viernes, 19 de junio de 2015

El “libro de la vida”, la resurrección de los muertos, los “nuevos rollos”…… y otras cosas que se nos aclaran en Rev. 20:11-15.


Probablemente sería fácil para cualquiera, llegar al acuerdo que para conseguir objetivos en la vida profesional de una persona se requiere de preparación concienzuda y, por supuesto, de mucho esfuerzo y empeño en la tarea, así como una alta dosis de capacidad de sacrificio en alcanzar aquello que hemos dado en llamar el “tener una carrera”…… eso es, el conjunto de estudios que le permiten a uno el situarse profesionalmente en la vida como abogado, médico, escritor y tantas otras “carreras” o especialidades profesionales que contribuyen a que uno pueda ganarse “las habichuelas” con cierta solvencia. Tesis que queda probada por las biografías de reputados personajes, tanto en el campo de la medicina, literatura, ciencia, finanzas, etc. etc. etc. y que nos hablan del tesón y fuerza de voluntad de los tales en su empeño en alcanzar sus respectivos logros: prácticamente se podría decir y sin riesgo de exagerar, que dichos personajes hicieron de la consecución de su meta por hacerse con la “carrera” elegida, una forma de vida. Sin embargo y aunque parezca contradictorio, la “carrera” más importante a conseguir por el ser humano y que es aquella que le reportará la posibilidad de vivir eternamente (“carrera” totalmente gratuita, por cierto), ha sido indefectiblemente relegada a un ultimísimo lugar en el conjunto de prioridades del “respetable” y haciendo, por tanto, caso omiso de esta exhortación divina que encontramos en Juan 17:3:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Acotación nuestra).

Eso es, un sincero deseo, no solo por aprender acerca de nuestro Creador y su propósito para con nosotros, sino el aplicar en nuestra vida sus enseñanzas; y que como toda enseñanza que se precie, también pone al alcance de quien desee cursar esta “carrera” hacia la vida eterna, un completísimo conjunto de libros de texto que capacitan para adquirir los conocimientos necesarios para alcanzar dicho objetivo y que conocemos como La Biblia o Las Sagradas Escrituras, así como de la asistencia de cualificados “profesores” como puedan ser los Moisés, Isaías, Ageo, Zacarías, Pedro, Pablo, Juan y tantísimos otros y, encabezados estos, por el mismísimo Hijo de Dios, Jesucristo, en su condición de profesor “mayor”. Por si ello fuera poco, tenemos y dirigiendo a esta especie de “universidad a distancia” que nos capacita con los estudios necesarios para alcanzar la diplomatura de la vida eterna (¡“cazi na”¡, que diría el castizo), al Magnífico Rector, Jehová Dios y que es el que firma y certifica el correspondiente “diploma”, que convierte a uno en el único propietario de su “derecho” a vivir eternamente y con lo que pasa a quedar escrito su nombre en ese libro o rollo “de la vida” señalado…… siempre y cuando se mantenga dicha receptiva actitud, pues de ese libro también se puede ser borrado:

“… “Pero ahora si perdonas su pecado... y si no, bórrame, por favor, de tu libro que has escrito”. 33 Sin embargo, Jehová dijo a Moisés: “Al que haya pecado contra mí, es al que borraré de mi libro”.” (Éxo. 32:32-33).

Noten a modo de aclaración y para no entrar en contradicción por lo dicho en el pasaje señalado y lo dicho por nosotros al final del párrafo anterior, que solo es borrado del libro mencionado aquél que peque contra Jehová Dios y por lo que, realmente, no es Dios el que borra a uno de Su libro, sino que el que se borra de dicho registro de la vida es uno mismo con su actitud afrentosa para con Jehová y que es lo que ocurrió en el caso de Adán; porque en dicho libro solo pueden estar inscritos los nombres de aquellos que han mostrado respeto y obediencia a las normas divinas…… encomiable y beneficiosa postura que en nuestros días parece haber caído en el olvido más absoluto. Y actitud indiferente del “personal” hacia la consecución de dicha “diplomatura”, que ha propiciado la aparición de una gran cantidad de “sacamantecas” de la teología, que se arrogan el estar “iluminados” por el Altísimo para anunciar el evangelio de Su reino al mundo, cuando no, de ser poseedores de la condición de “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, futuros inmortales reyes y sacerdotes gobernando al lado de Jesucristo en dicho reino…… afirmación esta y que como engaño satánico no está nada mal, que incomprensiblemente ha resultado en que dichos personajes cuenten con inmensas cantidades de seguidores que se creen todo aquello que estos les cuentan, por inverosímil que sea lo afirmado.

De ahí y yendo ya al fondo del tema que nos proponemos tratar, vemos cómo esos deleznables personajes nos hablan, por ejemplo, de la existencia de una segunda resurrección a ocurrir al término del milenio y para juicio de castigo o destrucción eterna sobre aquellos que participen de la misma y como retribución por las cosas inicuas que cometieron en su vida anterior, eso es, antes de morir y que estarán anotadas en unos libros o “rollos” de registro conservados al efecto. También nos explican esos “sesudos” entendidos en las Escrituras, que a la “vida eterna” como tal, no se accede sino una vez terminado el reinado milenario de Cristo y para después de superar la llamada “prueba final” con la suelta de Satanás y de la que se nos habla en Rev. 20:7-10…… pues según nos señalan tan “preclaros” intelectos en la cuestión bíblica, cosas como las enfermedades, la vejez y la muerte subsiguiente continuarán existiendo durante dicho reinado de mil años. Para sostener semejantes salvajadas, una resurrección de juicio (o destrucción eterna) como colofón del milenio y juicio sustentado en hechos ocurridos en su vida anterior, o la continuidad de la muerte durante el período milenial y otras lindezas por el estilo, tan nefastos personajes se apoyan fundamentalmente en el pasaje bíblico de Rev. 20:11-15…… por lo tanto y por la importancia de dicho pasaje en el asunto que estamos analizando, vamos a ver qué es lo que se nos dice en el mismo:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Rev. 20:11-15).

Leído así tal cual y sin el imprescindible concurso del contexto escritural, tal parecería que esos “teólogos” no van tan desencaminados en su planteamiento acerca de una resurrección final para juicio, sostenida en determinados registros guardados sobre hechos anteriores y, por extensión, de un obtener el derecho a la vida eterna en ese momento y para aquellos que superen dicho juicio…… pero cuando se acude a dicho contexto y por mor del conocido axioma de que “un texto sin su contexto, es solo un pretexto”, resulta que la cosa cambia radicalmente y dicho planteamiento se derrumba como un castillo de naipes. Porque la realidad nos muestra que no estamos más que ante un solemne disparate propuesto por ignorantes integrales en cuestiones bíblicas; y para demostrar la razón que nos asiste en esta afirmación, pasaremos a analizar dicho pasaje, ahora ya texto por texto y con el ánimo de sacarle el máximo jugo posible, empezando por ese verso 11:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Versículo este importantísimo, pues nos ubica en la corriente del tiempo y nos sitúa en el preciso momento en que se produce la instalación del reino de Dios en la tierra; tenemos que recordar que ya en el verso 4 de este mismo capítulo 20 de Revelación o Apocalipsis, se nos narra la toma de posesión de sus respectivos tronos por parte de aquellos que, junto a Cristo, tienen que gobernar durante el período de mil años del reinado de éste. Luego solo es razonable que lo que se lee en ese verso 11, tenga que ver con la figura del personaje más importante en el reino de Dios, eso es, con la toma de posesión del Hijo de Dios, Jesucristo, como majestuoso rey delegado por el Altísimo y ocurrencia que nos sitúa, repetimos, no al final de dicho reinado, sino en el preciso momento en que este inicia su andadura y de ahí que se nos diga que delante de él “huyeron la tierra y el cielo”…… elementos figurativos que hacen referencia a los antiguos gobiernos de hechura humana como “cielos” y a la inicua sociedad humana como “tierra”, que han sido destruidos ambos durante la “gran tribulación” y a lo que sigue inmediatamente el establecimiento efectivo del reino de Dios; luego queda claro que estamos ante los sucesos que ocurren en la tierra a partir del mismo momento en que empieza su periplo de mil años el reino de Dios y sucesos que inician, por orden cronológico, con lo dicho en el siguiente verso 12:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Pasaje que tiene su “miga” pues la pregunta, ya de entrada, es la siguiente: ¿de qué muertos se nos está hablando, que pueden estar “de pie” delante de aquél a quien el Altísimo ha encomendado dicha gobernación milenaria? Pues sencillamente se nos está hablando de la ingente cantidad de sobrevivientes de la “gran tribulación” y de los que se nos habla en Rev. 7:9; 13-14:

Después de estas cosas vi, y ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……).13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (por tanto, sobrevivientes de la misma) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en su sacrificio de rescate).” (Acotaciones nuestras).

Queda claro, por tanto, que los primeros en estar delante del imponente personaje sentado en el “gran trono blanco” del verso 11, son esas personas que sobreviven o “salen” de la “gran tribulación” y por lo que pasan con vida al reino de Dios en su calidad de primeros súbditos de este…… pero ¿cómo puede ser que se nos hable de personas que pasan “con vida” a dicho reino, si en ese versículo 12 se nos habla de ellas, como de personas “muertas”? Para entender esa aparente contradicción, tenemos que ir a unas palabras que pronunció el Hijo de Dios cuando estuvo aquí en la tierra y que encontramos en Luc. 9:59-60:

Luego dijo a otro: “Sé mi seguidor”. El hombre dijo: “Permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 60 Pero él le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, más vete tú y declara por todas partes el reino de Dios”.”

¿Quiénes eran entonces, esos “muertos” que podían enterrar a otros “muertos”? Pues sencillamente personas físicamente vivas como aquella a la que se estaba dirigiendo Jesús en ese momento, pero que como descendientes del pecador Adán estaban como “muertas” ante Jehová Dios a causa del pecado heredado y por lo que estaríamos ante personas que no eran poseedoras del derecho a vivir eternamente como sí lo poseyó en su momento nuestro primer padre y derecho que perdió por su pecado de desobediencia (para más información al respecto, pueden leer nuestro artículo del 19/08/10). Pero este versículo 12 que estamos analizando, tiene otro aspecto que debe de ser aclarado y que tiene que ver con los “nuevos rollos” que se abren y que, según los actuales “entendidos” en la materia, contienen el registro de los “pecadillos” de esas personas y por los cuales tienen que ser juzgadas para ver si son merecedores de la vida eterna o, por el contrario, ser destruidas eternamente al final del milenio y según afirman esos “genios” de la teología; disparate donde los haya, porque aparte de lo contradictorio de dicha formulación, resulta que lo que se nos dice de esas personas que entran con vida al reino de Dios, es lo siguiente:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”

Eso es, eximidos o redimidos del pecado heredado y por lo tanto, de los efectos de este sobre sus anteriores conductas, merced a que les es aplicado y en el mismo momento de su entrada al reino de Dios, el sacrificio expiatorio de Jesús y por lo que ya no pueden ser juzgados por los errores cometidos antes de acceder a dicho reino, acceso que les ha sido posible y como hemos leído, por su fe en la sangre redentora de Cristo…… porque de lo contrario ¿de qué serviría dicho sacrificio? Por lo que dichos “rollos” no pueden en manera alguna contener información relativa a anteriores conductas y por las que uno ser juzgado, pues el tal sacrificio y como queda claro del pasaje leído, borra las faltas cometidas bajo la influencia del pecado; que ello es como se lo decimos, queda probado veraz por lo que leemos en el siguiente verso 13 y que es lo siguiente que aparece en escena en esos inicios del reino de Dios, eso es, la resurrección y en donde ya se nos habla de muertos literales:

Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos.”

Aquí ya estaríamos hablando de personas, repetimos, que literalmente desaparecieron de la existencia al ser tragadas por la muerte y que son devueltas a la vida, lo que demuestra de entrada y puesto que estamos aún situados en el contexto de iniciar su andadura el reino de Dios, que la que podríamos considerar como una “segunda” resurrección o resurrección general (nada que ver con la “primera” resurrección de la que se nos habla en Rev. 20:6 y en la que solo toman parte aquellos que reinarán con Cristo), se produce a partir del período inicial del milenio y no al final del mismo, como nos quiere vender tanto “chiquilicuatre” de la teología actual que anda suelto por ahí. Pero de nuevo ello nos enfrenta al hecho del que se nos quiere convencer, en el sentido de que esos muertos también serán juzgados individualmente “según sus hechos” cometidos en su anterior existencia y escritos a modo de recordatorio en esos “rollos” que se abren, afirmación que cuando se contrasta con el contexto escritural queda probada falsa y como un nuevo exponente de la ignorancia supina que atesora quien semejante disparate sostiene…… y es que esto no es lo que leemos en las Escrituras acerca de las personas que han desaparecido en la muerte, sino que lo que se nos dice es esto otro:

Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor (eso es, la liberación de los efectos del pecado, en virtud del sacrificio redentor de este).” (Rom. 6:23). (Acotación nuestra).

Recordemos que lo que le fue dicho a nuestro primer padre (Gén. 2:17), es que en el “día que pecara” moriría y con lo que queda establecido que con la muerte uno ya paga por sus pecados, por tanto queda saldada la deuda contraída con el Altísimo y por lo que ya no puede volver a ser juzgado por los delitos cometidos antes de su muerte, pues no se puede juzgar de nuevo a uno por aquello por lo que ya fue condenado en su momento; en esta línea va lo que leemos en Rom. 6:7:

Porque el que ha muerto, ha sido absuelto de su pecado.”

Lo que aquí nos dice Pablo es que la persona que vuelve a la vida ya lo hace sin la carga del pecado y por tanto con la deuda saldada, por lo que solo puede ser juzgado en función de lo que haga a partir de ese momento en adelante…… de eso y no de otra cosa es de lo que se nos habla en los versículos 12 y 13, cuando se nos anuncia que tanto los que pasen con vida al reino de Dios (Cristo murió por ellos y por lo que están exentos de morir), como aquellos que resuciten dentro del mismo y que con su muerte ya han cancelado su deuda (el sacrificio de Cristo les concede una segunda oportunidad), serán juzgados por su conducta a partir de este momento en adelante y siempre según la aplicación que hagan en sus vidas de la nueva información contenida en dichos “rollos” (para hacernos una idea aproximada, el equivalente a una nueva “Biblia” adaptada a esos nuevos tiempos) y que se proveerá con vistas al restablecimiento espiritual de la “parroquia”…… porque si esas personas no fueran juzgadas en función de una conducta posterior al momento de ser levantadas en una resurrección ¿qué sentido tendría el abrir un “rollo de la vida” para las merecedoras, si resulta que no hay tales y las que hay son juzgadas y condenadas por los actos pecaminosos cometidos en una vida anterior? ¿Y a quién aplicaría entonces, el sacrificio redentor de Jesús?

Recordemos que en algunos artículos hemos señalado que así como los “rollos” actuales, eso es, el conjunto de libros que componen las Escrituras, son la información que nos ayuda a conseguir el acceso al reino de Dios (hasta ese punto nos conduce la Biblia), esos “nuevos rollos” o nueva información, son los que ayudarán a capacitar a los súbditos de dicho reino para enfrentar con solvencia las artimañas de Satanás (Efe. 6:11), cuanto ese “pájaro” sea soltado al término del período milenial…… y aquí ya entramos en los dos últimos versos del pasaje analizado de Rev. 20:11-15, eso es, el 14-15 y en donde se nos explica la razón de la apertura de ese misterioso “rollo de la vida”; en estos se lee como sigue y teniendo muy presente, amigo lector, que continuamos estando en el contexto de los momentos iniciales del establecimiento del reino de Dios sobre la tierra:

Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”

Entonces lo que es obvio, es que la muerte y contrario a lo que afirman algunos “teólogos” sueltos por ahí, en el sentido de que esta continuará plagando a la humanidad durante el período milenial, ya habrá dejado de existir durante ese tiempo pues es arrojada al “lago de fuego” y lo que significa que esa plaga llamada “muerte”, es destruida eternamente…… en el bien entendido que estamos hablando de la muerte derivada del pecado y que es la única muerte que existe, con lo que ya nadie más será víctima de la tal. Porque lo que se lee en el verso 14 sobre una “muerte segunda” y que avala el versículo 15, tiene que ver con aquellos que son “destruidos” directamente por Jehová Dios en un juicio sumarísimo y con lo que ya estaríamos hablando de otra cosa…… pero en todo caso, estaríamos señalando a personas cuyos nombres no estarán registrados en ese libro o “rollo de la vida”. Porque se nos ha dado a conocer la identidad de algunos que no figurarán en el registro de ese “libro de la vida”, que cerrará su último capítulo en el momento en que Satanás y sus “extraviadas” víctimas sean destruidos definitivamente (Rev. 20:7-10) y que son aquellas personas de las que se nos habla, por ejemplo, en Judas 7:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas —después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso, he ido en pos de carne para uso contranatural— son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno (o destrucción eterna y por lo que ya no existe resurrección alguna para esta).” (Acotación nuestra).

A las que habría que añadir, de hecho el apóstol Pedro en su segunda carta así lo hace (2 Ped. 2:5), a aquellas que fueron también destruidas por un juicio divino (Gén. 6:5-8) en el diluvio del día de Noé, o a los Coré, Datán y Abiram, así como a los seguidores de estos en su rebelión contra Moisés (Núm. 16:1-35)…… en todo caso, a cualquiera que en algún momento de la historia de la humanidad fuera destruido por un juicio adverso procedente del Altísimo y Quién no se equivoca al emitir sus veredictos, por lo que no cabe la posibilidad de una segunda oportunidad para dichas personas. Pero volviendo de nuevo al verso 14 y dado que en este se nos habla de la eliminación de la muerte como castigo del pecado, ello nos lleva al asunto de la vida eterna y a preguntarnos en qué momento se consigue acceder al “derecho de propiedad” sobre ella; porque recordemos que esos “entendidos” a los que hemos hecho referencia, afirman que ese derecho solo se consigue cuando se supera la prueba final con la suelta de Satanás, al término de los mil años de gobierno teocrático…… con lo cual y “para variar”, estamos ante otro disparate, pues vean lo que dijo el propio Hijo de Dios acerca del punto de vista de su Padre Celestial sobre el particular:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Luego solo el sentido de la lógica nos dice, que ya a partir del momento en que uno ejerce dicha fe y si se mantiene firme en ese derrotero, ya tiene adquirido en propiedad el “derecho” a la vida eterna y sin que nadie se lo pueda ya quitar…… pues solo uno está en capacidad de perder dicho derecho y como fue en el caso de nuestros primeros padres: nadie se lo quitó, sino que fueron ellos los que rechazaron dicho derecho con su rebelde actitud. Y aunque es cierto que dentro de este sistema de cosas y por mucha fe que uno tenga, todavía estamos sujetos a la posibilidad de morir (noten que hemos hablado del “derecho” a la vida eterna y no del mantener ahora nuestra actual vida de forma indefinida, pues ello solo se conseguirá cuando se entre al reino de Dios), esto es lo que nos dijo el Hijo de Dios a modo de conclusión esperanzadora:

Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir; 26 y todo el que vive y ejerce fe en mí (repetimos, ya dentro del reino de Dios), no morirá jamás. ¿Crees tú esto?”.” (Juan 11:25-26). (Acotación nuestra).

No obstante y por aquello de ponernos “más exquisitos”, razonaremos un poco más sobre ese verso 14 y en el que hemos leído que “la muerte y el hades fueron lanzados al lago de fuego”, eso es, destruidos totalmente y por lo que ésta, la muerte, dejará de existir de forma definitiva dentro del reino de Dios y punto de partida para nuestra especulación……. de hecho, lo que leemos en boca de aquellos profetas que hablaron en nombre de Dios (Hech. 3:20-21) y apuntando directamente al período milenial, es lo siguiente:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo (eso es, el “pecado” y responsable último de la muerte) quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotación nuestra).

Por lo que si la muerte desaparece del ámbito humano y hecho que como hemos dicho, ocurre en el preciso momento de ser instaurado el reino de Dios en la tierra, es obvio que lo que queda es la perspectiva segura de la vida eterna y que solo uno puede perder, siendo esta sencillamente, repetimos, la situación de nuestros primeros padres antes de cometer el pecado de desobediencia al mandato de Jehová…… porque recordemos que dicho disfrute de la capacidad de vivir eternamente, estaba estrictamente condicionado a la obediencia y algo que probablemente habría permanecido “in aeternum”, a tenor de las palabras de Jehová Dios al primer hombre:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”.” (Gén. 2:16-17).

Entonces tenemos que si Adán no hubiera comido, él continuaría ostentando dicho “derecho” y por tanto aún vivo hoy, nosotros sus descendientes sin “estos pelos” y la advertencia mencionada, aún vigente…… así de sencillo; por lo que todo indica el carácter eterno de dicha advertencia y que en todo caso, no es más que un recordatorio permanente para los seres creados, de su posición de absoluta dependencia para mantener la vida con respecto de su Supremo Hacedor. Y aquí es donde entra la importancia del porqué de los “rollos” mencionados en el verso 12, que para nada son recordatorios de “pecadillos” pasados de los súbditos del reino de Dios y que puedan ser usados en su contra al término de los mil años (disparate este de considerables proporciones), sino que como hemos señalado se trata de información tendente a restablecer la espiritualidad del “personal” e inmunizarlo ante el anunciado ataque satánico…… por lo que nos permitimos incidir de nuevo en la gran importancia para ese logro, del contenido de esos “rollos”. Y es que ya conocemos la estrategia de Satanás, que no es otra que el intentar “extraviar” al ser humano y para ello, como el animal de presa que resulta ser, siempre ataca al más débil y algo que quedó constatado en el caso de nuestros primeros padres: no se dirigió directamente a Adán, pues sabía que no podía enfrentarse a él dado que este como criatura creada por Jehová Dios, era poderosísimo y por lo que recurrió a atacar al “palo” más débil que era Eva y esperando que fuera esta, la que debilitara las defensas de Adán, como así fue…… y como, probablemente, volverá a suceder.

Transportado ello a un futuro aún distante, algo de lo que ya se nos está avisando desde hace casi mil años (Rev. 20:7-10) y que nos muestra lo grave del asunto, significa que del acopio de “vitaminas” mediante el “consumir” la información procedente de Dios para fortalecimiento espiritual y contenida en esos “rollos” señalados, dependerá de que uno consiga el éxito en su empeño por alcanzar la tan ansiada “vida eterna” (que no la inmortalidad y que ya es “harina de otro costal”) y que depende de que su nombre esté registrado en el “rollo de la vida” o no. Libro o “rollo” que a diferencia de los anteriores, no es información nueva y tendente a la edificación espiritual de los moradores del milenio, sino un registro de todas aquellas personas que durante el mismo mantengan una correcta actitud de respeto y aprecio a las instrucciones divinas, según parece sobreentenderse de lo que vamos a leer a continuación:

En aquel tiempo, los que estaban en temor de Jehová hablaron unos con otros, cada uno con su compañero y Jehová siguió prestando atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su nombre.” (Mal. 3:16).

Por lo que la meta de toda persona que quiera acceder a la vida eterna, tiene que ver con el ser registrado su nombre en ese “libro de recuerdo” y que se corresponde con el “rollo de la vida” mencionado en Rev. 20:12…… y para ello, uno ya tiene que empezar por tomarse muy en serio todo lo relacionado con las promesas divinas expuestas en la Biblia actual, pues de lo contrario se corre el riesgo de ya ni entrar al milenio. Posteriormente y ya dentro del mismo, ello se tendrá que hacer también con el contenido de esos “nuevos rollos” que serán abiertos y portadores de más información tendente a aumentar la capacidad espiritual de las personas que hayan sobrevivido a la “gran tribulación”, así como también, a las que progresivamente se vayan levantando en la resurrección.

Es cierto que algunos “maestros” actuales en cuestiones bíblicas, hablan del período milenial como de un tiempo de “prueba” a añadir a las que actualmente estamos sometidos aquellos que esperamos en Jehová y lo que en un sentido estricto, dicha afirmación no es más que es un verdadero disparate; porque si ustedes van a nuestro artículo (y por aquello de no extendernos en demasía en este escrito) del 04/06/15, allí encontrarán los seis puntos fundamentales por los que el período milenial será un inmenso remanso de paz, felicidad, seguridad y total bienestar como la humanidad jamás ha disfrutado…… sin embargo, no es menos cierto que precisamente esa situación idílica y en donde se nos dice de nuestro Creador que “… estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente” ( Sal. 145:16), es la que llevará a algunos a tener serios problemas para alcanzar el ser inscritos en el libro “de la vida”.

Y decimos esto, porque muchos y básicamente aquellos que más alejados estén de los sucesos relacionados con el fin de este sistema de cosas (como las nuevas generaciones que irán naciendo dentro el milenio) y de lo que muchos seremos espectadores de primera fila, como pueda ser la “gran tribulación” y que dejará una indeleble huella entre la humanidad sobreviviente, como en un tiempo ocurrió con el diluvio del día de Noé (más de 4.300 años nos contemplan) y dramático suceso que transmitido de generación en generación, aún recordamos hoy en todo el mundo y a pesar de que solo ocho personas sobrevivieron para contarlo, se dedicarán básicamente a disfrutar de las bondades del reino de Dios y pasar por alto aquello concerniente a su necesario fortalecimiento espiritual, mediante la consideración de la información impartida por los nuevos “rollos” por aparecer…… más o menos como está ocurriendo actualmente, en donde las personas no prestan atención alguna a las advertencias bíblicas que reciben en el sentido de lo necesario que es mantener una buena relación con Dios en estos dificultosos tiempos y, sin embargo, sí al disfrute temporal de los limitados placeres que se pueden encontrar en este “valle de lágrimas” que es el mundo actual; y lamentable actitud de la que ya nos advirtió Jesús:

Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre. 37 Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio (eso es, ocupados en los placeres del momento), hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso (de la advertencia divina por medio de Noé) hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:36-39). (Acotaciones nuestras).

Circunstancia esta que será debidamente aprovechada por Satanás, que se irá directamente en busca de los más débiles en cuanto a espiritualidad y casi con toda seguridad pasará por alto a aquellos que, debidamente equipados en este sentido, le puedan mandar a hacer puñetas sin contemplación alguna y sin ningún temor…… recordemos y por aquello de ejemplificar un poco lo que pretendemos decir, que los discípulos de Jesús prevalecían sobre los mismos demonios, expulsándolos de su posesión sobre personas (Luc. 10:17). Todo considerado, queda claro entonces y contrario a lo que se nos quiere “vender”, que no es al término del milenio cuando uno puede acceder al “derecho” a vivir eternamente (este se adquiere en el mismo momento de entrar al reino de Dios), sino justo el momento en que se puede perder dicho “derecho”, que es algo muy distinto y por no haber aprovechado el tiempo favorable del período milenial, en nutrirse espiritualmente por medio de la información contenida en los “nuevos rollos” abiertos a tal efecto.

Lo que no significa en manera alguna y como disparatadamente señala algún “teólogo” suelto por ahí, que durante mil años se tenga que ser “esclavo” de un severo aprendizaje de las nuevas enseñanzas promulgadas por el propio Jehová Dios por medio de sus gobernantes delegados…… y es que plantear así la cosa, no es más que partir de un supuesto totalmente equivocado y totalmente falto de una perspectiva correcta, pues veamos qué es lo que se nos dice en el Sal. 1:1-3:

Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos y en el camino de los pecadores no se ha parado y en el asiento de los burladores no se ha sentado.
2 Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová (eso es, en el aprender más de Él) y día y noche lee en su ley en voz baja.
3 Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua (eso es, tan firme que ni Satanás podrá contra él), que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita; y en todo lo que haga (dicha persona) tendrá éxito (como resultará ser en el caso del enfrentamiento final con el Diablo).” (Acotaciones nuestras).

Lo que significa que a menos que uno sienta un profundo e inmenso placer en el aprender cada día, aunque solo sea un poquito más acerca de su Creador y como nos ocurre a algunos actualmente (Sal. 119:97), durará menos en el venidero reino de Dios que un “chupa-chups” en la puerta de un colegio. Porque si el aprender de Dios resulta ser para uno una carga o, en todo caso, algo susceptible de poder ser sustituido por otras tareas “más gratificantes” y no un verdadero y exquisito deleite, ya se parte de una posición negativa y por lo que no le será nada fácil a este uno el ser inscrito en el libro o “rollo de la vida” y lo que se nos presenta como el objetivo principal a alcanzar…… no tanto (nos permitimos señalar y ya a modo de mera opinión personal), por el hecho en sí mismo de tener uno su nombre registrado en dicho libro y con todo lo que ello significa, sino la razón del porqué está su nombre inscrito ahí: sencillamente, porque uno conoce profundamente la sublime y amorosa personalidad de su Excelso Creador.

Todo esto, querido lector y ya para concluir, es tan solo un mínimo resumen de lo que se puede extraer de un pasaje bíblico tan enriquecedor como el de Rev. 20:11-15, cuando se analiza con criterio y se le busca un poco “de punta” al asunto…… y ya les aseguramos, que por nuestra parte ha sido un verdadero deleite el poder aprender de dicha consideración algo más acerca de nuestro Supremo Hacedor, del que cierto reputado personaje dijo lo siguiente:

¡Oh, la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33).

Algo en lo que los autores de este blog, estamos totalmente de acuerdo.

MABEL


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