jueves, 29 de marzo de 2012

Sodoma y Gomorra

¿Le suenan estos nombres, querido lector? Probablemente sí y es que junto con el diluvio del día de Noé, es uno de los dos juicios más “sonados” con los que el Creador de todo el Universo, Jehová Dios, ha castigado a la humanidad o parte de ella y de los que nos habla la Biblia. Y tiene que ver con un relato anterior al de las plagas de Egipto, en aproximadamente unos 500 años y sin duda alguna, el más destacado ocurrido entre el ya citado diluvio universal y la liberación del pueblo de Israel de la tiranía de Egipto. Hecho este último, sobre el que hace unos pocos días publicamos un artículo acerca de la enseñanza que se podía derivar, de un relato tan popular y que parece ser ha gustado, pues según nuestro contador de visitas ha sido leído con mucha frecuencia. En el artículo en cuestión “Usted…… y las diez plagas de Egipto” (17/03/12), intentábamos reflejar la línea de actuación seguida siempre por nuestro Creador, en cuanto a resguardar a aquellos que le son fieles, de los castigos a los que somete a los que le son rebeldes y obstinados y algo de vital importancia para nuestra tranquilidad, en vista a los tiempos que vamos a enfrentar.

Pues bien, el tema que vamos a iniciar a continuación, tiene mucho más calado ya que no solo nos muestra cuál es la reacción de Jehová ante determinadas conductas, sino porque además es un tema muy escabroso y polémico, pero que como tenemos por costumbre en este blog (quizás no todos se atreverían), lo vamos a abordar llamando las cosas por su nombre, eso es, al pan, pan y al vino, vino…… y para acabar de aderezar la cosa, relato que nos lleva a tener que analizar hasta nuestros más recónditos pensamientos o puntos de vista, acerca de determinadas situaciones y en las que sin llegar a participar de ellas, sí podríamos vernos afectados por las mismas. Dicho lo cual, nos vamos a meter hoy en uno de esos “jardines” de los que si bien sabes cómo entras, no así como vas a salir de él…… por lo que todo considerado, empecemos pues con la historia de hoy:

Por consiguiente, Jehová dijo: “El clamor de queja acerca de Sodoma y Gomorra es ciertamente fuerte y su pecado es ciertamente muy grave. 21 Estoy completamente resuelto a bajar para ver si obran del todo conforme al clamor que acerca de ello ha llegado a mí y, si no, podré llegar a saberlo”.” (Gén. 18:20-21).

En los versículos siguientes, vemos como se produce una negociación (por llamar a la cosa de alguna manera) de Abrahán con Jehová y en donde el Altísimo llega hasta el punto de concederle al patriarca, la petición de que si tan solo encontraba diez personas justas en dichas ciudades, no las arruinaría (Gén. 18:22-33). Que la cosa no fue así, queda probado por el registro bíblico que nos habla de la destrucción de ambas ciudades, junto a las de Admá, Zeboim y Bela (también conocida por Zóar), las cuales cinco conformaban las ciudades del distrito afectado y que según se nos cuenta, sus restos descansarían en el fondo del mar Muerto (Gén. 14:1-3). Y nos permitimos recordar, para dar un poco más de sentido a la razón del porqué hacemos referencia a estos relatos antiguos, que los tales se proyectan hacia el futuro en una especie de aviso a navegantes y que nos tienen que servir de modelo ejemplarizante para saber por dónde van a ir los tiros. No olvidemos y volviendo al relato de las diez plagas, que de lo que ocurrió en el desierto de Sinaí, por ejemplo y poco después de salir de Egipto la nación de Israel, se nos dice lo siguiente:

Ahora bien, estas cosas (las ocurridas, obviamente) llegaron a ser nuestros ejemplos, para que nosotros no seamos personas que deseen cosas perjudiciales, tal como ellos las desearon.” (1 Cor. 10:6). (Acotación nuestra).

Pero claro, también nos encontramos con la misma situación en el caso del juicio a Sodoma, Gomorra y ciudades adyacentes, pues en línea con lo que estamos hablando, nos dan una pista acerca del punto de vista de Jehová y de Su posterior reacción, sobre determinadas actitudes y que el general de las personas, olímpicamente pasan por alto, pues sencillamente no les interesa el tema…… pero ahí queda la advertencia:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, después que ellas de la misma manera como los anteriores, hubieron cometido fornicación con exceso e ido en pos de carne para uso contranatural, son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno.” (Judas 7).

Y si bien es cierto que en dicho pasaje se nos habla de la fornicación y que generalizando un poco, podríamos decir que básicamente comprende el adulterio y la relación sexual fuera del matrimonio, en este texto se carga el acento en otro tipo de relación sexual y que tiene que ver con la homosexualidad, pues se nos hace referencia al “uso contranatural” de la carne, o lo que es lo mismo y según se sobreentiende, del sexo.

Y decíamos al inicio de este artículo, que este es un tema polémico, porque dicha forma de relación sexual, ha pasado por varios estadios a través de la historia: de ser aceptada, a ser prohibida y pasando por toda la gama de colores…… y práctica que caracterizó los últimos días de imperios tan poderosos como el griego o el romano y que marcó el inicio de su desmoronamiento. Por otra parte, no todos los autores bíblicos están de acuerdo en que la causa de la destrucción de las citadas ciudades tenga que ver con dicho práctica, pues aunque la referencia a las prácticas homosexuales parece quedar clara en el pasaje que acabamos de leer, en directa relación a la destrucción de las mismas, algunos autores objetan que la expresión “homosexual” es de reciente creación respecto de los textos bíblicos. Por ello afirman, que no se puede concluir con certeza que el Altísimo hubiera destruido estas ciudades por esa razón, ya que las palabras hebreas de aquel momento no tienen una correspondencia exacta con los significados y el prisma cultural con el cual hoy las entendemos. Partiendo de tal supuesto, estos autores aseguran que el castigo hacia estas ciudades fue, principalmente, debido a la falta de hospitalidad de sus habitantes hacia los extranjeros y afirmando que, si bien las Escrituras hacen referencia a la “perversión sexual” de Sodoma y Gomorra y ciudades circunvecinas, no necesariamente significaría ello actos específicos de homosexualidad; dicha teoría, suele apoyarse en el siguiente pasaje del libro de Ezequiel:

¡Mira! Esto es lo que resultó ser el error de Sodoma tu hermana: Orgullo, suficiencia de pan y el desahogo de mantenerse libre de disturbio eran lo que pertenecía a ella y a sus poblaciones dependientes; y la mano del afligido y del pobre ella no fortalecía. 50 Y ellas continuaron siendo altivas y llevando a cabo una cosa detestable delante de mí y finalmente las removí, según me pareció apropiado.” (Ezeq. 16:49-50).

Pero sin embargo, vemos que el versículo 50 nos habla de “una cosa detestable” (o “una abominación”, según versiones) y puesto que en el pasaje de Judas 7 se contrapone la fornicación, con el “uso contranatural de la carne”, ello solo permite suponer que estaríamos hablando de homosexualidad pura y dura. Porque aun siendo cierto que la palabra usada en ese tiempo (alguna tendrían para ese tipo de relación) para definir tal actividad, no tuviera traducción literal en los idiomas actuales, no es menos cierto que las labores de traducción no tienen como finalidad la traducción literal de palabras; lo que se pretende es, mediante un conjunto de palabras, reflejar de la manera más ajustada posible al original, la idea, suceso o narración que se quiere transmitir al lector actual. Pero aparte de eso y siempre a tenor del registro bíblico, es que no hay la menor duda de lo que entendió el autor original del siguiente pasaje:

Y siguieron llamando a Lot y diciéndole: “¿Dónde están los hombres que entraron contigo esta noche? Sácanoslos para que tengamos ayuntamiento con ellos”.” (Gén. 19:5).

Otras versiones traducen “tener relaciones sexuales con ellos”, o “tener sexo con ellos” y aún otras “acostarnos con ellos”. Y que la cosa iba por este camino, queda probado por la contraoferta que hizo Lot en su momento, a aquella depravada muchedumbre:

Por favor, miren que tengo dos hijas que nunca han tenido coito con hombre. Por favor, déjenme sacarlas a ustedes. Entonces háganles lo que parezca bien a sus ojos. Solo no hagan nada a estos hombres, porque por eso han venido bajo la sombra de mi techo.” (Gén. 19:8).

Y a tenor de esas palabras ¿qué idea cree usted, querido lector, que tenía Lot de lo que aquella muchedumbre pretendía hacerles a esos visitantes forasteros y a los que él daba hospitalidad? Establecida esta cuestión y no quedando ninguna duda de que estaríamos hablando de la homosexualidad, como causa primaria de la destrucción de esas ciudades, veamos ahora como pintan los bastos en nuestros tiempos respecto de esa práctica…… y el paisaje no puede ser más desolador, pues de estar prohibida y penada por ley en el mundo occidental, hasta no hace mucho (ya otro gallo canta en el oriental), no solo ha pasado a tomar carta de naturaleza dentro de la sociedad ¡y estamos hablando de la cristiandad!, sino que considerándola como un derecho progresista, numerosas naciones hasta han legalizado las bodas homosexuales; eso es, hombres con hombres y mujeres con mujeres, a la par que incluso en algunas de esas naciones, se les concede también el derecho de adoptar niños.

Y a esa situación ha contribuido en grado sumo, el hecho de que la “sabiduría” humana a considerado que un homosexual “nace” y no se hace”, por lo que la persona queda eximida de toda responsabilidad personal con respecto de su orientación sexual y puede en consecuencia, exigir el mismo reconocimiento social, así como los mismo derechos que posee un heterosexual…… pero ¿qué punto de vista acerca del tema cree usted, amigo que nos lee, puede tener nuestro Creador sobre dicha cuestión y que es realmente en dónde radica el quid de la cuestión? Veamos pues, unos pocos ejemplos que nos hablan de ello y que nos llevarán de una punta a otra de las Escrituras:

Lev. 18:22: “Y no debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer. Es cosa detestable.”

Lev. 20:13: “Y cuando un hombre se acuesta con un varón igual a como uno se acuesta con una mujer, ambos han hecho una cosa detestable. Deben ser muertos sin falta. Su propia sangre está sobre ellos.”

Rom. 1:27: “…… y así mismo hasta los varones dejaron el uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando lo que es obsceno y recibiendo en sí mismos la recompensa completa, que se les debía por su error.”

1 Cor. 6:9-10: “¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, 10 ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios.”

1 Tim. 1:9-10: “…… que la ley no se promulga para el justo, sino para desaforados e ingobernables, impíos y pecadores, faltos de bondad amorosa; y profanos, parricidas y matricidas, homicidas, 10 fornicadores, hombres que se acuestan con varones, secuestradores, mentirosos, perjuros y cualquier otra cosa que esté en oposición a la enseñanza saludable.”

Rev. 21:8: “Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad (obviamente se hace referencia al uso contranatural del sexo); y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda (y de la que no hay resurrección).” (Acotaciones nuestras).

Bien, creemos que la opinión de Dios al respecto queda clara y diáfana, al tiempo que de la misma se sobreentiende que, lejos de ser la homosexualidad un defecto congénito (como el síndrome de Down, por ejemplo), como señalan muchos científicos favorables a las tendencias actuales, no es más que una aberración delictiva equiparable a la idolatría, al homicidio y en total oposición a la enseñanza saludable que proviene de Jehová y que Este considera además, como delito merecedor de muerte…… y lo cual no es una broma. Y es que nuestro Creador, no impondría una condena de muerte a los homosexuales, si la tal desviación sexual fuera producto de nuestros genes y por lo tanto, algo ajeno a nuestra voluntad; porque una cosa es que uno sea un tanto afeminado (se dice que por un exceso de hormonas femeninas, nosotros no entendemos del tema), lo cual no le impide llevar perfectamente una vida de relación matrimonial con una mujer, tener hijos, ser un marido y padre excelente y otra muy distinta, tener el repugnante vicio de la homosexualidad…… porque eso es lo que en realidad es la homosexualidad: un vicio repugnante; a menos eso sí, que Jehová esté equivocado y lo cual no parece estar entre lo más probable.

Y claro, ante este panorama de cómo ve Jehová dicha práctica y cómo actuó en su momento para dejar clara su postura hacia a ella, solo es razonable el preguntarse qué estará pasando en estos momentos por la mente de nuestro Creador, ante un mundo depravado que considera como un logro “progresista” (entre otras “minucias” como el aborto), el “matrimonio” entre personas del mismo sexo (incluso legislando sobre ello), que considera como una “conquista social” el reconocimiento público de la citada homosexualidad y lo que nos lleva al aberrante espectáculo de las celebraciones del “día del orgullo gay”…… ¿cómo cree usted, querido lector, que estarán los ánimos de nuestro Dios? ¿O que le parece que estará pasando por Su Cabeza hacer, con respecto de todo ese “tinglao”? Sin embargo, es que además hay otro factor a tener en cuenta que agrava la situación y que nos lleva a considerar de nuevo el pasaje de Ezeq. 16:49-50 y del que nos dicen los “entendidos” (como ya hemos señalado), que en el mismo “no se nos habla de la homosexualidad” como la causa directa de la destrucción de Sodoma y Gomorra y ciudades circunvecinas…… pues anda que si en todo tienen el mismo ojo clínico, van “apañaos”:

¡Mira! Esto es lo que resultó ser el error de Sodoma tu hermana: Orgullo, suficiencia de pan y el desahogo de mantenerse libre de disturbio eran lo que pertenecía a ella y a sus poblaciones dependientes; y la mano del afligido y del pobre ella no fortalecía. 50 Y ellas continuaron siendo altivas y llevando a cabo una cosa detestable delante de mí; y finalmente las removí, según me pareció apropiado.”

Luego considerado con atención dicho pasaje, vemos que el mensaje subliminal que subyace en el mismo, es la idea de que esas personas y al igual que en la actualidad (recuerden este dato), presumían de su condición homosexual, manteniéndose “libres de disturbio” en el sentido (entre otras cosas), de que no tenían ningún pesar que les perturbara por su aberrante conducta y que en aquella sociedad degenerada, era moneda corriente y totalmente aceptada…… y con altivez desafiante, continuaban haciendo semejantes cosas en directa contraposición de las leyes naturales dadas por su Creador. Tengamos en cuenta que el que Jehová mencionara que continuaron “siendo altivas y llevando a cabo una cosa detestable” delante de Él, obviamente significaba que esas personas eran conscientes de su mala actitud con respecto de Dios. Y ahí tenemos en nuestros días y para probar nuestra afirmación, las citadas celebraciones del “día del orgullo gay”, con sus nauseabundos espectáculos de hombres y mujeres semidesnudos por la calle, ataviados con plumajes y todo tipo de extraños ornamentos, así como de exagerados maquillajes (en un claro desafío al Altísimo, pues son sabedores de lo aberrante de su conducta) y en unas esperpénticas cabalgatas por las principales calles de las ciudades más importantes, para general regocijo del resto de la sociedad…… y que esta es otra.

Y decimos que esta es otra, porque por una parte y como ya hemos señalado, estamos hablando del mundo de la cristiandad y por lo que no es “peccata minuta” la cuestión que estamos tratando; mientras que por la otra, si bien es cierto que los homosexuales (al menos una significativa parte muy escandalosa de los mismos) son los que realizan tan “edificante” y obsceno espectáculo, no es menos cierto que cuentan con la connivencia del respetable, que jalea las distintas marchas orillado a ambos lados de las calles por las que discurren las distintas cabalgatas…… y con lo que se hacen partícipes de semejante escarnio ante el Creador. Por ello hemos mencionado al principio, que tan aberrante desviación sexual puede afectar incluso a aquellas personas que no son homosexuales, pero que consideran dicha práctica como un “derecho” y una conquista social de una sociedad avanzada y “madura”, por lo que no les parece mal la situación creada y la observan desde la indiferencia, cuando no desde la complacencia. Pero claro, por otra parte sabemos, que nos dirigimos a pasos agigantados hacia un juico de Jehová sobre la tierra habitada y por lo que deberíamos saber, qué baremos usará Dios para determinar entre aquellos que han de sobrevivir y aquellos que han de ser destruidos en dicho juicio; y para averiguarlo, tomaremos como referencia un relato relacionado con la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.E.C. por los caldeos y algo que se nos cuenta en el libro de Ezequiel; profeta al que por medio de una visión, se le muestra lo siguiente:

Y, ¡mire!, había seis hombres que venían de la dirección de la puerta superior que mira al norte (prefigurando a los caldeos), cada uno con su arma desmenuzadora en la mano; y había entre ellos un hombre vestido de lino, con un tintero de secretario a las caderas y ellos procedieron a entrar y a plantarse al lado del altar de cobre.

3 Y respecto a la gloria del Dios de Israel, fue elevada de sobre los querubines sobre los cuales estaba y llevada al umbral de la casa; y él empezó a clamar al hombre que estaba vestido del lino, a cuyas caderas estaba el tintero de secretario. 4 Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella”.

5 Y a estos otros dijo, a mis oídos: “Pasen por la ciudad detrás de él y hieran. No se sienta apenado su ojo y no sientan ninguna compasión. 6 A viejo, joven y virgen y niñito y mujeres deben matar... hasta arruinamiento. Pero no se acerquen a ningún hombre sobre el cual esté la marca; y desde mi santuario deben comenzar”. Así que comenzaron con los viejos que estaban delante de la casa. 7 Y además les dijo: “Contaminen la casa y llenen los patios con los muertos. ¡Salgan!”. Y ellos salieron e hirieron en la ciudad.” (Ezeq. 9:2-7). (Acotación nuestra).

Luego lo que se percibe de este relato, es que el salvar uno la vida no tuvo tanto que ver con el hacer o no hacer aquellas cosas detestables por las que fue juzgada Jerusalén, sino por la opinión que se tenía sobre ellas, pues solo fueron librados aquellos que estaban “suspirando y gimiendo”, eso es, que se lamentaban sinceramente de la situación, porque no la aprobaban…… y lo cual nos lleva a formularnos algunas preguntas: ¿Cómo vemos nosotros esos actos detestables ya citados, que hoy en día se llevan a cabo en contra de la voluntad de Dios? ¿Estamos entre aquellos que contemplan el matrimonio entre personas del mismo sexo, como la “conquista” de una sociedad avanzada, culta y libre? ¿O nos encontramos entre esos que de forma festiva jalean esos aberrantes desfiles conmemorativos, pues piensan que esas personas tienen el derecho de reivindicar públicamente su tendencia sexual? Pero puede que quizás, sea usted una de esas personas a las que no les van esos folclores y se está en casa tranquilamente leyendo el periódico; ahora bien…… pero ¿qué piensa realmente de ello en su fuero interno? O lo que es lo mismo, pero dicho de otra manera ¿qué punto de vista tiene usted sobre dicho tema…… el de Jehová o el que se refleja en la sociedad actual? Piense que de ello, puede depender en un futuro próximo el resultado del juico que sobre usted se va a llevar a cabo en un momento determinado (al igual que sobre todo “quisqui”, no se crea que alguien se va a librar), cuando nuestro Creador diga: ¡Basta ya!...... y de que lo va a decir, no le quepa la más mínima duda.

Y es que algo que debemos de tener en cuenta, es que Jehová no cambia sus criterios en función de lo que avance “culturalmente” una sociedad que se imagina ser el ombligo del universo y que cree estar por encima del bien y del mal; por lo que Sus perfectas normas morales continúan siendo las mismas, así como lo es Su actitud para con aquellos que las violan y con aquellos…… que consienten o “comprenden” a los que las violan. Y para ello, vamos a citarle de un pasaje que no solo nos demuestra lo correcto de esta afirmación que acabamos de hacerle, sino que nos habla también de la razón primaria del porqué se produce tan aberrante situación:

Y así como no aprobaron el tener a Dios en conocimiento exacto, Dios los entregó a un estado mental desaprobado, para que hicieran las cosas que no son apropiadas, 29 llenos como estaban de toda injusticia, iniquidad, codicia, maldad, estando llenos de envidia, asesinato, contienda, engaño, genio malicioso, siendo susurradores, 30 difamadores solapados, odiadores de Dios, insolentes, altivos, presumidos, inventores de cosas perjudiciales, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, falsos en los acuerdos, sin tener cariño natural, despiadados. 32 Aunque estos conocen muy bien el justo decreto de Dios, que los que practican tales cosas son merecedores de muerte, no solo siguen haciéndolas (unos), sino que también consienten (otros) a los que las practican.” (Rom. 1:289-32). (Acotaciones nuestras).

Y es que este y no otro, es el meollo de la cuestión: el hombre y en su soberbia, se ha apartado del consejo de Dios, al grado que incluso aquellos que hablamos de Él estamos mal vistos hasta por nuestros propios familiares (se avergüenzan de nosotros) y se nos toma por nada, o en su defecto, por personas retrógradas, fanáticas y apartadas de la realidad. Pero resulta y perdonen la redundancia, que la realidad (triste y penosa realidad) la tienen esas personas ante sus propias narices, aunque se nieguen a verla…… porque eso es lo que hacen, pues no quieren verla; por eso la disfrazan con esos rimbombantes nombres, como el llamar a lo que toda la vida ha sido fornicación pura y dura, relaciones “prematrimoniales” o al denigrante y doloroso adulterio, como relaciones “consuetudinarias”…… o como acabamos de ver, el considerar a la aberración que es la homosexualidad, como una enfermedad y por tanto su reconocimiento social, como un logro “progresista” propio de una sociedad “avanzada” y “culta”.

Pero puesto que en Jehová “no hay la variación del giro de la sombra” (Sant. 1:17b), eso es, que no cambia de comportamientos o actitudes con respecto de Sus normas morales, el castigo para todas esas personas (las que hacen y las que consienten), está asegurado y que según Judas 7, estaríamos hablando de un “castigo judicial de fuego eterno” o lo que es lo mismo, destrucción eterna. Por lo que ante la gravedad del asunto, entendemos que procede un sincero y profundo análisis personal, para ver en qué situación realmente nos encontramos…… no sea que nos pille el toro ¡y es que tiene una mala pinta ese “morlaco”…!

MABEL

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