domingo, 25 de enero de 2015

¿Aplicó correctamente el apóstol Pedro, en Hech. 1:20…… los Sal. 69:25 y 109:8?


Y como somos conscientes de que alguien podría pensar que los autores de este blog, discrepantes de todo aquello “que se mueve” en el ámbito de lo religioso, queremos llegar al punto de incluso enmendarle la plana al mismísimo contenido escritural, permítannos tranquilizarles diciendo que no es por ahí por donde “van los tiros”; lo que pretendemos, sencillamente, es compartir con ustedes una reflexión sobre algo que nos tiene intrigados y que no nos cuadra del registro sagrado, que tiene que ver con la aplicación que hizo el apóstol Pedro en Hech. 1:20, de los Salmos 69:25 y 109:8 y aceptada por todos los teólogos actuales, que en definitiva fue lo que le movió a actuar “motu proprio” (eso es, por su cuenta y riesgo) en lo que tuvo que ver con la disparatada elección de Matías como sustituto del traidor Judas (Hech. 1:15-26). Y decimos disparatada, porque nada en el contexto de su acción sugiere que hubiera razón alguna para tomar semejante iniciativa; de hecho, esto es lo que les fue “ordenado” a los once apóstoles restantes por Jesucristo, instantes antes de ser elevado éste a los cielos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Luego la “orden” o mandato dada por Jesucristo y que ya ostentaba “toda autoridad, tanto en el cielo como en la tierra” (Mat. 28:18), era la de esperar acontecimientos y no la de tomar decisión alguna; es cierto que hay quien sostiene que Pedro fue guiado por el espíritu santo para tomar dicha iniciativa, pero los hechos demuestran que no fue más que una impulsiva acción de dicho apóstol, porque veamos: si leen el verso 5 del pasaje mencionado, se darán cuenta que el derramamiento del tal espíritu santo y que tenía, en calidad de ayudante, la misión de guiar sus pasos desde ese momento en adelante, aún no se había producido y por lo que Pedro no pudo recibir ningún estímulo o dirección de parte de este.

No perdamos de vista, por otra parte, la incongruencia que significa el hecho de que si bien Jesús para elegir a sus doce apóstoles se pasó una noche entera en vela y orando por ayuda divina para hacer la selección correcta (Luc. 6:12), Pedro solventó dicha cuestión con un simple sorteo en el que los dos implicados tenían el 50% de posibilidades…… por lo que saliera el que saliera agraciado en dicho sorteo, éste siempre sería el que Dios había “escogido”. Que “la jugada” es tal como se la contamos, queda puesto de manifiesto por la repercusión que dicha acción ha tenido en el registro sagrado y que contribuye a que las cuentas no nos salgan; porque si resulta que en el Pentecostés de 33 E.C. y partiendo del supuesto de que la acción de Pedro hubiera sido correcta, doce apóstoles fueron reconocidos por Jesucristo…… ¿cómo se podría entender, entonces, que años después el propio Jesucristo hubiera escogido también a Pablo como apóstol (Gál. 1:1) y con lo que ya nos encontraríamos con trece apóstoles, cuando lo que leemos en Rev. 21:14 es concretamente esto?:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y, sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Por lo que “blanco y en botella”: las Escrituras solo reconocen a doce apóstoles de Jesucristo y por lo que nos queda uno “bailando” por ahí; luego la pregunta es ¿a cuál excluirían ustedes? En todo caso, demostración evidente de que el impulsivo Pedro se “columpió” una vez más y ahí nos ha dejado el problema señalado; por lo cual y volviendo al tema de este escrito, nada sería de extrañar que en su deseo de que fuera aceptada su decisión, inconscientemente aplicara un pasaje que no tuviera nada que ver con lo que estaba barruntando en su inquieta mente…… pero veamos el argumento presentado a la “concurrencia” por el bueno de Pedro, para promover la sustitución de Judas:

Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Quede desolado su alojamiento y no haya morador en él” y “Su puesto de superintendencia tómelo otro”.” (Hech. 1:20)

Citas que se corresponden al Sal. 69:25 y al Sal. 109:8 respectivamente; claro, la inmediata es acudir a dichos pasajes y ver qué se nos dice en su contexto porque, recordemos, Pedro los utiliza como argumento definitivo para justificar su personal acción de sustituir a Judas por otro elemento…… por lo que vamos a ver qué se nos dicen en ese Sal. 69:25:

Quede desolado su campamento amurallado; en sus tiendas no llegue a haber morador.”

En principio, pudiera parecer que Pedro habría aplicado bien dichas palabras, cuando la realidad es que cometió un error parecido, aunque en otro aspecto, en el que caen algunos autores bíblicos actuales, en el sentido de que cuando entre dos pasajes situados en distintas partes de las Escrituras existen claras semejanzas en su forma de redacción, ya razonan que se refieren a lo mismo cuando realmente no son las palabras usadas en los mismos las que establecen dicha relación y por muy semejantes que estas sean entre sí, sino que es el contexto en el que estas se hallan situadas, el que determina dicha relación…… luego acudamos al contexto de dicho pasaje para saber de qué se nos está hablando en el Sal. 69:25:

De veras acércate a mi alma, reclámala; a causa de mis enemigos, redímeme. 19 Tú mismo has llegado a conocer mi oprobio y mi ignominia y mi humillación. Todos los que me muestran hostilidad están enfrente de ti. 20 El oprobio mismo ha quebrantado mi corazón y la herida es incurable. Y seguí esperando que alguien se condoliera, pero no hubo nadie; y consoladores, pero no hallé ninguno.

21 Antes bien, por alimento me dieron una planta venenosa (mirra) y para mi sed trataron de hacerme beber vinagre (o “vino agrio”, según versiones, resultado de mezclar vino con mirra). 22 Que su mesa delante de ellos llegue a ser una trampa y un lazo lo que es para su bienestar. 23 Que se les oscurezcan los ojos para que no vean (no se habla de ceguera literal, sino espiritual); y haz que sus caderas mismas vacilen constantemente. 24 Derrama sobre ellos tu denunciación y que tu propia cólera ardiente los alcance.

25 Quede desolado su campamento amurallado; en sus tiendas no llegue a haber morador.

26 Porque han seguido tras de aquel a quien tú mismo has golpeado y siguen relatando los dolores de aquellos a quienes tú traspasaste. De veras da error sobre su error y no entren ellos en tu justicia. 28 Sean borrados del libro de los vivientes y con los justos no sean inscritos.” (Sal. 69:18-28). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que, aunque por boca de David, estas palabras apuntaban profética y directamente a la amarga situación por la que transitó Jesús…… pero la cuestión es acerca de quiénes se hablaba en esta profecía y que no podía ser de ninguna manera de Judas, pues por ejemplo, no fue éste el que dio a beber al Hijo de Dios en sus últimos momentos y según Mar. 15:23 “vino drogado con mirra”, según la TNM y que es la que más se ajusta a lo que ocurrió realmente. No olvidemos que la mirra, en la época del imperio romano, era usada también como anestésico para los moribundos o los condenados a muerte y que se solía dar mezclada con vino para enmascarar su sabor agrio, para aliviar sus dolores (salvando las distancias, sería el equivalente a los narcóticos actuales y por lo tanto, una droga); por otra parte, tenemos que el texto de dicho pasaje está escrito en plural y por tanto aplicado a muchas personas…… pero ¿a quiénes? Pues sencillamente al pueblo de Israel y centrando el foco de atención en sus dirigentes religiosos, que fueron los que intrigaron para que Jesús fuera ajusticiado como un vulgar criminal y se produjeran los hechos relatados en dicha profecía; recordemos y como corroboración de lo afirmado, la petición del verso 23 en el sentido de que “se les oscurezcan los ojos para que no vean” y que se ha cumplido hasta el extremo, pues aún hoy los judíos y en su ceguera espiritual, continúan sin reconocer a Jesucristo como el Mesías enviado por Jehová Dios. De ahí que el verso 25 y al que hizo referencia Pedro, no pudiera ser aplicado a Judas, sino que aplicaba a la ciudad de Jerusalén y circunstancia que se cumplió en el año 70 E.C. con la destrucción de ésta y su templo, causada por los ejércitos comandados por el general romano Tito.

Entonces y a tenor de lo expuesto hasta el momento, está claro que Pedro no podía apoyarse en dicho pasaje para apuntalar su iniciativa de buscar un remplazo para el traidor Judas y lo que nos llevará a investigar, si con el segundo salmo mencionado estuvo más atinado el hombre y que tal no parece ser el caso, pues esto es lo que se lee en el mismo:

Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.” (Sal. 109:8).

Leído tal cual y sin profundizar en el mismo, parecería que en esta ocasión Pedro acertó en su aplicación, pues el contexto se ajusta al personaje de Judas del que, como nota curiosa, si bien en los evangelios no se nos dan muchas referencias directas de él, sí en el contexto de este pasaje y del que se podría entender que estaba casado y tenía hijos…… pero veamos que se nos dice en el contexto de este Sal 109:6-10:

Nombra sobre él a alguien inicuo y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra. 7 Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo; y que su oración misma llegue a ser un pecado.

8 Resulten pocos sus días (recordemos que se suicidó, por lo que su muerte fue prematura); su puesto de superintendencia tómelo otro.

9 Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos y quede viuda su esposa. 10 Y sin falta anden errantes sus hijos; y tienen que estar mendigando y tienen que buscar alimento desde sus lugares desolados.” (Acotación nuestra).

Pero aunque pudiera parecer que este salmo sí estaba bien aplicado por parte de Pedro y lo que, presuntamente, le avalaba para tomar la acción que tomó, lo cierto es que los autores de este blog no lo tenemos tan claro; porque si bien es cierto que el pasaje en cuestión dice que el puesto de superintendencia de Judas debería de tomarlo otro…… lo que no dice es quién debería de tomar la iniciativa en llevar a cabo dicha sustitución. Circunstancia que de nuevo nos lleva a Mat. 28:18, en dónde hemos leído que Jesucristo ostentaba y por delegación de su Padre Celestial “toda autoridad” tanto en el cielo como sobre la tierra y como es natural, sobre su propia congregación aquí en la tierra…… no pasemos por alto, además, el hecho de que Jesucristo estuvo por espacio de cuarenta días después de su resurrección dando instrucciones a sus once apóstoles y tiempo suficiente para darse cuenta de que le faltaba uno y por ello abordar el tema de su sustitución; sin embargo, Jesucristo no tomó decisión alguna al respecto y lo que significa, indudablemente, que tenía otro plan para el momento en que debería hacerse dicha sustitución y que solo podía estar relacionado con la posterior inclusión de Pablo en dicho grupo de apóstoles. Por lo que todo apunta a que Pedro, haciendo una vez más “el canelo” (en román paladín, “el tonto”) se tomó una atribución que no le correspondía y como prueba de que ello es así, ahí está el permanente recordatorio de su error contenido en las Escrituras por el problema creado como consecuencia de su acción y ya señalado, de Rev. 21:14.

Es cierto que alguien podría alegar que Pedro usó una formula antigua en el pueblo judío, como era el uso del Urim y Tumim y que era el acto de “echar suertes” y mediante las que Jehová determinaba sobre situaciones por las que fuera inquirido; de hecho, en Prov. 16:33 y pasaje que Pedro probablemente tuvo en cuenta, se lee como sigue:

En el regazo se echa la suerte (o “Urim y Tumim”), pero de Jehová procede toda decisión por ella.” (Acotación nuestra).

Para entendernos, que era Jehová el que maniobraba para que saliera una cosa o la otra y de acuerdo con Su Voluntad y con el propósito de dirigir a Su pueblo en situaciones delicadas; digamos y para aclarar las cosas, que el uso del “Urim y el Tumim” era algo parecido a una especie de sorteo o “suerte sagrada”, pues era Jehová, como ya hemos señalado, el que estaba detrás del mismo. Piensan algunos estudiosos que se trataba de tres piezas, una que llevaba escrita la palabra “no”, otra con la palabra “sí” y una tercera en blanco, siendo que la pieza que se sacase daría la respuesta a la pregunta o cuestión planteada…… a menos que saliera la que estaba en blanco y lo que indicaría que no se daba respuesta y lo cual, en sí mismo, ya era una respuesta. Hay quien opina, que también pudiera tratarse de dos piedras planas, blancas por un lado y negras por el otro, que se arrojaban al aire y la respuesta quedaba determinada por la posición en la que estas quedaban al caer al suelo; de tal suerte que si coincidían las dos caras blancas boca arriba, significaba “sí” y si las dos eran negras, significaba “no”, siendo que si una era negra y otra blanca, ello significa que no había respuesta. Pero prescindiendo de la opción o forma de sorteo que Pedro hubiera adoptado, se olvidó de un “pequeño” detalle al jugar la baza de “las suertes” usada por sus antepasados, como era el que esta solo podía ser presentada ante Jehová por el Sumo Sacerdote…… y Pedro no era Sumo Sacerdote; es más: según la tradición judía, el uso del “Urim y el Tumim” cesó cuando los ejércitos babilonios mandados por el rey Nabucodonosor desolaron Jerusalén y destruyeron su templo en el año 587 a. E.C. y con ello sus registros genealógicos, opinión que está apoyada por lo que leemos con respecto a estos objetos en Esd. 2:61-63 y Neh. 7:63-65.

Ahí se nos habla de ciertos hombres que afirmaban ser de la línea sacerdotal, pero que no podían demostrar dicha afirmación por falta de documentos que lo acreditaran, que no podían comer de las cosas santísimas provistas para el sacerdocio hasta que un Sumo Sacerdote se levantase con el “Urim y el Tumim” y pudiera inquirir de Jehová acerca del derecho de estos a participar del sacerdocio; pero lo cierto es que no hay prueba escrita alguna de que posterior a dichos profetas se usasen de nuevo dicha fórmula, pues las Escrituras ya no vuelven a hacer más referencia a dichos objetos sagrados y con los que se “echaban suertes” acerca de cualquier cuestión presentada ante Jehová Dios…… pero además y para “rematar la faena”, resulta que para cuando Pedro actuó, Jesucristo ya era el nuevo Sumo Sacerdote nombrado por Jehová y por lo que solo a él le correspondía tomar tal decisión:

Esta esperanza la tenemos como ancla del alma, tanto segura como firme y entra cortina adentro, 20 donde un precursor ha entrado a favor nuestro, Jesús, que ha llegado a ser sumo sacerdote a la manera de Melquisedec para siempre.” (Hebr. 6:19-20)

Luego lo que tenemos, es que todo apunta a que el bueno de Pedro no acertó ni una...… o sea, que no hizo una correcta aplicación de los salmos aludidos y ello con la aquiescencia de los restantes 10 apóstoles (no nos olvidemos de este “pequeño” detalle); por lo que en definitiva y por aquello de sacar una moraleja de lo narrado, incidir en la necesidad de asegurarse muy mucho antes de hacer cualquier aseveración en cuestiones de enseñanza bíblica. Eso es, que la interpretación que hagamos de cualquier pasaje escritural como apoyo de determinada afirmación, se ajuste correctamente a su contexto y de este modo no cometer el mismo error de Pedro que, no captando el sentido correcto de ninguno de los dos salmos usados para defender su punto de vista, fue llevado a tomar una incorrecta decisión que ha dejado huella indeleble en el propio registro escritural. Sin embargo y a modo de conclusión, señalar de nuevo que lo dicho no es más que una mera reflexión personal puesta por escrito, de algo que los autores de este blog no tenemos nada claro y por lo que bien podría haber otra explicación sobre el particular…… por lo que el que la tenga, que la aporte y así aprenderemos todos.

MABEL


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