miércoles, 8 de diciembre de 2010

¡Por disparates…… que no quede!

Y es que a veces, uno no puede dar crédito a lo que está oyendo o como es el caso que nos ocupa, a lo que está leyendo, porque la sarta de sandeces que se publican y que parecen seguir aquella máxima de “hoy más que ayer, pero menos que mañana”, es continua. Vean el por qué les decimos esto: el día 4 de este mes de Diciembre, Apologista Mario Olcese, colgó en su blog y a modo de pregunta, el siguiente artículo: “¿Será la grande muchedumbre de Testigos de Jehová, regida con vara de hierro?” y que, ignoramos la razón, iba dirigido a uno de los dos autores de este blog. En el mismo parece ser que nos plantea una cuestión, a tenor del subtítulo con el que da inicio dicho escrito (“Los quebrantarás con vara de hierro: ¿a quiénes?”) y que antes de pasar a considerar, nos gustaría hacer una breve aclaración: nosotros, los autores de este blog y se lo hemos dicho por activa y por pasiva al amigo Mario, no somos TJ, aunque ciertamente lo fuimos en su día al igual que él mismo, pero resulta que ya no lo somos, afortunadamente.Por ello es que no entendemos, esta cierta propensión que tiene de relacionarnos con temas que afectan a dicho colectivo, como es el caso que tiene que ver con su “grande muchedumbre de otras ovejas” (así los llaman ellos) y la forma en que ésta será gobernada. De todas maneras, no deseamos eximirnos a dar cumplida atención al requerimiento que se nos hace, porque en este blog tenemos por costumbre (aunque solo sea por educación), el no dejar sin la respuesta oportuna a cualquier planteamiento que se nos formule y contrario parece ser, a la línea seguida por los Sres. Olcese, Rivas y otros, que teniendo planteadas algunas más que razonables objeciones y todas debidamente documentadas, están dando groseramente la callada por respuesta. Dicho esto, pasemos a considerar el tema expuesto por el Sr. Olcese.

Es cierto que los TJ y siempre refiriéndonos a sus dirigentes, obviamente y como suele decirse coloquialmente, han “arrimado el ascua a su sardina”, o sea, han ajustado lo que dice la Biblia a su especial forma de aplicar las cosas escritas en el texto sagrado, siempre para su propio beneficio pecuniario. Porque siendo cierto, por ejemplo, que las Escrituras indisputablemente nos hablan de 144.000 cogobernantes con Cristo, por lo menos eso y no otra cosa, es lo que está escrito (Rev. 14:1; 3b), no parece que se correspondan a sus 144.000, porque nada apunta a que esa clase ungida o escogida por Dios, tenga algo que ver con el grupo que los encabeza o dirige. Y siendo cierto también, que Rev. 7:9 hace referencia a una “gran muchedumbre” incontable, nada parece indicar, que sea precisamente su gran muchedumbre particular (que según nos cuentan y váyase usted a saber, sobrepasa en algo los 7 millones de militantes), a la que se hace referencia en dicho pasaje. Sencillamente, estaríamos hablando de una clase dirigente sin demasiados escrúpulos, a la que poco o nada les importa la situación material y espiritual de sus “otras ovejas” y que se han apoderado de unos conceptos, usándolos para lucro personal y haciendo buena aquella máxima de que, “mientras haya burros......”, pues eso. Y si alguien tiene dudas acerca de lo que decimos, que visite el blog más informado y documentado acerca de esa secta, organización o como quieran llamarla y que aporta siempre pruebas concretas de lo que afirma, como es el de “lavasori.wordpress.com” y podrá comprobarlo de primera mano.

Por otra parte, desde este blog siempre hemos pensado que, más útiles para entender la Biblia que los muchos conocimientos que uno pueda llegar a poseer y ello de ninguna manera significa que los desmerezcamos, son la capacidad para razonar con lógica y sentido común, el arte de leer con la debida corrección y por supuesto, la debida atención al contexto más inmediato al pasaje que se esté considerando, o en su defecto, al general de las Escrituras. Y puesto que estas son las cualidades que creemos atesorar, ya que no sabemos nada de teología, ni de idiomas originales de las Escrituras o conocimientos relacionados, será a partir de esas pretendidas cualidades desde las que enfocaremos nuestra visión sobre el asunto que se nos plantea. Para ello y olvidándonos ya de los TJ, entremos a averiguar a quién aplicaría lo de ser tratado con “vara de hierro”, si a los sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y como de forma categórica afirma el Sr. Olcese, o a otro colectivo de personas distinto al citado. Y ello lo haremos mediante la consideración, párrafo por párrafo, del escrito de D. Mario y el cual siempre transcribiremos en cursiva y que dicho autor, inicia con unos versículos del Salmo 2. Vamos a ello:

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” (Sal.2:7-12). (Negritas nuestras).

Bien, así con esas palabras del Salmo 2, se inicia el estudio en cuestión y por ello vamos a averiguar en primer lugar, el significado de dos palabras clave en ese pasaje y para saber de entrada, de qué realmente se nos está hablando. Según el diccionario de la RAE, el término “quebrantar” implica el destruir algo con violencia y por otra parte, la expresión “desmenuzar”, tiene que ver con el reducir algo a su mínima expresión (hacerlo migas, triturarlo) y ello, según el pasaje citado, con la facilidad con la que una vara de hierro destroza una vasija de barro. Ahora bien, la cuestión que parece plantear el autor de dicho escrito es a quiénes creemos nosotros, van dirigidas esas palabras; pero como nos maliciamos que la finalidad última de esta alusión, es la de ponernos en un “aprieto”, pues vaya ya por delante que nosotros nunca rehusamos el “entrar a esos trapos” (valga el símil taurino), por lo que vamos a ver quién es el que, en última instancia, queda en una situación un tanto “apretujada”.

Y como lo importante no es lo que pensemos nosotros, sino lo que dice la Palabra de Dios acerca de este asunto, a ella nos dirigiremos y averiguando en primer lugar, tal y como hemos señalado conveniente, qué nos dice el contexto más inmediato de esas palabras del Salmo 2, citadas por Apologista. Y para ello nos dirigiremos a leer, los versículos anteriores a los citados por el Sr. Olcese, o sea, del 1 al 6 y que incorrectamente han sido omitidos, por si nos dieran alguna pista:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”. 4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo, les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

Y ya solo ese contexto nos muestra, que las palabras de esa porción del Salmo 2 usada por el Sr. Olcese (versos del 7 al 12) al empezar su artículo , sobre la que parece soportar todo su planteamiento y que son continuación de los que nosotros hemos señalado, lejos de ir dirigidas a la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, a quiénes se dirigen es a los grupos nacionales y a sus respectivos reyes o gobernantes, que altivamente se posicionan contra el arreglo de Jehová; luego blanco y en botella: el Sr. Olcese no tiene razón en su planteamiento, ya que como verán más adelante, el citado caballero afirma exactamente todo lo contrario. Por ello y para dar más consistencia a nuestra afirmación, citaremos de otros textos que van en el mismo sentido, al indicar que el uso de una medida de extrema dureza o el ser tratado como con vara de hierro, tiene que ver con las naciones y los reyes o poderosos de esas naciones, que se enfrentan a la voluntad del Altísimo y situación que culmina o se resuelve, en la batalla de Armagedón (Rev. 19:19). Circunstancia que se repite en cualquier texto que nos hable de la aplicación de esa vara de hierro: indefectiblemente hacen referencia a las naciones opositoras al propósito del Altísimo de instaurar de nuevo su reino y que le obligan a actuar de forma expeditiva:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Dan. 2:44).

¿Convincente, no? Sin embargo, vayamos a la consideración y tal como les hemos dicho, de otros textos que parecen avalar nuestra tesis. Veamos:

Rev. 2:27 “…… y pastoreará a la gente con vara de hierro, de modo que serán hechos pedazos como vasos de barro, como lo que he recibido de mi Padre.”

Y no parece razonable que sean las personas que conforman la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, las que serán “hechas pedazos” a manos del Altísimo, ya que de ellas se nos dice unos versículos más adelante (14-15), lo siguiente:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.”

Luego estaríamos hablando de personas que tienen el completo favor de Jehová y a las que difícilmente Este daría semejante trato, más bien al contrario, se nos explica que “extiende” sobre ellos su tienda a modo de protectora acogida. Sin embargo y en agudo contraste a esa actitud, en el versículo 5 del citado Salmo 2, se nos habla de la gran cólera y ardiente desagrado de Jehová, hacia las personas a las que se dirigen las palabras de este Salmo 2; luego es evidente que estaríamos hablando de otras personas. Por lo tanto, la pregunta obligada sería la siguiente: ¿a qué gente o personas, se refiere el texto que estamos considerando? Veamos si el siguiente pasaje nos aclara algo:

Rev. 12:5Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono.”

Entonces vemos que de nuevo se nos relaciona, la “vara de hierro” con las naciones o en su defecto, con las gentes de esas naciones que se oponen a Jehová y de las que nos habla el Sal. 2:1, esta vez en la versión RVR 1960: “¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos (o naciones) piensan cosas vanas?”. (Acotación nuestra).

Pero veamos otro texto, también esclarecedor:

Rev. 19:15Y de su boca sale una aguda espada larga, para que hiera con ella a las naciones y las pastoreará con vara de hierro. Pisa también el lagar de vino de la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso.”

Y no olvidemos que en ese contexto (Rev. 19:11-21), estamos en el momento en que Jesucristo, seguido de un impresionante ejército angelical, pasa a enfrentarse en batalla, con los reyes de la Tierra y sus ejércitos, que se oponen a su investidura como rey nombrado por Jehová y en la que por ejemplo, leemos episodios como el siguiente:

Vi también a un ángel que estaba de pie en el sol y clamó con voz fuerte y dijo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: “Vengan acá, sean reunidas a la gran cena de Dios, 18 para que coman las carnes de reyes y las carnes de comandantes militares y las carnes de hombres fuertes y las carnes de caballos y de los que van sentados sobre ellos y las carnes de todos, de libres así como de esclavos y de pequeños y grandes.” (Versos 17-18).

Luego si el amigo Mario, cree que eso es lo que les va a ocurrir a esas personas sobrevivientes de esos eventos y de las que se nos habla en Rev. 7:9; 14-15, o sea, el ser pasto de los buitres carroñeros...... pues en fin; para gustos dicen que está los colores ¿no?

Y es obvio que esa “aguda espada larga” tiene que ver con la Palabra de Verdad de Jehová (Hebr. 4:12), pero Palabra que para aquél que cree en ella y la guarda u observa (Juan 14:23), no produce herida sino bendición, como por ejemplo, a los miembros de la “gran muchedumbre” y que son favorecidos a pasar con vida a través de la “gran tribulación”. Por otra parte, el hecho de que en ese mismo texto de Revelación se asocie el herir con una aguda espada larga a las naciones, con la “cólera” y la “ira” de Dios, nos indica sin duda alguna que esas palabras son una clara amenaza o advertencia, que se dirige a las naciones rebeldes y que son las que serán tratadas de forma tan dura, como consecuencia de su actitud. Ya solo lo hasta aquí referido, debería bastar para responder a la cuestión planteada por Apologista y dar por finiquitado el asunto; pero deseamos mostrarle al Sr. Olcese, que en su escrito y como veremos a continuación, nos hace unas afirmaciones algo “extrañas”…… por decirlo de una forma suave. Y es que si esas afirmaciones vinieran de otra persona, pensaríamos que no sabe ni por donde le sopla el viento y aun viniendo de quién vienen…... pues eso, que nos quedamos con la duda. Porque si continuamos con la siguiente porción o segundo párrafo de ese artículo y en la que D. Mario, nos “interpreta” lo que según él, nos quieren decir esos textos del Salmo 2, con los que inicia su artículo, nos encontramos con algo increíble; vean, vean…… vean y pásmense:

La referencia a la vara de hierro siempre indica un hecho correspondiente al milenio, al reinado de Cristo, que durará mil años (Apocalipsis 12 y 20). El gobierna con vara de hierro (con un poder estricto) porque, aunque es un tiempo de bienaventuranza para todo el mundo y la maldición habrá sido al menos parcialmente removida de la tierra, también es un tiempo en el que el pecado sigue manifestándose hasta cierto punto. La justicia reina en la tierra, pero tiene que ser impuesta con autoridad férrea. En el tiempo de los nuevos cielos y la nueva tierra, que Juan vislumbra en los dos últimos capítulos del libro de Apocalipsis, veremos que en ellos ya no hay un reinado con una vara de hierro porque simplemente el pecado se ha resuelto totalmente y ya nada malvado o imperfecto formará parte de la escena.” (Negritas nuestras).

Y es cierto, como pueden ver, que el amigo Olcese asocia lo de la vara de hierro con un gobernar de forma estricta, pero eso no es lo que hemos leído hasta ahora en los distintos textos considerados y que más bien tienen que ver con destrozar, hacer pedazos, desmenuzar, cólera, ira, ardiente desagrado…… y lo cual nos hablaría más de acción bélica y de destrucción violenta, que no de una forma determinada de gobierno. Pero además, para que la referencia a la aplicación de la “vara de hierro” tuviera que ver con el milenio o reinado de Cristo, ella se tendría que aplicar sobre la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de Rev. 7:14 y ha quedado probado, creemos que de forma convincente, que eso no puede ser así; luego el Sr. Olcese en esa afirmación, está sencillamente disparatando; porque el Salmo 2 dice exactamente lo contrario de lo que él afirma “entender” de su contenido. Y es que además, ¿cuándo se producen los acontecimientos que se nos relatan en el Salmo 2 y ateniéndonos al contexto general de las Escrituras? Pues para antes de que se instale dicho gobierno milenario y momento en el cual la gran muchedumbre, aún no ha aparecido…… ¿y cómo manifiestan su oposición esas naciones, con sus reyes o gobernantes el frente, en ese momento? Pues con el enfrentamiento de esos reyes con Jesucristo y su leales (Rev. 17:14), como se nos relata en Rev. 19:11-21 y que se corresponde a la final batalla de Armagedón, que como hemos dicho, tiene lugar antes de que aparezca en escena esa “gran muchedumbre” de sobrevivientes y lo cual nos reafirma, en el hecho de que lo de la “vara de hierro”, no puede tener nada que ver con ellos.

Luego el Sr. Olcese parte de un supuesto equivocado, con lo cual, todo su planteamiento se muestra absolutamente erróneo. Y que no aplica dicho suceso a ese período milenario, resulta que y para más inri, nos lo dice el mismo caballero, cuando afirma que en el tiempo de los “nuevos cielos y la nueva tierra”, ya no hay un reino o gobierno que actúe con vara de hierro. Aunque la pregunta sería si el amigo Apologista, tiene idea de cuándo se establecen esos nuevos cielos y nueva tierra y que por lo que afirma, tal da la sensación de que no. De entrada, tenemos que partir de la base que la expresión “nuevos cielos y nueva tierra”, solo se menciona cuatro veces en la Biblia; en Isa. 65:17; 66:22; 2 Ped. 3:13 y Rev. 21:1 y siempre tienen la misma connotación: “nuevos cielos” se refiere a gobiernos y “nueva tierra”, al conjunto de personas sometidas a dichos gobiernos, o sociedad gobernada. Pero veamos las palabras de 2 Ped. 3:13:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y en estos la justicia habrá de morar.”

Luego las palabras de Pedro nos hablarían de la instauración de un nuevo gobierno y de una nueva sociedad humana...... ¿y la promesa a la que hace referencia Pedro, cuál era? ¿No era acaso, eso que con tan y loable empeño, proclama el Sr. Olcese y causa fundamental de la primera venida de Jesús aquí a la tierra (Luc. 4:43), o sea, la restauración del reino de Dios aquí en la tierra? Si esto es así y dado que ese reino, en esencia no es más que un gobierno o administración, Pedro nos estaría hablando del momento en que dicho gobierno, como nuevo cielo, sería instalado y con lo que se iniciaría en ese momento el milenio, sobre una nueva tierra o sociedad humana obediente. Pero Pedro, también nos dijo algo más:

Y todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo.” (Hec. 2:21).

Esas palabras las pronunció el apóstol, citando de la profecía de Joel (2:32) y que si bien en su tiempo tuvo un cumplimiento limitado, es evidente que por su contenido, tenía una proyección mayor a cumplirse en un futuro ahora ya muy cercano. Y podríamos añadir, que el mero hecho de la relación causa/efecto que establece Pedro entre la toma de posesión de los nuevos cielos y nueva tierra, con la promesa recibida, nos conducen indudablemente al momento en que el gobierno de Cristo toma el poder, o sea, en el mismo momento de iniciarse el reino y no al final de los mil años, como incomprensiblemente parece afirmar el Sr. Olcese.

Luego volviendo a lo de una “nueva tierra”, estaríamos hablando de personas que se salvan, porque han acudido al Dios verdadero y aceptado su medio de rescate, lo cual los convierte en un sociedad distinta de la anterior, rebelde y sometida a Satanás. Y no podemos pasar por alto, la forma en cómo cierra Pedro sus palabras, al hablarnos de los nuevos cielos y nueva tierra: “…… y en estos la justicia habrá de morar”; y dando a entender con esas palabras, que en aquellos días y por desgracia, aún en los nuestros, esa justicia brillaba por su ausencia. Entonces, dado que la justicia no es una cosa abstracta, sino una condición, derecho o razón emanada, en este caso de un gobierno hacia unos gobernados, de lo que Pedro nos estaba hablando era de la instauración de un nuevo gobierno o reino, que sería capaz de promover un sistema de verdadera justicia: el reino de Dios. Y cuya instauración como “nuevos cielos”, repetimos, da inicio al período milenario.

Porque no podemos olvidar, además, que Pedro estaba contrastando esos nuevos cielos y nueva tierra futuros, con los cielos y tierra de su día, o sea, los gobiernos y la humanidad gobernada, todos bajo el poder de Satanás:

Sabemos que nosotros nos originamos de Dios, pero el mundo entero yace en el poder del inicuo.” (1 Juan 5:19).

Entonces y dado que aún continuamos en la misma situación, en Rev. 21:1, de lo que se nos está hablando es del momento en que el reino de Dios, toma el mando de la situación y con ello se da el pistoletazo de salida al período de gobierno milenario y que es en donde aparece la “gran muchedumbre”. Y que el propio Apologista nos ha dicho, en el pasaje transcrito, que es a partir de la instauración de los nuevos cielos y nueva tierra, que ya no habrá la necesidad de aplicar la “vara de hierro”. Luego el mismo Sr. Olcese nos dice, que dicha vara de hierro no tiene nada que ver con la “gran muchedumbre”, con lo cual o se contradice de forma flagrante así mismo (le hemos leído en este artículo objeto de análisis, afirmar categóricamente lo contrario), o es que no tiene ni la más mínima idea ni de qué significan, ni de cuando aplican las palabras de Ped. 3:13. Y ello y lo decimos muy en serio, es gravísimo ya que solo nos mostraría su condición de “falso maestro” y por tanto, la condición de agente de Satanás de dicho caballero, porque su enseñanza en tendente a engañar.

Porque hay que enfatizar y según lo considerado, que la instauración de los nuevos cielos y la nueva tierra, marcan el inicio del milenio y no el final, como incomprensiblemente el Sr. Olcese parece querer darnos a entender. Tengamos en cuenta por otra parte, que todo lo que está escrito en la Biblia, abarca desde Adán, hasta el lanzamiento de Satanás al lago de fuego al final de los mil años de gobierno Mesiánico. Luego todo lo escrito en el libro sagrado, ocurre dentro del espacio de tiempo comprendido entre esos dos acontecimientos, ya que más allá de ese último evento, o sea, el destruir definitivamente a Satanás al término de los mil años, no hay absolutamente nada escrito: ahí se acaba la Biblia. Luego es imposible como parece afirmar el Sr. Olcese, que sea en ese momento cuando se establecen los nuevos cielos y nueva tierra, con toda su carga de posteriores acontecimientos. Porque además, lo que nos indicaría esa afirmación y de ser como dice D. Mario, es que si para el final del milenio, de nuevo tuviera Jehová la necesidad de cambiar a otro nuevo cielo (nuevo gobierno) y a otra nueva tierra (nueva sociedad humana) y que con tanto anhelo esperaba Pedro dicho suceso para que cambiaran las circunstancias, significaría que el gobierno mesiánico habría fracasado en su comisión de restaurar todas las cosas y que Jesucristo y asociados eran unos incompetentes, a la par que Jehová se equivocó al elegirlos.

Pero que el establecimiento de esos nuevos cielos (gobierno de Cristo) y de la nueva tierra (la gran muchedumbre de Rev. 7:9), marcan el inicio del período de mil años y que al fin de los mismos, ya no se establece ningún otro cielo u otro nuevo gobierno, se nos dice claramente en Dan. 2:44 y al que antes hemos aludido:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”

Y extremo que queda refrendado, por las siguientes palabras de Pablo:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder.” (1 Cor. 15:24).

Luego si con ese gobierno por Cristo, ya se han cumplido con todos los objetivos marcados por Jehová ¿qué necesidad habría, de cambiar a otro gobierno (nuevo cielo) para la consecución de una nueva sociedad humana (nueva tierra), si ésta ya es perfecta y aprobada por Dios, al final de los mil años? Pero veamos otra “perla” con la que nos obsequia el amigo Mario en su tercer párrafo y que desde luego es increíble:

Debemos entender que los súbditos de ese reino no son perfectos, y menos, mansos, como para ser regidos sin usar una vara de hierro. Estos súbditos tendrán que ser reeducados e instruidos en el camino del Señor a fin de que puedan conocer al rey y someterse a él. Así lo podrán honrar como corresponde a un rey recto y justo, pues será el mismísimo Hijo de Dios quien los gobierne.” (Negritas nuestras).

Y es que el amigo Olcese, nos tendría que explicar en primer lugar y para entendernos, qué libro está leyendo: si la Biblia o las aventuras del Capitán Trueno. Porque…… por el amor de Dios ¿cómo se le puede ocurrir afirmar, que lo que menos pueden ser los miembros de esa multitud de sobrevivientes de la “gran tribulación”, es mansos? ¿Pero de dónde saca la información, para tan esperpéntico disparate? Pero en fin, veamos si Sr. Olcese, es capaz de hacer un esfuerzo y razonar un poco: ¿por qué sobrevive la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, al juicio divino al que es sometida la humanidad? Veámoslo:

“…... han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.” (Rev. 7:14-15).

Luego otra cosa, quizás se pueda decir de esas personas, pero que no son mansas y que por tanto, precisan de ser gobernadas con mano dura o “vara de hierro”, significa no enterarse de la película, o como hemos dicho antes, no saber uno ni por dónde le sopla el viento y dicho sea con todos los respetos. Porque ¿se les ocurre mayor prueba de mansedumbre, que el sometimiento de esas personas al aceptar el medio de rescate (el sacrificio de su Hijo) ofrecido por Jehová y el que le estén rindiendo servicio sagrado día y noche en Su templo? Por otra parte ¿no se nos dice que los mansos, son los que serán bendecidos por Dios? Por ejemplo en el Sal. 37:11, entre otros muchísimos:

Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Luego si Jehová les permite a esas personas acceder con vida a esa nueva tierra y con la perspectiva de poder alcanzar la vida eterna, o es que son mansos, pero aquello que se dice mansos, mansos o es que Jehová se contradice…… o que D. Mario, no se ha enterado de por dónde va la película y que parece lo más probable. Ustedes mismos, queridos lectores.

Pero es que además y vayan sumando despropósitos, nos dice que dichos súbditos del reino, aún necesitan conocer (o sea, no conocen) a su rey para someterse a Él, cuando si algo queda claro, es que esas personas o súbditos de ese reino no necesitan esperar a conocer a su rey durante el tiempo de su regencia, porque precisamente han pasado con vida a colocarse bajo esa regencia, por conocerlo, no solo a Él, sino también a su Excelso Padre Celestial:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Juan 17:3).

Pero es que además, esas personas sobreviviente de la gran tribulación pendiente, para pasar con vida al reino de Dios, tiene que hacer algo imprescindible:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Y es que no se entiende cómo se puede ejercer fe en alguien a quién no se conoce, pero de haber hecho caso omiso a esa admonición de ejercer fe en él, sencillamente no habrían pasado con vida a ese nuevo orden de cosas; luego si esas personas sobrevivientes del juicio divino y debido a que obviamente sí conocen a su nuevo rey, ya tienen un pie y casi parte del otro en la vida eterna ¿de qué nos habla el Sr. Olcese? ¿Es consciente de lo que nos está diciendo? Pero en fin, como dicen que no hay dos sin tres, veamos otra afirmación un tanto, digamos “dudosilla”, en el último párrafo de su escrito:

Los Testigos de Jehová suponen que estos súbditos son la clase terrestre de Testigos de Jehová que han decidido servir a Jehová y a Cristo (los mansos de la tierra), pero que no tienen el privilegio ni el llamado para ser los gobernantes de ese reino, sino sólo los 144,001 Testigos de Jehová Ungidos que según ellos conforman el cuerpo de Cristo, los hijos de Dios y los hermanos de Cristo. Pero si esto es verdad, es decir, que los únicos súbditos del reino son la gran mayoría de Testigos de Jehová o las “otras ovejas” mansas (Mateo 5:5), ¿por qué tendrían que ser regidas con vara de hierro? ¿Acaso “ovejas mansas” requieren ser dirigidas con mano dura, con vara de hierro? ¿Por qué tendrían que admitir amonestación y servir al Señor con temblor si ya lo han estado haciendo desde su conversión? Sin duda alguna estos súbditos del reino son los sobrevivientes de las naciones (gente aún no conversa) que habrán quedado vivos después de la destrucción sobrenatural del anticristo y sus fuerzas, al final de la Gran tribulación (Zacarías 14:16).” (Negritas nuestras).

Acerca del comentario sobre los TJ, puesto que nuestra postura ya ha sido definida al principio, creemos que ya está respondido. Pero sin embargo, se nos ocurre una sugerencia ¿por qué no aplica el Sr. Olcese, esas tres preguntas que formula para las “otras ovejas” de los TJ, a la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la que se nos habla en Rev. 7:9; 14? Porque prescindiendo de que los TJ se apropien de la “gran muchedumbre” a beneficio de inventario, la realidad es que existe en el propósito de Jehová, porque la Biblia nos habla de ella; luego repetimos la sugerencia ¿porque no les aplica esas preguntas a la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y luego nos explica de nuevo, eso de que han de ser tratadas con “vara de hierro”? Y conste que nosotros no le estamos hablando de la enseñanza de los TJ sobre sus “otras ovejas” y que personalmente nos traen al fresco, sino de la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación de la que nos habla Jehová en Rev. 7:9; 14…… y es que nosotros siempre hablamos de la Biblia. Porque una cosa es lo que enseñan los TJ y otra muy distinta, lo que nos dicen las Escritura y que es lo que nos interesa a nosotros. ¿A que no se atreve? Porque si hiciera lo que le sugerimos, se daría cuenta de lo disparatado de afirmar que esas personas han de ser gobernadas con mano dura.

Ahora bien, dicho esto, vayamos a la “dudosilla” afirmación que antes hemos señalado y que tiene que ver con el hecho (según tan “entendido” caballero) que esos sobrevivientes de las naciones son gente no conversa y que como burrada no está nada mal y ya nos disculpará el amigo Mario, tan equina expresión. Porque cuidadito con esta afirmación, ya que nos permite asegurar, sin lugar a dudas, que la capacidad de entendimiento que parece haber tras ella es como mínimo, manifiestamente mejorable; pero en fin, por intentarlo que no quede: vamos a ver si conseguimos que el Sr. Olcese se aclare, aunque sea leyéndole de nuevo los textos citados de Rev. 7: 9-10 y 14.

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero” (…..) . 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Luego veamos: si “estos” (la gran muchedumbre del verso 9) son los que salen de la “gran tribulación”, es que no hay otros, porque Juan no nos habla de otros, sino solo de estos…… y ¿por qué han salido solo estos? Pues porque son los únicos que han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero, pero…… ¿por qué han hecho esto? Veamos qué cuestión planteó Jesús en su momento, a Marta, hermana de Lázaro, instantes antes de resucitar a éste:

Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir; 26 y todo el que vive y ejerce fe en mí no morirá jamás. ¿Crees tú esto?” (Juan 11:25-26).

Luego esas personas citadas en Revelación, han lavado y emblanquecido sus ropas con la sangre del cordero y en consecuencia, se han salvado de una muerte cierta en el día del Juicio por Jehová, porque creyeron en esas palabras de Jesús y se beneficiaron de su sacrificio redentor. Extremo que nos confirma, el versículo 15 de ese capítulo 7 de Revelación, al decirnos:

Por eso están delante del trono (lo que implica una posición de aceptación divina) de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda (gesto de aprobación y protección) sobre ellos.” (Acotaciones nuestras).

Luego es obvio que esas personas podrían ser cualquier cosa, menos personas no conversas y como incomprensiblemente afirma D. Mario y que da evidentes muestras de no saber de qué está hablando.

Entonces nuestra respuesta a la cuestión que nos ha planteado Apologista Mario Olcese, es que bajo ningún concepto, es la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y futuros súbditos de ese reino o gobernación ya a punto de tomar posesión, la que sufrirá un tratamiento como de “vara de hierro”. Y por si desea continuar hablando del tema, decirle que nos tiene a su entera disposición y señalarle también, que ya en previsión de que pudiera hacerlo, nos hemos reservado unos cuantos argumentos, tanto o más contundentes de los que hemos usado hasta el momento. Y no podemos evitar el hacernos una pregunta, quizás movidos por la curiosidad: ¿nos habría dicho el Sr. Olcese, tal cantidad de sandeces, si en lugar de empezar a leer el Salmo 2 por el versículo 7 al 12, hubiera empezado desde el 1 al 6?

En fin, esa es nuestra visión acerca del tema de la “vara de hierro” y las “costillas” de los nuevos súbditos del gobierno del reino; no obstante, se aceptan alternativas. Pero eso sí, para otra ocasión, instaríamos al Sr. Olcese que formulara sus planteamientos con un poco más de rigurosidad y no incurriera en los disparates a los que lamentablemente hemos tenido que responder. Y en cuanto a ustedes, sufridos lectores, pedirles excusas por las “palizas” que les damos, aunque son para su propio beneficio; y como no, animarles a que Biblia en mano, confirmen por ustedes mismos si lo que decimos se ajusta a la verdad o por el contrario, es susceptible de corrección. Porque ya saben que nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL

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