sábado, 14 de enero de 2012

Luc. 12:32 vs. Juan 10:16

Nos comprometimos en nuestro anterior artículo, que le explicaríamos a D. Mario Olcese la relación existente entre estos dos textos que dan nombre a nuestro tema de hoy. Y es que en su video “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” nos acusa (minutos 11-17 de grabación) de que cuando citamos de Luc. 12:32, para significar la poca cantidad de aquellos miembros que con Cristo han de reinar, pasamos por alto y de forma intencionada, el pasaje de Juan 10:16 y que él usa precisamente para intentar “demostrar” que todos reinaremos con Cristo, al formarse de los dos rediles o grupos uno solo, eso es, el un solo rebaño mencionado en ese pasaje de Juan y por tanto, de la suma de los dos rediles, un número cuantiosísimo de gobernantes aparecería en escena…… y con lo que demuestra una vez más, el escaso conocimiento del significado de las Escrituras que atesora, así como una manifiesta incapacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que lee en las mismas; porque veamos que nos dicen esos dos pasajes y que, efectivamente, ambos salieron de la boca de Jesús:

Luc. 12:32: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Y texto que no admite discusión alguna: Jesús afirmó que la voluntad del Padre era que ese grupo de personas que tenía que heredar el reino, en calidad de gobernantes, estuviera constituido por un reducido número de integrantes, eso es, un “rebaño pequeño”. Sin embargo, D. Mario nos afea el hecho de que usemos dicho pasaje para apoyar nuestro planteamiento, sin haber tenido en cuenta el contenido de otro texto que al entender de dicho caballero, dice todo lo contrario y lo cual desmontaría nuestro argumento; por lo tanto y para ver si eso es así, leamos dicho pasaje:

Juan 10:16: “Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.”

Tengamos en cuenta en primer lugar, que lo que hace D. Mario, es transmitirnos la idea de que un texto se contrapone con el otro, eso es, que uno dice lo contrario del otro y que por definición, semejante circunstancia no se puede producir en las Escrituras, pues estas no se contradicen. Pero continuando con la idea del Sr. Olcese, este segundo texto bíblico invalidaría nuestro argumento apoyado en el primero y en consecuencia, el número de gobernantes del reino no se compondría de un “rebaño pequeño”, sino que al haber una unión de distintos rebaños en un mismo “redil”, el número de gobernantes aumentaría en proporciones gigantescas y dándole a él la razón…… pues ese es el planteamiento que nos formula en primera instancia.

No obstante, el Sr. Olcese y sin darse cuenta de ello, de forma sorprendente nos hace dos interpretaciones totalmente distintas de un mismo pasaje: por una parte, la que acabamos de comentar, en defensa de su teoría de una cantidad “cuasi” galáctica de gobernantes y lo que nos llevaría a la lógica conclusión, de ser cierto su razonamiento, que Jesús se contradijo al hacer esas dos afirmaciones. Porque, o estamos hablando de un “rebaño pequeño” y habría que pensar que Jesús sabía de qué estaba hablando, o sea, que estaría al tanto de lo que significaba dicha expresión…… o por el contrario, este entró en contradicción consigo mismo, al hablarnos en Luc. 12:32 de un pequeño grupo, mientras que en Juan 10:16, supuestamente nos estaría hablando de un grupo de proporciones gigantescas, resultado de la unión entre dos rebaños y siempre según la particular interpretación de D. Mario. No obstante y puesto que Jesús no se podía contradecir, tenemos que descartar esa primera argumentación del Sr. Olcese, por disparatada y totalmente alejada de la realidad.

Pero nos hace una segunda interpretación y partiendo del mismo texto de Juan, cuando literalmente nos afirma que ese primer redil, estaba compuesto por los judíos que siguieron a Jesús y mientras que el segundo, lo estaba por los gentiles convertid0s a través de la predicación del apóstol Pablo y que llegaron a conformar un todo, al ser reconocidos todos como Hijos de Dios…… pero eso en todo caso, no sería contrario a la idea expresada por Jesús en Luc. 12:32, acerca de lo reducido del grupo de sus acompañantes en el gobierno del reino, si aplicamos los contextos de la forma adecuada; porque veamos: en su primera venida, Jesús se dedicó a buscar a aquellos que con él tenían que formar parte de ese reino, en cumplimiento de la promesa de Jehová, expuesta en Éxo. 19:6 y algo en lo que el propio Sr. Olcese está de acuerdo, pues esto es lo que publicó en un artículo del 12/10/10 titulado “Estar con Cristo ¿qué implica esta frase?”:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas nuestras).

Pero ese rechazamiento por parte de la mayoría del pueblo judío y la posterior oferta a los gentiles, contrario a lo que intenta subliminalmente dar a entender D. Mario en esa porción transcrita, de ninguna manera significó que la tal se extendiera por tiempo indefinido y con el objetivo de conseguir un gran número de gobernantes con Cristo, sino que tenía un propósito muy distinto. Y es que hablando de este asunto, el apóstol Pablo asemejó a la nación de Israel, de la que según promesa de Jehová (Exo. 19:6), tenía que salir el conjunto de reyes y sacerdotes que tenían que ejercer el gobierno en el futuro reino de Dios, a un olivo del que serían sustituidas algunas ramas o judíos naturales; luego dirigiéndose al converso gentil, Pablo se expresó en los términos que podemos leer en Rom. 11:17-24:

Sin embargo, si algunas de las ramas (judíos naturales) fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche (converso gentil), fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe (o heredero de la promesa) de la raíz de grosura del olivo, 18 no te alboroces en triunfo sobre las ramas. Pero, si te alborozas en triunfo sobre ellas, no eres tú quien soporta la raíz, sino la raíz a ti. 19 Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”. 20 ¡Está bien! Por su falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti. 22 Ve, por lo tanto, la bondad y la severidad de Dios. Para con los que cayeron hay severidad, más para contigo hay la bondad de Dios, con tal que permanezcas en su bondad; de otra manera, tú también serás podado. 23 Ellos también, si no permanecen en su falta de fe, serán injertados; porque Dios puede injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre y contrario a la naturaleza fuiste injertado en el olivo de huerto, ¡cuánto más estos que son naturales serán injertados en su propio olivo! (en caso de rectificar su conducta).” (Acotaciones nuestras).

Luego de lo que se nos está hablando en este pasaje y contrario a lo que nos quiere dar a entender el Sr. Olcese, es de una sustitución de ramas del simbólico olivo que representaba a la nación de Israel, por lo que estaríamos hablando de aquellos judíos naturales que por su falta de fe rechazaron a Jesús y que fueron reemplazados por gentiles o gente de las naciones y por tanto, no judíos, pero que sí ejercieron fe en Jesús y fueron admitidos como reemplazo. Luego la predicación de Pablo, lejos de iniciar una aumento lineal y constante de miembros de ese gobierno del reino, como nos quiere dar a entender el Sr. Olcese, solo proporcionó reemplazos y lo cual nos indica algo muy importante y que da luz a la cuestión: que estaríamos hablando de un número concreto de gobernantes predeterminado por Jehová y que tenía que producir la nación de Israel, pero que al no proporcionar ésta el número total de integrantes preestablecido por Jehová, debido a su falta de fe, se tuvo que completar dicho número con gente de las naciones. Por lo tanto, aunque Juan 10:16, se refiriera a esta unión de rebaños, judíos por un lado, gentiles por otro (y que no es eso de lo que nos está hablando dicho pasaje), continuaríamos teniendo el mismo grupo predeterminado de antemano por Jehová y que Jesús calificó, recordémoslo, como de “rebaño pequeño”…… y que algo sabría el hombre de lo que estaba hablando, máxime cuando en su momento afirmó, no poder hablar más allá de aquello que se le había ordenado:

“…… porque no he hablado de mi propio impulso, sino que el Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar.” (Juan 12:49).

Luego la idea expresada por Jesús, tenía su origen en el propio Creador y entendemos que eso despeja cualquier sombra de duda acerca de su significado: sencillamente Luc. 12:32, nos hablaba de la cantidad de gobernantes que acompañarían a Jesús en el reino de Dios y que el Altísimo predetermino que fuera un “rebaño pequeño”…… punto.

Entonces y lejos de contraponerse Juan 10:16 al pasaje de Luc. 12:32, lo que hace es hablarnos de otra cosa totalmente diferente: mostrarnos la existencia de dos grupos distintos, eso es, el grupo de los que gobernarían con Cristo, como clase “ungida” o Hijos de Dios (compuesto de judíos y gentiles) y el grupo de aquellos, que no siéndolo, serían los beneficiarios de los servicios de estos. O sea, que mientras en Lucas se nos habla de “cantidad”, en Juan se nos habla de “diversidad” en función de la responsabilidad atribuida a cada uno de esos dos grupos de ovejas. Y la prueba de que ello es así, la tenemos en Rev. 7:13-14, pues si bien al bueno de Juan no le fue ningún problema identificar a los 144.000 “sellados” o “ungidos” por Espíritu Santo del versículo 4 (pues él era uno de ellos), no ocurrió así con los componentes de la “gran muchedumbre” y de los que él desconocía tanto la identidad como la procedencia; lo cual nos prueba algo muy importante: que ese enseñanza era desconocida en el primer siglo, pues de lo contrario, Juan habría sabido responder a la pregunta formulada, aparte de que no tendría sentido que de haber sido una enseñanza ya conocida, se incluyera como una revelación…… pero leámoslo:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Y es en ese momento, cuando entran en escena las otras ovejas o la “gran muchedumbre” que tenían que conformar el segundo aprisco o redil. Pero como ya hemos dicho en varias ocasiones, esas personas que conforman la citada “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” (v. 9) sobreviven a la “gran tribulación”, luego pasan directamente con vida al nuevo mundo, nuevo orden, o nuevo sistema de cosas, como prefiera D. Mario, con lo que se demuestra que eran distintas, eso es, “no eran” de ese primer redil mencionado por Jesús…… y lo que es más, ni podían formar parte de él. Y es que la cuestión de fondo, está en que puesto que no han muerto, no pueden participar de ninguna resurrección y requisito indispensable, para adquirir la condición de rey cogobernante con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Entonces ¿qué tenemos aquí? De entrada, a los miembros del primer redil mencionado en Juan 10:16, pues recordemos que esas palabras del evangelio de Juan, fueron dirigidas precisamente a aquellos que tenían que reinar con Cristo; por lo tanto, veamos el contexto en el que fueron pronunciadas dichas palabras: Jesús está hablando a sus discípulos y los asemeja a un rebaño de ovejas, teniéndole a él como pastor y expresándose en los siguientes términos:

Yo soy el pastor excelente; el pastor excelente entrega su alma a favor de las ovejas. 12 El asalariado, que no es pastor y a quien las ovejas no pertenecen como suyas propias, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y las desparrama, 13 porque es asalariado y no le importan las ovejas. 14 Yo soy el pastor excelente y conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí, 15 así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y yo entrego mi alma a favor de las ovejas.” (Juan 10:11-15).

Luego Jesús está hablando de unas ovejas figurativas, que componen un grupo que tiene una relación especial con él, como él la tiene con su Padre (v. 14-15). Y es a continuación de esas palabras, cuando Jesús afirma poseer otras ovejas que no pertenecen a ese redil (v. 16):

Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.”

Entonces si esas otras ovejas no eran de ese redil, ello solo puede significar que no tenían la misma relación con Jesús, que la que tienen las primeras ovejas mencionadas y que por su ungimiento como Hijos de Dios, pasan a tener una relación de “hermanos”, como el propio Jesús manifestó inmediatamente después de su resurrección:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: “Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Por tanto y puesto que las ovejas del segundo redil aún no habían aparecido, de hecho, aún no han aparecido en nuestros días (después lo explicaremos), solo tenemos un redil compuesto por aquellos que han de reinar con Cristo y que a diferencia de la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”, este sí está perfectamente cuantificado:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (denotando propiedad o pertenencia) el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Y estas palabras, lejos de ser una enseñanza “diabólica” de los TJ, como nos quiere hacer creer el Sr. Olcese, tal cual pintan y mal le pese al citado caballero, las tienen ustedes escritas en la Biblia, concretamente en Rev. 14:1; y palabras que, además, son el cumplimiento profético del Sal 2:5-6, que dice como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Entonces, lo que la lógica nos dice, es que si la Revelación era para mostrar las cosas que estaban por acontecer, según Rev. 1:1, el contenido de 14: 1 tenía que ser la visión futura de Jesucristo ya entronizado, eso es, en su posición de Rey nombrado por Jehová…… luego ¿quiénes eran entonces, aquellos que en ese momento estaban a su lado y de los que literalmente se nos dice que conforman un grupo de 144.000 acompañantes sellados y lo que significa que son distintos de otros, que no son sellados, como es el caso de la “gran muchedumbre”? Pues aquellos que, bajo su dirección, compartirán las responsabilidades de gobierno, o sea, sus “hermanos”. Y puesto que en última instancia el Originador directo de la Revelación es Jehová, Él es (no nosotros ni los TJ, queridos lectores) quién nos dice que ese grupo acompañante de gobernantes está compuesto de 144.000 miembros…… ni uno más, ni uno menos; y por lo que D. Mario se estaría oponiendo al propio Jehová, cuando afirma y nos intenta con ello convencer, que esa es una enseñanza satánica o diabólica. Estas entonces, son las ovejas figurativas del primer redil, pues tengamos en cuenta que el libro de Revelación, solo nos habla de dos grupos: el ya mencionado y que se nos cuantifica con el número señalado y a las que no se pueden añadir las otras ovejas del segundo redil, la “gran muchedumbre”, pues no son hermanos de Jesús (no están sellados) y que por ello forman parte de un segundo aprisco y que como hemos dicho, todavía no han aparecido y por lo que continuamos, de momento, con solo un redil…… y pendiente aún de completar, no lo olvidemos, según se nos muestra en Rev. 6:9:11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus co-esclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Luego lo que nos deja claro este pasaje, es que en algún punto de la historia se interrumpió el recogimiento de esa clase “ungida” y se dejaron de añadir ovejas a ese primer redil, lo que coincidió con la muerte del último de los apóstoles (en este caso Juan) y que eran los únicos que estaban autorizados a bautizar en espíritu santo (mediante la imposición de manos) y con ello, otorgar el reconocimiento como Hijo de Dios de aquél al que le fueran impuestas. Entonces y según el pasaje transcrito, aún queda por aparecer un pequeño resto de esos hermanos de Jesucristo (que completaría ese aprisco o redil) y de los que se nos hace mención en Rev. 11:3, prefigurados por los “dos testigos”, a los que se les da la tarea de profetizar (o predicar) por 1.260 días. Circunstancia que está acorde con las palabras que le fueron dirigidas al apóstol Juan, en otro momento de la Revelación:

Y la voz que oí procedente del cielo habla de nuevo conmigo y dice: “Ve, toma el rollo abierto que está en la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra”. 9 Y me fui al ángel y le dije que me diera el rollito. Y él me dijo: “Tómalo y cómetelo y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”. 10 Y tomé el rollito de la mano del ángel y me lo comí y en mi boca era dulce como la miel; pero cuando me lo hube comido, se me amargó el vientre. 11 Y me dicen: “Tienes que profetizar de nuevo respecto a pueblos y naciones y lenguas y muchos reyes.” (Rev. 10:8-11).

Y puesto que no era posible que el envejecido apóstol Juan, pudiera llevar a cabo en un futuro lejano semejante comisión, ello solo puede significar que individuos de su misma condición, eso es, “ungidos” o Hijos de Dios y como hemos dicho, prefigurados por los “dos testigos” mencionados, serían los que lo harían y de los que se nos habla en el relato leído de la apertura del quinto sello. Pero observemos que al bueno de Juan, se le da un nuevo rollo o lo que podríamos entender como nuevas instrucciones; y lo que indicaría que dicha comisión de profetizar o mejor dicho, de predicar, tiene un objetivo distinto de la predicación que se llevó a cabo en el primer siglo…… porque recordemos unas palabras de Jesús:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Y gran predicación que aún no ha iniciado, pues aún no han aparecido los miembros de ese resto ungido del que hemos hablado y que deben dirigirla; y que por otra parte, como ya hemos mencionado, predicación que tiene un objetivo distinto de la que inició Jesús, pues hemos visto como entra en el cuadro nueva información y que se le da a Juan en forma de “rollito” escrito, porque veamos: la primera predicación y de lo que ya hemos hablado, tenía como finalidad el buscar y captar miembros que formaran parte de ese gobierno del reino anunciado y que conformarían el grupo de ese primer redil simbólico del relato de Juan 10:11-15. Porque lo que Jesús vino a ofrecer y para resumirlo, fue la oportunidad de, mediante ejercer fe en él, conseguir la oportunidad de formar parte de ese gobierno del reino, a establecerse en un futuro aún lejano (Luc. 19:12-14)…… y grupo de gobierno que aún no ha sido completado, tal como hemos señalado.

Una vez completado este con la aparición de ese pequeño grupo restante de hermanos de Cristo y ya habiéndose puesto en marcha la gran predicación de Mat. 24:14, es cuando se va formando el segundo aprisco o redil de las otras ovejas mencionadas por Jesús, como fruto de esa gran predicación y que a diferencia de la del primer siglo, ya no busca gobernantes para acompañar a Cristo en su regencia (ya han sido completados con la aparición de los “dos testigos” o resto “ungido”), sino ya a los que han de ser súbditos de ese gobierno auspiciado por Jehová, pues después de su recolección “viene el fin”. Y es que la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y que resulta sobreviviente de la “gran tribulación”, son el feliz resultado de esa nueva búsqueda o predicación y pronta a empezar, por lo que se convierten en los primeros súbditos del reino milenario y a los que de forma progresiva, se irán añadiendo aquellos que a partir de ese momento se irán levantando en la resurrección.

No olvidemos, como ya hemos dejado claro tanto en este artículo, como en el anterior, que puesto que al sobrevivir a esa gran tribulación final, pasan con vida al reino de Dios y no pueden participar de ninguna resurrección, requisito exigido a aquellos que con Cristo han de gobernar (Rev. 20:6), resulta del todo punto imposible mezclarlos con aquellos que han de reinar en el reino de Dios…… sencillamente, son otra cosa, eso es, ovejas de otro redil. Por lo tanto, prevalece el argumento del relato de Luc. 12:32, en el sentido de una cantidad pequeña de colaboradores con Cristo, sobre el relato de Juan 10:11-16 y que lo único que hace, lejos de hablar de cantidades, es señalar y contrario a la errónea idea que el Sr. Olcese tiene de ello, a la existencia de dos grupos o clases, totalmente diferenciadas. O sea, la de aquellos que con él tienen que reinar, por una parte y como miembros de un primer redil y la de aquellos que, en su condición de súbditos, se benefician de la labor de esos reyes y sacerdotes y lo cual les llevará a la perfección, como miembros del segundo redil, por otra. Por lo tanto, ni lacayos, ni plebeyos, como califica D. Mario a los súbditos de ese reino, sino más bien al contrario son “benditos”, pues les aplican las palabra que Jesucristo dijo en una parábola dirigida a esas personas que sobreviven a la destrucción final:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.” (Mat. 25:34).

Pero el Sr. Olcese, que parece no entender este pasaje, por lo tanto, no entiende la parábola llamada “de las ovejas y las cabras” del que este forma parte, seguramente nos dirá, en relación a lo que estábamos comentando acerca de Juan 10:16, que en el citado relato se nos dice aquello de que “llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor” y frase a la que dicho caballero da excesiva importancia, atribuyéndolo un significado que no tiene y lo que enturbia su correcto entendimiento del texto en cuestión. Porque la citada frase, la única idea que transmite es que todas las ovejas, las de un aprisco y las del otro, juntas…… pero no revueltas (eso es, como un todo, pero cada grupo en su debida posición), pasan a estar bajo la autoridad suprema de Jesucristo, como Rey delegado por Jehová y a quién “toda autoridad le ha sido dada en el cielo y sobre la tierra” (Mat. 28:18)…… y eso es todo lo que significa dicha frase. Luego nada que ni por asomo se pueda tomar en el sentido de que los gobernantes con Cristo, llegarán a ser un número cuantiosísimo ni algo parecido. Y ya sabemos que ello significa que D. Mario se queda sin ese trono que tanto anhela y que le permitiría, según él, el poder reinar sobre “muchas ciudades”, el ser “amo” o “dueño”, o “propietario” del mundo y el tener a muchos “que le sirvan”…… y que como burrada no está nada mal, pues es “justito” la idea que transmiten las palabras de Jesús en Mar. 10:42-45…… “igualito” ¡oigan!:

Más Jesús, habiéndolos llamado a sí, les dijo: “Ustedes saben que los que parecen gobernar a las naciones se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen autoridad sobre ellas. 43 No es así entre ustedes; antes bien, el que quiera llegar a ser grande entre ustedes tiene que ser ministro (esclavo o siervo) de ustedes, 44 y el que quiera ser el primero (más prominente) entre ustedes tiene que ser el esclavo de todos. 45 Porque aun el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos.” (Acotaciones nuestras).

Y esos disparates los pueden oír ustedes, en un video publicado por dicho caballero, el día 7 del corriente mes de Enero y titulado “La simiente de Abrahán desconocida por los Testigos de Jehová” y como fiel reflejo del “preclaro entendimiento” que dicho caballero tiene, del propósito de Dios para con la humanidad en general. Según él, por lo visto, ese es el objetivo final de la “restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” que se nos menciona en Hech. 3:21, eso es, que haya un número incontable de “amos” o “dueños” o “propietarios” del mundo, en definitiva reyes y que serán “servidos” por otros…… y es que hay que ser “rarito” (por no decir algo más grueso), para afirmar semejante salvajada. Y si no se lo creen, queridos lectores, vean el video en cuestión y concretamente, a partir del minuto 6´30 de grabación, hasta el 8´15.

Y en fin, aquí lo dejamos nosotros mientras esperamos que D. Mario nos muestre aquello en que no está conforme, pero si puede ser, usando textos bíblicos que demuestren un posible error. Y podría empezar, por ejemplo, explicándonos algo que no acabamos de entender: si como hemos visto en el relato de la Revelación, queda aún por aparecer un resto de “ungidos” o Hijos de Dios y que eso no ocurre hasta después de la aparición del Anticristo, la cual aún no se ha producido (ver su último video “La tercera guerra mundial y el Apocalipsis de Juan” de 14/01/12)…… ¿quiénes son entonces, esos que actualmente se hacen llamar “ungidos”, eso es, Hijos de Dios y entre los que dicho caballero afirma contarse?

MABEL

No hay comentarios:

Publicar un comentario