domingo, 13 de octubre de 2013

Hijos de Dios ¡imposible!……. hijos del diablo ¡probable!


Hace unos pocos días, recibimos un correo que nos sorprendió, pues se refería a un tema del que recientemente y desde diferentes ópticas, nos hemos ocupado profusamente y por lo que pensábamos estaba ya entendido por nuestra entendida “concurrencia”, que tiene que ver con la existencia o no y en el momento actual, de supuestos “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios; cuestión ésta en donde el más tonto hace relojes, eso es, que cualquiera y porque se haya bautizado ya se considera como tal, bien sea por que se lo han dicho “de buena fuente” los dirigentes de su iglesia u organización religiosa con la que se asocie, bien porque haya tenido un subidón de emotividad en el momento de su bautismo y se haya “sentido” llamado por Dios para tan alto privilegio…… sea como fuere, estaríamos ante una cuestión que no es de menor cuantía.

Porque no podemos olvidar y de ello la tremenda importancia que tiene el ostentar dicha condición, que la misma eleva a uno a la condición de hermano de Jesucristo y en consecuencia, a heredar con éste el reino de Dios venidero en calidad de inmortal rey y sacerdote por mil años, eso es, que en lugar de ser un súbdito de dicho reino, ocupará uno el cargo de inmortal rey y sacerdote en el mismo…… obviamente, una “pequeña” diferencia. Pero de ello se genera una derivada y que hace que dicha cuestión no quede circunscrita solo a los que sienten tal llamado, sino a todos aquellos que deseamos conocer las cosas que tienen que ver con nuestro Creador, pues tenemos el hecho de que un Hijo de Dios y según las Escrituras, está “guiado por el espíritu de Dios” (Rom. 8;14) y por lo que al modo de los Pedro, Pablo, Juan y tantos otros que en su momento gozaron de tal privilegio, habría que presuponer que las “enseñanzas” de estos actuales personajes supuestamente “ungidos”, están revestidas de la autoridad divina y con ello, adquieren rango de “palabra de Dios”…… con lo que todos, repetimos, nos vemos afectados por tan disparatada creencia, que no tiene fundamento bíblico alguno como veremos a lo largo de este escrito. Y con el añadido, de que los que no nos consideramos poseedores de dicha relación paterno/filial con el Altísimo, por ejemplo los autores de este blog y que plantamos cara a las barbaridades que como “enseñanzas” publican dichos supuestos “ungidos” actuales, lo que realmente estaríamos haciendo es discutir información proveniente de Dios, por medio de esos canales o personajes y con lo que no nos negarán que ello nos pondría en una muy grave posición ante el Creador, por lo que es del todo necesario aclarar esta cuestión…… dicho lo cual y reconocida la importancia del tema, veamos el correo recibido y del que solo transcribiremos la pregunta que en el mismo se nos formula, que como tenemos por costumbre será sin retoque alguno:

“…… usted como se considera hijo de Dios o hijo del diablo,en la actualidad por quien somos guiados por el E.S.o por el espíritu del diablo.”

Y dejando aparte otras consideraciones, entremos a analizar en primer lugar la pregunta acerca de qué nos consideramos ser nosotros, si hijos de Dios o hijos del Diablo y, en segundo lugar, por quién en la actualidad está guiado el “personal”…… si por el espíritu santo de Dios o por el contrario, por el espíritu de Satanás. Pero para lograr un entendimiento claro de esa primera cuestión planteada, eso es, si uno y prescindiendo lo que piense a nivel particular, es o no es realmente un “ungido” o Hijo de Dios (por supuesto, nadie se arroga el dudoso privilegio de ser un hijo del diablo, como no se trate de algún “pirao” y que de todo hay en la viña del Señor), tendríamos que llegar a un entendimiento cabal del siguiente pasaje y que dicho sea de paso, es totalmente desconocido por esos personajes que afirman ser “ungidos”…… no el pasaje como tal y que es usado con profusión por dichos personajes para apoyar su grotesca afirmación, sino el entendimiento del mismo y lo cual ya es harina de otro costal:

Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo.” (Gál. 3:26-27).

De ahí que en Rev. 16:15, Jesucristo dijera que uno debe mantenerse despierto y guardar “sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza” y lo que equivaldría a mantenerse “vestido de Cristo”, eso es, el mantener la condición de aprobación ante Jehová por parte de aquellos a los que les había sido concedida; pero dicho lo cual, vayamos al punto focal del texto y que tenemos condensado en las palabras “bautizados en Cristo”, porque ¿qué significa estar “bautizado en Cristo”? Y es que lo que queda claro en dicho pasaje, es la estrecha relación existente entre ser uno un “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, con el estar “bautizado en Cristo” y lo que nos lleva a tener que averiguar, de cuántos bautismos nos hablan las Escrituras esencialmente; por lo que veamos cuál es, el primero de los bautismos que se nos menciona en la Biblia:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:13).

Luego el primer bautismo como tal de la historia, lo impartió Juan “el bautizante” (de ahí el sobrenombre que se le dio) bajo la directa dirección dada por el propio Dios y que consistía en sumergir a uno en agua, como público reconocimiento de éste del arrepentimiento por sus pecados cometidos…… y a este bautismo en agua, se le conoció como “el bautismo de Juan” (Mar. 11:30; Luc. 20:3). Ahora bien, no es menos cierto que el pasaje que estamos analizando ya apunta a la idea de que había otro bautismo por venir, pues a Juan le fue dicho acerca de Jesús que “este es el que bautiza en espíritu santo” y por lo que solo es razonable, que este nuevo bautismo en espíritu santo fuera reconocido como el “bautismo de Cristo”, dado que en el pasaje citado queda claro que solo Jesús podía administrarlo; luego ya tenemos otro bautismo en marcha, lo que nos lleva a plantearnos unas cuantas cuestiones sobre el mismo: por ejemplo, cuando se instauró dicho bautismo; o si el tal, anuló o dejó sin efecto al “bautismo de Juan”; por otra parte, cómo se impartía y ya, finalmente, que finalidad u objetivo tenía ese nuevo bautismo.

De entrada diremos, que este bautismo en espíritu santo solo se pudo dispensar a partir de la muerte y resurrección de Jesús, pues este hizo mención de ello en algunas ocasiones a sus apóstoles y lo que significaba (detalle muy importante, para entender el alcance de lo queremos explicar) que cuando el propio Jesús durante su ministerio y a través de sus apóstoles, bautizaba en agua, no hacía más que impartir el “bautismo de Juan” y con el mismo significado que siempre había tenido: bautismo de arrepentimiento público de los pecados cometidos por el que se sometía al mismo; pero veamos lo que el propio Jesús dijo a sus apóstoles y que confirma nuestra afirmación al inicio de este párrafo, acerca del cuándo se iba a poder impartir dicho bautismo y circunstancia que tenía que ver, con el que él siguiera su camino al padre, eso es, que muriera como murió:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación nuestra).

Una vez muerto y ya resucitado, veamos cuales fueron las últimas instrucciones que Jesucristo dio a sus apóstoles, antes de ascender al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (los apóstoles y no otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación nuestra).

Está claro, entonces, que Jesucristo estaba hablando de un bautismo distinto al de Juan (realizado en agua), pues los apóstoles ya hacía años que había sido bautizados en el mismo, por lo que tendríamos que estar hablando de otra cosa y lo que nos lleva a la segunda de las cuestiones planteadas…… ésta en el sentido de si con ello se dio por finiquitado o anulado el “bautismo de Juan”, al aparecer el nuevo bautismo. Que no fue así, al menos de momento, queda claro por las palabras que Jesús en cierta ocasión habló con un tal Nicodemo y relacionadas con los dos requisitos fundamentales que tenía que reunir todo aquél que deseara alcanzar un puesto en el gobierno del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

O lo que es lo mismo, que uno hubiera sido bautizado en el “bautismo de Juan” (Mar. 11:30), que se administraba mediante agua y que hubiera sido bautizado también, en el “bautismo de Cristo” (Gál. 3:27) y que se administraba mediante el espíritu santo…… a eso se le llamaba y se le sigue llamando “nacer de nuevo” (Juan 3:3). Dicho lo cual, veamos ahora la tercera de las cuatro cuestiones formuladas y que nos lleva a averiguar el cómo se administraba dicho bautismo, algo que las Escrituras nos muestran claramente: se administraba mediante el ritual de la imposición de manos por parte de los apóstoles (Hech. 8:17: 19:6), cómo únicas personas autorizadas para ello (señalemos, no obstante, que dentro de la congregación cristiana primitiva, no todas las imposiciones de manos tenían como finalidad última el transmitirle a uno el ungimiento como Hijo de Dios) y que nos lleva a la cuarta cuestión planteada, acerca de la finalidad u objetivo perseguido por ese nuevo bautismo…… lo cual implica el hacernos la siguiente pregunta: ¿qué efecto tuvo en los apóstoles, ese bautismo en espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que lo hizo totalmente diferente de su anterior bautismo en agua o “bautismo de Juan”? Pues que les dio una condición que no recibieron con el bautismo en agua y que tenía que ver con el declararles Hijos adoptivos de Dios y condición que se manifestaba públicamente, por los poderes sobrenaturales que tras dicho “bautismo en Cristo”, podían llevar a cabo aquellos que lo había recibido (Hech. 2:4; 19:6)…… y que no se les permitía desplegar, sin embargo, a los que solo habían recibido el “bautismo de Juan”.

Por ejemplo, un seguidor de Jesucristo llamado Felipe y que había recibido dicha condición de manos de los apóstoles, revolucionó Samaria con los poderes que podía desarrollar en su condición de “ungido” o Hijo de Dios (Hech. 8:6-7; 13); ahora bien, hemos dicho que solo los apóstoles podían bautizar en espíritu santo y con ello conceder el don de la adopción de uno como Hijos del Altísimo y siendo el tal Felipe el máximo exponente de lo que afirmamos; porque si bien y en función de su condición de “ungido” podía bautizar a otros en el “bautismo de Juan”, eso es, en agua y además, podía efectuar obras poderosas lejos del alcance del común de los mortales, no podía sin embargo impartir dicho bautismo en espíritu santo y con ello, transmitir la condición mencionada de Hijo de Dios a otros…… ello queda claro, por el hecho de que los apóstoles se tuvieron que trasladar desde Jerusalén a Samaria, para consumar dicho bautismo (Hech. 8:14-17). Otro punto en cuestión, es el de que solo pueden bautizar aquellas personas autorizadas por Dios y que a día de hoy no las hay, algo que explicamos en su momento en uno de nuestros artículos (02/11/11) y que titulamos “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”.

Recordemos y volviendo a lo que nos ocupaba, que hemos dicho que solo Jesús y después de su ascensión a los cielos, pudo impartir dicho bautismo en espíritu santo y acto que se llevó a cabo el Pentecostés de 33 E.C. y únicamente sobre los 12 apóstoles (grupo al que posteriormente fue incorporado Pablo), con lo que se convirtieron, por tanto, en depositarios únicos de la autoridad de podérselo transmitir a otros, como hemos demostrado bíblicamente en el párrafo anterior. Ello nos lleva al punto clave de la cuestión que estamos analizando, pues se entiende que con la muerte del último de dichos apóstoles, se acabó la posibilidad de habilitar a más personas el acceso a la condición de Hijo de Dios, dado que no existía ya sobre la tierra quien pudiera transmitirla; que la situación era esta, se deduce también por unas palabras que Jesús dirigió a su Padre Celestial y en directa alusión a sus seguidores, en donde dijo lo siguiente:

Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20).

Lo que nos viene a decir, que Jesús pedía por sus apóstoles y por aquellos que a través de la directa palabra de estos, creyeran también en él; que ello es así, queda claro por lo dicho hasta el momento, porque si con la muerte de los apóstoles se acabó la transmisión del bautismo en espíritu santo y que lo habían recibido directamente de Jesucristo, con la muerte de aquellos que lo recibieron directamente por mano de los apóstoles de Jesús, se acabó lógicamente la razón y objetivo último de la predicación iniciada por Jesús y que no era otra, que el escoger a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios…… y es que con la muerte de los apóstoles, no lo olvidemos, finalizó el tiempo en que el ser humano tuvo la oportunidad de ser elevado a la condición de inmortal Hijo de Dios, para al igual que Jesucristo, servirle como rey y sacerdote durante el milenio. Que ello es así, queda probado por el hecho de que Jesús habló de otra gran predicación, a llevarse a cabo en la parte final de los tiempos (Mat. 24:14) y que sería seguida por “el fin”, obviamente, no del mundo sino del sistema de cosas actual; ello nos deja claro que esa predicación del primer siglo iniciada por Jesús y continuada por sus apóstoles, tenía fecha de caducidad y que coincidió, como hemos señalado, con la muerte del último de ellos en 99 E.C. y que fue el apóstol Juan…… ahí acabó la búsqueda de aquellos que tenían que reinar con Cristo, pues los pocos que quedaban que habían recibido dicho privilegio de manos de los apóstoles, hemos dicho que no se la podían pasar a otros y con lo que razonablemente, como hemos señalado, dicha obra quedó finiquitada.

Pero no es menos cierto que llegado el momento de la muerte del último apóstol y con ello, la desaparición del “bautismo de Cristo”, eso es, la desaparición definitiva de uno de los dos requisitos impuestos por Jesús para alcanzar una plaza en el gobierno del reino (recordemos Juan 3:5 ya leído), el “bautismo de Juan” quedó obsoleto pues ya no tenía sentido alguno el mantenerlo. No olvidemos, que la finalidad del “bautismo de Juan”, era la de atraer hacia Jesús a personas de buena condición (Luc. 1:16-17) y de dónde éste pudiera escoger, a aquellos que con él compartirían la responsabilidad de gobernar en el reino de Dios y algo que hizo, derramando sobre esos escogidos el bautismo de espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que los elevaba a la condición de Hijos de Jehová…… pues este era el significado respectivo de cada bautismo: el de Juan en agua, como reclamo para atraer a los dispuestos hasta el Mesías y el de Jesús en espíritu santo, el de señalar a aquellos que finalmente fueron escogidos; ya otra cosa, es todo el montaje que las distintas denominaciones religiosas se han montado a su alrededor. Porque algo que no tenemos que pasar por alto, es que en última instancia lo que han hecho dichas organizaciones religiosas de la mal llamada “cristiandad” con dicho bautismo, no ha sido otra cosa que dividir a las personas en distintas facciones y enfrentándolas entre sí, a lo largo de toda la historia conocida de la religión y eso ya, a partir de la muerte de los apóstoles (1 Juan 2:18)…… prueba concluyente de que tenemos razón en lo afirmado, es que dicho “bautismo de Juan” y que se continúa practicando hoy día, lejos de ser un instrumento al servicio de Dios, no ha sido más que un arma letal en manos de Satanás para dividir al “personal” (crear “sectas” o “herejías” según versiones, enseñanzas falsas en todo caso que dividen y que son “destructivas”, según 2 Ped. 2:1) y llevándolo con ello a violar, el fundamental primer requisito entre aquellos que dicen ser seguidores de Cristo:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O como solemos decir desde este blog, el mismo parecido de un huevo a una castaña, lo que se pidió a lo que vemos actualmente, porque ¿en cuántas denominaciones diferentes está dividida la “cristiandad” actual? Según hemos podido averiguar, estaríamos hablando de más de 30.000 denominaciones distintas dentro de la misma y que como ejemplo de “unión”, no está nada mal; lo cual no es óbice, sin embargo, para que un inmenso número de “fantasmas” de entre los miembros de las mismas y a los que se suman aquellos que van por libre, se crean señalados por el dedo de Dios para llegar a ocupar un “trono” al lado de Jesucristo en calidad de inmortal rey y sacerdote y para lo cual, recordemos, se precisa ser un Hijo adoptivo de Dios, o lo que se denomina ser un “ungido”. Con lo que nos encontramos con una feroz controversia entre esos supuestos “ungidos”, pues mientras los unos afirman ser los verdaderos y que todos los restantes son los falsos, los de la denominación de enfrente dicen totalmente lo contrario y así recíprocamente, los unos en contra de los otros; ahora bien, en lo que están totalmente de acuerdo los unos y los otros, es en el hecho de que han conseguido su “ungimiento” como Hijos adoptivos de Dios, mediante el bautismo en agua o el “bautismo de Juan”…… algo que jamás en la historia bíblica ha otorgado dicho bautismo en agua, como hemos podido comprobar en lo mencionado hasta el momento.

Luego la respuesta a la pregunta recibida en el correo que transcribimos el inicio de este escrito, es obvia: los autores de este blog no nos consideramos hijos de Dios, porque en este momento y por todo lo considerado, no existe sobre la tierra persona alguna que ostente la condición de “ungido” o Hijos adoptivo de Dios. Que ello es así, queda demostrado por unas palabras que Jesucristo dirigió a sus apóstoles en el mismo momento de partir al encuentro de su Padre en los cielos, registradas en Mar. 16:15-20 y que trascribiremos en la versión Traducción en Lenguaje Actual, pues es la que lo vierte de una forma más sencilla y por tanto, perfectamente entendible:

Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo. 16 Los que crean en mí y se bauticen, serán salvos. Pero a los que no crean en mí, yo los voy a rechazar. 17 Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; 18 podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”. 

19 Cuando el Señor Jesús terminó de hablar con sus discípulos, Dios lo subió al cielo. Allí, Jesús se sentó en el lugar de honor, al lado derecho de Dios. 20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas; y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.”

Entonces la pregunta es obvia: ¿conoce usted a alguien de entre toda esa jauría de “iluminados” que se auto-identifican como Hijos de Dios y afirman predicar el evangelio “verdadero”, que puedan efectuar esas obras poderosas mencionadas y que Jesucristo afirmó sin lugar a duda alguna (no lo olvidemos), que les sería concedido el poder necesario para llevarlas a cabo?...... no ¿verdad? Entonces o Jesucristo nos mintió, o nos están mintiendo todo ese enjambre de petulantes indocumentados, que afirman ser lo que no son y lo que nos lleva al título que da pie a este escrito, en el sentido de que ser Hijo de Dios es actualmente imposible…… pero el ser un hijo de Satanás, es bastante probable; porque veamos lo que en su momento Jesús afirmó con relación a los dirigentes religiosos de su tiempo, eso es, a aquellos que en se momento tenían a su cargo, el enseñar la Ley de Dios a la “parroquia”:

Ustedes proceden de su padre el Diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44).

Ahora preguntémonos: ¿qué es lo que están haciendo, estas personas que nos dicen presuntuosamente que son “ungidas”, por tanto “guiadas” por el espíritu santo y que nos están predicando que todos aquellos que crean en Jesucristo y se bauticen serán salvos (la primera parte del pasaje de Marcos mencionada) y que por lo tanto, todos ellos pasarán a reinar con Cristo en los cielos, pero omitiendo de forma interesada lo que dice la segunda parte del pasaje citado…… como no sea el mentirnos como bellacos? Vean ustedes una declaración “tipo” de uno de esos “iluminados” y que por caridad cristiana (ya saben ustedes…… la cercanía de la Navidad y todas esas cosas), omitiremos el dar su nombre:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.”

“Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

A tenor de lo considerado y puesto que dichos sujetos se reafirman constantemente en su mentira sobre un supuesto “ungimiento” y algo de lo que parece ser, no se ha enterado Jehová, pues no les da poder ni para curar un simple catarro (recordemos que los poderes eran una identificación del verdadero enviado de Dios, según el pasaje mencionado de Marcos), lo único que podemos pensar es que la mentira y como dijo Jesús, es su predisposición natural y lo que les convierte en hijos de Satanás…… y conste que eso, como hemos visto, lo dijo el propio Jesús y no nosotros, los autores de este blog. Entonces y en una lógica conclusión y atendiendo la segunda cuestión planteada en el correo recibido, la humanidad está “guiada”, no por el espíritu santo de Dios, sino por el espíritu maligno de Satanás, el “gobernante de este mundo” (Juan 14:30), que por medio de esos nefastos personajes que hemos mencionado dirige a la humanidad, en dirección contraria a lo que es la voluntad de Jehová, claramente manifestada en 1 Tim. 2:3-4:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno” según versiones) de la verdad (luego no de la mentira y que es lo que nos cuentan esos personajes).” (Acotaciones nuestras).

Pues los tales, tergiversan el mensaje de las Escrituras mediante confusas y contradictorias interpretaciones (solo se ponen de acuerdo en lo de ser “ungidos”, como ya les hemos señalado), que acaban confundiendo al “personal” y al grado que consiguen que este desista de intentar entender el mensaje que nuestro Creador nos ha dado mediante Su Palabra, la Biblia…… y lo que hace que el cornúpeta ese llamado Satanás, aplauda hasta con las orejas la siniestra labor de esos miserables que le hacen el juego. Pero que nadie crea que las “victimas” de ese atropello demoníaco, eso es, las que son “engañadas” de algún modo serán excusadas de responder por su responsabilidad en dicha cuestión ante su Creador, en el momento del juicio venidero y que serán también consideradas como hijos de Satanás; vean sino, lo que se nos dice en 2 Tes. 2:9-12:

Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos 10 y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron (luego en el trasfondo de la cuestión, hay una actitud deliberada por parte del “engañado”) el amor de la verdad para que fueran salvos. 11 Por eso, Dios deja que les vaya una operación de error para que lleguen a creer la mentira, 12 a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia (pues no “espabilaron” en buscar la verdad en las Escrituras).” (Acotaciones nuestras).

Recordemos, que estas nos ponen como ejemplo a personas de Berea, que se caracterizaban por examinas a diario y con sumo cuidado, las Escrituras que tenían en aquél tiempo a su alcance, para averiguar si lo que Pablo les contaba era cierto o no…… ¡y estamos hablando del apóstol Pablo y no de los “mercachifles” que nos rodean hoy en día! Por lo que dicho lo cual, nos reafirmamos en lo expuesto en el titular de este escrito: Hijos de Dios ¡imposible!…… hijos del diablo ¡probable!

MABEL

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