jueves, 13 de junio de 2013

Jesús de Nazaret...... ¿quién fue realmente? 

Las respuestas a esta pregunta, que de ningún modo es retórica, pues estaríamos hablando del personaje que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, son tantas como escritos hay acerca del personaje y que, encima, de éstos hay “la tira” que diría un castizo. Algo que también añade a la confusión reinante entre el personal, en lo que hace referencia a la figura de Jesús, son las diferentes representaciones que de este se han ofertado, tanto en la literatura como en el celuloide. Como señaló cierto autor, a Jesús se le ha presentado desde diversas perspectivas, eso es, desde “impetuoso campeón de los oprimidos”, pasando por “payaso crucificado”, o “místico perplejo” y acabando por “charlatán bienintencionado”…… pero en realidad ¿quién o qué, fue él?

Algo de lo que no cabe ninguna duda para cualquier tipo de persona, sea atea o creyente, es que este personaje existió, pues no solo dejó una huella indeleble en el tiempo, sino que numerosos historiadores seglares de la antigüedad suministran muchas referencias que prueban fehacientemente de su existencia, si bien es cierto que no ofrecen mucha información adicional acerca de él, por lo que es del todo imposible escribir una biografía de Jesús en el sentido convencional del término. Por otra parte y para acabar de “arreglar” la cuestión, tenemos a aquellos estudiantes religiosos del día moderno que han llegado a interesarse tanto en las teorías contradictorias sobre Jesús, que han pasado por alto el contenido de los evangelios que nos hablan de él y fuentes básicas donde las haya, para averiguar la dimensión del personaje.

Tengamos en cuenta que estas fuentes de información, que son los relatos de los cuatro evangelios, basan su fiabilidad en el hecho de que sus respectivos escritores fueron compañeros íntimos de Jesús o en su defecto, personas que se asociaron personalmente con aquellos que lo fueron…… por ello, nunca se ha descubierto prueba alguna que haya logrado poner en tela de juicio, la veracidad de los hombres que escribieron esos relatos acerca de Jesús; más bien, lo contrario ha resultado ser cierto. Se cuenta que en cierta ocasión, el famoso científico Sir Isaac Newton, dijo algo parecido a esto:

Hallo más señales seguras de autenticidad en la Biblia, que en cualquier otra historia profana.

Y en algunas obras de consulta, se puede leer lo que Jean Jacques Rousseau, escritor, filósofo, músico, botánico y naturalista franco-helvético y reconocido como un “ilustrado”, a pesar de las profundas contradicciones que en todo momento le separaron de los principales representantes del movimiento intelectual llamado “de la Ilustración”, escribió a mediados del siglo XVIII:

¿Hemos de suponer que la historia evangélica es mera ficción? Al contrario, la historia de Sócrates, que nadie se atreve a poner en tela de juicio, no está tan comprobada como lo está la de Jesucristo.”

Por lo tanto y como cristianos, sería sabio considerar los hechos acerca del personaje Jesús, a la luz del registro bíblico…… y el razonar a partir del mismo, en cuanto a que tal de cierto hay en las actuales ideas que determinadas denominaciones cristianas tienen de él, como por ejemplo, el afirmar que Jesús fue el propio Dios hecho hombre; u otros, que fue un poderoso ser celestial encarnado en hombre y ya los de más allá (los menos), que por el contrario fue simplemente un hombre que engendrado por Dios, en la matriz de una virgen judía llamada María, nació como cualquier otro ser humano, solo que por no haber intervenido en dicha operación un padre imperfecto (en este caso José), el niñito engendrado nació sin pecado y por tanto, perfecto al igual que Adán antes del pecado. Por ello y si realmente deseamos saber quién fue en verdad Jesús de Nazaret, que sufrió una muerte horrible para que nosotros alcanzáramos la posibilidad de vivir eternamente y que el tiempo lo hace cada vez más necesario para el ser humano, no tenemos más remedio que, al igual que aquél que quiere beber agua fresca, acudir directos y sin ninguna idea preconcebida a la misma fuente de la que brota esta…… que en este caso, no es otra fuente que la de los mismos evangelios y con una sola pregunta en mente ¿quién fue, realmente, Jesús de Nazaret?

Acabamos de mencionar de un pasado que incluye el llamado “siglo de las luces”, concretamente el XVIII, en donde los pensadores de la época conocida como “de la Ilustración”, sostenían la teoría de que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición, la tiranía y construir un mundo mejor. Lo de conseguir un mundo mejor, es obvio que no lo consiguieron, pero sí sentaron la base para eliminar la ignorancia, la superstición y tiranía, también en este caso en el campo de la religión y que es el que nos ocupa, pues la tal tenía que ver con la capacidad de razonar con lógica y sentido común, ante los supuestos que se nos pudieran plantear en cualquier momento. Por ello, los autores de este blog y siempre a tenor de lo que entendemos del registro escritural, nos decantamos y en el asunto que hoy nos ocupa, por la tercera de las opciones planteadas, eso es, que Dios engendró a Jesús de una mujer y que por lo tanto este nació como hombre perfecto, al igual que Adán (por lo de perfecto, pues Adán no fue un hijo de Dios engendrado, sino una “creación” terrestre de Este) y llegó a ser llamado o reconocido, como “Hijo del Altísimo”:

De modo que el ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado favor con Dios; 31 y, ¡mira!, concebirás en tu matriz y darás a luz un hijo y has de ponerle por nombre Jesús. 32 Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y de su reino no habrá fin”. 

34 Pero María dijo al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no estoy teniendo coito con varón alguno?”. 35 En respuesta, el ángel le dijo: “Espíritu santo vendrá sobre ti y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso también, lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios”.” (Luc. 1:30-35).

Luego y dicho de una manera simple para que nos entendamos, tal como el varón cubre a la mujer y le transmite “poder” de vida en la forma de esperma y a partir de lo cual, el organismo femenino gestiona hasta transformarlo en un ser viviente, de igual manera y de forma milagrosa, Jehová y para quién nada le es imposible (v. 37), milagrosamente transfirió a la matriz de María “poder” de vida y esta concibió (quedó embarazada), empezando en ese momento la gestación de un Hijo de Dios…… tan sencillo como esto; ya a partir de ahí, todos conocemos la historia. Pero sin embargo, hay algunos como los TJ, que en función de algunos textos mal entendidos y peor aplicados, afirman que Jesús no es más que el resultado de que Jehová transfiriera a la matriz da María, la vida de un poderoso personaje celestial y que supuestamente había sido la primera creación del Altísimo y encargado, posteriormente, de llevar a cabo toda la creación restante…… a ese supuesto personaje y en la región celestial, según los TJ se le conocía como el “arcángel Miguel”. Pero como desde este blog tenemos la costumbre de ir averiguando la verdad, por el método de eliminación, veamos en principio el primer supuesto contemplado y veamos si ese niño nacido era Dios hecho hombre o no; y posibilidad que ya queda fehacientemente probada como falsa, por las palabras que un Jesús resucitado dirigió a sus apóstoles:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes.” (Juan 20:17).

Luego si Jesucristo estableció este plano de igualdad entre él y sus apóstoles, es obvio que él era un ser humano al igual que ellos; pues lo que vino a decirles fue que su Padre, pasaba a convertirse en el padre de ellos también y su Dios, en el Dios de ellos…… lo cual significaba que Jesucristo no era el mismo Dios, pues de lo contrario habría mentido a sus apóstoles. No olvidemos por otra parte, el reconocimiento que el propio Jehová hizo de Jesús en su momento, cuando dijo: “Este es mi Hijo, el amado, a quién he aprobado” (Mat. 17:5) y que de no haber sido esto así en todo el extenso sentido de la expresión, nos encontraríamos con que el mismo Dios habría mentido y algo que el Altísimo no puede hacer (Tito 1:2). Luego descartado el que Jesús fuera el mismo Dios, veamos qué hay de lo que dicen los TJ en el sentido de que este era un poderoso arcángel de nombre Miguel, primera creación de Dios e instrumento usado por Este para crear el resto de lo que existe, tanto en el mundo de lo espiritual, como en el mundo de lo material; sin embargo, veamos que se nos dice en las Escrituras del citado Miguel, por boca de otro poderoso mensajero celestial y que algo sabría del tema:

Pero el príncipe de la región real de Persia estuvo plantado en oposición a mí por veintiún días y, ¡mira!, Miguel, uno de los príncipes prominentes, vino a ayudarme; y yo, por mi parte, permanecí allí al lado de los reyes de Persia.” (Dan. 10:13).

Entonces lo que se nos dice en ese pasaje, es que el tal arcángel Miguel, no era más que “uno” de los varios príncipes prominentes existentes entre los ángeles y no, como nos quieren hacer creer los TJ, el personaje más excelso después de Jehová y por lo tanto, la máxima autoridad después de Este…… de lo contrario, poco o ningún sentido tendría esto que leemos en Hebr. 1:5:

Por ejemplo, ¿a cuál de los ángeles dijo él alguna vez: “eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre”? ¿Y otra vez: “Yo mismo llegaré a ser su padre y él mismo llegará a ser mi hijo”?”.

Por lo que solo podemos concluir, que Jesús no era el arcángel Miguel encarnado en un cuerpo humano, porque de lo contrario las siguientes palabras del apóstol Pablo resultarían ser del todo falsas:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, 6 que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos... de esto, ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares.” (1 Tim. 2:5-6).

Tengamos en cuenta que si Jesús hubiera sido un poderoso ser espiritual reencarnado en el cuerpo de un hombre, según nos exponen los TJ y que según nos afirman, al resucitar “recobró” su anterior condición celestial, no podríamos estar hablando de un hombre como “mediador entre Dios y los hombres”, pues en el resultado final de esa singularidad que presuntamente fue Jesús, prevalecería la de poderoso personaje celestial a la de hombre mortal…… y por lo que en el pasaje mencionado, de nuevo se nos estaría mintiendo. Pero veamos otro aspecto que nos prueba que Jesús no era una persona que hubiera tenido una preexistencia espiritual, pues tenemos el testimonio de aquellos que lo habrían reconocido de inmediato de haber sido así y que de no haber sido Jesús quién decía ser, eso es, un “hijo del hombre” y para resaltar su condición estrictamente humana, hubiera sido fácilmente desenmascarado; en este caso, el primer testimonio procede de parte de un poderoso espíritu inmundo o demonio y el segundo, de otros “coleguillas” de este, pero de menor “enjundia”:

Mar. 5:5-7: “Y continuamente, noche y día, aquel estaba en las tumbas y en las montañas dando gritos y cortándose con piedras. 6 Pero al alcanzar a ver a Jesús desde lejos, corrió y le rindió homenaje 7 y, habiendo clamado en alta voz, dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te pongo bajo juramento por Dios que no me atormentes”.”

Luc. 4:40-41: “Pero cuando estaba poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias los trajeron a él. Poniendo las manos sobre cada uno de ellos, él los curaba. 41 Salían también demonios de muchos, clamando y diciendo: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero él, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.”

Luego si esos demonios sabían quién era Jesús y lo identificaban como el Hijo de Dios y no como el arcángel Miguel, es obvio que estamos hablando de dos personajes totalmente distintos el uno del otro y que de no ser así, esos demonios también lo habrían sabido, pues en un tiempo habían estado con ese príncipe de los ángeles y por tanto lo conocían; pero veamos otro aspecto de nos muestra que ello es así. Los TJ dicen que una vez muerto Jesús, lo que fue realmente resucitado fue el poderos ser celestial Miguel el arcángel, que volvió de nuevo a su anterior condición de segundo ser más poderoso del Universo…… pero recordemos que Jesús, como heredero legal del rey David (Mat. 21:4-9), tiene que reinar desde la tierra durante el período de mil años del reino de Dios:

Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos.” (Hech. 17:31).

Por lo que si lo que había sido muerto, había sido el “varón” designado por Jehová para ejecutar juicio sobre la tierra y sobre lo cual no hay ninguna duda, aquello que fue resucitado tenía que ser el mismo “varón” que fue ejecutado y no otro (un tan arcángel Miguel) al que no conocían sus discípulos y con lo que se invalidaría la mencionada garantía…… y que ello tiene que ser así, nos lo confirman las propias Escrituras:

Porque no es a ángeles a quienes él (Jehová) ha sujetado la tierra habitada por venir (el reino de Dios), acerca de la cual hablamos.” (Hebr. 2:5). (Acotaciones nuestras).

Y si la cosa fuera como nos la cuentan los TJ, la tierra estaría gobernada por el poderoso arcángel Miguel (en definitiva por un ángel) y no por el “hombre” Cristo Jesús (1 Tim. 2:5) y con lo que resultaría que, aparte de ser un fraude lo afirmado por dicho pasaje, nos encontraríamos con que dicho arcángel tendría que bajar a la tierra, pues es en ella desde donde se llevará a cabo dicha gobernación real…… aunque los TJ absurdamente afirmen que ducha gobernación se ejercerá desde el cielo; pero veamos otra afirmación de un personaje que, obviamente, sabía de lo que estaba hablando:

Más no es con el don como fue con la ofensa. Porque si por la ofensa de un solo hombre (Adán) muchos murieron, mucho más abundaron para los muchos la bondad inmerecida de Dios y su dádiva gratuita con la bondad inmerecida por el solo hombre, Jesucristo.” (Rom. 5:15). (Acotación nuestra).

Queda a todas luces claro, que Pablo y que, repetimos, sabía de lo que hablaba, pone en un plano de igualdad al hombre Adán, con el “solo hombre” Jesús y con lo que en la misma redacción del texto en cuestión, se deja claro que Jesús era solo un hombre y no un poderoso ser espiritual “disfrazado” de hombre. Y en llegando aquí, ya nos encontramos con la propia ley de Dios y que sería flagrantemente violada, si Jesús fuera otra cosa más allá de un perfecto hombre mortal durante su estancia en la tierra (equivalente a Adán), pues esto es lo que dice la Ley de Dios dada a su pueblo Israel:

Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.” (Éxo. 21:23-25).

Eso es, dar en pago exactamente lo equivalente al mal que se había causado y no, más o menos parecido…… y ese desequilibrio se habría causado, si Jesús hubiera sido un poderoso ser espiritual y no un hombre como cualquier otro, pues nos encontraríamos con que lo que perdió un hombre perfecto, lo recuperaría un poderoso ser espiritual, pues en definitiva eso es lo que nos dicen los TJ que transmitió el Altísimo a la matriz de María: la vida del arcángel Miguel; y que para entendernos, podríamos decir que lo que perdió el hombre mortal Adán, lo recuperó un dios poderoso, pues en definitiva eso es lo que es un arcángel:

Dios está apostándose en la asamblea del Divino; en medio de los dioses él juzga.” (Sal. 82:1).

Y con lo que siendo esto así, no se habría respetado, definitivamente, le equivalencia establecida por el propio Jehová, por lo que queda más claro si cabe que Jesús era Jesús y el arcángel Miguel, uno más entre los poderosos seres o “príncipes” celestiales creados por Dios para su servicio exclusivo (Dan. 10:13). Pero salmo el mencionado, que desmonta uno de los argumentos más recurridos por los TJ para sostener su disparatado planteamiento, pues ellos hacen hincapié en las palabras que dirigió Jehová supuestamente a ese “obrero maestro”, como llaman esos señores al poderoso personaje celestial y que, supuestamente, llegaría a ser posteriormente el Jesús terrenal que todos conocemos; y palabras que encontramos en Gén. 1:26-27:

Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.”

Sin embargo y a tenor de lo considerado hasta el momento, ello no puede ser así y por lo que habría que encontrar a aquellas personas o seres celestiales a las que se pudo dirigir El Divino, para ponerles en antecedentes de lo que pensaba hacer; cuestión que de momento nos lleva al último libro de la Biblia y en donde por primera vez al hombre, se le da una vivida visión del “organigrama” celestial…… por lo tanto, veamos qué se lo mostró a un estupefacto apóstol Juan:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una puerta abierta en el cielo y la primera voz que oí era como de una trompeta, que hablaba conmigo y decía: “Sube acá y te mostraré las cosas que tienen que suceder”. 2 Después de estas cosas, inmediatamente llegué a estar en el poder del espíritu y, ¡miren!, un trono estaba en su posición en el cielo y hay uno sentado sobre el trono. 3 Y el que está sentado es, en apariencia, semejante a una piedra de jaspe y a una piedra preciosa de color rojo y alrededor del trono hay un arco iris de apariencia semejante a una esmeralda. 

4 Y alrededor del trono hay veinticuatro tronos y sobre estos tronos vi sentados a veinticuatro ancianos vestidos de prendas de vestir exteriores blancas y sobre sus cabezas coronas de oro. 5 Y del trono proceden relámpagos y voces y truenos; y hay siete lámparas de fuego ardiendo delante del trono y estas significan los siete espíritus de Dios.” (Rev. 4:1-5).

Lo que Juan vio en esta inconmensurable visión, no era otra cosa y por resumirlo a una mínima expresión, al Todopoderoso Soberano del Universo, Jehová Dios, rodeado de su poderoso consejo regente, en asamblea permanente y lo que nos retrotrae de nuevo al Sal. 82:1 mencionado, en dónde hemos leído que en la “asamblea del Divino, en medio de los dioses, Él juzga”. Luego lo que habría que entender, es que Jehová pone en antecedentes de sus propósitos a ese poderoso consejo permanente de “ancianos” o dioses y por lo tanto, es a ellos a quienes probablemente fueron dirigidas las palabras de Gén. 1:26-27. No obstante eso, aún nos quedaría cierta resistencia pendiente por ahí, pues para demostrar la veracidad de su planteamiento, los TJ usan unas “intrigantes” afirmaciones en diversos pasajes y que siendo cierto que las dijo el propio Jesús, ya no está tan claro que el significado de las mismas sea el que le dan esos señores…… pero veamos las palabras de Jesús:

Juan 8:57-58: “Por eso le dijeron los judíos: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y sin embargo has visto a Abrahán?”. 58 Jesús les dijo: “Muy verdaderamente les digo: Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido.”

Juan 17:5: “Así que ahora, Padre, glorifícame al lado de ti mismo con la gloria que tenía al lado de ti antes que el mundo fuera.”

¿Apoyarían estos pasajes, entre otros del mismo talante, el que Jesús hubiera tenido una preexistencia celestial al lado de Jehová, como un poderoso arcángel llamado Miguel? Obviamente no, pues cuando leemos las Escrituras hay que enfocarlas desde el punto de vista de Dios y no, desde el particular punto de vista del ser humano y para que estas se ajusten a lo que uno necesite en un momento determinado, para apoyar una idea preestablecida…… y es que la Biblia no está para amoldarse a nuestras expectativas, sino para que amoldemos nuestras expectativas a lo que dice la Biblia. Veamos: cuando el hombre pecó, este no solo fue expulsado del paraíso, sino que también fue expulsado de la presencia de Dios y por lo que se acabó un “mundo” que gozaba del favor de Este y se entró en “otro” mundo nuevo, gobernado por el pecado y en manos de Satanás (Luc. 4:5-7); y razón por la que Jesús pudo decir que antes que el mundo fuera (ese mundo de pecado en dónde vino a la existencia) él ya existía o tenía gloria al lado de su Padre Celestial…… ahora bien ¿cómo pudo ser esto, si hemos dicho que Jesús no tuvo una preexistencia celestial, como la que le atribuyen los TJ?

Pues porque en el mismo momento de producirse el pecado, ya Jehová diseño un plan de restauración y que tenía que ver básicamente con el sacrificio de un hombre perfecto, que compensara por el error de Adán (1 Cor. 15:45) y a su vez, la creación de una “administración (o gobierno) al límite cabal de los tiempos” (Efe. 1:10), que recondujera la situación a cómo se propuso Jehová que fueran las cosas en un principio…… ya partir de ese momento, fue que Jesús vino a la existencia en la mente de Dios y por lo que este pudo decir que el “había sido” o había “existido” antes que Abraham. Luego para entender de qué estamos hablando, hay que incorporar determinados aspectos a la cuestión y que se relacionan con la presciencia e infinito poder de Dios; veamos unos pocos pasajes en ese sentido:

Isa. 46:10: “Aquel que declara desde el principio el final y desde hace mucho, las cosas que no se han hecho; Aquel que dice: ‘Mi propio consejo subsistirá y todo lo que es mi deleite haré.”

Isa. 55:10-11: “Porque tal como la lluvia fuerte desciende y la nieve, desde los cielos y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar y realmente se dé semilla al sembrador y pan al que come, 11 así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado.

Luc. 20:37-38: “Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová “el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob”. 38 Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven.”

Rom. 4:17: “…… así como está escrito: “Te he nombrado padre de muchas naciones”. Esto fue a vista de Aquel en quien tenía fe, sí, de Dios, que vivifica a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.”

Ya hemos dicho, que a menos que veamos las Escrituras desde el punto de vista de Dios, no es posible entenderlas; y es que para nuestro Creador y aún antes de ser expulsado Adán y Eva del paraíso por su pecado, Jesucristo ya vino a la existencia en Su Mente, por lo que bien pudo decir el profeta del personaje Jesús, que “su origen, es de tiempos tempranos” (Miq. 5:2); y no solo el de Jesús, sino también el “origen” de aquellos que le tendrían que acompañar en su gobernación y por lo que Pablo pudo decir también lo siguiente:

“…… en unión con el cual a nosotros también se nos asignó como herederos, por cuanto fuimos predeterminados según el propósito de aquel que opera todas las cosas conforme a la manera como su voluntad aconseja, 12 para que sirviéramos para la alabanza de su gloria, nosotros los que hemos sido los primeros en esperar en el Cristo.” (Efe. 1:11).

No en este caso que Jehová predeterminara que concretamente un tal Pedro, o un tal Juan, o un tal Pablo, etc. hubieran sido pre-escogidos, sino que como grupo o “clase” de Hijos adoptivos, había sido predeterminada también su aparición en el plan divino de redención…… es en este sentido, que todos esos personajes vinieron a la existencia y desde el punto de vista de Jehová antes de que el mundo (el actual mundo de pecado) fuera. No olvidemos, que desde que pecaron Adán y Eva, hasta que estos produjeron la primera descendencia (Caín) afectada por el pecado, hecho que se produjo ya fuera del paraíso y evento con el que inició el mundo actual de pecado, pasó algún tiempo (Gén. 4:1).

Dicho lo cual, permítannos una pequeña reflexión de índole personal, pues hay un detalle que a nosotros no nos cuadra con el “papel” que los TJ le quieren dar al arcángel Miguel, en el sentido que fuera el “niño mimado” o mano derecha de Jehová y el más elevado de los seres celestiales, cuando lo que hemos leído de él, es que era uno de tantos entre “los príncipes prominentes” y punto…… eso es, uno más entre otros tan prominentes como él (Dan. 10:13). Y situación que no le postula como la figura que nos quieren pintar esos señores, cuando tal parece que hubo otro ser más elevado que el arcángel Miguel; por tanto, veamos que nos dicen las Escrituras, acerca de ese otro personaje celestial y al que se hace referencia en el siguiente pasaje, en una endecha dirigida al rey de Tiro y en la que Jehová establece algunas similitudes entre ambos personajes:

Y continuó ocurriéndome la palabra de Jehová y dijo: 12 “Hijo del hombre, levanta una endecha acerca del rey de Tiro y tienes que decirle: Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová”: “Sellas (o estableces) un modelo, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. 13 En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar. Toda piedra preciosa fue tu cobertura: rubí, topacio y jaspe; crisólito, ónice y jade; zafiro, turquesa y esmeralda; y de oro era la hechura de tus engastes y tus encajaduras en ti. El día en que fuiste creado fueron alistadas (luego no podía existir otro con tanta gloria y extrema belleza, como ese personaje). 14 Tú eres el querubín ungido que cubre y yo te he colocado a ti. En la montaña santa de Dios resultaste estar. En medio de piedras de fuego te paseabas. 15 Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti. 

16 Por la abundancia de tus artículos de venta llenaron el centro tuyo de violencia y empezaste a pecar. Y yo te pondré como profano fuera de la montaña de Dios y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego. 17 Tu corazón se hizo altivo debido a tu hermosura. Arruinaste tu sabiduría por causa de tu radiante esplendor. A la tierra (eso es, apartado del cielo o de la presencia de Dios) ciertamente te lanzaré. Delante de reyes ciertamente te colocaré, para que te miren”.” (Ezeq. 28:11-17). (Acotaciones nuestras).

Luego mientras que del arcángel Miguel se nos dice que era uno más entre otros príncipes sobre los ángeles (Dan. 10:13), el personaje del que se nos cita en Ezequiel, tal parece ser que era algo especial y por encima de los arcángeles: vemos que fue establecido como un modelo de sabiduría y belleza, sobre otros; el día en el que él fue creado, fueron alistadas o preparadas las hermosas piedras preciosas que lo adornaban y fue puesto en el jardín de Edén, al cargo de la creación terrestre de Jehová. Otra cosa que vemos en ese pasaje de las Escrituras, es el papel preponderante de los querubines (no así de los arcángeles, que ni se mencionan), pues siempre se les encuentra cerca de Dios; por ejemplo, cuando se construyó el arca del Tabernáculo, se pusieron dos querubines formando una sola pieza con la cubierta o propiciatorio, dispuestos cara a cara, uno a cada extremo y cubriéndolo con sus alas (Exo. 25:18-20; 37:7-9). Eran un símbolo de la presencia del Altísimo y un recordatorio a la vez, de la distancia que separa a Este del hombre pecador, pues lo que Jehová puso para guardar el acceso al paraíso después del pecado, fueron precisamente querubines (Gén. 3:24); por otra parte, vemos que la gloria del Creador, se manifestaba entre y sobre los querubines, en una clara manifestación de la cercanía de estos con el Creador…… veamos algunos pasajes que nos hablan de ello:

1 Sam. 4:4: “De modo que la gente envió a Siló y se llevaron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que está sentado sobre los querubines. Y los dos hijos de Elí estaban allí con el arca del pacto del Dios verdadero, a saber, Hofní y Finehás.”

2 Rey. 19:15: “Y Ezequías se puso a orar delante de Jehová y a decir: “Oh Jehová el Dios de Israel, sentado sobre los querubines, tú solo eres el Dios verdadero de todos los reinos de la tierra. Tú mismo has hecho los cielos y la tierra”.”

Sal. 80:1: “Oh Pastor de Israel, de veras presta oído, tú que estás conduciendo a José justamente como a un rebaño. Oh, tú, que estás sentado sobre los querubines, resplandece, sí.”

Isa. 37:16: “Oh Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, sentado sobre los querubines, tú solo eres el Dios verdadero de todos los reinos de la tierra. Tú mismo has hecho los cielos y la tierra.”

Ezeq. 10:4: “Y la gloria de Jehová procedió a levantarse desde los querubines hasta el umbral de la casa y gradualmente la casa se llenó de la nube y el patio mismo estaba lleno del resplandor de la gloria de Jehová.”

Por otra parte, había figuras de querubines bordadas sobre los tapices del Tabernáculo (Éxo. 26:1); y el Templo de Salomón, por mucho más espléndido que el Tabernáculo, tenía dos gigantescos querubines, cuya altura era de casi 5 m. y la envergadura del arco formado por las dos alas era de 10 m. Estos querubines, de madera de olivo, estaban cubiertos de oro (1 Rey. 6:23; 28) y además, había querubines, además de palmeras y flores abiertas, esculpidos alrededor de los muros del Templo (1 Rey. 6:29) y lo cual nos habla de la prominencia de estas poderosas criaturas, siempre relacionadas con el entorno más inmediato del Altísimo; no olvidemos, que a orillas del Quebar, Ezequiel tuvo una visión de querubines, en la que cada uno de ellos tenía cuatro rostros y cuatro alas (Ezeq. 10:1; 22). Estos querubines eran idénticos a los “cuatro seres vivientes” que el profeta había visto anteriormente; los cuatro rostros eran, respectivamente: de hombre, de león, de buey y de águila y semejantes, dato importantísimo, a las que el apóstol Juan nos describe en Rev. 4:6; 9. Porque si ello es así y no entendemos que pueda ser diferente, Juan estaba teniendo en ese momento (como ya les hemos apuntado), una visión del organigrama de las cosas celestiales y lo que nos muestra que esos “cuatro seres vivientes” que Juan vio como más cercanos al trono del Soberado del Universo, Jehová Dios y que se corresponden a los vistos por Ezequiel, son querubines y lo que pone en entredicho, repetimos, como nos pretenden hacer creer los TJ, que fuera un arcángel de nombre Miguel el más cercano al Altísimo y mano derecha de Este…… por cierto, el querubín mencionado en Ezeq. 28:11-17, no es otro que el personaje Satanás que conocemos hoy en día.

Entonces y todo considerado, no parece plausible la afirmación de un arcángel como el enviado del Altísimo y futuro heredero del mundo, tal como nos afirman los TJ, pues de ser cierto su particular planteamiento nos encontraríamos con que en el milenio seríamos gobernados por un arcángel, pues el Jesús que les prometió a sus apóstoles que “en la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso” ellos también se sentarían sobre tronos para reinar con él, resulta que desapareció y en su lugar apareció un personaje con el cual ellos no tuvieron ningún trato. Recordemos, por otra parte, que cuando se produjo la conversión de Pablo, las palabras que le fueron dirigidas a este fueron las siguientes:

“…… y él cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. 5 Dijo él: “¿Quién eres, Señor?”. Él dijo: “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo”.” (Hech. 9:3-5).

¿No habría estado mintiendo el personaje tras esa voz, cuando admitió ser Jesús, si realmente no hubiera sido la misma persona en todos sus extremos, que conocieron los apóstoles entre otros y que había muerto crucificada y posteriormente resucitada? Porque, además, tenemos que tener en cuenta que durante el tiempo (cuarenta días) que permaneció en la tierra, después de su resurrección, fue el mismo ser y con el mismo cuerpo, cicatrices incluidas, que unos días antes agonizaba colgado en un instrumento de crucifixión, como un vulgar criminal y que poco después, vieron elevarse en las nubes, camino al encuentro con su Padre Celestial…… y dato importantísimo este, pues en ese momento, un ángel les dijo lo siguiente:

Y estando ellos mirando con fijeza al cielo mientras él se iba, también, ¡mira!, dos varones con prendas de vestir blancas estuvieron de pie al lado de ellos 11 y dijeron: “Varones de Galilea ¿por qué están de pie mirando al cielo? Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo, vendrá así de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo”.” (Hech. 1:10-11).

Luego, primero, tiene que regresar la misma persona y con el mismo cuerpo que ellos vieron marchar y segundo, Jesús tiene que volver y por lo que no puede reinar desde el cielo como nos aseguran los TJ, en otro de sus absurdos planteamientos. Recordemos que cuando los apóstoles le preguntaron por las señales que marcarían su segunda venida, Jesús no negó este extremo, sino que se las dio y con lo que implícitamente estaba reconociendo, la realidad de su regreso en un futuro distante a la tierra de la que pronto partiría.

Por lo tanto ¿quién fue Jesús de Nazaret? Pues un judío nacido de una virgen judía, milagrosamente fecundada por Dios y prueba de que ello fue así, lo muestra el hecho que el propio Jehová reconoció a Jesús como su único hijo en el momento de su bautismo y lo ungió con Su espíritu santo, lo que le dotó de los grandes poderes que, propios de un Hijo de Dios, este desplegó durante su ministerio; así mismo reconocido como heredero legal del trono de David (Luc. 1:32-33) y por tanto, el rey nombrado por el Altísimo para gobernar durante los mil años del reino de Dios…… y recompensado por Jehová, debido a su lealtad sin fisuras, al darle “el nombre que está por encima de todo otro nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo y de los que están sobre la tierra y de los que están debajo del suelo” (Fil. 2:9-10). Luego no pudo ser un arcángel re-encarnado en un hombre, como se nos quiere hacer creer, pues de lo contrario lo siguiente habría sido mentira:

Hebr. 2:9; 14; 17: “Contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte (……). Por lo tanto, siendo que los ‘niñitos’ son partícipes de sangre y carne, él también de igual manera participó de las mismas cosas (……). Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto.”

¿Y cree alguien honestamente, que si Jesús hubiera sido la reencarnación de un poderosísimo ser celestial, hubiera podido ser igual en todo respecto, a aquellos que llegaron a convertirse posteriormente en sus “hermanos” de adopción? Tengamos en cuenta que son los propios TJ los que afirman que no existe tal cosa como la “reencarnación” y que ellos mismos definen como el que un “alma” o vida se pueda transferir o mudarse a otro cuerpo en el momento de su muerte y, por decirlo de alguna manera, nazca con otro cuerpo distinto del que tuvo en una vida anterior. Y es que en la revista ¡Despertad! del año 94 y en su número del 8 de Junio, en una serie de tres artículos en los que nos hablan de la citada “reencarnación”, en el tercero de ellos “¿Enseña la Palabra de Dios la reencarnación?” y bajo el subtema “Vida eterna en la Tierra”, plantean la siguiente cuestión:

Sin embargo, a las preguntas ¿ha vivido usted antes? (……) la Biblia responde: no, usted no ha vivido ninguna otra vida más que la actual.”

Luego si la Biblia no contempla dicha posibilidad y eso, obviamente, aplicaría a todos los seres humanos ¿por qué nos dicen esos señores que Jesús de Nazaret si tuvo una vida pasada y por lo que dicho personaje, no hubiera sido más que la reencarnación de otro ser anterior a él, espiritual o material y que para el caso, tanto da, que da lo mismo? Y da lo mismo en cualquier caso, puesto que ello de igual manera lo haría no semejante, sino totalmente distinto de aquellos que tenían que llegar a ser sus “hermanos”, lo cual invalidaría (y ahí está la gravedad de la situación) su sacrificio de rescate, siempre en función de lo que leemos de Hebr. 2:17:

Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en cosas que tienen que ver con Dios, a fin de ofrecer sacrificio propiciatorio por los pecados de la gente.”

 Entonces y según se sobreentiende del párrafo en cuestión, vemos que si Jesús no hubiera llegado a ser semejante en todo respecto a sus hermanos, no habría llegado a obtener la condición de sumo sacerdote y sin la cual, no hubiera podido ofrecer el sacrificio de su cuerpo perfecto en beneficio de la humanidad. Y con lo cual, todo el “invento” se hubiera ido al garete y no podríamos estar ahora esperanzados en un nuevo mundo, en “donde la justicia habrá de morar” (2 Ped. 3:13) y en donde el ser humano volverá a vivir una vida de plenitud al igual que al principio y ello por una eternidad. Maravillosa esperanza, no obstante, que borran de un plumazo esos “genios” del llamado cuerpo gobernante de los TJ, con la disparatada enseñanza que hemos considerado en este artículo; ahora bien, si sus “otras ovejas” se lo “tragan”…… pues eso.

MABEL

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