martes, 9 de agosto de 2011

No tiene ni idea, Sr. Olcese

Hace uno días, concretamente el 4 de este mes de Agosto, Apologista Mario Olcese publicó un video y en el que con obstinada persistencia, me aludía continuamente por mi nombre completo (Armando López Golart) y lo cual si bien de entrada me sorprendió un poco, a fuerza de darle vueltas al asunto, creí averiguar y con muchas posibilidades de acertar, la razón de ello y que les contaré más adelante. Por lo tanto, puesto que soy aludido a título personal, a título personal voy a responder.

Y en primer lugar les diré, que en el momento de visionar dicha grabación, estaba inmerso en la confección de un artículo acerca de otro video que grabó D. Mario el día 24 del pasado mes de Julio, en donde ya adelanto y por aquello de que “el que avisa no es traidor”, que el amigo Olcese vaya atándose “los machos”…… por si acaso. El tema en cuestión y por si lo quieren ir leyendo y averiguar, de qué nos habla en particular el Sr. Olcese en dicho video y con lo que tumba él solito y de un solo golpe, sus enseñanzas más destacadas, se titula “Apologista: Entendiendo el pacto Davídico”.

Pero como en este blog y a diferencia de D. Mario, cuando somos aludidos entramos rápidamente “al trapo” (por emplear un símil taurino) y somos prestos a aclarar cualquier asunto sobre el que se nos demande, como debe ser por otra parte, dejé aparcado el trabajo que estaba preparando y me centré en dar cumplida respuesta a la alusión recibida. Y digo que a diferencia del Sr. Olcese, porque él aún no se atrevido a decir ni mu acerca de mi último escrito “El Sr. Olcese…… y el paraíso” y colgado en este blog el día 1 de este mes de Agosto…… que desde luego y aunque solo fuera por un mínimo de decoro personal, tendría que hacerlo; porque si lo que yo afirmo en ese escrito, es verdad, la credibilidad de dicho caballero en lo que hace referencia a su capacidad para entender las Escrituras, queda gravemente dañada. Exactamente ocurre, con los artículos de los días 12, 19 y 23 del pasado mes de Julio, en donde dejo claro y de ser cierto mi planteamiento, que D. Mario, lejos de ser un “ungido” o Hijo de Dios, no es más que un engreído y presuntuoso farsante, al adjudicarse unos títulos que no le han podido ser concedidos por el Altísimo. Y por lo tanto y en armonía con el mismo rasero con el que me mide a mí, sino es un hijo de Dios, solo puede ser un hijo de Satanás.

Por eso y ante su manifiesta incapacidad para enfrentar las acusaciones que le dirijo, ha dado la callada por respuesta, ignorando que con ello no hace más que otorgarme la razón; pero lo cual me lleva a maliciar (ya saben ustedes lo mal pensados que somos a cierta edad) que ante la falta de respuesta a mis planteamientos en los citados artículos y en un intento de desviar la atención de los lectores, ante tan llamativo e incomprensible silencio, nos sale el día 4 de Agosto con la publicación de esta alharaca en forma de video, titulado “La mentira de las dos clases de cristianos (ungidos y no ungidos) ” y en el que convierte a un servidor, en la estrella invitada del mismo; y en donde más parecía que su deseo fuera el que ustedes aprendieran mi nombre, que el estructurar un argumento medianamente convincente y provechoso para aquellos que le leen, ven o escuchan. Pero sea como fuere, algo que desde este blog le agradezco infinito…... ya saben, por aquello de la publicidad y todas esas cosas; además como decía el clásico: “ladran, luego cabalgo”. Y puesto que todas las cuestiones que me plantea en esa grabación, ya han sido respondidas en diferentes escritos, de ahí la sospecha de que algo pretende con sacarlas de nuevo a la luz, como es el desviar la atención del lector de esos “asuntillos” que ha dejado sin resolver, no me tomaré la molestia de atenderlas todas y solo señalaré algunos puntos.

Pero de entrada permítanme decir, que D. Mario miente descaradamente, cuando afirma que no le he sabido responder sobre el tema de si me considero un hijo de Dios o no y asunto, en el que de nuevo incide al final de su grabación, al exigirme respuesta acerca de cuál entiendo yo, que es mi situación personal a ese respecto. Porque resulta, que la respuesta a esa cuestión y con todo lujo de detalles, la tiene publicada en nuestro blog, tan lejos en el tiempo como el 14 de Julio de 2010, bajo el título de “Hijos de Dios…… o del diablo” y de la que es perfecto conocedor, porque me respondió a ese artículo con un escueto correo personal, en el que tirando por la calle de en medio, simplemente me decía lo siguiente:

Somos Hijos de Dios por adopción, pero hijos del segundo Adán, Jesucristo, por derecho de recompra

Y partiendo de la base que ambas cosas al mismo tiempo son imposibles, no incidiré más en el asunto y me limitaré a señalar que dicho artículo está al alcance, por supuesto, de quien quiera asomarse a nuestro blog y comprobar la veracidad de lo que digo. Otra cosa es, que el Sr. Olcese no haya querido darse por enterado, por aquello de no tener que responder a las incómodas objeciones recibidas y continuar con la matraca como si la cosa no fuera con él; pero que no se preocupe que se las voy a plantear de nuevo cumplidamente. No obstante, sí quisiera destacar, que cuando se empieza un artículo mintiendo con tanto descaro como lo ha hecho dicho caballero y en un intento de predisponer al personal contra su oponente, poca o ninguna credibilidad deberían merecer sus argumentos posteriores. Luego que el Sr. Olcese no se preocupe tanto de mí humilde persona y ponga su atención en ceñirse más a la verdad; y que cuando me tenga que decir algo, por favor se dirija a mi directamente, como responsable que soy de mis propias ideas y no me mezcle con los TJ…… ellos son ellos y esclavos de sus palabras y yo soy yo, responsable de las mías. Pero no obstante, como me considero una persona correcta y educada, en atención al respeto que me merecen nuestros lectores, pasaré por alto tanta insolencia y atenderé sus argumentos.

Pero le rogaría D. Mario, que fuera centrando los temas y no mezclara las churras con las merinas, algo en lo que es un experto, ya que así consigue crear una atmosfera de confusión, que le hace a uno más difícil el centrar la respuesta a un asunto en concreto. Porque una cosa son los TJ y sus particulares enseñanzas y otra cosa muy distinta, es un servidor y que jamás le he formulado planteamiento alguno que no se lo haya podido probar con las Escrituras y que, dicho sea de paso, el Sr. Olcese jamás me ha podido rebatir, en tiempo y forma, eso es, al recibir la objeción y con textos bíblicos en la mano, cualquiera de mis planteamientos y como sí tengo por costumbre hacer yo. Por lo tanto, resulta que no estamos hablando de lo mismo; luego vamos a ver y para aclararnos un poco: que los TJ cometen un flagrante error al afirmar que tanto el grupo de personas que han de gobernar con Cristo en el reino, un grupo reducido según Luc. 12:32, como la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación (Rev. 7:9; 14), en calidad de súbditos del mismo, son todos miembros pertenecientes únicamente a su grupo religioso y transmitiendo con ello la idea, de que aquellos que no pertenezcan a la secta serán destruidos sí o sí, es algo en lo que estoy completamente de acuerdo. Así como que también estoy completamente de acuerdo, en que cometen otro error garrafal, al colocar el gobierno del reino en el cielo, cuando las escrituras lo colocan aquí en la Tierra y en la ciudad de Jerusalén…… luego totalmente de acuerdo en ambos extremos.

Pero si bien en la forma se equivocan, no es menos cierto que en el fondo tienen toda la razón; porque es obvio que existe un conjunto de personas (sin ninguna etiqueta) que tienen de gobernar en ese futuro reino (el propio Sr. Olcese se postula como una de ellas) a instalarse en la tierra, ya que según Jesús mencionó, el Padre había decidido “dar el reino” a un reducido grupo de personas, que juntas compondrían un “rebaño pequeño”, lo cual hallamos en Luc. 12:32…… y eso está escrito. Y como obviamente, si constituyen un reino, será para reinar o gobernar sobre alguien, tiene que haber otro grupo de personas que ocupen el puesto de súbditos del mismo y susceptibles de ser dirigidas a fuentes de aguas de vida (Rev. 7:17) y grupo, que está conformado por la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación (Rev. 7:9; 14), que entran con vida al período milenario, luego después de que Jesucristo se haya reunido ya con sus hermanos y juntos, hayan peleado la batalla de Armagedón contra las huestes terrenales de Satanás y que resuelta esta, toman posesión de sus reales tronos. A partir de ahí inicia el milenio y es entonces cuando en las Escrituras aparece la gran muchedumbre…… y eso, también está escrito. Luego estaríamos hablando de dos grupos de distinto tamaño de personas y de distinta procedencia, en donde uno (el más reducido) gobierna sobre otro (el más numeroso), que es gobernado y que pasan a ser los súbditos del reino. Luego y por mucho que le repatee al Sr. Olcese, dos grupos o clases: uno que gobierna y otro que es gobernado…… y ello por voluntad divina; siempre y cuando, eso sí, Apologista Mario Olcese le permita al Altísimo llevar adelante tan “diabólico” plan, por supuesto.

Y continuando nuestro análisis, ahora nos encontramos con un punto que me ha llamado mucho la atención: porque citando de Juan 1: 12, D. Mario relaciona su contenido con los tiempos actuales, al aplicárselo a los TJ y sacando una vez más (como tiene por costumbre), un texto de su contexto; porque vemos que si ese pasaje, es situado correctamente dentro del mismo, eso es, leyendo también el versículo 11, no permite esa relación con los tiempos actuales y generando además, una derivada que no ha previsto el citado caballero:

Vino a su propia casa, pero los suyos no lo recibieron. 12 No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre.”

Luego estarán de acuerdo conmigo, que ese texto, cuando se ajusta a su contexto, claramente deja la acción circunscrita a los contemporáneos de Jesús y no más allá, ya que la autoridad de llegar a ser hijo de Dios fue dada a aquellos que sí recibieron a Jesús en el momento de su presencia aquí en la Tierra y que es lo que se desprende, no solo del pasaje en cuestión, sino también de la manera en que ocurrieron los acontecimientos: los doce apóstoles, que fueron los que le recibieron (a Jesús), fueron los primeros a los que les fue concedida dicha autoridad en Pentecostés de 33 E.C., al ser derramado sobre ellos el Espíritu Santo de adopción como hijos de Dios y estos a su vez, lo fueron transmitiendo a otros mediante la imposición de manos, hasta que falleció el último de ellos (Juan) en 98/99 E.C…… y ahí se acabó la posibilidad de continuar transmitiendo la citada autoridad de llegar a ser hijos de Dios, a otros seguidores de Jesucristo; luego nada que ver, repetimos, con nuestros días. Pero tampoco y ahí está la derivada, con un tiempo pasado, porque la autoridad para llegar a ser hijo de Dios y en ausencia de Jesús, aún no había sido dada; de lo contrario, el texto de Juan 1:12 que usa el D. Mario, no tendría ningún sentido.

Y con lo cual se me antoja, que el Sr. Olcese se ha metido en un jardín del que veremos si es capaz de salirse, porque con este pasaje que él mismo trae a colación, echa por tierra toda su enseñanza de que los santos del AT, entre ellos el rey David y del que nos habla más adelante en el video de referencia, como futuro gobernante con Cristo en el reino de Dios, puedan ocupar ese importante cargo, porque veamos: según Juan, la autoridad para llegar a ser hijo de Dios, les fue dada a aquellos que le recibieron a él, a Jesús; luego dicha autoridad para llegar a ser hijo de Dios, no podía existir en tiempos anteriores a Jesús, de lo contrario Juan 1:11-12 perdería todo su sentido como punto de referencia: el tiempo en donde inició la posibilidad de que el hombre pudiera llegar a ser hijo adoptivo de Jehová. Y apoya mi idea, lo expresado en el pasaje de Rom. 8:29, en dónde leemos lo siguiente:

“…… porque a los que dio su primer reconocimiento, también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.”

Entonces si Jesús tenía que ser el primogénito de entre muchos hermanos, ello significaría que anterior a él (excepción hecha de Adán, pero que nada pinta en este asunto), no pudo existir ningún otro hijo de Dios, como pretende hacernos creer el Sr. Olcese, cuando afirma que David también fue “ungido” y que por lo tanto, era un hijo de Dios…… porque de ser así, Jesucristo no habría sido el primogénito de entre muchos hermanos. Porque una cosa es que David hubiera sido “ungido” para ser rey sobre Israel (2 Sam. 2:4) y otra muy distinta, que hubiera sido hecho hijo de Dios, lo que contradeciría el sentido del pasaje de Juan 1:11-12. Pero por otra parte y apuntando en esa misma línea que yo desarrollo, tenemos la pregunta que en su momento le formularon sus apóstoles y la respuesta que Jesús les dio, las cuales y de haber existido en tiempos anteriores a Jesús, la posibilidad de reinar con él y cosa que solo pueden hacer los hijos de Dios y por tanto, hermanos de Jesucristo, no tendrían sentido:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes, los que me han seguido, también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28).

Entonces lo que notamos, es que los apóstoles, por otra parte buenos conocedores de la Ley, no tenían ni la más remota idea de la posibilidad de algo parecido a reinar en ese reino anunciado por Jesús y mucho menos, en calidad de hijos de Dios. Luego la cuestión que se le presenta a D. Mario y a tenor de su planteamiento, es la siguiente: puesto que los santos del AT, no pueden ser hijos de Dios según se desprende de lo leído (y ya sin tener en cuenta Juan 3:5, que esta es otra), en consecuencia no pueden heredar el reino con Jesucristo y por tanto, no pueden gobernar con él. Luego no soy yo y según me acusa el Sr. Olcese al final de su video, el que dice que David no reinará con Cristo en el milenio, sino que quién lo dice, es el contexto de las Escrituras y más en concreto, el Sal. 45:16 y en donde se nos habla de la relación de parentesco que mantendrá el rey Jesucristo con sus antepasados:

En lugar de tus antepasados (o padres, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación mía).

Luego si David no adquiere la condición de hermano de Jesús, tampoco es hijo de Dios, en consecuencia no puede heredar el reino en calidad de rey y sacerdote…… solo como súbdito ¿o no, Sr. Olcese? Cierto que súbdito distinguido con el alto cargo de príncipe, pero en todo caso, sujeto a la autoridad de los Hijos de Dios que fungirán como reyes en ese gobierno del reino presidido por Cristo y por tanto, superiores en calidad y rango con respecto de David ¿o cómo es la cosa D. Mario?

Y todo ello en frontal contradicción a lo que siempre ha afirmado el Sr. Olcese y a lo que yo, dicho sea de paso, siempre me he opuesto; pero además y continuando con el tema, si no son hijos de Dios…… ¿de quién son hijos? Según la vara de medir que el Sr. Olcese, aplica a un servidor, obviamente estaríamos hablando de hijos de Satanás; pero la verdad, el pensar en los Abraham, Moisés, Job, Noé, Isaac, Jacob, Daniel, el mismísimo David, etc., etc., etc…… como hijos de Satanás, se me antoja que es pasarse un montón de pueblos ¿no creen? Pero voy a dejar este punto aquí y quedo expectante para ver si D. Mario es capaz de salirse del berenjenal en el que se ha metido; es más, le reto públicamente a que en alguno de sus videos, nos explique a todos de qué va la película (¡a que no!). Pero pasemos a otro punto.

Apoyándose en un relato acerca de Jesús, que se encuentra en Mat. 12: 46-50 y en una clara muestra de que no sabe qué era lo que Jesús quería dar a entender, cita del versículo 50 y que nos dice así:

Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano y hermana y madre.”

Y diciendo acto seguido que (palabras textuales) “si uno hace la voluntad de Dios, se constituye en hermano de Jesús, luego si uno no es hermano de Jesús ¿la voluntad de quién está haciendo?

Y prescindiendo que no estoy de acuerdo con dicha afirmación, porque es un disparate, le digo a D. Mario que yo le responderé con gusto la pregunta que formula, cuando nos aclare un pequeño problema que surge debido a su planteamiento; porque volvamos al Sal. 45:16 y que nos habla, como hemos dicho, de la relación de parentesco entre Jesús y sus antepasados:

“En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos……”

Luego ¿deberíamos entender según el planteamiento del Sr. Olocese, que los antepasados (o padres, según versiones) de Jesús, los Abraham, Noé, Moisés, Isaac, David, Daniel, etc., etc. y que no alcanzan a ser sus hermanos, según la propia palabra inspirada de Dios, no hicieron la voluntad de Jehová? ¿O más bien es que dicho caballero, no tiene ni la más remota idea de lo que realmente quiso decir Jesús en el pasaje citado de Mat. 12: 46-50 y del que solo cita el último verso (y una vez más, fuera de contexto), ya que contiene las palabras que le convienen en este momento? Porque el sentido original de ese verso 50, si se coloca en su contexto, nada tienen que ver con el marco de circunstancias en el que D. Mario lo quiere encajar. Porque me permito recordarle, que los textos tienen un contexto, que nos permite entender en un momento dado, de que realmente se estaba hablando en un momento determinado. Luego mientras esperamos que D. Mario, tenga a bien, el aclararnos (doble contra sencillo a que no lo hace) las circunstancias que rodearon dicho relato y que son las que le dan sentido a las palabras de Jesús (nada que ver con lo que él nos quiere hacer creer). Y si no lo hace él, no se preocupen que ya seré yo el que lo haga; y pasemos a otro punto.

Y lo encontramos, en la afirmación con la que continúa su exposición, en el sentido que los TJ, así como también un servidor, “enseñan” que no todos los cristianos están llamados a tener Espíritu Santo, sino solo aquellos que han de reinar con Cristo en el reino. Por lo tanto, no solo le ruego públicamente al Sr. Olcese, que deje de relacionarme con los TJ (creo que la cosa ya se pasa de castaño oscuro), sino que le desafío a que me muestre un solo comentario en esa dirección, que esté publicado en alguno de mis escritos. Porque lo que yo he afirmado siempre, es que una cosa es reflejar los dones que acompañan a dicho espíritu y que Jehová puede distribuir a quién le apetezca, en función de la necesidad del momento y otra muy distinta, el que Jehová adopte a uno como hijo de Dios. Porque volviendo a Juan 1:12, hemos visto que lo que fue concedido a aquellos que sí recibieron a Jesús, fue la autoridad de llegar a ser hijos de Dios, posibilidad que como hemos visto no existía antes de Jesús, pero que sin embargo muchísimos personajes del AT, reflejaron los dones o poderes del Espíritu Santo y que les fueron permitidos desarrollar, para llevar a cabo tareas encomendadas por Dios: Moisés por ejemplo, o Sansón, o Elías, o Eliseo, por nombrar algunos; incluso del mismo David se dice lo siguiente:

Por lo tanto Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Jehová empezó a entrar en operación sobre David desde aquel día en adelante. Más tarde, Samuel se levantó y procedió a irse a Ramá.” (1 Sam. 16:13)

Luego David también poseía el Espíritu Santo, sin embargo no podía ser y según Juan 1:11-12, hijo de Dios. Y pasando al NT, nos encontramos con lo mismo: por ejemplo, D. Mario nos cita de Hech. 2:38 y que dice así:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.”

Pero eso no los hacía hijos de Dios, como veremos en el siguiente ejemplo y según el relato de Hech. 8:4-12: cuando los seguidores de Jesucristo fueron esparcidos por todas partes, un tal Felipe subió a Samaria y bautizo a muchas personas, con lo cual y en armonía con las palabras de Pedro en el pasaje citado, recibirían también la dádiva prometida del Espíritu Santo; sin embargo, vean lo que leemos a continuación:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Luego parece haber una contradicción, entre que lo que el propio Pedro había dicho en Hech.2:38, en el sentido de que solo bautizándose en el nombre de Jesucristo, uno ya recibía la dádiva gratuita del Espíritu Santo, con lo que se nos relata en este pasaje: entonces o Pedro nos mintió o aquí estaba pasando algo raro. Pues ninguna de las dos cosas, porque no hay contradicción alguna, sino que lo que está ocurriendo tiene que ver con lo que les he dicho: no tiene nada que ver el que uno disfrute del Espíritu Santo de Dios y que se manifiesta por sus frutos y otra muy distinta, el poseer el Espíritu Santo de adopción como hijo de Dios y que solo se podía conseguir, mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles. Por lo tanto analicemos de nuevo Hech. 2:38:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.”

La clave del asunto, está en averiguar que era esa “dádiva gratuita” y que muchos, el Sr. Olcese a la cabeza (obviamente porque les interesa), la asocian con el ser ungido como hijo de Dios y de ahí esa disparatada enseñanza, a la que yo llamo la enseñanza del “automatismo”. Y es que amparándose en ese pasaje, D. Mario nos quiere convencer que cuando uno se bautiza en agua, mediante inmersión total y en el nombre de Jesucristo, automáticamente ya es reconocido como Hijo de Dios…… porque claro, según él, el texto “dice” eso. Pero esto no puede ser verdad, porque en el caso de Felipe en Samaria, en donde los creyentes fueron bautizados según las indicaciones de Pedro, esto es lo que resultó:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.”

Luego lo que vemos, es que esas personas recibieron la autoridad de llegar a ser hijos de Dios, a través de los apóstoles, al serles impuestas las manos y que era el único modo de recibir dicha autoridad. Entonces vemos que la condición de hijos de Dios, no les vino de forma automática, en el momento de ser bautizados en agua por Felipe…… porque les faltaba un requisito, de los dos establecidos por Jesús, para llegar a ser hijos de Dios y formar parte del gobierno del reino:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y esas personas, solo habían recibido el bautismo de agua y circunstancia que señala el verso 16, cuando dice que el Espíritu Santo “todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús”. Pero claro, les faltaba el bautismo en Espíritu para completar los dos requisitos establecidos por Jesús y que el tal, solo podía ser impartido por los apóstoles. No pasemos por alto, el hecho de que si bien el propio Felipe, que en su momento recibió dicho bautismo también por imposición de manos de los apóstoles (Hech. 6:5), podía desplegar los poderes que el Espíritu Santo de adopción como hijo de Dios llevaba inherentes (Hech. 8:6-7), sin embargo, no los podía transmitir a otros, o sea, que no estaba facultado, a diferencia de los doce apóstoles, para bautizar con Espíritu Santo…… por eso tuvieron que desplazarse a Samaria dos de ellos (Pedro y Juan), para llevar a cabo dicho cometido, porque solo ellos estaban facultados para bautizar en espíritu santo. Pero continuamos sin saber, que era esa “dádiva gratuita” del espíritu, mencionada por Pedro en Hech. 2:38, entonces…… ¿dónde está el problema? Pues sencillamente, de nuevo en un texto sacado de su contexto y algo en que el Sr. Olcese tiene mano de “santo”, porque veamos cuál fue la situación:

Pedro está dirigiendo su discurso inicial a aquellas personas que se habían congregado ante el estruendo causado por el derramamiento del Espíritu Santo y entre otras cosas, las estaba acusando, de que “a este hombre, como uno entregado por el consejo determinado y presciencia de Dios, ustedes lo fijaron en un madero por mano de desaforados y lo eliminaron” (Hech. 2: 23). Por otra parte, también flotaba en el ambiente, el rechazo del pueblo de Israel por parte de Jehová y debido a la actitud que mostraban hacia su enviado, según las palabras de Jesús en Mat. 23:38-39:

¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes. 39 Porque les digo: No me verán de ningún modo de aquí en adelante hasta que digan: “¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová!”.”

Y estas cosas pesaron en el ánimo de aquellas personas, al grado que reconociendo su culpa y viéndose por tanto, apartadas del favor de Jehová, angustiadas le preguntan a Pedro y resto de apóstoles:

Ahora bien, cuando aquellos oyeron esto se sintieron heridos en el corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones, hermanos, ¿qué haremos?”.” (Hech. 2:37).

Y es entonces, en ese contexto, cuando se producen las citadas palabras de Pedro:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo”.”

Consejo que fue seguido por unas 3.000 personas que abrazaron su palabra de buena gana y fueron bautizadas (verso 41). Luego es obvio que dicha “dádiva”, solo podía ser el alcanzar de nuevo, una posición acepta ante Jehová, mediante su arrepentimiento y el llegar a declarar como “bendito” al enviado por Jehová, cosa que hacían al bautizarse en “su nombre”. Pero sobre estas personas, los apóstoles no impusieron sus manos, luego no fueron bautizadas en espíritu y por lo tanto, no convertidas en hijos de Dios. Algo que queda probado por el hecho de que tiempo después, los poderes milagrosos que acompañaban a tal reconocimiento, continuaban siendo desplegados solo por los doce apóstoles:

Además, mediante las manos de los apóstoles, continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo; y todos estaban de común acuerdo en la columnata de Salomón.” (Hech. 5:12).

Entonces es obvio que una cosa era recibir la dádiva gratuita del espíritu, o sea, una posición de favor ante Jehová, mediante el bautismo en agua y otra muy distinta, ser declarado hijo de Dios mediante ser uno bautizado con espíritu santo y algo que solo los apóstoles podían llevar a cabo; luego al morir el último apóstol…… pues eso. Y pasemos a otro punto.

Y punto en donde lamentándolo mucho, no me queda más remedio que contradecir de nuevo al Sr. Olcese, pero no son los TJ, ni un servidor, los que dicen que solo 144.000 conforman la Iglesia o Cuerpo de Cristo…… eso se lo explicó Jesucristo al apóstol Juan y que yo, solo me limito a señalar el lugar en dónde se dice eso; en Rev. 14:1:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Y es que lo que Juan vio, fue el cumplimento profético de las palabras del propio Jehová en el Sal. 2:5-6:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Luego lo que realmente vio Juan, fue a Jesucristo ya entronizado sobre el monte Sión y desempeñando sus funciones como Rey y lógicamente, aquéllos que lo estaban acompañando en ese momento, tenían que ser sus gobernantes asociados y que son los que conforman la Iglesia o Cuerpo de Cristo…... y cuyo número o cantidad de ellos, ni se lo han inventado los TJ, ni yo mismo. No perdamos de vista el hecho de que son los únicos de los que nos hablan las Escrituras, que llevan los nombres de él y de su Padre, escritos en sus frentes en señal de pertenencia: “fueron comprados de la tierra como primicias, para Dios y para el Cordero” (Rev. 14:4). Y cantidad y distintivo (el sello), que cuadra con Rev. 7:4-8 y en donde no se puede entender que se esté hablando de una cantidad simbólica, porque de lo que se nos habla allí, es de una operación matemática, pura y dura. Pero es que además, tampoco se puede olvidar que esa cantidad de 144.000 miembros, se ajusta más a las palabras de Jesús en Luc. 12:32, en el sentido de que los que con él reinarían serían un “rebaño pequeño”, que con los “millones, miles de millones” que según nos propone él Sr Olcese, tienen que conformar ese gobierno del reino y afirmación que publicó el 03/02/09 en su blog, bajo el título “El milenio de Jesucristo: ¡lo que el señor tiene reservado para usted y su familia!”. Pero que en todo caso, me permito señalarle a D. Mario, que solo estoy haciendo referencia a cosas que están escritas en la Biblia, que las podré entender mejor o peor y algo que podríamos discutir, pero lo que está claro, es que no me invento nada; dicho esto, pasemos a otro punto.

Y punto que tiene que ver con la afirmación de D. Mario, en el sentido de que tanto los TJ como yo mismo, sostenemos la “caprichosa” idea que solo los “santos” reinarán con Cristo. Por lo tanto, no me queda más remedio que señalarle, que la idea de que los santos son los que reinarán con Cristo, no se les ocurrió a los TJ, ni por supuesto a un servidor…… no, no, el Sr Olcese está muy confundido: eso se le ocurrió al profeta Daniel (imagino que algo tendría que ver Jehová en el asunto) y lo tiene en cualquier traducción que desee usar, en el capítulo 7 y verso 18 de dicho libro. Y ya lamento defraudarle, pero se me antoja a mí (es un consejo de amigo) y visto lo visto, que D. Mario debería leer más la Biblia y menos, las aventuras de Guillermo Tell. Más que nada, para que no le apliquen aquello tan castizo de “si no sabe…… ¿para qué se mete, hombre?”. Pero veamos otro punto.

En este, el Sr. Olcese acusa a los TJ de mantener la idea de que la grande muchedumbre no va a reinar con Cristo, sino que serán súbditos de ese reino y algo que le suena a enseñanza diabólica. Y aunque ya hemos hablado algo de este tema, como resulta que da para mucho y puesto que de nuevo lo propone, de nuevo entraremos en él, ya que siempre pueden salir cosas nuevas. Pero como en esta ocasión, D. Mario no me cita a mí, ya le digo y para que tome nota, que yo mantengo igual posición y no porque lo digan los TJ, sino porque eso es lo que dicen las Escrituras; y es que a mí, debería saber D. Mario, me tiene sin cuidado quién haga determinada afirmación, siempre que la misma se ajuste al contenido escritural…… y como este es el caso, pues no tengo ningún reparo en apoyar dicha idea, venga de quién venga.

Pero lo que no puedo hacer, es apoyar la idea contraria al registro bíblico y al mismo sentido común, que dicho caballero defiende, sobre todo cuando se parte de los siguientes enunciados:

14/06/09: “La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación”, porque ¡hombre! si es incalculable, D. Mario ¿qué tiene que ver con los 144.000, que es un número perfectamente delimitado y calculado?

14/06/09: “¿Pueden ser los 144.000 de Apocalipsis 7 y 14, la misma grande muchedumbre? ¡Las evidencias muestran que sí!” Y extraña afirmación, que me plantea otra interrogante ¿qué evidencias puede argumentar el Sr. Olcese, para probar que un número ya contado de 144.000, pueda ser una gran muchedumbre “que ningún hombre podía contar”?

15/06/09: “Los 144.000 sellados de Apocalipsis, es una grande muchedumbre” y que de nuevo, me encontramos con lo mismo; porque si estamos hablando de un grupo de 144.000, que obviamente ya están contados, luego ¿cómo pueden ser entonces y a la vez, una gran muchedumbre que no se podía contar?

Y si sicodélicos son estos enunciados, imagínense ustedes queridos lectores, lo que puede haber en sus contenidos y conste que sé de lo que hablo…… me los he leído los tres. Por lo tanto, el Sr. Olcese, tal parece que no sabe de lo que está hablando, porque la Biblia no dice nada de esto; es más, de ser lo que él propone, o sea, que los miembros de la gran muchedumbre también gobernarán con Cristo, se plantean dos “pequeños” problemas…… veamos el primero:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Luego lo que queda claro, es que solo pueden gobernar con Cristo aquellos que toman parte en esa primera resurrección y si la Biblia no nos miente…… pero es que resulta que la gran muchedumbre no participa de esa primera resurrección, sino que son los que pasan con vida a través de la gran tribulación y que por lo tanto, continúan siendo hombres imperfectos y aquejados de los mismo defectos que padecían en el anterior sistema y sujetos aún, a la muerte segunda; mientras que los que gobiernan con Cristo ya son levantados como perfectos e inmortales Hijos de Dios; leamos de nuevo el texto:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Entonces, si sobre estos, los que participan en la primera resurrección, la muerte segunda no tiene autoridad, ello significa que hay otros, sobre los cuales la muerte segunda si tiene autoridad, de lo contrario esas palabras no tendrían sentido…… y como en ese momento sobre la tierra solo están, los participantes de esa primera resurrección y los miembros de la gran muchedumbre, solo la razón y el sentido común nos dicen, que son estos últimos los que aún están bajo la autoridad de la muerte segunda, por lo que estaríamos hablando de un grupo de personas de distintas características, luego ¿cómo pueden gobernar en igualdad de condiciones, todos juntos, con Cristo? Porque recordemos que hemos dicho, que los levantados en la primera resurrección, ya son perfectos e inmortales Hijos de Dios a diferencia de los sobrevivientes de la gran tribulación; vean lo que se nos dice de los componentes de esa gran muchedumbre:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Pero sin embargo, los que con Cristo gobiernan, no precisan de esas atenciones, porque ellos ya tienen vida en sí mismos y no necesitan por tanto, de ningún tipo de ayuda exterior, o sea, el ser pastoreados o el ser guiados a ninguna fuente de aguas de vida: ellos ya son perfectos e inmortales Hijos de Dios. Luego…… ¿qué pinta en el cuadro esa gran muchedumbre de personas? ¿Podría darse el caso que D. Mario, estuviese equivocado y que los TJ y un servidor, tuviéramos razón al afirmar que son el grupo de los que heredan el reino en calidad de súbditos del mismo? Y claro, ello nos llevaría a tener que aceptar, solo por lógica conclusión de fondo (que no de forma) que los TJ tienen razón al afirmar, que hay dos grupos o clases distintos: unos, los que gobiernan en el reino en calidad de reyes y sacerdotes y que son un reducido grupo de personas (Luc. 12:32) y una gran e incalculable muchedumbre (Rev. 7:9) de súbditos del mismo y aunque eso este lejos del alcance de las posibilidades mentales de D. Mario; pero…… es que la Biblia dice esto. Pero veamos el segundo problema y asunto de pura lógica y sentido común.

Hemos visto que al inicio del milenio y según las Escrituras, solo existen sobre la tierra los resucitados en esa primera resurrección compuesta de aquellos que han de gobernar con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes, por una parte y la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación, por otra ¿de acuerdo? Entonces, si la gran muchedumbre y como enseña D. Mario, también han de formar parte de ese gobierno del reino y teniendo en cuenta que la segunda resurrección (para destrucción eterna) y según enseñanza de D. Mario, no se produce hasta el fin de los mil años de vigencia del reino ¿sobre quién gobiernan esos reyes y sobre quiénes derraman los beneficios de su condición de sacerdotes, durante ese período de tiempo? ¿Nos podría tan “ilustrado” caballero, explicar quiénes entonces, serán los súbditos de ese reino?

Y si mucho me apura D. Mario, le podría añadir hasta una tercera cuestión, porque ¿dónde en las Escrituras se nos dice que esos componentes de la gran muchedumbre, tengan escritos en sus frentes los nombres de él y de su Padre (Rev. 14:1), en señal de pertenencia, lo cual los diferencia completamente de los primeros? ¿Para qué entonces, la comedia de marcar a unos con respecto de otros, si todos tienen el mismo destino? Luego es obvio, que estamos hablando de distintos grupos de personas, de distintas procedencias y destinos distintos.

Y como nota personal, que le sea sabido a D. Mario, que un servidor, Armando López Golart y según él, tan perdido y confuso, prácticamente un pobre demente poseído por reminiscencias watchtowerianas, que no tiene ni idea de por donde le sopla el aire…… entiendo las cosas de esta manera, es más, las llevo publicando en este blog, prácticamente desde que inició y jamás, me las ha podido rebatir. Por lo tanto, yo le ruego públicamente y que en un plazo prudencial, digamos una semana (si es antes mejor), D. Mario nos publique otro video, en el que rebata y como yo he hecho, punto por punto, estos argumentos que acabo de plantear. No como nos tiene acostumbrados y hace en este video que estamos analizando, con absurda palabrería e insostenibles argumentos; no, no, yo me estoy refiriendo a usar textos bíblicos perfectamente desarrollados, que rebatan los que yo he usado…… ¿se apuestan ustedes, queridos lectores, un pincho de tortilla y caña conmigo, a que no se atreve?

Y a modo de simple sugerencia final, me permito señalarle a D. Mario, que más provechoso que contrastar sus creencias con las de los TJ, como es el caso que nos ocupa, sería que las contrastara con las Escrituras…… igual aprendía algo y dejaba de hacer el ridículo, a la par que dejaría de engañar al personal.

Pero no se preocupen, queridos amigos, que en el más que probable caso de que dicho caballero no diga ni mu, como nos tiene acostumbrados, nosotros nos comprometemos a sacarles de sus posibles dudas acerca del tema…… si es que les queda alguna, claro.

Armando López Golart

miércoles, 3 de agosto de 2011

Pero…… ¿esto qué es?

Así reaccionan aquellas personas a las que de pronto se les ocurre, ante la difícil situación por la que atraviesa la humanidad, que no estaría de más el acercarse al Creador del Universo y en consecuencia, de la Tierra y todo lo que hay en ella, Jehová Dios y a Su Palabra la Biblia, por si acaso resulta que aquello del paraíso, la tentación, la supuesta manzanita, etc., fuera cierto y se diera el caso que Jehová tuviera preparado para el hombre, algo distinto de lo que estamos viviendo en la actualidad. Y que bien podría ser que lo que realmente está ocurriendo, es que estemos pagando los platos rotos de la burrada cometida por nuestros primeros padres…… y así nos luce el pelo. Luego uno piensa en que si ese relato de la creación fuera verdad y realmente tuviera un propósito determinado que no se pudo cumplir, lo razonable sería pensar que Jehová nos explicara a través de ese libro incomparable, lo que piensa hacer para reconducir la situación y para cuándo, devolvernos a lo que parece ser, era su propósito en un primer momento para el ser humano…… y lo que es más importante: qué tenemos que hacer nosotros individualmente, para conseguir ser beneficiarios de los posibles arreglos que en ese sentido se lleven a cabo.

Pero cuando uno y animado por esa posibilidad, acude en demanda de socorro en su deseo de averiguar hasta qué grado la religión le puede ayudar a resolver la multitud de “porqués” que le traen a malvivir, se topa de golpe (y por aquello de que “la primera en la frente”) con una dura e incomprensible realidad: multitud de distintas denominaciones religiosas, todas ellas apellidadas cristianas, con distintas y muchas veces contradictorias enseñanzas y que siembran de confusión su mente inquirente; y si decide dejar aparte lo de asociarse con algún tipo de organización religiosa y acercarse a Internet (lo que hemos hecho muchos), la cosa ya se sale de madre, ante la numerosa cantidad de supuestos “ungidos” o elegidos por Dios, sueltos por ahí y proponiendo disparatadas enseñanzas, que cuando una persona razonablemente equilibrada y sin necesidad de ser muy entendida en la cosa religiosa, las compara con el contenido de las Escrituras, no puede dar crédito al espectáculo que está viendo. Pero lo que hace más complicado y esperpéntico el asunto, aumentando la confusión al extremo, es el hecho de que tanto las unas (las diversas denominaciones religiosas) como los otros (esos “ungidos que van por libre), todos tienen como punto focal de sus creencias un mismo libro de referencia: La Biblia. Luego un libro escrito para unir (1 Cor. 1:10), resulta que es el foco de una total disparidad de criterios y en el que todos afirman (¡faltaría más!) poseer la verdad.

Por lo tanto y teniendo en cuenta el hecho que nos está honrando con su visita y que posiblemente su perfil se pudiera ajustar a lo ya mencionado, partiremos del supuesto que este es su caso y por ello, querido lector, sepa de entrada que le comprendemos perfectamente, cuando se muestra confuso ante el hecho de que partiendo todas de una misma base, la Biblia, existan tantas y distintas opiniones entre aquellos que hablamos de temas religiosos. Luego y por aquello de ayudarle un poco (si nos lo permite) le recomendamos que nunca olvide, lo que podríamos considerar como dos máximas a tener siempre en cuenta, para uno empezar a orientarse en esta alborotada parcela en que se ha convertido el tema de la religión: una, que la Biblia no es la culpable de esta situación y otra, que alguien de entre esa marabunta de voces discordantes, tiene que decir la verdad…… y lógicamente siempre será aquél, cuyas afirmaciones se ajusten al texto escritural. No se olvide de las palabras de Santiago en Hech. 15:21:

Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen (por tanto, la palabra de Jehová que tenían en ese tiempo), porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados.” (Acotación nuestra).

Luego en tiempos modernos, también Jesús (un profeta semejante a Moisés, según Deut. 18:18) tiene quién lo predique; en consecuencia y dado que solo habló aquello que se le mando (Juan 12:49), de nuevo es Jehová quién continúa teniendo a alguien que le predique y a través del registro escrito de Las Santas Escrituras; luego aquél o aquellos que se apeguen, como hemos dicho, perfectamente al contenido de las mismas, pueden considerarse portavoces o voceros fiables de Dios, en el momento actual.

Luego no se quede solo en lo superficial (en que aquí no hay quién se aclare) e indague precisamente en esa dirección: quién de entre todos esos que usted lee, es el que se ajusta al registro escrito y si no lo ha encontrado aún, continúe buscando porque seguro que lo hay; y ya sabemos que con lo que le estamos diciendo, lo que hacemos es colocar la responsabilidad del entendimiento de las Escrituras sobre sus propios hombros, que por otra parte, es en dónde debe de estar (Gál. 6:5). Y es que si usted ha leído alguno de nuestros escritos, vera que en casi todos ellos acabamos dando el mismo consejo: que nuestro lector no se fie un pelo de lo que le decimos (nosotros o quién sea) y que Biblia en mano, compruebe mediante contraste, si aquello que ha leído o le han explicado, se ajusta a lo que él entiende de lo que está leyendo en la misma.

Pero no le podemos ocultar, querido y desconocido amigo, que para poder hacer eso que nos tomamos el atrevimiento de señalarle, hay que haberse leído las Escrituras y con la atención que estas se merecen: o sea, que requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte. Recuerde la pregunta que le hizo Zofar a Job:

¿Puedes sondear las cosas profundas de Dios, o puedes sondear hasta el mismísimo límite del Todopoderoso?” (Job 11:7).

Y no se deje intimidar por aquellos que van blasonando de sus muchos títulos académicos o de profundos estudios en teología, hermenéutica o conocimientos de las lenguas vernáculas en las que fue escrita la Biblia, porque eso no va a ningún sito…… ¡hombre! sobrar no sobran, es cierto, pero lo que nosotros estamos intentando decirle es que no son imprescindibles. Porque mucho más útiles que todos esos conocimientos, para un correcto y provechoso entendimiento escritural, son la habilidad de leer correctamente y la capacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se ha leído. Por ejemplo, los dos autores de este blog, carecemos de estudios superiores y por lo tanto, no tenemos más “armas” que estas que le hemos citado, para movernos por estas procelosas aguas del tema religioso. Pero le aseguramos que la cosa no nos va tan mal, ya que aún es el momento que alguno de esos autores de los que usted quizás haya leído, fuera capaz de presentar una objeción razonable a alguno de nuestros argumentos; más bien al contrario y cosa que puede fácilmente comprobar, solo leyendo algo de lo que llevamos escrito hasta el momento en nuestro blog, hemos sido nosotros los que continuamente hemos discrepado fuertemente de algunos de sus planteamientos y aún estamos esperando respuesta…… y pensamos nosotros, que por algo será.

Y es que por otra parte, no se puede olvidar que la Biblia fue dirigida en su inicio a personas tales como pastores, agricultores, pescadores, carpinteros…… en definitiva gente humilde y que teniendo en cuenta la época de la que estaríamos hablando, Einsteins, aquello que se dice Einsteins, desde luego no serían. Luego si Jehová así lo dispuso, significa que todo el mundo tiene la posibilidad de entender Su mensaje, solo con un mínimo esfuerzo y sin tener que ser un “cerebrito”. Y es que la Biblia, querido amigo, es sencillísima de entender, cuando uno no le busca cinco pies al gato, o sea, cuando intenta entenderla desde la sencillez y no cuando uno lo hace a partir de los elevados estudios que posee, error en el que caen constantemente los poseedores de los citados estudios. Por ello, las palabras que dijo Jesús y que de otro modo no se entenderían, en el sentido que los elevados saberes en ese campo del conocimiento bíblico, tal parecerían ser un estorbo, más que una ayuda:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti” .” (Luc. 10:21).

Y pasaje que si lo analiza con cuidado, querido amigo, se dará cuenta del hecho de que depende más de que el Altísimo le conceda a uno el entender el mensaje contenido en Su Palabra (siempre en función del esfuerzo que este uno haga para conseguirlo), que todos los diplomas o títulos colgados en las paredes de su despacho. Por eso nos encontramos con tanto “ilustrado” suelto por ahí, diciendo las barbaridades que dicen y que si uno conoce algo de la Biblia, solo la lógica y el sentido común ya le advierten que “eso” no puede ser tal como se lo pintan. Pero situación lógica por demás, cuando se tiene en cuenta el relato de Mat. 24, que inicia con la famosa pregunta de los apóstoles a Jesús, acerca de las señales o acontecimientos que marcarían su futura segunda venida. Y que con ser cierto que todo lo que profetizó era muy serio, no es menos cierto, que lo primero a lo que hace mención, es precisamente a esta cuestión que a muchos tanto inquieta: la falta de entendimiento entre aquellos que hablan de la Biblia. Veamos:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”. 4 Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” y extraviarán a muchos.” (Mat. 24:3-5).

Y note por favor, que el 99.99% de los que escriben en Internet, nos aseguran sin lugar a dudas venir en “su nombre”, al identificarse como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, futuros gobernantes en su reino…… luego lo que estamos viendo, es el cumplimiento de la profecía de Jesús ¿no es así?; y con lo cual el momento de su venida, está más cercano de lo que muchos se imaginan y con ello, el aumento de falsos “Cristos” o comúnmente llamados “ungidos”, con el consiguiente peligro de que nos “extravíen”. Y por otra parte, tenemos también las inspiradas palabras del apóstol Pedro, que ya nos advirtió de lo siguiente:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Pedro 2:1).

Luego de nuevo vemos que la situación se ajusta a lo profetizado. Y fíjese que esos “falsos maestros” introducirían “sectas destructivas”, o sea, crearían confusión entre sus seguidores, al esparcir distintas enseñanzas que desorientarían y dividirían al personal…… justo lo que está ocurriendo actualmente; ante lo cual, muchas personas y en vista de cómo está el patio, no tienen claro a que banda decantarse ante tanta confusión e ideas encontradas ¿no es eso cierto, querido amigo? Y ante tal situación, la inmensa mayoría acaba dejando la Biblia en la estantería de su comedor para que haga bonito y vaya acumulando polvo, se olvidan del tema y tan felices…… Satanás y sus secuaces, por supuesto, porque han conseguido el objetivo perseguido. Luego usted, amigo que nos lee en su búsqueda espiritual ¿qué hará? ¿Se dejará vencer por el cabrito ese de los cuernos, o seguirá luchando para conseguir su objetivo de aprender realmente de Jehová, como hemos hecho tantos? Y a nosotros se nos antoja, puesto que nos está leyendo, que es usted una persona realmente interesada en adquirir el citado conocimiento al principio apuntado y por lo tanto, capaz de superar esa situación de desconcierto por la que pueda estar pasando. Y puesto que eso también nos habla de su interés en encontrar la ayuda necesaria para lograr su fin, nos atrevemos a formularle una pregunta ¿se le ha ocurrido pensar por un momento, el que quizás Jehová lo hubiera dirigido a este blog, para darle la ayuda que usted está buscando? Y dejémoslo ahí de momento, ya que es el tiempo el que da y quita razones; luego como decía el clásico “andaremos…… y veremos”.

Ya volviendo al tema de los supuestos “ungidos”, habrá notado que nosotros y de forma intencionada, nos hemos excluido del grupo de estos que escriben en Internet…… pero es que ni mi compañero ni un servidor (los autores de este blog), nos hemos colocado jamás y como siempre hemos dejado perfectamente claro en nuestros escritos, entre aquellos que declaran ser “ungidos” o Hijos de Dios, luego entendemos que la cosa no va con nosotros. Y el caso más palmario de entre aquellos que sí afirman ser tales, lo tenemos en el autor de una de las páginas religiosas más importantes y visitadas de Internet (del que quizás también habrá leído usted), el amigo Apologista Mario Olcese y que en uno de sus escritos, afirmó tajantemente lo que sigue:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Y no se puede negar que “convencidillo” de ello sí parece estar el hombre; ahora bien, lo que ocurre es que cuando uno lee algunos de sus artículos, se queda con la duda de si su fuente de información es la Biblia o las aventuras del “Capitán Trueno”. Sin ir más lejos, en nuestro último escrito publicado “El Sr. Olcese…… y el paraíso”, encontrará usted un ejemplo de ello; lo mismo podríamos decir de su amigo mejicano, el Dr. Javier Rivas Martínez y que desde este blog, a ambos les hemos cuestionado muchas de sus enseñanzas y que como antes hemos dicho, aún estamos esperando respuesta…… y nos consta que nos leen. Y teniendo en cuenta que nuestro único interés, querido amigo (y siempre que nos lo permita), es el ayudarle a salir de la confusión en la que se halla sumido, permítanos señalarle una pequeña estrategia para separar el grano de la paja, o sea, los planteamientos correctos, por tanto ajustados al registro sagrado y por ello beneficiosos para sus intereses, de aquellos que, digámoslo suavemente, no lo son tanto…… aunque lo parezcan: tenga usted siempre en cuenta, que la mejor manera de averiguar si un determinado planteamiento es correcto o no, es continuar con su desarrollo y ver en que acaba; y permítanos un ejemplo:

El citado Sr. Rivas, Médico Internista e Intensivista (que por lo visto, será algo muy importante ser eso) y que en sus blogs se define a sí mismo, como estudioso de las Santas Escrituras, investigador, evangelista, erudito y maestro bíblico (luego no estaríamos hablando de un cualquiera, intelectualmente hablando), hace una asombrosa interpretación acerca de Juan 5:28-29, compartida tanto por el Sr. Olcese, como por otros muchos de igual o más elevado nivel intelectual; pero veamos el pasaje en cuestión:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y ahora veamos la interpretación que hace el amigo Rivas de dicho pasaje, sacada de un artículo titulado “La Biblia sí dice eso: que habrá dos resurrecciones” (04/02/10) y en el que después de recibir uno de nuestros escritos de reprobación acerca de semejante idea, nos contestaba lo que sigue y por tanto, reafirmándose en su planteamiento; pero leamos su enérgica respuesta:

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».


La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».


Ahora, querido amigo y puesto que ya tenemos una idea sobre la que trabajar, vamos a desarrollarla hasta sus últimas consecuencias y ver a dónde nos lleva; veamos:

Si los participantes en esa primera resurrección “para vida” son los justos de todas las edades, tal y como nos afirma el citado caballero en su artículo “Una resurrección simultánea (los Santos de Antiguo y Nuevo Testamento)” (18/03/10), eso significaría que todos ellos gobernarán junto a Cristo en el reino de Dios, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego si la segunda resurrección, dicho caballero nos la sitúa al final de los mil años y solo para juicio y condenación eterna…… ¿sobre quiénes entonces reinarán y ejercerán sus benéficas labores sacerdotales, durante ese período de tiempo, aquellos levantados en esa primera resurrección? ¿Luego qué va a ocurrir durante esos mil años? Porque el panorama que nos pinta D. Javier, es el de un período milenario que se inicia con una tierra repleta de perfectos e inmortales Hijos de Dios (cuantificada en millones, miles de millones, según el Sr. Olcese) ejerciendo como reyes y sacerdotes…… sobre nadie; porque no podemos contar tampoco con la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9; 14, como súbditos de ese reino milenario, ya que según el Sr. Olcese y nunca desmentido por el Sr. Rivas, esas personas forman parte también de aquellos que junto a Cristo han de reinar. Entonces ¿a qué tipo de restauración se hace referencia en Hechos 3:21 y que tendría que producirse a partir de la segunda venida de Cristo en el poder del reino?

“…… a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Luego ¿para qué tanto bombo y platillo acerca del reino milenario de Dios, como esperanza de la humanidad, si durante ese período de tiempo y de ser cierto el planteamiento del Sr. Rivas, no va a ocurrir nada, porque no habrá nadie sobre quién pueda ocurrir algo? Porque recordemos que los participantes de la llamada primera resurrección, ya se levantan como perfectos e inmortales Hijos de Dios al inicio del milenio, luego ¿sobre quiénes se cumplirán las cosas “que Dios habló por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”? Y cosas de las que nosotros les contamos en nuestro anterior artículo (entre otros) “Pero…… ¿qué hay de nosotros?”; por lo tanto e incidiendo en el asunto, todas esas cosas que han de ocurrir durante el milenio, según los profetas ¿sobre quiénes ocurrirán, si lo que nos encontramos es con un reino, en el que no habrá súbditos?

Pero el disparate de la interpretación de D. Javier (repetimos, compartida por muchos) acerca de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, no se queda ahí, sino que nos plantea otras derivadas: por ejemplo ¿dónde metemos a Juan el Bautista, del que el propio Jesús aseguró que no estaría formando parte de esa gobernación real?:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Pero otra parte y como segunda derivada, tenemos al malhechor ajusticiado al lado de Jesús y al que éste le prometió que estaría con él en el paraíso, cuando el caso es que dicho personaje no reunía los dos requisitos imprescindibles que Jesús y en conversación con Nicodemo, estableció para acceder al reino en calidad de gobernante:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5).

Y no reunía esos dos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, sencillamente porque murió antes de que estuvieran accesibles y circunstancia que se produjo en el Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado el Espíritu Santo sobre los doce apóstoles. Entonces ¿qué hacemos con esos dos personajes? ¿Los metemos en la segunda resurrección del Sr. Rivas, para que sean destruidos eternamente como simples inicuos? Porque recordemos que en la primera resurrección, solo participan aquellos que han de reinar con Cristo (Rev. 20:6), luego si ni Juan ni el malhechor podían hacerlo, solo les queda la segunda resurrección al término de los mil años y que según el Dr. Rivas, es para destrucción eterna.

Pero entonces ¿cómo se entendería eso en el caso de Juan y del que Jesús afirmó, que era el más grande nacido de mujer; o en el caso del malhechor, que tenía la promesa directa de Jesús de ir al paraíso?

Pero por otra parte y como tercera derivada, tenemos que tampoco reunían los citados requisitos establecidos por Jesús, los mencionados santos del AT, o sea, los Abel, Noé, Lot, Abraham, Jacob, Moisés, David, Daniel, etc., etc., etc., porque el que fuera el último de ellos en morir, lo hizo más de 400 años antes de que los citados requisitos estuvieran accesibles, luego ¿cómo nos puede decir el Sr. Rivas, que esas personas se levantarán en la primera resurrección y en la que solo participan aquellos que han de reinar con Cristo, si no reunían los requisitos requeridos para ello, impuestos por el propio Jesús en su momento? ¿O nos está dando a entender D. Javier, que Jesús nos mintió? Porque si Jesús no nos mintió (como es obvio) y resulta que sin estos requisitos, es imposible reinar con él, significa que tanto Juan el Bautista, como el malhechor citado, así como los mismos santos del AT y que a tenor de lo que hemos leído, no los poseían, serán destruidos eternamente en la segunda resurrección de juicio y lo cual (que quiere qué le digamos) nos parece una animalada.

Y eso es lo que puede ocurrir, querido amigo, cuando uno va siguiendo el desarrollo de cualquier planteamiento que le quieran “vender”, para comprobar lo correcto o no del mismo: que si no es correcto, al final de su desarrollo deriva en situaciones tan esperpénticas como las que nos han ido apareciendo. Luego la conclusión a la que se debe de llegar, en tal caso, es que lo que nos plantea el Sr. Rivas (u otro en su defecto) y con toda su pretendida solvencia en conocimientos bíblicos, es un puro disparate y que el autor en cuestión, en consecuencia, no es más que un falso maestro; por tanto y llamando las cosas por su nombre, un agente de Satanás, a tenor las citadas palabras de 2 Ped. 2:1. Y créanos, querido amigo, ese método no falla nunca y es la auténtica prueba del nueve, para averiguar si lo que nos cuentan es verdad o no.

Pero como siempre aconsejamos, querido amigo, no se fie de lo que nosotros le decimos y cogiendo su Biblia, compruebe por usted mismo si en lo que le explicamos tenemos razón o en su defecto, la tienen los Sres. Rivas y Olcese y con lo que decida, sabrá en quién puede confiar para continuar en su deseo de aprender más acerca de los propósitos de Dios para con su creación. Y de todas maneras, muchas gracias por leernos.

MABEL

lunes, 1 de agosto de 2011

El Sr. Olcese...... y el paraíso

Y miren por dónde, se nos antoja a nosotros que dicho caballero y en su nueva faceta “televisiva”, nos va a dar días de gloria; y vean porque se lo decimos: hace unos días, queridos lectores, D. Mario Olcese (Apologista) publicó un nuevo video (20/07/11) y que bajo el título “¿Que es el paraíso?”, nos empezó hablando de la promesa de Jesús al malhechor que murió a su lado, en el sentido de que estaría con él en el “paraíso”, para acabar diciéndonos que lo que realmente le ofreció Jesús al personaje en cuestión, fue el entrar o pertenecer a la Santa Ciudad de desciende del cielo (Rev. 21:2) y algo que ni remotamente se le pasaba por la cabeza al pobre hombre; y todo ello como resultado de una extraña correlación establecida entre distintos textos que poco o nada tienen que ver con el episodio entre Jesús y el citado malhechor. Y conclusión ésta a la que llega D. Mario, que una vez más nos lleva a pensar que muy puesto, aquello que se dice muy puesto en la cosa bíblica, no parece estar. Y es que este caballero y según nuestra opinión, maneja los textos con muy poco cuidado y esto es peligroso, porque aun suponiendo que D.Mario pudiera estar al tanto de su significado correcto, hay que tener en cuenta que nos dirigimos a personas que a lo mejor no lo tienen tan claro y a las que tenemos que hacerles entendibles las cosas de Dios y no confundirlas con textos que no están suficientemente claros. Por otra parte, solo hay que leer la “entradilla” de presentación del citado video, para darse cuenta de que lo que nos va a presentar, es algo infumable, como así realmente es; pero leámosla:

Muchos cristianos piensan que el paraíso es el cielo mismo, cuando en realidad el paraíso está en el cielo, lo cual es muy distinto. Sin embargo, la Biblia nos dice que este paraíso es una ciudad que bajará del cielo y se asentará en la tierra en el mundo del mañana, en la era venidera de justicia.” (Negritas nuestras).

Y desde luego, no acabamos de entender la diferencia existente entre que el paraíso sea el cielo, a que el paraíso esté en el cielo, pero en fin, como tampoco tenemos muchas luces (por aquello de la edad, ya saben), podríamos aceptarlo…… con muchas reticencias, por supuesto. Ahora bien, lo que si tenemos claro es que hasta dónde nosotros sabemos, en ningún lugar de las Escrituras se nos hace semejante afirmación y que solo apoya el Sr. Olcese con su particular razonamiento del pasaje de 2 Cor. 12:2-4 y que a nuestro entender, hay muchas y razonables dudas de que la interpretación, así como la posterior aplicación que hace del mismo dicho caballero, sean los correctos y lo cual, dejaremos para otro momento. Por lo tanto, nos dedicaremos a partir de este momento, a analizar el contenido del citado video.

Por ejemplo, el Sr. Olcese inicia su exposición, citando las palabras de Jesús en Luc. 23:43 y dirigidas al malhechor colgado a su lado y las vierte de la siguiente manera: “…… hoy estarás conmigo en el paraíso” y transmitiéndonos por tanto la idea, que el citado personaje y en ese mismo día accedió a un paraíso, que como tal no existía en ese momento; o en su defecto, que accedió al cielo y siendo en este caso la idea que se nos estaría insinuando, que los muertos de alguna u otra manera van al cielo, cuando el entero contexto bíblico niega tal posibilidad (Juan 3:13; Hech. 2:29; 34) , pero por otro lado resulta, que ya el propio Jesús no ascendió al cielo el mismo día que murió, sino que después de su resurrección a los tres días de haber sido ejecutado, aún tardó cuarenta días más en subir al cielo; por otra parte, tampoco podría el malhechor en cuestión, haber accedido a la Santa Ciudad y de la que nos habla Rev. 21:2 (que en realidad era lo que le prometió Jesús al delincuente, según la sicodélica afirmación del Sr. Olcese), porque la citada ciudad aún no existía como tal en ese momento (como explicaremos más adelante), pues su creación o edificación, quedaba aún lejos en el tiempo. Luego y según el planteamiento de D. Mario, tendríamos que concluir que Jesús le mintió al malhechor ajusticiado a su lado, porque en ese día no ocurrió nada de lo que le fue prometido, fuere lo que fuere…… Y esta serie de incongruencias reseñadas, se producen sencillamente por un texto mal entendido y que ya de entrada, semejante error, desvirtúa todo el planteamiento o enseñanza que se quiera transmitir, a partir de ese momento.

Ahora bien ¿dónde está el problema? Pues el problema está, como hemos dicho, en el pésimo manejo que hace dicho caballero de los textos bíblicos, así como de los tiempos en que están escritos; porque veamos el contenido del texto en cuestión, Luc. 23:43 y vertido, entre otras traducciones, por NVI:

Entonces Él le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Pero como hemos visto, eso no fue lo que ocurrió, luego por mucho que la casi totalidad de traducciones bíblicas, lo viertan es este sentido, obviamente están equivocadas porque la idea que transmiten, no se ajusta al contexto bíblico y algo, que debería haber tenido presente el Sr. Olcese, que de nuevo deja constancia y como algunas veces hemos dicho desde este blog, que en la aplicación de algunos pasajes bíblicos, no tiene demasiada idea de por donde le sopla el aire. Porque veamos ahora, como lo vierte una versión tan denostada por el mismo D. Mario, como la TNM de los TJ, pero que es una de las pocas (si acaso hay alguna) que lo traduce correctamente y ajustado a la secuencia de los acontecimientos:

Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”

Y narración que sí se ajusta al contexto bíblico y en consecuencia, a la realidad de los hechos ocurridos y noten ustedes, que expresada con idénticas palabras, solo que colocando los dos puntitos…… en el lugar correcto. Y si nos permiten un pequeño paréntesis, una cosa es la manera interesada en que los TJ aplican los contenidos escriturales, para propio beneficio y otra muy distinta, que su traducción sea una de las más correctas y la que usa una fraseología más moderna o acorde a los tiempos actuales. Dicho esto podemos continuar en dónde estábamos, diciendo que no podemos obviar el hecho, que tal sistema de puntuación no existía en los manuscritos originales griegos y que hasta más o menos el siglo IX E.C., no fue usada de forma generalizada la práctica del mismo y quedando por lo tanto, al arbitrio del traductor de turno (siempre condicionado por sus personales creencias), el uso de tan novedoso y valioso sistema. Por ello hay que ser muy cuidadosos cuando leemos algunos textos, porque debido a un error de puntuación, pueden no ajustarse al sentido pretendido por su original. Por lo tanto, no solo hay que aplicar un texto sin más, porque parece apoyar la idea que uno pretende desarrollar, sino comprobar si su contenido (leído con atención y con la correcta puntuación) se ajusta al contexto no solo más inmediato, sino al general de las Escrituras. Y para que vean la importancia de los signos gramaticales, les contaremos una pequeña historia, que seguramente algunos de ustedes ya conocerán.

Hay una leyenda que se atribuye a los tiempos de Stalin (antiguo dirigente de la extinta URSS), que se usaba en las escuelas de nuestra infancia, para enfatizar la importancia de los signos gramaticales en una frase. Se cuenta que en cierta ocasión, dicho mandatario firmó una sentencia en los siguientes términos: “A “fulanito” deportarlo no, mandarlo a Siberia”. Cuando esa orden llegó a manos de su secretario personal, este vio horrorizado, que el tal “fulanito” era un familiar suyo y sabía que mandarlo a los campos de trabajos forzados de Siberia, significaría su muerte. Por lo tanto, transcribió la orden de la siguiente manera: “A “fulanito” deportarlo, no mandarlo a Siberia” y como así realmente ocurrió, al darse curso a la orden. Luego vemos que la acción de cambiar una simple y sencilla coma de lugar, cambió por completo el sentido de una frase y salvó la vida de una persona. Luego repetimos, que hay que ser muy cuidadosos en cuanto a entender aquello que leemos, porque un simple signo gramatical, mal colocado en su momento, puede cambiar completamente el sentido de un texto y llevarnos a conclusiones disparatadas, cuando pretendemos edificar sobre él, como es el caso que nos ocupa.

Y para comprobar que las cosas no son como nos las cuenta y que el Sr. Olcese ha metido la pata hasta el “corvejón”, veamos qué fue lo que realmente se le pidió a Jesús, en el versículo anterior (el 42) al pasaje transcrito y que lógicamente, tenía que condicionar la respuesta que éste diera:

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”.”

Y prescindiendo de que algunas traducciones usan la expresión “cuando empieces a reinar” y otras “cuando vengas en tu reino”, en nada cambian el sentido del texto, por lo que está claro que la petición del malhechor estaba orientada, a que en el momento que Jesús llegara a ser Rey y empezara a gobernar en el reino de Dios y que no es más, que un período de mil años (aún en el futuro) y en el que van a ocurrir muchas y grandes maravillas, se acordara de él…… luego lo que este malhechor sencillamente le pedía a Jesús, era que le devolviera a la vida en ese momento futuro, para poder estar ahí y beneficiarse de ello. Por eso, Jesús que sí sabía que lo de ser Rey en ese reino iba para largo, de ninguna manera le podía prometer que “hoy” (o sea, en el momento de serle efectuada la súplica), le sería concedida la petición al citado personaje. Luego lo que Jesús hizo, fue sencillamente garantizarle a su también agonizante compañero, que tomaba nota de su ruego y que se le concedería aquello que demandaba, en el momento y de acuerdo con lo que se le pedía, en que tomara posesión de su regencia en el reino y momento, en que se acordaría de él, devolviéndole la vida…… nada más. Entonces vemos, que la TNM de los TJ y a diferencia del resto de traducciones, vierte correctamente el pasaje en cuestión, ya que lo ajusta a la secuencia real de los hechos; y el Sr. Olcese tendría que ser un poco más cuidadoso en el uso de determinados textos, para no inducir al personal a desarrollar ideas equivocadas y por tanto, generar confusión como en la que el mismo se ha metido…… porque ¡cuidadito la película que nos está contando el caballero!

Pero puesto que ustedes pueden (y deberían, por aquello de averiguar quién tiene razón o no y sacar el debido provecho) visionar dicha grabación, obviaremos los detalles y llegaremos al momento en que D. Mario llega a la “brillante” conclusión, después de una extraña interrelación de unos textos con otros, que “paraíso” y Santa Ciudad, Santa Ciudad y “paraíso”, son las dos caras de una misma moneda…… para entendernos, que son lo mismo. Y que por lo tanto, en consecuencia, el “paraíso” que le ofreció Jesús al malhechor, era en realidad el ingreso o pertenencia a la Santa Ciudad (o Nueva Jerusalén) que desciende del cielo (Rev. 21:2). Y lo cual no deja de ser un disparate como un piano, se ponga como se ponga el Sr. Olcese, porque Jesús de ninguna manera estableció semejante relación; para comprobarlo leamos de nuevo el pasaje Luc. 23:42-43:

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”

Luego lo que es obvio, es que Jesús relacionó el “reino” con el “paraíso” y como sería lógico, según lo entendían tanto aquel hombre como los judíos en general, a través del relato del registro escrito con el que contaban entonces (AT), o sea, un hermoso y esplendoroso parque o jardín, en donde Jehová colocó a la primera pareja humana, en condiciones paradisíacas. Porque de lo contrario y de ser las cosas como nos las cuenta el Sr. Olcese, Jesús no le habría concedido al malhechor en cuestión, lo que este realmente le estaba pidiendo, sino que le estaría ofreciendo otra cosa que nada tenía que ver con la petición del demandante y que como hemos dicho antes, ni se le podía haber pasado por la cabeza; porque veamos que se nos dice en Hech. 3:19-21:

“…… para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Luego cuando el cielo deje de retener al Cristo y de nuevo este venga a la tierra, empezarán los tiempos de la citada restauración de todas las cosas, pero ¿qué cosas han de ser restauradas? Pues aquellas que se perdieron por la transgresión del primer hombre y que en conjunto conformaban el “paraíso” o jardín de Dios: un bello lugar de habitación, cuyos habitantes (Adán y Eva) desconocían la enfermedad, la vejez, la violencia, la muerte, las guerras...… y eso era y continúa siendo, la idea que las Escrituras nos dan del paraíso, cuando uno lee las cosas que Jehová nos dice “por boca de sus santos profetas”, que van a ocurrir en el período milenario de Su reino (si desean información detallada de ello, pueden leer nuestro anterior artículo “Pero…… ¿qué hay de nosotros?”). Y es interesante notar, que refiriéndose proféticamente a esta restauración citada, Isaías 51:3 nos dice lo siguiente:

Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades y cambiará su desierto en paraíso (o “en Edén” según versiones y que significa lo mismo) y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.” (Acotación nuestra).

Luego aquí claramente se nos relaciona el “paraíso”, con el “huerto (o jardín) de Jehová” y lo que nos lleva de nuevo a los tiempos de Adán; entonces de ninguna manera se nos permite el establecer una relación, entre el “paraíso” como tal, con algo parecido a una “Santa Ciudad” que descienda del cielo…… y es que el paraíso, comúnmente entendido de las Escrituras, es algo que estuvo en su día en esta tierra y que en un futuro será restaurado de nuevo, en esta misma tierra. Y esta restauración tiene que producirse, dentro del marco o duración de ese reino al que se refirió el citado malhechor y durante el cual y de forma progresiva, se irá produciendo el más grande acontecimiento jamás experimentado por el ser humano: la resurrección de los muertos. Y evento durante el cual, el Rey Jesucristo recordará la promesa que en un día lejano le hizo a un hombre ejecutado a su lado y en cumplimiento de la misma, le devolverá la vida y con ello, la posibilidad de conseguir la vida eterna al final de los mil años: luego la petición será atendida tal cual fue hecha y por tanto, la promesa correspondientemente cumplida.

También en un momento de su exposición, D. Mario nos exhorta en el video sujeto a debate, a investigar en las Escrituras, para hallar el significado de la palabra “paraíso”; puestos a ello, hemos averiguado que la expresión españolizada “paraíso”, proviene del griego “pa-rá-dei-sos” y que solo se halla registrada tres veces en el NT (Luc. 23:43; 2 Cor. 12:4 y Rev. 2:7). A su vez, el citado vocablo griego deriva del término hebreo “par-dés” y del persa “pairidaeza”, siendo el sentido primario de ambos términos “parque hermoso” o “jardín semejante a un parque” y lo cual no apoya en nada el planteamiento del Sr. Olcese. Por lo tanto y puesto que ya conocemos el significado de la expresión “paraíso”, nosotros invitamos a D. Mario a averiguar ahora que es realmente la citada “Santa Ciudad”, para ver si Jesús, de alguna manera, le podía haber prometido al malhechor en cuestión, el integrarse o formar parte de ella…… y algo que tendría que haber hecho el Sr. Olcese, en lugar de dedicarse a escribir sobre aquello que desconoce.

En primer lugar (y para situarnos) lo que observamos de la historia bíblica, es que la ciudad de Jerusalén fue escogida por el Altísimo (Deut. 12:5; 26:2; 2 Crón. 7:12) prácticamente y desde un primer momento, como la capital del reino de Israel y desde donde Él gobernaría (mediante un rey delegado) sobre sus súbditos y miembros de la nación de Israel. Y situación que persistió hasta la escisión de las diez tribus, pero que no obstante, Jerusalén continuó siendo la capital del fiel reino de Judá…… luego en todo caso, el lugar desde dónde Jehová continuó gobernando sobre su pueblo fiel. Recordemos que el propio Jesús aludió a Jerusalén como “la ciudad del Gran Rey” (Mat. 5:35) y en donde se hallaba instalado “el trono de Jehová” (1 Crón. 29:23); entonces estaríamos hablando, al referirnos a Jerusalén y bíblicamente hablando, básicamente de una ciudad desde dónde se ejercía la gobernación divina. Pero Jerusalén fue abandonada por Jehová, según palabras de Jesús “su casa se les deja abandonada a ustedes” (Luc. 13:35) y posteriormente en 70 E.C., destruida totalmente y no volviendo a ser nunca más, esa ciudad dominante y centro de la gobernación divina que antaño fue. Sin embargo, la profecía nos muestra la próxima restauración de Jerusalén como ciudad gobernante y centro de la autoridad divina, en Rev. 21:2:

Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo.”

No que descienda otra Jerusalén literal que como ciudad, sustituya a la que conocemos actualmente, como parece querer darnos a entender el Sr. Olcese a lo largo de su exposición…… no, no, no se trata de eso; sino que lo que se nos está diciendo, es que la actual Jerusalén, volverá a ser de nuevo la ciudad desde donde Jehová y mediante Su Rey Jesucristo gobernará, en este caso ya, sobre la entera humanidad. Luego de lo que estaríamos hablando, es de la instauración de un nuevo gobierno de hechura celestial, en la actual ciudad de Jerusalén, por lo que hemos de entender que lo que desciende desde Dios hasta nosotros, no es una ciudad literal como tal, sino la representación simbólica de la restauración de lo que significaba Jerusalén en la antigüedad: la gobernación Real de Jehová (1 Crón. 28:5) mediante su rey elegido (en este caso Cristo y sus asociados), desde la Santa Ciudad y de nuevo “la ciudad del Gran Rey”, Jerusalén. Y que ello es así, parece obvio cuando se lee Rev. 21:9-14, algo que seguro no ha hecho el Sr Olcese:

Y vino uno de los siete ángeles que tenían los siete tazones que estaban llenos de las siete últimas plagas y habló conmigo y dijo: “Ven acá, te mostraré a la novia, la esposa del Cordero”. 10 De modo que me llevó en el poder del espíritu a una montaña grande y encumbrada y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios 11 y que tenía la gloria de Dios. Su resplandor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe que brillara con claridad cristalina. 12 Tenía un muro grande y encumbrado y tenía doce puertas y a las puertas doce ángeles y había nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. 13 Al oriente había tres puertas y al norte tres puertas y al sur tres puertas y al occidente tres puertas. 14 El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Luego lo que se nos muestra, no es la supuesta relación “paraíso”/“santa ciudad”, propuesta por el Sr Olcese, sino la relación existente entre “la novia” o “esposa del cordero” y la “santa ciudad de Jerusalén”, que descendía del cielo y que reflejaba la Gloria de Dios. No olvidemos, por otra parte, que cuando en las Escrituras se nos habla de “la novia”, no se refieren al “paraíso”, sino se están refiriendo a la clase ungida que compone la “Iglesia de Cristo” (o “Cuerpo de Cristo”) compuesta de aquellos que junto a Él, van a gobernar en el reino de Dios. Veamos como nos indica eso Pablo, en 2 Cor. 11:2:

Porque estoy celoso de ustedes con un celo piadoso, porque yo personalmente los prometí en matrimonio a un solo esposo para presentarlos cual virgen casta al Cristo.”

Luego esta Santa Ciudad o Nueva Jerusalén, cual “novia” del Cordero (Cristo), simbolizaba a los miembros de la Iglesia o Cuerpo de Cristo, que a modo de fiel esposa, asistiría al esposo Jesucristo en su tarea de gobernar sobre la humanidad. Noten por favor, que el fundamento de esta Santa Ciudad, son los doce apóstoles y por lo tanto, tenemos que estar hablando de una edificación espiritual, que dio comienzo en Pentecostés de 33 E.C. y no de una ciudad literal, en la cual una vez establecida se podría tomar posesión de ella, cono nos asegura el Sr. Olcese al término del citado video; veamos unas palabras de Jesús al respecto:

También, yo te digo a ti: Tú eres Pedro y sobre esta masa rocosa edificaré (observen el verbo en tiempo futuro) mi congregación y las puertas del Hades no la subyugarán.” (Mat. 16:18). (Acotación nuestra).

Por ello hemos dicho antes, que cuando Jesús habló con el malhechor, aún no existía esta ciudad como tal y por lo tanto, no le podía prometer que en ese mismo día de su muerte, entraría a formar parte de ella. Pero es que además, el planteamiento del Sr. Olcese en el sentido que Jesús lo que le ofreció al malhechor fue el estar, entrar o formar parte de esta simbólica Santa Ciudad, es no enterarse de que va la película, porque veamos: dicha Ciudad Santa y como hemos visto, está formada por aquellos que junto a Cristo han de gobernar en el reino de Dios en calidad de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6). Pero resulta que para poder acceder al reino en calidad de gobernante y según propias palabras de Jesús, era imprescindible reunir dos requisitos: el nacer del agua y el nacer del Espíritu:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y dicho malhechor no podía reunir los citados e imprescindibles requisitos, sencillamente porque murió casi dos meses antes de que los tales se hicieran accesibles y cosa que ocurrió en el Pentecostés de 33 E.C., al ser derramado el Espíritu Santo sobre los doce apóstoles: concretamente 53 días antes (tres que Jesús permaneció en el sepulcro, más cuarenta que permaneció entre sus discípulos, más los diez que tardó el Espíritu Santo en ser derramado a partir de su ascensión….. en total, 53 días). Luego ¿cómo puede ser posible que Jesús, que sabía en el momento de su conversación con el malhechor, que los requisitos por él impuestos para poder estar entre los miembros de esa simbólica “santa ciudad” aún no estaban accesibles, le ofreciera a un personaje que lógicamente ya no podía reunirlos, el entrar o estar en un lugar y fuere en el momento que fuere (hoy, mañana o pasados dos mil años), sin los cuales no se podía acceder? ¿O es que Jesús en un lapsus freudiano y debido a la presión angustiosa del momento, se contradijo a sí mismo? ¿O es que todo se reduce simplemente a que una vez más, Apologista Mario Olcese y dicho sea con el máximo respeto, de nuevo a metido “la gamba” afirmando algo, que no lo afirmaría ni el que intentó asar la manteca?

Porque si lo que nosotros decimos es correcto y al menos eso parece, el planteamiento desarrollado por el Sr. Olcese es de principio a fin un absurdo e incomprensible disparate, impensable en una persona que mínimamente sepa de que está hablando; por lo tanto y al igual que un “falso maestro” (2 Ped. 2:1), nada de lo que afirme dicho caballero en materia bíblica, es digno de credibilidad alguna y por ello, tiene que ser puesto en cuarentena cómo mínimo. En fin, nosotros aquí lo dejamos y decidan ustedes mismos: tienen el video a su disposición, tienen nuestra opinión al respecto y se supone, tienen una Biblia a su alcance. Y como su capacidad de razonar, no se la suponemos, sino que la damos por sentada…… pues eso, empiecen a pensar.

MABEL

miércoles, 27 de julio de 2011

Pero…… ¿qué hay de nosotros?

Acabamos de recibir un amable correo de un tal Sr. Angel (desconocemos los apellidos), en donde nos plantea una interesante pregunta sobre el artículo recientemente publicado “El Sr. Olcese…… y sus Cristos”; e interesante, porque ello podría estar en la mente de algunos de aquellos que también lo hayan leído. Y como solemos hacer con todos aquellos correos que nos parecen de interés, respondemos a la tal cuestión públicamente, pero primero vean el correo citado y en el que hemos omitido las direcciones pertinentes:

Autor: angel (IP: 190.43.101.126 , 190.43.101.126)
Correo electrónico: …….
URL: …….
Whois: http://whois.arin.net/rest/ip/190.43.101.126
Comentario:
Si se acabaron los ungidos y los hijos de Dios, con el ultimo apóstol ¿dónde quedamos aquellos que seguimos a Jesus?

Y pregunta que podría ser respondida y por aquello de resumir un poco la cuestión, diciendo que aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hayamos sido elegidos para gobernar con él en el reino de Dios (prácticamente el caso de la inmensa mayoría), quedamos a la espera de la ya inmediata aparición de un pequeño resto de esos “ungidos” o elegidos, representados proféticamente por los dos testigos de Rev. 11:3 y colaborar con ellos (Mat. 25: 34-40) en llevar adelante la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y ya cumplida dicha comisión y que tiene una duración de 1.260 días (o sea, tres años y medio), según el citado pasaje de Rev. 11:3, ser protegidos personalmente por Jehová (Salmo 91), durante el día de Su ira contra la humanidad desobediente, entrando a continuación y ya como parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), al reino milenario de Dios, profetizado en Dan. 2:44-45:

Y en los días de aquellos reyes (nuestros días) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los que rigen actualmente) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos; 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro. El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto. Y el sueño es confiable y la interpretación de él es digna de confianza.” (Acotaciónes nuestras).

Y que presidido por Jesucristo, es ayudado en esa tarea por aquellos que al igual que él, recibieron de Jehová el ser reconocidos como Hijos Suyos (en este caso, por adopción) y que según el propio Jesús tenían que ser un grupo de reducido tamaño, por lo que ahí, obviamente, no cabíamos todos y lo cual, no es más que un asunto de pura lógica y sentido común:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Ahora bien ¿y qué sucede a partir del momento en que uno entra en ese período de mil años del reino de Dios? Pues que pasa a vivir en un tiempo en donde se gozará, por ejemplo, de un tiempo de paz inimaginable:

Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Salmo 72:7: “En sus días el justo brotará y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”

Isaías 9:6: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Ahora bien, es obvio que para ello no tendrían que existir las guerras ¿verdad queridos lectores? Pues vean cual es la promesa de Jehová:

Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”

Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”

Por otra parte, sería muy difícil gozar de esta paz a plenitud, si uno estuviera afectado por alguna enfermedad, defecto físico o por la misma vejez, que tantas limitaciones nos impone. Pues no se preocupen, porque también eso será atendido debidamente, por los miembros gobernantes del citado reino:

Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”

Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo, los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo, el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…...”

Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”

Pero quizás alguien se pregunte, que como se podrá disfrutar a cabalidad de esas bendiciones, cuando vemos por toda la tierra una desertización galopante; sequías brutales; mares, ríos, lagos y otras diversas fuentes de agua contaminadas; la protectora capa de ozono, quebrantada y tantos y tantos otros aspectos nocivos que afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de nuevo no se preocupe, que Jehová también tiene en cuenta esta circunstancia:

Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”

Rev. 11:18: “…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.”

Y no pase cuidado, que esa paz que Jehová le ofrece, no se verá ensombrecida por la falta de un trabajo remunerador y satisfaciente, de una vivienda apropiada o carencia alguna de alimentos, con los que sustentar su vida y la de sus seres queridos…… de lo contrario, no estaríamos hablando de una paz completa:

Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos, mis escogidos usarán a grado cabal.”

Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”

Tan abundante y completa será esta paz proveniente de nuestro Dios Jehová, que se extenderá también al reino animal y a la relación de este con el hombre:

Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito, será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa, realmente pondrá su propia mano un niño destetado.”

Pero por otra parte, ¿no sería lamentable que esas bendiciones se acabaran con la muerte de uno? Por supuesto y por eso mismo, la muerte tampoco existirá:

Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”

1 Cor. 15:26: “Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.”

Rev. 21:4: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Luego entonces, ¡cuánto echaremos de menos en medio de esas felices circunstancias, a aquellos seres queridos que en su día perdimos en la muerte! Pero un momento: recuerde que la esperanza del malhechor ajusticiado al lado de Jesús (Luc. 23:42), se basaba precisamente en la creencia de una resurrección, luego ¿sería razonable el pensar en que se produzca tal milagro? Bueno, ciertamente ya se produjo en el pasado y no solo en la propia resurrección de Jesucristo, pues hasta donde sabemos del relato bíblico, tanto los profetas Elías, como Eliseo, así como el apóstol Pedro y posteriormente Pablo, sin olvidarnos del propio Jesús, tuvieron que ver con el traer de nuevo a la vida a otras personas que en su momento habían fallecido. Pues bien, Jehová se propone llevar a cabo dicho milagro, pero en una escala sin precedentes:

Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”

Juan 5:28-29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Hechos 24:15: “…... y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Y llegado el final de ese período milenario, la humanidad, habiendo alcanzado ya el mismo grado de perfección que en su día disfrutaron Adán y Eva, será sometida a la misma prueba a la que fueron sometidos ellos y con el objetivo, de poner punto y final a la cuestión del derecho a la Soberanía Universal:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9).

Luego aquellos que sean extraviados por Satanás y por lo tanto, fallen en la prueba, como lamentablemente ocurrió con nuestros primeros padres (ahí están los hechos que lo demuestran), serán destruidos eternamente. Pero aquellos que se decidan por la opción correcta, de apoyar la Soberanía de Jehová, serán recompensados con la vida eterna…… a partir de ahí, quedan abiertas todas las posibilidades y que nosotros, personalmente optamos por la que explicamos en nuestro artículo “Y después…… ¿qué?”, publicado el día 7 de este mismo mes de Julio y opción que por supuesto, puede no coincidir con la de otros.

Y eso es, queridos amigos, lo que nos espera a aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hemos sido elegidos para formar parte de ese reducido grupo que han de gobernar con Cristo en el citado reino de Dios. Reconocemos por otra parte, que la respuesta concreta a la pregunta en cuestión y reducida a un solo párrafo (el segundo de este artículo), puede parecer muy limitada; pero les rogamos que comprendan que no es tarea fácil explicar de la A a la Z y de una sola tacada, un asunto tan complejo. Por ello nos permitimos señalar a todos aquellos interesados en conocer más acerca de este tema, que (entre otros muchos) ya solo en los tres artículos anteriores al que hace referencia la pregunta en cuestión, tenemos expuestos todos los argumentos necesarios para probar lo que les decimos de forma tan resumida. Luego, si gustan……

Pero yendo ya un poco más allá del ámbito de la respuesta a nuestro amable comunicante, no podemos dejar de destacar, por su importancia, el hecho de lo cercano que está el tiempo de la instauración de ese reino de Dios y que según Dan. 2:44 “…… triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. Y lo cual significará también, un juicio a la entera humanidad, que tendrá que decidir entre apegarse a esos reinos existentes y condenados a desaparecer, o apegarse firmemente a ese reino de Dios entrante. Y según nos dijo Jesús, una de las características coincidentes en el tiempo con la llegada o instauración de dicho reino, tendría que ver con una total y gravísima inestabilidad social entre la humanidad, probablemente causada (es nuestra opinión) por la falta de respuesta de sus propios gobernantes, a los gravísimos problemas a los que se tienen que enfrentar, como consecuencia (por ejemplo) de la brutal crisis económica que tienen países otrora líderes mundiales como EEUU, literalmente al borde de la quiebra o suspensión de pagos y condenando con ello a sus ciudadanos al desempleo, ausencia de prestaciones sociales, miseria y hambre, algo que ya se está observando desde hace algún tiempo.

En idéntica situación, tenemos a la Comunidad Europea, incapaz de reconducir la dramática situación generada por Grecia, Irlanda y Portugal, a las que se suman (por aquello de que éramos pocos y parió la abuela) España, Italia y probablemente Bélgica y con la posible consecuencia de, si no se encuentra una solución acorde al problema, la casi segura caída o desaparición del Euro como moneda unitaria y por lo tanto, la desaparición de la Comunidad Europea como tal…… y con fatales consecuencias para la mayoría de naciones que la componen, como pueden ser, más paro, mas miseria, más sufrimiento en definitiva. Y qué decir de los países del tercer mundo, donde la gente está ya literalmente muriendo de hambre y de enfermedades propias de la escasez de agua, sin que nadie haga nada útil para remediar la situación…… muchas reuniones de los organismos que dicen ocuparse de ello, mucha fotografía, muchos proyectos o planes “a estudiar”, pero la gente continúa muriendo por falta de los más elementales medios para el sostenimiento de la vida…… penúltimo caso, Somalia.

Si a ello le sumamos las persistentes sequías o gigantescas inundaciones en cualquier parte del mundo, que destruyen innumerables cosechas (encareciendo con ello el precio en los mercados) y que conllevan el desplazamiento de miles y en algunos casos, de millones de afectados a otros países y con el consiguiente problema para los países receptores, pues lo cosa como muy bien, aquello que se dice muy bien, no pinta. Pero tenemos además y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, los brutales terremotos con su secuela de destrucción, dolor y muerte en algunos casos (Indonesia, Haití, Japón, etc.), con su secuela de miedo e inseguridad entre la población, amén de la destrucción de recursos de las personas afectadas y que la mayoría de ellas, jamás se recuperarán de las pérdidas sufridas…… si acaso son capaces de hacerlo sus respectivos gobiernos, que esta es otra. Y como guinda del pastel, las guerras entre países vecinos, luego generándose más muerte, dolor, miseria y hambre; la violencia en sus vertientes callejera, doméstica, de género, etc.; o el terrorismo, en auge en estos los últimos tiempos y afectando a países que nunca lo habían padecido, al grado que no cuentan siquiera con la legislación adecuada para combatirlo, como queda patente en el reciente caso de Noruega.

Bien, todo ello y gracias a medios de comunicación como Internet, mantiene a la gente informada al detalle de cómo está el patio a nivel mundial y por ello, en un general estado de excitación, inseguridad e inquietud, provocando ello constantes revueltas que se producen en todo el mundo, en demanda de soluciones…… que sencillamente, no existen al alcance del ser humano. ¿Y qué tal, si por aquello de que la cosa esté a gusto de todos, completamos lo ya dicho, con la más que probable caída de algún pedrusco de esos que van perdidos por ahí en el espacio, que cada día nos enteramos de que son más y que nos pasan más cerca y que de darnos, nos causaría un buen “estropicio”? (ya saben, tanto va el cántaro a la fuente, que al final…… pues eso). O algo mucho más probable y real, de efectos letales para la pervivencia de la humanidad, pero que sin embargo, no es un tema que la gente en general, le dé excesiva importancia; porque ¿qué hay si el Sol continúa haciendo el burro (y que es lo que prevén los científicos) y nos alcanza de lleno con una de esas andanadas de radiación electromagnética y en unos segundos, nos “fríe” los transformadores de las centrales eléctricas, así como los tendidos cableados que distribuyen dicha energía, debido a una extrema sobrecarga y por supuestísimo, a todo aquello que contenga de un “chip” en adelante, desde satélites de comunicaciones, hasta cualquier electrodoméstico de nuestros hogares, pasando lógicamente por ordenadores, móviles y todo artilugio electrónico que se le ocurra a usted en este momento? Porque eso es lo que ocurriría, de producirse dicho supuesto.

Pero conste en que el problema no está en esos excesos de radiación electromagnética que nos manda el Sol cíclicamente y que por tanto, no son nada nuevo en su historia y que apenas son percibidas por ser humano a nivel físico. De hecho, un suceso parecido y conocido como “evento (o tormenta) de Carrington”, ocurrió en 1.859 y aunque había muy pocos aparatos eléctricos en aquella época, los pocos que había dejaron de funcionar, entre otros, los sistemas telegráficos (casi recién estrenados) que quedaron totalmente fuera de servicio, tanto en Europa como en América del Norte, al fundirse sus terminales, tendido cableado e incendiándose algunas de las oficinas operativas. Luego si la “tormenta de Carrington” no tuvo consecuencias fatales, fue debido a que nuestra estructura de civilización en aquél momento, continuaba siendo básicamente rural y la tecnológica todavía estaba en pañales. Pero si se diese a día de hoy una situación de igual potencial (se presume que superará en magnitud a la mencionada) y tal como hemos dicho, en una sociedad totalmente dependiente de la tecnología, el caos sería espantoso, ya que los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones por radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones de alcance mundial y sus servicios dependientes, quedarían interrumpidos durante semanas, meses y en algunos casos, por años. Imagínese por un momento, querido amigo, sin luz, sin ascensores en los edificios altos, sin suministro de agua (ya que las bombas elevadoras no funcionan sin electricidad), así como tampoco los surtidores de combustible, con lo cual el transporte de todo tipo de mercancías a nuestros puestos de abastecimiento (supermercados, gasolineras, etc.) sería tarea imposible; sin calefacción o sin aire acondicionado (según), sin asistencia médica ni servicios de ambulancia, sin servicios de transporte (metro, taxi, autobús, trenes, avión); sin fuentes de información, como radio, televisión, Internet; y etc., etc., etc., etc. Y todo ello, como hemos dicho, por semanas, meses o posiblemente y en algunos caso, por años…… ¿se puede imaginar la magnitud de la catástrofe a la que se enfrentaría la humanidad?

Y no olvidemos que estamos hablando de una posibilidad real, porque el Sol está ahí; que sus explosivas manifestaciones están más que confirmadas; luego todo depende de que una de ellas se produzca en una posición orientada hacia la Tierra y eso, se puede producir en cualquier momento…… o sea, una lotería en la que llevamos casi todos los números. Luego la tenebrosa realidad, es que la cosa está seriamente complicada y la humanidad, sino está casi al borde de la extinción, por lo menos está “rozando el larguero” y por usar un símil futbolístico. Por ello, la imperiosa necesidad de la instauración de un gobierno procedente de Jehová (Él sí tiene el poder de arreglar las cosas) y que como les íbamos diciendo (perdonen si nos hemos apartado un poco del tema), coincide en el tiempo con una sorprendente señal anunciada por Jesús:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (la humanidad en su conjunto) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Luc. 21:25-27). (Acotación nuestra).

Y no pasen por alto, queridos lectores, el hecho de que Jesús asoció esa “angustia de naciones” a señales “en el Sol, la Luna y las estrellas”, luego a señales en los cielos físicos, como las citadas explosiones en el astro rey y que nos pudieran afectar directamente, o el más que probable impacto de asteroides sobre la tierra. Porque note que Jesús, no dijo que los tales sucesos tuvieran que ocurrir realmente, sino que la expectativa o posibilidad de que pudieran ocurrir, es lo que contribuiría a la citada “angustia de naciones” y situación, que es la que se produce hoy en día.

Por lo tanto y visto el panorama que tenemos a nuestro alrededor, la cosa está como muy madura y por lo tanto, al caer y lo que no deja demasiado tiempo a uno, de hacer los arreglos necesarios para poder librarse de los horrores por venir y alcanzar un puesto en ese nuevo reino, que traerá las bendiciones citadas sobre la humanidad obediente. Y una forma de conseguirlo y ya nos perdonarán la inmodestia (cada uno arrima el ascua a su sardina), es el leer los artículos publicados en este blog, tanto pasados como futuros…… pero siempre, eso sí, con una Biblia a mano y comprobando exhaustivamente por ustedes mismos, mediante contraste, si las cosas son tal cual se las pintamos nosotros…… o no.

Recuerden: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.” (Prov. 14:15).

MABEL