lunes, 9 de febrero de 2015

La importancia de conocer el “contenido” del evangelio de Jesús.


Porque no son pocos los autores bíblicos que nos están dando “la vara” continuamente con el tema del “evangelio” del reino, pero sin aclararnos cuál fue realmente el mensaje concreto que Jesús vino a dar…… sencillamente porque no lo saben, pues parten de un supuesto equivocado: el de pensar que dicho “evangelio” iniciado en Jesús, ha perdurado en el tiempo y por lo que todo aquél que en nuestros días ejerza fe en Jesucristo y se bautice en agua, ya es reconocido automáticamente por Dios como un Hijo Suyo (lo que se conoce como un “ungido”) y por lo tanto, coheredero con Cristo del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote. Pero permítannos explicar el por qué salimos ahora “con estas”: hace unos días y buscando información para un próximo artículo, nos topamos con el video de determinado autor en el que se nos decía, más o menos, que para entender el mensaje “central” de Jesús acerca del reino de Dios, se tenía que saber lo que se había empezado a predicar al inicio de tal ministerio, así como lo último que este dijo acerca del mismo.

De entrada, lo que ese autor parece estar insinuando es que el mensaje o “evangelio” de Jesucristo tuvo un argumento inicial que se fue desarrollando con el tiempo y, finalmente, llegó a una culminación e idea que es absolutamente falsa y que lo único que denota es la crasa ignorancia de quién así se pronuncia, consecuencia lógica (por otra parte) de intentar entender las Escrituras partiendo de una idea preconcebida; para sostener dicha propuesta, el autor de dicho video nos dirige a Mar. 1:1 y en lo que no es más que una disparatada interpretación de dicho pasaje, porque veamos que se lee en el mismo:

El principio de las buenas nuevas acerca de Jesucristo:……

Ya a continuación y en los siguientes versos hasta el ocho, se nos pasa a relatar los sucesos que precedieron a la difusión del “evangelio” y expresión esta que no significa otra cosa que “buena nueva” o “buena noticia”…… luego para ponernos en situación, estaríamos hablando de los prolegómenos que se concitaron para que dicha “buena noticia” se empezara a difundir; por lo que nada sugiere dicho pasaje y contrario a lo que parece proponernos el autor en cuestión, que ese “evangelio” tuviera un inicio a modo de introducción, un cuerpo central y una conclusión, como en todo discurso que se precie. Porque de lo que estamos hablando, tal como hemos señalado, es de una “buena noticia” y que es simple y llanamente esto: una noticia; para poner un ejemplo de lo que queremos decir, es como si a uno le toca la lotería (esa sería la buena noticia) y luego pasa a explicar las circunstancias que le llevaron a comprar el boleto agraciado…… pues eso es lo que se hace en el pasaje de Mar. 1:1-8, pues primero se nos habla de la existencia de la noticia y luego se nos habla de cómo se desarrollaron los acontecimientos, hasta llegar al momento en que dicha “buena noticia” fue sacada a la luz y que, además, tenía que ver con el cumplimiento de “algo”.

Es cierto y a modo de paréntesis, que en los evangelios se encuentra mucha información adicional a modo de guía para aquellos que decidieron apartarse de la religión que en su momento seguían y basada en la Ley, para hacer suyas las enseñanzas de Jesús…… pero eso no es el “evangelio” del Hijo de Dios y expresión, que repetimos, no significa otra cosa que “buena noticia” (no un conjunto de enseñanzas), sino más bien la consecuencia lógica de la “buena nueva” anunciada y que se exigía de todo aquél que ejerciera fe en la misma; dicho lo cual, cerramos el paréntesis y continuamos con lo que decíamos, que tenía que ver con el averiguar cuál es el verdadero significado de la porción señalada del relato de Marcos y que se capta cuando se contrasta dicho pasaje con distintas traducciones bíblicas, como por ejemplo, la versión TLA y en dónde se lee como sigue:

Ésta es la historia de cómo empezaron a anunciarse las buenas noticias acerca de Jesús, que es el Hijo de Dios y el Mesías. 2 Todo comenzó como Dios lo había anunciado por medio del profeta Isaías…… (etc. etc. etc.).” (Acotación nuestra).

Por lo que es falsa la insinuación de que el “evangelio” fuera algo que se tuviera que desarrollar con el tiempo, ya que como hemos señalado no se trataba más que de una “buena noticia” que se tenía que dar al pueblo de Israel de manera exclusiva y no al resto de la humanidad, tal como se desprende de las siguientes palabras de Jesús:

En respuesta, él dijo: “No fui enviado a nadie, aparte de las ovejas perdidas de la casa de Israel.” (Mat. 15:24).

Circunstancia que queda ratificada, con la orden que en su momento dio a sus apóstoles cuando les envió a predicar, según leemos en Mat. 10:5-10:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis”.”

Repetimos, entonces, que el mensaje que portaba Jesucristo tenía que ver solo con la nación o pueblo de Israel y donde radica la auténtica clave del sentido del “evangelio” de Jesús, porque veamos ¿qué podría ser de interés para el pueblo judío y que no tuviera relación alguna con el resto de la humanidad? Porque si bien es cierto que el valor del rescate pagado por Jesucristo con su sangre alcanza a todo ser humano (Juan 3:16) y que el reino de Dios es el instrumento para conseguir tal fin, no es menos cierto que nada tiene que ver esto con la “buena noticia” o “evangelio” encomendada por el Altísimo a Su Hijo (Luc. 4:43) y esperada durante siglos por el pueblo de Israel (Luc. 3:15); que no tenía dicha “buena nueva” relación directa alguna con la gente de “las naciones” o resto del mundo, queda claro cuando se analiza la promesa divina que siglos antes y por medio de Moisés, el Dios Todopoderoso le hizo a la recién liberada nación de Israel y en los siguientes términos:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa’. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Éxo. 19:5-6).

Luego la “noticia” estaba en el hecho de que con la aparición del Mesías, se iniciaba el cumplimiento de esa promesa divina hecha siglos atrás en el tiempo y con ello la oportunidad para que algunos miembros de la nación de Israel (pues no alcanzaba a todos, dado que la cantidad de estos estaba predeterminada en 144.000 miembros, según Rev. 14:1) pudieran acceder a reinar con Cristo en el reino de Dios; de hecho, esto es lo que les fue prometido a los primeros merecedores de tal galardón:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Notemos que el pacto no fue establecido con el resto de seguidores que tenía Jesús en ese tiempo (Luc. 6:13), sino solo con aquellos que le habían seguido fielmente en sus pruebas y lo que denota que dicho pacto no estaba al alcance de todos los discípulos de Jesús, sino solo a unos pocos como fueron los apóstoles y que iniciaron la cuenta; ello queda demostrado por el hecho de que solo estos recibieron en 33 de Pentecostés de E.C., el bautismo en espíritu santo que les reconoció como Hijos de Dios y les invistió de los poderes que dicha condición llevaba inherentes, parecidos a los que desarrolló Jesús mientras estuvo en la tierra. Es cierto que dicho pacto fue extendido de forma excepcional a personas que no eran israelitas y por lo que no les aplicaba la promesa divina hecha siglos atrás en las llanuras del desierto del Sinaí…… pero la razón para tal excepción, radica en el hecho que de entre los judíos y por su falta de fe, no se pudo computar el total del número predeterminado por Jehová respecto de aquellos que tendrían que reinar con Cristo en el reino de Dios, circunstancia de la que Pablo nos da clara explicación:

De modo que, hablando con denuedo, Pablo y Bernabé dijeron: “Era necesario que la palabra de Dios se les hablara primero a ustedes (en función de la promesa divina hecha al pueblo de Israel). Puesto que la están echando de ustedes (eso es, no creyeron en dicha promesa) y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones.” (Hech. 13:46). (Acotaciones nuestras).

Sin embargo, eso de ninguna manera significaba “barra libre”, o sea, que ya cualquiera pudiera participar en ese pacto que estableció Jesús entre sus seguidores, pues no podemos pasar por alto que según el capítulo ocho de Hechos de los Apóstoles se nos marca un precedente que pone muy complicada la cosa a esos teólogos (como el autor del video mencionado) que afirman que la obra de Jesús, eso es, el supuesto “evangelio” anunciado por este aún se continúa predicando actualmente. Porque lo que se pone de manifiesto en ese capítulo mencionado, es que la capacidad de bautizar en espíritu santo y con ello el propiciar que uno fuera reconocido como Hijo de Dios, amén de ser dotado de los poderes consustanciales a dicha condición, solo la tenían los apóstoles y nadie más; luego con la muerte del último de estos (Juan en 99 E.C.), se acabó la posibilidad de que alguien más pudiera adquirir dicha condición y con lo que cesaba la predicación del “evangelio” de Jesús o, dicho de otra manera, quedaba ya sin efecto por obsoleta o caducada, la “buena noticia” que Jesús trajo al mundo y que ya había cumplido con su propósito: reunir a la mayor parte de aquellos que tenían que reinar con este en el reino milenario…… porque recordemos que según Rev. 11:3-13, aún está pendiente de aparecer un pequeño “resto” de esos poderosos personajes y algo que cuadra con lo que leemos en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Y dado que ese pequeño “resto” por aparecer en un futuro, serán personas directamente escogidas por Jehová mediante Jesucristo y no producto de una nueva búsqueda mediante predicación y como ocurrió en el primer siglo E.C., resulta que ya no hay “evangelio” que predicar ni “buena noticia” que dar, pues esa oferta pública de poder alcanzar uno el participar del gobierno del reino de Dios, cesó con la muerte de los apóstoles; y por lo que es del todo falso que hoy se esté predicando el “verdadero” evangelio anunciado por Jesús y que no era más que una noticia que hoy ya no aplica. Por lo tanto y más bien al contrario, lo que hoy se predica no es “el prístino evangelio de Jesús” como eufemísticamente alguno afirman, sino más bien una “verdadera” memez a cargo de unos “verdaderos” indocumentados…… porque de ser eso como nos lo cuentan esos “entendidos” actuales, eso es, la continuidad en la propagación de dicha “buena noticia” o “evangelio” desde el primer siglo hasta nuestros días, tendrían que cumplirse estas palabras de Jesús y lo cual no es el caso, como es público y notorio:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo (mandato dado a los apóstoles y a nadie más) y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotaciones nuestras).

Permítannos enfatizar el hecho de que ese mandato fue dado en exclusiva a los apóstoles y por lo tanto solo se mantuvo en vigor durante la vida de estos, eso es, mientras estuvo vigente la capacidad de impartir el bautismo en espíritu santo (delegada por Jesucristo en estos) y que declaraba a uno como Hijo de Dios y condición que le infundía los poderes para llevar a cabo dichas obras poderosas. Pero como ya hemos señalado, esta posibilidad desapareció con la muerte de dichos poderosos personajes, por lo que a partir de ese momento ya no existió sobre la tierra y ello hasta el día de hoy, nadie que pudiera impartirlo, con lo que nadie podía desarrollar los poderes que dicho bautismo otorgaba…… y si no hay poderes, es que no hay bautismo en espíritu santo y por lo tanto, no hay “ungidos” o Hijos de Dios sobre la tierra. Otro dato a tener en cuenta y que prueba la veracidad de nuestro planteamiento, es que para adquirir la condición de Hijo de Dios y los poderes resultantes de la misma, era necesario el contar con dos bautismos totalmente diferentes entre sí: el bautismo en agua, por una parte y el bautismo en espíritu santo, por otra…… a menos eso sí, que Jesús nos hubiera mentido y que no entendemos que sea el caso:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5).

Esto es y cómo acabamos de señalar, de haber recibido uno el bautismo de agua o “bautismo de Juan” pues con este inició el tal y el bautismo en espíritu santo, que inició en Jesús y que nadie más podía impartir:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua (bautismo que se desconocía en Israel) me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es (luego no otro) el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:33). (Acotaciones nuestras).

Y si hacemos un poco de historia, veremos que Jesús solo pudo hacer esto después de haber muerto y ser resucitado:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto” (esto es, de su resurrección).” (Hech. 1:4-5). (Acotación nuestra).

Bautismo en espíritu santo que a partir de ese momento y como ya hemos señalado, solo pudo ser impartido por los apóstoles de Jesús; pero es obvio, en todo caso, que estamos hablando de dos bautismos totalmente distintos entre sí, pues de lo contrario no tendrían sentido ni las palabras de Juan 3:5, ni las de Hech. 1:4-5. Y lo que derriba otra falsedad de la que los teólogos actuales nos quieren convencer, eso es, de que solo por ejercer fe en Jesucristo y recibir el bautismo en agua, uno ya puede adquirir la condición de Hijo de Dios, por tanto coheredero del reino con Jesucristo en calidad de inmortal rey y sacerdote…… y algo que se da de bofetadas con el registro bíblico, pues no solo en ninguna parte de las Escrituras se nos insinúa siquiera tal posibilidad, sino que lo que estas nos dicen es todo lo contrario. Porque volviendo al mencionado capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, lo que queda claro es que el bautismo en agua por sí mismo no dio en ningún momento dicha condición a los bautizados, sino que solo la adquirieron cuando recibieron el otro bautismo, eso es, el bautismo en espíritu santo de manos de los apóstoles y únicos autorizados a impartirlo…… porque eso es lo que se nos dice en las Escrituras y no otra cosa.

Pero es que además, lo que estas nos dicen es que todos aquellos que recibieron dicha condición de Hijos de Dios, todos sin excepción, empezaron a desplegar los poderes derivados de dicha condición…… y algo que, curiosamente, no se da en ninguno de los que actualmente se reconocen a sí mismos como Hijos de Dios y que crecen como la mala hierba, circunstancia que nos lleva a la siguiente conclusión: estamos ante verdaderos farsantes que, consciente o inconscientemente y como falsos maestros, están engañando al “personal” para beneficio propio y haciendo buenas las palabras de 2 Ped. 2:3, en el sentido de que llevados por “su ambición de dinero, los explotarán a ustedes con falsas enseñanzas” (DHH). Y si siguen ustedes leyendo lo que se nos dice en este versículo, verán que esos personajes no quedarán sin la retribución correspondiente, pues se nos dice que “la condenación los espera a ellos (a esos falsos maestros) sin remedio, pues desde hace mucho tiempo están sentenciados.” Pero claro, el problema está en que la cuestión no solo se limita a esos falsos maestros, sino que también tiene que ver con aquellos que les siguen, pues esto es lo que leemos en las Escrituras:

En respuesta, él dijo: “Toda planta (u organización religiosa con sus líderes al frente) que mi Padre celestial no ha plantado, será desarraigada. 14 Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo”.” (Mat. 15:13-14). (Acotación nuestra).

Lo que nos lleva a concluir que el peligro de ser destruidos también lo corren aquellos que confían en dichas organizaciones religiosas y en los líderes que las representan: es cierto que todas esas organizaciones afirman cada una el ser la verdadera religión…… pero el caso es que Jesús no vino a establecer ninguna organización religiosa, sino solo a dar una “buena noticia”. Y una vez esta cumplió con el objetivo deseado, o sea, el reunir al grueso del grupo de los que conformarían junto a él en un futuro distante, el gobierno del reino de Dios, se acabó lo que se daba…… todo lo que vino después, hasta encontrarnos con toda la parafernalia montada a día de hoy alrededor de la religión, no es más que pura invención del hombre. La más absurda de estas invenciones es la supuesta “necesidad” de ser uno bautizado en agua para alcanzar la “salvación”, cuando la realidad es que dicho requisito no sirve absolutamente para nada, pues recordemos que en tiempos de Jesús este solo era el paso previo para adquirir el bautismo en espíritu santo y que es el que realmente da la mencionada “salvación”…… pero claro, si resulta que hoy en día ya no existe tal bautismo en espíritu santo ¿qué sentido tiene, entonces, este bautismo de agua?

Porque no se crean esa “milonga” que les cuentan, en el sentido de que mediante dicho bautismo en agua uno ya recibe de manera “automática” el ungimiento como Hijo de Dios y con ello, el derecho de reinar con Cristo en el reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote (esta es la “salvación”), pues eso es falso de toda falsedad…… ¡y que ya hay que ser crédulo para tragarse esa “bola”! Porque como ya hemos señalado, esta condición de Hijo de Dios y como no puede ser de otra manera (a tenor del registro escritural y que algo tendrá que “pintar” en todo esto), siempre llevó añadida la capacidad de realizar obras poderosas más allá de las capacidades humanas, por parte del que ostentaba esa condición; por lo que si uno se reconoce como un “ungido” pero no puede hacer nada para demostrarlo, lo más sensato es no creérselo e inmediatamente mandarlo a hacer puñetas, pues nos está queriendo engañar. Recuerden que según hemos leído en Mar. 16:15-19, dichas manifestaciones de poder eran el “aval” dado por Jesucristo a sus discípulos, para demostrar que el mensaje que estaban predicando contaba con la aprobación divina: por lo que si no hay “aval” que refrende el mensaje, el supuesto “evangelio” que nos están predicando no cuenta con dicha aprobación divina…… ¡y todo lo demás son gaitas, oigan!

MABEL


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