viernes, 10 de julio de 2015

¡Más “chulo” que la una!


Porque ¡anda que el “gatito” no tiene arrestos! Y es que tal parece un general pasando revista a sus subordinados; pero esta imagen tan chocante a la par que divertida, no hace más que reflejar una realidad bastante más seria y en la que nos encontramos todos aquellos que creemos en Jehová y su propósito, por tanto el objeto del deseo de Satanás y que si pudiera nos borraría de la existencia en un abrir y cerrar de ojos, al igual como uno solo de esos perros de la imagen se “ventilaría” al felino en cuestión en un “pis-pás”…… porque de ese demoníaco “gatito” se nos dice lo siguiente:

Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien. 9 Pero pónganse en contra de él, sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo.” (1 Ped. 5:8-9).

Si nos fijamos un poco, veremos que lo que se nos quiere indicar en este pasaje es que tan nefasto personaje no nos ataca, sino que lo que hace es andar “en derredor” de uno, eso es, esperando que alguno de nosotros fallemos en cualquier momento; de ahí que el consejo del apóstol es el que seamos nosotros los que pasemos a la ofensiva, por medio de permanecer en todo momento “sólidos en la fe”…… recordemos que en la Carta a los Hebreos, se nos habla del peligro de caer en el “pecado que fácilmente nos enreda” (Heb. 12:1) y que a la luz del contexto en el que se halla dicha advertencia, es obvio que se refiere a la falta de fe. Si le echan otra miradita a la imagen que acompaña a este escrito, notarán que tal parece que entre esos perros vigilantes y el “chulo de la película” existiera como una barrera invisible que no permite a esos “chuchos” el poder actuar como es su natural, eso es, atacar a su archienemigo el gato…… pues bien, en nuestro caso esa invisible barrera que nos protege de Satanás y de la presión a la que este nos somete indirectamente mediante las acuciantes circunstancias que a nivel global hoy nos rodean por “tierra, mar y aire”, no es otra cosa que nuestra fe en la capacidad de nuestro Creador para mantenernos a salvaguarda de las artimañas del depredador infecto que es ese maligno personaje: que la cosa va por ahí, queda perfectamente explicitado en este corto pero precioso Salmo 23, que les trascribimos a continuación:

Jehová es mi Pastor. Nada me faltará.

2 En prados herbosos me hace recostar; me conduce por descansaderos donde abunda el agua.

3 Refresca mi alma. Me guía por los senderos trillados de la justicia por causa de su nombre.

4 Aunque ande en el valle de sombra profunda, no temo nada malo, porque tú estás conmigo; tú vara y tu cayado son las cosas que me consuelan.

5 Dispones ante mí una mesa enfrente de los que me muestran hostilidad. Con aceite me has untado la cabeza; mi copa está bien llena.

6 De seguro el bien y la bondad amorosa mismos seguirán tras de mí todos los días de mi vida; y ciertamente moraré en la casa de Jehová, hasta la largura de días.”

Y si esta era la convicción de uno de los más poderosos reyes que jamás haya tenido el pueblo de Israel, como fue el rey David y fundamentada en su experiencia personal (Sal. 54:7), la pregunta es obvia…… ¿reconoce en estas palabras de David, su personal actitud de confianza en el Altísimo ante la inmensa negrura de dificultad que se cierne sobre la humanidad, en estos últimos días del mundo tal como lo conocemos? Si ello es así y así esperamos que sea…… ¡nuestra más sincera enhorabuena, porque ya tiene usted pie y medio en el reino de Dios!

MABEL


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