miércoles, 22 de mayo de 2013

La “gran muchedumbre”…… y los súbditos del reino de Dios. 

Una de las enseñanzas más discutidas a la secta de los TJ, es aquella que señala a los miembros de la citada “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, como los primeros súbditos del venidero reino de Dios y algo en lo que tienen toda la razón; bien es cierto que colocan como miembros de esta ingente cantidad de personas aún por aparecer, a lo que ellos llaman la “clase” de sus “otras ovejas”, eso es, a todos aquellos que no tienen acceso al gobierno de dicho reino, pues no pertenecen a su “clase ungida” o aquellos que, según su particular forma de entender la cosa, tienen que reinar con Cristo en el cielo. La cuestión es que si bien en la “forma” están completamente equivocados, pues ni los que tienen que reinar con Cristo en esa gobernación milenaria ejercerán su gobierno desde el cielo, ni su llamada clase “ungida” es tal, pues a día de hoy no existen “ungidos” (Hijos adoptivos de Dios) sobre la tierra, ni son los componentes de su llamada “clase” de las “otras ovejas” los que están llamados de manera exclusiva, a formar parte de esa incontable multitud por aparecer, es cierto sin embargo, que en lo que es el “fondo” de la cuestión tienen razón, pues hay unos “elegidos” que tienen que reinar con Jesús y otros que serán los súbditos de dicha gobernación de hechura divina…… y algo a lo que esos señores definen como las “dos clases” y planteamiento que es perfectamente bíblico, pues eso es lo que leemos en Rev. 7:1-10:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.

4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel (……) 

9 Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero”.”

Luego lo que vemos en este pasaje nos adelanta, es que para cuando se pone en marcha el reino de Dios ya después de la “gran tribulación”, solo son dos grupos de personas los que acceden al mismo y totalmente distintos el uno del otro, tanto en cantidad como en características: pues mientras que unos están perfectamente contados, vemos que los otros son incalculables…… y mientras que unos, solo 144.000, han sido sellados con el sello “del Dios vivo” y lo que indica propiedad o pertenencia especial (1 Ped. 2:9), los miembros de esa ingente cantidad de personas “que ningún hombre podía contar” no lo han sido y por lo tanto, no podemos estar hablando de personas en un mismo plano de igualdad. Además, mientras de los primeros se nos da una procedencia específica, eso es, sacados “de las doce tribus de Israel” y prescindiendo del significado que ello tenga y que ahora no viene al caso, los segundos proceden de “todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” y lo que definitivamente hace distintos ambos grupos entre sí. Sin embargo, no son pocos los que pasando por alto estos “pequeños” detalles y a los que iremos añadiendo a continuación, continúan afirmando que no solo esos 144.000 sellados son los que tienen que reinar con Cristo en el milenio, sino que también lo hará los miembros de dicha “gran muchedumbre” y solo por el mero hecho de que se les menciona vestidos de “largas ropas blancas”.

Uno de los que más vehementemente se pronuncia en este sentido, es ese “genio” de la interpretación bíblica que va incordiando por ahí, el “ingeniero”, “teólogo” y probablemente presidente de la comunidad de vecinos de su escalera (por títulos que no quede), Apologista Mario Olcese y que no hace mucho ha colgado en su página en YouTube, concretamente el día 17 del corriente mes de Mayo un video bajo el título “Testigo de Jehová: ¡si no puedes resolver esta cuestión, será mejor que dejes la Watchtower!” y en donde al final del mismo, desafía a los TJ a que le respondan a esta cuestión, haciendo extensiva dicha invitación a un servidor (Armando López Golart); y como es norma en los autores de este blog, cuando alguien nos hace una demanda en cualquier sentido, siempre respondemos a la misma venga de quién venga, incluso si viene de un indocumentado de esa calaña y que aún no ha sido capaz de respondernos él a nosotros, a seis cuestiones que le tenemos planteadas (obviamente no está a la altura necesaria para ello) y en una muestra más que patente de su ignorancia supina con respecto del contenido escritural.

Por lo que resumiendo el asunto, lo que plantea el personaje en cuestión es, en primer lugar, que esos miembros de la “gran muchedumbre” y como ya les hemos señalado, también reinan con Cristo y por lo que no pueden ser los súbditos de dicho gobierno…… y por otra parte, que los que ocupan la plaza de súbditos del reino son aquellos de los que se nos habla en Zac. 14:16. Establecido el asunto, empecemos por el principio y con lo que habría que empezar diciendo, que la vestimenta con ropas blancas y en donde se apoya tan disparatado planteamiento, en terminología bíblica no significa otra cosa que el que uno tiene la aprobación de Dios, por lo que estaríamos hablando de una condición personal de apariencia ante Dios y no de una responsabilidad de privilegio, como pueda ser el reinar con Cristo en el reino…… pero veamos un ejemplo de ello:

No obstante, sí tienes en Sardis unos cuantos nombres que no contaminaron sus prendas de vestir exteriores y andarán conmigo en prendas blancas, porque son dignos.” (Rev. 3:4).

Y si ustedes buscan el mismo pasaje en la versión Traducción en lenguaje actual, leerán esto:

Sin embargo, en Sardes hay algunas personas que no han hecho lo malo. Por eso, andarán conmigo vestidos con ropas blancas, símbolo de victoria y santidad, pues se lo merecen.”

Luego dichas simbólicas vestiduras blancas no pueden ser otra cosa que lo dicho: una condición aprobada ante el Altísimo y en función de un comportamiento correcto, lo que conlleva una posición de favor ante Este; que ello es así, eso es, que la vestimenta blanca en sí misma no significa el que uno tenga que reinar con Cristo, queda claro por el hecho de que los ángeles siempre aparecen con dicho ropaje blanco y sin embargo, está claro que ellos no gobiernan en el reino de Dios al lado de Jesucristo. Pero dicho lo cual, veamos argumentos algo más sólidos en este sentido, considerando la razón por la que dicha “gran muchedumbre” vestía de blanco y el por qué no tienen parte en el gobierno del reino de Dios, pues de ella se nos dice lo siguiente:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.” (Rev. 7:13-17).

Entonces estaríamos hablando de personas que habrán aceptado el sacrificio de rescate de Jesucristo y por ello se las considera aceptas ante Dios, pues como dice el pasaje han “lavado” y “emblanquecido” sus ropas o lo que es lo mismo, su apariencia personal ante Dios, con “la sangre del cordero”; y hablamos en tiempo futuro, porque dicha “gran tribulación” y de la que “sale” esa ingente muchedumbre aún está en un tiempo por venir. Y que esas personas no tienen nada que ver con aquellos que reinan con Cristo en el milenio, queda perfectamente plasmado en el versículo 17 del pasaje mencionado, en donde se nos dice que “el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida”; y significando ello que cuando esas personas aparecen, precisan de cuidado y atención amorosa, para ser guiados a alcanzar la vida eterna y algo que está en línea con lo que leemos en Rev. 22:1:

Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, 2 por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río y de aquel lado, había árboles de vida que producían doce cosechas de fruto y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles eran para la curación de las naciones.”

Luego si entendemos bien, en ese momento al que nos referimos los miembros de las naciones que en conjunto compondrán ese inmenso gentío, precisarán de curación espiritual para poder afrontar la prueba final de la suelta de Satanás y de la que se nos habla en Rev. 20:7-10 y alcanzar con ello y como acabamos de señalar, el acceso a la vida eterna. Sin embargo y en claro contraste, de aquellos que con Cristo tienen que reinar se nos dice que ya en el mismo momento de su resurrección, se les concede la inmortalidad y por lo que ya no precisan de ser pastoreados o guiados a ninguna fuente de “aguas de vida”, pues al ser inmortales ya tienen vida en sí mismos y por lo que no precisan de un medio externo para mantenerla:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Pero es que si hacemos un compendio de todo lo que acabamos de decir, nos aparece otra razón por la que esa “gran muchedumbre” no puede reinar con Cristo durante el milenio, porque veamos: acabamos de leer, que los que han de reinar con Jesucristo durante el milenio, tienen que salir de la llamada “primera” resurrección pues, como hemos visto, solo “estos” que participan de la misma son los que adquieren la inmortalidad y reinan durante el milenio…… y obviamente sobre otras personas que no han participado de la tal resurrección y que serán los futuros súbditos del reino de Dios. Bien, hasta aquí de acuerdo; pero ahora volvamos atrás y recordemos que en Rev. 7:14 se nos ha dicho de esa “grande muchedumbre”, que estos son “los que salen de la gran tribulación”, eso es, que sobreviven a la misma y por tanto pasan con vida al nuevo mundo o reino de Dios…… pero si pasan con vida a través de la “gran tribulación” venidera y lo cual significa que no han muerto ¿cómo puede ser entonces, que reinen con Jesucristo, si dicha circunstancia les impide participar de la mencionada “primera” resurrección mencionada y que es precisamente el requisito imprescindible para conseguir la posición de inmortal rey en el milenio? Y pregunta que formulada hasta la saciedad desde este blog a ese “genio” de la teología Apologista Mario Olcese, aún es el momento que haya sido capaz de poderla responder y en una más que clara manifestación, de su total ignorancia sobre el registro escritural…… ¡vamos, que no sabe ni de lo que habla!

Y no acaba ahí la cosa, pues aún tenemos el siguiente argumento: la “gran tribulación” venidera, finaliza con lo que se conoce como la batalla final de Armagedón (Rev. 16:14; 16) y que es peleada por Jesucristo y sus leales o “escogidos”, contra las fuerzas opositoras de Satanás y sus demonios, eso es, los reyes de la tierra y sus ejércitos:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Rev. 17:14).

O sea, que los que lideran las huestes celestiales en esa batalla por el bando de Dios, son Jesucristo y sus hermanos adoptivos y lo que significa que la “primera” resurrección se ha producido antes de finalizar la “gran tribulación” y de la que “sale” la mencionada gran multitud de Rev. 7:9…… por lo que no es posible que personas que aparecen después de acontecida dicha “primera” resurrección y que son los beneficiarios del resultado final de dicha batalla, puedan en manera alguna incorporarse a ese gobierno ya establecido y por tanto ya al completo, salido de la citada “primera” resurrección (Rev. 14:1). Y argumento añadido que parece una redundancia, pero que tiene que ver directamente con la afirmación que se nos hace en el video objeto de análisis, en el sentido que los súbditos de dicho reino no son los miembros de la “gran muchedumbre” sino los sobrevivientes terrestres de las naciones que han subido a enfrentarse al pueblo de Dios, en la batalla de Armagedón…… y en una clara demostración de la total incapacidad e ignorancia que adorna a ese “teólogo” de tres al cuarto y vergüenza de la profesión, que no solo no tiene ni idea de lo que dice, sino que acumula disparate tras disparate en su diabólica resistencia a reconocer la realidad del relato escritural; luego leamos el pasaje de Zac. 14:16, pero considerado en su contexto, eso es, a partir del verso 12:

Y esto es lo que resultará ser el azote con el cual Jehová azotará a todos los pueblos que realmente hagan servicio militar contra Jerusalén: Habrá el pudrirse de la carne de uno, mientras uno está parado sobre sus pies; y los ojos mismos de uno se pudrirán en sus cuencas, y la lengua misma de uno se pudrirá en la boca de uno. 

13 Y en aquel día tiene que ocurrir que entre ellos (los miembros de los pueblos que participen en dicha batalla) se hará extensa la confusión procedente de Jehová; y cada uno realmente agarrará la mano de su compañero y su mano realmente subirá contra la mano de su compañero. 

14 Y Judá mismo también estará guerreando en Jerusalén; y la riqueza de todas las naciones en derredor ciertamente será recogida, oro y plata y prendas de vestir en abundancia excesiva. 15 Y así resultará ser el azote del caballo, el mulo, el camello y el asno; y toda suerte de animal doméstico que se halle en aquellos campamentos, como este azote. 

16 Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Acotación nuestra).

Luego resumiendo la cosa, tenemos que concluir que es de todo punto imposible que queden sobrevivientes de aquellos que suban contra Jerusalén, pues no solo sus órganos vitales serán destruidos, sino que además serán llevados a pelear unos contra otros dentro de sus mismas filas y lo que nos habla de un exterminio total; el mismo hecho que en el verso 15 se nos cite que dicho exterminio alcanza hasta a esa serie de animales que en él se nos mencionan y que ninguna responsabilidad tienen en el asunto, nos muestra que la aniquilación será completa ¡vamos, que no queda ni el apuntador! De hecho, en la profecía de Sof. 1:18, lo que se nos dice es que habrá un “exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra”…… obviamente de aquellos que no acepten la sujeción al reino de Dios, pues esto es lo que se nos aclara en 2 Tes. 1:8 y en donde leemos que una gran venganza divina será traída “sobre los que no conocen (obviamente porque no han querido) a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús”. Luego es solo obvio que “los que queden” de ese apocalíptico evento, solo pueden ser en una primera instancia, aquellos que en ese momento crucial de la historia humana se ponen del lado de su Creador y que las Escrituras identifican como una “gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Rev. 7:9)…… y que en el momento álgido del asunto, son ocultados por nuestro Dios Jehová al modo como Noé fue apartado en su momento, del cataclismo que le sobrevino al mundo de aquél tiempo; y dado que como hemos visto, esa innumerable multitud no puede reinar con Cristo, pero que sí entran al reino de Dios, es obvio que pasan a convertirse en los primeros súbditos de dicha gobernación divina y ya pronto a convertirse en una realidad.

Pero noten que hemos dicho que son los “primeros” súbditos, pues resulta que en la profecía de Zacarías se nos habla de “otros” que se sumarán a esta “fiesta” y algo que ya dimos a entender, aunque no profundizamos en el tema pues hablábamos de otra cosa, en nuestro anterior artículo “Zac. 14:16…… y los súbditos del reino de Dios” (11/07/12). Por lo tanto, veamos como continúa dicha profecía y averigüemos a quiénes se refiere…… aunque para no perdernos, tenemos que partir de la base que en Rev. 7:1-17, se nos habla de los dos únicos grupos de personas que aparecen tan pronto como el reino de Dios empieza su andadura y que son los 144.000 por una parte y la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” por la otra, pues como ya hemos señalado y según las Escrituras, todos aquellos que lleguen vivos hasta el fin del sistema inicuo y sean considerados como “enemigos” de la adoración verdadera, sufrirán “el castigo judicial de destrucción eterna” (2 Tes. 1:7-9); algo que queda claro, ya que es corroborado por lo que leemos en Mat. 25:31-33; 45- 46:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda (……) 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.”

Y lo que nos da a entender, lejos de toda duda, que fuera de esos personajes mencionados, eso es, Jesucristo y sus hermanos por un lado y las personas de condición de “oveja” señaladas, por el otro, ya no hay más seres humanos sobre la tierra para cuando inicia el reino de Dios, pues han sido totalmente aniquilados los enemigos de Dios. Luego sería razonable pensar, que la expresión “los que queden” de Zac. 14:16, incluye también a los habitantes de aquellas naciones que “subirán contra Jerusalén” y que mueran antes de que inicie la “gran tribulación” y a quienes la Biblia ofrece la esperanza de la resurrección.

 “Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Y dado que todos los miembros de la “gran muchedumbre” sobrevivieron a la “gran tribulación” porque lavaron y emblanquecieron sus ropas (eso es, ejercieron fe en su sacrificio vicario y se procuraron con ello, una posición aprobada ante Dios) antes de que empezara la “movida”, es obvio que los resucitados también deben de hacer algo para que su resurrección resulte ser una de vida y no una de juicio adverso o destrucción eterna. Y ello tiene que ver con el acudir a los patios terrestres del templo de Jehová e inclinarse en dedicación a Dios mediante Jesucristo, lo cual incluye el aprovecharse del alimento espiritual que se pondrá a disposición de todos, mediante los nuevos “rollos” que se abrirán durante el milenio “para la curación de las naciones” (Rev. 22:2); y siendo el caso que cualquier resucitado que rehúse hacerlo, sufrirá el mismo azote que les sobrevendrá a las naciones de la actualidad, que en su momento se enfrenten al Creador: la destrucción eterna…… pero veamos como continua la profecía de Zacarías:

Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a cualquiera que no suba de las familias de la tierra a Jerusalén a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos, aun sobre ellos no ocurrirá lluvia fuerte (bendiciones espirituales). 18 Y si la familia de Egipto misma no sube y realmente no entra, sobre ella tampoco la habrá. Ocurrirá el azote con el cual Jehová azotará a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las cabañas. 19 Esto mismo resultará ser el castigo por el pecado de Egipto y el pecado de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Zac. 14:17-19). (Acotación nuestra).

Y verso 18 que tal parece indicar, a nuestro entender, que hace referencia a personas distintas a los sobrevivientes de la “gran tribulación” y que solo pueden ser los que posteriormente vayan levantándose en la resurrección de los muertos, a acontecer durante el período milenial. Pensemos que serán innumerables los resucitados que en su vida anterior y por distintas razones, no adoraron a Dios y lo que les llevará a tener que empezar a dar pasos para ello durante el milenio y así, como hemos dicho, que su resurrección resulte en una para vida y no en una para juicio o destrucción eterna. Tengamos en cuenta, además, que probablemente muchas personas durante esos mil años y prescindiendo que provengan de los sobrevivientes de la “gran tribulación” o de los que vayan resucitando posteriormente (e hipotéticamente, los que vayan naciendo tanto de unos como de otros), se decantarán más bien por disfrutar de la ventajas materiales de vivir en una tierra convertida en un paraíso y gozando de una plena salud, que por el esfuerzo de mantener el aprendizaje espiritual que nos será facilitado por los “nuevos rollos” que se abrirán (Rev. 20:12) y que nos fortalecerán espiritualmente para hacer frente a la prueba final, eso es, la suelta de Satanás…… porque no olvidemos y ello dicho para esos “teólogos” que nos hablan de una resurrección de juicio o destrucción eterna para después del milenio, que para el final del mismo nuestro Creador Jehová Dios no nos anuncia una resurrección, sino una prueba y como deja perfectamente claro el siguiente pasaje:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar (luego poner a prueba la fidelidad de uno hacia su Creador y al igual como hizo con Adán y Eva) a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).

Porque eso es lo que se nos dice que ocurre, finalizados los mil años y no otra cosa, con lo que sería no solo interesante sino también instructivo, que esos “genios” de la teología que defienden dicho planteamiento, nos explicaran el por qué entonces de los mil años de gobierno teocrático; porque si según nos afirman, tanto los participantes de la “primera” resurrección, como los miembros de la “gran muchedumbre”, reinan en inmortalidad con Cristo en el milenio y ya hemos visto que de la “gran tribulación” no sobrevive persona alguna aparte de esa ingente multitud mencionada y por otra parte, que hasta después del milenio no ocurre la segunda resurrección ¿sobre quiénes se gobernará entonces y sobre quiénes además, se extenderán los beneficios de la labor sacerdotal de esos gobernantes? Es más ¿para qué ese tiempo de mil años, eso es, en qué se empleará dicho tiempo? Por otra parte, no estaría de más que nos contaran también, como queda el asunto de la “restauración de todas las cosas”, prometida por el Altísimo (Hech. 3:20-21), porque sin nadie que restaurar (pues de ser las cosas como se nos cuentan, en ese momento solo habrá sobre la tierra perfectos e inmortales Hijos de Dios), es obvio que no se puede hablar de restauración alguna…… luego ¿para qué esa promesa? Por lo que ¿sería mucho pedir que ese “experto” en cuestiones teológicas, Apologista Mario Olcese y puesto que comparte dicho disparate con otros “entendidos”, nos iluminara con sus “atinados” razonamientos y nos mostrara la lógica de dicho planteamiento por él propugnado?

MABEL

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