jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Qué es, realmente, el “reino de Dios”?


Bien, en términos generales eso dependerá de la creencia religiosa que uno profese: si es católico, afirmará sin dudar que es el lugar a donde van los “buenos” después de morir, eso es, a estar eternamente al lado de Dios en el cielo; pero si profesa la creencia adventista y por aquello de señalar alguna, admitirá sin pestañear que estamos hablando de un período de mil años en el que la tierra estará sumida en una tenebrosa negrura en la que solo pulularán sobre ella Satanás y sus demonios, rumiando su negro futuro (nunca mejor dicho) y que será su destrucción eterna al término de dicho periodo de tiempo…… mientras tanto los “arrebatados” permanecerán todo ese tiempo en el cielo con Dios (su particular “reino de Dios”), para ser devueltos a la tierra terminado dicho período y ya convertida ésta en un paraíso, una vez eliminados tan perversos personajes.

Si por el contrario usted no tiene relación con organización religiosa alguna y es un asiduo a leer páginas bíblicas en Internet en busca de un poco de orientación, se encontrará con algún “genio” de la teología que le explicará que durante ese período de tiempo nada digno de mención ocurrirá en la tierra, sino que todas las cosas continuarán como hasta ahora y por lo que la “restauración” prometida en Hech. 3:20-21, está prevista para después de finalizado el milenio. Ya en último extremo y si uno se arrima a los postulados de los Testigos de Jehová, estará más cerca de dar en el blanco ¡pero ni por esas!...... porque para esos señores el reino de Dios ya se instauró “en el cielo” en el año 1.914 y desde donde (supuestamente) gobierna sobre la tierra hace ya la friolera de casi 103 años sin que, sorprendentemente, nos hayamos enterado de ello y a efectos prácticos los “curritos de a pie” que moramos en este “valle de lágrimas”, pues en la tierra las cosas, lejos de mejorar y que es lo que se esperaría, empeoran cada día más hasta niveles inaguantables. Por otra parte y “pequeño detalle” que incomprensiblemente se les escapa a los miembros de dicha secta, es que según la cronología bíblica el tal reino de Dios toma el poder después de finalizada la llamada “gran tribulación” de Mat. 24:29-30 (que se corresponde con la mencionada en Rev. 7:14) y esta, según las enseñanzas de dicha organización, aún está en el futuro y por lo que nos encontramos ante una flagrante contradicción, pues es obvio que siendo ello así, dicho reino de Dios no puede haber sido establecido aún en ninguna parte.

Luego estando así las cosas, dos preguntas fundamentales se nos plantean: la primera sería ¿quiénes son entonces, los que más se aproximan a la realidad del cuándo y del qué, en cuanto al establecimiento del citado reino de Dios?; y la segunda pregunta iría por el ¿cuán importantes son esos mil años, en el devenir de la humanidad? Y la respuesta son las siguientes: en cuanto a la primera pregunta, la realidad es que no hay organización religiosa alguna o, en su defecto, autor bíblico alguno de esos que dicen ser teólogos que van “por libre” y que publican en Internet (y siempre a tenor de lo que nosotros hemos podido comprobar en las distintas páginas visitadas), que tengan puñetera idea de por dónde “les sopla el viento” en cuanto al tema del reino de Dios……sin embargo y no queriendo ser presuntuosos, nos atrevemos a decirles a nuestros amables lectores que solo aquellos que visitan este blog y como es su caso en este momento, queridísimo lector, se enteran realmente de qué va la “película” y como le mostraremos a lo largo de este escrito.

En cuanto a la segunda pregunta y que se nos antoja por mucho como la más interesante, ya que tiene que ver directamente con dicho período de tiempo, desde nuestro particular punto de vista es tan importante ese espacio temporal de mil años y que conocemos como “el reino de Dios”, que sin su existencia la Biblia no tendría sentido alguno; de hecho y para reforzar dicha afirmación, recordemos que la razón fundamental de la venida de Jesús a la tierra y algo que muchos ignoran, fue la siguiente:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”. 44 Por consiguiente, iba predicando en las sinagogas de Judea.” (Luc. 4:43-44).

Suponemos que ante tan tajante declaración de parte, nada cabe objetar; aunque es cierto que alguien podría señalar (y que es la creencia generalizada), que lo más importante de la venida de Jesús a la tierra tuvo que ver con su sacrificio vicario y mediante el que la humanidad fue redimida (o rescatada) del pecado…… pero no es menos cierto, que sin ese período necesario de mil años dentro del cual se van a sustanciar los beneficios de dicho rescate, el tal rescate tampoco tendría sentido alguno. La cosa se agrava cuando algunos “teólogos” de los que hemos hecho mención al inicio de este escrito y que también se arrogan la condición de “ungidos” (en definitiva, lo que se nos está diciendo es que han sido convertidos en Hijos de Dios y que como estupidez, no está nada mal), afirman que durante dicho período de tiempo las cosas van a continuar como hasta el día de hoy; y “sicodélica” interpretación que pueden encontrar, entre otros, en un curioso video que bajo el título “¿Perfección en el reino de Cristo? ¡Pero sí Isaías 65:20 dice lo contrario, señores del Esclavo!”, fue publicado el 13/07/13 y en lo que resulta ser una nefasta interpretación del pasaje de Isa. 65:20 por parte del autor de dicho video y personaje que destaca por contar sus “enseñanzas” por verdaderos disparates…… excusamos decir que dicho planteamiento fue objetado desde este blog en fecha 28/07/13 y sin que hasta el momento nuestra objeción haya sido debidamente atendida.

Pero les hemos dicho hace unas pocas líneas que solo en este blog hallarán la información correcta acerca del tema del reino de Dios y las cosas no solo hay que decirlas, sino también hay que probarlas; con este objetivo, empezaremos por analizar un pasaje que nos habla acerca de lo que va a ocurrir en la tierra con el regreso de Jesucristo a la misma, para instaurar lo que él mismo identifico como “el reino de Dios” e información que encontramos en Hech. 3:19-21:

“… para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que lo que se nos está diciendo en dicho pasaje, es que coincidente con el regreso de Jesucristo a la tierra para asumir su reinado en la misma y en una reacción causa/efecto, se producirá una “restauración de todas las cosas” y lo que significa que estas tendrán que volver a ser como eran antes de como las conocemos nosotros a día de hoy, lo que nos plantea la siguiente cuestión…… ¿y cómo eran “las cosas”, antes de ser como las conocemos nosotros? Algo fácil de averiguar, pues ello está claramente expuesto en lo que conocemos como el AT y lo que hace de dicha porción bíblica, la más interesante para las personas que deseamos indagar acerca de lo que nos deparará el futuro inmediato.

Porque según el pasaje leído serán restauradas, eso es, devueltas a una condición anterior y jamás experimentada por la humanidad actual, aquellas cosas que Jehová Dios nos anunció “por boca de sus profetas de tiempo antiguo”; o sea y repitiendo para énfasis, que serán restauradas todas aquellas cosas que están escritas en la profecía (eso es, en lo que hoy conocemos como el AT) y entre las que se encuentran, por ejemplo, lo que tiene que ver con la restauración de nuestro entorno medioambiental (tan maltratado últimamente), incluyendo los parajes más extremos y como se percibe en el contenido del siguiente pasaje:

“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros (especies que para su desarrollo precisan de agua en abundancia).” (Isa. 35:6b-7). (Acotación nuestra).

Obviamente y como no podía ser de otra manera, dicha restauración pasa también por aquello que tiene que ver con nuestros cuerpos, pues de nada sirve un entorno medioambiental restaurado, si no estamos en disposición de disfrutarlo:

En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios, luego dentro de ese período de mil años) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría...”. (Isa. 35:5-6). (Acotación nuestra).

Cercana restauración que, por supuesto, incluye también la total erradicación de las enfermedades que hoy nos aquejan:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación nuestra).

Por otra parte, esto es lo que también dijeron esos “profetas de tiempo antiguo” y voceros del Dios Altísimo, acerca de la vejez que tanto nos limita y antesala de la muerte:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

O lo que es lo mismo, que las personas ancianas y decrépitas que entremos en dicho espacio de tiempo de mil años o reino de Dios, seremos devueltas (o “restauradas”) a los momentos de nuestro máximo esplendor juvenil, tanto en lozanía como en vigor; pero veamos más de lo que se nos dijo por medio de esos “profetas de tiempo antiguo” y ello para el momento en que, repetimos, Cristo regrese a la tierra para empezar a reinar en ella y ahora relacionado con lo que Jehová hará con la muerte dentro de ese período de mil años de gobernación divina por medio de Su Hijo Jesucristo:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, que la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones nuestras).

Pero “restauración de todas las cosas” que quedaría incompleta, si de ella quedaran apartadas todas aquellas personas que murieron antes de que ese momento tan esperado por aquellos que confiamos en las promesas de nuestro Creador, se haya hecho realidad. Por eso, otra de las cosas de las que nuestro Creador nos transmitió “por boca de Jehová, los santos profetas de tiempo antiguo”, es Su voluntad de devolver la vida a aquellas personas que a lo largo de los siglos y hasta nuestros días la han ido perdiendo, en lo que conocemos como la “resurrección de los muertos”…… de ahí: que Jesús pudiera afirmar en Juan 5:28-29, aquello de que “viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán”; pero veamos cómo nos transmitieron los profetas dicho acontecimiento:

Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! (en clara alusión a aquellos que sus cuerpos ya descompuestos, han sido devueltos al polvo de la tierra del que fueron tomados, según Gén. 2:7; 3:19). Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotaciones nuestras).

Todas estas cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre a la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta, son todas las cosas a “restaurar” y que fueron prometidas por Jehová Dios mediante “sus santos profetas de tiempo antiguo”…… e insistimos en que todo lo mencionado, sucederá a partir del mismo instante en que Jesucristo regrese e instaure el reino de Dios en la tierra. Todo resumido, que las condiciones volverán a ser como las que existían en tiempos de nuestros primeros padres Adán y Eva antes del pecado…… y todo eso (no nos cansaremos de insistir en ello) dentro del período de mil años del reino de Dios y no al término de este, como auguran algunos “iluminados” que van por ahí dándoselas de “teólogos”.

Estamos, por lo tanto, en el momento más apasionante de la historia de la humanidad y que viviremos en primera persona aquellos que actualmente confiamos en las promesas del Dios Altísimo “que no puede mentir” (Tito 1:2); ya otra cosa es para cuándo podemos esperar dicho acontecimiento, eso es, el establecimiento del reino de Dios en la tierra para así disfrutar de sus inmediatos beneficios y que de momento la cosa no tiene fecha fija. Porque el punto de partida para que se desencadenen los hechos que nos tienen que llevar a dicha meta, está relacionado directamente con la aparición de un personaje conocido como “el anticristo”, del que se nos habla en la profecía de las “70 semanas” (estaríamos hablando de “semanas” de años) y que encontramos en Dan. 9:24-27:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos. 25 Y debes saber y tener la perspicacia que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” mencionado y que tiene que ver con el personaje “anticristo” que les acabamos de mencionar) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, por siete años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotaciones nuestras).

Es esta una de las más importantes profecías, sino la más importante, pues en ella se nos identifica el tiempo en el que se puede esperar la prometida venida del reino de Dios a la tierra, porque veamos y resumiéndolo un poco: de un cómputo de “70 semanas” divididas en tres fracciones de 7, 62 y 1 semana respectivamente, solo queda por cumplir esa última semana, eso es, siete años. Excusamos decir que el hecho que dicho tiempo de “70 semanas” del versículo 24 se nos fraccione en tres partes, indica que su secuencia no tiene por qué ser correlativa; es cierto que de la redacción del versículo 25 se puede deducir que los dos primeros bloques si fueron correlativos, mientras que el tercero no lo puede ser, pues si antes de la muerte de Jesús ya había vencido el segundo bloque de 62 semanas (noten ese “después” con que inicia el verso 26) y las cosas siguen igual que en ese momento, tirando a peor, ello significa que dicha “semana 70” y que antecede a lo señalado en el versículo 24, aún no ha iniciado.

Porque esta inicia en el momento en que aparezca un “caudillo” y que se corresponderá con el “anticristo”, que establezca un pacto por una “semana”, o sea por siete años “entre los muchos” y siendo que estos “muchos” tienen que ver con Israel y sus vecinos árabes: queda claro entonces que una vez haya entrado en acción dicho personaje, estaremos a siete años vista del reino de Dios. Claro, la cuestión tiene que ver con “cuándo” aparecerá el susodicho personaje y que es el tiempo que se nos “queda bailando”, pues lo desconocemos…… pero que nos podemos hacer una idea, a tenor de lo dicho en la profecía de Daniel considerada, porque veamos las pistas se nos dan en la misma: en el versículo 26 de la misma, se nos da un detalle muy importante y que tiene que ver con el hecho de que dicho personaje tiene que ser descendiente del “pueblo” que asoló Jerusalén y su templo; recordémoslo:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo (como etnia) de un caudillo que viene (luego dicho “caudillo”, en ese momento aún en el futuro, tiene que proceder de ese “pueblo”) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotaciones nuestras).

Y a pesar de lo que a usted le hayan podido decir, el “pueblo” que como etnia que destruyó Jerusalén y su templo no fueron las levas romanas, sino mercenarios asirios que estaban enrolados en las legiones de Roma acantonadas el norte de Israel y región que un día fue la poderosa nación de Asiria…… de ahí que fueran individuos de etnia asiria los que como “pueblo” participaron de dicha destrucción. Por lo que el personaje que hoy estamos esperando, tiene que ser de ascendencia asiria según la profecía de Daniel; y siendo cierto que la nación de Asiria desapareció en la noche de los tiempos y nunca más se supo de ella, no es menos cierto y según las Escrituras, que la tal tiene que aparecer de nuevo como nación en la escena mundial:

Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2 Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso y su boca era como boca de león. Y el dragón dio a la bestia su poder y su trono y gran autoridad.

3 Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración.” (Rev. 13:1-3).

Recordemos que la “bestia salvaje” de siete cabezas prefigura al conjunto de potencias mundiales que dominaron sobre el pueblo de Dios, Israel y que por orden de aparición fueron las siguientes: Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia (la actual Irán), Grecia, Roma y el Imperio Otomano (la actual Turquía); cómo podemos comprobar, todas esas naciones existen en la actualidad aunque algunas con nombres distintos, excepto Asiria y que como hemos señalado, desapareció de la escena mundial sin dejar rastro alguno…… y siendo esta la “cabeza” que recibió el golpe de muerte y que tiene que ser sanado, eso es, que tiene que volver a aparecer como nación y como fue en el caso de Israel, que estuvo desaparecida por más de 1.800 años, desde 135 E.C. hasta 1.948 en que reapareció como tal.

En nuestros días, entonces y para que se cumpla la profecía, tiene que reaparecer la nación de Asiria aunque lo hará también con un nombre distinto y que quizás les suene de algo; porque si siguen los sucesos de Oriente Medio, estarán al tanto de la lucha que mantiene la etnia kurda por recuperar su territorio y al que se refieren como el “Kurdistán”, territorio que antiguamente era el que ocupaba la desaparecida Asiria y…… ¡exacto, querido amigo, ha dado en la diana!: los kurdos actuales son los directos descendientes de los antiguos asirios. Tan es eso así, que en algún medio de comunicación ya se les identifica como asirios, no como kurdos y de los que esparcidos por el mundo habrá entre 50/60 millones, distribuidos fundamentalmente entre Turquía, Irak, Irán, Siria y un resto, entre Europa y otros países calculado entre 5 y 7 millones; luego la incógnita solo está en saber cuándo estos conseguirán la independencia y en el bien entendido que, para ello, precisarán de un líder carismático capaz de negociarla y que todo indica que será el personaje “anticristo”, que destacará por ser un sagaz político y no un hombre de armas.

Por lo tanto, no nos queda otra que seguir “ojo avizor” la situación en dicho territorio y esperar la aparición del citado personaje, cuya “tarjeta de presentación” será el susodicho pacto de paz o no agresión por siete años que establecerá entre Israel y sus vecinos árabes: a partir de ese mismo instante, empiezan ya a correr los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos y a ser sustituido por el reino de Dios…… y si quieren saber cómo se distribuirán esos siete años, solo tiene que leer nuestro próximo artículo en dónde continuaremos profundizando con el tema. Mientras tanto y siendo cierto que en este blog se escribe la verdad sobre el contenido escritural, no estaría de más por parte de la “parroquia” el comprobar con su ejemplar de las Escrituras, si lo que les hemos dicho se ajusta a lo que estas dicen o no; y es que nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL


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