miércoles, 13 de noviembre de 2013

La clase “ungida” de los Testigos de Jehová…… y la “Conmemoración” o Cena del Señor.


Y en el bien entendido que este tema es la continuación del que publicamos el día 10 del corriente mes de Noviembre y en el que resaltábamos el hecho de los continuos cambios de dirección en dicha organización y que, por su “intríngulis” o peculiaridades (el tema, no la organización), bien merece un artículo aparte. Partimos de la base que ya sabemos de qué hablamos cuando mencionamos a la clase “ungida”, bien sea que estos pertenezcan a dicha organización o a cualquier otra, pues todas tienen sus propios “ungidos” y por supuesto los “buenos”, pues los de las demás organizaciones obviamente son los “falsos” (¡faltaría plus!) y que son todos aquellos que se identifican como personas “ungidas” o elegidas por Dios y lo que las eleva a la condición de Hijos de Este, por tanto hermanos de Cristo y en consecuencia, herederos con él del reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y personas que están en total contraposición con aquellas que no perteneciendo a dicho grupo y aquí ya entramos en la doctrina de los TJ, serán súbditos del mismo y que son su clase de las “otras ovejas” que conforman en conjunto, la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” y de la que se nos habla en Rev. 7:9; 14. Y ambas enseñanzas que se aplican a sí mismos y con lo que resulta que solo existen en la tierra “sus ungidos” por una parte y “su gran muchedumbre” por la otra, de tal suerte que el que no forme parte de cualquiera de esos dos grupos, lo tiene “más claro que el agua”, eso es, rematadamente mal. Dicho lo cual, veamos ahora qué es la “Conmemoración” o “Memorial” que celebran las distintas iglesias de la cristiandad en general y que tiene su razón de ser, en las siguientes palabras:

También, tomó un pan, dio gracias, lo partió, y se lo dio a ellos, diciendo: “Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 20 También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes”.” (Luc. 22:19-20).

Luego por “Conmemoración”, “Memorial” o “Cena del Señor”, se tiene el revivir a modo de recordatorio el acto que en ese momento se llevó a cabo y del que Jesús dejó perfectamente establecido el porqué de dicha celebración, cuando por boca de Pablo se dijo lo siguiente:

Porque yo recibí del Señor lo que también les transmití, que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó un pan 24 y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto significa mi cuerpo a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 25 Hizo lo mismo respecto a la copa también, después de haber cenado, al decir: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre. Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí”. 26 Porque cuantas veces coman este pan y beban esta copa, siguen proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue.” (1 Cor. 11:23-26).

Entonces la primera cuestión a resolver, está en cuantas veces se tiene que llevar a cabo dicha celebración y, la segunda y más importante y punto focal de este escrito, es la de quiénes son los que pueden participar de la misma. En cuanto a la primera cuestión y a pesar de la confusión reinante entre las diferentes denominaciones existentes dentro del ámbito de la llamada “cristiandad”, pues unas lo celebran cada día y varias veces (la iglesia católica, por ejemplo, en sus “misas”), otros una vez a la semana, aún otros una vez al mes (como los evangélicos), hay sin embargo aquellos que lo llevan a cabo una vez cada seis meses y, eso sí, todas ellas apoyando su posición en lo dicho en el versículo 26 del pasaje transcrito y en el que se lee “Porque cuantas veces……”, eso es, que parece fiarlo todo a la discrecionalidad de la organización religiosa de la que se trate, como si las Escrituras no fueran tajantes en cuanto a cuándo celebrarlo y como veremos más adelante; y ya en el otro extremo de la cuerda, encontramos a los TJ que lo celebran una vez al año y con lo que, de nuevo, se sitúan en lo correcto…… pero ¿es realmente ello así, que dicha celebración tiene que ser anual? Veamos: todas las demás organizaciones se apoyan para sustentar su opción y partiendo del citado verso 26 que tal parece no poner límites de ningún tipo, en estos otros dos versos y transcritos en esta ocasión de la versión RV 1960, compartida por la mayoría de autores de temas bíblicos y en donde leemos lo siguiente:

Hech. 2:41-42: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Hech. 20:7: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.”

Digamos que en estos pasajes, el “partir el pan” se toma como el celebrar lo que había sido encomendado por Jesús antes de morir, eso es, el llevar a cabo una cena en recordatorio de la efeméride vivida y lo que en ambos casos, no cuadraría con lo que realmente dijo Jesús, porque veamos: en el primer caso, se da a entender que dicha celebración conmemorativa era de uso prácticamente “diario” o en todos caso discrecional, entre aquellos recién convertidos y lo cual no tendría demasiado sentido…… y en el segundo caso, habría que entender que estaba restringida al “primer día” de la semana y lo cual tampoco se ajustaría a lo dicho por Jesús. Porque lo que dijo Jesús y según lo relató Pablo en 1 Cor. 11:23-26 ya leído y en donde afirma haber recibido dicha información del propio Jesucristo, tanto en el caso del pan, como en el caso del vino, fue que hicieran eso “en memoria de mí” y lo que significaba el establecer un “memorial” o “conmemoración” como recordatorio de lo que había pasado en dicho crucial momento. De hecho, si uno busca en un diccionario la expresión “conmemoración” vera que significa “Recuerdo de una persona o acontecimiento y ceremonia o celebración con que se recuerda.”…… esto, unido al contexto en el que se produjo dicho acontecimiento y que era en la celebración de la Pascua ordenada por Jehová y que tenía un tratamiento anual, solo permite el pensar que la intención de Jesús iba en el sentido de que dicha observancia tenía que reunir el mismo requisito, eso es, que se observara anualmente; de tal suerte que si en determinada franja horaria, en este caso, a la caída del Sol (Juan 13:30) del día 14 de Nisán de 33 E.C. se mandó un recordatorio del acto celebrado en ese momento, a la caída del Sol del 14 de Nisán de 34 E.C. se tendría que llevar a cabo la acción recordatoria del mismo y así, sucesivamente.

Luego si en el caso de Hech. 2:41-42, vemos que a las pocas semanas de morir Jesús ya estaban “partiendo el pan” o como dicen algunos, “conmemorando” lo ocurrido el 14 de Nisán, la cosa nada tenía que ver con las indicaciones que dio Jesús…… y en el caso de Hech. 20:7 y en donde se nos dice que dicho “partir el pan” se llevó a cabo el “primer día” de la semana, cuando resulta que Jesús murió a la mitad de la misma, tampoco se ajustaría esto a las instrucciones dadas por el Hijo de Dios a sus seguidores y con lo que nos encontraríamos en ambos casos, que se nos estaría hablando de comidas comunes y no de conmemoración alguna. Por lo tanto, una vez más resulta que la TNM de los TJ, es la que vierte los pasajes citados de Hech. 2:41-42 y 20:7 en los términos correctos y ajustados a la idea que los mismos quieren transmitir, eso es, que estaríamos hablando de comidas normales y no de celebraciones religiosas:

Por lo tanto, los que abrazaron su palabra de buena gana fueron bautizados, y en aquel día unas tres mil almas fueron añadidas. 42 Y continuaron dedicándose a la enseñanza de los apóstoles y a compartir unos con otros, a tomar comidas (en comunidad) y a oraciones.” (Acotación nuestra).

El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para tomar una comida, Pablo se puso a disertar con ellos, puesto que iba a partir al día siguiente; y prolongó su discurso hasta la medianoche.”

Ya dando por establecido este primer punto en disputa, pasemos al segundo y meollo de la cuestión, eso es, quiénes pueden participar de dicha “conmemoración y lo que de nuevo, pone el punto focal de la cuestión en los “ungidos” de los TJ, porque veamos: cuando Jesús celebró este acto con sus once apóstoles (Judas ya se había marchado) y en ocasión de la bendición del vino, dijo lo siguiente:

También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes.” (Luc. 22:20).

Dicho “nuevo pacto” tenía que ver con un reino y algo que averiguamos, si seguimos la narración que de dicho dramático momento nos hace Lucas y ya en los versículos 28 al 30:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (eso es, con los once que en este momento estaban compartiendo la mesa con él), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Acotación nuestra).

En realidad, lo que Jesús les estaba ofreciendo a sus apóstoles, era la posibilidad de heredar el reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y pacto que selló con su propia sangre: pero heredad a la que estos no podían acceder, si no llegaban antes a convertirse en hermanos de Jesús y por tanto, en hijos de Dios…… y esto es lo que llegaron a ser días después, cuando en Pentecostés de 33 E.C. fue derramado el espíritu santo sobre ellos y se hizo realidad lo dicho por Jesús, poco antes:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Dicha condición de Hijo de Dios y que llevaba implícito el desarrollar poderes sobrehumanos, según vemos en el relato de Hechos de los Apóstoles solo podía ser transmitida a otros seres humanos por medio de estos y posteriormente por Pablo, en lo que se conocía como la imposición de manos y que no era más que un ritual, pues la cuestión estaba en la autoridad del que las imponía para poder impartir el bautismo en espíritu santo y que era el que realmente daba a uno la condición de Hijo de Dios y no en el ritual en sí mismo…… y autoridad que Jesucristo había delegado únicamente en sus apóstoles; luego solo es razonable pensar que con la muerte de estos, obviamente se acabó la existencia de sobre la tierra de personas que ostentaran dicha condición. Y puesto que a quienes vino Jesús a buscar, fue precisamente a esos que con el tenían que tomar parte en el gobierno del reino de Dios, dicha predicación llegó a su fin temporal y así hasta nuestro días, pues aún está pendiente de aparecer un pequeño “resto” de esas personas, prefiguradas por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y, obviamente, depositarios también de grandes poderes (v. 5-6) y circunstancia que refuerza nuestra afirmación, en el sentido de que a día de hoy, no existen entre nosotros esa clase de personas, pues lo tales poderes y como carta de presentación, no aparecen por ningún sitio; por lo que y como dijimos en nuestro anterior escrito, si la recolección de esa clase gobernante aún no ha sido completada (Rev. 6:9-11), difícilmente pueden haber aparecido en escena la clase de las “otras ovejas” o “gran muchedumbre” y súbditos de dicho reino, máxime cuando la predicación de la que estas personas salen es precisamente de la de Mat. 24:14 y que tiene que ser encabezada por ese “resto ungido” aún por aparecer.

Pero hemos dicho que el “pacto por un reino” fue establecido con aquellas personas que fueron declaradas hermanos de Jesús y por tanto Hijos también de Dios y que eran a las que Jesús encomendó el “conmemorar” el recuerdo de dicho acto “hasta que él regresara”…… pero dado que Jesucristo no regresó en vida de los apóstoles y de los directos seguidores de estos que también tenían la condición de Hijos de Dios, con la muerte de ellos finalizó la observancia de dicho memorial por falta de participantes…… y que como ya hemos visto, solo pueden hacerlo aquellos que son Hijos de Dios y a los que Pablo identificó de la siguiente manera:

Porque todos los que son conducidos (o “guiados”, según versiones) por el espíritu de Dios, estos son los hijos de Dios.” (Rom. 8:14).

Con lo que nos encontramos en el caso de los supuestos “ungidos” de los TJ y como mostramos en el anterior escrito, con una declaración de parte en el sentido de que ellos y como clase dirigente de dicha organización no están guiados por el espíritu de Dios, por lo que obviamente y según las palabras de Pablo, tampoco pueden ser “ungidos” o Hijos de Dios; pero veamos otra vez y para que no quede duda alguna, dicho reconocimiento de parte en La Atalaya de 15 de Julio de 1.981, en su pág. 29 y bajo el subtítulo “¿Por qué, ajustes en el entendimiento?”:

Puede ser que alguien pregunte: ‘Si los testigos de Jehová están recibiendo “alimento al debido tiempo,” ¿a qué se debe que de vez en cuando han cambiado de entendimiento en cuanto a ciertas enseñanzas?’ La Biblia contesta: “Pero la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido.” (Pro. 4:18) Igualmente, tal como la congregación del primer siglo tenía solamente conocimiento parcial, así también sucede con “el esclavo fiel y discreto” de hoy día. El conocimiento cabal de muchos asuntos espirituales se alcanza únicamente a medida que los propósitos de Dios llegan a la plenitud de su realización. (1 Cor. 13:9-12) El “esclavo” no está bajo inspiración divina; más bien, continúa escudriñando las Escrituras y examinando detenidamente los acontecimientos mundiales, así como la situación en que se encuentra el pueblo de Dios, a fin de entender el cumplimiento progresivo de las profecías bíblicas. Debido a limitaciones humanas (luego no hay intervención del espíritu santo que movió a los apóstoles), a veces puede haber un entendimiento incompleto o incorrecto de algún asunto que quizás requiera corrección más tarde.” (Acotación y negritas nuestras”).

Por lo que si los miembros de dicho “esclavo” y máximo exponente de la clase “ungida” de los TJ, resulta que reconocen no estar bajo inspiración divina y lo cual ha quedado meridianamente claro, eso es, que no están dirigidos por el espíritu santo de Dios, la conclusión resultante es que no son tampoco Hijos de Dios y mucho menos, los “continuadores” de la clase del “esclavo fiel y discreto” del primer siglo y algo que, repetimos, queda probado siempre a tenor de las palabras por Pablo mencionadas y por el explícito reconocimiento efectuado en dicha Atalaya…… lo que nos enfrenta a la pregunta del millón: ¿Por qué, entonces, el paripé de la celebración de la “Conmemoración” de la muerte de Cristo, si los únicos que pueden celebrar dicho acto son los Hijos de Dios y los dirigentes de la Sociedad Watchtower, según propia declaración, resulta que no se reconocen como tales? Pero pregunta a la que se le pueden añadir otras dos: ¿Por qué hacen tanto alarde de que si en la misma han participado de los “emblemas” (el pan y el vino) tantos o cuantos “ungidos” o resto que aún “quedan” de Hijos de Dios sobre la tierra, si resulta que a día de hoy no se reconocen como tales…… al menos dentro de dicha organización y como ellos mismos nos han explicado? Por otra parte ¿por qué se prohíbe la participación de dichos “emblemas” a sus “otras ovejas” de la clase terrenal, si a tenor de lo afirmado, no existe distinción alguna en cuanto a condición ante Dios, entre los unos y los otros?

Recordemos que para advertir al “personal” de lo incorrecto de participar de dichos “emblemas” sin estar uno habilitado para ello, en el libro “Perspicacia para comprender las Escrituras”, tomo 1, pág. 460, dicen lo siguiente, bajo el subtema: “Los observadores que no participan”:

El Señor Jesucristo reveló que durante su presencia habría personas que harían bien a sus hermanos espirituales, visitándolos en tiempo de necesidad y dándoles apoyo. (Mt 25:31-46.) Cuando estas personas asistieran a la celebración de la Cena del Señor, ¿tendrían derecho a participar de los emblemas? Las Escrituras dicen que a aquellos que tuvieran derecho a participar de los emblemas como “herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo”, Dios, por medio de su espíritu santo, les suministraría pruebas y les daría seguridad de que son sus hijos. El apóstol Pablo escribe: “El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”, y luego sigue diciendo que hay otras personas que se benefician de lo que Dios ha previsto para estos hijos: “Porque la expectación anhelante de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios”. (Ro 8:14-21.) Puesto que los coherederos con Cristo tienen que ‘gobernar como reyes y sacerdotes sobre la tierra’, el Reino beneficiará a sus súbditos terrestres. (Rev 5:10; 20:4, 6; 21:3, 4.) Como es lógico, estos se interesan en el Reino y en su desarrollo. Por lo tanto, asisten como observadores a la celebración de la Cena del Señor, pero, al no ser coherederos con Cristo ni hijos espirituales de Dios, no participan de los emblemas, como sí hacen los copartícipes en la muerte de Cristo (eso es, la clase “ungida”), que tienen la esperanza de una resurrección a vida celestial con él. (Ro 6:3-5).” (Acotación nuestra).

Entonces ¿en qué quedamos y para enterarnos un poco de qué va la película? ¿Hay o no hay, verdaderos “ungidos” o Hijos de Dios en dicha organización y por tanto “guiados” por el espíritu de Este, separados por ello de una clase que no lo son y por lo que no se les permite el participar de los “emblemas”? Porque según la información de La Atalaya del 15 de Julio del año 86 ya reseñada y ella en línea con las palabras de Pablo en Rom. 8:14, no puede haberlos y lo que nos lleva a otra pregunta: ¿Es que los 12.604 participantes en el “Memorial” del año pasado, eso es, el año 2.012, eran todos unos “mindunguis” a los que Jehová no había suministrado “prueba” fehaciente y con ello la “seguridad” de que sí eran hijos Suyos? Y de no ser así y si realmente estuviéramos hablando de personas engendradas por espíritu como Hijos del Altísimo ¿por qué, son esos mismos “ungidos” los que categóricamente nos afirman “no estar bajo inspiración divina”?...... luego ¿cuándo nos mienten: cuando nos dicen que estamos tratando con Hijos de Dios, o cuando nos dicen que no? Pero es que la cosa no acaba ahí, porque nos encontramos con otro “fregao”, ya que estamos hablando de un “resto” y que tiene que ver con lo que se nos habla en Rev. 6:11:

Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Luego estaríamos hablando de un número de “restantes” que tenía que cerrarse y con el que se completaría asimismo, el número total de los 144.000 que tienen que gobernar con Cristo en el reino de Dios (Rev. 14:1); entonces y si estamos hablando de un “resto” para completar algo, es obvio que dicho resto y por definición, tiene que ir siempre a la baja, en función de aquellos que van muriendo en el transcurso del tiempo y como sucedió en los primeros años después la aparición de la “gran muchedumbre” en 1.935, hasta llegar a la década de los 90 en donde dicho “resto” alcanzó su mínima expresión en 1.995 ,con un total de 8.645 participantes de los “emblemas”. Sin embargo, ya al año siguiente (el 96) dicho número de participantes se elevó hasta los 8.757 (eso es, 112 miembros más que el año anterior) y que para cuando algunos “adelantadillos” que no lo teníamos nada claro, preguntamos qué estaba pasando, el anciano de turno nos remitió a Rom. 11:17-21…… pero claro, allí se nos habla de “reemplazos” o sustituciones y estos obviamente no suman ni restan, pues significa sacar a uno para poner a otro y por lo que la cantidad no se altera. Pero el caso es que ya a partir de 2.006 y en donde partíamos de un número de 8.758, se pasó en el año siguiente (el 2.007) al incremento de ¡347 participantes más!, elevando con ello la suma total a 9.105 participantes…… para llegar al año 2.012 a la suma impensable de ¡12.604! participantes de los “emblemas” y que por lo tanto, se declaraban “ungidos” o Hijos de Dios; y a lo que dicha organización no opone ningún “pero” al hecho de que en seis años (2.006-2.012), un “resto” que, por definición, tiene que disminuir, haya aumentado y a pesar de los naturales fallecimiento, en ¡3.846 persona más! Pero que en definitiva nos encontramos en la misma situación…… ¿cuándo nos mienten los dirigentes de dicha organización: cuando nos dicen que no son “ungidos” pues no se reconocen como “guiados por el espíritu de Dios”, por tanto no coherederos del reino con Cristo, o cuando nos afirman que en el año 2.012, por ejemplo, tenían 12.604 de estos coherederos entre ellos?

¿No cree, querido ex-colega que nos lee, que debería de interesarse un poco acerca de esas cuestiones y ver lo que de cierto hay en ellas, para decidir lo apropiado de su pertenencia a dicha organización y que por sus continuas mentiras, ha demostrado sobradamente no ser más que un elemento integrante del imperio mundial de religión falsa y del que Jehová ordena salirse “echando humo”? Tenga en cuenta, querido amigo y en su momento, compañero de fatigas, que en estos dos artículos que le hemos dirigido lo que hemos hecho no ha sido otra cosa que colocar información ante usted, salida de la misma organización y que tendría que valorar de manera adecuada para tomar la decisión que le coloque en una mejor posición ante Jehová Dios, al que usted afirma querer servir. Ahora bien, si usted se conforma con el serle fiel a dicha organización y pasar por alto dicha información, que no simples opiniones de “apóstatas” (en todo caso, los “apóstatas” contra Dios, serían los miembros dirigentes de dicha organización que hoy dicen una cosa, mañana otra y pasado, la contraria) y que ha sido puesta a su alcance, eso ya sería harina de otro costal…… no obstante, séale sabido, que en un futuro muy cercano deberá de responder de su decisión ante Dios y cuyo explícito mandato, continúa en pie: ¡Sálganse de ella!

MABEL

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