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jueves, 4 de junio de 2015

¿De qué “paraíso” nos habla Pablo…… en 2 Cor. 12:4?


Las Escrituras o La Biblia, como ustedes prefieran, inician con una historia que tiene que ver con los orígenes del ser humano en la tierra y conocida en casi todo el mundo cristiano (aunque muchos son los llamados “cristianos” que la considera un mito), en la que se nos relata que nuestros primeros padres, Adán y Eva, tuvieron como primera residencia lo que se ha dado en llamar “el paraíso” y que posteriormente perdieron, debido a la desobediencia al mandato impuesto por su Creador. Y ya saben ustedes de que va la historia: que si el “arbolito” del que no se podía comer; que si el pendón “verbenero” de Satanás enredando por allí; que si el “gusanillo” plantado por dicho sujeto en la mente de la curiosa Eva; que si no comes tú; que si nos han dicho que no comamos; que si solo es un “mordisquito” de nada; que no Eva, que se nos va “a caer el pelo”; que si ya no me quieres como antes…… y todas esas cosas con las que se encuentra un hombre cuando tiene una mujer a su lado. En definitiva, que al “calzonazos” de Adán le pudieron más las curvas de la fémina, que la advertencia de Jehová acerca de las fatales consecuencias de comer el fruto del dichoso “arbolito”…… ¿o de dónde se creen ustedes, entonces, que salió ese dicho tan español (perdonen lo escatológico del mismo) de que “tiran más dos tetas, que dos carretas”? Ya se sabe, por otra parte, que a la mujer se la llama el sexo “débil” porque es la “debilidad” del hombre y hecho que quedó claramente constatado, en lo ocurrido en ese paraje idílico identificado en las Escrituras, generalmente, como “el jardín de Edén”…… en todo caso, se montó la que se montó y aquí estamos sus descendientes “con estos pelos”, sufriendo las consecuencias de los devaneos de nuestros primeros padres con el “arbolito” de marras.

Ya poniéndonos en plan más formal (habrá que echarle un poco de “alegría” al asunto), lo que quizás no saben muchos miembros de la cristiandad, es que la coloquial expresión “paraíso” se deriva del griego “pa•rá•dei•sos” y que no significa otra cosa que un jardín o un parque hermoso y bien cuidado, llamado también “jardín de Dios” ya que Éste lo plantó, o bien “jardín de Edén” en referencia a su lugar de ubicación (Ezeq. 28:13). Jardín o huerto (como también vierten algunas traducciones), que aparte de su belleza se caracterizaba porque en él solo existía la perfección, tanto en la flora como en la fauna, eso es, el llamado medioambiente y por supuesto, en el propio hombre; por lo que en ese momento éste no conocía ni de enfermedades, ni de vejez, ni de la muerte que nos azotan desde el momento en el que se produjo el pecado…… en cualquier caso, jardín de perfección, del que nuestros primeros padres fueron expulsados por su desobediencia. Luego cuando hablamos de retornar al paraíso, no estamos hablando de algo místico o sobrenatural y ubicado en las regiones celestiales, sino sencillamente de un retornar de la tierra y todo lo que esta contiene, a la condición de total perfección que existía dentro de ese “terruño” situado en lo que hoy conocemos como Oriente Medio (concretamente y según expertos en el tema, más o menos en el espacio de terreno en el que hoy confluyen las fronteras colindantes de las actuales Turquía, Irán e Irak) y en el que fueron creados nuestros primeros padres y del que fueron posteriormente expulsados.

Por lo que no hay que deificar el término “paraíso” y que es lo que hacen muchos, pues este no era más que el modelo de lo que se pretendía llegara a ser toda la tierra…… luego queda claro que lo mollar del asunto está en la mencionada condición de total perfección que reinaba en dicho entorno y cuyo máximo exponente era el ser humano; de hecho, ese término “paraíso” como referencia a ese entorno de perfección solo aparece tres veces en las Escrituras, mientras que el resto de ocasiones en las que se alude a dicho enclave, se lo menciona como “el jardín de Dios” o el “jardín de Edén”. La primera de ellas la encontramos en Luc. 23:42-43, en donde un Jesús agonizante respondía a la petición que un malhechor ajusticiado a su lado, le acababa de formular:

“Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”.”

Parece obvio, entonces, que el Hijo de Dios y que algo sabría del asunto, en su respuesta estableció con claridad que el reino venidero de Dios es consustancial con la instauración del paraíso y por lo que las dos cosas venían a ser lo mismo o, como se suele decir coloquialmente, que eran las dos caras de una misma moneda; tanto es ello así, que la idea que existía en tiempos de Jesús acerca de dicho paraíso y supuestamente conocida por el malhechor en cuestión (de lo contrario no se entendería su petición), tenía que ver con un lugar o entorno físico, sin enfermedades, vejez o muerte y donde en un futuro los hombres volverían a vivir en paz y felicidad (Sal. 37:11), hasta que llegara el día final y en el que Dios juzgará a todos…… y poder estar en ese lugar, era lo que le pedía el malhechor al Hijo de Dios y al que éste tranquilizó, con las palabras del pasaje citado.

Otro lugar donde nos encontramos con la expresión “paraíso” es en 2 Cor. 12:4 y en palabras del apóstol Pablo:

“…… que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar.”

Ya en tercer lugar, el que encontramos en Rev. 2:7 y en dónde se lee como sigue:

“El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones: Al que venza, le concederé comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”

Y dado que el significado de este último pasaje tiene menos que ver con lo que pretendemos plantear (realmente, solo establece la idea de la inmortalidad de la que gozarán aquellos que tienen que reinar con Cristo), vamos a centrarnos en el segundo de los mencionados y que es utilizado por algunos que se las dan de “teólogos”, para apoyar la disparatada idea de que contrario a la promesa del Hijo de Dios al malhechor que agonizaba a su lado y en el sentido de que estaría en el paraíso en que sería convertida la tierra durante su reinado de mil años, afirman que dicho paraíso no será restaurado durante dicho período milenial, sino al término de este…… y que por lo tanto, el paraíso del que le hablo Jesús a su compañero de agonía, tenía que referirse a uno que supuestamente estaba ya en ese mismo momento en el cielo y que al término del reinado milenario de Cristo “descendería” a la tierra y con él su contenido, eso es, todos aquello que en el mismo ya estuvieran residiendo, como sería el caso del malhechor en cuestión si ello fuera realmente así. Y para demostrar la “veracidad” de semejante disparate (ya hay que tener “redaños” para formular semejante planteamiento), señalan al texto de 2 Cor. 12:4 ya mencionado y en el que Pablo hace referencia a un “paraíso” supuestamente situado en el cielo y al que él había sido llevado en una visión…… pero como para entender lo que realmente dijo Pablo en esa porción de su segunda carta, precisamos del contexto en el que colocó sus palabras, leeremos de ese capítulo 12 mencionado, los versos del 1 al 7:

“Tengo que jactarme. No es provechoso; pero pasaré a visiones y revelaciones sobrenaturales del Señor. 2 Conozco a un hombre en unión con Cristo que, hace catorce años —si en el cuerpo, no lo sé, o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe— fue arrebatado como tal hasta el tercer cielo. 3 Sí, conozco a tal hombre —si en el cuerpo o aparte del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe— 4 que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar. 5 De tal hombre me jactaré, pero no me jactaré de mí mismo, salvo en cuanto a mis debilidades. 6 Porque si alguna vez quiero jactarme, no seré irrazonable, pues diré la verdad. Pero me abstengo, para que nadie me acredite con más de lo que ve que soy u oye de mí, 7 simplemente debido al exceso de las revelaciones (o de las muchas de las que había sido objeto, de parte de Jesucristo).” (Acotación nuestra).

Un error del que parten esos “teólogos” mencionados y que les impide el tener una idea clara de lo que el apóstol estaba explicando, es entender que esa expresión “arrebatado hasta el tercer cielo”, significa que Pablo estaba hablando de cielos superpuestos existentes en el ámbito celestial, e idea que procede del punto de vista de los primitivos rabinos judíos y que afirmaban que habían diferentes niveles en el cielo (hasta un total de “siete cielos” o estratos)…… sin embargo, la realidad es que este punto de vista no tiene ningún apoyo en las Escrituras y por lo que Pablo no podía estar hablando de eso, sino que tenía que estar hablando de otra cosa. Porque cuando en las Escrituras se nos habla de “los cielos”, no se habla de estos como si tuvieran un progresión lineal subdividida en diferentes plataformas o niveles, sino de tres supuestos y que el contexto en el que se encuentra la expresión citada, es el que nos determina si se está hablando del “cielo” que está en la expansión atmosférica de la tierra, del “cielo” del espacio interestelar o del “cielo” como referencia al ámbito de lo espiritual.

De lo expuesto tendríamos que concluir, que en este caso la expresión “tercer cielo” se usaría probablemente para indicar el grado extremo de arrobamiento al que estuvo sometido Pablo en esta visión y ante la magnificencia de lo que le fue mostrado…… al respecto tenemos que resaltar y algo que corroboraría nuestro razonamiento, como ya en las mismas Escrituras ciertas palabras y expresiones se repiten tres veces en pasajes como Isa. 6:3, o Ezeq. 21:27, o Juan 21:15-17 y en Rev. 4:8, con el único propósito de intensificar cierta cualidad o idea y como parece ser en el caso del apóstol. Por tanto, se debería de entender que es lo mismo decir “Santo, Santo, Santo es Jehová”, que decir que Jehová es “tres veces Santo”…… más o menos la cosa es así y para que se vaya entendiendo la expresión de Pablo; de hecho, cuando alguien dice estar en el “tercer cielo”, a nadie se le ocurre pensar que está hablando de un “lugar” determinado, sino que lo que está haciendo es manifestar un “estado” de placer y agradabilidad más allá de lo que es capaz de explicar y lo que nos da una idea de lo que Pablo quería dar a entender.

Establecido este principio y sustentado por el hecho de que en las Escrituras se hace referencia al paraíso, como de un huerto o jardín que Dios plantó en Edén, o sea, en esta tierra que pisamos todos los días, para extenderlo por todo el orbe (material y no espiritual) y como lugar de morada para el ser humano (Sal. 115:16), no se entendería la existencia de “otro” paraíso en los cielos, máxime cuando en el plano espiritual no tiene cabida lo material ¡vamos, que en el cielo no se pueden plantar lechugas y por aquello de decir algo! Luego queda claro, que la expresión de Pablo en el sentido de haber sido llevado a un “tercer cielo”, no significa otra cosa que pasó por un momento de arrobamiento más allá de lo imaginable y del que él mismo siquiera era capaz de asimilar…… pero en todo caso ¿de cuál paraíso, nos hablaba el genial Pablo? Pues sencillamente, del paraíso ya restaurado en la tierra (recordemos que estamos ante una visión sobrenatural), eso es, que en una visión fue trasladado al futuro y en el momento en que el paraíso ya dominaba la tierra; y es que al igual que a Juan se le mostró en visión las cosas que había en los cielos (Rev. 4:11), así como imágenes secuenciales de cosas que tenían que suceder siglos después de ser escritas, a Pablo se le concedió una visión de lo que sería el paraíso ya restaurado en la tierra y lo que en él se producirían. Noten que el apóstol hace mucho hincapié en el hecho de haber recibido “revelaciones” sobrenaturales, eso es, que le fueron mostradas cosas que en un futuro llegarán a ser aquí en la tierra y como es en el caso de la restauración de la condición paradisíaca a la que volverá el hombre durante el reinado milenario de Cristo en ésta…… y cuestión que ya nos lleva a Hech. 3:20-21:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Las cosas de que habló Jehová Dios “por boca de estos profetas de tiempo antiguo” y que según el pasaje leído, tienen que ser restauradas a partir del momento en sea instaurado el reino, son las siguientes y según les hemos reseñado en artículos anteriores…… pero que no está nada mal el recordarlas, por aquello de refrescar la memoria y en las que encontramos, por ejemplo, la restauración física del hombre tal cual era en el paraíso de Adán y Eva:

“En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría...”. (Isa. 35:5-6a). (Acotación nuestra).

También se nos habla del recobro de nuestro entorno medioambiental, incluyendo los parajes más extremos y devolviendo con ello, el planeta a una anterior condición paradisíaca:

“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:6b-7)

Restauración que no sería total, sin la eliminación de las enfermedades:

“Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación nuestra).

Por otra parte, tampoco podríamos hablar de restauración de las condiciones existentes en el paraíso original, si no fuera eliminada la vejez que tanto nos limita y antesala de la muerte:

“Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

Pero que todo lo dicho quedaría en nada, si no fuera eliminada la muerte y que tampoco existía en el principio:

“Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones nuestras).

Cumplimiento cabal de ese “tragarse la muerte”, que no sería tal si los muertos no fueran devueltos a la vida y restaurados a las condiciones existentes en el “jardín” o “huerto de Dios”, mediante lo que conocemos como la “resurrección de los muertos”:

“Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotación nuestra).

Todo este conjunto de cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta y que es solo una parte de “las cosas” a restaurar, son las que fueron dichas por Jehová Dios por “boca de sus santos profetas de tiempos antiguos” (a ocurrir, repetimos, a partir del momento en que Jesucristo empiece su reinado de mil años) y que en su momento hicieron de esa porción de tierra preparada por el Altísimo para el primer hombre, un “paraíso” o “jardín de placer”.

No obstante y volviendo a las palabras de Pablo en 2 Cor. 12:1-7, alguien nos podría argumentar que lo dicho en el verso 4 de dicho pasaje, pone un poco en entredicho el que realmente el apóstol al hablar del “paraíso” en esa visión o revelación que le fue dada, se refiriera a que en dicha visión fue transferido (en el cuerpo, o fuera de él) a un paraíso “ya restaurado” en la tierra y como nosotros sostenemos, sino que más bien parece que, efectivamente, Pablo estaba hablando de otra cosa, pues veamos qué es lo que se nos dice en dicho verso 4:

“…… que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar.”

Claro, visto así y desde una posición limitada en cuanto a entendimiento escritural, como es el caso de muchos “expertos” en la materia, cualquiera podría entender que no estaríamos hablando de un lugar que fuera habitable por el hombre (ya que lo que allí se decía no le era lícito a éste hablar), luego tendríamos que estar hablando de otra cosa y que muy bien pudiera ser un paraíso temporalmente establecido en el cielo…… pero claro, cuando empiezas a “rascar” un poquito te das cuenta de que ese paraíso del que hablaba Pablo era la reedición del mismo paraíso que había estado en el principio en la tierra y que merced al pecado, desapareció de sobre ella, porque veamos: la pregunta sería ¿si para el hombre las expresiones que allí se oyeron, eran inexpresables (presumiblemente tan elevadas en pureza que eran inentendibles para este), porque Pablo las oyó, las entendió y de ahí que pudiera decir que no le era propio o “lícito” y por usar el mismo término, al ser humano el hablar de ellas? Dicho de otra manera, que el hombre común no estaba preparado para entenderlas ni ponerlas en su boca; y decimos “hombre común” porque Pablo no era un hombre común, sino que tenía la condición de Hijo de Dios, por tanto el alcance espiritual suficiente como para poder escuchar, entender, aunque no revelar, lo que oyó en ese entorno…… y lo que nos lleva a la segunda cosa que tiene que ser restaurada y de la que muy pocos hablan, pero que es la fundamental y también la más complicada; porque si bien hemos expuesto acerca de la restauración física unos párrafos atrás y que es de la única que nos hablan los profetas, queda pendiente la restauración espiritual y que como hemos señalado, es algo más “complicadilla”.

Y es algo más “complicadilla” que la restauración física, porque mientras esta depende exclusivamente del infinito poder de Jehová Dios, al igual que la resurrección de los muertos, la restauración espiritual dependerá única y exclusivamente de lo que cada uno decida hacer durante esos mil años de gobierno teocrático y cuestión que nos lleva de nuevo a 2 Cor. 12:4, en donde Pablo, recordemos, nos habla de las cosas “inexpresables” o “inefables” (que no se pueden expresar con palabras) que oyó en ese entorno durante su visión de un paraíso ya restaurado y, por tanto, fuera del alcance del hombre imperfecto…… pero entonces ¿en dónde encajaría esa información acerca de una futura restauración “espiritual” en las actuales Escrituras, teniendo en cuenta que su contenido tiene que ver fundamentalmente con las cosas a ocurrir en este “terruño” de nuestras entretelas, eso es, en la tierra y supuestamente, llevada a cabo con hombres manchados por el pecado? Pues sencillamente en algo que leemos en Rev. 20:12 y que tiene que ver con lo siguiente:

“Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

La pregunta es ¿qué son esos “rollos”? De entrada, decir que esos “rollos” no son y a diferencia de lo que dicen algunos indocumentados sueltos por ahí, “nuevas leyes” a añadir a las dadas a Moisés (parece que quienes defiende semejante disparate, se les olvida lo dicho en Col. 2:14), sino que son nueva información que se abrirá de parte de Jehová Dios por medio de su gobernación real establecida en la tierra, para conseguir la restauración espiritual mencionada que se llevará a cabo a lo largo de esos mil años con aquellos que sobrevivirán a la “gran tribulación” y con aquellos que posteriormente irán resucitando, algo que se corresponde con lo que se lee en Rev. 7:17:

“…… “porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.”

Tal “pastorear” y “guiar”, se hará por medio de esa nueva información que nos será dada en los citados “rollos” y en la que uno se tendrá que aplicar durante su estancia en el milenio para poder sacar el máximo rédito posible de los tales, pues de ello dependerá el que uno alcance la vida eterno…… o no; pero veamos un ejemplo de lo que queremos transmitir con nuestro planteamiento: a partir del pecado, Jehová Dios maniobró para que fuéramos “guiados” hasta el mismo umbral del reino de Dios, mediante los “rollos” que conocemos actualmente y a los que llamamos La Biblia; esta información no nos fue dada directamente por Jehová, sino mediante ángeles que la transmitieron a humanos imperfectos escogidos por Dios. Y una vez dicha información entró en el ámbito humano, estos ya la pudieron transmitir a sus congéneres de forma que pudiera ser entendida...... o dicho de otra manera, Jehová Dios transmitió una idea a personas escogidas y a las que permitió asimilarla, para que estos la bajaran ya al plano de la imperfección humana y nos fuera entendible al resto del “personal”.

No olvidemos un detalle que nos permitirá acabar de ver el panorama completo, como es el de que cuando el ser humano fue expulsado del “jardín de Dios”, no solo fue erradicado de ese lugar físico, sino que fue totalmente repudiado por Jehová Dios y apartado de Su Presencia sin solución de continuidad y por ello condenado a muerte eternamente, como se nos expone claramente en el Sal. 49:7-9:

“…… ni uno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él; 8 y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso que ha cesado hasta tiempo indefinido, 9 para que todavía viva para siempre y no vea el hoyo.”

Recordemos que lo que se había perdido era una vida perfecta y según la ley de Dios (Éxo. 21:23-24), para recuperar dicha condición había que pagar un precio equivalente, eso es, otra vida humana perfecta y lo que hacía del precio algo totalmente impagable, pues los descendientes de Adán al nacer bajo el pecado, por tanto “imperfectos”, quedaban por debajo de lo exigido y lo que colocaba al ser humano “hasta tiempo indefinido”, eso es, por toda la eternidad, como reo de muerte…… a menos, claro está, que el propio Dios Altísimo interviniera y que, en su infinita misericordia hacia la descendencia del pecador Adán, eso es precisamente lo que hizo y que en las Escrituras se nos razona de la siguiente manera:

“Porque tanto amó Dios al mundo (los descendientes de Adán) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido (pues ese era el miserable final que esperaba al ser humano, sin la intervención divina), sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16). (Acotaciones nuestras).

Sustancial diferencia y algo que jamás el ser humano le podrá agradecer suficientemente a su Creador y que según las Escrituras, excede por mucho a lo imaginable para el hombre, el grado de su amor, justicia, poder, sabiduría y misericordia hacia nosotros, excelsas cualidades que siempre usa a nuestro favor (Rom. 8:28).

Pero volviendo a lo de los “rollos” mencionados, recuerden que hemos dicho que la Biblia es el conjunto de “rollos” que como un todo conforman lo que también conocemos como las Escrituras y que Jehová preparó para que nos guiaran hasta las puertas del reino de Dios; conseguido dicho objetivo, es del todo razonable que a partir del momento en que se entre en dicho espacio temporal, se nos de nueva información (la Biblia actual ya cumplido su propósito, habrá quedado obsoleta) que nos prepare para llegar al final de los mil años y enfrentar la prueba que determinará finalmente si uno accede a la vida eterna o, por el contrario, es destruido eternamente (Rev. 20:7-10). Luego los “rollos” que se nos mencionan en Rev. 20:12, no son más que una forma de “nueva biblia” que se nos dará, para que nos guie hasta la consecución de la vida eterna, como la actual nos guía hasta la puerta de acceso al reino de Dios y con las mismas consecuencias que nos deparará el final de este sistema de cosas.

Porque aquellos que no hayan aprovechado la información contenida en los “rollos” actuales para sortear los obstáculos que Satanás nos pone en el camino y poder acceder al reino de Dios, sencillamente serán destruidos en el día del juicio divino durante la “gran tribulación”…… de igual manera, aquellos que durante el reinado de mil años no se hayan preparado lo suficiente, eso es, que hayan prestado más atención a disfrutar de las bondades del paraíso y dejando a un lado el instruirse adecuadamente (más o menos y salvando las distancias, lo que hace el general de las personas hoy en día) y lo que tiene que ver con la “restauración” espiritual y fundamental para resistir a Satanás en su ataque final, serán las extraviadas por este y destruidas eternamente…… pero cuestión, como hemos señalado, que ya no depende de Jehová Dios, sino de uno mismo y al igual que ahora; pero veamos cómo se nos expone la cuestión:

“Él te ha dicho, oh hombre terrestre, lo que es bueno (eso es, aquello que nos ayudará a alcanzar la meta, actualmente mediante Su Palabra, la Biblia). ¿Y qué es lo que Jehová está pidiendo de vuelta de ti (para darnos la vida eterna), sino ejercer justicia, amar la bondad y ser modesto al andar con tu Dios?” (Miq. 6:8). (Acotaciones nuestras).

Luego lo que Jehová Dios hace es poner a nuestro alcance los medios necesarios (eso es, el consejo contenido en los “rollos” y un entorno favorable, sin la interposición satánica), para alcanzar la restauración espiritual que permitirá al “personal” enfrentar a Satanás con solvencia y alcanzando con ello la tan ansiada vida eterna; ya cada uno en su libre albedrío, tendrá que decidir qué hacer con esos medios, aprovecharlos o no y algo que quedará puesto de manifiesto cuando sea soltado Satanás al término de los mil años, en los que muchos se contarán entre aquellos que serán “extraviados” (Rev. 20:8) y arrojados al “lago de fuego” o destrucción eterna, por no haber aprovechado el tiempo. No pasemos por alto el hecho y que nos habla de este peligro en el que muchos incurrirán (la desidia mostrada sobre su restauración espiritual), que la advertencia del peligro de la suelta de Satanás, nos ha sido dada casi 3.000 años antes de que se produzca dicha suelta: los casi 2.000 que llevamos desde que esta advertencia fue puesta por escrito (año 96 del primer siglo), más los 1.000 del reino de Dios hasta que se cumpla…… ¡no será por falta de tiempo!

Es cierto que alguien nos podría salir con aquello de que las cosas que se decían en el paraíso “visitado” por Pablo no eran lícitas para el ser humano y que lo que va a entrar en el reino de Dios son, precisamente, seres humanos y con lo que estaríamos en las mismas; podrían añadir incluso, que si bien la Biblia nos fue interpretada por hombres elegidos para poner a nuestro alcance su significado, lo que en ese reino de Dios sucederá con la información de esos nuevos “rollos” vendrá directamente de Dios por medio de Su Hijo Jesucristo y lo cual esta continuaría siendo inalcanzable en su entendimiento y como señaló Pablo, con lo cual quién eso dijera no estaría falto de razón. Solo que tenemos un nuevo factor que desbarata dichas objeciones: porque aquellos que sobreviviendo al período de la llamada “gran tribulación” entren con vida al reino de Dios, automáticamente les aplica el sacrificio redentor de la sangre de Cristo y con lo que les es borrado su pecado (Isa. 33:24) y que hemos dicho es la barrera que se interpone entre el Creador y su creación, el hombre…… salvada esta, el hombre ya estará en disposición de entender y aplicar en su vida esa información salvadora contenida en esos nuevos “rollos” y que, debidamente aprovechada, dará el pasaporte directo a la vida eterna.

Y todo eso, queridos amigos que nos leen, es más o menos lo que se esconde detrás de las palabras de Pablo en ese pasaje de 2 Cor. 12:1-7 y que desbaratan el disparate promulgado por algunos que se las dan de “teólogos”, en el sentido de que el paraíso prometido por Jesús al malhechor que moría a su lado, era uno que estaba en el cielo y al que (según supuesta promesa del Hijo de Dios), sería llevado dicho personaje en ese mismo día; paraíso y según dicho indoctos, que bajará al término de los mil años de gobierno teocrático en la tierra y momento en que se produciría la “restauración” de la que se nos habla en Hech. 3:20-21…… y que como salvajada no está nada mal. En todo caso y para quién así piense, la pregunta que procede es la siguiente: siendo ello así ¿cómo se explica, entonces, la existencia de un libro que gira alrededor y como elemento fundamental de dicha existencia, de ese período de tiempo y que llamamos “el reino de Dios”? Luego ¿de qué restauración a ocurrir en el momento del regreso de Cristo a la tierra, se nos habla en Hech. 3:20-21?

Bien, lamentando no tener la suficiente capacidad para hacer más correcta y con ello más entendible nuestra exposición (¡algo tendrá que poner la “parroquia” de su parte!), aquí lo dejamos nosotros y quedamos a la espera que alguno de entre esos “genios” de la teología que proponen dicho planteamiento, nos respondan a esas cuestiones…… si es que pueden ¡claro!

MABEL


martes, 2 de octubre de 2012

Usted…… y la “SN 1006” 

Y es que a finales del pasado mes de Septiembre, apareció una noticia de prensa en donde se nos contaba acerca del descubrimiento de la razón por la que en el año 1006 de nuestra era y según registros de la época, apareció de pronto en los cielos una nueva “estrella” y de cuyo hecho dan constancia registros escritos de astrónomos tanto chinos, como egipcios, árabes, o suizos de la época, si bien los datos más precisos fueron registrados por chinos y egipcios. No obstante, todos ellos son coincidentes en muchos de los aspectos del evento observado y que dadas las características de la época (no existían rápidos medios de comunicación que pudieran aunar criterios), confirmaría la veracidad del suceso referido: un gran círculo de luz unas tres veces mayor que Venus y situado en la constelación del Lobo, entre las constelaciones de Centauro y Escorpio, que permaneció visible según los astrónomos chinos por espacio de casi tres años y según escritos egipcios de la época, con un brillo superior a tres veces el reflejado por Venus o en su defecto, el equivalente a una cuarta parte del brillo de la Luna. Cabría señalar como detalle anecdótico, que los monjes de la Abadía de San Galo, en Suiza, plasmaron en sus escritos que dicho brillo se mantuvo en los cielos durante algo más de 3 meses, así como que durante todo este tiempo, la luz no se alejó del horizonte y tenía un comportamiento que no era comparable al de ningún otro cuerpo celeste. 

Es obvio que tal información difiere en cuanto a tiempo de permanencia en nuestros cielos de la visión de dicho fenómeno y quizás en otros pequeños detalles, pero en cualquier caso, la cuestión es que allá arriba ocurrió algo impresionante y que en cierto sentido, analizado debidamente es de gran utilidad para nosotros, por el “mensaje” derivado de dicho suceso. Según la noticia reseñada, estaríamos ante la mayor explosión de un objeto celeste jamás contemplada por el ser humano, resultado de la colisión de dos enanas blancas que al parecer conformaban un sistema binario y cuya fusión, resultó en el colapso del objeto estelar resultante y su posterior explosión, originando lo que se conoce como una “supernova”…… y de ahí el nombre de “SN 1006”, eso es “supernova del año 1006”. Que la información llegada hasta nosotros de esos antiguos astrónomos es fiable, queda constatado por el hecho que apuntando con los telescopios actuales a la zona en dónde ellos situaron dicho fenómeno, aparece un remanente residual al que llamamos “nebulosa” y resultado final de una brutal explosión termonuclear, que esparció los restos de ambas estrellas por el espacio en forma de burbuja, la cual se expandió progresivamente hasta alcanzar el diámetro actual de unos 60 años luz y que aún continúa su expansión a una velocidad cercana a los nueve millones de kilómetros por hora; algo parecido y salvando las distancias, a cuando usted tira una piedrecita en una masa de agua y el impacto de la misma, crea una serie de círculos concéntricos que se van alejando progresivamente del lugar del impacto…… pues lo mismo, pero en burbuja cósmica. 

Y aunque no es nuestro propósito el profundizar en los detalles científicos de dicho evento, entre otras cosas porque no somos expertos en el tema, si añadiremos unos pequeños datos adicionales, para dar más fuerza el punto al que queremos llegar. Por ello quizás podríamos señalar, por ejemplo, que hay que tener en cuenta que dicha nebulosa u objeto resultante de tan brutal explosión, se halla a 7.200 años luz de distancia de la Tierra y lo que significaría, que para cuando aquellos astrónomos del pasado visualizaron por primera vez esa supuesta “estrella”, ya hacía 7.200 años que se había producido dicho estallido y que es lo que tardó la luz originada en dicha explosión, en llegar hasta nosotros (o hasta ellos en este caso)…… y les recordamos que la luz viaja en el espacio a prácticamente 300.000 km. por ¡segundo! (concretamente 299.792´458 km.). Otro ejemplo de lo que les estamos hablando y que también nos sirve para nuestro propósito, es que cuando usted levanta los ojos al cielo en una noche despejada y mira en dirección a la constelación de Andrómeda, si tiene buena vista localizará una pequeña manchita borrosa y que es el único objeto visible a simple vista de los situados más allá de los límites de nuestra galaxia…… le estamos hablando de la galaxia M31, comúnmente conocida como la galaxia de Andrómeda y alejada de nuestra querida Vía Láctea (nuestra galaxia de pertenencia), la friolera de ¡dos millones, doscientos mil años luz! o lo que es lo mismo, que lo que usted está viendo a tiempo real, no es más que dicha galaxia tal como era hace 2,200.000 años…… pues de nuevo señalamos, que este es el tiempo que la luz por ella reflejada, tarda en llegar hasta nosotros. 

Pero es que resulta que la manchita en cuestión y que usted apenas alcanza a ver sin la ayuda adecuada y perdida en las profundidades de un vasto e inmenso universo, tiene un diámetro aproximado de 220.000 años luz…… eso es, que si alguno de nosotros pudiera desplazarse de un sitio a otro a la velocidad de la luz (recuerde: 300.000 km./segundo), tardaría ¡220.000 años! para recorrer la distancia que separa un extremo de su opuesto en dicha galaxia…… eso es, una burrada de tiempo o dicho de otra manera, una “excursión” no al alcance de cualquiera. Sin embargo y repetimos para establecer sólidamente las bases de la cuestión final a la que pretendemos llegar, usted y con gran esfuerzo, solo ve una pequeña e ínfima manchita borrosa perdida en la negrura de un inmenso Universo (unos 14.000 millones de años luz de fondo, miremos hacia donde miremos desde nuestra posición en el espacio) que encima continúa expandiéndose casi a la velocidad de la luz…… y dicho lo cual, llegamos ya al punto que nos interesa de nuestra consideración: ¿Le dice todo lo que usted acaba de leer, algo de la fuerza existente detrás de semejante manifestación de poder y sabiduría? Porque no estamos hablando de un cuento chino que alguien nos haya contado, o una idea fruto de la imaginación fantasiosa de algún iluminado, sino de una realidad que está ahí arriba y que usted puede contemplar cada noche, solo con alzar sus ojos al cielo y observar la bóveda celeste…… por lo que repetimos ¿se ha detenido a pensar por un solo instante, quién está detrás de tan sobrecogedor espectáculo creativo, inasumible por la mente humana? Porque lo que está claro y siempre según la lógica de alguien que sabía de qué hablaba, es que todo eso que contemplamos cuando alzamos nuestros ojos hacia el firmamento, solo no se ha hecho: 

“Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas, es Dios.” (Hebr. 3:4). 

Una lógica aplastante que observamos a diario en nuestro entorno y por tanto, difícil de rebatir; y es que la simple visión de tan majestuoso espectáculo, ya denota la necesaria existencia de un Ser Supremo como Autor de esa impresionante creación que es el entero Universo y que se suele manifestar en ocasiones, por medio de esas brutales explosiones, las cuales obviamente nos hablan del infinito poder del Ser Supremo que las controla…… pero vea cómo se nos llama la atención sobre ese particular, en las propias Escrituras: 

“Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26). 

Luego de entrada, ya nos encontramos que aquí en este pasaje bíblico está perfectamente reflejado el “principio” supuestamente descubierto en 1.905 por Albert Einstein (E=mc2) y posteriormente usado en el desarrollo de su teoría sobre la relatividad; y formulación que vendría a decir en su sentido más simple posible, que la materia y la energía son formas distintas de una misma cosa, o lo que es lo mismo, las dos caras de una misma moneda…… eso es, que mientras la materia se puede transformar en energía, a su vez la energía puede transformarse en materia. Y eso es precisamente lo que queda de manifiesto en el pasaje transcrito: debido a la infinita abundancia de energía dinámica de ese Ser Supremo mencionado, toda la materia (en este caso el universo visible, nosotros incluidos) ha llegado a existir. Pero es que además, en ese pasaje bíblico se nos resalta de ese Sublime Personaje, que no solo conoce el número exacto de estrellas existentes en el vasto universo (número desconocido actualmente por el hombre), sino que las llama incluso por su nombre distintivo y lo cual, como diría el castizo de turno ¡ya tiene “tela” la cosa!…… porque no podemos obviar un “pequeño” detalle, que pasamos a exponerles a continuación. 

Y es que solo en el universo conocido (eso es, hasta donde alcanzan los mas sofisticados instrumentos de visión actuales) y partiendo de las más prudentes estimaciones, existen más de 100.000 millones de galaxias de distintos tamaños y que van desde los 300.000/400.000 millones de estrellas como, por ejemplo, se calcula tiene nuestra galaxia La Vía Láctea y que es una de las más “modestitas”, hasta los 100 billones de estrellas que contiene aproximadamente la galaxia central del cúmulo Abell 2029, conocida como “IC 1101” y que situada a 1.070 años luz de distancia de la Tierra, no es más que una “animalada” en forma de galaxia y a la que se le calcula un diámetro aproximado de ¡seis millones de años luz!...... o lo que es lo mismo, el ancho equivalente a 60 veces nuestra Vía Láctea, con sus 100.000 años luz de distancia de un extremo al otro de la misma. Ello nos lleva a pensar que el número de estrellas existentes en el Universo, no solo es desconocido por el hombre, sino probablemente imposible de concebir por la mente humana; sin embargo, hay Uno “que las cuenta aún por número y las llama aún por nombre”…… sencillamente impresionaste ¿no cree usted? Todo considerado, no podemos evitar coincidir con el salmista, en el sentido de que de alguna manera dicho universo “nos habla“” de su Creador: 

“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día comunica su mensaje al otro día y una noche a la otra declara sabiduría. 3 No es un lenguaje de palabras, ni se escucha su voz; 4 pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos (los cielos mencionados) puso un tabernáculo para el sol.” (Sal. 19:1-4). (Acotación nuestra). 

Pero mucho más impresionante que todo lo expuesto, es el hecho de que dicho Personaje se ha dado a conocer personalmente a nosotros, con las siguientes palabras: 

“Yo soy Jehová (o Yahveh). Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Acotación nuestra). 

Luego algo que está claro, es que estas palabras llevan en sí mismas implícita la obligación de todo ser humano, de darle el merecido reconocimiento como Soberano Señor de toda la creación a tan Excelso Personaje, por medio de someterse a Sus disposiciones reglamentarias…… sin embargo y de forma lamentable, no solo hay personas que ni siquiera le conocen, sino lo que es peor, aquellas que conociéndolo le rechazan para ir detrás de otros “señores” o dioses como pueden ser las riquezas, posesiones materiales o poder, cuando no detrás de imágenes inanimadas de madera o barro y a las que dirigen sus peticiones de favor…… ajustándose por tanto, a la siguiente censurable forma de proceder: 

“…… hasta a los que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que creó, que es bendito para siempre. Amén.” (Rom. 1:25). 

El personaje que pronunció esas palabras, el apóstol Pablo, conocía perfectamente a ese Ser Divino y explicaba a todos los que le quisieran escuchar, lo que este Todopoderoso y Supremo Dios haría en favor de todos aquellos que confiaran en Él y lo pusieran en primer lugar en sus vidas, según Sus propias palabras a través del profeta Isaías: 

“Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra.” (Isa. 1:9). 

Porque el propósito de Jehová para nosotros, es el devolvernos de nuevo a las mismas condiciones de perfección que en su momento disfrutaron Adán y Eva, antes de pecar, restableciendo de nuevo el paraíso en el que se proponía que vivieran nuestros primeros padres en esta tierra y en donde podremos disfrutar de una vida sin fin, en verdadera paz, inacabable felicidad y con la maravillosa tarea por delante de colaborar con Él, en extender por todo ese inmenso Universo la forma de vida humana, para gloria y eterna alabanza de su Santo Nombre: el Todopoderoso Señor Soberano del Universo, Jehová Dios. Y dado que dicha restauración del ser humano y subsiguiente transformación de la tierra en un paraíso, las tenemos prácticamente encima y al alcance de la mano ¿por qué no alza los ojos al cielo nocturno y deja que este le susurre las maravillas de ese incomparable e inconmensurable Ser, que llegó al grado de entregar a Su propio Hijo (Juan 3:16) para que tanto usted, como sus seres queridos, pudieran disfrutar eternamente de tan maravillosa perspectiva? Vea una de sus maravillosas promesas con relación al ser humano: 

“Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre. 15 Él me invocará y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré. 16 Con largura de días lo satisfaré y le haré ver la salvación por mí.” (Sal. 91:14-16). 

Y que esta promesa aplica a cualquier ser humano, queda probado por las palabras con que se inicia este hermoso y esperanzador Salmo 91 y que son como siguen: 

“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo, se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.” 

Y no se le olvide el “pequeño” detalle, querido amigo, que esta promesa dirigida a cada uno de nosotros, está formulada personalmente por el Portentoso Ser acerca del cual el sabio rey Salomón y en ocasión de la dedicación del Templo en Jerusalén, dijo lo siguiente: 

“Pero ¿verdaderamente morará Dios con la humanidad sobre la tierra? ¡Mira! El cielo, sí, el cielo de los cielos mismos (el entero e imponente universo del que hemos hablado), no puede contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (2 Cró. 6:18). (Acotación nuestra). 

En conclusión, querido amigo que nos lee, no solo eventos tan celebrados como la mencionada SN 1006, o los pormenores conocidos del universo en el que estamos inmersos, así como las hermosas fotos que del mismo nos muestran nuestros más sofisticados medios, sino la simple visión en una noche oscura, de la bóveda celeste cuajada de diminutos puntos brillantes llamados estrellas, es suficiente para sobrecogernos ante la grandeza, fuerza, orden, poder, sabiduría y amor manifestados en dicha creación; en definitiva, que cuando elevamos nuestros ojos al cielo y contemplamos semejante sobrecogedor espectáculo, estamos recibiendo información de primera mano de nuestro Creador…… pero ¿capta usted el mensaje? 

MABEL


jueves, 2 de junio de 2011

¡Vayamos por partes!

Y es que vean el sorprendente correo que hemos recibido, de un tal Sr. César Efraín, en los siguientes términos:

“Autor : cesar efrain (IP: 200.87.129.213 , 200.87.129.213)
Comentario:
LOS CRISTIANOS COMO MABEL QUE NO TIENEN CAPACIDAD DE RAZONAMIENTO Y COMPRENSION, SINO SOLO LA VISION DE FANATISMO RELIGIOSO, QUE NO LES PERMITE VER Y OIR NADA MAS LO QUE QUIEREN CREER EN SU FANATISMO RELIGIOSO ALOCADO.”

De entrada debemos señalar, que no tenemos el gusto de conocer a este caballero, pero como dicen que lo cortés no quita lo valiente, nuestros respetos para dicho comunicante y como no, por la opinión manifestada, pero ello no es óbice, para que mostremos nuestro total desacuerdo con su contenido. Y es que en principio, no parece serio que se formule una acusación sobre nuestro supuesto “fanatismo religioso alocado” sin explicar el motivo de ello, es decir, si en algún momento hemos dicho algo que bíblicamente se pueda demostrar como falso y alejado de la realidad escritural. Por otra parte, no sabemos de dónde saca el citado caballero, nuestra carencia de “capacidad de razonamiento y comprensión”, porque hasta donde sabemos, no nos ha formulado ese señor ningún planteamiento sobre el cual poder hacer un ejercicio de razonamiento o comprensión, ni por otra parte y nos parece oportuno el señalarlo, hasta el momento y que sepamos, han podido ser rebatidas bíblicamente las muchas objeciones que hemos planteado a diversos autores. Y se nos ocurre pensar que por algo será…… quizás porque tenemos más razón que un santo en plantear las citadas objeciones.

Pero como dicho comentario tiene como referencia un artículo que publicamos en su día, titulado “Respondiendo al Sr. Félix Guttmann”, ello nos lleva a pensar que nuestro comunicante probablemente será un fiel seguidor (y por tanto defensor) del autor en cuestión, lo cual haría la situación aún más sorprendente si cabe, porque “cuidadín” con las cosas que dicho señor enseña por medio de sus videos. De hecho, tenemos publicado en este blog un artículo titulado “Será una broma…… ¿no Sr. Guttmann?” y que se supone que nuestro amable comunicante no ha leído, en el que damos cuenta de algunos de los disparates que perpetra dicho autor y resultado, obviamente, de contrastar sus enseñanzas con lo que dicen las Escrituras. Que por favor se lo lea y si lo tiene a bien, que nos diga que le parece.

Por otra parte y de ahí ese “Vayamos por partes” inicial, creemos que nuestro trabajo es muy difícil que objetivamente pueda ser considerado como producto de un “fanatismo religioso alocado”, porque nosotros no impartimos enseñanza, ni establecemos doctrina y mucho menos, intentamos condicionar la mente de nuestros lectores. Dicho de otra manera, que nosotros nunca decimos si las cosas son de esta manera, de la otra o la de más allá: sencillamente leemos lo que esos “maestros” como el Sr. Guttmann publican, lo contrastamos con lo que entendemos que las Escrituras dicen acerca del tema del que se trate y si en nuestra opinión, no cuadra lo uno con lo otro, lo denunciamos en beneficio de la verdad y punto: a partir de ahí, que cada uno y según su personal análisis bíblico, saque las lógicas conclusiones. Luego queda claro, que para desempeñar nuestra actividad, hace falta una elevada dosis de capacidad de “razonamiento y de comprensión” del texto sagrado, exenta totalmente de “fanatismo religioso alocado” del que se nos acusa, porque de lo contrario, nos estarían sacando los colores diariamente y circunstancia, que al menos hasta el momento y de forma seria, eso es, con textos bíblicos por delante, aún no se ha producido. Luego “algo tendrá el agua cuando la bendicen”, que diría el castizo.

Ya otra cuestión es (como hace nuestro comunicante), que se nos acuse de cualquier cosa que a uno se le ocurra, pero no acompañando dicha acusación con los argumentos necesarios para probar la veracidad de la misma; o sea, denunciando aquellos textos bíblicos en los que presuntamente nos hayamos equivocado en nuestros escritos, bien sea en su interpretación o en su defecto, en su aplicación. Y decimos esto, porque nos avala el hecho de que jamás hemos formulado una aseveración que no esté sustentada por su correspondiente texto bíblico; luego como hemos dicho antes, nosotros jamás emitimos una opinión personal, fundada en nuestros conocimientos (escasos por otra parte). Sencillamente nos limitamos a seguir el desarrollo lógico de los textos bíblicos que usamos, no sin antes haberlos contrastado con el contexto general del registro sagrado, para asegurarnos, lógicamente, que dicen aquello que nosotros entendemos que dicen. Y como ejemplo de lo que pretendemos explicar, en cuanto a nuestra forma de proceder, le vamos a señalar a nuestro amable comunicante un hecho, más o menos reciente, protagonizado por el citado Sr. Guttmann y a ver qué le parece.

Dicho caballero tiene publicados en Youtube, entre otros muchos, una serie de nueve videos, relacionados con una intervención que tuvo ante determinado auditorio (en Colombia, parece ser), bajo el tema “En los últimos días” y a los que nosotros hemos tenido acceso. Pues bien, aunque es cierto que podríamos estar de acuerdo con algunos de los puntos de los que trata a lo largo de su exposición (con algunos matices), sin embargo y en el octavo de esos videos, vean con que dos afirmaciones se nos descuelga el autor en cuestión: Satanás no es un ángel, ya que en ningún momento, según él Sr. Guttmann, la Biblia se pronuncia en el sentido de que sí lo es; y una segunda afirmación, que tiene que ver con el hecho, según dice, que el planeta Tierra no fue el único en que se produjo una rebelión contra Jehová…… o sea que hay otros. Enseñanzas que por otra parte, ya tiene publicadas en videos anteriores, luego la cosa no es nueva; pero sea como sea, vamos a analizar qué hay de verdad en esos dos planteamientos y que, como tenemos por costumbre, lo haremos usando algunos textos y a partir del razonamiento lógico de sus contenidos. Veamos:

Si Satanás, no es un ser espiritual (un ángel), obviamente tenemos que estar hablando de un ser terrenal (un hombre), lo cual es exactamente y si no hemos entendido mal, lo que nos propone el Sr. Guttmann. Y dicho caballero se apoya para tal afirmación, en la circunstancia que en el registro escrito (según entiende él), no existe ningún texto que explícitamente diga que Satanás es un ángel y lo cual, de entrada, ya no se ajusta a la verdad. Y puesto que en dicho video desafía a quien pueda, a que le muestre lo contrario, pues le invitamos a que lea 2 Cor. 11:14:

“Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz.”

Pero claro, como hemos dicho, para refrendar esa afirmación como correcta, hay que acudir lógicamente el contexto general de las Escrituras, para ver si nos lleva a la misma conclusión que parece desprenderse del pasaje citado. Y resulta que al hacerlo nos encontramos en que hay mil y una evidencias más de que eso es así, porque veamos: en primer lugar, de lo primero que se rodeó Jehová, antes de la creación material y por tanto, de la creación del primer ser humano, fue de ángeles:

“¿Dónde te hallabas tú cuando yo fundé la tierra? Infórmame, si de veras conoces el entendimiento. 5 ¿Quién fijó sus medidas, si acaso lo sabes, o quién extendió sobre ella el cordel de medir? 6 ¿En qué han sido hundidos sus pedestales con encajaduras, o quién colocó su piedra angular, 7 cuando las estrellas de la mañana gozosamente clamaron a una y todos los hijos de Dios empezaron a gritar en aplauso?” (Job 38:4-7).

Y dado que en ese contexto, con la expresión “estrellas de la mañana” o “hijos de Dios”, se hace referencia a ángeles, nos encontramos con las dos únicas formas de vida que, al menos hasta donde sabemos, existen en el universo: los seres espirituales, o sea, los ángeles (en sus diversos rangos o categorías) y los seres materiales, o humanos y que no tienen acceso al plano espiritual. Luego partiendo de esa premisa (de su inaccesibilidad al mundo espiritual), no podemos pasar por alto el episodio relatado, de nuevo, en el libro bíblico de Job y en donde acerca de Satanás, se nos dice lo siguiente:

“Ahora bien, llegó a ser el día en que los hijos del Dios verdadero entraban para tomar su puesto delante de Jehová y hasta Satanás procedió a entrar allí mismo entre ellos. 7 Entonces Jehová dijo a Satanás: “¿De dónde vienes?”. Ante esto, Satanás contestó a Jehová y dijo: “De discurrir por la tierra y de andar por ella”. 8 Y Jehová pasó a decir a Satanás: “¿Has fijado tu corazón en mi siervo Job, que no hay ninguno como él en la tierra, un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”. 9 Ante esto, Satanás contestó a Jehová y dijo: “¿Ha temido Job a Dios por nada? 10 ¿No has puesto tú mismo un seto protector alrededor de él y alrededor de su casa y alrededor de todo lo que tiene en todo el derredor? La obra de sus manos has bendecido y su ganado mismo se ha extendido en la tierra. 11 Pero, para variar, sírvete alargar la mano y toca todo lo que tiene y ve si no te maldice en tu misma cara”. 12 Por consiguiente, Jehová dijo a Satanás: “¡Mira! Todo lo que tiene está en tu mano. ¡Solo que contra él mismo no alargues la mano!”. De manera que Satanás salió de ante la persona de Jehová.” (Job 1:6-12).

Y dado que fue el propio Jesús el que dijo que ningún hombre ha ascendido al cielo (Juan 3:13), solo los ángeles podían acceder a esas asambleas ante la presencia de Jehová…… y puesto que Satanás estaba entre ellos, obviamente estamos hablando de un ser espiritual o angélico. Por otra parte, vemos que se nos dice que dicho personaje estaba ante la persona de Jehová y todos conocemos, lo que nos dice Exo. 33:20:

“Y añadió: “No puedes ver mi rostro, porque ningún hombre puede verme y sin embargo vivir.”

Pero es que además, aún queda otra cuestión, porque…… ¿quién es el que fue (o será) arrojado desde el cielo a la tierra?:

“Y estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón y el dragón y sus ángeles combatieron, 8 pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra y sus ángeles fueron arrojados abajo con él.” (Rev. 12:7-9).

Por otra parte y a título anecdótico, añadámosle a lo dicho, que Adán, el primer ser humano creado sobre la Tierra, precisamente porque se encontraba solo (luego no había nadie más con él), fue por lo que Jehová le dio una compañera:

“Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él.” (Gén. 2:18).

Entonces ¿nos podría explicar el Sr. Guttmann, de dónde sale ese personaje que engañando a la primera pareja humana, reclamó para sí la adoración y obediencia que solo le pertenecían al Altísimo? Según todo lo considerado ¿estaríamos hablando de un ser espiritual o de un ser material, en definitiva, de un ángel rebelde o de un ser humano (o material)? No olvidemos el hecho de que puesto que pedía la adoración del hombre para sí, obviamente tenía que ser más poderoso que la primera pareja humana ¿o no? Y es que en resumidas cuentas, lo que el Sr. Guttmann parece que nos está planteando, es la no existencia de un personaje real llamado Satanás y con lo cual dicho caballero, no solo deja sin sentido el relato bíblico, sino que pronuncia mentiroso a Jehová, porque veamos ¿a quién se dirigía nuestro Creador cuando decía lo siguiente? Veamos:

“Y Jehová Dios procedió a decir a la serpiente: “Porque has hecho esta cosa, tú eres la maldita de entre todos los animales domésticos y de entre todas las bestias salvajes del campo. Sobre tu vientre irás y polvo es lo que comerás todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón.” (Gén. 3:14-15).

Entonces ¿estaba en ese momento Jehová dirigiéndose a una vulgar serpiente, o más bien al personaje oculto detrás de ese animal? ¿O es que ese reptil, cuando se dirigió a Eva, actuó por cuenta propia y lo cual equivaldría a decir que tenía capacidad de planificar, razonar, a la par que ansias de poder, ya que pedía la adoración de la primera pareja humana para sí? Esperamos que el autor en cuestión, tenga a bien solventarnos esas dudas.

Y prescindiendo que hay mucho más que se podría añadir en este asunto, pasaremos a la otra extraña afirmación del ínclito Sr. Guttmann, en el sentido de que hay más planetas implicados en la rebelión contra Dios, aparte de la que se produjo en la Tierra. Porque de ser esto así, tendríamos que estar hablando de planetas actualmente “habitados”, porque el plan de redención del Altísimo aún no se ha completado. Sin embargo y a tenor de los más expertos científicos, dotados de los más sofisticados sistemas de detección en el campo de la astronomía, la vida es una rara “singularidad” en medio del universo observable, o dicho de otra manera, estamos más solos que la una en nuestro entorno espacial más inmediato, o sea, nuestra galaxia. Por otra parte, para ello ser realmente como dice el Sr. Guttmann, el “suceso” Adán y Eva, con su posterior tentación por Satanás, supuestamente se tendría que haber producido en todos esos otros planetas y en los que a su vez, se tendría que haber producido otro proceso de “redención”, o sea, tendría que haber existido en cada uno de los planetas implicados, otro Jesús, otros apóstoles, otro sacrificio expiatorio…… ¿o cómo sería eso, según dicho caballero?

Y dicho lo cual, esperamos que D. Cesar Efraín, reconsidere lo de nuestro presunto “fanatismo religioso”, o lo de nuestra presunta incapacidad para “razonar y comprender” las cosas y nos aclare si entiende como “razonables” las objeciones que nosotros planteamos a esos dos disparates enseñados por el Sr. Guttmann…… o si en su defecto, considera correctas dichas enseñanzas y de ser así, quizás nos pueda explicar sobre qué principios bíblicos se fundamentan.
Y en cuanto a usted, querido lector, nos atrevemos a recomendarle una vez más, que compruebe por sí mismo lo correcto o no, de lo que le estamos planteando, mediante hacer un examen meditado con su propio ejemplar de la Biblia acerca de estas cuestiones u otras que se vayan publicando. Porque si usted hace esto, poco a poco se irá documentando y aprendiendo a separar “la paja del grano” y a distinguir a la legua, a tanto falso maestro que pulula por ahí y que lo único que hacen es extraviar a las personas que ingenuamente les hacen caso en sus disparatadas enseñanzas. Y como consecuencia de ello, uno es apartado de cumplir con la voluntad de Dios y que es la siguiente:

“Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4).

Y sobre usted recae, querido amigo, la responsabilidad de llegar a conocer la verdad…… o la mentira y todo ello va en función de la “fuente” en la que usted beba, dicho sea en términos coloquiales, claro. Y es que nosotros no podemos hacer más para la consecución de este, su particular logro, que el darle alguna orientación que le lleve a conseguirlo y es que hasta ahí, es dónde nosotros podemos llegar. Porque no olvide que nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL