jueves, 16 de abril de 2015

¡Millones que hoy viven, no morirán jamás!


¿Les suenan de algo estas palabras? Probablemente si no han tenido relación alguna con los Testigos de Jehová, o si la tienen desde hace poco tiempo, eso es, que son nuevos en el tema, desconocerán que estamos hablando de un libro que con ese título y escrito por su segundo presidente, el Juez Sr. Joseph Franklin Rutherford, fue publicado en 1.920 y que se convirtió en uno de los mayores fiascos de dicha organización religiosa; en el mismo se planteaba la cuestión de que dada la cercanía del final del mundo como lo conocemos y la inmediata implantación del reino de Dios sobre la tierra después del Armagedón (ello fechado para 1.925), millones de personas que vivían en aquél entonces pasarían con vida a dicho reino y con lo que alcanzarían la posibilidad de no morir jamás, dado que desde ese tiempo en adelante la muerte causada por el pecado heredado de Adán, desaparecería de sobre la tierra…… pero hagamos un poco de historia, para aquellos fieles conversos a dicha secta que no conocen demasiado (si acaso saben algo) de los fracasos vividos por la misma en sus inicios con respecto de la cuestión que nos ocupa.

Justo al terminar la desilusión de 1.914 (ya habían anunciado el Armagedón para ese momento), eso es, sus fracasadas esperanzas de ir al cielo (su clase “ungida”) y con ello el fin del mundo como lo conocemos, ya sujeto al regir soberano de dicho reino de hechura divina sobre la tierra, pospusieron y ante el “éxito” alcanzado, dicha ocurrencia para el año 1.915 y con idéntico “exitoso” resultado; inasequibles al desaliento y en otro arranque de celo “profético”, de nuevo encontramos a la sociedad Watchtower haciendo “el burro”, dando una nueva fecha para el fin del mundo y con un discurso totalmente sugerente: “Millones que ahora viven, no morirán jamás”. Como todos ya sabemos (el tiempo es el que da y quita razones), ni lo que profetizaron para 1.914, posteriormente para 1.915 y finalmente para 1.925 se cumplió ni, por supuesto, queda siquiera recuerdo alguno de los millones que apuntaban ya en 1.920 que no morirían jamás…… por lo que al examinar lo que escribieron y sus fracasadas expectativas, así como las consiguientes deserciones de entre los muchísimos seguidores que de buena fe creyeron en estas falsas predicciones, ello debería despejar cualquier duda sobre lo falso de esta organización en su afirmación de ser el “conducto” usado por Jehová para comunicarse con la humanidad; la pregunta, entonces, sería y viendo cómo “está el patio” ¿por qué los autores de este blog, nos hemos “liado la manta a la cabeza” y salimos ahora por “bulerías” repitiendo ese “mantra” que tan fraudulento resultó ser en el pasado?

La razón está en el hecho de que el problema no estaba en la afirmación en sí misma, sino en el hecho de que esta no estaba bien ajustada al tiempo de su supuesto cumplimiento (no nos olvidemos, que el llamado “cuerpo gobernante” de esa organización volvió “con la burra al trigo” para 1.975 y expectantes momentos que los autores de este blog vivimos en “primera fila”, pues en ese momento éramos militantes activos de la misma y con idéntico “exitoso” resultado); lo que significa que en lo sustancial y que continúa siendo el establecimiento del reino de Dios en la tierra, con los beneficios que ello reportará para el ser humano, no deja de ser una realidad que en algún momento de la historia del hombre se tendrá que producir. De hecho y si nos siguen con cierta asiduidad, recordarán que últimamente hemos publicado unos artículos algo “atrevidillos” acerca de la inmediata cercanía de dicho evento y cuestión en la que nos reafirmaremos en este escrito; sin embargo y de forma paradójica, lo que nos ha llevado a escribir hoy sobre esa afirmación que se plantea en el titular de este artículo, está fundamentado sobre algo muy distinto de lo que proponemos explicar.

Porque resulta que la cuestión surgió, cuando nos llegó un comentario de un buen amigo y colaborador de este blog, en el sentido de cómo se puede afirmar que los “días” de la creación tengan una duración de 7.000 años cada uno y como nosotros afirmamos, cuando lo que se lee, por ejemplo, en el Sal. 90:4 es esto:

Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado y como una vigilia durante la noche.”

También en 2 Pedro 3:8, se lee algo que va en la misma línea:

Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día.

O lo que es lo mismo, que ello no cuadraría con la afirmación de que los días creativos tuvieran una duración de 7.000 años cada uno, puesto que lo que se dice en dichos pasajes es que “un día” es para Jehová como “mil años”, luego no habría lugar para días de 7.000 años; pero claro, lo que estos dos pasajes nos están diciendo sencillamente es que el tiempo no es medido por Jehová de la misma forma a como lo mide el ser humano, por lo que estaríamos ante distintas percepciones del fenómeno llamado “tiempo”. Por el contrario, de lo que se nos habla en el primer capítulo del libro de Génesis nada tiene que ver en cómo se mide el tiempo, sino de “espacios temporales” en los que se desarrollaron determinados sucesos creativos y a los que Jehová Dios llama “días” (un día primero, un día segundo y así, hasta un día sexto) y por lo que nada tienen que ver con las distintas formas de entender el transcurrir del tiempo entre Este y el ser humano: Jehová Dios es Eterno pues no tiene principio ni final (Sal. 90:2) y por lo que el tiempo no tiene efecto sobre Él (es más, Él es el creador del tiempo), mientras que sí lo tiene para el hombre que sí tuvo un principio en la corriente de este y puede tener un final (Gén. 2:17), como quedó fehacientemente demostrado.

Ello hace que estemos hablando de cosas totalmente distintas y por lo que una no quita a la otra; ahora bien ¿cómo sabemos que esos “espacios de tiempo” creativo tuvieron 7.000 años de duración? Es cierto que ningún ser humano estuvo allí para llevar la cuenta, pero no es menos cierto que ello queda perfectamente resuelto cuando uno razona con un poco de lógica y sentido común acerca de lo que nos dicen las Escrituras, partiendo eso sí, de la base de que nuestro Creador es un Dios de orden y coherencia; veamos por tanto, qué es lo que leemos en estas y que nos aclara dicho punto:

Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo su ejército. 2 Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho; y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho.” (Gén. 2:1-2).

Luego dado que sabemos que el reino de Dios consta de 1.000 años y nos estamos acercando ya a los 6.000 años de la creación del ser humano sobre la tierra y con lo que concluyó la obra creativa de Dios y, por otra parte, las profecías que manejamos nos colocan ante el inminente establecimiento de dicho reino sobre la tierra, la suma es clara: 6.000+1.000=7.000…… y si hemos aceptado que Jehová es un Dios de orden y coherencia, la duración de los anteriores “períodos de tiempo” debieron de tener la misma duración. Hasta aquí, la explicación que nosotros entendemos como razonable sobre el comentario recibido de nuestro buen amigo; pero claro, ello nos despertó la curiosidad y nos llevó a repasar lo relativo a esos 6.000 años de los que hemos hablado en cuanto a lo cercano o no del tiempo de su cumplimiento y lo que reforzaría nuestra tesis en cuanto a la cercanía del cumplimiento de determinados eventos proféticos…… luego recapitulemos y saquemos a pasear información de antiguos escritos publicados en este blog y en los que hablábamos de ello.

Por la información bíblica que tenemos a nuestra disposición y ahí está la clave del asunto, sabemos que dichos espacios de tiempo creativo llamados días, constaban de 7.000 años cada uno y partiendo del hecho que la obra creativa terminó con la aparición del ser humano sobre la tierra, eso es, con Adán y Eva…… luego si tenemos su genealogía y la tenemos, también podemos averiguar el número de años que han pasado desde el momento de su creación hasta nuestros días y conociendo así, si en realidad los citados “días creativos” constaron de 7.000 años cada uno…… o no: para eso nos apoyamos en el hecho de que Jehová es un Dios de orden (1 Cor. 14:33) o, como dice Sant. 1:17 que “con él, no hay la variación del giro de la sombra”, eso es, que es predecible y por lo que habría que pensar que cada uno de esos espacios de tiempo que Él denomina “días” tuvieron que tener una misma duración, sea esta la que fuere. Y si ello es así, es obvio que el “día” de descanso de Dios, razonablemente, tendría también la misma duración; partiendo de dicho supuesto y sabiendo como sabemos que el reino milenial de Cristo consta de 1.000 años (Rev. 20:7), lo que procede es colocarnos en los siete años antes de llegar al años 6.000 de la creación de Adán, eso es, en el año 5.993 desde la creación del primer ser humano hasta nuestros días, pues tenemos que encajar los últimos siete años de la semana 70 de Dan. 9:27 y que preceden al inicio del séptimo milenio o reinado de Cristo; y momento en el que tienen que empezar los sucesos que llevarán al fin del estado de cosas como lo hemos conocido siempre…… de ahí la importancia, de averiguar dónde estamos situados en este momento en la corriente del tiempo con respecto de esos 6.000 años.

La cosa no es nada fácil, pues tenemos que movernos entre distintas cronologías, como puede ser la de los judíos actuales y que nos sitúan a día de hoy (eso es, en el momento de publicar este escrito), en 27 de Nisán  del año 5.775 a. E.C. desde la creación del primer ser humano, eso es, que para el cumplimiento de los 6.000 años y según esa cronología, aún nos restarían 225…… pero como esto se da de bofetadas con lo dicho por Jesús en Mat. 24:32-35, acerca de la generación que “no pasaría” a partir del “rebrote” de la simbólica “higuera” que bíblicamente representa a Israel y rebrotar que se produjo en 1.948 con el resurgir de este de nuevo como nación, no tenemos más remedio que descartarla; no podemos olvidar que el judaísmo en general no acepta el contenido del NT, pues no reconocen a Jesús como el Mesías enviado por Jehová y por lo que es obvio que su cronología (al no tener en cuenta el factor Jesús) no puede ser tomada en consideración. Pero es que además, concurre la circunstancia de que posteriores revisiones a dicha cronología por parte de reputados rabinos, muestran cierta deficiencia en la misma y por lo que se pasa a situar la creación de Adán para el 3.983 a.E.C. y lo cual ya “afina” un poco más la cosa, pues la acerca más a las cronologías más verosímiles hasta el momento.

Cronologías como la llamada “Cronología de Ussher” y que fijó la creación de Adán sobre el año 4.004 a.E.C. y que apenas difiere de la cronología en la que se apoyan los TJ, que sitúa dicho evento creativo para el 4.026 a.E.C. y por lo que parece que se desfasa de la de Ussher en unos 22 años; pero dado que como para su desarrollo han usado como uno de sus puntos de referencia la caída de Jerusalén ante Nabucodonosor, que según ellos y de forma interesada para que cuadre con su fecha “fetiche” de 1.914, ocurrió en el 607 a.E.C., dicha fecha creativa no puede ser tomada en serio. Pero dado que estudios más avanzados y rigurosos, colocan dicha caída en el año 587 a.E.C., resulta que si le restamos esa diferencia de 20 años a esa fecha del 4026 en la que se apoyan los TJ para la creación de Adán, nos quedamos a 4.006 años de dicha creación y por tanto, en la práctica, idéntica a la anterior de Ussher. Es cierto que tenemos otras cronologías que nos lo fían un poco más largo, como la del monje benedictino conocido como Beda el Venerable (672 a 735) y que situó dicha creación adámica para 3952 a.E.C.; o la del contemporáneo del Arzobispo Ussher, Joseph Justus Scaliger que la situó en 3949 a. C. y que es anterior a la del eclesiástico inglés y erudito rabínico, John Lightfoot (marzo de 1602 a diciembre de 1675) y que la situó un poco más lejana en el tiempo, al apuntar que la creación comenzó el año 3929 antes de Cristo……. pero en todo caso, cronologías de muy poco prestigio y por lo que las obviaremos.

Ante este panorama y dado que dicen que “en el centro está la virtud”, si buscamos un término medio entre la que nos sitúa dicho evento creativo sobre el año 4.004/6 a.C. (quedémonos con 4.005 para que nadie se enfade) y la primera que nos lo sitúa en el año 3.983 a. E.C., nos encontraríamos aproximadamente con el año 3.994 para la creación del primer hombre sobre la tierra. Lo inmediato, entonces, es sumar 3.994+2.015=6.009 y cantidad a la que habría que sumar también el año cero, con lo que tenemos que a día de hoy estaríamos en el año 6.010 desde la creación de Adán y ello sin contar, que a dicha cantidad habría que añadirle los 7 años de la pendiente “70 semana” de Dan. 9:27; pero eso nos lleva a sobrepasar en 17 años a esos 6.000 que dan paso al reino de 1.000 años de Dios y con lo que ser ello así, ya no estaríamos hablando de un reinado teocrático de 1.000 años, pues le estaríamos “birlando” 17…… por lo que algo está fallando aquí.

Y lo que está fallando, no es otra cosa que el punto del que se parte para hacer esos cálculos, pues habrán observado que todas las cronologías parten del momento de la creación de Adán como inicio del día de descanso de Jehová y momento preciso en que inicia la cuenta atrás de los 6.000 primeros años del citado “día” de descanso divino, cuando esa no es la realidad de lo ocurrido. Porque Jehová no inició su período de descanso en el momento de la creación de Adán, sino después de haber creado a Eva y que ocurrió un tiempo después de haber sido creado Adán, por lo que tenemos ahí unos años “bailando”, pues no sabemos cuánto tiempo transcurrió entre ambas creaciones…… lo que sí sabemos, es que fue después de la creación de la primera mujer (última creación divina), cuando realmente inició el Altísimo su día de “descanso” (Gén. 1:27-31) y momento, por tanto, a partir del cual hay que empezar la cuenta regresiva de esos 6.000 años hasta llegar a nuestros días; pero aunque no se nos da el tiempo transcurrido entre ambas creaciones, veamos algo que nos dice la Biblia y que nos puede servir como pista, primero, de que Eva fue posterior a Adán y segundo, del tiempo transcurrido entre ambas creaciones:

Ahora bien, Jehová Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre. 20 De modo que el hombre iba dando nombres a todos los animales domésticos y a las criaturas voladoras de los cielos y a toda bestia salvaje del campo, pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él. 21 Por lo tanto, Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traerla al hombre.” (Gén. 2:19-22).

Sin embargo y dado que el poner nombre a los animales implicaba cierto grado de observación sobre sus comportamientos (los nombres eran descriptivos), habría que pensar que se necesitaría algún tiempo para llevar adelante dicha tarea, aunque no sabemos cuántas especies había en el jardín de Edén y por lo tanto, lo dilatado de dicho espacio temporal; pero el caso es que en un momento del transcurso del mismo, Adán se dio cuenta de que mientras los animales se podían reproducir mediante la unión de un macho con una hembra, él no tenía “una ayudante” que le complementara para llevar a cabo esa función procreadora y de ahí, que Jehová le trajera hasta él a una mujer que le complementara (Gén. 2:18)…… en todo caso, estaríamos hablando de cierto lapsus temporal en el que el hombre estuvo sin compañía humana en el citado jardín y del que, aunque ignoramos su duración, todo parece indicar que no fue mucho. Por otra parte, se podría elucubrar que la creación de Eva fue prácticamente seguida por la expulsión del jardín de Dios, pues veamos: como seres humanos perfectos, cuando fueron creados ya estaban físicamente dotados para engendrar hijos, eso es, que no había necesidad de un proceso de desarrollo físico hasta alcanzar la edad adulta para tal cometido; pero es que además, la orden de Jehová fue “sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” y lo que implicaría el tomar acción inmediata en acatar la orden divina a partir del momento en el que fueron unidos por Jehová.

Ello significaría que antes de que pudieran engendrar un hijo, ya se cayó en el pecado y circunstancia que nos lleva a razonar que la estancia como pareja en el paraíso fue efímera, pues no les dio tiempo de concebir un hijo dentro del jardín de Dios (de ser ello así, este habría nacido perfecto), sino que ello ocurrió fuera ya de ese ámbito y lo que nos habla de un tiempo muy reducido en el que Eva permaneció dentro de dicho paradisíaco lugar. Por lo que ese tiempo que nos queda de punta para cuadrar la cuenta que hemos realizado, tiene que ver con ese espacio de tiempo que va desde la creación de Adán hasta la de Eva, momento en el que (como ya hemos apuntado) prácticamente fueron expulsados de su lugar de residencia primigenio, pues fueron los que el primer hombre permaneció sin compañía en dicho entorno y que no se contabilizan dentro de los 7.000 años de descanso de Jehová.

Luego dado que a nuestro entender estamos en el filo de la navaja en lo relativo al término de los 6.000 años que preceden a los 1.000 del reino de Dios (de hecho, estamos apuntando a finales de este verano de 2.015 como el momento del inicio de los siete últimos años con que concluirán los 6.000 del inicio del descanso de Jehová Dios, al término de su obra creativa), es por lo que nos aventuramos a afirmar que millones de personas que hoy están vivas y que las Escrituras identifican como una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9), tendrán la oportunidad de no morir jamás, pues sobrevivirán a la “gran tribulación” (Rev. 7:14) que arrasará con la humanidad desobediente en la segunda parte de la “semana 70” de Dan. 9:27. Y es que si esas personas siguen durante los 1.000 años siguientes y en un entorno por mucho más favorable al actual, manteniendo esa conducta que las hizo merecedoras de ser libradas del trágico final al que se enfrentará la mencionada humanidad desobediente y rebelde (2 Tes. 1:6-9), es obvio que no tendrán dificultad alguna para superar el “escollo” final que significará la suelta de Satanás y que se llevará por delante a todos aquellos que no hayan aprovechado ese tiempo para nutrirse espiritualmente (Rev. 20:7-10).

Por lo que, todo considerado, no creemos estar muy desencaminados en cuanto a nuestra reiterada afirmación de que la cosa está “al caer”, eso es, a punto de iniciar la “70 semana” de Dan. 9:27 y con ello los siete últimos años del mundo como lo conocemos…… por lo que ahora sí, esa expresión acerca de que “millones que hoy viven, no morirán jamás”, es más real que nunca antes. Pero que, en todo caso, lo de asegurarse de que ello es así o, dicho de otra manera, el no creérselo solo porque lo digamos nosotros, sino el contrastar lo leído con lo que dicen las Escrituras (Hech. 17:11), depende ya de cada cual; porque resulta que nosotros y como tantas veces hemos señalado…… también nos podemos equivocar.

MABEL


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