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martes, 29 de noviembre de 2011

Doce apóstoles…… ¿+ uno?

Luego serían trece, con lo que los números dejarían de cuadrarnos, pues en Rev. 21:14, leemos lo siguiente:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Por lo que de nuevo, como solemos tener por costumbre en este blog, romperemos un poco los moldes y nos vamos a meter en un “fregao” (que diría el castizo), en el que nadie y hasta donde nosotros sabemos, se ha atrevido hasta el momento a meterse. Y la cuestión tiene que ver, como habrán podido deducir del titular de este escrito, en si realmente hubo en su momento doce…… o trece Apóstoles. Y entendiendo por Apóstoles (con mayúsculas), aquellos que en su momento fueron escogidos por el propio Jesucristo y que conformaron el núcleo de su incipiente congregación de seguidores bautizados con el espíritu santo, que los convertía en Hijos de Dios…… circunstancia que no concurrió con el grueso de todos aquellos que se hicieron sus seguidores y a partir de lo que se empezó a conformar, lo que Pablo denominó como el “cuerpo de Cristo” (Rom. 12:5; Efe. 1:22-23). Y que tiene que ver con el reducido grupo de los que con él tienen que gobernar en el reino de Dios (Luc. 12:32), en clara diferencia o contraste (como hemos mencionado), con aquellos otros que no siendo este su caso, pasarán a ser súbditos del mismo y que para más información, pueden ver nuestro artículo compuesto “Esa maravilla llamada “Hechos de los Apóstoles” ” de fecha 17/11/11 y 24/11/11.

Sin embargo, la tendencia generalizada es a dar poca o ninguna importancia a los escritos sagrados, por parte de aquellos que profesan tener determinada forma de creencia dentro del cristianismo y aceptar simplemente las afirmaciones que cualquiera les hace referentes a las Escrituras, bien sea del cura de nuestra parroquia, del pastor de nuestra iglesia, o del anciano de nuestra congregación y según sea el caso de cada uno. Inclusive, aceptando las enseñanzas de alguno de esos “iluminados” que se auto-identifican como Hijo de Dios y que publican en Internet, por disparatadas e increíbles que estas sean, sin detenernos siquiera por un momento, en el sano ejercicio de comprobar por nosotros mismos, si aquello que nos dicen (quién sea que lo haga) se ajusta al contenido escritural…… o no. Y aún en el caso de que la respuesta sea afirmativa, comprobar si el contenido del texto que se nos cita como apoyo de determinada afirmación, se ajusta al contexto, tanto al suyo más inmediato, como al general de las Escrituras y que en definitiva, es lo que nos confirma la veracidad del mismo. Por lo tanto, analicemos lo que nos dicen los hechos relacionados con el tema que hoy vamos a tratar, siempre según la Biblia y veamos a que conclusión podemos llegar:

Y lo primero que notamos, es que Jesús en un primer momento, escogió a doce apóstoles, según se nos menciona en Luc. 6:12-16 y puesto que se nos da el nombre de cada uno de ellos, aquí no hay error o discusión posible:

En el transcurso de aquellos días él salió a la montaña a orar y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Pero cuando se hizo de día llamó a sí a sus discípulos y escogió doce de entre ellos, a los cuales también dio el nombre de “apóstoles”: 14 Simón, a quien también dio el nombre de Pedro y Andrés su hermano y Santiago y Juan, y Felipe y Bartolomé, 15 y Mateo y Tomás, y Santiago, hijo de Alfeo y Simón, que es llamado “el celoso” 16 y Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que se volvió traidor.”

También sabemos (el pasaje en cuestión ya nos lo indica) que uno de ellos traicionó a Jesús y “tuvo” que ser sustituido por otro…… luego procede conocer, lo que nos dicen las Escrituras acerca de cómo se produjo dicha sustitución y las circunstancias que en ella se vieron envueltas:

“Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte): 16 “Varones, hermanos, era necesario que se cumpliera la escritura, que el espíritu santo habló de antemano por boca de David acerca de Judas, que se hizo guía de los que arrestaron a Jesús, 17 porque él había sido contado entre nosotros y obtuvo participación en este ministerio. 18 (Este mismo hombre, por tanto, compró un campo con el salario de la injusticia y cayendo de cabeza, reventó ruidosamente por en medio y todos sus intestinos quedaron derramados.

19 También llegó a ser conocido de todos los habitantes de Jerusalén, de modo que aquel campo fue llamado en su lenguaje Akéldama, es decir, Campo de Sangre.) 20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Quede desolado su alojamiento y no haya morador en él” y: “Su puesto de superintendencia tómelo otro”. 21 Por lo tanto, es necesario que de los varones que se reunieron con nosotros durante todo el tiempo en que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, 22 comenzando con su bautismo por Juan y hasta el día en que fue recibido arriba de entre nosotros, uno de estos hombres llegue a ser testigo, con nosotros, de su resurrección”.


23 De modo que propusieron a dos: a José llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo y a Matías. 24 Y oraron y dijeron: “Tú, oh Jehová, que conoces los corazones de todos, designa cuál de estos dos hombres has escogido, 25 para que tome el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para ir a su propio lugar”. 26 De modo que echaron suertes sobre ellos y la suerte cayó sobre Matías; y él fue contado junto con los once apóstoles.” (Hech. 1:15-26).

Aunque ya de entrada y como detalle anecdótico, observemos que un asunto tan delicado como era la elección de un apóstol y que a Jesús ¡nada menos que el Hijo de Dios!, le tomo una noche entera de oración y meditación (Luc. 6: 12), Pedro la solventó con un simple sorteo…… pero volvamos a lo nuestro.

Tenemos que con la incorporación del tal Matías, de nuevo se redondeó el número de doce apóstoles; y la cosa quizás no habría tenido más trascendencia, si no fuera por el hecho de que más adelante, unos tres años después, Pablo fue nombrado apóstol por el propio Jesucristo, cuando se dirigía a Damasco en persecución de los cristianos y relato que encontramos en Hech. 9:1-19. En fin, que sea como fuere y puesto que todos conocemos la historia de Pablo, sin duda alguna el más destacado de entre los seguidores de Jesucristo, nos encontramos ya con trece de esos apóstoles, cuando el caso es que Jesucristo nos afirma tener solo doce, como hemos leído en Rev. 21:14…… luego ¿cómo solventamos este problema? Porque lo que está claro es que estamos hablando de hechos y todos ellos registrados en la propia Biblia, lo cual los hace verídicos……pero por otra parte, es evidente que nos “sobra” un apóstol; es más, lo que realmente afirmó Jesucristo en la Revelación al envejecido apóstol Juan y si leemos con atención el pasaje citado, es que solo tuvo doce apóstoles y no que de trece hubiera prescindido de uno y lo cual, ya sería distinto; luego lo que tenemos que entender es que uno de ellos, realmente no fue considerado un apóstol. Y por lo que a cualquier detractor de la Escrituras, con pocas ganas de razonar, le sería fácil decir que estas se contradicen, pues por un lado aparentemente Jehová designó a Matías y por lo que junto a Pablo, el grupo de apóstoles se elevaría a trece, mientras Jesucristo, afirma la existencia de un grupo compuesto por solo doce miembros elegidos expresamente por él; luego ¿cómo conciliar esa aparente discrepancia? ¿Qué es lo que realmente ocurrió, para que se produjera esta controvertida situación?

Para averiguarlo, tendríamos que profundizar un poco sobre el temperamento del personaje que toma el protagonismo en ese momento determinante, o sea, el apóstol Pedro y ya después, analizar con un poco más de detenimiento, el pasaje en donde se nos habla de la elección del tal Matías y de la supuesta “participación” por parte de Jehová, en dicho evento. Y ya centrándonos en Pedro, vemos de inicio que los evangelios recogen más declaraciones del personaje en cuestión, que de cualquiera de los otros once apóstoles, por lo que se ve con claridad que no era tímido ni indeciso, sino de carácter más bien extravertido; este hecho hizo que hablara antes que los demás y que expresara su parecer, cuando los otros prudentemente permanecían en silencio…... y actitud que propició, lógicamente, que se metiera el algún que otro “problemilla”. Sin embargo y por otra parte, vemos que en algunas ocasiones su particular forma de ser, planteó cuestiones que hicieron que Jesús aclarase y ampliase sus ilustraciones, aunque a veces fuera excesivamente impulsivo e impetuoso al hablar: por ejemplo, fue él quien sintió la necesidad de decir algo al presenciar la transfiguración, en un comentario un tanto irreflexivo, sobre lo provechoso de estar allí y su proposición de “edificar” tres tiendas (Mat. 17:4).

En línea con lo que estamos diciendo, vemos que la noche de la última Pascua, si bien en un principio se negó enérgicamente a que Jesús le lavase los pies, al ser “reprendido” por este, quiso también que le lavase la cabeza y las manos (Juan 13:5-10); luego vemos que fácilmente pasaba del blanco al negro, o sea, de un extremo al otro. Sin embargo, se puede ver en el relato conjunto de los evangelios, que en el fondo, las expresiones un tanto intempestivas de Pedro nacían de sus buenos deseos e intenciones, así como de sus fuertes sentimientos hacia Jesús. Por ejemplo, cuando muchos discípulos tropezaron por la enseñanza de Jesús y lo abandonaron, Pedro, en nombre de todos los apóstoles, manifestó su determinación de permanecer con su Señor, quien tenía, a su juicio “dichos de vida eterna (…...), el Santo de Dios.” (Juan 6:66-69). En otro momento y después que los apóstoles respondieran a la pregunta de Jesús acerca de lo que opinaba la gente sobre su identidad, de nuevo fue Pedro quien expresó impulsivamente y con firme convicción “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”, por lo que Jesús lo pronunció bienaventurado o “feliz” (Mat. 16:13-17).

Evidentemente y como hemos dicho, Pedro fue quien más veces habló, pero también fue a quien con más frecuencia se corrigió, reprendió o censuró. En una ocasión, movido por la compasión, cometió el error de atreverse a llevar a Jesús aparte y reprenderlo por haber predicho sus propios sufrimientos y su muerte como Mesías, provocando el que Jesús le diera la espalda y le dijera que era un opositor (o un Satanás), pues ponía los razonamientos humanos por delante del propósito de Dios registrado en la profecía (Mat 16:21-23). Sin embargo, debe notarse que Jesús y según el relato paralelo de Mar. 8:32-33 “miró a los otros discípulos”, lo cual parece dar a entender, que sabía que Pedro expresaba sentimientos que los demás compartían. En otra ocasión, cuando Pedro se tomó la libertad de hablar en nombre de Jesús respecto al pago de cierto impuesto, este, de manera muy paciente y bondadosa, le ayudó a reconocer la necesidad de ser más reflexivo antes de hablar (Mat 17:24-27). Y es que Pedro, adolecía de mostrar exceso de confianza en sí mismo y cierto sentimiento de superioridad sobre los otros once, como quedó patente cuando afirmó, que aunque “los demás” tropezaran con relación a Jesús, él nunca lo haría y estaría dispuesto a ir a prisión e incluso a morir con él. Es cierto que todos los demás respaldaron esta afirmación, pero no es menos cierto que Pedro fue el primero en hacerla y reafirmarse en ella con marcada “insistencia”…… siendo entonces, cuando Jesús le dijo a Pedro que le negaría tres veces (Mar. 14:30-31; Luc. 22:33-34). E insistente afirmación, que le podía haber costado muy cara al impulsivo Pedro, porque no hacía mucho que Jesús había afirmado lo siguiente:

Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (Mat. 10:32-33).

Y eso, exactamente, es lo que Pedro hizo hasta tres veces (Luc. 22:55-62), por lo que solo el perfecto conocimiento que de sus motivos tenía Jesús, de la clase de persona que era y del afecto que tenía por él (Luc. 22:31-32), fueran factores determinantes para salvar tan difícil situación; es más, al primero que se apareció Jesucristo después de resucitar, fue al propio Pedro, obviamente para animarlo y fortalecerlo (Luc. 22:60-62; Cor. 15:5; Luc. 24:34). Y ese era el personaje llamado Pedro: impulsivo, hombre de acción que primero actuaba y después pensaba, excesivamente confiado de sus posibilidades, por tanto impetuoso y temerario, lo que le llevaba a tomar la delantera entre los demás apóstoles y adquiriendo con ello, cierto “status” de líder…… y lo que llevó a que se montara el “cirio” que ahora estamos intentando resolver.

Porque recordemos que fue a instancias de Pedro, que se tomó la decisión de elegir a otro apóstol que remplazara al traidor Judas, cuando lo lógico en ese crítico momento, hubiera sido dejar las cosas en manos de Jesucristo y que él hubiera determinado que hacer, pues él era el cabeza de la congregación. Además, él había sido quien eligió a sus apóstoles, por lo que nada más razonable que pensar que ya él decidiría en su momento, sobre quién tenía que ser el sucesor de Judas; pero es que encima, Jesucristo antes de ascender al cielo, había dicho lo siguiente:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí”.” (Hech. 1:4).

Luego nada en esas palabras da a entender que se tuviera que actuar en el sentido que lo hizo Pedro, sino que la orden era clara y contundente: seguir “esperando”…… nada más; pero una vez más, el citado apóstol se dejó llevar por su impulsivo carácter, se lió la manta a la cabeza y dio por sentado que lo que hacía falta, de hecho a su entender era “necesario” según propias palabras (Hech. 1:21), elegir sustituto para Judas. Y es cierto que hizo referencia a un pasaje de los escritos que en ese entonces tenían, que hablaba sobre la situación presentada, como es el hoy conocido por Sal. 109:8:

Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.”

Como también es cierto, que se elevó a Jehová una oración para que bendijera dicho selección y es de ahí, de donde se parte del supuesto que Jehová “dirigió” aquella elección y decidió sobre quién tenía que recaer la “suerte”…… pero si leemos el pasaje en cuestión, nada se nos dice que dé a entender una actuación directa de Jehová o Jesucristo en ese proceso; veámoslo otra vez:

De modo que propusieron a dos: a José llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo y a Matías. 24 Y oraron y dijeron: “Tú, oh Jehová, que conoces los corazones de todos, designa cuál de estos dos hombres has escogido, 25 para que tome el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para ir a su propio lugar”. 26 De modo que echaron suertes sobre ellos y la suerte cayó sobre Matías; y él fue contado junto con los once apóstoles.” (Hech. 1:23-26).

Ahora bien ¿por parte de quiénes fue contado Matías, entre los doce? Pues entre aquellos que estuvieron presentes en ese “sorteo” y que dieron por bueno su resultado…… porque no fue más que eso: un cara o cruz entres dos personas y del que lógicamente una de ellas salió favorecida, en este caso Matías, así como también podía haber salido el otro, Barsabás y que de igual manera, habría sido considerado como el “elegido” por el Altísimo; pero que ni Jehová ni Jesucristo tomaron parte alguna en esa decisión, queda probado por el hecho de que tres años después, se eligió divinamente a Pablo como apóstol, para ser enviado a las naciones, con las siguientes palabras y pronunciadas por el mismo (Jesucristo) que posteriormente afirmaría tener solo doce apóstoles:

Pero el Señor le dijo: “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel. 16 Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre.” (Hech.9:15-16).

De hecho, las propias Escrituras identifican al citado Pablo como “apóstol a las naciones” (Rom. 11:13) y sí citándose ya aquí, intervención directa divina, algo que no se nos dice en el caso de Matías:

Pablo, apóstol, ni de parte de hombres ni mediante algún hombre, sino mediante Jesucristo y Dios el Padre, que lo levantó de entre los muertos.” (Gál. 1:1).

Luego ello nos muestra que Matías, no pudo ser reconocido como miembro del grupo de los doce por parte de Jehová, aunque recibiera el bautismo en espíritu junto a los once restantes apóstoles en Pentecostés de 33 E.C. y así, el reconocimiento como Hijo de Dios, pues de lo contrario Jesucristo le habría mentido a Juan, en las palabras que se citan en Rev. 21:14:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Lo que deja claramente establecido, que Jesucristo en ese momento de la historia, reconoció categóricamente el haber tenido solo doce apóstoles y desautorizando con ello, la apresurada acción de Pedro y que una vez más, se “pasó de rosca”. Por lo tanto y como siempre, vemos que el contexto pone las cosas en su sitio y que si sabemos aplicar la lógica y sentido común, todo tiene una explicación razonable; porque algo que no podemos olvidar, es que las Escrituras también son la historia escrita de muchos personajes que cometieron errores y que quedaron ahí reflejados, para tiempos posteriores, como una clara muestra de aquello que es correcto hacer y de aquello…… que ya no lo es tanto (1 Cor. 10:11).

Y es cierto que uno podría pensar qué poca o ninguna importancia tienen esos sucesos en los tiempos actuales y ya tan lejos del episodio analizado, estando como está ya está todo resuelto y las cosas determinadas y ya colocadas en su sitio correspondiente…… pero no deja de ser una advertencia para nosotros, que vivimos en estos últimos y dificultosos tiempos. Pues nos enseña a ser cautos y no dar crédito a determinadas enseñanzas que se nos quieren hacer creer, aunque aparentemente las Escrituras “parezcan” confirmar las mismas, pues ello si tiene importancia de cara a nuestro futuro más inmediato. Por ejemplo, es importantísimo averiguar si realmente los cristianos de todos los tiempos, así como los notables del AT, sumándose a ellos los sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, están destinados a reinar al lado de Jesucristo o sencillamente nos corresponde, el ser súbditos de dicho reino…… pues según sea nuestra creencia personal al respecto, la misma nos llevará en un momento determinado, a actuar de una manera o de otra y lo cual puede establecer la diferencia entre la vida o la muerte. Porque esta fraudulenta enseñanza (la de ser reyes con Cristo) existe y siendo uno de sus más destacados promotores (que no el único, por supuesto), Apologista Mario Olcese, mediante la que se transmite un mensaje distorsionado acerca de cuál es el verdadero propósito del Altísimo, con respecto a todos nosotros y por tanto, una enseñanza de demonios con la destrucción como perspectiva:

Sin embargo, la expresión inspirada dice definitivamente que en períodos posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios.” (1 Tim. 4:1).

Por eso desde este blog, se recomienda continuamente el asegurarse personalmente de que las cosas son como a uno se las cuentan, incluso en algunos casos y ya yendo más allá, si son como aparentemente “parecen ser” según las mismas Escrituras (circunstancia que muchos aprovechan para engañar), mediante un diligente estudio de las mismas y emulando con ello, a aquellas personas que en su momento fueron ensalzadas por Jehová, por el celo y esfuerzo que ponían en su empeño, con el único objetivo de conocer la verdad:

Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).

Fijémonos en el hecho de que las Escrituras (las que tenían a su alcance en esos momentos), eran examinadas por esas personas con cuidado, eso es, analizando los detalles con minuciosidad y sobre todo, contrastándolos con el mensaje de los contextos, que es lo que en definitiva determina la veracidad del texto del que se trate…… y eso lo hacían a diario, en una más que evidente muestra de la importancia que en sus vidas tenía la Palabra de Dios; por ello la pregunta que se impone, es si en nuestro caso, tenemos tal interés en dicha palabra escrita, que es la Biblia. Y es que no olvidemos, que solo Jehová nos puede sacar de esa terrible situación que estamos viviendo y que se va agravando día a día, siempre que uno lo busque con empeño, mediante la consideración de Su Palabra, la Biblia y antes, de que la cosa no tenga remedio:

Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:2-3).

MABEL

viernes, 7 de octubre de 2011

Efe. 2:20, no dice eso, Sr. Olcese

Y es que el citado caballero, en su errática y persecutoria obsesión de colocar a los Abrahán, David y compañía, reinando al lado de Jesucristo, busca hasta el más leve resquicio para intentar colarnos aquello que niegan tajantemente las Escrituras y claro, el resultado es quedar una vez más en evidencia, hacer el ridículo y acabar de convencernos (por si nos quedaba alguna duda) que en cuanto a la Biblia, no sabe ni por dónde le sopla en aire. En esta ocasión (y tenemos otra en la recámara), nos centraremos en un artículo/video del 30/09/11, titulado “El genuino fundamento de la Iglesia: ¡La verdad que pocos entienden en su real dimensión!” y en donde usa como base para su planteamiento, las palabras que un tal Saulo de Tarso y conocido como el apóstol Pablo (y que tomaremos como referente en nuestra exposición), escribió en Efe. 2:20 y en dónde nos dice como sigue:

“...... y han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular de fundamento.”

Y claro, el amigo Olcese ha visto la palabra “profetas” en ese texto y ¡albricias!, he ahí el texto clave que por fin acallará las “chorradas” del irreductible galo “Armandito” en el enfrentamiento argumental que sobre dicho tema, sostenemos entre ambos. Y ni corto ni perezoso y cómo se dice coloquialmente, sin encomendarse a Dios ni al diablo, nos planta la idea de que esos profetas mencionados en el pasaje en cuestión, solo pueden ser los profetas del AT; y con lo que ya tenemos a los Abrahán, David y resto de profetas ¡por fin! reinando con Cristo. Pero es que resulta (y continuando con la historieta de “Las aventuras de Astérix y Obélix”), que el “César” D. Mario “Augustus” Olcese, se ha encontrado en su camino con una aldea gala irreductible, llamada “MABEL” y en donde residen esos dos personajes de ficción protagonistas de la citada historieta; y que bien podría ser representado el primero de ellos por mi compañero Manuel (bajito y delgadito como Asterix) y de un servidor “Armandito”, como gusta de llamarme el Sr. Olcese y que soy más alto, gordo y barrigón, o sea, el Obélix de turno…… y que no le pasamos una: por algo somos irreductibles ¿no? Por lo tanto y hechas las “presentaciones”, vamos a ver cómo desmontamos esta nueva tropelía que acaba de perpetrar el amigo Mario; y para ello, empezaremos analizando el texto en cuestión.

Y en el observamos y como nos dice el Sr. Olcese en su exposición, que se nos habla de una “piedra angular”, que es Jesucristo y por otra parte, de algo que ha sido edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas y que obviamente, es la “Iglesia” o cuerpo de Cristo. Luego veamos en primer lugar, que significa la “piedra angular: con esa expresión, se hace referencia a lo que actualmente se conoce como la “primera piedra” que se coloca en la construcción de cualquier edificio y que seguramente, cualquiera de nuestros queridos lectores, recordará alguna ceremonia oficial de colocación de la “primera piedra” por parte de algún personaje de relieve, en alguna obra de importancia. Y que si bien es cierto que en la actualidad dicha cuestión no tiene más connotación que la de ser meramente un acto protocolario y lo que suele conocerse por el “hacerse la foto” el personaje de turno, no es menos cierto que en todo caso significa el inicio de algo y en consecuencia, lo que podríamos llamar como el fundamento de aquello que a su alrededor se va a levantar. Pero en los tiempos en que fueron pronunciadas las palabras citadas en Efe. 2:20 y ello estaría en el trasfondo de la idea que quería transmitir Pablo, la piedra más importante en una construcción era la “piedra angular”; y parece ser que en esos tiempos antiguos, ésta tenía una importancia vital, pues era la que poniéndose primero (obviamente), servía de referencia para las dimensiones del edificio del que se tratare, además de otros detalles, como por ejemplo, ser el lugar donde interseccionaban algunas de las paredes principales de dicho edificio (más o menos la cosa era así, hasta dónde hemos podido averiguar, pues no somos arquitectos). Luego obviamente, ese papel de “piedra angular” lo ocupó Jesucristo y que en consecuencia, fue el verdadero y único fundamento sobre el que empezó a edificarse “algo”, como leemos por ejemplo y entre otros, en Isa. 28:16:

“…… por lo tanto, esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Aquí voy a colocar como fundamento en Sión una piedra, una piedra probada, el precioso ángulo de un fundamento seguro. Nadie que ejerza fe será sobrecogido de pánico”.”

Luego Jesucristo fue el punto de partida, en dónde se empezó a levantar un simbólico edificio, a ser seguido por los doce apóstoles y que (ya dejado Jesús aparte) fueron el fundamento sobre el que se empezó a edificar la “Nueva Jerusalén”, o sea, la “Iglesia” o cuerpo de Cristo, “la novia” según Rev. 21:2:

Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo.”

Sin embargo, hay que notar que cuando se nos dan detalles de esa “Santa Ciudad” en Rev. 21:9-14 y en donde se la identifica como la “novia” de Cristo, eso es, la congregación de “ungidos” de éste, en ese último versículo 14 se nos dice lo siguiente:

El muro de la ciudad (parte importante y elemento fundamental en una ciudad de aquellos tiempos) también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”(Acotación nuestra).

Luego lo que se nos está diciendo, es que los apóstoles fueron el fundamento de esa edificación espiritual y sin embargo, nada en esos seis versos del citado pasaje hace referencia de los profetas del AT; por lo que la pregunta sería ¿de qué profetas entonces, se nos habla en Efe. 2:20, si todo lo edificado, fue a partir de los apóstoles? Pero veamos qué planteamiento nos hace el Sr. Olcese en el artículo previo al video (en el video se repite lo mismo), en sus dos primeros párrafos y transcrito tal cual, sin ningún retoque:

Y es que Jesús dijo que edificaría su iglesia (Mt. 16:18), pero esto él lo haría sobre UN FUNDAMENTO PREVIAMENTE ESTABLECIDO, el cual lo componen él mismo (como la piedra angular), sus apóstoles, y por supuesto, LOS PROFETAS. Esto debe quedar bien en claro en sus mentes.

Pues bien, el FUNDAMENTO de la iglesia es Cristo, los apóstoles, y los profetas. Ahora bien, lo que se ha edificado sobre éste son los creyentes que vendrían por el ministerio del Señor y sus apóstoles quienes hablarían respaldados por los profetas y las promesas que ellos anunciaron. Recordemos que Jesús dijo en Mateo 16:18 que él edificaría su iglesia, cuyo fundamento es él, sus apóstoles y TODOS los profetas del AT. Esto quiere decir, repito, que el cuerpo de Cristo lo componen todos los apóstoles, todos los profetas, y todos los conversos que vendrían después por la predicación de sus discípulos hasta el presente
.” (Negritas nuestras).

Y a nosotros no nos queda nada clara, esa tajante afirmación del Sr. Olcese en el sentido de que existía un fundamento “previamente establecido” (luego anterior a Jesús), porque esa afirmación se da de bofetadas con las palabras de Jehová, en el ya citado texto de Isa. 28:16; pero es que además, afirmación que no solo no aparece por ningún lado en Mat. 16:18, sino que ni siquiera se nos da a entender en él algo parecido; luego no hay en ese texto sobre el que soporta su argumento, nada de toda esta fantástica historia que nos cuenta D. Mario; vean ustedes lo que sencillamente nos dice Mat. 16:18:

También, yo te digo a ti: Tú eres Pedro y sobre esta masa rocosa (refiriéndose a sí mismo) edificaré mi congregación y las puertas del Hades no la subyugarán.” (Acotación nuestra).

Luego ¿en dónde dice ese pasaje que los profetas del AT, formaban parte del fundamento de la “Iglesia”, cuerpo o congregación de Cristo? ¿De dónde saca esa conclusión dicho caballero? Como máximo, uno podría deducir y puesto que aparentemente se dirige a Pedro como la masa rocosa sobre la que pensaba fundar su congregación, que éste (Pedro) sería el fundamento de la misma, eso es, sobre el que se edificaría tal congregación o cuerpo de Cristo y nada por lo tanto, parecido a un fundamento “previamente establecido”; ya otra cuestión, es que de ser Pedro personalmente el fundamento de dicha edificación, se dejaría con ello fuera del cuadro al resto de apóstoles, lo cual sería impensable. Y que tenemos razón en nuestro argumento, nos lo muestra el propio Pedro, que nos explica que él no fue la masa rocosa sobre la que se edificó tal congregación en primera instancia y totalmente en línea con las palabras de Jehová en Isa. 28:16, citado con anterioridad y a las que hace referencia, por cierto, para apoyar su argumentación; veamos pues, que nos dijo el bueno de Pedro:

Porque está contenido en la Escritura: “¡Miren!, voy a colocar en Sión una piedra, escogida, una piedra angular de fundamento, preciosa; y nadie que ejerza fe en ella sufrirá desilusión de manera alguna”. 7 Para ustedes, por lo tanto, él (Jesucristo) es precioso, porque son creyentes; pero para los que no creen “la mismísima piedra que los edificadores rechazaron ha llegado a ser la cabeza del ángulo” 8 y “una piedra de tropiezo y masa rocosa de ofensa”. Estos tropiezan porque son desobedientes a la palabra. Para este mismo fin también fueron señalados.” (1 Ped. 2:6-8). (Acotación nuestra).

Y obviamente y sabido es, que el que fue rechazado fue Jesús y no Pedro, por lo que este mismo reconoce, que la “masa rocosa” sobre la que se iba a edificar la congregación, era el propio Jesucristo y no él; por lo tanto y puesto que en Mat. 16:18, Jesús nos dice que es a partir de esa “masa de rocosa” (que él prefiguraba), sobre la que él iba a edificar su congregación, no podía existir un fundamento “previamente establecido”. Luego si Jesucristo como “masa rocosa”, tenía que ser la “piedra angular de fundamento”, es obvio que aún no había ningún otro fundamento anterior y por lo tanto, los profetas del AT no pintan nada en ese cuadro; pero quizás ustedes se pregunten ¿porque entonces, el Sr. Olcese ha dicho lo que ha dicho? Pues porque el Sr. Olcese tiene la mala costumbre de ir añadiendo pequeñas coletillas a sus comentarios, o sea, pequeñas afirmaciones que poco o nada tienen que ver con los textos que usa y que suelen pasar desapercibidas en primera instancia, pero que van condicionando poco a poco la mente de sus lectores hacia una idea determinada que le interesa a él. Fíjense y a modo de ejemplo, con que frase acaba el primer párrafo de los dos que hemos transcrito: “Esto debe quedar bien claro en sus mentes”; o sea, que el lector ya debe poner en su mente y lo que ya va a condicionar su entendimiento de todo lo que le vaya contando dicho caballero, la idea que se les acaba de contar en el sentido de que ya existía “un fundamento previamente establecido” y que eran los profetas del AT…… y cosa que Mat. 16:18 no dice ni por el forro. Y fraudulenta a la par que diabólica acción, que pueden comprobar comparando sus afirmaciones en la porción transcrita de su artículo, con lo que realmente dice el texto al que hace referencia de Mat. 16:18 y en el que se apoya para sustentar las tales afirmaciones y que se parecen como un huevo a una castaña. Pero quizás alguno de ustedes insista, diciendo que en Efe. 2:20 sí se nos habla de profetas y lo cual es cierto…… pero ¿de qué profetas se nos habla? Vean una nota que la propia versión RVR 1995, nos da de ese texto y acerca de ese punto en concreto:

Profetas: Parece referirse aquí a quienes en la iglesia ejercían el don de profecía (véase 1 Cor. 14.1 n.; cf. 1 Co 12.28; Ef 4.11).” (Negritas nuestras).

En ese primer texto recomendado de 1 Cor. 14:1 (los dos restantes los citaremos más adelante), leemos la que parecía ser la principal tarea, encomendada a los fieles seguidores de Cristo:

Sigan tras el amor; sin embargo, sigan procurando celosamente los dones espirituales, pero preferiblemente que profeticen.”

Y probablemente es este pasaje, a lo que Pablo se refería es a que el esfuerzo principal en aquellas personas a las que se dirigía, fuera el dar adelanto (mediante su predicación) a las buenas nuevas anunciadas por Jesús, pues el término griego para profeta significa literalmente “proclamador” y designa a la persona que declara o da a conocer mensajes atribuidos a una fuente divina, como era el caso que nos ocupa; y aunque en este concepto entraría también la predicción del futuro, como veremos más adelante, este no es el significado fundamental de la palabra. Pero en todo caso, esa traducción citada de RVR 1995, no contempla que los profetas mencionados tengan nada que ver con los del AT, sino con los que habían dentro de la congregación cristiana primitiva y algo que se nos confirma en el siguiente pasaje:

Hech. 13:1: “Ahora bien, había en Antioquía profetas y maestros en la congregación local: tanto Bernabé como Symeón, que se llamaba Niger y Lucio de Cirene; y Manaén, que se había educado con Herodes el gobernante de distrito y Saulo (o Pablo).” (Acotación nuestra).

Luego queda claro que en la primitiva congregación cristiana y Pablo era uno de ellos, había también profetas y que son razonablemente de los que cita éste en el pasaje de Efe. 2:20; pero veamos más pasajes, que nos prueban que eso era así:

1 Cor. 12:27-28: “Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y miembros individualmente. 28 Y Dios ha colocado a las personas respectivas en la congregación: primero, apóstoles; segundo, profetas; tercero, maestros; luego obras poderosas; luego dones de curaciones; servicios de ayuda, capacidades directivas, diferentes lenguas.”

Pero observen que en el verso 27, en donde Pablo y contrario al disparate afirmado por el Sr. Olcese, señala a quiénes eran los verdaderos componentes del cuerpo de Cristo, cuando dice “ustedes son el cuerpo de Cristo y miembros individualmente”, ya se excluye la posibilidad de que hubiera otros miembros individuales del pasado, que formaran parte de ese cuerpo…… de lo contrario, Pablo les habría mentido. Luego obviamente y con ese “ustedes”, se estaba señalando a los que en ese momento eran seguidores de Jesucristo y “ungidos” como él mismo (Pablo), como únicos integrantes hasta el momento, de ese cuerpo de Cristo y por lo tanto, nada que tuviera que ver con los profetas del AT. Y puesto que en un pasaje tan directo y específico como este, Pablo no hace mención de ellos, solo podemos entender que los tales, no formaban parte del citado cuerpo de Cristo, diga lo que diga el Sr. Olcese…… ¿o estaríamos hablando de un lapsus de Pablo?; pero veamos más:

Efe. 4:11-12: “Y dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros, 12 con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la edificación del cuerpo del Cristo.”

Entonces queda claro, que si se nos está hablando de un arreglo expresamente establecido para “el reajuste” y para la “edificación” del cuerpo de Cristo, es obvio que se estaba haciendo referencia a las personas que en ese momento conformaban dicho “cuerpo” y no a otras que hacia siglos que habían muerto y que en consecuencia, no se podían beneficiar de tal arreglo…… sencillamente, porque no se había hecho para ellos. No olvidemos, que Pablo en el versículo 7, ya nos había dicho lo siguiente:

Ahora bien, a cada uno de nosotros se le dio bondad inmerecida según la manera como el Cristo dio por medida la dádiva gratuita.”

Y siendo que en los siguientes versos 11-12, en donde se nos especifica la manera en que fueron distribuidos esos dones y que incluía a profetas, se nos dice que fueron dados por Jesucristo ya desde su posición celestial a la derecha del Padre…… nada que ver con los profetas del AT, que repetimos, hacía siglos que habían muerto y consecuentemente no podían entrar en ese arreglo; con lo que de nuevo queda patente que no podían formar parte del citado cuerpo de Cristo (aún en edificación) y por lo que tampoco Pablo, hace referencia alguna de los tales; pero veamos otro ejemplo:

Hech. 11:27-30: “Ahora bien, en estos días unos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía. 28 Uno de ellos, por nombre Ágabo, se levantó y por el espíritu procedió a indicar que una gran hambre estaba para venir sobre toda la tierra habitada; la cual, de hecho, tuvo lugar en el tiempo de Claudio. 29 Así que aquellos de los discípulos resolvieron, cada uno de ellos según los medios que tenía, enviar una ministración de socorro a los hermanos que moraban en Judea; 30 y lo hicieron, despachándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo (o Pablo).” (Acotación nuestra).

Y profetas que pertenecían a la congregación cristiana, no solo porque se nos dice que hablaron “por el espíritu”, sino por el hecho de que sus requerimientos, fueron atendidos por los hermanos de Antioquía y que por mano de Pablo y Bernabé, se mandó la correspondiente administración de socorro.

Luego lo que no se entiende y si las cosas fueran como nos las plantea D. Mario, cómo es posible que en ninguno de los pasajes citados y en donde se nos habla de profetas y del inicio de la “Iglesia” o cuerpo de Cristo, se haga la más mínima referencia a los profetas del AT, si estos hubieran sido realmente el fundamento “previamente” establecido, según D. Mario. Y con lo cual, solo se nos ocurre una explicación: el Sr. Olcese, una vez más demuestra no tener ni idea de lo que está diciendo y publica otro disparatada teoría para sostener lo insostenible (los notables del AT, reinando con Cristo), en la que es incapaz de aportar un solo texto que relacione a los profetas del AT, con la Iglesia o Cuerpo de Cristo; solo su propia y esperpéntica convicción, además de mucha palabrería, mucha lista de profetas (no entendemos que nos quiere demostrar con ello) y encima, nos cita un texto al final de su artículo y que en total ignorancia acerca del conocimiento bíblico, se cree de forma absurda, que es concluyente para demostrar algo totalmente indemostrable…… pero vean el texto en cuestión:

Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes, cuando vean a Abrahán y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero a ustedes echados fuera.” (Luc. 13:28).

Y texto que no nos dice si esos personajes estarán en el reino de Dios en calidad de miembros del cuerpo de Cristo (o sea, reinando con él) o en calidad de qué, porque en el reino habrá tanto gobernantes como súbditos; aunque el Sr. Olcese presupone, erróneamente, pues no lo puede demostrar, que lo harán en calidad de reyes. Y texto que tiene perfectamente explicado y en sentido contrario, obviamente, en nuestro artículo del 11/02/11, “La “mesa” del reino de Dios” y sin tener en cuenta por supuesto, todos aquellos que últimamente hemos ido publicando en el sentido de que ni Abrahán, ni David ni ningún otro profeta del AT, puede reinar con Cristo, como por ejemplo el más reciente “Las respuestas del Sr. Olcese” (04/10/11).

Y como decía el clásico “permanezcan atentos a la pantalla”, porque en breve vamos a contarles otra “perla” de dicho caballero; pero de momento, ya saben: vean el video de D. Mario, lo contrastan con lo que nosotros les explicamos y pásenlo por el tamiz de las Escrituras…… y opinen lo que crean oportuno. Pero permítannos una pequeña puntualización: no se tomen estas discusiones que mantenemos con dicho caballero, como algo de poca importancia para ustedes, porque de ellas pueden derivar grandes beneficios para su personal conocimiento de la Palabra de Dios, la Biblia. Y es que tanto D. Mario, como nosotros en este blog, tenemos las ideas perfectamente claras y prescindiendo de quién esté equivocado en cuanto a ellas, difícilmente nos bajaremos del burro, eso es, cambiaremos de postura; son ustedes quiénes tienen que averiguar (si así lo desean) de parte de quién está la razón y para su propio beneficio. Obviamente, mediante investigación personal como les hemos dicho y decantándose por la opción que les merezca más credibilidad; probablemente en un futuro ya inmediato, su interés por dicho asunto y si eligen correctamente, les servirá lo que aprendan, para acceder a la posibilidad de conseguir la vida eterna…… y no se lo tomen a broma.

MABEL