visto han sido acontecimientos confluyentes en un tiempo determinado…… pero nada se nos ha dicho acerca de dicho tiempo, eso es, para cuándo podemos esperar la “petardá” final (como diría un valenciano) o momento de que llegue a su culminación la tan ansiada “liberación” de las adversas circunstancias que actualmente nos asfixian.

La profecía más significativa acerca del tiempo en que se producirán los hechos que han de culminar con el establecimiento del reino de Dios en la tierra, tiene que ver con un suceso casi olvidado actualmente, pero que ahí está para aquellos que les guste sospesar los pros y los contras de las cosas, como es el restablecimiento de Israel como nación en el panorama mundial. Recordemos que dicha nación y como castigo por sus infidelidades para con su Dios y Protector, fue condenada por Este a ser esparcida entre las naciones (Ezeq. 6:8) y hecho que tuvo sus inicios en 70 E.C. con la destrucción de Jerusalén y su Templo, pero que culminó en 125 E.C. con la expulsión forzosa de todos los judíos de su tierra (so pena de muerte) por el emperador romano Adriano, que cambió incluso el nombre de Israel por el de Philistina y momento en el que, ya definitivamente, desapareció como nación el pueblo de Dios sobre la tierra…… y así, más o menos, por unos 1.900 años; pero esta era una situación que, lejos de ser definitiva, era reversible (Luc. 1:37) y de ahí la profecía de Jesús, en los siguientes términos:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35).

No pasemos por alto que en la profecía bíblica, la “higuera” (también la vid) prefiguraba a la nación de Israel y de ahí, que en el contexto de una importante pregunta que le habían formulado sus apóstoles con respecto de su nación, Jesús no estuviera hablando de un simple árbol, sino de algo más sustancial y como eran los sucesos que envolverían a Israel y, como máximos exponentes de la misma, a Jerusalén y su Templo; aclarado este punto, centrémonos en lo importante del pasaje y que tiene que ver con las palabras “de ningún modo pasará esta generación, hasta que sucedan todas la cosas”. Y teniendo en cuenta que estamos ante una profecía de largo alcance, por tanto apuntando a nuestros días, la pregunta es obligada…… ¿a qué “generación” estaba haciendo referencia el Hijo de Dios?

Pues sencillamente a aquella generación que en su momento fue testigo del rebrotar de la higuera simbólica, eso es, de la aparición de nuevo de Israel como nación en la escena mundial y hecho que se produjo en Mayo de 1.948…… ¡ésta es la generación a la que hizo referencia Jesús con sus palabras! Teniendo claro este punto, se nos abre una derivada y que tiene que ver con la duración de una “generación” y que varía según sea nuestro interlocutor o, en su defecto, del punto de referencia en el que nos apoyemos; por lo que dada la importancia del asunto, se precisaría de una definición clara, contundente y que no admitiera duda alguna acerca de la duración de una generación, siempre desde el punto de vista bíblico…… y esta la encontramos en el Sal. 90:10:

En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años (pero eso ya es a nivel individual y por lo que no se puede tomar como dato generacional), sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales, porque tiene que pasar rápidamente y volamos (o desaparecemos en la muerte).” (Acotaciones nuestras).

Luego tenemos que es el propio Jehová Dios el que nos da la duración de una “generación” a partir de la que poder ir haciendo números y la cifra en 70 años; por lo tanto, nos encontramos con que aquellas personas que nacieron en ese año de 1.948, hoy cuentan con 67 años y a los que tendríamos que sumarle otros 7, que son los que abarcan la última “semana 70” de Dan. 9:27 y aún por llegar, pues recordemos de nuevo las palabras de Jesús en Mat. 24:34:

En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.”

Eso es, todas las cosas que tenían que suceder hasta el momento del establecimiento del reino de Dios en la tierra y que incluían los dos puntos focales de la mencionada “semana 70” de la profecía de Daniel: la gran predicación de Mat. 24:14 por tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3), en todo caso la primera mitad de dicha semana y a la que seguiría “el fin”, en clara referencia a la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y que consume los restantes tres años y medio de la segunda mitad de la mencionada semana de años y que nos colocará a las mismas puertas del reino de Dios…… para ese entonces, los nacidos en 1.948 tendrán 74 años y con lo que la “generación” estaría holgadamente vencida; por lo que todo indica que es en este otoño de 2.015, cuando tiene que iniciar dicha “semana 70” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos.

Pero es que también tenemos otro aspecto en juego que refuerza nuestro planteamiento y que nosotros identificamos como las “siete señales” (y tómenselo como una simple reflexión) que como un todo conformarían una clara indicación de que lo sucedido con las “lunas de sangre" y el eclipse total de Sol intercalado, coincidiendo con significadas fiestas judías no es para nada una casualidad, pues de lo contrario tendríamos que añadir dos “casualidades” más a lo dicho, en lo que a nuestro entender ya va más allá de lo simplemente casual. Porque veamos: para el 28/11/13 se pudo contemplar en todo su esplendor una majestuosa visión del denominado “cometa del siglo”, eso es, el cometa Ison en el momento de su perihelio o punto de máximo acercamiento al Sol y con ello, su máximo brillo en el cielo estelar…… hasta aquí todo normal, sino fuera porque estamos hablando de un cometa un tanto peculiar, pues prácticamente apareció de la nada (se había descubierto un año antes y por pura casualidad) y que no se volverá a ver más, pues en su tránsito alrededor del Sol fue destruido totalmente. Pero si a ello le sumamos que en esa fecha citada y cuando dicho cometa adquirió su máximo resplandor, Israel estaba en plena celebración de otra fiesta de raigambre en el calendario judío, en este caso la “Hanukah” (período festivo de ocho días), la cosa ya empieza a ponerse color hormiga, eso es, oscuro tirando a negro…… pero es que hay más, porque veamos:

Antes de que aparezca en nuestros cielos la última “luna de sangre” y que se espera para 28/11/15 y en plena celebración en Israel de la fiesta de “Sukkot” o “Fiesta de los Tabernáculos”, está anunciado otro eclipse de Sol, en esta ocasión parcial, para el día 13, eso es, 15 días antes de la fecha señalada para la aparición de la última de las cuatro “lunas rojas” y que ¡oh sorpresa! coincide de nuevo con otra fiesta del calendario judío y que en este caso es la llamada “Rosh Hashaná” o “Fiesta de las trompetas” y que ya es más representativa para el tema que tratamos, Porque estamos hablando de una fiesta que tiene que ver con liberación, porque hagamos un poco de historia: el tiempo en Israel estaba estructurado, aparte de la semana de siete días, en períodos de 7 años llamados “Shemitá” y en donde en el séptimo de ellos se daba descanso a la tierra (se dejaba un año en “barbecho”), se daba libertad a los esclavos, se perdonaban las deudas y cosas por el estilo, pues se lo consideraba un año “sabático” o de descanso. De igual manera, cuando se llegaba al cómputo de siete de estos ciclos, eso es, 49 años, el siguiente o año 50 era un “Jubileo” y que de nuevo se repetía lo del año “sabático”, pero en el que se iba un poco más allá, pues incluso se tenían que devolver las posesiones (tierras, hacienda u otros) que se hubieran comprado, a quién por necesidad las hubieran tenido que vender, eso es, a su antiguo propietario: resumiendo, era un año de liberación total y dedicado exclusivamente a Jehová Dios; y es durante dicha celebración, cuando nos topamos con ese nuevo eclipse de Sol…… luego queda claro que tantas “casualidades” juntas, lo que hacen es descartar definitivamente del cuadro, al elemento “casualidad”.

Si a lo dicho añadimos que el número “siete” en las Escrituras, representa lo perfecto o completo a los ojos de Dios (siete períodos creativos llamados días, o la semana de siete días, o el período de siete años, así como los siete períodos de siete años, la “Menoráh” o candelabro de siete brazos según diseño divino (Éxo. 35:10-14) y fundamental en los actos religiosos de los judíos, o las siete fiestas decretadas por Jehová Dios para su pueblo, etc. etc. etc.), la cosa ya adquiere otra dimensión, pues estaríamos también ante “siete” señales en los cielos (ver imagen que acompaña este escrito), coincidentes con fiestas importantes del calendario judío y en donde la casualidad ya brilla por su ausencia, por lo que solo se puede pensar que estamos realmente ante un mensaje divino que nos habla de acontecimientos inmediatos.

Pero dicho esto y ya yendo al meollo de la cuestión ¿qué ocurrirá, realmente, durante ese período de siete años de esa “semana 70” anunciada por el profeta Daniel? Según muchos líderes religiosos y cuyos videos se pueden visionar en YouTube, el inicio de estos siete últimos años estará marcado por el “arrebatamiento” (para la fecha de autos, o sea, este otoño) de los supuestos “hijos de Dios” y que se cuentan por millones dentro de la cristiandad, mientras que los “dejados atrás” por una conducta supuestamente incorrecta, se enfrentarán a siete años de sufrimientos inimaginables causados por la cólera divina y con la destrucción eterna en mira, al final de los mismos. Ya los más catastrofistas y que son la mayoría, especulan para este otoño con la caída de un asteroide que nos reducirá a polvo cósmico, o el inicio de una III guerra mundial de carácter nuclear y con iguales consecuencias, o de un gran terremoto de proporciones mundiales que también nos “chafará la guitarra” u otras “menudencias” por el estilo…… decir y a modo de inciso, que los que defienden el “arrebatamiento” para el inicio de la “70 semana”, en este caso para este otoño, lo hacen amparándose en Mat. 24:40-41 y Luc. 17:34-37 y en donde nada se nos dice sobre un supuesto “arrebatamiento”, sino de una destrucción selectiva por parte de Dios y, por tanto, no indiscriminada; apuntado lo cual, vamos al asunto que nos interesa: ¿hay que “temerle” a ese momento por llegar en el ya cercano otoño? No y según leemos en Luc. 21:28:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Luego lo que nos espera es algo muy deseable e intensamente esperado por aquellos que amamos a Dios y confiamos en sus promesas, pues como ya hemos señalado ese último período de siete años de la “semana 70” de Dan. 9:27 se divide en dos partes: una primera de tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3) en la que participaremos en ofertar al mundo la posibilidad de aceptar los términos del reino de Dios, mediante el tomar parte en la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y para lo que es preciso gozar de un tiempo de calma relativa (luego nada de catástrofe alguna) y que es de lo que se nos habla en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Eso es, hasta “después” de finalizados los 1.260 días de predicación y en donde inicia la segunda parte de esa semana de años anunciada por Daniel, eso es, los restantes tres años y medio de “gran tribulación” (los “vientos” de destrucción habrán sido soltados) y que destruirá a todos aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofertada por el Altísimo durante la primera mitad de dicha “semana 70” mediante Sus enviados y desastre que proféticamente se anuncia en Sof. 1:14-18:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová, sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada; porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra (obviamente “de todos” aquellos que no hayan aceptado Su Soberanía en manos de Su rey delegado, Jesucristo).” (Acotación nuestra).

Razón obvia por la que lo más lógico es que el “personal” prestara atención a lo que tiene que ver con las señales que se nos están dando y que sorprendentemente no es así…… actitud indiferente que es una prueba más a añadir a las ya mencionadas, en el sentido de que los acontecimientos que barruntamos van a ocurrir entre Septiembre/Octubre no son una broma o una simple ocurrencia de los autores de este blog, sino algo a tener en cuenta y a tenor de unas palabras que dijo Jesús:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

¿Y a qué “no hicieron caso” esos contemporáneos de Noé? Pues sencillamente a las señales que tenían ante sus ojos y anunciadas, no solo por la palabra (2 Ped. 2:5), sino por la obra que dicho personaje estaba llevando a cabo ante sus mismas narices y actitud que les acarreó el ser destruidos eternamente…… por lo que la pregunta es obligada ¿hará usted caso a las señales que tenemos ante nosotros, en estos momentos tan cruciales en la historia de la humanidad?

MABEL


lunes, 2 de marzo de 2015

¿Qué tiene de “particular”, el próximo eclipse total de Sol?


Hace unos días, concretamente el 20 del pasado mes de Febrero, publicábamos el articulo “El inicio del fin…… ¿para este verano de 2.015?” y que ha causado cierto revuelo entre el “personal”; en el mismo hacíamos referencia al fenómeno de las cuatro “lunas rojas” o “lunas de sangre” según Joel 2:31 (dos ya aparecieron en 2.014) y un eclipse total de Sol estratégicamente colocado entre la segunda y tercera de esas cuatro “lunas rojas” (esperados dichos eventos para este 2.015) y fenómeno que recibe el nombre de “tétrada”, todo ello coincidente y ahí está lo inusual del suceso, con señaladas fiesta en el mundo judío.

Por otra parte, tenemos la profecía de la “generación que no pasará” (Mat. 24:34), antes de que sucedan “todas” las cosas anunciadas como señales…… razón por la que nos decantamos hacia el año 2.015 como el momento en que debería de iniciar la 70 semana de Dan. 9:27 y con ello, los siete últimos años del mundo como lo conocemos; semana que tendrá su pistoletazo de salida con la aparición del personaje “anticristo” u hombre “de desafuero” (2 Tes. 2:8-9) y de los “dos testigos” (Rev. 11:3) o resto “ungido” por salir a la palestra, que tendrá a su cargo el anunciar durante 1.260 días o tres años y medio, la inmediata toma de posición o establecimiento del reino de Dios sobre la Tierra y predicación anunciada en Mat. 24:14 por el propio Hijo de Dios. De hecho y resumiendo la cosa, esta profética última semana de años se divide en dos mitades; la primera para llevar a cabo dicha predicación y la segunda, para castigar a aquellos que no hayan aceptado dicho mensaje, como bien nos lo expone la TLA de la siguiente manera:

Después de eso, el malvado aparecerá. Satanás lo ayudará a engañar a muchos con señales y falsos milagros. Engañará con toda clase de mentiras a los que no quisieron amar y aceptar el verdadero mensaje de Jesucristo (salido de la futura predicación anunciada en Mat. 24:14), mensaje que podría haberlos salvado del castigo que recibirán. Dios permite que ese hombre mentiroso y malvado (el “anticristo”) los engañe, para que acepten lo que es falso. Así Dios castigará a todos los que no han querido creer en el verdadero mensaje y son felices haciendo el mal. Pero cuando el Señor Jesús vuelva, con todo su poder y su gloria, destruirá con el soplo de su boca al hombre malvado y le quitará su poder.” (2 Tes. 2:8-12). (Acotaciones nuestras).

Pero ya centrándonos en el citado eclipse total de Sol, la ocurrencia no tendría más relevancia que el hecho de que se produzca en otra fecha de importancia en el calendario judío, como es el inicio de su año nuevo, eso es, que el día 20 de Marzo y para cuando se espera que se produzca dicho evento, coincide con el 1 de Nisán y que es el inicio del año judío (Éxo. 12:2)…… claro, si además lo colocamos entre las cuatro “lunas rojas” y como es el caso, la cosa ya empieza a tomar ribetes intrigantes; pero para acabar de arreglar el asunto, véanoslo desde otra perspectiva con la que en principio nadie contaba y que le añade cierta “pimienta” al caso, pues hace de dicho evento algo más sorprendente, si cabe. Porque de entrada uno podría pensar y estaría en lo cierto, que eclipses de esa índole se han producido por cientos de miles a lo largo de la historia del mundo y sin que haya pasado nada destacable, como no sea la espectacularidad misma del fenómeno…… pero hete aquí, que la cosa se complica y lo que añade más “morbo” al suceso, porque veamos la información con la que nos hemos encontrado:

El eclipse solar del 20M apagará la luz.”

Los operadores europeos de los sistemas de electricidad advierten de que el eclipse solar que tendrá lugar el próximo 20 de marzo pondrá a prueba la flexibilidad del suministro de Europa.

El eclipse solar del 20 de marzo podría afectar al suministro eléctrico de Europa, debido a los numerosos países que emplean en la actualidad la energía solar, según han advertido los operadores de sistemas eléctricos. “No puede descartarse por completo el riesgo de que se produzca un incidente", señalaba el pasado lunes la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E por sus siglas en inglés), añadiendo que el eclipse del 20 de marzo será "un test sin precedentes para el sistema eléctrico de Europa”.

La energía solar suponía sólo el 0,1% de la electricidad producida en Europa a través de fuentes renovables cuando tuvo lugar el último eclipse solar que afectó a la región en 1999, según ENTSO-E. Desde entonces, la generación de energía solar ha aumentado hasta al menos el 10,5%, debido a las subvenciones de los países a la energía verde para cumplir los objetivos de la UE sobre fuentes renovables.

ENTSO-E señaló que el eclipse podría tener un efecto mayor en países como Alemania, que en la actualidad obtiene más de una cuarta parte de su electricidad de generadores renovables y que, al igual que otras naciones de la UE, está conectada a los sistemas eléctricos de países vecinos.

La organización explicó que lleva meses planeando “contramedidas” coordinadas para ayudar a proteger el sistema eléctrico del continente del eclipse. El grupo aseguró que los operadores mantendrán reuniones por teleconferencia mientras dure el fenómeno y que “recurrirán a los procedimientos de emergencia habituales de surgir la necesidad.” (Negritas nuestras).

Luego lo que no tendría que ser más que un simple y “rutinario” eclipse total de Sol, parece ser que inquieta a las agencias proveedoras de energía europeas y las pone en estado de alerta, con lo que adquiere más dimensión la profecía bíblica de “señales en el Sol” (Luc. 21:25); y ello merced, a la actual dependencia del ser humano de los recursos de nuestra estrella. Recordemos que en estas “señales en el Sol”, se incluye también una circunstancia jamás contemplada por el ser humano (al menos hasta nuestros días), como son las consecuencias de las eyecciones de masa coronaria o “llamaradas solares” y que podrían acabar con la extinción de una buena parte de los habitantes del planeta y, repetimos, algo jamás sospechado por el ser humano; porque dichas fluctuaciones solares son inofensivas para el hombre físico y que han ocurrido por generaciones, sin que los seres humanos se percataran siquiera de ello. Sin embargo y merced a la intensiva tecnificación actual, una llamarada solar puede bloquear las ondas de radio al cruzar esa parte de la atmósfera, lo que significaría no solo una degradación o apagón temporal de las señales de navegación (GPS y similares), así como de las comunicaciones satelitales y como mal menor, sino una escabechina que podría dejar a medio mundo sin fluido eléctrico y con las escalofriantes consecuencias que ello conllevaría.

Porque recordemos el célebre caso conocido como el “evento Carrington” y que se consideró como la interacción más violenta que nunca se ha registrado entre la actividad solar y la Tierra, pues la acción del viento solar sobre la Tierra en el año 1859 fue, con diferencia, la más intensa de la que se tiene constancia y siendo que la cosa fue, más o menos así: el día 28 de agosto del citado año, aparecieron numerosas manchas solares y entre los días 28 de agosto y 2 de septiembre se declararon numerosas áreas con llamaradas; ya para el 1 de septiembre el Sol emitió una inmensa llamarada y diecisiete horas y cuarenta minutos después, la eyección llegó a la Tierra con partículas de carga magnética tan intensa, que el campo magnético terrestre se deformó completamente y esto permitió la entrada de partículas solares hasta la alta atmósfera, donde provocaron extensas auroras boreales e interrupciones en las redes de telégrafo, que entonces estaba todavía muy sus inicios…… más que eso: la única red que existía en ese momento (el incipiente telégrafo), quedó carbonizada desde Europa hasta EE.UU y un sinnúmero de estaciones terminales resultaron incendiadas por la fuerte radiación electromagnética.

Imaginémonos ahora el resultado de la misma llamarada solar (no hace falta que sea de mayor intensidad y que como haberlas, “haylas”), en un mundo como el actual, dependiente en todos sus extremos de la alta tecnología…… en definitiva, dependiente de la electricidad sobre la que se sustenta dicha tecnología; porque lo primero que ello haría es cargarse todos los transformadores que encontrara a su paso (muy difíciles de reemplazar) y con ello dejarnos, no solo totalmente a oscuras, sino sin los servicios básicos que dependieran del fluido eléctrico y que son todos: transportes, servicios sanitarios, bomberos, ascensores, servicio de aguas, calefacciones, refrigeradores, hospitales, abastecimientos, policía, etc. etc. etc. Por lo que ¿cuánto creen ustedes que sobrevivirían a dicha hecatombe nuestras mega-ciudades, sin esos servicios básicos y que pudiera prolongarse por meses, cuando no por años? Porque la realidad es que en unos pocos segundos nos veríamos devueltos a la época medieval y con todo lo que ello significa de imperiosa necesidad de autosuficiencia, cuando resulta que no estamos preparados para ello, pues nuestras fuentes básicas de alimento son fundamentalmente los supermercados…… en fin; vayan imaginándose el panorama, pues estamos hablando de algo que puede ocurrir en el momento menos pensado. ¿Significa ello que el Sol haya cambiado sus “hábitos”? No, sencillamente lo que ocurre es que el ser humano y en el colmo de su estupidez, ha construido “su casa” en medio de una torrentera y sabiendo que de cuando en cuando por ella baja agua “a manta”…… eso es, que ha cifrado su perspectiva de futuro en algo sobre lo que no tiene control y lo que lo hace totalmente vulnerable a los “caprichines” de nuestra estrella madre.

Añadiendo a lo dicho y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, hemos accedido a una información según la cual, la cuarta de las lunas rojas por aparecer, será todo un espectáculo; vean sino: la última luna de “sangre” de la tétrada y a ocurrir el 28 de septiembre próximo, coincidirá con un máximo acercamiento de nuestro satélite a la Tierra y lo que resultará en una imagen de grandiosa espectacularidad sobre Europa y por ende, sobre la nación de Israel, premonitoria de que “algo gordo” está por suceder y de alcance insospechado para la mayoría de los mortales. Ello nos lleva a los autores de este blog a barruntar y ya afinando un poco más nuestro vaticinio (recuerden que apuntábamos en términos generales al verano del año en curso como el tiempo del cumplimiento de la profecía), a situar lo esperado para el mes de Septiembre aludido y teniendo en cuenta además, según los expertos en estos temas, que en ese momento se inicia en Israel otro de los ciclos de siete años que tenían que ver con la liberación de las deudas a los deudores:

Al cabo de cada siete años debes efectuar una liberación. 2 Y esta es la manera de la liberación: habrá un librar por parte de todo acreedor de la deuda que él deje contraer a su prójimo. No debe apremiar a su prójimo ni a su hermano por el pago, porque tiene que proclamarse una liberación a Jehová. 3 Podrás apremiar al extranjero por el pago; pero lo tuyo, que se halle con tu hermano, líbrelo tu mano.” (Deut. 15:1-3).

De ahí que a los autores de este blog de nuevo se nos pongan los pelos como escarpias, pues tanta “casualidad” continúa sorprendiéndonos, ya que podríamos estar ante el momento anunciado por Jesús, cuando dijo eso de “cuando vean suceder esas cosas, sepan que su liberación se acerca” (Luc. 21:28). Por lo que continuamos reforzando nuestra idea en el sentido de que “algo” está para iniciar en ese momento, aunque la inmensa mayoría de la humanidad esté tocando “el violón”…… eso es, sin enterarse de qué va la película; afortunadamente, no es está la que dirige los asuntos que tienen que ver con las cosas de Dios y que Este, tuvo a bien mostrárselas en “señales” a aquellos que estuvieran alerta:

Por eso, estén siempre alerta, pues ustedes no saben el día en que yo, su Señor, vendré otra vez.” (Mat. 24:42).

Porque si bien cuando a inicios del 2.014 se señaló por parte de muchos autores de temas bíblicos, la ocurrencia de esta señal compuesta, la atención del “personal” fue máxima por lo novedoso del caso…… lo que ahora ocurre y pasado el tiempo (y con ello la novedad), es que tanto los unos como los otros se han ido enfriando y solo quedamos “cuatro gatos” para ir recordando que “eso” continúa ahí, avanzando inexorablemente hacia su culminación. Y es que las cosas pueden ocurrir como nosotros las vaticinamos…… o no; pero lo que sí está claro, es que todas las señales que tenemos a nuestro alcance apuntan hacia ello y lo que nos lleva a recordar unas palabras de Jesús, que para nada instan a que uno se confíe:

Ustedes también, manténganse listos, porque a una hora que menos piensen, viene el Hijo del hombre.” (Luc. 12:40).

MABEL


viernes, 20 de febrero de 2015

El inicio del fin…… ¿para este verano de 2.015?


O dicho de otra manera ¿para cuándo, el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27? Pero vayamos por partes y lo que requiere decirles de entrada, queridos amigos que nos siguen, que lo que van a leer a continuación no es más que una mera reflexión hecha a partir de lo que nosotros honestamente “creemos” que pudiera suceder en un tiempo tan cercano como puede ser el verano de este año 2.015 y dicho sea con todas las cautelas debidas; por lo que rogamos al “personal” que no entienda que estamos formulando una predicción en firme, producto de sesudos estudios, sino de una simple conjetura que bien se podría dar a tenor de cómo están las cosas y partiendo siempre de los datos que las Escrituras nos ofrecen al respecto. Recordemos que cuando los apóstoles le preguntaron a Jesús acerca del fin de los tiempos, si bien es cierto que este dijo que “el día y la hora” solo estaba en conocimiento de su Padre Celestial (Mat. 24:36), no es menos cierto que señaló a una serie de acontecimientos futuros que sucederían y que nos servirían de puntos de referencia para determinar cuándo la cosa estaría “al caer” y que pasaremos a exponer en este escrito…… sin olvidar, que en la Revelación a Juan se remarcó dicha información y lo que nos permite el aventurar que “algo” está por suceder en el transcurso de nuestras vidas.

Por lo que entrando ya en materia, lo primero que habría que aclarar es a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de la 70 semana de Dan. 9:27; de hecho y dicho sea a “grosso modo”, pues pensamos que todos aquellos que visitan esta página ya están al tanto de la cuestión, es el espacio de tiempo que abarcarán los últimos siete años que precederán a la conclusión definitiva del sistema de cosas regido por el ser humano y con ello, el establecimiento del reino de Dios sobre esta tierra…… en definitiva, el fin de las penalidades para aquellos que esperamos en las promesas divinas:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Notemos que las palabras de Jesús son que “al comenzar” a suceder las cosas que este había anunciado como señales, es cuando uno tenía que cobrar vigor ya que la liberación estaba cercana; ello nos lleva, necesariamente, a analizar qué señales mencionadas por Jesús y de las que nos hablan las Escrituras en general, las cuales iremos cuadrando con los hechos que conocemos actualmente…… empezando por lo que se nos dice en Luc. 21:25-26:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra, angustia de naciones por no conocer la salida a causa del bramido del mar (refiriéndose a la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Acotación nuestra).

Palabras que son refrendadas por lo que leemos en Rev. 6:12-13, en dónde se nos dice como sigue:

Y vi cuando abrió el sexto sello y ocurrió un gran terremoto (o gran conmoción mundial dentro de la inicua sociedad actual); y el sol se puso negro como saco de pelo y la luna entera se puso como sangre 13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros.” (Acotación nuestra).

Luego si hacemos una simbiosis de ambos pasajes, nos encontramos con grandes señales en los cielos, eso es, en el Sol, la Luna y las estrellas, coincidentes con una gran sacudida mundial entre la sociedad alejada de Dios en la que nos vemos inmersos; de ahí que en el pasaje de Lucas se nos mencione lo de “sobre la tierra, angustia de naciones”, paralela esta con una situación inusual de fenómenos estelares y algo de lo que les hablamos en nuestro artículo del 22/04/14 titulado “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”. En el mismo les mencionábamos del inusual proceso de cuatro “lunas rojas” o “lunas de sangre” (Joel 2:31), conocido como “tétrada” y en medio de dicho fenómeno, un eclipse total de Sol y que en Hech. 2:17-20 se nos especifica que todo ello tenía que ocurrir en los “últimos días” o tiempo del fin; no obstante y a fin de captar correctamente de lo que les estamos hablando, no estaría de más que le echaran una ojeadita al escrito del que les hemos citado, para hacerse con una correcta composición de lugar que les facilite un mejor entendimiento de la idea que queremos transmitirles. No podemos pasar por alto, por otra parte, que según Gén. 1:14, el Sol, la Luna y las estrellas también pueden ser usadas como “señales” de acontecimientos futuros, como es en el caso que nos ocupa…… de hecho, lo que se lee en Joel 2:28-31 es lo siguiente:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y ciertamente daré portentos presagiosos (o señales) en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo (ello sinónimo de destrucción). 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).

Por lo que si leemos este pasaje correctamente, vemos que lo que se nos anuncia son “portentos presagiosos” (o señales que anuncian algo) en el cielo, por una parte y “sangre, fuego y columnas de humo” en la Tierra por otra y lo que vendría a ser el equivalente de situación calamitosa en esta, eso es, violencia, guerras, terrorismo, etc. y que es lo que estamos viendo hoy en día a nuestro alrededor en constante aumento. Obviamente, que esta profecía del libro de Joel aplicaría fundamentalmente al final de los tiempos, queda claro por la forma en que la aplicó el apóstol Pedro cuando esta tuvo un primer cumplimiento en el Pentecostés de 33 E.C y en donde encontramos el siguiente matiz:

Y en los últimos días (esta expresión no figura en la profecía de Joel de la que citó Pedro y lo que nos indica un futuro segundo cumplimiento de esta), dice Dios, derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas profetizarán y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días y profetizarán (o predicarán).

19 Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20 el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de Jehová.” (Hech. 2:17-20). (Acotaciones nuestras).

Entonces y partiendo del hecho de que no hay constancia de que la segunda parte de dicha profecía (vs. 19-20) se cumpliera en el primer siglo, parece quedar claro que los sucesos predichos y como indicó Pedro, tendrán que ocurrir en nuestros días; y dado que las “señales en la tierra” ya las tenemos identificadas (“sangre, fuego y neblina de humo”, o sea y como ya hemos apuntado, terrorismo, guerras y destrucción de todo tipo), pues estas están ocurriendo desde hace tiempo, solo podemos entender que los “portentos presagiosos” anunciados para el cielo y que complementarían a los mencionados sobre la Tierra, tendrían que ver con sorprendentes fenómenos astronómicos como los que estamos enfrentando. Y que tuvieron su inicio el 14/15 del pasado mes de Abril de 2.014, con la aparición de la primera de las “lunas rojas” de una serie de cuatro, coincidiendo con la pascua judía y siendo la segunda coincidente con el 8 de octubre, en que se celebra la fiesta de los tabernáculos; la tercera se espera para el 4 de abril de este año 2015, coincidiendo otra vez con la pascua y la cuarta para el 28 de septiembre, concordando nuevamente con la fiesta de los tabernáculos. En medio, estará el eclipse total solar que coincidirá con el inicio del año nuevo judío, el 20 de marzo de 2015 y que se corresponde con el día primero de Nisán (Abril del calendario judío)…... y según los expertos, la coincidencia de “lunas rojas” tétradas con fiestas judías y además con un eclipse total de Sol concurriendo con el inicio de un nuevo año judío, es algo verdaderamente excepcional.

Y fíjense además, que en las palabras de ambos personajes (Joel y Pedro) se nos advierte de que dichos sucesos y en conjunto, ocurrirían antes de la llegada del “gran día” de Jehová, eso es, de la “gran tribulación” a ocurrir durante la segunda parte de la mencionada semana 70 de Dan. 9:27; lo que nos lleva y volviendo a esos versos 19 y 20 parafraseados por Pedro de la profecía de Joel, a las palabras de Jesús que se registran en Luc. 21:25-26 y que ya hemos leído (pero que repetiremos por aquello de refrescar la memoria), en donde efectivamente se nos habla de la confluencia en el tiempo de una situación de conflicto extremo en la Tierra, con los mencionados sucesos astronómicos y pasaje en el que leemos como sigue:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Es obvio que entre estas “señales” del Sol, aparte de ese mencionado eclipse solar tan estratégicamente situado entre la segunda y la tercera “luna de sangre” y que se espera (repetimos) para el próximo 20 de Marzo en nuestro calendario gregoriano, habría que destacar la inusitada actividad del astro rey en ese final de ciclo solar (cada once años) en el que ha estado inmerso y que aún tiene sorprendidos a los astrónomos, que no saben que es lo que realmente está pasando en nuestra estrella. Pero es cierto que alguien nos podría señalar que no se cumple lo de las señales “en las estrellas” del verso 25, pues las estrellas literales no pueden caer físicamente sobre la tierra…… pero no es menos cierto que a quién diga esto se le pasa algo por alto: y es que por estrella se entiende, no solo los soles que contemplamos en nuestra galaxia, sino cualquier objeto que esté situado en el espacio y que en un momento determinado brille, como puede ser un meteorito (de ahí, figurativamente, lo de lluvia de “estrellas” cuando estos caen masivamente).

Por lo que en el cuadro entra un hecho ante el que los astrónomos están desconcertados y que tiene que ver con la gran cantidad de misteriosas “bolas de fuego” avistadas en todo el mundo y de las que se desconoce su origen; pues mientras unos afirman que nos encontramos ante la de caída de “chatarra espacial”, eso es, restos de satélites artificiales, otros lo niegan y afirman que se trata de meteoritos de más o menos tamaño que se nos vienen encima con una sorprendente e inusitada frecuencia, como el que cayó en la ciudad rusa de Cheliabinsk en la zona de los Urales el 15 de Febrero de 2.013 y que dejó más de mil heridos y pérdidas materiales por valor de cerca de treinta millones de dólares. O como el del pasado 19 de Abril de 2.014, en que nos desayunábamos con la noticia de que otro meteorito cayó cerca de la ciudad también rusa de Murmansk, cercana a la frontera con Finlandia…… y ello sin contar, la innumerable cantidad de ellos que han caído en lugares desérticos o en el mar (la inmensa mayoría) y detectados en la NASA por las explosiones que producen a su entrada en la atmosfera terrestre; en todo caso, de lo que estaríamos hablando es de una masiva caída de objetos incandescentes del cielo y con pocos precedentes en la historia de la astronomía, que bien cuadraría con lo dicho en las Escrituras en el sentido de que tal fenómeno es parte de esa señal compuesta mencionada.

Pero volviendo al tema de las “lunas rojas”, tenemos que recordar que en las raras veces que ha ocurrido dicho fenómeno astronómico coincidiendo con fiestas de Israel, como es en el caso que nos ocupa, han ocurrido sucesos importantes en el devenir de esta nación y partiendo de la base de que la nación de Israel es el reloj profético de Dios y según se lee en Dan. 9:24…… pero siendo la cuestión que hoy nos ocupa un tanto peculiar. Y es que en esta ocasión, lo inusual no radica tanto en la ocurrencia del hecho en sí mismo y en su coincidencia con señaladas festividades judías, que también, sino por la circunstancia de que este fenómeno astronómico y en la misma secuencia en la que se va a producir, no se volverá a repetir en aproximadamente unos 500 años, según los expertos…… y lo que hace del mismo algo a lo que prestar atención de una manera muy especial, pues no sería descartable la posibilidad de que realmente nos encontremos antes “señales” que nos adviertan de que algo “gordo” va a suceder en nuestros días.

Es cierto que no son pocos los astrónomos que discrepan del significado apocalíptico de tal evento, argumentando que estamos solo ante simples eclipses totales de Sol o de Luna y que se han repetido a lo largo de la historia del ser humano en la tierra. Y discrepancia que de entrada podría ser aceptada, sino fuera porque de hecho y como ya hemos señalado, lo que las Escrituras nos proponen no es una sola señal como la mencionada, sino un conjunto de ellas y que tienen que coincidir en el tiempo; por lo que continuaremos con nuestra exposición, dirigiéndonos a la siguiente “señal” y que tiene que ver con estas palabras de Jesús contenidas en Mat. 24:32-35:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.”

Noten, en primer lugar, que estas palabras fueron dichas en el contexto de las mencionadas “señales” astronómicas (versos 29-31) y por lo que se nos está diciendo que la generación que viera dichas señales, tenía que estar viva para ver el regreso de Cristo a la Tierra y con ello la instauración del reino de Dios en esta…… y si hemos dicho que según los entendidos en la materia, dicho fenómeno estelar coincidente con celebraciones judías no se repetirá en casi 500 años, es obvio que la generación que no pasaría “hasta que sucedan todas estas cosas” está presente en nuestros días. Ahora bien, la pregunta sería ¿y cuál de las generaciones que coexistimos actualmente, es a partir de la que se puede empezar a contar y teniendo en cuenta que según el baremo bíblico, la duración de la vida del hombre (en consecuencia de una “generación”) es de 70/80 años según el Sal. 90:10? Ello nos lleva de nuevo al versículo 32 de los que acabamos de leer y en donde se nos hace la siguiente aclaración:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas (eso es, revive), ustedes saben que el verano está cerca.” (Acotación nuestra).

Recordemos que según la terminología bíblica, con frecuencia tanto la vid como la higuera representan a la nación de Israel (de hecho, casi siempre se mencionan juntas, pues las higueras se plantaban en las viñas), como se puede apreciar en los siguientes pasajes, en primer lugar en el caso de la viña:

Y yo la pondré como cosa destruida. No será podada, ni será azadonada. Y tendrán que subir en ella la zarza y malas hierbas; y a las nubes impondré mandato de no hacer que se precipite lluvia sobre ella. 7 Porque la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá son la plantación con la cual él estaba encariñado. Y siguió esperando juicio, pero, ¡miren!, quebrantamiento de ley; justicia, pero, ¡miren!, alarido.” (Isa. 5:6-7).

E igual en el caso de la higuera, pues veamos la ilustración de la futura destrucción de Israel que hizo el Hijo de Dios y que centró en dicho árbol frutal:

Entonces pasó a decirles esta ilustración: “Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña y vino buscando fruto en ella, pero no lo halló. 7 Luego dijo al viñador: Mira que ya van tres años que he venido buscando fruto en esta higuera, pero no lo he hallado. ¡Córtala! ¿Por qué, realmente, debe hacer que la tierra permanezca inútil?”. 8 En respuesta él le dijo: “Amo, déjala también este año, hasta que cave alrededor de ella y le eche estiércol; 9 y si entonces produce fruto en el futuro, bien está; pero si no, la cortarás”.” (Luc. 13:6-9).

En este caso, el propietario o amo de la viña en la que estaba plantada la higuera y objeto del cuidado del amo del campo, sería Jehová Dios y el viñador simbólico que tenía a su cargo el cuidado de la higuera era Jesús, pues este estuvo por más de tres años intentando que esa “higuera” figurativa que era la nación de Israel, produjera frutos de arrepentimiento y lo cual no fue el caso; de ahí que en un momento determinado, esa higuera simbólica fuera cortada como había sido anunciado por Jesús (Mar. 11:12-14) y suceso que ocurrió en 70 E.C., con la destrucción de Jerusalén y su templo a manos de las legiones romanas bajo el mando del general romano Tito…… y proceso de exterminio del pueblo judío, que culminó en el año 135 con la total expulsión de estos de su tierra natal, lo que significó la desaparición de Israel como nación por casi 2.000 años. Establecida esa relación entre la higuera y la nación de Israel, recordemos de nuevo unas palabras de Jesús que anunciaban el restablecimiento de Israel como nación, cuando dijo que esa higuera simbólica rebrotaría de nuevo:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas (o señales que estaba dando), sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotación nuestra).

Notemos ahora que fue en ese contexto en el que se habló acerca de la generación “que no pasaría” hasta que acontecieran todas las cosas profetizadas…… luego lo que está claro, es que la generación a partir de la cual empezar a restar, es aquella que vio el cumplimiento de ese rebrotar de Israel como flamante nueva nación; ello nos lleva a la generación que en 1.948 tenía suficiente capacidad para tener consciencia de lo que había ocurrido, al ser de nuevo Israel declarada nación en un acto de proclamación de independencia el 14 de Mayo de dicho año (aunque el reconocimiento oficial tuvo que esperar hasta el 11 de Mayo de 1.949, momento en que se la admitió ya como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas, como el miembro nº 59). Fuere como fuere el caso, la cuestión es que ya tenemos una “generación” de la que partir para determinar cuándo se puede esperar el cumplimiento de la promesa de Jesús, en el sentido de que esa generación no pasaría “hasta que se cumplieran todas las cosas”, eso es, incluido el establecimiento del reino de Dios sobre la Tierra.

Partiendo de esta base, pensemos que una persona nacida en Mayo de 1.948 cumpliría en este mismo mes de 2.015, tanto como 67 años…… pero claro, tenemos que tener en cuenta que por generación se habla de personas que en el momento de cumplirse determinado evento, tendrían la suficiente capacidad de entender lo que estaba pasando a su alrededor; pero permítannos un ejemplo de lo que pretendemos darles a entender: cuando en España se hace referencia a la “generación del 27” y compuesta entre otros muchos por Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, etc. etc. etc., no se habla del año en que nacieron, sino del año en que emergieron como autores de prestigio en el panorama cultural español. De tal suerte, que en 1.927 Federico García Lorca tenía ya 29 años; Rafael Alberti, tenía 25 años; Vicente Aleixandre tenía 29 años; Gerardo Diego 31 años y así por el estilo, el resto de personajes que configuraron dicha genial “generación del 27”…… por lo tanto y usando el mismo baremo, el sentido común nos dice que no podemos estar hablando de bebés para esa generación de 1.948 en donde Israel resurgió como nación, pues de ser ello así estos no pudieron ser conscientes de nada de lo que ocurría en su entorno.

Es cierto que no estaríamos hablando en este caso de personas altamente cualificadas como los ejemplos citados y para lo que se precisa de formación y consecuentemente, de tiempo, sino solo de personas con un mínimo de percepción de la realidad de lo que sucedía a su alrededor y que bien lo podría hacer y tirando por lo bajo, un niño de entre 10 y 15 años. Por lo que aceptando que la cosa sea así, nos encontramos con que si a los 67 años transcurridos desde 1.948 hasta nuestros días, le añadimos el mínimo mencionado, eso es, 10 años, nos encontramos con que esa generación del 48 tendría ahora ¡77 años!…… o sea y bíblicamente hablando, con una generación ya en sus últimos estertores. Circunstancia que nos lleva a recapitular y con ello volver de nuevo al dato señalado, en el sentido de que el fenómeno de las “lunas rojas” y un eclipse de Sol intermedio coincidentes con fechas de celebración de fiestas judías no se producirá de nuevo en un plazo de 500 años o más; lo cual nos lleva a la razonable conclusión, de que tiene que ser en este año de 2.015 cuando se produzca el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27 y con ello, los últimos siete años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por la instauración del reino de Dios en la Tierra.

Siete últimos años que se distribuirán de la siguiente manera: una primera mitad o tres años y medio (1.260 días, según el calendario hebreo a partir del cual fue hecha la profecía), en que será anunciada por toda la tierra la “buena nueva” de la instauración del reino de Dios (Rev. 14:6-7) y tres años y medio restantes, en los que se producirá la “gran tribulación” y que afectará a todos aquellos que no hayan aceptado ser sumisos al nuevo reino entrante encabezado por Jesucristo. Que ello será así, queda reflejado en unas palabras del Hijo de Dios, cuando comparó los tiempos del fin con los del diluvio del día de Noé:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

Noten que si bien es cierto que el diluvio fue traído a la tierra por la general violencia existente (Gén. 6:13), no es menos cierto que había personas que no eran violentas y que seguían una vida normal, según se deduce de las palabras de Jesús (v. 38), sino que perecieron por “no hacer caso” a la advertencia recibida y anunciada por Noé (2 Ped. 2:5)…… y dado que las palabras de Jesús apuntaban a que dicha circunstancia se volvería a repetir en un futuro, la pregunta es obvia: ¿cómo responderá usted, a los constantes toques de alarma que se están dando, por ejemplo, desde este blog y concretamente en el artículo que acaba de leer?

No es menos cierto y como ya hemos señalado, que lo dicho hasta el momento no es más que una mera reflexión a partir de lo que los autores de esta página “creemos” que puede ocurrir durante o a finales del verano de este año 2.015 (a más tardar, a mediados del 2.016), siempre en función de la información que tenemos a nuestro alcance y por lo que uno, no está obligado a creernos ¡faltaría más! Pero ello no es excusa, para que este uno y por su cuenta, intente averiguar que puede haber de cierto en todo lo que hemos dicho; no olvidemos que en su momento, las Escrituras consideraron como de “noble condición” a personas que siendo instruidas por el apóstol Pablo, contrastaban diariamente con la información que tenían a su alcance, todo aquello que el apóstol les enseñaba:

Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).

Con estas palabras de estímulo, nosotros ahí lo dejamos y que cada uno tome la actitud que mejor le parezca ante lo que hemos expuesto y que, si nos permiten la observación, tiene visos de no estar muy lejos de la realidad que está por venir; porque en definitiva, lo que tenemos ante nosotros son dos hechos incontestables partiendo del relato escritural: por una parte, tenemos a una generación (la del 48) que ya está finiquitada y, por otra, unos eventos astronómicos coincidentes con fechas señaladas dentro del mundo judío, que no se volverán a repetir hasta dentro de 500 años…… y ante esa reveladora evidencia ¡que quieren que les digamos, como no sea que para los autores de este blog, dos más dos continúan sumando cuatro!

MABEL


martes, 22 de abril de 2014

Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?


Probablemente y a estas alturas de la “película”, ya estarán ustedes enterados de la aparición en nuestros cielos entre el 14 y el 15 de este actual mes de Abril, de la primera de una serie de cuatro “lunas rojas” y fenómeno astronómico conocido como “tétrada”, que se produce cuando nuestro satélite se sitúa dentro de la sombra (umbra) que proyecta la Tierra al interponerse entre el Sol y la Luna; en principio, este evento y que no es más que un eclipse lunar de los que los habrá habido por cientos a lo largo de la historia conocida (la mayoría parciales), se ha convertido casi en una singularidad por las circunstancias que concurren en el mismo: dicho fenómeno se producirá cuatro veces seguidas en dos años (de ahí lo de tétrada) y en las mismas fechas, en las que nuestro satélite y por efecto de la reflexión de la luz solar en nuestra atmosfera, adquirirá un acentuado color rojizo cuando entra en su “umbra” y lo que ha derivado en que se conozcan como “lunas de sangre”. A modo de curiosidad, digamos que la coincidencia de la "luna de sangre" con días festivos de la Pascua Judía sólo se ha producido dos veces en los últimos cinco siglos y en ambas ocasiones tenía que ver con Israel, pues estaba en juego la supervivencia de la nación: en 1949, con la guerra de independencia del país tras su proclamación como Estado el año anterior y en 1967, en la Guerra de los Seis Días…… será casualidad o no, pero estos son los hechos.

Por lo que debido a la “escandalera” que dicho evento ha levantado, nos hemos decidido a dar nuestra impresión sobre el particular, aunque no nos extendernos en asuntos técnicos en nuestro escrito; pues no solo no somos expertos en el tema, sino que además cada uno de ustedes tiene la posibilidad de averiguar con todo lujo de detalles en Internet sobre el caso y por lo que nosotros iremos a lo que nos interesa y que tiene que ver con lo que pueda significar dicho evento en nuestros tiempos. Porque es cierto que hemos dicho que no es más que un fenómeno astronómico y, aunque infrecuente, repetido en el tiempo…… pero no es menos cierto, sin embargo, que hay ciertas circunstancias que hacen de este suceso que vamos a vivir por espacio de dos años, algo tan extraordinario como sorprendente: las cuatro “lunas rojas” aparecerán precisamente en coincidencia con dos de las tres fiestas más grandes señaladas en el calendario hebreo y en el que se mueve Israel, como son la Pascua y la fiesta de los Tabernáculos (la otra sería el Pentecostés) de 2.014 y 2.015 y que para los judíos son el 5.774 y 5.775 respectivamente. Añadámosle a ello, el hecho de que entre el segundo y el tercero de esos cuatro eclipses lunares, está intercalado un eclipse total de Sol y también coincidente con otra celebración importante del pueblo de Israel, como es la del final del año hebreo y la entrada al nuevo año (la fiesta del Rosh Hashaná), eso es, un eclipse de Sol que demarcará el fin de 5.774 y el inicio del 5.775, correspondiente al 20 de Marzo de 2.015 de nuestro calendario gregoriano; y que para que no decaiga la fiesta, resulta que según los científicos de la NASA, los tres primeros eclipses de la tétrada se verán desde América y Oceanía (zona del Pacífico), mientras que solo el último y previsto para el 28 de septiembre de 2015 será perfectamente visible en toda Europa, por ende en Israel. Y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre” dicho eclipse coincidirá con un máximo acercamiento de nuestro satélite con la Tierra y por lo que lo que se verá desde Jerusalén, será una grandiosa y espectacular “luna roja”…… ¿coincidencias o “señales”?

Bien, nosotros no lo sabemos a ciencia cierta y por lo que evitaremos el pronunciarnos, pero lo que sí que nos atrevemos a decir es que la cosa es como mínimo sorprendente, pues todo apunta a que aquí está pasando algo raro…… y es que como diría nuestro amigo el castizo “tantas casualidades nos confunden”. Porque claro, cuando tenemos en cuenta que la Biblia señala directamente a Israel como el referente de Dios (Dan. 9:24) sobre las cosas que tienen que ver con la humanidad (o dicho en otras palabras, Israel es el reloj profético de Jehová) y que, por otra parte, estamos hablando de fenómenos astronómicos coincidentes con fiestas judías, uno no puede sustraerse de pensar que algo se nos podría estar queriendo decir. Y es que siendo cierto que durante los sucesos mencionados de los años 1.949 y 1.967 en Israel, también ocurrieron otros eventos en distintos lugares del mundo, no es menos cierto y como ya hemos mencionado, que nuestra atención debe de estar dirigida a lo que sucede en Israel, a tenor de lo que leemos en el pasaje de Dan. 9:24 señalado:

Hay setenta semanas (de años) que han sido determinadas sobre tu pueblo (Israel) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén), para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos y para imprimir un sello sobre visión y profeta (eso es, el cumplimiento íntegro de todas las profecías) y para ungir el Santo de los Santos.” (Acotaciones nuestras).

Fijémonos en que ese período de tiempo que nos tendría que conducir al reino de Dios, tenía que ver con Israel y su santa ciudad Jerusalén y no con el resto de las naciones del planeta; lo que deja muy claro que lo que ocurra en esa nación nos tiene que mantener alerta al resto de la humanidad, eso es, que todas las cosas que ocurran en el mundo y que estén relacionadas con esa nación, como la coincidencia de esos eventos astronómicos mencionados con las festividades de dicho pueblo, tienen que ponernos en alerta ante posibles sucesos que se puedan producir…… máxime cuando en las Escrituras leemos lo siguiente y que citamos como fundamento sobre el que estructurar nuestro tema:

Y Dios pasó a decir: “Llegue a haber lumbreras en la expansión de los cielos para hacer una división entre el día y la noche; y tienen que servir de señales y para estaciones y para días y años. 15 Y tienen que servir de lumbreras en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra”. Y llegó a ser así. 16 Y Dios procedió a hacer las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominar el día y la lumbrera menor para dominar la noche y también las estrellas. 17 Así las puso Dios en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra 18 y para dominar de día y de noche y para hacer una división entre la luz y la oscuridad. Entonces vio Dios que era bueno. 19 Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día cuarto.” (Gén. 1:14-19).

Según este pasaje, siempre y cuando nuestro análisis del mismo sea el correcto, el Sol y la Luna están para alumbrar al ser humano y hacer una división entre la luz y la oscuridad (vs. 17-18)…… sin embargo, no podemos pasar por alto lo que se nos dice en el verso 14: aparte de dividir el día y la noche, tendrían que servir como “señales” para estaciones, días y años; añadamos el dato y para acabar de entender lo que estamos leyendo del pasaje transcrito, que la palabra hebrea para “estaciones”, significa también “fechas señaladas” o “solemnidades”. Que ello es así, queda corroborado por la interpretación que de esa palabra del verso 14 hacen algunas versiones de la Biblia como, por ejemplo, las siguientes que citamos:

BJ: “Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche y valgan de señales para solemnidades, días y años.”

DHH: “Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales.”

PDT: “Después Dios dijo: «Que haya luces en el firmamento del cielo, para poder así separar el día de la noche y para que sirvan para señalar los días, los años y las festividades.”

SB: “Dijo Dios: "Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche y valgan de señales para solemnidades, días y años.”

Luego confirmado en principio dicho extremo, fijémonos en que el común denominador en este pasaje de Gén. 1:14, es que una de las misiones de dichas lumbreras era la de “señalar” algo, eso es, que por medio de algo que sucedería en ellas se anunciarían sucesos o acontecimientos a ocurrir en la corriente del tiempo…… lo que nos lleva hasta la profecía de Joel 2:28-31 y proyectada hacia el final de los tiempos:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.”

Por lo que si leemos el pasaje correctamente, vemos que lo que se nos anuncia son “portentos presagiosos” en el cielo, por una parte y “sangre, fuego y columnas de humo” en la Tierra por otra y lo que vendría a ser el equivalente de situación calamitosa en esta, eso es, violencia, guerra y terribles desastres naturales, como terremotos, inundaciones, brutales sequías, pavorosos incendios, misteriosos socavones que aparecen de repente, etc. etc. y que es lo que estamos viendo hoy en día a nuestro alrededor. Y que esta profecía aplicaría fundamentalmente en el final de los tiempos, queda claro por la forma en que la aplicó el apóstol Pedro cuando esta tuvo un primer cumplimiento en el Pentecostés de 33 E.C y en donde encontramos el siguiente matiz:

Y en los últimos días -dice Dios- (eso no está en la profecía de Joel) derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas profetizarán y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días y profetizarán (o predicarán). 19 Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20 el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de Jehová.” (Hech. 2:17-20). (Acotaciones nuestras).

Entonces y partiendo del hecho de que no hay constancia de que la segunda parte de dicha profecía (vs. 19-20) se cumpliera en el primer siglo, parece quedar claro que los sucesos predichos y como indicó Pedro, tendrán que ocurrir en nuestros tiempos; y dado que las “señales en la tierra” ya las tenemos identificadas (“sangre, fuego y neblina de humo”, o sea y como ya hemos apuntado, violencia y destrucción de todo tipo), pues estas están ocurriendo desde hace tiempo, solo podemos entender que los “portentos presagiosos” anunciados para el cielo y que complementarían a los mencionados sobre la Tierra, tendrían que ver con sorprendentes fenómenos astronómicos como los que estamos enfrentando y que tuvieron su inicio el 14/15 de este mes de Abril de 2.014, con la aparición de la primera de las “lunas rojas” de una serie de cuatro. Y fíjense además, que en las palabras de ambos personajes (Joel y Pedro) se nos advierte de que dichos sucesos y en conjunto, ocurrirían antes de la llegada el “gran día” de Jehová, eso es, la “gran tribulación” y a ocurrir durante la segunda parte de la profética semana 70 de Dan. 9:27; lo que nos lleva y volviendo a esos versos 19 y 20 parafraseados por Pedro de la profecía de Joel, a las palabras de Jesús que se registran en Luc. 21:25-28 y en donde, efectivamente, se nos habla de la confluencia en el tiempo de una situación de conflicto extremo en la Tierra con los mencionados sucesos astronómicos y pasaje en el que leemos como sigue:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Es obvio que entre estas “señales” del Sol concretamente y aparte de ese mencionado eclipse solar tan estratégicamente situado entre la segunda y la tercera “luna de sangre”, habría de mencionarse la inusitada actividad del astro rey en ese final de ciclo solar en el que ha estado inmerso y que aún tiene sorprendidos a los científicos, que no saben que es lo que realmente está pasando en nuestra estrella. Pero es cierto que alguien nos podría señalar que no se cumple lo de las señales “en las estrellas” del verso 25…… pero no es menos cierto que a quién diga esto se le pasa algo por alto; y es que por estrella se entiende, no solo los soles que contemplamos en nuestra galaxia, sino cualquier objeto que esté situado en el espacio y que en cualquier momento determinado brille, como puede ser un meteorito (de ahí, figurativamente, lo de “lluvia de estrellas” cuando caen masivamente). Y lo que está claro en este aspecto, es que incluso los astrónomos están desconcertados por lo gran cantidad de misteriosas “bolas de fuego” avistadas en todo el mundo y de las que se desconoce su origen, pues mientras unos afirman que nos encontramos ante la de caída de “chatarra espacial”, eso es, restos de satélites artificiales, otros lo niegan y afirman que se trata de meteoritos de más o menos tamaño que se nos vienen encima con una frecuencia inusitada, como el que cayó en la ciudad rusa de Cheliabinsk en los Urales y que dejó más de mil heridos y pérdidas materiales por valor de treinta millones de dólares, o como el del pasado día 19 de este mes de Abril, en que nos desayunábamos con la noticia de que otro meteorito cayó cerca de la ciudad también rusa de Murmansk, cercana a la frontera con Finlandia…… y ello sin contar, la innumerable cantidad de ellos que han caído en lugares desiertos o en el mar y detectados en la NASA por las explosiones que producen a su entrada en la atmosfera terrestre.

Pero volviendo al tema de las “lunas rojas”, tenemos y como ya hemos señalado, que siempre que ha ocurrido dicho fenómeno astronómico coincidiendo con fiestas de Israel, han ocurrido sucesos importantes en el devenir de esta nación; pero siendo el caso que hoy nos ocupa un tanto peculiar. Y es que en esta ocasión, lo inusual no radica tanto en la ocurrencia del hecho en sí mismo y en su coincidencia con señaladas festividades judías, sino por la circunstancia de que este fenómeno astronómico y en la misma secuencia en la que se va a producir, no se volverá a repetir en aproximadamente 500 años, según los expertos…… y lo que hace del mismo algo a lo que prestar atención de una manera muy especial, pues no sería descartable la posibilidad de que realmente nos encontremos antes “señales” que nos adviertan de que algo va a suceder . No pasemos por alto el hecho de que cuando Jesús estuvo aquí en la tierra y en una de las muchas “trifulcas” que mantuvo con los escribas y fariseos, les hizo notar lo siguiente y según la versión DHH:

Los fariseos y los saduceos fueron a ver a Jesús y, para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios. 

2 Pero Jesús les contestó: «Por la tarde dicen ustedes: “Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojo”; 3 y por la mañana dicen: “Hoy va a hacer mal tiempo, porque el cielo está rojo y nublado.” Pues si ustedes saben interpretar tan bien el aspecto (o señales) del cielo (por medio de acontecimientos normales en este), ¿cómo es que no saben interpretar las señales de estos tiempos? 4 Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa; pero no va a dársele más señal que la de Jonás.” (Mat. 16:1-4). (Acotaciones nuestras).

O sea, que lo que aquí se nos dice realmente, es que a aquellas personas no se les daría una señal adicional o especial, sino que tenían que conformarse con lo que estaba a su alcance en esos momentos como era la “señal de Jonás”, eso es, el estar tres días y tres noches en lo profundo. Luego lo que parece que se nos está diciendo a nosotros, es que tampoco se nos dará una señal específica que marque el regreso de Jesucristo, sino que también tenemos que echar mano de lo que está a nuestro alcance y como son los signos de los tiempos…… lo que nos llevaría a unas señales que Jesús nos dio en Mat. 24:29 y en donde leemos así:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol será oscurecido y la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Y entendiendo por “la tribulación de aquellos días” en este pasaje, los sufrimientos actuales y que la humanidad lleva padeciendo por siglos; por otra parte y bíblicamente, dichos “poderes de los cielos” hacen referencia a gobernación humana y que es lo que estamos viendo a día de hoy, en el sentido que los gobiernos son incapaces de encontrar una solución a las tremendas dificultades por las que pasa la humanidad y de ahí, las palabras de Lucas en el sentido de que “sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida” a tanta dificultad (Luc. 21:25). Luego todo considerado y tomando en cuenta las palabras de Jesús en Mat. 16:1-4, habría que pensar que estos sucesos por acontecer y tomados en su conjunto, no son señales expresamente puestas ahí como una advertencia o anuncio al “personal” para determinar el momento del regreso de Jesucristo, sino que lo que se nos está diciendo es que dicho regreso se produciría cuando se produjeran determinados acontecimientos en el firmamento y coincidentes en el tiempo con lo que ocurriera sobre la Tierra, lo cual es muy diferente. Porque no tener eso en cuenta no contribuye más que a confundir al “respetable”, pues este alega que dichos fenómenos son propios del movimiento estelar y siempre han existido, así como que en la tierra siempre han habido épocas más críticas que otras y lo cual sería cierto, por lo que no estaríamos más que ante una simple casualidad…… pero no: lo que se nos está diciendo es que cuando sean coincidentes ambas situaciones en el tiempo, las astronómicas con las de un grave deterioro en la situación en la Tierra (nunca esta ha estado tan al borde de la auto-aniquilación), en ese momento es en el que se iniciarían los acontecimientos que derivarían en el regreso de Jesucristo; eso es, el comienzo de la profética semana 70 de Dan. 9:27. Porque si analizamos lo que sigue a continuación de Mat. 24:29 y que ya hemos leído, vemos que es esto:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol será oscurecido y la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos. 30 Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta y ellos reunirán a los escogidos de él desde los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta su otro extremo.” (Mat. 24:29-31).

Y ese reunir de los siervos de Dios, sabemos que se produce en la primera mitad de dicha semana 70 de Daniel y por lo que estaríamos hablando de una secuencia correlativa en el tiempo, de los sucesos que estamos contemplando e iniciados el 14/15 de Abril del año en curso, con los prolegómenos del establecimiento del reino de Dios en la tierra y de lo que se nos habla precisamente en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles (inicio de la “gran tribulación”), hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Por lo que se podría decir y recurriendo una vez más a nuestro amigo el castizo, aquello de que “cuando el rio suena, agua o piedra lleva”; porque, repetimos, sin pronunciarnos sobre el tema (aunque sí tenemos una opinión formada), lo que sí es cierto es que nos encontramos ante demasiadas “casualidades”. Luego lo que les recomendamos, es que busquen toda la información que puedan y con la Biblia en la mano, contrástenla con lo que nosotros les hemos dicho y saquen sus propias conclusiones…… y que para ayudarles, ahí les dejamos un dato: lo que está ocurriendo hoy en el mundo (básicamente dentro del cristianismo), se ajusta al milímetro con las siguientes palabras de Jesús:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

Y es que la gente está tan absorta en sus asuntos cotidianos, que no prestan ninguna atención a las cosas de Dios, por lo que les ocurre como a los escribas y fariseos del día de Jesús: saben distinguir las “señales de los cielos”, pero pasan por alto las “señales de los tiempos”.

MABEL