domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Habló Pablo en 1 Tes. 4:16-17, de un “rapto”...... o de algo que se le pareciera?


Sobre este tema versaba la pregunta que uno de nuestros lectores nos formuló y por lo que decidimos, como con aquellas de las que recibimos y que entendemos son de interés, publicarla en formato de artículo para general beneficio del resto de nuestros lectores; por lo que este artículo debería ser tomado muy en serio por aquellos llamados cristianos que se asocian con organizaciones religiosas que difunden como doctrina fundamental, la enseñanza del “rapto” o el arrebatamiento de la “iglesia”…… cristianos a los que les han contado (¡y encima se los han creído!) que puesto que se han bautizado, ya han sido reconocidos como “ungidos” o Hijos de Dios y por lo gozarán del privilegio de ser arrebatados de la tierra al cielo para estar en la presencia de Dios durante cierto tiempo, mientras que aquellos que sean dejados atrás, serán víctimas de la ira de Dios y destruidos eternamente…… y es que para creerse semejante sandez y que rompe con toda la lógica bíblica, ya hay que tener arrestos.

Luego es obvio que nos encontramos ante un pasaje como mínimo conflictivo, pues ha dado pie y como acabamos de señalar, a una de las más disparatadas doctrinas que enseñan muchas organizaciones religiosas de relumbrón, con millones de seguidores y que tiene que ver con la supuesta existencia de un “rapto” o arrebatamiento de la “iglesia” de Cristo. Y con lo que más o menos nos vendrían a decir (y lo repetimos para focalizar el asunto), que al inicio de la profética semana 70 de Dan. 7:29 y últimos siete años del mundo tal como lo conocemos, la “iglesia” o el conjunto de personas (tanto hombres como mujeres) a las que dichas organizaciones religiosas han convencido de que mediante su bautismo en agua ya han sido reconocidas como Hijos de Dios, serán elevadas a la presencia de Este durante esos siete años de supuesto caos en la tierra, mientras y como ya hemos indicado, las que no sean tomadas sufrirán aniquilación total en el día “de la ira” o furor de Dios (Sof. 1:14-18). Y período de tiempo de “gran tribulación” que supuestamente y según dichas organizaciones religiosas, tiene que durar por esos siete años mencionados…… y que se apoyan para promocionar semejante disparate, eso es, la teoría de un “rapto” que misteriosamente dejará la tierra casi semivacía, precisamente en el texto de 1 Tes. 4:16-17 que da pie a este artículo y en el que se lee lo siguiente:

Porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después, nosotros los vivientes que sobrevivamos (o que estemos vivos en aquél momento) seremos arrebatados juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor (para recibirle) en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Pero antes de continuar con nuestra exposición, permítannos un breve inciso para señalar que esos siete últimos años de Dan. 9:27 y lejos de ser siete años completos de “gran tribulación”, como señalan dichas organizaciones religiosas, estos se dividen en dos períodos: un primer período de tres años y medio de relativa calma (Rev. 7:2-3) y necesaria para que se pueda llevar a cabo la gran predicación de Mat. 24:14, mientras que en el segundo período, eso es, en los restantes tres años y medio y ya terminada dicha predicación, es cuando se producirá lo anunciado por Sof. 1:14-18 (entre otros) y que significará, ahora ya sí, la “gran tribulación” que eliminará o destruirá eternamente a todos aquellos que no hayan aceptado la propuesta divina ofertada por medio de dicha proclamación…… por cierto: aquellos que sí la acepten, durante tan catastróficos tiempos en la historia de la humanidad y que jamás se volverán a repetir, serán “ocultados” o protegidos por el Altísimo aquí en la misma tierra y sin necesidad de sacarnos de ella, según el Sal. 91, o Sof. 2:2-3, o en Isa. 26:20-21 y pasaje en donde se nos expone dicha idea, en los siguientes téminos:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti (recuerden el relato del arca de Noé). Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él; y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Acotación nuestra).

Una vez aclarado tan importante punto y volviendo a donde estábamos, eso es, a la enseñanza del “rapto” como tal, vemos que ya de entrada esta se topa con el hecho incontestable y como explicábamos en nuestro artículo del pasado día 24 del corriente mes de Septiembre, de que actualmente no existe sobre la tierra asomo alguno de algo parecido a una “iglesia de Cristo” y que pueda ser “raptada” o arrebatada en un momento determinado…… y planteamiento por nosotros publicado que, al menos hasta donde sabemos, no nos ha sido rebatido por ninguno de esos supuestos “ungidos” o Hijos de Dios, por tanto supuestos integrantes de la citada “iglesia” y candidatos a partir hacia la misma presencia del Dios Altísimo en los cielos.

Por otra parte, nos encontramos también con aquellos que sin compartir la idea de un “rapto” y ante la complejidad de dicho pasaje de 1 Tes. 4:16-17, no sabiendo por tanto de qué hablaba Pablo, no se les ocurre otra memez que afirmar que en esa porción bíblica mencionada este personaje tuvo un “lapsus” (vulgo, que “se le fue la olla”) y que estas palabras las pronunció pensando, erróneamente, que la venida de Cristo se produciría durante la vida de esas personas a las que se dirigía y por supuesto, de la suya propia…… sin embargo, el más elemental sentido común de nuevo nos muestra que dicha interpretación no puede ser correcta, pues tal situación es imposible de producirse en un autor bíblico y siendo las Escrituras clarísimas en este sentido, pues en ellas leemos que “toda Escritura es inspirada de Dios” (2 Tim. 3:16), lo cual de ninguna manera puede dar lugar a ese tipo de situaciones. Porque claro, si tuviéramos que considerar la posibilidad de un supuesto “lapsus” por parte de algún escritor bíblico, en este caso de Pablo, no solo serían difícilmente creíbles dichas palabras, sino que el entero texto escritural sería puesto en cuarentena; y circunstancia que por imposible, lo que hace es llevarnos a la siguiente conclusión: puesto que no parece que Pablo nos esté hablando de un “rapto” y la opción de un supuesto “lapsus” en semejante personaje es realmente absurda, lo único que procede es pensar que en 1 Tes. 4:16-17 se nos está hablando de otra cosa y que a partir de este momento, es lo que vamos a intentar averiguar…… siempre ciñéndonos, eso sí, a nuestro acostumbrado método de leer con atención y luego razonar sobre lo leído con lógica, sentido común y sobre todo, tomando como punto de referencia para cualquier análisis, al contexto general de las Escrituras; por lo que partiendo de esa posición, leeremos en primer lugar el pasaje mencionado dentro de su contexto más inmediato y luego ya, nos centraremos concretamente en el verso 17, que parece ser en donde radica el conflicto y que nos puede dar la clave del asunto:

Además, hermanos, no queremos que estén en ignorancia respecto a los que están durmiendo en la muerte; para que no se apesadumbren ustedes como lo hacen también los demás que no tienen esperanza (eso es, de los que no creían en una resurrección de los muertos). 14 Porque si nuestra fe es que Jesús murió y volvió a levantarse, así también, a los que se han dormido en la muerte mediante Jesús, Dios los traerá con él. 15 Porque esto les decimos por palabra de Jehová (luego aquí ya estaríamos hablando de una profecía, que nos señala algo que ocurrirá en un futuro): que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos (o estemos vivos en ese momento) seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor. 18 Por consiguiente, sigan consolándose unos a otros con estas palabras.” (1 Tes. 4:13-18). (Acotaciones nuestras).

Tengamos en cuenta que la congregación de Tesalónica era relativamente joven cuando Pablo escribió su primera carta a los cristianos de esa ciudad, cerca del año 50 E.C. (haría algo más de un año que el propio Pablo la había fundado) y algunos miembros de la congregación estaban angustiados por familiares o compañeros que se habían “dormido en la muerte”, pues una corriente “neo-platónica” que negaba la resurrección de los muertos, estaba introduciéndose en las congregaciones y confundiendo a muchas personas, entre ellas a miembros de dicha congregación; de ahí que poco después y en su particular cruzada en contra de dicha apóstata creencia, Pablo pronunciara aquellas palabras de “si los muertos no han de ser levantados, comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir” (1 Cor. 15:32). Sin embargo, lo que Pablo escribió acerca de la esperanza de la resurrección produjo resultados positivos, pues enderezó temporalmente la situación y trajo consuelo a esos fieles de Tesalónica; luego estaríamos ante el contexto de un mensaje de ánimo para levantar la moral del “personal” y no para suscitar una discusión como parece plantearnos el versículo 17…… pero ahí está este, por lo que resta solo el averiguar qué es lo que Pablo quiso decir realmente con esas palabras y no perdiendo de vista, que lo que estaba haciendo Pablo en este verso 17, era señalar algo a ocurrir en un futuro; dicho lo cual, metámonos en harina y empecemos por analizar dicho pasaje en distintas versiones e intentando sacar alguna conclusión razonable, habida cuenta que las distintas formas de presentarlo varían según la versión que uno use :

RV 1960: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

LBLA: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.”

BJ: “Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.”

NVI: “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.”

PDT: “Luego, nosotros los que estemos vivos en ese momento, subiremos a las nubes con los resucitados para encontrarnos con el Señor en el aire, y así estaremos con el Señor para siempre.”

TLA: “Después Dios nos llevará a nosotros, los que estemos vivos en ese momento, y nos reunirá en las nubes con los demás. Allí, todos juntos nos encontraremos con el Señor Jesús, y nos quedaremos con él para siempre.”

Luego para comprender lo que Pablo estaba diciendo con estas palabras y siempre según a nuestro entender (solo estamos exponiendo una opinión), tenemos que partir en primer lugar del supuesto que cuando el apóstol empleaba el pronombre personal “nosotros”, no se estaba refiriendo a ellos como a personas físicas, sino como “clase ungida” y con lo que se podrían traducir sus palabras como “cuando vuelvan a aparecer personas como nosotros, o de nuestra misma condición”, ocurriría esto, lo otro o lo de más allá. En segundo lugar, tenemos que asumir una serie de planteamientos publicados en este blog y en perfecta armonía todos ellos con el contexto general de las Escrituras (del que Pablo no se podía apartar), como por ejemplo, que con la muerte del último de los apóstoles se acabó la posibilidad de que alguien pudiera acceder a la condición de “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, pues estos que eran los únicos que podían impartir el bautismo en espíritu santo y que era el que la daba, ya habían muerto todos. Por otra parte tenemos que asumir, que en Rev. 6:11 y 10:11 se nos habla de que en un futuro aparecerían en la tierra un “resto” de personas con las mismas características de los apóstoles (aquí ya empieza a tomar sentido, lo dicho al inicio de este párrafo) y prefigurados por los “dos testigos” de Rev. 11:3, que dotados y a la manera de aquellos primeros seguidores de Jesús de grandes poderes (v. 5-6), darían comienzo a la gran predicación anunciada por el Hijo de Dios en Mat. 24:14...... predicación que con una duración de tan solo ¡1260 días!, tiene como objetivo el abarcar toda la tierra habitada; y circunstancia, dicho sea ya de paso, que nos hablaría del inmenso despliegue de poder realizado por Jehová en esos momentos finales y depositado en las personas que participen de la misma, colaborando con ese resto “ungido” por aparecer (compuesto de verdaderos Hijos de Dios) y del que se nos habla en Joel 2:28-29. Por lo que difícilmente se entendería la aparición de tan extraordinarios personajes, si la tierra y como nos afirman esos “genios” de la teología que nos rodean, prescindiendo que defiendan la idea del “rapto” o no, ya estuviera llena de “ungidos” o Hijos de Dios…… ¿o es que estaríamos hablando de estos supuestos “ungidos” actuales como de “ungidos de tercera”, pues a diferencia de los mencionados en Rev. 11:5-6, estos no sirven absolutamente para nada?

Entonces y partiendo de lo dicho hasta el momento, se puede deducir que Pablo estaba dando a entender que en un futuro aún lejano, aparecerían personas de su “clase” y que es de lo que nos habla el pasaje ya citado de Rev. 10:11, pues es imposible entender de este que la comisión de predicar de nuevo y en un futuro lejano de la que se nos habla, se le diera al envejecido apóstol Juan…… por lo tanto, es obvio que tanto en un caso como en el otro, se hace referencia a la futura venida de individuos de la “clase” de Pablo o de Juan (eso es, “ungidos”, o Hijos de Dios) que en un futuro serían elegidas por Dios para propagar determinado mensaje y que aparecerían al final de los tiempos; de ahí que en ese versículo 17 analizado, se diga aquello de que los que “estemos vivos en ese momento” (como “clase” y no como individuos, repetimos) no serían llamados antes o precederían en la resurrección (v. 16) a los que ya yacían en la muerte por siglos. Por otra parte, dicha predicación final se tendría que iniciar en el momento en que Cristo recibe la autoridad del reino y siendo dicha “buena nueva” proclamada en la tierra por esos “dos testigos” y aquellos que se les unan colaborando en la difusión de la misma, por espacio de tres años y medio:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Y es que la toma de poder del reino no puede ser anunciada si esta no se ha producido, por lo que cuando aparezcan los “dos testigos” o “resto ungido” aún por venir, anunciando dicha “buena nueva”, Jesucristo ya tiene que haber tomado el control del reino de Dios…… y “resto” que aparece al unísono con el “anticristo” y momento en el que inicia la profética semana 70 de Dan. 9:27, o los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos. A los tres años y medio de proclamarse dicha esperanzadora noticia y ya acabada en la tierra la tarea de anunciarla por parte de esos enviados de Dios, el “anticristo” da muerte a dichos personajes (Rev. 11:7) y que son resucitados tres días y medio después, momento en el que se produce la “primera” resurrección de aquellos que tienen que reinar con Cristo y con lo que se “completa” el número que, según hemos leído en Rev. 6:11, tenía que redondear la cantidad predeterminada por el Altísimo sobre la totalidad de los componentes de ese gobierno teocrático alrededor de Jesucristo; porque como de todos es sabido, solo pueden reinar con Cristo aquellos que han sido “ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” (Rev. 20:4), eso es, que han muerto asesinados por guardar integridad a Dios.

Pero claro, alguien nos podría objetar que Pablo mencionó eso de “los que estemos vivos en ese momento” y lo que hemos leído es que el personaje del “anticristo” y como máximo exponente de la “bestia” (Rev. 13:1) les da muerte…… pero si nos miramos la cosa con cierta atención, veremos que en esos componentes de ese “resto” y en el momento de ser arrebatados a las nubes para recibir junto a sus otros hermanos también asesinados siglos antes, al Cristo que regresa a la tierra, sí se cumple esa condición señalada por Pablo, porque veamos qué leemos en Rev. 11:7-12:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (a los 1260 días de iniciado), la bestia salvaje que asciende del abismo (bajo el poder del “anticristo”) hará guerra contra ellos (el “resto”) y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten, que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (volvieron a la vida) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que se nos está diciendo aquí, es que esas personas son resucitadas ante los ojos de aquellos que los habían matado, por lo que a todos los efectos ya están vivas de nuevo antes de ser arrebatadas al encuentro de Jesucristo y por lo tanto, cumplidas las palabras de Pablo en el sentido de que esas personas fueron arrebatadas al encuentro de Jesús estando vivas o según palabras del apóstol “los que estemos (como “clase”) vivos en ese momento”…… prescindiendo de que instantes antes estuvieran aún muertos: la cuestión es, que en el momento de ser arrebatados, estaban con vida y de ahí, que podamos hablar de un “arrebatamiento”. Ahora bien ¿en qué sentido y a diferencia de aquellos “santos” que llevaban siglos en sus tumbas, se nos dice de ese “resto” que sus cuerpos fueron “cambiados en un abrir y cerrar de ojos”? La posible explicación de esas palabras de Pablo, probablemente se refiera a que en la actualidad y sin haber llegado aún a este suceso anunciado, de esos santos mencionados ya no queda vestigio alguno de ellos, pues sus restos se han “atomizado” con la tierra, eso es, los átomos que conformaban sus cuerpos físicos ya han pasado a formar parte de otras estructuras de materia y por lo que solo existen como personas en la prodigiosa e inconmensurable mente de Jehová; ello conlleva el que Jehová tenga de dotarles a cada uno de ellos de un nuevo cuerpo totalmente idéntico al anterior, solo que ya con la condición de ente inmortal…… circunstancia que paradójicamente no se produciría con los del “resto” ungido aún por aparecer, porque veamos lo que el mismo Pablo nos dijo, complementando con ello lo dicho anteriormente en 1 Tes. 4:16-17:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte (o permanecerían largo tiempo en la tumba), pero todos seremos cambiados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad.” (1 Cor. 15:51-53).

Recordemos que hemos leído que esos personajes prefigurados por los “dos testigos” y sea cual sea su número real, permanecen muertos por tres días y medio antes de ser resucitados, por lo que sus cuerpos no habrán iniciado aún el proceso de descomposición y lo que hace que Jehová no tenga más que insuflar vida en esos mismos cuerpos, que a diferencia de las resurrecciones de las que nos habla la Biblia, cuyos protagonistas volvieron a la vida en su anterior condición de seres mortales, esos personajes lo hacen ya con la condición de seres inmortales…… esta diferencia de levantarse en los mismos cuerpos mortales que tenían antes de morir, pero pasando a una nueva condición de inmortalidad , es lo que le permite a Pablo el decir que son “cambiados” o por decirlo de otra manera, que aquel mismo cuerpo que tres días y medio antes era “mortal”, Jehová lo cambia a la condición de “inmortal”. . Y el poco tiempo que permanecen muertos, permite entender el que sencillamente y a los ojos del Todopoderoso Dios, no sea más que un brevísimo instante y al que los seres humanos, coloquialmente (y eso es lo que probablemente hizo Pablo), solemos referirnos como “en un abrir y cerrar de ojos”, eso es, una actividad que se desempeña en un corto periodo de tiempo, que sucede rápidamente o que tarda poco tiempo en realizarse…… luego partiendo de todo lo considerado, veamos de nuevo ese pasaje de 1 Tes. 4:16-17, en esta ocasión en la versión Traducción en lenguaje actual y comprobemos si ya ahora, se nos hace más “digerible”:

Porque cuando Dios dé la orden por medio del jefe de los ángeles y oigamos que la trompeta anuncia que el Señor Jesús baja del cielo, los primeros en resucitar serán los que antes de morir confiaron en él. 17 Después Dios nos llevará a nosotros, los que estemos vivos en ese momento y nos reunirá en las nubes con los demás. Allí, todos juntos, nos encontraremos con el Señor Jesús y nos quedaremos con él para siempre.”

Y esta es, queridos lectores y a nuestro entender, toda la “historia” de lo que nos quiso decir Pablo en ese pasaje objeto de análisis y por lo tanto, nada de un “rapto” tal como nos lo plantean muchas prominentes organizaciones religiosas de la llamada cristiandad, ni que ese día no fuera precisamente el mejor de Pablo en su larga carrera al servicio del Altísimo. Es cierto que probablemente nos podríamos haber explicado mejor (¡qué quieren ustedes, cada uno llega hasta donde llega!), pero no es menos cierto que hemos dado suficiente información como para que cuando alguien le ofrezca la “oportunidad” de ser “raptado” al cielo para “estar con Dios”, le mande directamente a freír espárragos…… y ya por no hablar, de lo que habría que hacer con aquellos que afirman que la Biblia tiene “lapsus” y por lo que no vale la pena el dedicarle uno su atención.

MABEL

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